Ahem ... mil disculpas, esta vez me tarde mucho en actualizar. Andaba ocupada pues, pero juro que no vuelve a pasar. A los lectores de mi historia, muchas gracias por sus reviews! :3, los compensaré pronto, les aseguró que no me vuelvo a atrasar tanto tiempo. Sin más les dejó el tercer capitulo.

"000" - Dialogo de los personajes

"000" - Pensamiento de los personajes

Disclaimer: Naruto no me pertenece, si así fuera Kimimaro no hubiera tenido ninguna enfermedad terminal :U


Sensación.

気持ち

Karin contemplaba la luna, tratando de concentrarse en su hermosura, pero era en vano. Su mente estaba sumergida en los acontecimientos de ese día. Un rubor se esparció desde su cuello hasta su cara y una sonrisa triunfal se marcó en su rostro. Se apartó de la ventana arrodillándose, sus brazos abrazando sus propias piernas. He besado a Sasuke Uchiha.

La chica se dejó caer de lado, aterrizando en su futón. Una sensación soñadora invadiéndola. Estiró su cuerpo y se relajó un poco. Mientras estaban ocupados, ella había percibido la presencia de Jūgo bastante cerca, aunque ignoraba si los había visto. En realidad no era algo que le preocupara.

Tras un largo de rato lleno de besos novatos y caricias temerosas, Sasuke dejo caer su rostro en el hombro de la chica, recuperando la respiración. Sin decir nada más la movió de su regazo, se incorporó y salió de ahí. Karin estaba demasiado perpleja aún como para hablarle y no dijo nada. Sintió su chakra alejarse. Había pasado poco más de una hora y aún no regresaba a la base. Ya se había acostumbrado a las ausencias de Sasuke, sobre todo cuando se encontraban descansando, sin duda disfrutaba su soledad. Itachi ahora estaba muerto y Sasuke parecía haberse vuelto más frío y taciturno. Karin no era tan ingenua, sabía que él no estaba bien, probablemente se sentía confundido, perdido. Quizás por eso acepto sus avances y correspondió sus besos. El Sasuke que ella conocía siempre se había mostrado inmune a las veces que ella le coqueteaba cuando estaban a solas. ¿Que estará pensando?. Sintió una presencia acercarse velozmente al lugar, pero pronto perdió el interés al reconocer a quien pertenecía.

Lo escuchó entrar, haciendo bastante ruido, abriendo puertas y azotándolas hasta que se aproximó a donde se encontraba ella. La puerta se abrió y distinguió al chico de cabello blanco. La miró un momento y resopló cerrando de golpe. Karin notó que había dejado algo al pie de la puerta gracias a la luz del pasillo. Curiosa se levantó a ver de qué se trataba y se encontró con un par de anteojos. Con todo lo que había pasado, por poco se olvidaba de tan vital objeto. Examinó el armazón y se dio cuenta de que era completamente nuevo y los bifocales estaban impecables. Se los probó y podía ver como antes. La kunoichi arqueó una ceja. ¿Que se le había metido en la cabeza a Suigetsu?


Había amanecido y Jūgo salió al exterior, los rayos del sol bañando su cara y unas aves planeando a su alrededor. Vio el perfil de Sasuke, sentado sobre el tronco de un árbol. No tenía la parte superior de su camisa y parecía masticar algo. El peli anaranjado recordó los sucesos que había presenciado el día anterior. Poco tiempo tenía de conocer al Uchiha, pero sabía de antemano que no era un tema que pudiera tocar facilmente. Pero tenía curiosidad. Empezó a acercarse a él. - ¿Esta Karin despierta? -

La repentina voz del azabache, lo paró en seco.

- Creo que si. ¿Quieres que vaya a verificar?

- No.

Sasuke arrojó unas cascaras al suelo, se puso su camisa y entró al mismo tiempo que Suigetsu salía.

- Hey Sasuke – saludó el Hozuki pero el azabache lo ignoró. – Creo que esta de buenas – señaló irónicamente, dirigiéndose a donde Jūgo .

- ¿Has notado algo extraño en Sasuke?

- ¿Extraño? Pues... –el chico tomó la botella de agua que siempre llevaba consigo y le dio un sorbo- tienes que ser más específico, él es una persona rara.

- Creo que ha cambiado. Ahora es más ermitaño, pero también se muestra un poco más compasivo. En especial con Karin.

El nombre de la pelirroja causo una sacudida en el Hozuki. Dejo de beber y su mirada se oscureció. - ¿A qué te refieres con eso?

- ¿Con lo de ermitaño?

- Lo otro …

- ¿Compasivo? – Por supuesto que Jūgo sabía lo que pasaba por la mente de Suigetsu, pero quería probarlo. Él lo había estado observando, y algunas veces ni siquiera era necesario. Sonrío por lo bajo. – Con Karin… Sasuke parece distinto.

- Debe ser mera lastima. ¿Qué otra cosa puede inspirarle esa mujer?

Jūgo lo miró de reojo. - ¿Fue por mera lástima que le compraste esas gafas costosas?

- Sasuke me obligó.

- Si tú lo dices.

- ¿Estas insinuando algo? ¡Dilo de frente! – El peliblanco blandió su espada y la acercó peligrosamente al joven. Pronto pareció recapacitar, recordando la transformación fuera de control que lo distorsionó la ultima vez y retrocedió. Sin embargo Juugo estaba tranquilo.

- Eres muy fácil de leer Suigetsu.

El peliblanco escupió en el suelo y le dedicó una mirada de desprecio antes de perderse entre la maleza de los alrededores.


La pelirroja tarareaba una canción mientras envolvía su cuerpo en una toalla. Tenían suerte de que aún el agua caliente estuviera disponible en aquella base abandonada. Se puso sus anteojos y salió del baño y recogió su pequeño peine de entre sus cosas y regresó para mirarse en el espejo mientras desenredaba su melena color cereza. De repente, por fin sintió la presencia tan anhelada que esperaba acercarse a ella. - ¿Karin?

Sasuke había entrado al cuarto y notó la puerta del pequeño baño entreabierta. Caminó hacia ella y se asomó encontrándose con la kunoichi tan solo cubierta por una pequeña toalla que apenas cubría el inicio de sus muslos. Ágilmente se dio la vuelta, pero el brazo de la chica se posó sobre su hombro.

- ¿A dónde vas?

- Vístete- sentenció el azabache.

- ¿Entraste solo para decirme eso?

- Karin… – pronunció su nombre de forma seria, aun dándole la espalda.

- Sobre lo de ayer… – la pelirroja de repente se puso nerviosa y habló por hablar. Carraspeó un poco y acarició la armazón de sus lentes nuevos, dudosa de como proseguir. Pensó rápido y tomo una de las manos del Uchiha. – No me molestaría que volviera a suceder… ¿Y a ti?- . Sasuke permaneció callado un momento, y Karin solo podía tragar saliva, esperando alguna respuesta. Pasarón algunos minutos y empezó a sentirse irritada al ver que no ocurría nada y por un momento contempló la idea de abofetearlo.

No. – contestó tajantemente.

¿No? – dijo sorprendida

No. No me molestaría. – El Uchiha cerró los ojos y la pelirroja soltó su mano, para pasar sus delicados brazos por sus hombros. Casi creyó escuchar un suspiro detrás suyo y súbitamente sintió los labios calientes de la chica en su nuca. Karin estiró las puntas de sus pies para poder llegar a su cuello.

Un delicioso estremecimiento recorrió al joven y violentamente se soltó de la pelirroja, solo para cerrar la puerta del baño y se volvió hacia ella rápidamente, tomándola enérgicamente de un mechón de su cabello mojado causando un pequeño chillido de la kunoichi, el cual se vio sofocado cuando la lengua del pelinegro se entrelazo con la suya.

La inseguridad con la que se habían tocado y besado ayer, se perdió en algún lugar porque por el ímpetu con lo que lo hacían ahora, parecían amantes expertos repentinamente. El chico la recostó en piso húmedo con más delicadeza y se dedicó a saborear la piel de su cuello y sus hombros. Karin solo atinaba a morder sus labios para reprimir sus gemidos, pero aún así podían escucharse. De repente vaciló un poco esperando que el chico no le pusiera demasiada atención a sus brazos, que era la parte de su piel marcada por las mordeduras, pero el pensamiento se disipó cuando su mano fuerte se apoderó de uno de sus senos, presionándolo a través de la tela y su boca volvía a atacar sus labios.

Karin, coqueta y seductora por naturaleza de repente se encontró tímida y sumisa bajo las caricias de Sasuke, pero lo justificó a la sorpresa de verse atacada tan de repente. Intentó ganar el dominio, pero el peso del chico no se lo permitía. Lentamente separó sus finas piernas y rodeó la parte inferior del cuerpo del Uchiha oprimiendo su intimidad desnuda contra él. Sasuke abandonó sus labios y emitió un sonido casi gutural que le encantó a la pelirroja. Ella volvió a hacerlo, queriendo escuchar más y el chico se dejó vencer, disfrutando la exquisita sensación. Sin embargo, pronto sintió al azabache incorporarse. Febrilmente, la tomó entre sus brazos cargándola. Karin estaba en su novena nube, anticipándose con felicidad a lo que podría pasar a continuación.

El chico la llevo a la habitación, pero para su sorpresa, la colocó en el piso de pie. Inmediatamente se dio la vuelta y se encerró en el baño, dejandola ahí. Karin pudo escuchar cómo había asegurado la puerta. Boquiabierta y todavía un poco excitada, escuchó el agua de la regadera fluir ruidosamente unos instantes después.

¿Es acaso una broma?

La kunoichi no sabía cómo reaccionar, si reír o llorar. Sujetó la toalla que resbalaba de su cuerpo y suspiró lentamente, recuperándose un poco.


Suigetsu estaba más que furioso por la actitud anterior de Jūgo . Casi tenía ganas de matarlo, pero estaba más furioso consigo mismo. ¿Porque le molestaba tanto? Ni siquiera estaba seguro de lo que estaba insinuando. Tal vez solo era el hecho de que el nombre de Karin estaba de por medio, y él no la soportaba. Si, debe de ser eso…

Pero si debía ser sincero, él también había notado un cambio en Sasuke con respecto a Karin. De hecho siempre se había dado cuenta de que el Uchiha era más piadoso con ella que con nadie más. Incluso cuando eran más jóvenes y estaban a cargo de Orochimaru y Kabuto.

El Hozuki, se talló los ojos y la frente. La cabeza le dolía por pensar en cosas estúpidas y recordar a ese ser tan horrible. Siempre le tuvo repulsión a Orochimaru. Repulsión y miedo.

El hambre lo hizo distraerse un poco de sus pensamientos y se dirigió a un arroyo que había cerca. Casi podía olerlo. Llego a la orilla y se inclinó lo suficientemente para ver su reflejo en el agua.

"Eres muy fácil de leer, Suigetsu".

Las palabras de Jūgo seguían resonando en su mente. El Hozuki se arrodilló y saco de uno de los bolsillos de su pantalón los lentes destrozados de la pelirroja a la que tanto despreciaba. Los miró fijamente en la palma de su mano y los presionó con fuerza, evitando materializase en agua, terminando de romper los cristales que cortaron la sensible piel. Su mano se abrió dejándolos de caer en la hierba, mientras pequeñas gotas de sangre se asomaban casi como lágrimas rojas.

Rojo.

Rojo intenso."Como ella", pensó agriamente.

Una sensación tosca y delicada a la vez, se formó en su pecho.


Notas:

- OOC, OOC, pero que le podemos hacer?

- Lo unico que puedo pensar al ver a estos tres es: TEEN ANGST.