Hola, hola nuevamente agradezco sus reviews, juro que son muy importantes para mi y me hacen feliz, y siempre las tomo en cuenta. Ah y prometo que siempre intento actualizar en el menor tiempo posible! Pero la vida real no me deja :C, sin embargo aquí ya les traigo el cuarto capitulo, justo en la madrugada de San Valentin.
"000" - Dialogo de los personajes
"000" - Pensamiento de los personajes
/***/ - Flashback
Disclaimer: Naruto no me pertenece, si lo fuera Akatsuki seguiría intacto.
Cercanía.
親密
/***/
Esa noche durmió por primera vez en algo sólido desde hace días. Por la mañana se dio cuenta de que ella estaba ahí, esa niña de lentes que seguía a Orochimaru a todas partes. El chico de ojos violetas ni siquiera sabía su nombre. A veces cuando abría sus ojos, enclaustrado en esa capsula gigante de agua, alcanzaba a ver los mechones rojos salir del laboratorio. Algunas otras veces escuchaba los gritos de dolor que la niña emitía en medio de la oscuridad.
- Él es Sasuke Uchiha- mencionó Kabuto.
Los dos adolescentes lo miraron. Suigetsu con más desconfianza que curiosidad. Karin, más que con curiosidad, regocijo. El chico de cabello oscuro los estudió unos segundos. Sus pupilas se situaron en la chica de anteojos un momento antes de darles la espalda y seguir al colaborador de Orochimaru.
- ¡Mi nombre es Karin! – exclamó la pelirroja, dirigiéndose al chico que le salvo la vida aquella vez.
Sasuke ladeó su cabeza lo suficiente para volverla a mirar. El peliblanco situado a un lado suyo también la observó con atención. Era la primera vez que ambos escuchaban su nombre.
/***/
Las llamas calientes cobraron vida y empezaron a consumir los trozos de madera con violencia. La pelirroja dejo de atizar el fuego y puso una tapa sobre la olla donde hervían los alimentos. Se limpió una gota de sudor rodando por su frente y su cabeza giró hacia el chico situado a unos metros de ella. Parecía muy concentrado puliendo su espada.
Karin se aproximó con confianza. Suigetsu y Jūgo se encontraban descansando dentro después de haber buscado pistas sobre la posible localización del portador del Jinchūriki del Ocho Colas, gran parte del día. Dejó caer su mano sobre su hombro, inclinándose para darle un beso en la mejilla. Su acción tomo al azabache por sorpresa.
- ¿Qué estás haciendo?- cuestionó friamente.
- ¿Eh?... bu-ueno, yo solo – la kunoiichi se puso a la defensiva buscando algo que decir. ¿No habían acordado seguir así? "Es verdad, tenemos un acuerdo"- ¡Sasuke! Nosotros acordam-
La joven no pudo terminar sus palabras. El Uchiha casi la miró entretenido por un segundo, hasta que tomó la barbilla de la chica y beso sus labios directamente. Karin sonrío y recibió el gesto con gusto.
Era ese un gesto de cercanía ¿cierto? Desde la última vez habían estado un poco ocupados, pero seguían encontrándose a solas, aúnque no habían culminado lo más anhelado muy para la decepción de la pelirroja, pero pronto resolvió que no era algo urgente. Ella disfrutaba cada momento que podía tener con Sasuke, y darle una muestra de cariño a plena luz del día, bajo el riesgo de ser visto por el resto de su equipo estaba permitido, ¿No es así?
- Nos estamos acercando, necesitamos estar preparados. – señaló Sasuke.
- ¿Karin para que podría estar preparada? ¿Para qué salvemos su trasero?
La chica intentó encajar uno de los palillos con los que estaba comiendo en la mano del Hozuki enérgicamente, pero como siempre él fue más rápido que ella y la esquivó con éxito.
- ¡¿Estás loca?!
- Ya no tengo apetito. – la chica se puso de pie y desapareció por el pasillo tan solo para regresar con un bulto de ropa. Eran las mantas con las que solían dormir. Era un día muy caluroso y la pelirroja creía que era hora de lavarlas como es debido después de tanto tiempo de uso en distintos lugares. A ella no le molestaba ayudar con ese tipo de tareas. Como era evidente, iría al arroyo pero antes de salir por la puerta arrojó la que pertenecía al Hozuki directo a su rostro y azotó la puerta.
Realmente había logrado hacerla rabiar, desde que se sentaron a comer estuvo molestándola todo el tiempo a base de comentarios hirientes y observaciones redundantes.
Sasuke observó en silencio la escena, sus ojos retornando al peliblanco después de que la chica salió. Este sentía su mirada y eso lo incomodaba.
- ¿Qué pasa Sasuke? ¿Tienes algo que decirme?
Las pequeñas heridas en la palma de su mano mientras sujetaba sus palillos, llamarón su atención y de repente imágenes se filtraron en su mente, imágenes de aquella ocasión.
Esa misma mano herida, era la misma mano que tocaba a Karin.
/***/El azabache casi se quedaba dormido cuando el escándalo de la entrada de Suigetsu lo distrajo. El chico ni siquiera reparó en su presencia ya que parecía muy abstraído, observando a la chica que dormía tranquilamente frente a él. Siguió sus movimientos con la mirada hasta el instante en que sus dedos acariciaron la piel de la pelirroja. Lascivamente./***/
Los pensamientos del Uchiha se vieron interrumpidos, cuando Jūgo se levantó de su asiento estrepitosamente, azotando sus puños contra la mesa de madera. Suigetsu inmediatamente se alejó poniéndose en guardia. "¿En qué momento se transformó?"
- Caluroso ... – mascullaba un trastornado Jūgo
- Tranquilízate.
Pero antes de que su líder pudiera hacer algo, el pobre chico salió desquiciado hacia el exterior tratando de alejarse de sus compañeros. Estos lo siguieron en cuestión de segundos.
- ¡Atrás! – El peli anaranjado tomó una pesada y enorme roca del suelo y la arrojó con fuerza en su dirección a la vez que huía a toda velocidad.
- Suigetsu… ve al arroyo y busca a Karin. Yo iré tras Jūgo, solo yo puedo calmarlo ahora.
- ¡Pero-
- ¡Es una orden!- vociferó el muchacho y fue detrás de su compañero.
Sin oportunidad de protestar en lo absoluto, siguió las órdenes de Sasuke y se dirigió al lugar. En cuestión de minutos llegó a su destino pero la kunoichi no se encontraba ahí. Las ropas yacían en el suelo pero no había rastro de ella.
- ¡Karin! - "¿Donde podrá haberse metido esa idiota?"
El peliblanco no tuvo más opción que seguir buscando en los alrededores. Era probable que Sasuke perdiera el rastro de Jūgo también. Dudaba que Karin llegara a salir lastimada , gracias a su habilidad podría mantenerse a salvo. Podía estar tranquilo sin necesidad de hacer nada, pero por alguna razón, tenía el empeño de encontrar a la pelirroja.
Unos sonidos ensordecedores apresaron su oído y con cautela se acercó al lugar de donde provenían. Logró divisar a un Jūgo haciéndose daño, descargando la furia y la locura que le provocaba el sello maldito, contra el tronco de un colosal árbol. El frenético chico detectó la presencia de alguien y con velocidad Suigetsu distinguió una grieta cercana e intentó introducirse en ella precipitadamente, pero algo adentro lo entorpeció.
- Suigetsu… idiota, ¿porque tenías que meterte aquí?- susurró con dificultad la pelirroja que permanecía escondida en aquel lugar. El Hozuki se introdujo sin más en el angosto lugar, oprimiendo a la chica.
- ¿Todo el tiempo estuviste aquí? –La grieta era extremadamente estrecha y podía sentir la respiración de la pelirroja muy cerca. Demasiado cerca.
- Vete.
- Ni de broma. Jūgo está totalmente enloquecido, no quiero que suceda lo de la última vez. Sasuke debería estar con él.
- Pffft! Que cobarde eres- la chica empezó a restregarse inútilmente tratando de liberar sus brazos para sacarlo de ahí.
- No hagas eso - siseó el peliblanco, sintiendo la fricción del cuerpo de Karin contra el suyo.
Podía sentir la perfecta figura femenina de la chica contra él y era una sensación deliciosa a pesar de lo inoportuno del momento. Se quedaron quietos cuando escucharon gruñidos y pasos fuertes aplastando las hojas de los árboles en el piso, acercarse. Los chicos tantearon y se adentraron más en la gruta, sobre todo Karin. Suigetsu alcanzó a distinguir los pies descalzos del muchacho caminar cerca de su escondite. Unos minutos pasaron.
- Se ha alejado lo suficiente- musitó Karin. - Es seguro salir ahora.
Intentaron regresar al inicio de la gruta con dificultad, pero ahora se encontraban más atascados que antes.
- ¡Maldita sea!- exclamó Suigetsu.
Por un instante nadie dijo ni hizo nada, cuando de repente los brazos del joven lograron situarse sobre la cintura de la pelirroja.
- Animal... ¿!que es lo que haces?!
- Cállate.
El chico intento elevarla con ímpetu para que pudiera liberarse la parte inferior de su cuerpo e intentara salir ella primero ya que la parte de arriba de la grieta era más espaciosa. Karin entendió e involuntariamente sus piernas se separaban mientras la elevaba. Cuando llegaron a la cintura del Hozuki se abrieron un poco más aferrándose a él instintivamente. Sus miradas se cruzaron un momento. El joven se quedó paralizado y la pelirroja desvió sus ojos rápidamente mientras enrojecía por la vergüenza y el disgusto. La posición era peligrosa y estimulante para el muchacho. Suspiró pesadamente y se quedaron congelados nuevamente. Sudor frío escurría por su rostro, humedeciendo sus propios cabellos. Podía sentir el suave aroma de Karin inundando su nariz y casi lo intoxicaba.
Inesperadamente, un estruendo en el cielo rompió el silencio y se escucharon las gotas de lluvia azotar el suelo con furia.
Lluvia. Agua.
- Me materializare en estado líquido, ¿Cómo no lo pensé antes?
- O-ok. ¡Pero hazlo rápido!
Así lo hizo y finalmente pudieron salir de ahí. Ambos jóvenes, empapados fueron por las mantas y caminaron de regreso, él marchando detrás de ella, mirándola con curiosidad de vez en cuando. Todavía poder sentir su corazón latir rápidamente a pesar del cambio físico que acababa de sufrir su cuerpo.
Anocheció. Sasuke y Jūgo se encontraban en la base, el azabache en el exterior esperando su llegada. El sabía que la seguridad de Karin estaba garantizada, con Jūgo ahora tranquilo y dormido después de haberlo perdido entre la maleza, ella no corría ningún peligro. Después de un momento aparecieron.
Ciertamente, sus transformaciones eran más esporádicas desde que Jūgo se encontraba cerca de Sasuke, pero cada que ocurrían era más difícil tranquilizarlo y estabilizarlo. Así que por mera precaución Suigetsu decidió dormir en el piso de arriba, no estaba dispuesto a correr ningún riesgo, al menos no esta vez.
El Hozuki yacía en su futon mirando la pared sin lograr conciliar el sueño, recuerdos de lo sucedido en la tarde agobiándolo.
Inquietando lo más profundo de su ser.
El muchacho se puso de pie y abrió la puerta con intención de dirigirse al baño pero notó que el cuarto donde solía dormir la pelirroja estaba abierto y ella no estaba en su interior. Pequeños ruidos que no pudo definir llamarón su atención y los siguió solo para descubrir que provenían del cuarto de Sasuke. Tragó saliva y notó que la puerta no estaba totalmente cerrada y con extrema mesura se asomó.
La luz de la luna filtrándose dentro.
Karin estaba sobre el regazo del azabache. Suaves e inofensivas mordidas transitando su delicado cuello la hacían apretar sus labios sofocando sus propios quejidos. Ella acariciaba su piel, la camisa del muchacho en alguna parte de la habitación. Hábiles dedos recorriendo de manera descendente su torso haciendo acelerar la pulsación del Uchiha, y manos grandes aferrándose a la estrecha cintura de la pelirroja cuando de repente esos dedos traviesos se perdieron en el interior de sus pantalones, aferrándose con firmeza a su virilidad. Aquel sorpresivo movimiento lo hizo gruñir y fascinada de poder escucharlo comenzó a masturbarlo con lentitud.
Muy para el desazón de la pelirroja, sintió una presencia conocida moverse cerca. Temerosa de poder ser vistos, pero a la vez demasiado encantada con el torbellino de sensaciones que ese hombre tan bello le provocaba, no sabía si parar o seguir.
Pudo sentir la presencia cada vez más inmediata a ellos y automáticamente giró la cabeza hacia la puerta, pero no había nadie. Pronto notó la luz del baño al final del pasillo encenderse.
Ella suspiró con alivio. Detuvo el movimiento y se disponía a soltar al chico por un momento cuando la propia mano del Uchiha se lo impidió. Ojos penetrantes posándose sobre ella, haciéndola sentir escalofríos.
- Solo un segundo – susurró.
La kunoichi se separó y caminó hacia la puerta, dando un vistazo al pasillo un momento. Seguidamente la cerró, la luz desapareciendo dejando en total oscuridad la habitación, esta vez asegurando la intimidad de los amantes.
Notas:
- Ahem... los kanjis estan bien ( creo) aunque suele traducirse mas comunmente como "intimidad" pero a mi me gustaba el otro titulo.
