¿Alguien esta ahí? Mil disculpas, primero debo aclarar que nunca he tenido la intención de abandonar mi fic. De hecho este capitulo ya tenia tiempo escrito, pero por cuestiones personales no había podido subirlo. Esperando que mis fans todavía se acuerden de mi historia aquí esta el quinto capitulo. Intentare actualizar sin dejar tanto intervalo de tiempo ( meses) Lo siento! pero ya estoy de vuelta y no me pienso ir! :)

"000" - Dialogo de los personajes

"000" - Pensamiento de los personajes

/***/ - Flashback

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de Kishimoto-sensei, si fuera mio probablemente seria como manga shoujo. :)


Maldición

呪い

/***/

Era una mañana fría, ni un ápice de los rayos del sol se vislumbraba a través de las oscuras nubes que cubrían el cielo. La noche anterior Orochimaru había partido y se había llevado a Sasuke junto con él. Como siempre. Mientras tanto la pelirroja y el oji-violeta se encontraban escondidos en una parte del laboratorio.

Momentos antes, estaban ocupados limpiando algunos instrumentos como Kabuto les había ordenado, cuando de repente la niña se quedó inerte y un estremecimiento recorrió su pequeño cuerpo. Suigetsu pudo notarlo, pues de repente se quedó ahí, solidificada.

- ¿Karin?

La joven kunoichi tomó al Hozuki por el codo indicándole que cerrara la boca. Los niños corrieron hacia uno de los armarios que contenía algunos tubos de ensayo, se encerraron y la niña echó el pestillo de la puerta.

- ¿Se puede saber qué demonios estás haciendo?

- ¡Shhhh!

Un hombre se introdujo en el laboratorio y Suigetsu lo reconoció. Era un tipo corpulento, demasiado grande, calvo y con un rostro tremendamente feo. Suigetsu lo conocía, y sabía porque Karin le tenía miedo. En una ocasión Orochimaru la había obligado a dejarse morder por él y este la había lastimado. A través de las rejillas notó que el hombre estaba a punto de desfallecer y tenía una enorme herida atravesando su gigante barriga, a la vez que perdía mucha sangre. Ignoraba lo que le había sucedido pero era seguro que buscaba a Karin para que le curase dejándose morder. El peliblanco noto el nerviosismo de la pelirroja a un lado suyo.

- No seas estúpida, deberías salir y ayudarlo, de todas formas Kabuto va a obligarte a hacerlo después- murmuró

- ¡De ninguna manera!, prefiero suicidarme antes que dejar que ese maldito asqueroso se me acerque otra vez- siseó entre dientes con visible rencor. El tipo herido pareció haber escuchado el murmullo de la chica y se incorporó con esfuerzos- ¡Karin, niña ¿estas aquí?- vociferó el moribundo.

Temerosa de haber sido escuchada, en el momento que su nombre hizo eco en las cuatro paredes del laboratorio, cerró los ojos y por inercia tomo la mano del muchacho que se encontraba a un lado suyo, como buscando algún tipo de protección.

Como si se tratara de una corriente eléctrica, el nerviosismo de la niña se traspasó al cuerpo del Hozuki en el momento en que ella lo había tocado. El chico giró su cabeza hacia ella con un gesto desconcertado, pero la chica no se dio cuenta y apretó su mano con más fuerza esperando que aquel desagradable ser humano se fuera. La calidez de esa pequeña mano entorpeció los sentidos de Suigetsu y los fuertes latidos de su corazón que resonaban en sus propios oídos, opacaban la respiración entrecortada de la pelirroja. Era como si se hubiera congelado, así que no chistó en lo absoluto y permanecieron un largo rato con las manos entrelazadas hasta que aquel gigante se fue.

Días después de que había sucedido aquello, Suigetsu aun sentía la impresión de la mano de Karin en su palma derecha. Desde ese momento algo raro había sucedido con el peliblanco, y el mismo lo notaba. A veces cuando estaba tratando de consolar el sueño, una especie de dolor se acumulaba en su pecho y la imagen de la niña de lentes se filtraba debajo de sus parpados, haciéndolo despertar con fuerza y no podía dormir más. En el fondo la maldecía porque sospechaba que Karin le había transmitido alguna especie de enfermedad a través de su mano, porque eso no le había sucedido antes de ello.

El solía mirarla con curiosidad, pero no se acercaba a ella a menos que fuera estrictamente necesario y cuando lo hacía, era brusco. Karin siempre seguía a Sasuke con fidelidad pero incluso el azabache no era inmune a los cambios de humor de la niña. Sabía que lo admiraba, pero no la dominaba. Sabía a su vez, que respetaba a Orochimaru pero seguramente en el fondo le despreciaba, como todos en aquel lugar. Había aprendido algunas cosas sobre ella con tan solo seguirla con la vista y poco a poco Suigetsu llegó a la conclusión de que quería convertirse en su amigo.

El muchacho deseaba que la pelirroja le tomara de nuevo de la mano y que le contara cualquier cosa irrelevante sobre su persona, pero en su lugar, la actitud hosca que tuvo hacia ella desde el día que había llegado con Orochimaru solo empeoró y era exageradamente grosero e innecesariamente rudo. Ni el mismo lograba entender el porqué de sus acciones, Karin siempre le otorgaba esa sensación de confusión al niño, y eso lo hacía rabiar, así que desechó la idea de convertirse amigos, después de todo el único amigo que ella estaba interesada en tener era Sasuke.

Desde entonces, el adolescente optó por seguir maldiciéndola para sus adentros cientos de veces.

/***/


- Oye, ¿estás bien? – Una voz femenina sacó a Suigetsu de sus pensamientos. El peliblanco se encontraba en la barra de algún bar y después de beber un rato, se sentía difuso y adormilado.

- ¿Huh?

- Estamos a punto de cerrar. Lo siento pero tienes que irte.

Los ojos del Hozuki lograron enfocar después de unos segundos y se situaron sobre el rostro de la persona que le hablaba. Era una chica joven, aunque quizas un par de años mayor que él. Tenía ojos de color turquesa, grandes y brillantes. Llevaba el cabello negro atado en una especie de coleta que caía sobre su hombro izquierdo y vestía una yukata con un delantal.

- No pienso ir a ningún lado.

- ¿Perdona?

- Dije, que no pienso ir a ningún lado- Pronunció meticulosamente el peliblanco, tratando de controlar su borrachez al hablar.

La joven lo miró detenidamente y parecía reflexionar sobre algo. Después de unos segundos, se sentó a su lado. – ¿No tienes ningún lugar a donde ir?- pregunto misericordiosamente.

- Sí que lo tengo. Pero no pienso regresar a ese lugar hoy.

- Entonces, después de todo, no tienes ningún lugar a donde ir, ¿cierto?

- No.

- Bien, entonces espérame aquí.

Las personas que aún quedaban en aquel bar se retiraron paulatinamente, los meseros limpiaron el lugar y cuando terminaron, la chica de la yukata se acercó al Hozuki. La joven le ofreció asilo por esa noche, y Suigetsu aceptó, sin tener nada por lo que oponerse, además no podía pensar con mucha claridad gracias a su embriaguez.

Después de haber visualizado por unos segundos las figuras de Karin y Sasuke en el fondo de aquella habitación, Suigetsu se alejó inmediatamente. Su cuerpo empezó a moverse casi sin pensarlo y se dirigió al baño, prendió la luz y lavó su rostro minuciosamente. Momentos después el Hozuki se miró al espejo que se encontraba frente suyo. Con atención observó sus pupilas violetas y sus cabellos blancos y húmedos pegados a sus mejillas. Se dio cuenta de golpe, como una sensación extraña lo invadía. Sentía como si una especie de veneno se hubiese introducido en su cuerpo y lentamente viajaba por éste, corroyendo su sangre al pasar y concentrándose en algún punto cercano de su corazón. Su cerebro ardía y su respiración era pesada y lenta. Necesitaba respirar aire fresco así que se precipitó hacia el exterior de la base donde se encontraban.

Corrió entre los matorrales hasta que se dejó caer un poco agitado. Miró el cielo y aunque estaba despejado, la luna se escondía y no se dejaba ver. Cerró los ojos y la visión de Karin postrada encima de Sasuke envueltos en aquel abrazo intimo que solo una pareja de amantes podría llevar a cabo apareció en su mente. "Maldita sea, ¿desde cuándo Sasuke y Karin…"

Ni siquiera pudo terminar la oración en su pensamiento. Para Suigetsu, era inconcebible. Los sentimientos de la pelirroja hacia el Uchiha no eran noticia nueva para él. El bien sabía que desde que eran unos niños ella siempre le ha seguido. ¿Pero en que retorcido momento Sasuke cedió o empezó a sentirse de igual manera hacia ella?

Tal vez ella nunca le ha sido indiferente, tal y como lo sospechaba a veces. Pero esto era demasiado drástico.

A Suigetsu le sabia mal regresar a la base abandonada así que se dirigió a paso impreciso hacia la aldea cercana del lugar. Entro a un bar y pidió un vaso de sake, y después otro, y después otro y después perdió la cuenta. No quería pensar, no quería detenerse a examinar esa sensación punzante que seguía acumulada en su pecho. Incluso se le antojaba regresar a aquel cilindro de agua que por mucho tiempo fue su prisión, porque habitar y ser uno con aquel líquido lo hacía permanecer en un estado de insolación que lo relajaba y no le permitía pensar. No le permitía sentir. Y en ese momento no quería sentir.

- ¿Cuál es tu nombre?

- Suigetsu

- ¿De dónde vienes, Suigetsu?- el chico dudó un poco antes de contestar.

- … De Kirigakure

- ¿ Kirigakure? Eso está muy lejos de aquí. – El muchacho estaba recostado en un pequeña esterilla sobre el suelo y permaneció callado- Yo soy Mido.

- Mido – repitió el Hozuki con la voz vacía.

La chica lo miro de reojo unos segundos y se acercó a él con una taza de té caliente.

- ¿Es una mujer?- preguntó Mido tentativamente.

- ¿Cómo?

- De quien estas escapando, es una mujer- afirmó esta vez.

¿Suigetsu estaba escapando? El Hozuki lo negó rotundamente para sus adentros pero fue como si la ella le leyera el pensamiento. Finalmente, todavía un poco desinhibido por el alcohol, Suigetsu le hablo un poco de sus compañeros. De Jūgo y de su amabilidad constante, así como de su fuerza mortal. De Sasuke, su actual líder, de cómo le repudiaba pero le respetaba al mismo tiempo. Y de Karin. Le hablo sobre su mala personalidad, su carencia de cualquier virtud, y su desprecio por ella. Esto último llamo la atención de la pelinegra.

- Si puedo decir algo al respecto, definitivamente no creo que odies a esa persona. – dijo firmemente Mido como si repasara todo lo que el Hozuki le había dicho con sapiencia- Más bien suena como si fuera un amor no correspondido.

¿Cómo había llegado a esa conclusión? Era muy fácil. A la vez que el oji-violeta le hablaba sobre su idiotez, también lo hacía sobres sus ojos carmesís. De su cabello rojizo, intenso como su carácter. Y como su terquedad. Ella apenas le conocía, pero de alguna manera podía ver la desesperanza en sus ojos.

¿Amor no correspondido? Las palabras de Mido encolizarón al Hozuki, y este se precipitó sobre ella tomándola fuertemente por el cuello. La muchacha soltó un quejido pero le miró fijamente a los ojos sin bajar la mirada, el gesto del muchacho era temible, mostraba los colmillos y sus pupilas se dilataron. Pasados unos segundos el peliblanco se calmó y finalmente la soltó, dejandose caer sobre la esterilla nuevamente, sus grandes manos cubriendo su frente y sus ojos, como si estuviera atormentado.

- Lo siento- musitó la muchacha poco después de recuperar el aliento- Me metí en donde no me llamaron. Fue un poco insensible de mi parte, después de todo un amor no correspondido es muy parecido a una maldición. "Una maldición ¿huh?"- Pensó Suigetsu.

Después de un minuto el Hozuki movió sus brazos y al dejar al descubierto su rostro, una lágrima solitaria se hizo camino hacia sus labios cerrados y fruncidos. La chica se deshizo de ella con la manga de su yukata y fijó sus ojos turquesas en los violetas de Suigetsu, ambos se miraron un rato sin decir nada hasta que por fin, con un poco de vacilación la joven se inclinó hacia él, besando sus labios suavemente.


Unas horas mas tarde, antes de que el amanecer anunciara su llegada, Suigetsu abandonó el cuarto de la chica que le había ofrecido refugio la noche anterior. Antes de salir le echó un ultimo vistazo a la muchacha que yacía en aquella esterilla dormida profundamente. Su cabello suelto cubría la piel desnuda de su espalda como un abanico. Era seguro que no la volvería a ver.

Caminó con paso lento hacia la base de Orochimaru, repasando los eventos del día anterior, aun con la impotencia clavada en el pensamiento. No le apetecía dirigirle la mirada ni a Karin ni Sasuke, pero Suigetsu no estaba pensando en irse a otra parte. Tendría que lidiar con ello. " A fin de cuentas, a mi no me importa lo que esos imbéciles hagan"

Se detuvo unos minutos en el lago y se hidrato con esmero, y después retomo su camino. A punto de llegar a la base divisó a Jūgo, parecía que estuviera esperándolo.

- Suigetsu - el peliblanco lo ignoró al pasar a su lado.- Durante la madrugada Karin se dio cuenta de tu ausencia y nos avisó inquietada. Me preguntaba a donde podías haber ido- Aquello llamó la atención del Hozuki.

- ¿Karin? – el peli anaranjado asintió. Se quedaron callados unos minutos. El peliblanco le dio la espalda y pronunció cuidadosamente.

- Tienes razón Jūgo.

- ¿Razón? ¿Sobre qué?

- Soy una persona muy fácil de leer.

El joven siguió caminando y Jūgo se quedó sin palabras, pero casi inmediatamente después una leve sonrisa se dibujó en su rostro. El sabía a lo que se refería.

Al entrar al lugar la primera cosa con la que se encontró fue con Karin. Estaba sentada y recargada en la pared tapada con una simple cobija. Sus miradas se cruzaron. Él la observó con los ojos entrecerrados todo el tiempo hasta que se perdió por las escaleras y ella detuvo firmemente su mirada penetrante con facilidad. Sin embargo, una sensación interrogante se reflejó en su rostro una vez que el peliblanco se había ido.

Sasuke no estaba ahí, lo cual era un alivio. El muchacho suspiró pesadamente y se dejó caer en su futón tratando de dejar su mente en blanco, pero aquel dolor familiar se activó como si fuera un botón dentro de él nuevamente. Si, aquella sensación a la que estaba acostumbrado después de aquel desafortunado día cuando Karin y el estaban en laboratorio.

"Mido esta en lo cierto. Es como una maldición"


Notas:

- Este capitulo esta exclusivamente centrado en Suigetsu, nose, pensé que seria necesario pero mucho mas Sasukarin esta por venir así que no se desanimen n_n

- Mido es mi primer OC de Naruto, aunque solo tuvo una pequeña participación, por ahora, no lo se después!