Las verdades que se ocultan tras las tormentas del corazón, rara vez

Capitulo 20 Algo mas que un simple examen

- Idei hakanai… -leyó por lo bajo Tsunade, hojeando de nuevo las estadísticas de la chica, recargándose contra su sillón con expresión pasativa

- ¿Y así quería entrar? -se dijo, golpeteando con los dedos la hoja antes de ponerla en el escritorio. Si, era cierto que la chica destacaba en agilidad, en genjutsu y en el uso de la marioneta, pero… resistencia, fuerza, defensa y Taijutsu, estaban por los suelos. Era la participante con estos puntos más bajos, en las cuatro categorías

Miro hacia donde estaba la destrozada marioneta de la chica, sobresaltándose un poco cuando esta se estremeció por un instante… mas negó con la cabeza, sonriendo por su reacción, al recordar como la chica solía invocarla con aquel miserable pergamino. Probablemente, la habría intentado invocar en este momento, en la academia

Paso la hoja, leyendo el perfil y estadísticas de los genins del grupo en el que la habían integrado… Tsuki Koori, una genin de la villa oculta entre las nubes, que destacaba en una defensiva basada en el suiton… por lo demás sus estadísticas estaban apenas por encima del promedio… lo que le llamo atención a al Hokage era que serian dos chicas, en el mismo equipo

No era común que en un mismo equipo se hallaran dos mujeres, por lo general la norma eran dos hombres y una mujer, preguntándose quien había sido el inútil que había seleccionado los grupos, sobre todo al meter a Idei en el equipo del Arashi, el problemático genin del rayo… esa iba a ser una combinación un tanto explosiva

Ese chico, Haru… el joven prodigio de una aldea debilitada por la guerra, y ahora, toda la historia de su pueblo recaía ahora sobre el

La Hokage suspiro, rememorando aquel día, en que Konoha había estado en guerra con aquella villa, cuyo fuerza económico-militar se viera resquebrajada, desde aquella vez de que rompieran un tratado de paz e intentaran secuestrar a la primogénita del clan Hyuga, solo logrando obtener una miserable derrota

Mas alza la cabeza, al notar como tocaron a la puerta, un tanto extrañada, antes de ordenarle que pasara. Cual no fue su sorpresa, al ver como Iruka Umino entro por la puerta, cerrándola detrás de el. La sonrisa calida que caracterizaba al sensei había desaparecido, y en su lugar, pudo ver a un Iruka inusualmente tenso, mientras este dudaba por un instante, antes de hablar

- Hokage-sama …una vez hice una promesa, que en este momento se me obliga a romper.

- Esto no puede estar pasando – murmuro ella, apenas logrando eludirlo, saltando de mesa en mesas a medida que aquellas "ráfagas" de viento la perseguían, a medida que maldecía e intentaba a toda costa no ser atrapada por los remolinos, mirando de reojo como el desgraciado manipulaba las corrientes con solo su mano sana, controlando varias con solo mover los dedos, retorciéndolas como si de serpientes se trataran, a medida que tragaban la hojarasca del patio de la academia, haciendo que las hojas asemejaran las escamas del reptil

- ¿¡Acaso estas loco!? –le grito Idei, derrapando en el suelo, viendo como los otros genins, los aspirantes de examen que hace un momento practicaban en el patio, eran absorbidos por los torbellinos, haciéndolos volar por todas partes, a medida que aquel tipo los usaba como si fueran proyectiles, mientras ella, alarmada, intentaba realizar un genjutsu, formando varias ilusiones de si misma… mas de poco le sirvió: el otro, manipulando el aire alrededor de la marionetista, la envolvió en un remolino que la arrojo violentamente contra una pared

- Maldición… -se quejo aturdida, apoyándose contra el muro y levantándose, viendo como aquel tipo alzaba de nuevo la mano, haciendo que otra ráfaga literalmente la levantara del suelo, arrastrándola en un ciclón en miniatura mientras ella maldecía, atrapada en el remolino, sacando como pudo el viejo pergamino y desplegándolo a su alrededor, rozando con los dedos los caracteres impresos en esta, que brillaron uno tras otro, al ser tocados

Mas el otro no le permitió terminar la invocación: manipulando el torbellino con un movimiento de su única mano, hizo que aquel ciclón se retorciera y despedazara, arrancándole el pergamino de las manos y lanzándola hacia abajo, haciendo que ella se estrellara contra el suelo, dejándola inconciente

El patio se sumió en un pesado silencio, mientras los apaleados genins vieron como aquel tipo de la villa oculta entre las nubes se aproximo a la chica, tirada en medio del patio, viendo como el chuunin que la había acompañado, se interpuso entre ellos

Mas el ni le hizo el menor caso a Lee, alzando su mano sana y moviendo los dedos, preparando un último golpe, que no pudo terminar, al sentir como algo le inmovilizo el brazo

Ambos bajaron la mirada, al ver como la chica comenzó a incorporarse, rechazando la ayuda de Lee y manteniendo la palma en alto, sujetándolo con los hilos y limpiándose con la mano libre un hilillo de sangre que resbalaba de su boca. El semblante frió del el se desmorono, al escuchar como Idei susurro entre dientes -"¿eso es todo lo que tienes, infeliz?"

El crispo los dedos, intentando liberarse, mas en ese instante, su compañera apareció detrás de el, sujetándole con fuerza el brazo

- Basta, Haru… -susurro quedamente, reprimiéndole con la mirada, a la vez que Idei soltaba los hilos, rechinando los dientes al ver como el otro los miro indiferente, soltándose bruscamente de su compañera y dando media vuelta, atravesando el patio y entrando a uno de los edificios de la academia, mientras los otros aspirantes, atemorizados, se apartaron de su paso

La otra integrante del equipo se volvió hacia ellos, fijando su fría mirada sobre la marionetista - Tendrán que perdonarlo –dijo a media voz – no parece el mismo, desde aquel día, en el bosque. Será… un tanto complicado, que nos podamos acoplar como equipo, el lugar que tomaste es el de su hermano. Si me disculpan, tengo que hablar con el

Les hizo una vaga reverencia, antes de darse la vuelta, con la intención de alcanzar a su compañero

Lee miro como aquella extraña chica desapareció dentro de la academia siguiendo al otro, antes de volverse, al escuchar como Idei se dejo caer de espaldas, agotada y magullada, dejando escapar un suspiro y preguntando que había sido todo eso

- ¿Estas bien, Idei-san?

- ¿Tu me ves bien? – respondió ella con sarcasmo, tallándose adolorida la cabeza, mas que agotada

La chica se detuvo, mirando por un momento por el ventanal del pasillo, hacia donde estaba la academia. Tenten parpadeo, al distinguir como un montón de hojarasca se arremolino sobre el patio de esta, preguntándose cansada si ese par de locos de Idei y Lee podrían haber tenido algo que ver

Suspiro, tallándose por un momento la cara, en un intento por ahuyentar el sueño, mientras se dirigió al despacho de la hokage. La verdad… se sintió un poco mal por haber seguido a su ex-sensei hasta allí, mas pensó que razones pudo haber tenido ella para hacerlo: no solo las palabras de la misma Idei, al haber dicho que Iruka estaba enterado, lo que resultaba realmente una extraña sorpresa, sino también… por aquella mirada que mostró Iruka por solo un instante, cuando les dijo que tenia que ver a la Hokage, sin poder ocultar su urgencia…

Se detuvo, frente a la puerta del despacho, mas justo cuando iba a tocar la puerta se detiene, al escuchar la voz del sensei al otro lado de la puerta, extrañada al percibir tensión en su voz. Se muerde un labio, dudando, mas cuando escucha como la Hokage alza la voz, diciendo que no lo permitiría, se arma de valor, acercándose a la puerta, dispuesta a escuchar

- ¿Por qué nunca escuchas, Haru? …desquitarte con ella. No tiene la menor culpa de lo que ha pasado

El chico alza la mirada, mirando como su compañera se acerco, sentándose junto a el en las gradas de lo que parecía un campo de entrenamiento, mirándola indiferente por un momento, mas ignorándola y regresando su mirada hacia donde estaban unos cuantos aprendices, practicando… o mas bien aprendiendo el lanzamiento de la kunai, al otro lado del campo… principiantes, apenas lograban lanzarlas mas de unos metros, ni se diga de atinar en el blanco

- ¿No piensas disculparte? – murmuro ella, viendo como este arqueo la ceja, gruñendo antes de asentir levemente, soltando entre dientes algo que lejanamente se asemejo a un lo siento. Ella casi sonrió, mirándolo a los ojos

- Haru… no es a mí con quien debes disculparte

El gruño con furia, recordando a la marionetista, entrecerrando los ojos cuando las palabras de de esta resonaron en su mente " ¿eso es todo lo que tienes?" El genin cerró los ojos, cuando una vaga sonrisa cruzo su rostro, ignorando de nuevo a su compañera, que permaneció en silencio a su lado, mientras se hundió en sus recuerdos… aquella frase… prácticamente era la favorita de Kenta…

… eres patético! –le grito al ver que el chiquillo tropezó torpemente y cayo de cara contra la piedra en la que se hallaba. Este maldijo, levantándose molesto y viendo como el otro salto hacia tras, cayendo sobre otra de las enormes rocas de aquel claro

El menor manipulo su bastón, cargándolo de una carga eléctrica y lanzándose de nuevo contra su hermano… El mayor, con una simple ráfaga lo regreso de nuevo al suelo, un tanto fastidiado por el poco progreso del condenado chamaco, llevándose la palma a la frente, mas sonriendo levemente, al poder ver como el otro, aun a pesar de lo golpeado y exhausto que se hallaba, se intentaba levantar de nuevo

- Ya déjalo Kenta, será para mañana –dejo escapar el mayor en un suspiro, dándose la vuelta y bajándose de la roca, mas deteniéndose, al escuchar como su hermano se negó. El mayor volvió a negar con la cabeza, dando media vuelta y regresando frente al hermano, tendiéndole la mano para ayudarle a levantarse

- "¿Eso es todo lo que tienes, hermano?!" – se mofo el magullado chiquillo, sujetándose la pierna lastimada y mirando con furia al mayor, negándose a aceptar la mano que le tendía y levantándose solo, utilizando su bastón como apoyo, lanzando improperio y medio antes de lanzarse contra el.

Este simplemente se hace a un lado, haciendo que el se fuera de largo, tropezara y cayera

- Ya te dije que es suficiente, al menos por hoy – susurro el mayor, tendiéndole de nuevo la mano e ignorando como el otro lo mataba con la mirada

Regreso a la realidad, al escuchar como uno de aquellos niños se hirió sin querer el brazo con una de las kunais. La primera reacción del niño fue maldecir por el dolor, mas, al ver como de la herida comenzó a emanar sangre, el pobre se alarmo, asustado impidiendo que a sus compañeros mayores les permitiera revisar la herida

El pequeño se detuvo, al sentir como una mano se poso sobre su cabeza, revolviéndole el pelo, alzando la vista y viendo como el chico que había estado en las gradas hace solo un instante le decía con calma que se tranquilizara, mirándole por un momento la herida… a decir verdad, poco mas que un simple rasguño, pero el genin abrió el estuche de su pierna, sacando de el un pequeño frasco, una pomada, aplicándolo en la herida antes de comenzar a arrancar un pedazo de las vendas que envolvía por completo su brazo inútil que pendía en su costado, vendando con un trozo de estas la herida del niño

Haru, viendo como el chiquillo soltaba unas ultimas lagrimas, pudo sentir como un sabor amargo inundo su boca, a medida que el se incorporo sin prisa, apenas prestando atención a como este le dio las gracias, dándose la vuelta y regresando a donde estaba su compañera, que lo siguió con la mirada hasta que se sentó a su lado

- Ese es el Haru que yo recordaba… -murmuro la chica - ¿porque le vendaste, una herida tan pequeña? –le pregunto, viendo como parte de la venda del chico, desgarrada, colgaba de su brazo

- Mhj… los niños suelen exagerar, lo sabré bien, hubiera hecho un escándalo por algo tan simple… esa venda no va a servir para nada con una herida tan superficial, pero con eso, el chiquillo… -se detuvo, dejando la frase incompleta

- …con eso, lo calmaste ¿no? Psicología aplicada… o algo así, creo. Solías vendar las heridas de tu hermano ¿no? Lo conocí realmente poco

El entrecerró los ojos, entre molesto y dolido, por la forma en que ella sacaba el tema, sin ningún tacto. Su hermano estaba muerto, si… y no era algo que quisiera recordar a cada rato… recordar a ese estupido de Kenta, intentando hacerse el héroe ese día en el bosque… él debió haber muerto en el bosque, no su hermano. Entreabrió los ojos, realmente irritado, al escucharla de nuevo hablar

- Se que no soy buena para este tipo de cosas, pero realmente no me gusta verte irritado y deprimido… solo se que-…

- Detente ¿si? No me importa si intentas ayudar, no quiero hablar de ello

- Pero…

Ella desvió la mirada, hacia donde estaba entrenando los niños, viendo como el que tenia la venda alzo la mano, en su saludo, antes de seguir a los otros, que fueron saliendo del campo, dejándolos solos

- Creo que… -el chico se detuvo, haciendo que ella lo mirada de nuevo - …dejare el examen

- ¿Que? Es-espera… ¿Qué has dicho?

- Lo que has escuchado, no participare en el examen

- No puedes hacer eso, no puedes siquiera permitírtelo, ni siquiera esta en tus manos decidir eso ¿sabes lo que significa esto para la villa?

- ¡¿Y acaso crees que no lo se?! Yo no pedí ser la esperanza de todo un pueblo, yo no pedí esto. Todos los ojos de mi aldea están sobre mi, esperando que demuestre lo que vale nuestra aldea, al derrotar a todos en el examen, que todos vean, como su poder resurgirá, de demostrarle a las otras aldeas… de demostrarle a Konoha!… pero tu nunca sabrás esto, no sabrás lo que significa ver como toda una villa te exige una victoria, de ver como el resto del mundo espera tu humillante derrota… esa es la razón de que nos atacaran aquellos asesinos de la niebla, en el bosque, me buscaban a mi, para matarme a mi, para evitar que representara a la villa… esa es la razón por la que mi hermano esta muerto… yo SOY la razón por la que esta muerto!!

Ella, sentada junto en la grada bajo la cabeza, quedándose en silencio y cerrando los ojos para no ver como el descargo su frustración destrozando las gradas de enfrente, mientras ella se froto un ojo para evitando que alguna lagrima asomara

- ¿Por qué no lo habías dicho antes? Morirá si presenta ese examen

- Morirá de todas formas… ese examen es el único anhelo que le queda, y no seria yo quien se lo quitara. Y haré lo posible para que lo cumpla si es necesario

- ¿Aun si eso signifique contradecirme a mi, a la Hokage? Podrías perder tu cargo de maestro, si lo hicieras

- Estaría dispuesto a ello. Me queda aun mucho por delante, dígame usted ¿Qué le queda a ella?

La gondaime, mirando frustrada a joven sensei, se muerde con fuerza el labio, no dispuesta a contestar aquello, no le quedaba nada que objetar… y a pesa de todo, era condenar una vida … mandarla al examen, seria como matarla, y eso, no podía permitirlo

- Morirá en ese examen, y no dejare que lo haga…

Al otro lado de la puerta, Tenten se separo de esta, atónita al oír aquello, intentando comprender… ¿Acaso ella…?