Capi 27 ¿Se puede sonreír en el abismo?
- Te estarás preguntando ¿Cómo fui capaz de hacerlo? –Murmuro a media voz - te preguntaras porque lo permití…
La chica permaneció distante, apoyada sobre el alfeizar de la ventana mirando la llovizna que caía afuera. Se volvió hacia el, sonriéndole con un deje de tristeza, a medida que le fue relatando el año que estuvo en la academia, con Iruka-sensei… recordando con amargura
- Si no habría sido por mi propia obsesión, nada de esto habría ocurrido. Nunca me habría atrevido a utilizar el pergamino. Es curioso como son nuestros propios deseos, los que terminan volviéndose en nuestra contra
Kankuro miro como ella alzo su mano, comenzando a concentrar su chacra en ella. El frío aire de la noche se fue distorsionando sobre su palma, comenzando a condensarse y formar pequeñas esferas de agua con la humedad que la rodeaba… mas las burbujas, inestables, se fueron deformando hasta desintegrarse en gotas, que cayeron de nuevo sobre su palma
- No tienes talento -susurro ella, mirando su mano empapada. Se mordió el labio, al sentir una vez mas aquellas palabras, al recordar la crueldad de algunos de sus compañeros -eso solían decirme, no solo los chicos, también algunos de los instructores, en un esfuerzo por impedir que me convirtiera en una kunoichi. Tenían la idea de que había sido enviada por alguna aldea rival, para robarles sus métodos de entrenamiento
- Pero era cierto, no tenía talento… o mas bien, no tenía el chacra necesario para usarlo. Es por eso que todas sus técnicas están basadas en ilusiones, en mentiras y engaños… Si he de ser sincera, odio mi don como ilusionista. En aquel entonces, habría dado cualquier cosa por haber podido usar el Suiton como mi segunda técnica, tal y como tu usas el Doton, en forma de arena
Ella se miro la mano por un instante, bajando el brazo y mirándole de reojo –no te pido que lo comprendas, y la verdad no espero siquiera que me perdones, pero esto es lo que soy, solamente alguien que forjo su propio abismo, solo por cumplir un sueño…
…
Kankuro abrió lentamente los ojos, desvaneciendo el recuerdo y mirando como habían corrido la ventana. Parpadeo, intentando acostumbrarse a la luz de la tarde, notando un tanto sorprendido como su hermana se hallaba a unos metros de su cama, cabeceando sobre la silla
Casi sonrío, recordando como esta había irrumpido en el cuarto de la chica, literalmente sacándolo a rastras para llevarlo de nuevo a su cama, farfullando algo de que no debería de andar rondando por allí, con semejante herida.
Se llevo una mano al estomago, recordando… realmente llego a estremecerse, al recordar esos ojos
- Deseo odiarte…
Entrecerró los ojos, a medida que ese par de palabras resonaron en su cabeza, dejándose caer de espaldas sobre la cama y mirando distraído hacia el techo, escuchando el suave sonido de la respiración de su hermana, dormida después de haber permanecido en vela desde la noche pasada
Un día había pasado desde aquello. Exhalo despacio, revolviéndose en la cama sin poder conciliar el sueño. No podía sacarse aquella escena de la cabeza, y aun más, sus palabras en el cuarto, anoche…
- ¿te refieres a un "Biju"?
- No… estas pensando en grande, intenta pensar… "a menor escala". Un espíritu demoniaco, una "yurei"
Lo viera por donde lo viera, el asunto en verdad era un tanto retorcido. Pensar que la chica tenia una cosa demoníaca en su interior realmente le inquietaba…
…
– Pero es que… ¿no te importa que yo-…?
- ¡Nah! Puedo vivir con ello…
Idei torció la boca, dibujando lo que habría podido ser una sonrisa, recordando aquello.
- Ese tonto… -susurro ella, sin poder evitar decirlo con cierto cariño. Ella había esperado que el quedara atónito, incrédulo, horrorizado o algo así, pero… la forma en la que el lo había tomado, realmente la aterraba. No podía comprenderlo, no podía entender porque el se empeñaba tanto… y mas siendo ella
Cerró los ojos, evocando en su recuerdo aquella tormentosa noche, aquella en la que había seguido aquel destello de luz por el olvidado sótano de la casa. Hacia tiempo que había intentado borrar de su mente aquel recuerdo, pero ahora podía recordarlo con todo detalle. Cada objeto, cada sombra… desde aquel sueño
Por primera vez en su vida, realmente se arrepintió de haber bajado a ese sótano…
…
Se incorporo sobresaltada, mirando a su alrededor. Ino parpadeo, despegándose el informe que se había adherido a su mejilla, sorprendida de haberse dormido en plena guardia sobre el escritorio, mientras corregía algunos informes de la noche pasada, garabateados con la letra de doctor de la frente-de-marquesina
Pero entrecerró los ojos, al sentir como fragmentos sueltos de su sueño surgieron lentamente en su mente
Eso había sido… de lo más bizarro
Si, era cierto que era realmente un alivio no haber vuelto a soñar con aquel infierno, pero el vagar por una oscura y polvorienta biblioteca tampoco era precisamente lo que tenía en mente, como su sueño ideal
Fue evocando la escena, viéndose a si misma recorriendo aquel oscuro sitio con solo una pequeña linterna, vagando sin rumbo por los pasillos llenos de estantes y cajones, repletos de pergaminos, libros y manuscritos corroídos por el tiempo y el olvido
Pero lo que realmente le había sorprendido fue cuando alzo la linterna para ver los estantes más altos
Esa no había sido su mano. Era… demasiado chica, como la de una niña. Parpadeo, deteniéndose al lado de un enorme jarrón metálico, tan alto como un hombre y lleno de herrumbre. A pesar del polvo y el oxido, una imagen se formo en el, reflejando su rostro
Pero no se reflejo a si misma. Aquella imagen distorsionada no le mostró sus ojos azules o su cabello largo y rubio, sino mostró un par de ojos verdes de una chiquilla con semblante asustado
Era aquella chiquilla, mini-Idei, como había comenzado a llamarla…
- Disculpe… ¡Disculpe! –aquella voz la saco bruscamente del recuerdo, viendo confundida como una mujer le hablaba del otro lado del mostrador - ¿No me oye? Le preguntaba desde hace rato donde esta el cuarto 213
Ino se quedo aturdida por un instante, mas sacudió la cabeza, mirando el reloj y comenzando a decirle a la señora, que el tiempo de visitas había acabado hace una hora
No volvió a acordarse de aquel sueño, no tenia tiempo para ello, discutiendo con aquella mujer que se obstinaba en ver a su familiar.
Que caso tenia, había sido solo un sueño. Ilusiones de nuestra propia mente que el subconsciente ensamblaba, a partir de retazos, fragmentos sueltos de la realidad que nos rodeaba, situaciones y escenas sin sentido que no tendrían cabida ni en el anime mas fumado
Solo era un sueño, al igual que los otros…
…
- ¿Realmente tenemos que confiar en lo que nos dice?
La hokage aparto su vista del enorme ventanal, desde donde se veía la villa en su totalidad, bajo aquel telón opaco de una llovizna intermitente. Miro al Nara, de pie al otro lado del escritorio
- No es que desconfíe de Tenten, pero… –intento continuar Shikamaru, sin borrar aquella expresión aburrida, alzando la vista al techo sopesando lo que le acababan de decir
Demonios, sellos de contención de espíritus, exterminadores de demonios, libros malditos que aparecen y desaparecen… eso parecía cliché de anime. Exhalo despacio, bajando la vista y mirando fijamente a la gondaime. – Lo mire por donde lo mire, el hecho de que el libro en cuestión haya desaparecido… no, aun mas, la forma en que le apareció de la nada a Tenten, me dice que es una pista plantada intencionalmente
Solo un señuelo para desviar nuestra atención. ¿De que? Eso era lo que me gustaría saber. Se quedo unos instantes mas mirando el techo, pensativo, antes de volverse de nuevo hacia la Hokage
- ¿Qué hay del miembro capturado de ese equipo?
…
Se revolvió entre sus ataduras, maldiciendo por lo bajo intentando soltarse, intentando distinguir algo en aquella oscura habitación
No es que no le molestara la oscuridad, solo era que… ¡no veía nada!
Shitai hecho hacia atrás la cabeza, haciendo crujir las pesadas cuerdas que le envolvían por completo, dibujando una hosca sonrisa sin dejar de moverse, haciendo danzar la pequeña silla sobre la que estaba atado, en el centro de aquella vacía habitación
Ese desgraciado par, pensaba molesto, recordando como ese cara-de-perro y la tipa de los ojos blancos lo habían capturado de una forma tan miserable. En especial, tenia unas ganas pero inmensas de destripar a la Hyuga. Les habría hecho pedazos con sus mascotas, si no fuera porque la condenada chica le cerró los canales de chacra de un golpe, impidiéndole controlar a los cadáveres, o siquiera invocarlos
Oh si, la rebanaría en cientos de cachitos una vez que estuviera afuera, comenzando a impacientarse al pensar que su primo realmente se estaba tardando en sacarlo de allí
En alguna parte, una lámpara se encendió, iluminando escasamente el lugar, apenas lo suficiente para poder ver los contornos. Se quedo quieto, al escuchar como alguien apareció a su lado, sin siquiera notar como había entrado. Miro de reojo a un tipo enorme metido en una igualmente enorme gabardina. No tardo en reconocerlo: era el mismo tipo de la cara cortada, la del examen escrito. El cabeza-de-huevo, el especialista en interrogatorio y torturas
No se preocupo demasiado pensar en cual seria la tortura que le aplicarían para hacerle hablar. Su primo lo sacaría de allí de un momento a otro, de eso estaba seguro, ya había pasado un día entero desde que lo habían capturado, y estaba seguro que de un momento a otro aparecería su condenado primo. Al fin y al cabo, Tetsu era un experto en la infiltración…
…
- Al fin despiertas. –Kankuro se sobresalto, literalmente revolviéndose en las sabanas al intentar incorporarse, mirando como su hermana se hallaba al lado de su cama, tallándose con pereza un ojo y preguntándole como se sentía
- En realidad nunca dormí –contesto el, estrujando las sabanas y lanzándolas a un lado, encogiéndose de hombros, comentando que se preocupaba demasiado
…
- No estoy en el hospital por mero gusto ¿sabes?
- No es mi culpa tampoco que la suplente de mi hermano le guste meterse en problemas
Idei entrecerró los ojos, mirando con expresión apagada al genin de la nube, de pie a unos pasos de ella
- ¿Pensabas ir a alguna parte? –soltó este, torciendo la boca y mirando como la chica no traía la bata del hospital. Se había puesto aquel atuendo negro, nuevo y rasgado, con un agujero en centro el pecho, debajo de la garganta
Idei desvío la mirada hacia la cortina que ondeaba en la ventana abierta. Hace solo unos momentos había terminado de cambiarse, cuando un alboroto se oyó al otro lado de la puerta, la de una enfermera, diciéndole a alguien que no podía entrar allí, segundos antes de que esta se abriera de de golpe, cegándola al instante
- Así que era cierto
La chica no había podido reconocerle, aun con los parpados entrecerrados por el cambio brusco de luz. Pero si reconoció perfectamente aquella voz seca, distinguiendo como la silueta de Haru permaneció por un momento al umbral de la puerta, antes de cerrarla de golpe tras si, ahogando las protestas de la enfermera afuera.
El mantuvo la vista apartada, tomando una de las sillas, girándola y sentándose al revés sobre ella, dejando colgados los brazos por sobre el respaldo
- ¿A que has-…? –comenzó ella
- Solo vine a disculparme- le corto, mirándola por apenas un par de segundos antes de desviar de nuevo la mirada. Ella se quedo unos instantes, extrañada. Más exhalo despacio, comenzando a decir que no tenía que disculparse por lo del examen
- No vine a disculparme de eso, nada tiene que ver el hecho que te deteste. Lo único que estoy lamentando, es que ahora estés en este lugar
- ¿De que hablas?
- Eres lenta ¿verdad? De seguro ese bastardo de los cadáveres, te lo habrá dicho. El de la lengua larga
Un incomodo silencio se impuso entre los dos, a medida que la chica intento asimilar aquello. Realmente… ¿realmente el creía, que el hecho de que estuviera allí, era su culpa?
Alzo la cabeza, mirando como el chico se mantuvo ausente, mirando por la ventana para no tener que verla a los ojos – Oye…
- No pienso repetirlo. Solo… no le vallas a decir a Tsuki, capaz y piensa que estoy sentimental por lo del bosque, mi hermano y todo eso…
…
- ¿Dónde esta?! – exclamo la chica, pasando el pulgar por las portadas de infinidad de libros, leyendo apenas el título.
"Proyectarse sobre… inanimado cercano" –esas palabras aun martillaban en su mente… proyectarse sobre un objeto inanimado cercano. Eso explicaba los incidentes en Suna y la mansión Hyuga. La cosa esa podía proyectarse sobre la marioneta, estaba claro
Pero el resto, acerca de lo exterminadores, los demonios y todo eso, la Hokage… se había mostrado renuente ante aquello, por decirlo de alguna forma. Si tan solo habría llevado el libro consigo
En su desesperación… no, si se detenía a pensarlo, aquello no había sido desesperación, había sido terror. El punto es que había olvidado siquiera llevárselo a la Gondaime, y ahora que había regresado a la biblioteca, el libro-si es que se puede llamar libro a eso- simplemente había desaparecido, sin dejar rastro. Ni siquiera estaba en el registro. ¿Pero que estaba pasando allí?
Estaba segura que no lo había soñado, tal y como había podido ver en la mirada de Lee, cuando le contó lo ocurrido. El chico había intentado calmarla, cuando esta se lo hecho en cara, diciéndole que le creía, a pesar de todo… Mala respuesta, aquello solo había hecho enfurecer aun más a su compañera
La chica estaba furiosa por su propio descuido, arrastrando a su compañero a que le ayudara a buscar aquel maldito libro durante todo el día… y nada habían encontrado
Era cierto que se había quedado dormida sobre los libros aquella noche, comenzó a recordar ella, pero…
…
- ¿que es esto? -Pregunto el hermano, comenzando a desdoblar la hoja que le había dado ella, con cierta curiosidad.
Su sonrisa se borro de súbito, al ver su contenido. Incredulidad e ira se reflejaron en su rostro cuando alzo la cabeza, al escuchar como su hermana intentaba explicarle
- Es de la Hokage, una orden de alejamiento de un objetivo de misión. No creo que deba decir sobre quien es. El punto es que, en palabras de la vieja bruja, si te acercas de nuevo a ella, te expulsaran de la villa… recuerda que aquí nosotros solo somos visitan-… ehm, no me mires así Kankuro, yo no tengo la culpa, tu te lo-…
El chico se mordió con fuerza el labio, estrujando la orden y lanzándola por la ventana, antes de tirarse de espaldas de nuevo a la cama – ¿…-buscaste? –termino el la frase, lanzándole una mirada acida a su hermana- No me lo recuerdes ¿quieres?
Temari bajo la vista al suelo, quedándose en silencio por unos segundos antes de recordar algo, levantándose de súbito y rebuscando en una vieja y gastada bolsa de viaje que había traído consigo
- Sip, no falto nada ¿Recuerdas esto? –pregunto ella, formando una débil sonrisa antes de lanzársela, viendo como la atrapo torpemente, un tanto confundido, preguntando que era aquello
- El equipaje de ella –comenzó a decir, sin hacer caso a como el se atraganto con su propia saliva por un instante- Lo dejo en nuestra casa cuando estuvo con nosotros. Baki lo había confiscado, según el como evidencia ¿recuerdas? Para que se lo des, una vez que la veas
- Pe-pero… ¿No me acabas de decir que me prohíben verla?
- Y dime, mi querido hermanito ¿desde cuando eso te ha importado?
…
El Jounin se recargo en el alfeizar de la ventana, mirando como el sol se esforzaba por brillar a través de aquella miríada de nubes de tormenta. Bajo la vista a un pequeño y horrendo muñeco de madera que cargaba entre sus manos, moviéndole lentamente los brazos y escuchando como chirriaba
Lo recordaba claramente: la fea y pequeña marioneta que ella había sacado para perder el tiempo aquel día, aburrida en aquel banco lleno de arena de Suna, cerca del edificio central.
Si no habría sido por esa cosa, nunca la habría conocido. No se habría detenido, al notar como ella lo estaba moviendo con hilos de chacra, y habría pasado de largo por la prisa de llegar, a aquella reunión de la junta del consejo, a la que nunca asistió
Sonrío débilmente, recordando esa escena, recordando aquella mirada fugaz que esta le lanzo, al percatarse de cómo el se quedo parado de pronto frente a ella. Un buen recuerdo, realmente. Si bien el resto de aquella tarde… solo digamos que no fue un buen inicio
El aire frío soplo por un momento, haciéndole tiritar…
Mas parpadeo, alzando la cabeza cuando sus ojos se toparon con un par de orbes verde hoja, a escasos centímetros de los suyos. - Hola
Casi pega un grito, al ver el rostro de la chica, cabeza abajo, trepada al muro exterior del edificio y apareciendo exactamente de la misma forma en la que el lo había hecho, en el examen escrito. Su primera reacción fue esconder el muñeco sin saber exactamente porque, apartándose levemente de la ventana
- ¿Qué-… que estas haciendo aquí?
- Ah, nada, solo me divertía paseándome por los muros exteriores –comento ella con sarcasmo, antes de borrar su sonrisa, desviando la mirada – Es broma. Solo vine a ver como estabas
- ¿ah? ¿Yo? …ehh, no me quejo –dijo, rascándose la greña- ya sabes que soy un tipo rudo, ese arañazo no me hizo nada –soltó, jactándose y dándose una palmada brusca en el estomago. Se quedo quieto y blanco por un par de segundos, a medida que una expresión de dolor se dibujo en su rostro, dejando escapar un par de lagrimas, encorvándose y lanzando una pesada maldición
- ¿Es-estas bien? –alcanzo a preguntar ella viendo como el se encogía sujetándose el estomago
- Siiii… -soltó el con voz chillona, tragando grueso y aguantándose – no… ¿no se darán cuenta… que no estas en tu cuarto?
- jehh… no, deje a Idia con una ilusión para que se hiciera pasar por mí. Pensaran que estoy durmiendo.
Silencio. Ambos apartaron levemente la mirada, sin saber como romper aquel breve e incomodo momento
- Con lo de anoche, yo-… -intento comenzar ella, mas casi al acto la interrumpió
- Solo olvídalo, a cualquiera le pasa
- P-per… ¿estas loco? ¿Como que a cualquiera le pasa?
- Bueno… yo decía… como mi hermano, con eso de los demonios y-…
- Ya te lo dije, es una Yurei, no un demonio
- Para mi es exactamente lo mismo. A ver… ¿a veces te saca de quicio?
- ehh… si –contesto ella, alzando la ceja
- Oyes voces dentro de tu cabeza… -continuo el
- ¿ah? etto… a veces, pero ¿a que viene esto?
- ¿Ves? Yurei… demonio…-alzo ambas manos, como sopesando cada una, antes de torcer la boca y soltar- ¿Cuál es la diferencia?
Ella sonrío, negando levemente con la cabeza - Te lo tomas muy a la ligera ¿sabes?- Se encaramo a la ventana, apoyando su espalda sobre el marco. Solo ahora noto al muñeco, apoyado contra la pared a los pies del chico
- ¡Obi! –soltó ella sin poder ocultar su alegría, tomándolo en brazos, mas sonrojándose al acto, al sentir la mirada del chico
- ¿Obi? ¿Esa cosa se llama "Obi"?! –salto el, sin percatarse de su propio tono de voz, completamente burlona – No es por nada, pero vaya nombre que les pones a las cosas. Obi… Idia… -parpadeo, alzando la cabeza intentando rebuscar otro – eh, no pues nada más. Es curioso como se llaman casi igual, Idia y tú –termino, formando una amplia sonrisa.
- ¿Qué tiene? –murmuro ella, entrecerrando los ojos y mirándolo molesta – Cuando los nombre tenia 7 años. No era muy imaginativa que digamos –se detuvo, recordando, antes de formar una sonrisa maliciosa- …alguien no se queda atrás ¿sabes? Cuervo, hormiga y… ¿como se llama la otra? *
- Sanshōuo… significa salamandra. Pero no cuentan porque yo no los nombre. Ni siquiera los hice
Ella miro como el reía por lo bajo, comentando que el no había hecho nunca una marioneta, a diferencia de ella, y eso que el era el marionetista experto. Tan entretenido estaba, contando de las veces que había intentado construir una, que no noto la expresión calida y a la vez sombría que se dibujo en el rostro de ella
Una sonrisa triste y ausente, a medida que lo miro a su lado, sin realmente escucharle
¿Se puede sonreír en el abismo?
Todo a su alrededor le decía que no, que no importaba cuanto se empeñara, nada iba a cambiar. No importaba cuanto intentara aferrarse a aquella ilusión, el final no seria diferente, nada cambiaria
Pero nada le impedía intentarlo…
…
* Karazu significa literalmente cuervo, y Kuroari, que es hormiga negra
Yūrei - son fantasmas japoneses, generalmente muy guapas de pelo largo, sin pies y fuegos fatuos a ambos lados de la cabeza. Supongo que muchos ya habran visto una de estas
…en fin, Chao!! […y cuídense!!!]
Listening
I'm Not a Hero - Hans Zimmer
Worlds Apart - immediate music
Darkness and Light - x-ray dog
The Prophet - x ray dog
Why, or Why Not - Shimamiya Eiko [Higurashi no Naku Koro ni Kai]
Dead Reckoning - Clint Mansell
