VII. "Culpa"

Luego de respirar profundamente, Mello se separa de Light. Claro, aún tenía ganas de golpearlo, pero no podía permitir que su ídolo lo reprendiera.

-Estás advertido, más te vale que no te metas con nosotros.

-Pero te equivocas, a mí si me gusta Ryuzaki. No sé que ves de malo en eso.

-A mí no me engañas...

-Lo que te sucede es que estás celoso- le restriega con una sonrisa burlona- Estás enamorado de tu superior ¿Verdad?- el chico menor levantó la cabeza sin poder creer lo que acababa de escuchar por parte del mayor.

-¿¡Cómo te atreves?!- el rubio aún susurraba, pero no pudo evitar elevar un poco la voz ante semejante tontería- Eres un enfermo mental, ¡yo lo admiro! Near y yo le tenemos un gran respeto, ¿Cómo te atreves a decir tal locura?

-Tú eres el que no me engañas, no trates de negar lo que es obvio...

-Eres un completo pervertido; no sé que vio L-samma en ti.

En ése momento entra el susodicho con una taza de café helado, un vaso de leche, unos chocolates y un pastel; todo en una bandeja.

-Aquí tienes tu café Light, toma unos chocolates Mello; y tú Near, tu vaso de leche.

-Gracias Ryuzaki-samma- responden los dos infantes, fingiendo que no había pasado nada.

-Muchas gracias Ryuzaki. Dame tu pastel, lo pondré en la mesa.- El castaño pone ambas cosas en la pequeña mesa de té que había allí y toma por un brazo al detective, obligándolo a sentarse al lado suyo. Éste se sonroja un poco, pero se acurruca en el universitario como un niño pequeño, metiéndose el pulgar en la boca. Mello carraspeó; no soportaba ver a su ídolo así de sumiso con alguien tan despreciable, según él. Near sólo observaba con tristeza, él tampoco comprendía cómo su maestro había caído en la trampa del que tal vez podía ser el mayor asesino de todos los tiempos.

-Light, le prometí a los niños que saldríamos a conocer la ciudad, ¿Por qué no vienes con nosotros?- no notó la cara de desaprobación del rubio, pero Light si la vio.

-Estaría más que encantado de ir- le aparta el dedo de la boca y lo besa nuevamente frente a la vista de los aprendices de L. El pelinegro corresponde con la misma pasión ésta vez, apoyando sus manos en los hombros de Light, mientras el otro acariciaba su espalda con deleite. Ryuk reía al ver la divertida escena de dos "enamorados", un "celoso" y un escéptico.

-Jejeje, esto es mejor que ver la televisión por cable. Nada mejor que una "novela melodramática".

Al mismo tiempo había otros que veían la escena, pero a algunos no les parecía nada gracioso.

-No sabía que Light tuviera esas preferencias- comenta Aizawa a un escéptico Soichiro, que veía con los ojos como platos lo que transmitían las cámaras de vigilancia. Temblaba ligeramente.

-Pobre Misa -Misa, ¿Qué pensará cuando sepa que su novio es... es...?- Mogi no podía ni decir la palabra, sentía un ataque de risa que tenía que reprimir al ver la cara de su antiguo jefe.

Watari simplemente veía a su protegido con la expresión que un padre tendría al decirle a su hijo "ésa persona no te conviene". Pero lo veía tan feliz, que no pudo molestarse. Sólo deseaba que la persona de la que se había enamorado L no fuera realmente el asesino que tenía que capturar.

-Y tampoco sabía que Ryuzaki era igual. Pero pues... quienes somos nosotros para juzgar ¿No es así señor Soichiro?- sigue Aizawa un tanto nervioso al ver que éste no decía ni una palabra.

-...

-¿Jefe?

-...- el pobre señor Yagami no podía apartar su vista de su primogénito. Ver cómo acariciaba y besaba a un hombre era casi una blasfemia para él. Claro; había escogido a L, que era un famoso detective, ¡pero era un hombre, demonios! Sintió que la imagen tan perfecta de su hijo se hacía añicos con cada beso que le daba a L. Y encima se los veía tan enamorados... una imagen de perfecta homosexualidad.

-Bueno Light, ¿Te importa si salimos ya? No quiero ir demasiado tarde- pregunta L al terminar su apasionado beso. Los pequeños habían tratado de ignorar la escena durante ése tiempo, pero no habían podido evitarlo; sobre todo Mello, que no hacía otra cosa que molestarse cada que los veía.

-Muy bien, sólo debo decírselo a mi padre y...- el castaño quedó en blanco unos momentos.

-¿Light?- el inglés notó como palidecía- ¿Qué te pasa?

El rubio comenzaba a sonreír al deducir por qué se había puesto así; dio un mordisco a uno de sus chocolates para evitar carcajearse. Near simplemente observaba con frialdad mientras armaba un rompecabezas que tenía en el suelo, pero también en sus labios se formó una curvatura que indicaba regocijo por lo que sucedía.

"Las... las cámaras... ¡olvidé las malditas cámaras! ¿Y si mi padre vio todo lo que acabo de...? ¡Maldición!"

-Light, respóndeme.- el detective comenzó a sacudir al susodicho por los hombros, comenzaba a preocuparse. El castaño lo aparta entre ligera y desesperadamente.

-Es-estoy bien. ¿Ya pediste permiso verdad?

-Si, se lo pedía Watari. Pero dijiste que primero se lo dirías a tu padre ¿No?

-Olvídalo, es mejor que vayamos.

-Pero... muy bien; Near, Mello, vámonos.

-¡Al fin! Me muero por ver qué hay de bueno en ésta ciudad contigo, Ryuzaki-samma.

-Yo también- murmura Near con un tono dulce. Era extraño que ése niño hablara tan poco.

Salen de la habitación y se dirigen a la salida. Light aún seguía temblando internamente por lo sucedido.

"¡Demonios, demonios! Si lo vio... ¿Qué me dirá en cuanto llegue a casa? ¿Se lo contará a mi madre? ¿Cómo reaccionará conmigo? Calma, debo estar sereno. Tal vez no vio nada y yo estoy aquí preocupándome. Debo actuar normal cuando lo vea, porque si me porto nervioso va a sospechar. No creo que haya visto nada...." Light comenzaba a animarse, mostrando su primera sonrisa desde que había salido del hotel "Si, ellos están muy ocupados con el caso Kira para estar prestando atención a las cámaras de vigilancia."

Llegan al parque de diversiones que había allí, ya que Light los guiaría por la ciudad. Había muchas personas, y una gran cantidad de juegos que llamaban la atención de los pequeños aprendices.

-¡Ryuzaki-samma, vamos a subirnos a la súper montaña rusa de allá!- Mello señalaba la mortal y retorcida montaña, con muchas vueltas. Lograron ver cómo algunos de los que bajaban apenas tocaron tierra comenzaron a vomitar.

-Parece buena idea, ¿Tú que dices Near?- pregunta L al pequeño albino, que miraba la atracción con algo de temor.

-Pues, si ustedes quieren...- respondió apáticamente. Realmente no le apetecía nada subir a ése juego "infernal".

-Muy bien, vamos Light.

-De acuerdo.

Van en dirección al juego, se suben y busca sus asientos. Near se había sentado con L, pese a las protestas de Mello; y Light terminó sentándose junto al molesto rubio. Ryuk se sentó en un asiento vacío de la montaña, ya que no había muchas personas. Tenía curiosidad de por qué a los humanos les divertía tanto ése aparato.

Una vez listos, y con los cinturones bien abrochados, comenzó la diversión. Light no soportaba el grito del shinigami, que había decidido divertirse como "un humano" normal. Mello también le gritaba a propósito en la oreja; Near extremadamente asustado se agarraba lo más posible a L, y éste de vez en cuando daba unos gritos de diversión.

A Light francamente le hubiera gustado sentarse con L, para poder abrazarlo y...

"¿Qué estoy pensando? ¿Estoy enloqueciendo? yo sólo estoy jugando con él; no significa nada para mí. Aunque debo decir que su compañía es agradable. Es tan tierno y dulce... ¡Malditos niños! Sólo vinieron a interrumpirnos; digo, a interrumpir mi plan..."

El castaño estaba más confundido que antes sobre sus sentimientos hacia el detective, le gustaba sentirlo, acariciarlo... ¿Era eso tan malo? Sólo lo disfrutaba temporalmente, después lo mataría. Pero, ¿Lograría quitárselo de la mente una vez que lo asesinara? ¿Podría vivir sabiendo que nunca más podría volver a probar sus labios? Porque tenía que admitirlo, le había tomado el gusto a besarlo.

Comenzó a sentirse mal otra vez, nuevamente le dolía el pecho. ¿Cómo se llamaba ése sentimiento que lo estaba atormentando desde hacía unos días? Acaso era... ¿Su sentimiento de culpa? Su conciencia le había dicho desde el momento en que comenzó a usar la Death Note que lo que hacía estaba mal, y como no la había escuchado, ahora la culpa lo perseguía.

Comenzó a odiar ser lo que era; Kira. Un maldito asesino que eliminaría a la persona más buena y sincera que había conocido... L. Light Yagami lo quería, Kira lo odiaba. ¿Pero quién era él realmente? ¿Qué debía ser? Si era Kira, mataría a L a sangre fría; pero sufriría por siempre. Si era simplemente Light, tenía que renunciar a la utopía; y conformarse con el mundo podrido que tanto detestaba.

Comenzó a gritar también, pero en su interior. Un grito de rabia, desesperación y dolor. Se sentía completamente perdido.

Pues aquí el capitulo número 7. Me tardé un poco, pero es que el estrés de saber que volvería a la secundaria me quitó la inspiración; y luego cuando vine a un ciber a actualizar todos mis fics, resultó que no podía acceder a mi cuenta en la página!^^ Sus reviews realmente me motivan, nunca había escrito tanto. Sayonara!