VIII. "La Decisión Final"

Después de subir por un par de atracciones más deciden comer en un pequeño restaurante que había cerca de allí. Como las sillas eran por pares, hubo problemillas, ya que Mello y Near querían sentarse con L; pero éste los desilusionó al sentarse con Light, que tenía una mirada inexpresiva. Los dos aprendices tuvieron que sentarse juntos, lo que provocaba pequeños pleitos entre ambos sobre quién se sentaba al fondo, quién había aguantado más en los juegos del parque, etc.

-¡Quiero una pizza Ryuzaki-samma!- exclama Mello entusiasmado

-Muy bien. ¿Tú que quieres Near?

-No lo sé... no tengo mucha hambre. Sólo una malteada.

-¿Sólo eso?

-Sí, es que no me gusta comer sólo porque sí- mira de reojo al rubio

-Tenías que comenzar con tus insultos ¿No?- recrimina éste al entender la indirecta

-Si te ofendiste es tu problema.

-Grrr.... sabía que no era buena idea sentarme con éste "apretado..."

-Basta Mello- reprende el pelinegro

-¡Pero si él fue el que comenzó!

-Sólo dijo un comentario, tú fuiste quien se lo tomó a pecho- mira ésta vez al albino- y tú Near, también modera tus indirectas

-De acuerdo.

-Bueno, ¿Tú que quieres Light?- voltea a verlo con una sonrisa- Sólo faltas tú por pedir.

-Yo quiero también una malteada-contesta apáticamente- y no te preocupes Ryuzaki, yo pagaré.

-¡Por supuesto que no!- replica L- Eres mi invitado, no dejaré que pagues nada.

-No Ryuzaki, no me parece correcto que tú pagues todo...

-Tonterías- hace un ademán con la mano. Mira la cartilla donde se encontraban los platillos y los postres- Veamos, sólo falto yo...- lee sólo el apartado de los postres- a ver... pastel de chocolate, pastel de tres leches, flan de vainilla, galletas rellenas de cajeta, helado de fresa, napolitano...- Light lo observa, y al ver la cara del detective mientras trataba de elegir, no pudo evitar sonreír un poco- Light, ¿Qué crees que sea más delicioso? Ayúdame, no puedo escoger.

-Pues...

-¡Escoge el pastel de chocolate!- exclama Mello como un perfecto metiche

-Creo que es mejor el pastel de tres leches- sugiere Near llevándole la contra a su compañero, pero también metiéndose en la conversación de los adultos.

-¿¡Quieres dejar de llevarme la contraria todo el maldito tiempo, Near!?

-Yo le estoy sugiriendo a él, no a ti.

-Les agradezco sus sugerencias chicos- murmura L para calmarlos- pero creo que pediré un helado napolitano con crema de fresas.

-Ahhhh....- los dos pequeños se vuelven a desmoronar mentalmente al ver que su ídolo no eligió ninguna de sus sugerencias.

Luego de escoger sus pedidos, la camarera les trae sus órdenes y comen tranquilamente. Una vez que todos terminan, deciden regresar al hotel.

Mello abrió de golpe la puerta de la habitación y de un brinco se sienta en el sofá. Abre una barra de chocolate y la come lentamente, entusiasmado y satisfecho por su gran día. Near aun seguía más pálido de lo normal por el efecto de los juegos mientras trataba de distraer su mente con un robot de juguete. Los otros dos miraban el atardecer del cielo en el balcón de la habitación. El castaño aún seguía melancólico, sabía que todo lo que estaba haciendo eran tonterías. Tenía que averiguar lo más rápido posible el nombre de L antes de continuar encariñándose más con él. Finalmente el inglés rompe el silencio.

-De verdad me encantó éste día.

-¿En serio?

-Claro que sí, ¿A ti no?

-Sí, un poco...- trataba de no mostrar emoción alguna; quería alejar al detective con su indiferencia.

-Y más aún porque lo pasé con la persona que más quiero en el mundo.

-...

-Realmente me siento la persona más afortunada del mundo al conocerte.- lo mira a la cara y sonríe- Sé que nunca me harías daño.

-No sigas, por favor.

-¿Por qué?- L notó que Light tenía un aspecto un poco triste- ¿Te avergüenza que alguien te halague?

-No, es que yo...- no pudo decir nada más, el pelinegro le estaba dando un dulce beso en los labios. Sintió como sus mejillas se calentaban un poco.

-Te ves tan encantador cuando te ruborizas Light...- murmura separándose solo unos centímetros- Te amo.

-Basta Ryuzaki...- Light le desvía la mirada mientras sentía cómo sus ojos se humedecían.

-¿Te ocurre algo? Has estado un poco extraño desde hace rato. Puedes decirme lo que sea.

Light lo mira a los ojos, haciendo un gran esfuerzo por contener sus ganas de llorar. L lo nota.

-¿Light?

-¿Por qué me amas, Ryuzaki? Yo no soy tan bueno como crees, no sabes cómo soy.

-Quizás no te conozca lo suficiente, pero puedo ver que eres una persona sincera y de buen corazón.

-No, no lo soy- las dulces palabras del detective lo estaban atormentando más de lo que ya estaba, comenzó a desesperarse.

-Claro que lo eres, sé que tú nunca lastimarías a personas inocentes y justas...

-¡¡Basta L, yo no soy así!!

Se dio cuenta de que había dicho el nombre profesional de Ryuzaki, cosa que estaba prohibida. En el momento en que el pelinegro escuchó esa letra, comenzó a dolerle la cabeza. El dolor fue incrementando, y llegó a tal grado que se fue desmoronando en el suelo, pero no llegó a tocarlo, ya que Light lo sostuvo entre sus brazos.

-¿Ryuzaki? ¿Estás bien?- el otro tenía sus manos en sus sienes, temblaba un poco- ¡Contéstame, me estás asustando!

-¿Qué pasa?- Mello y Near llegaron al balcón al escuchar la voz desesperada de Light.

-¡¿Qué le hiciste grandísimo idiota?!- pregunta Mello furioso, aún sin saber lo que pasaba.

-¡Yo no le hice nada, de pronto se puso así y...!

-¡Rápido, hay que avisar a Watari!- exclama desesperado el rubio

-Primero tenemos que recostarlo en algún sitio idiota.- contrarresta el peliblanco. Ambos volvían a discutir, dejando de lado a los otros dos.

-Elle.... susurra el inglés, aún en los brazos de Light

-¿Qué?- el castaño no alcanzó a comprender lo que había dicho

-Lawliet... mi nombre es Elle Lawliet...- sus recuerdos estaban volviendo poco a poco.

Los ojos de Light adquirieron un tono rojizo y brillaron de regocijo. L acababa de decir su verdadero nombre y nadie más que él lo había escuchado. Todo había sido perfecto, ahora podía matarlo y los niños no tendrían pruebas para poder culparlo o delatarlo con los demás investigadores del cuartel. Sólo era cuestión de tiempo y estrategia.

-Será mejor que te vayas Yagami Light- murmura Near fríamente.

-Yo...- vacila por un momento- si, creo que será lo mejor.

Se marcha silenciosamente, no sin antes dar una última mirada a L, que comenzaba a reponerse. Cerró la puerta de la habitación, sin embargo no se fue; se quedó un momento en la puerta para escuchar un poco. Sólo escuchaba murmullos del que parecía ser Mello. Se retira y camina en dirección a su casa. Ahora nada le importaba, lo que le dijera su padre cuando lo viera, su madre, su hermana... Nada. Sólo pensaba en el nombre que acababa de escuchar.

"Hasta aquí llegaste L. La victoria es de Kira, todo salió como lo planee."- comienza a reír malignamente en su mente. "Morirás hoy mismo." Sin darse cuenta su risa comenzó a transformarse en dolor.

Llega a su casa y se sorprende al encontrar todo en fúnebre silencio.

-¡Ya llegué!- el silencio continúa-¿Mamá? ¿Sayu?

Camina hasta la mesa de la sala y encuentra una pequeña nota que estaba allí.

"Light, fui con Sayu a hacer las compras. Dejé un poco de té en la cocina. Tardaremos un poco, así que dile a tu padre que no se preocupe."

- Por fortuna no hay nadie, es mejor así.

Saca un poco de té y lo bebe temblando ligeramente. Sube a su habitación y se recuesta en la cama. Sentía que todo lo hacía en cámara lenta y que el tiempo se había detenido. Cierra los ojos y permanece así por largo tiempo, analizando todas las posibilidades y métodos para matar a su enemigo. Finalmente se levanta y se sienta en su escritorio. Utilizando el truco del lapicero, abre la entrada falsa de su cajón y saca la Death Note.

"Veamos, hoy es 12 de septiembre, entonces..." Le quita la tapa a un bolígrafo y comienza a escribir "Morirá de un ataque al corazón el 13 de septiembre a las 6:35 p.m. en el cuartel de investigaciones. Todos los detectives estarán presentes, incluido Watari."

La causa de muerte ya estaba plasmada sobre el papel con tinta roja. Sólo faltaba escribir el nombre vital. La mano derecha de Light temblaba, y sus ojos brillaban, pero no sabía si de regocijo o de tristeza.

"Elle Lawliet, aquí... termina tu vida..."

Al fin actualizo! La escuela me quitó toda la inspiración y el tiempo, pero procuré durante las clases pensar en ideas para mis fics (no significa que por eso vaya mal en la escuela eh?). Ésta vez mis agradecimientos son también para los que se toman la molestia de poner mis historias en favoritos o alerta, ya que aunque no me dejan un review por cuestión de tiempo o no es de su estilo hacerlo, les interesa leer los capítulos.

Sayonara!