Capitulo 4

"El Departamento"

Salí de al casa y camine, compre un periódico y busque departamentos y trabajos, Fui a barios trabajos pero todos pedían referencias o experiencia.

Camine si rumbo, hasta que me detuve en frente de un parque y me senté en la banqueta mirando mis pies, que haría no toda mi vida viviría en esa casa no estaba mal pero, ¡tengo que seguir!

Levante la vista y hay estaban unos departamentos eran de 2 plantas y allí en un cartel decía: Se Renta o Vende amueblada, pregunte en Administración.

Camine, hacia los departamentos, en la planta baja estaba una pequeña casa o departamento y decía con letras grandes "ADMINISTRACIÓN" toque la puerta y me abrió una chica.

Era bajita mas que yo, delgada de tez pálida de unos ojos Esmeralda con el cabello corto de un color negro, con las puntas de un lado para otro.

-Hola soy Isabella Swan.- me presente y la chica contesto

-¡Hola! Soy Alice Cullen, pero dime Alice.- dijo con una gran sonrisa vaya que era muy parecida a un niño que había comido muchos dulces.

-¿En que te puedo ayudar?- pregunto muy amable, era de esas personas que nunca estarían triste...

Le sonreí a la chica y en ese momento salio un rubio, tez blanca como la chica, ojos azule alto como de 1.90 m

-Hola soy Jasper Hale.- Me sonrió y le conteste

-Hola Soy... - Alice me interrumpió y contesto por mi

-Isabella, Amor.

- Oh bueno amor me voy, nos vemos en la noche.

El chico beso a la chica, se veían muy enamorados, el chico se despidió de mi con un "adiós Isabella."

La chica volteo a mi con una sonriso-ta.

-Y Dime ¿Qué necesitabas?

-Venia a preguntar del departamento

-Oh Claro, déjame te lo muestro. - Tomo mi mano y subimos las escaleras, abrió el departamento y prendió la luz.

Era Perfecto, amueblado, lo que necesitaba, seguro costaría mucho, le pregunte Alice cuanto costaba y me contesto que 500 dolares por mes, me sorprendió el precio.

Le agradecí a la chica y le pregunte que cuando firmábamos el contrato, ella sonrió y me llevo arrastras de la mano a su casa, entramos y era hermosa, saco de un escritorio un contrato y una pluma lo ley y me pareció bien; Lo firme y la chica me abrazo y dijo.

-¡Seremos muy buenas amigas!- lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja, parecía un niño acabando de regalarle un juguete.


¿Me dejas un Revier? ¡Gracias!