Pov Aria.
Desperté con mi teléfono encima de mí, abrí mis ojos poco a poco encontrándome con la fuerte luz del sol. Alce la vista y me queje… Era lunes y teníamos muchas cosas que hacer.
Me levante y camine al baño, lave mi cara, mis dientes, me di una ducha y volví a salir.
Me imagine que probablemente Spence ya estaría abajo esperándome asi que me fui a cambiar. Unos pantalones estampados y una camisa blanca con mi cartera y mis zapatos crema. Perfecto
-"Tal como pensé".-Dije para mis adentros cuando llegue a la sala y me encontré con la castaña.
- Te diría algo pero vamos tarde.-Yo asentí y las dos salimos de la casa
*
Cuando llegamos al buffet de abogados donde pertenecía Spencer, había un grupo de ellos conversando y se levantaron a notar nuestra presencia.
-Buenos días señorita Hastings, por lo que veo trajo a la señorita Montgomery.-Dijo el señor Platt, todas esas caras las reconocía menos uno. Era un hombre del mismo tamaño de Spencer, de ojos marrones, muy guapo y mantenía una sonrisa que hizo que a dos nos atontáramos un momento. Mire a mi amiga y note que no quitaba la vista de encima del hombre haciendo que yo soltara una risita devolviéndola a la realidad.
-Buenos días a todos, pues si, en un rato nos vamos a terminar las cosas de nuestra tienda.- Sonrió levemente.- a menos que me tengan algo preparado para hoy.
-Solo queríamos presentarle al señor Pena, trabajara con usted en el nuevo caso
-Es un placer conocerla, señorita Hastings.-La castaña le dio la mano y el la llevo a sus labios para saludarla como todo un caballero
-El placer es mío, Señor Pena
-Dime Carlos por favor, es un gusto conocerla a usted también señorita Montgomery
-Igual que usted Carlos, llámeme Aria.- Le guiñe el ojo y el rio.- Bueno Spencer, ¿Qué tal si te espero a en el cafetín de al frente?
-Me parece bien Ari, no tardo en ir.
Acomode mi bolso y salir del lugar. Camine hasta el cafetín y entre. El olor a café caliente inundo mis fosas nasales haciendo que me perdiera un momento.
Sacudí mi cabeza y me encamine para pedir un cappuccino y un sándwich, saque mi teléfono y note que tenía un mensaje de Emily.
Emma:
¿Cuánto tardaran en venir?
Aria
Danos diez minutos, ¿quieren algo para comer?
Emma
No, ya desayunamos, creemos haber encontrado el local. No tarden
Le respondí que no se preocupara, pague mi comida y salí encontrándome con Spencer que hablaba animadamente con Carlos.
Sonreí un poco, al verlos note que no faltaba mucho para que esos dos se convirtieran en mucho más que compañeros de trabajo. Pero sabía que Spencer era mucho más dura de carácter que yo.
Ellos notaron mi presencia y dejaron de conversar.
-¿Nos vamos?.-Pregunto ella. Asentí y las dos nos despedimos de Carlos.
Nos montamos en el auto y gire la llave. Todo el camino estuvimos sin decir una palabra sobre su nuevo su compañero.
-¿Qué te pareció el señor Pena?.-Nos bajamos del auto y tratamos de evitar las miradas que los hombres nos dirigían.
-Es agradable y note que es muy profesional, creo que nos llevaremos bien.-Dijo simplemente.
- ¿Segura que no te fijaste en su sexy trasero?
-¡ARIA!.-me regaño.
-¿Qué? No dije nada peor porque seguimos en horario infantil.-Dije riendo
Cuando por fin llegamos al local notamos que era muy amplio. Hanna y Emily se encontraban hablando con el que supuse que era el dueño.
Nos explicaron todos los beneficios y en realidad el lugar no tenía muchas desventajas así que decidimos comprarlo. Esta vez las chicas nos dejaron el papeleo a nosotras y todo salió bien, la última vez que ellas se hicieron cargo sobre un papeleo terminamos detenidas por horas, una larga historia que preferiría no contar. El hombre se fue alegando que tenía otras cosas que hacer.
-Bueno ya es nuestro.-Dijo Emily mientras que pasaba su mano por la pared.-Hay que pintarlas, comprar muebles, tenemos mucho que hacer.
-Concuerdo con eso, pero creo no poder ayudarlas todo el tiempo.-Dijo la abogada.
-Entendemos pero trata de hacer todo lo posible, de todas formas siempre estaremos Hanna, Emm y yo.-Nos quedamos conversando hasta que decidimos que ya era hora de irnos.
Llegamos a la casa y lo primero que hicimos fue quitarnos los tacones y tirarnos en el sofá.
-¿Mañana que tienen que hacer?.-Pregunto Emily
-Spencer tiene que ir a trabajar, nosotras tres iremos a comprar todos los muebles para la tienda.-Asentimos, hablamos de cosas sin importancia hasta que se hizo tarde y cada una se fue a dormir.
