Las dos caminábamos apoyadas de los hombros de los dos chicos, con un insoportable dolor de cabeza, sin saber a dónde nos llevaban. No estaba consciente de lo que estaba sucediendo, todo estaba borroso y el mundo me daba vueltas. Solo sentía los pequeños pasos que daba y cuando me sentaron en el interior de lo que parecía un auto a un lado de Aria, que estaba fuera de sí.
-¡¿Oigan imbéciles a donde las llevas?!.- Escuche a lo lejos y con un poco de dificultad por mi estado de ebriedad reconocí la voz.
-Tranquilos… Ellas nos han pedido que las saquemos de aquí.- escuche la voz del chico que bailaba con Aria. Un momento. ¿Por qué mentía? En ningún momento alguna de nosotras les pedimos eso.
-No te las llevaras a ningún lado, Kendall agarra a su amiga por el otro lado.-Abrieron la puerta y me tomaron de brazos.- Ellas estaban borrachas y no están consientes de nada de lo que está sucediendo, asi que márchense antes de que de un golpe les deforme la cara y los deje sin dientes.
-¡Vuelvan!.- volví a escuchar aun más lejano.
Mi cabeza daba vueltas, pero poco a poco pude abrir los ojos… Logan me miraba preocupado e inhalé el delicioso olor de su perfume.
-¿Qué está pasando?.-Pregunte débilmente.- ¿Dónde está Aria?.
-¿Asi se llama tu amiga? Ella se encuentra en el auto de Kendall, mi mejor amigo, no te preocupes está en buenas manos.-Yo asentí y me volví a recostar en el asiento. Respire profundo y volví a cerrar los ojos quedándome dormida segundos más tarde.
Pov Aria.
Me levante con un desesperante dolor de cabeza, abrí los ojos lentamente y mire a mi alrededor. Estaba muy segura que esta no era mi habitación o de las chicas. La cama era absolutamente cómoda. La habitación es grande, espaciosa, lujosa, amueblada en diferentes tonos grises, cafés, naranjas y negros. Tenía algunas plantas dándole un aspecto sobrio y ecologista.
Mi cerebro luchaba a través de sus recientes memorias visuales. ¿Cómo demonios llegue aquí?.
Recuerdos fragmentados de la noche anterior regresaban lentamente para atormentarme. La bebida, Natan y Johan, otras dos figuras borrosas, alguien cargándome y ahí desaparecía todo.
Note como estaba vestida y me puse pálida. Tenía puesto la camiseta de un hombre aunque admitía que olía demasiado bien al igual que la cama. Fije mi mirada en una de las mesitas de noche y note una foto de una señora, en otra estaba unos chicos muy guapos, dos eran pelinegros y el que había llamado mi atención era rubio.
El tenía los ojos verdes y una sonrisa encantadora. Quite mi vista de la foto cuando la puerta de la habitación comenzó a abrirse y entro el tipo que segundos antes estaba contemplando. Lo mire de arriba abajo. Era muy alto, pecho tonificado. No tenía grandes músculos pero tampoco era de brazos lizos, era sencillamente perfecto. El traía una bandeja con comida y la dejo en la cama mientras me miraba con una sonrisa.
-¿has descansado bien?.-Pregunto mientras me veía ¿preocupado?. Ojala solo fuera mi imaginación.
-Sí, creo.-Dije llevando mi mirada a la bandeja.
-Esto es para ti, no me ha dado tiempo de ser más original.-Señalo a la bandejas que tenía un poco de frutas, tostadas y jugo de naranja.
-Comería si supiera que está pasando.-A veces me gustaba ser directa y esto era unos de esos momentos.- ¿Qué hago aquí? ¿De quién es esta ropa? ¿Quién eres tú? ¿Dónde estoy? Y ¿Dónde coño esta Hanna?
- Ayer unos tipos se las querían llevar tanto a ti como a Hanna a no sé donde, gracias a dios que nosotros en esos momentos íbamos saliendo del lugar y las trajimos con nosotros. La camisa que llevas puesta es mío, no tengo ninguna hermana ni algo por el estilo y pude haberte dejado con el vestido.-Mis ojos se abrieron como platos al imaginarme que él me quitaba el vestido para colocarme la camisa.-No es lo que piensas, tu amiga se despertó antes y fue la que te cambio. Estas en mi suite, Hanna está en el comedor con mi amigo y mucho gusto soy Kendall Schmidt.-Me tendió la mano y yo aun dudosa la acepte. Una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo haciendo que la quitara de la de él.
-Emm supongamos que entiendo lo que está pasando.-Me lleve una tostada a la boca y la mordí.- Esta divina
-A todos le queda bien una tostada pero acepto tu halago.-Dijo sonriendo haciendo que yo le respondiera con el mismo gesto.
-Aria ¿estás bien?.-Pregunto mientras entraba un poco sonrojada
-Si por supuesto ..¿Qué sucede?.-Inquirí al verla fuera de si
- No, nada solo quería ver si seguías muerta.-Bromeo.
Luego de decir eso se marcho y salió de la habitación junto con Kendall que alego que debía hacer algunas cosas.
Me comí toda la comida de la bandeja y salí de la habitación. Fui hasta la sala de la suite. Hay una lujosa área que era la sala de estar, llena de sofás acolchados, un estante repleto de libros, una enorme pantalla plasma de 32 pulgadas en la pared y Kendall, Hanna y Carlos estaban sentados en la mesa del comedor que estaba a un lado de la cocina, conversando animadamente.
-¡Vaya que tenias hambre!.-Exclamo Kendall
-¿De dónde salieron ustedes dos? Son hermosas aun sin maquillaje.-El pelinegro se levanto y se presento. De verdad que los dos eran guapísimos y muy tratables.
Conversamos un poco hasta que decidí que ya era hora de irnos a casa.
-Nosotros podemos llevarlas.-Las dos nos negamos ya que había sido mucha molestia haber dormido aquí.
Nos fuimos a cambiar, agradecimos por todo y cuando íbamos a salir de la suite Kendall me jalo delicadamente del brazo y me entrego una tarjeta que tenía su número.
-Llámame por favor.- Pidió mientras me dejaba un beso en la mejilla. Yo asentí atontada y seguí a Hanna que me miraba divertida.

El taxi tardo un poco en dejarnos en casa ya que había mucho tráfico, cuando por fin nos bajamos y caminamos hasta la entrada de nuestro hogar.
No sabía si había sido una broma de mi imaginación pero puedo jurar que alguien nos estaba observando en ese momento.
-¿Qué pasa?.-Hanna había notado como yo miraba a los lados.
-Nada, entremos.-Las dos ingresamos a la casa y nos encontramos con Spencer, Carlos y Emily cada uno con sus teléfonos en las manos.
-Por eso es que digo que la tecnología dominara a los humanos.-Los tres nos miraron sorprendidos.
-¡¿Dónde se habían metido?!.-Grito Spencer
-Es una muy larga historia.
-Que nos contaran ahora mismo.-Nos dijo la más alta amenazante.
Carlos y Hanna se presentaron con amabilidad y le contamos todo lo ocurrido con los tipos que nos querían casi secuestrar y sobre la hospitalidad y lo guapos que eran Kendall y Logan
-Bueno por lo menos gracias a ellos están bien.-Carlos se levanto y le dejo un beso a Spence en los labios haciendo que la miráramos con picardía.-Nos vemos mañana linda, me alegro ver que no les paso algo, cualquier cosa que suceda tienen mi numero, ¿ok?.-Las demás asentimos y el salió de la casa.
-Habla.-le dije de una forma demandante a Spencer.
-Ayer me pidió que fuera su novia… Y acepte.-Dijo sonrojada.
Todas celebramos y comenzamos a gritar como locas. Subí a mi habitación y saque de mi pequeña cartera la tarjeta con el número de Kendall.
Sonreí levemente pero decidí no llamarlo, aun no estaba lista para salir con alguien.