Los personajes son de la maravillosa Rowling yo solo juego con sus vidas.
Capítulo 6
La Diferencia
Cuando Katie y Ginny fueron al día siguiente a despertar a Hermione no se esperaban lo que se iban a encontrar. Hermione se encontraba profundamente dormida encima de la alfombra, tapada con las mantas, y con muestras de haber llorado, mientras que en la cama pudieron ver una mancha de sangre.
- ¡Hermione!- Gritaron ambas.- ¿Se puede saber que te ha hecho el idiota de mi hermano?- Le preguntó a su sobresaltada cuñada.
- ¿Qué?- Preguntó desorientada.- Oh, nada, no me hizo nada, fui yo, cuando se fue quería lavarme un poco, y luego cuando vi la sangre no quise dormir en la cama.
- Se va a enterar.- Dijo Ginny saliendo por la puerta.
- ¡No! Ginny espera.- Le suplicó Hermione intentando salir detrás de ella, pero Katie la detuvo.
- Hermione primero tienes que vestirte, no puedes bajar así, tienes el camisón manchado de sangre.- Le dijo mientras la ayudaba a levantarse.
Ron se encontraba en su despacho hablando con Harry sobre los nuevos entrenamientos que querían practicar, cuando Ginny entró.
- ¿Se puede saber que la has hecho, pedazo de idiota?- Le recriminó.
- ¿Qué le he hecho a quien?- Preguntó Ron asombrado.
- ¿Pues a quien va a ser? A tu esposa, Katie y yo la hemos encontrado durmiendo en el suelo.
- ¿Qué? Eso no puede ser.- Ron estaba sorprendido, cuando se había marchado ella le había dicho que se encontraba bien.- Oye mira, no sé qué pasó cuando yo me fui, pero le pregunté cómo se encontraba y me dijo que bien y que hiciese el favor de marcharme ¡porque quería estar sola!- Le explicó Ron.
- Pues más te vale que otro día te asegures de que realmente está bien, porque si no…- Y se marchó dejando la amenaza inacabada.
- ¡No sabes las ganas que tengo de que dé a luz de una vez! A ver si así se le quita el mal carácter.- Le dijo a Harry.
- Ron, ¿Qué fue lo que pasó anoche?- Le preguntó seriamente.
- Fui a su cuarto, como ya sabes, estaba muy nerviosa así que intenté calmarla pero sin conseguirlo. Te juro que intenté no hacerla daño, esperé a que se acostumbrase a mí y estuve atento por si oía alguna queja de su parte. Y antes de marcharme le pregunté si se encontraba bien, me dijo que si y prácticamente me echó. Quería estar sola Harry, no iba a obligarla a aguantar mi presencia.
- Está bien te creo, pero, Ron, debes reconocer que no la has tratado bien desde que llegó y, no sé, tal vez deberías intentar llevarte bien con ella, tratarla como la esposa que es.
- Está bien, lo intentaré. Pero tú mejor que nadie sabes que me va a costar.
Durante el desayuno se pudo notar la hostilidad de Ginny hacia su hermano, y aunque los hombres que se encontraban allí no entendían nada prefirieron no hacer comentario al respecto. Hermione supuso que Ginny estaría enfadada con su hermano por como la había encontrado a ella aquella mañana, así que decidió que después le contaría lo ocurrido.
Cuando salió al patio en busca de su esposo no lo encontró, cosa rara, porque el siempre se encontraba entrenando. "Tal vez se encontraba en su despacho" pensó e intentando acordarse del camino se dirigió a la Torre Sur y una vez que estuvo segura de que era la puerta correcta llamó.
- Discúlpame señor.- Ron levantó la cabeza de los documentos que se encontraba leyendo, se sorprendió al encontrar a su esposa.
- ¿Si? ¿Que deseas?
- Yo quería pedirte disculpas.- Le dijo agachando la cabeza.
- ¿Disculpas? ¿Por qué?- Le preguntó confundido, parecía que a su esposa también le costaba dejar el orgullo a un lado, como tantas veces le había ocurrido a él.
- Sé que tu hermana se ha enfadado contigo por mi culpa y…
- ¿Por qué me dijiste que estabas bien cuando en realidad no lo estabas?- Le preguntó, parecía enfadado.- ¿Por qué prácticamente me echaste de tu habitación?- Gritó, lo que confirmó que estaba muy enfadado, pero ¿Por qué? ¿Por haberle dicho que estaba bien? ¿Por haberle dicho que quería estar sola? No tenía sentido, o tal vez ¿Por qué su hermana le había echado la bronca por su culpa? Podía ser.
- Me sentía bien, lo prometo, pero quise asearme antes de dormir y… luego no quise volver a dormir en la cama.
- ¿Por la sangre?- Preguntó con el ceño fruncido.
- ¿Cómo sabes lo de la sangre?
- Ginny me dijo que vio una mancha, pensó que te había hecho daño y por eso está enfadada conmigo. Esposa, si en algún momento te hice daño lo siento, de verdad.
Pero Hermione había dejado de escucharle, encima del escritorio se encontraba una carta con la caligrafía de su madre.
- ¿Esa es una carta de mi madre?- Le preguntó empezando a enfadarse.
- Sí, llegó anoche.- Contestó tranquilamente.
- ¿Y se puede saber por qué me la has ocultado?- Le preguntó Hermione echando chispas por los ojos, ¿Cómo se atrevía a esconderle las cartas de su madre?
- Pensé que te la podía dar perfectamente esta mañana.- Respondió sin inmutarse por el enfado de su esposa.
- ¿Pensaste? ¿En serio? Llevo más de una semana sin saber nada de mis padres, eras tú el que necesitaba una esposa pero soy yo la que peor lo está pasando lejos de mis seres queridos, y encima ¿tienes el valor de ocultarme MI correspondencia? De todas maneras ¿Cuándo ibas a dármela? A la hora del desayuno podrías haberme dicho algo- Le reprochó.
Rápidamente cogió a carta de su madre y salió del despacho odiando estar allí, odiando ese matrimonio, odiando las deudas de su padre que le habían llevado a aceptar ese compromiso, pero sobre todo, odiando a su esposo "Estúpido escocés", pensaba mientras se dirigía a su cuarto, "no es más que un bárbaro, un animal sin cerebro".
Ron sabía que había actuado mal, que debería habérselo dicho, pero había estado tan enfadado esa mañana que se le había olvidado decírselo, lo que nunca pensó es que pondría así "sólo es una carta, no es para tanto". El resto de la mañana la pasó en el patio con sus hombres, que cansados del mismo entrenamiento de todos los días, le propusieron combates por parejas, lo cual aceptó, necesitaba gastar energía, y nada mejor que un combate cuerpo a cuerpo.
Cuando Hermione, que había sido convencida por Ginny y Katie para salir de su cuarto, pasó por el patio no pudo evitar pararse a mirar, nunca había visto duelos entre espadas, es más nunca había visto una espada de verdad tan de cerca, desde que se habían inventado las pistolas ya nadie las usaba, se habían quedado obsoletas. Además, le fascinó ver la pasión que ponía su esposo en el combate, y por un instante el pensamiento de que demostrase esa pasión con ella pasó por su cabeza, "pero que dices Hermione, te estás volviendo loca".
- ¡Pero menudos bárbaros! Está claro que mi esposo no sabe que existen pistolas si sigue entrenando con espadas.- No pudo evitar comentar a Ginny lo suficiente alto como para que Ron la oyera, aún estaba dolida por lo de la carta y enfadada consigo misma por su repentino pensamiento.-En serio, los escoceses estáis muy atrasados en cuestión de armas.
- Se perfectamente que existen las pistolas esposa.- Ron que sí había oído el comentario, y había querido defender su manera de entrenamiento, no iba a permitir más menosprecios hacia los escoceses.- Es más, tenemos un montón en la Torre Norte, pero ¿sabes por qué entrenamos con espadas?- Sin esperar respuesta continuó.- Porque si la munición de las pistolas se acaba ¿Quién crees que ganará en un cuerpo a cuerpo?- Hermione se quedó callada, la verdad es que tenía bastante lógica.- Por eso, aparte de practicar la puntería, quiero que mis hombres aprendan a usar la espada y los puños.- Y sin más le dio la espalda y siguió con el entrenamiento.
Oliver Wood que se encontraba de pareja con Draco se quedó mirando a las mujeres, y cuando éstas pasaron por su lado no pudo evitar seguirlas con la mirada.
- ¡Eh Katie!- Gritó cuando iban a entrar.- ¿Cuándo vas a hacerme el favor de acompañarme al pueblo algún día? Me haría ilusión enseñártelo.- Le propuso muy seguro de sí mismo.
Katie sólo rió y completamente sonrojada entró al castillo sin contestarle, mientras en el patio, los hombres se reían de Oliver.
- Jajajaja Oliver no sabía que tus artes de cortejo eran tan infalibles.- Se burló Seamus.
- Si… la tienes completamente conquistada.- Siguió riéndose Dean.
Ron, que no estaba para bromas, pensó, una vez que las mujeres ya habían entrado, en que si quería que su esposa se empezase a sentir a gusto en el castillo, y así evitar enfrentamientos como el que habían tenido esa misma mañana, debía hacer algo por su parte. Y sabía por dónde iba a empezar.
- Draco.- Le llamó Ron.- Me gustaría que trajeses a Astoria al castillo, se lleva my bien con Ginny y quiero que conozca a mi esposa.
- De acuerdo, luego se lo diré.- Le dijo Draco extrañado.- ¿Puedo preguntar por qué?
- Solo quiero que mi esposa tenga amigas, debe ser muy aburrido para ella y para Ginny estar todo el día encerradas en el castillo estando únicamente la una con la otra mientras nosotros estamos entrenando, además, así podrás ver más a tu esposa.- Le contestó sin darle el verdadero motivo. Draco se quedó extrañado, ¿Ron preocupándose por una esposa que ni le importaba?
Durante la comida las bromas sobre la nefasta capacidad de cortejo de Oliver continuaron. El pobre hombre, completamente sonrojado solo comía, mientras que Katie intentaba no mirar a nada que no fuese su plato. Hermione, mientras tanto, pudo apreciar que ese cambio en el ambiente también se notaba en su esposo, en ese momento no estaba serio o se mostraba frio, es más, estaba riendo y se unía a las bromas como los demás. Fue entonces cuando pensó que tampoco no le importaría ver esa faceta de Ron más a menudo, y si era con ella mucho mejor. "¡Para! ¿Pero en qué estás pensado? Es una Bestia y tu no le quieres a tu lado" pensó mientras se enfadaba consigo misma de nuevo.
Por la tarde, Draco las avisó de que su esposa iría a hacerles una visita. Mientras esperaban en uno de los salones, Hermione se puso a leer la carta de su madre, ya que esa mañana no había podido hacerlo. Tenía fecha del día siguiente de su marcha, y en ella le contaba que Hannah había ido a buscarla y que cuando le contó porque no estaba y que probablemente no pudiese ir a su boda, se había puesto muy triste, también le decía lo mucho que la echaba de menos, y que esperaba poder ir pronto a visitarla.
Sintió tanta nostalgia mientras la leía que estuvo a punto de ponerse a llorar, pero justo llamaron a la puerta y una mujer castaña, con los ojos azules, y muy hermosa entraba por la puerta.
Se trataba de Astoria Malfoy, la esposa de Draco, que resultó ser una mujer muy amigable y que con sus ocurrencias hizo reír a Ginny y a Hermione. Durante la cena no paró de contar divertidas anécdotas de cómo había conseguido que Draco admitiese que estaba enamorado de ella, como por ejemplo cuando había fingido no saber nadar solo para comprobar si Draco se tiraba al agua a salvarla.
Finalmente, cuando la cena terminó y cada uno se retiró a sus habitaciones o a sus casas en el pueblo, Hermione y Ginny se dirigieron al cuarto de la primera masajeándose las mejillas, que les dolían después de toda la tarde de risas.
- Bueno que duermas bien, y si mi hermano te hace daño otra vez…
- Tú no harás nada, porque eso es cosa mía y de mi esposo.- Terminó Hermione por ella.- Buenas noches.-Se despidió metiéndose en el cuarto.
Mientras, en el despacho de Ron se encontraban Harry y el.
- ¿Vas a volver esta noche con Hermione?
- Tengo que hacerlo, aunque no sé si seré bien recibido.
- Si yo fuese ella no lo serías, está aguantando mucho. Buenas noches, que al igual que a ti, mi esposa me espera.
Harry salió del despacho en dirección a su cuarto y cuando entró comprobó que su mujer ya estaba en la cama y leyendo un libro.
- Espero que le hayas advertido que no la haga daño.- Le dijo cerrado el libro y mirándole.
- Si te refieres a si le he hecho sentir culpable, la respuesta es sí, no te preocupes.
- Es que no tienes ni idea de la rabia que me da que la trate así, Hermione es una excelente muchacha, ella tampoco quería esto, y en menos tiempo lo ha aceptado mejor que Ron. Me cae muy bien y no quiero que Ron la espante.- Le dijo, mientras Harry se había cambiado ya y se metía en la cama.
- No te preocupes, si algo he aprendido de Hermione esa semana de viaje, es que es testaruda como ella sola, se ha prometido a sí misma aguantar y lo va a hacer.- Le contestó mientras acariciaba su abultado vientre.- Y bueno dime, ¿qué tal va el pequeño Potter?
- Pues es un pesado, como su padre, no para de dar patadas.- Dijo Ginny en broma.
- Ah, así que pesado ¿eh?- Dijo mientras una sonrisa pícara se posaba en su rostro.
- Jajajaja, Harry recuerda que estoy embarazada.
- Pero si yo no voy a hacer nada malo.- Dijo con voz inocente mientras acercaba sus labios a los de su esposa.
Cuando el reloj marcó las once de la noche Ron pensó que ya había llegado la hora de ir a ver a su esposa, se dirigió lentamente a su cuarto y llamó a la puerta.
- Adelante.
- ¿Soy bienvenido?- Preguntó Ron entrando por la puerta, Hermione se quedó sorprendida, el día anterior ni se había preocupado de llamar.
- Tendrás que serlo, después de todo es mi deber como esposa recibirte ¿no?- Vale, seguía enfadada, aquello iba a ser peor que la noche anterior.
- Vengo a enseñarte la diferencia entre una primera y una segunda vez.- Le dijo para llamar su atención.- ¿Quieres que te enseñe?
Hermione lo sopesó, sinceramente sí quería, quería descubrir ese placer del que le habían hablado sus cuñadas, pero por otra parte, tenía miedo de volver a sentir dolor o sangrar.
- Si esposo, enséñame.- Dijo tras unos momentos de reflexión.
Lentamente se metió en la habitación cerrando la puerta tras de sí. Hermione se encontraba tumbada en la cama, completamente tapada. Sin demora, Ron se quitó toda la ropa y se metió también en la cama. Su esposa llevaba un camisón diferente al del día anterior, pero era igual de provocativo.
Queriendo evitar un desenlace como el de la última vez, decidió que podría ofrecerla un poco de placer. Colocó su mano en el plano estómago de su esposa, y lentamente la dirigió a su entrepierna, Hermione respiraba hondo en un intento de calmar su nerviosismo.
Con movimiento cortos pero precisos, Ron fue estimulando el centro de su esposa mientras se posaba encima de ella. Dirigió sus labios al blanco cuello de Hermione y con la otra mano tocaba sus pechos mientras sus piernas mantenían todo su peso evitando así aplastarla. Definitivamente aquello estaba mucho mejor que el día anterior, ya no sentía dolor, si no una tensión que se acumulaba en su centro, mismo centro que su esposo acariciaba con sus habilidosas manos, e iba haciendo que aumentase.
En cuanto Ron la notó preparada, se introdujo en ella, inmediatamente el placer que Hermione empezaba a sentir aumentó aún más, si es que era posible, y un pequeño gemido se escapó de sus labios. Durante los siguientes minutos Hermione creyó que explotaría hasta que de repente, sintió a Ron llenarla y salir de su interior. Pero algo no andaba bien, ella seguía sintiendo esa enorme tensión y cuando Ron había parado le habían entrado unas terribles ganas de pegarle para que continuase.
Cuando Ron recuperó el aliento dirigió su mano de nuevo a su entrepierna e inmediatamente la sacó, lo que confundió y frustró aún más a Hermione.
- Hoy no estás sangrando.- Le explico mientras miraba sus dedos.- ¿Te encuentras bien? Y más te vale no mentirme Hermione.- El hecho de que fuese la primera vez decía su nombre, con ese tono medio enfadado medio autoritario, que empezaba a resultarle muy sensual, fue una sorpresa para ambos, tanto que Hermione no pudo evitar decirle la verdad.
- Sí, me encuentro bien. De verdad. Me ha quedado clara la diferencia entre la primera y la segunda vez.- Le dijo mientras sentía como salía de la cama y se vestía.
- ¿Te ha dolido?- Le preguntó una vez vestido.
- No, hoy no.- Ron solo asintió y salió por la puerta.
Una vez se quedó sola, pensó que tal vez sus cuñadas eran unas exageradas, ella había sentido placer sí, pero no tanto como ellas decían, o es que tal vez su esposo se había ahorrado la parte en la que ella disfrutaba, ¿porque que era sino aquella tensión en su entrepierna que todavía no desaparecía? Dándole vueltas a este último pensamiento, se tapó con las mantas y se quedó dormida.
