Los personajes son de la maravillosa Rowling yo solo juego con sus vidas.
Capítulo 9
El Pasado Vuelve
Cuando se despertó al día siguiente, Hermione se encontró con el brazo de su esposo rodeándola cariñosamente, y cuando se giró pudo comprobar que se encontraba profundamente dormido. El que roncase ligeramente y las pecas de su cara hicieron reír a Hermione, parecía un niño. Siguió mirándole un poco más hasta que sus ojos bajaron a sus labios, y de repente se cayó en la cuenta de que nunca la había besado, ¿Por qué no lo habría hecho? "no Hermione, espera, antes de que empieces a comerte la cabeza, deberías preguntarle, para no sacar conclusiones equivocadas". De repente se dio cuenta que los leves ronquidos de Ron habían dejado de oírse, y al mirarle a los ojos vio que los tenía abiertos y que estaba sonriéndole.
- Buenos días.- La saludó mientras se estiraba y la abrazaba más fuerte contra él.
-Buenos días.- Le respondió Hermione sonriendo.
- ¿Vas a explicarme que pasó ayer para que te pusiese de esa manera?- Preguntó repentinamente serio.
- ¿Te acuerdas que me llegó una carta de mi madre?- Le preguntó, Ron asintió.- Hace una semana unos hombres con los que mi padre tenía deudas le dieron una paliza.- Le explicó mientras los ojos se le inundaban en lágrimas.- Ya les había pagado, pero ellos quisieron darle una lección. Cuando mi madre me mandó la carta aún se encontraba inconsciente y el médico todavía no le había examinado, y ahora no sé cómo está, si ya ha despertado, si todavía no, si esta…- Rompió a llorar.
Ron viéndola así no pudo hacer otra cosa más que abrazarla. En ese instante la puerta se abrió y entró Ginny, que se sorprendió al ver a su hermano en la cama de Hermione, pero se sorprendió aún más cuando vio que estaba llorando.
- ¿Qué es lo que ocurre aquí?- Preguntó tranquila, si su hermano le hubiese hecho algo a Hermione, ella no se abrazaría de esa manera a él.
- Han atacado al padre de Hermione.- Explicó resumidamente.
- Oh.- Ginny se dirigió al otro lado de la cama y también abrazó a Hermione.- No te preocupes, seguro que estará bien, ya lo verás.- Intentó calmarla.
- Según la carta de mi madre, me va a mandar una cada día para contarme como mejora, así que supongo que la siguiente me llegará esta tarde.- Dijo algo más tranquila.
- Entonces lo único que hay que hacer es entretenerte hasta que llegué para que no agobies, y ya sé que podemos hacer.- Dijo Ron mientras se levantaba de la cama.- Os veo en el desayuno.- Dijo saliendo por la puerta.
Hermione y Ginny se miraron la una a la otra intentando descubrir que había querido decir Ron.
Desayunaron tranquilamente, los hombres observaban a la pareja sorprendidos, después de como su señor había salido la noche anterior del comedor y no había vuelto, no esperaban encontrarse a Hermione tan tranquilamente a su lado, se la imaginaban con marcas de golpes e incluso algunos habían empezado a decir que seguramente la abría matado como a las otras. Pero que ella pareciese más confiada y tranquila ante la presencia de él y el más cariñoso con ella solo logró confundirles.
Después de comer Ron cogió a Hermione de la mano y la llevó al segundo piso, donde la tapó los ojos con sus manos.
- ¿Confías en mi?- Le preguntó.
- Sí.- Contestó ella sin dudar.
- Pues vamos hacia tu sorpresa, se que te gustará.- Le dijo mientras empezaban a andar lentamente.
Después de unos diez minutos andando se pararon, Hermione no tenía ni idea de donde se encontraban, supuso que Ron habría dado un rodeo para que ella no lo supiese y así no estropear la sorpresa.
- No abras los ojos ¿vale?- Le pidió mientras lentamente retiraba las manos.- Quédate aquí, ahora vuelvo.
Pudo oír a una puerta abrirse, que por el sonido parecía que nadie lo había hecho en mucho tiempo, un olor a cerrado inundó sus fosas nasales y a pesar de tener los ojos cerrados pudo darse cuenta de que estaba oscuro. Con el sonido de unas cortinas la claridad empezó a iluminar la habitación, y unos instantes después pudo volver a notar a Ron detrás de ella.
-Venga vamos, entra.- Le dijo mientras posaba sus manos en sus caderas y la ayudaba a entrar.- Abre los ojos.- Le escuchó decir sintiendo su cálido aliento rozando la piel de su cuello.
Cuando abrió los ojos Hermione se quedó boquiabierta, la habitación era un enorme espacio lleno de estanterías que llegaban al techo con un montón de libros en cada una y en el centro se encontraban una hilera de mesas con una lámpara de aceite en cada una, justo en frente una enorme cristalera iluminaba toda la habitación.
- ¿Estamos en la biblioteca?- Preguntó emocionada.
- Sí, me pareció buena idea traerte.- Le contestó Ron.- Hermione.- Ella se giró a mirarle.- Todo esto, todo lo que ves aquí, es tuyo, ésta también es tu casa y quiero que así lo sientas.- Le dijo seriamente.- Y quiero pedirte disculpas por lo mal que te traté al principio, tú menos que nadie lo merecías.- Le contestó arrepentido.
- No te preocupes, yo tampoco me he portado muy bien contigo, contestándote y desobedeciéndote.- Le dijo, pero Ron negó con la cabeza.
- Pero esa era un reacción normal, yo tampoco me hubiese hecho caso a mi mismo.- dijo haciendo que Hermione se echase a reír.
-Bueno ¿Quieres que te haga una pequeña visita guiada por la biblioteca?- Le preguntó mientras extendía el brazo para que ella le agarrase.
- Claro.- Le contestó ella. Estaba consiguiendo distraerla y hacerla sentir mucho más tranquila.
-Bueno, toda esta sección son libros de historia, ya sabes de guerras, batallas, motines… - Hermione asintió.- En esta zona están los libros de geografía y de navegación. Y luego todo el resto son libros de lectura, novelas históricas, de aventuras, creo incluso que hay de poemas en alguna parte, y son todos tuyos, puedes venir aquí cuando quieras y leerlos o llevártelos a tu habitación. Puedes hacer lo que quieras.
- ¿Por qué cerraste la biblioteca?- Era una pregunta que rondaba por su cabeza desde que Ginny se lo había comentado.
- No lo sé, supongo que cuando mi padre me dio el castillo tuve nuevas obligaciones y dejé de venir, y como nadie más lo hacía, opté por cerrarla- Le explicó.- Aunque ahora estás tú, así que volveré a abrirla.
Hermione sonrió, no se había esperado ese detalle, que una zona que se había cerrado hacía tanto se la volviese a abrir solo por ella.
- Muchas gracias, de verdad.- Le dijo emocionada.- Ahora podré seguir ayudando a Katie con sus lecciones, como yo no pude traerme ninguno de mis libros…
- Siento eso.- Dijo sin dejar que terminara.
-No, no lo hagas, no fue culpa tuya.- Dijo restándole importancia. Se quedaron sumidos en un incómodo silencio.
- Yo tengo que volver al patio.
- Y yo tengo que ir a buscar a Katie para continuar con sus lecciones.
Ron se inclinó y le dio un leve beso a Hermione en la mejilla. Hermione confundida por tan repentino acto, tardó unos minutos en reaccionar, y cuando por fin lo hizo se dirigió al cuarto de Katie, completamente sonrojada y con una gran sonrisa en la cara.
Cuando entró en la habitación de Katie no se encontraba preparada para lo que vio. La enorme espalda desnuda de un hombre sobresalía de las sábanas, y cuando éste se incorporó comprobó que debajo se encontraba Katie, también desnuda. Oliver, había logrado reconocer el perfil del hombre, combinaba besos cortos y suaves con otros mucho más intensos, mientras que de la boca de Katie salían gemidos que Hermione estuvo segura que ella nunca había soltado con su esposo. Comprendiendo que aquello era la muestra de pasión más absoluta que había visto en su vida y completamente sonrojada cerró la puerta.
Así que en realidad si se sentía placer, acababa de verlo, lo que ella sentía solo era una pequeña parte, el principio de algo mucho más intenso. No pudo evitar sentir envidia de Katie, ella era besada y amada como una mujer debía serlo, en cambio a ella solo se le proporcionaba un poco de placer y ni siquiera era besada.
Dispuesta a echárselo en cara a su esposo se dirigió al patio. En cuanto Ron la vio supo que algo andaba mal, su cara delataba que llevaba un gran cabreo encima.
- TÚ…- Empezó a decir, pero no pudo continuar porque detrás de ella apareció Rolf.
- ¡Mi señor! Ha ocurrido algo que debes saber enseguida- Gritaba mientras se acercaba corriendo.- ¿Te acuerdas de los caballos enfermos?- Ron simplemente asintió.- Están muertos, han sido envenenados.
- ¿Qué?- Dijeron al mismo tiempo Ron y Hermione.- ¿Qué es lo que ha ocurrido? ¿Cómo lo sabes?- Preguntó Ron.
- Al principio pensamos que estaban enfermos, pero cuando una rata bebió del agua, cayó muerta al instante, lo hemos probado con uno de los gatos callejeros y ha ocurrido lo mismo, alguien ha debido echar una cantidad de veneno en el agua de esos dos caballos para que muriesen poco a poco.
- ¿Alguna idea de quien ha podido ser? ¿Los Malfoy tal vez?- Preguntó pensando como se lo diría a Draco.
- No mi señor, no hay indicios de que hayan sido ellos. Pero hemos encontrado huellas de caballo… que se dirigían al bosque.- Terminó de decir.
Hermione se quedó pensativa, ¿sería esa sombra que había visto ella la causante de la muerte de esos caballos?
- Yo el otro día vi algo…- Empezó a decir.
- ¿Qué?- Le preguntó Ron.- ¿Qué fue lo que viste? ¿Cuándo?
- El día de nuestro paseo por los terrenos, después de que tú te fueras me quedé mirando por la ventana y vi una sombra negra que se dirigía al bosque.- Le explicó.
Ron se quedó pensativo, "no puede ser, está volviendo a ocurrir", su mente viajó cuatro años atrás, también dos caballos habían muerto envenenados, pero creyó que había sido obra de los Malfoy así que no le había hecho mucho caso, pero después todo el ganado había muerto también envenenado y las cosechas habían sido quemadas, y finalmente, un mes después, el asesinato. Lavender, su primera amante, había aparecido muerta en el límite del bosque con claras muestras de tortura. Y con los otros asesinatos había ocurrido lo mismo, primero los animales y las cosechas, y luego las chicas. Recordó también como ellas le habían dicho que habían visto una sombra merodeando por los terrenos, pero él nunca les había hecho caso.
- ¡Harry! ¡Draco!- Empezó a gritar Ron.- Quiero que dividáis a los hombres en cuatro grupos, ¿Dónde demonios está Oliver? Necesito que prepare a los novatos.- Empezó a decir mientras Harry y Draco hacían lo que les había ordenado.- Quiero hombres vigilando las entradas al castillo y los límites de los terrenos las veinticuatro horas del día.- Ordenó.- ¿Alguien puede decirme donde está Oliver?- Volvió a gritar.
- Yo sé donde está.- Respondió Hermione acordándose del motivo por el que había ido hasta allí. Ron la miró.- Está con Katie, en la cama, haciéndole el amor.- Esto último lo dijo como una acusación.- ¿Se puede saber cuándo tenías planeado enseñarme ese placer?- Le preguntó enfadada.
-Este no es el mejor sitio para hablar de ese tema, vamos a mi despacho.- Dijo mientras la agarraba suavemente.
Hermione se estuvo callada hasta que llegaron, pero una vez dentro y con la puerta cerrada empezó a gritar.
- ERES UN ESTÚPIDO Y NO SABES EL ODIO QUE TE TENGO AHORA MISMO…
- Hermione…- Empezó a decir, pero Hermione continuó.
- ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ NO ME HAS MOSTRADO LO QUE SE PODÍA SENTIR? SABIENDO QUE ERA VIRGEN DEBERÍAS HABER TENIDO UN POCO DE CONSIDERACIÓN Y NO GUARDARTE EL PLACER SOLO PARA TI.- Después de gritar todo eso se quedó muy a gusto, le había plantado cara a su esposo, ninguno de los dos podía creerlo todavía.
- Hermione de verdad, lo siento.- Hermione se limitó a rodar los ojos pero le permitió continuar.- Después de la primera vez recapacité e intenté proporcionarte un poco de placer, pero tú te mostrabas tan fría que creí que no querías, que solamente lo hacías por la obligación de darme un heredero, entonces intentaba que durase lo menos posible para que tu no lo pasases mal.
- Si hubiese sabido lo que se sentía me hubiese mostrado más partidaria, pero tú nunca me has dicho nada al respecto y yo no podía adivinarlo, ¡maldita sea eres el primer hombre con el que he estado en mi vida!- Terminó Hermione, ella normalmente no decía ese tipo de cosas, pero esta situación lo requería.
Ron la miró, sin poder creerse todavía que estuviesen discutiendo por eso, ¿en serio ella quería que le diese placer? Pero ¿no le tenía miedo? ¿Cuándo ese miedo se había convertido en algo más? Y además estaban sus sentimientos ¿Qué se había convertido ella para él? Un extraño cosquilleo se instaló en su cuerpo cuando ella había gritado que solo había estado con él, eso ya lo sabía, pero haberlo escuchado de sus labios había sido extrañamente reconfortante, sus labios ¿Por qué tampoco nunca la había besado? Esa rosada boca que tantas veces había dicho cosas que le habían sacado de quicio…
Pensando en todo eso cayó en la cuenta que ella nunca había dicho su nombre, siempre le llamaba señor o esposo, pero nunca Ron, ahora que era consciente se daba cuenta de las ganas que tenía de oír su nombre con el sonido de su voz.
- Te prometo- Dijo mirándola con toda la intensidad de sus ojos azules.- Que en cuanto se te quite el periodo te enseñaré todo el placer que quieras, siempre y cuando me llames por mi nombre.- Y diciendo esto último salió del despacho dejando a Hermione temblando, pero no de nerviosismo, si no de deseo.
Durante los días siguientes Hermione vio muy poco a Ron, que estaba ocupado organizando los turnos de vigilancia y entrenando a los novatos, pero ese temblor que se había instalado con la promesa que le había hecho seguía ahí, impaciente.
Además las cartas que le llegaban de su madre hablando de la recuperación de su padre, que gracias a Dios solo tenía un par de costillas rotas y un brazo bastante magullado, habían conseguido distraerla de la promesa de Ron y del hecho de sentirse tan sola al verle tan poco, ¡que rápido se había acostumbrado a su compañía!
Cuando le dijo que el periodo se le había quitado, ambos sintieron la necesidad de que llegase ya la noche, el día se les hizo eterno y cuando finalmente llegó la hora de ir a dormir, Ron pensó, mientras veía a Hermione marcharse a su habitación, en los deseos que tenía de seguirla, cargarla y llevarla corriendo hasta el cuarto, pero tenía que ser paciente.
Cuando finalmente le informaron que nadie había visto nada extraño y que el relevo se había llevado con normalidad, como los demás días, subió al cuarto de su esposa. Cuando entró, la encontró leyendo uno de los libros de la biblioteca, que cerró al mismo tiempo que el cerraba la puerta.
- Te dije que te enseñaría el placer que se puede sentir con esto, pero con una condición.- Empezó a decirle.- ¿Te acuerdas de cuál?
-Sí… Ron.- El oír su nombre de sus labios fue mucho mejor de lo que había imaginado, una cálida sensación le recorrió de la cabeza a los pies y se instaló en su pecho, muy cerca de su corazón.
- ¿Estás nerviosa?- Le preguntó acercándose a ella.
- No.- Dijo muy convencida.
- Bien.- Contestó mientras se inclinaba para besarla en los labios.
