Los personajes son de la maravillosa Rowling yo solo juego con sus vidas.

Capítulo 11

La Sombra

El pequeño James Sirius Potter contaba ya con una semana de vida, Harry y Ginny habían decidido hacía meses que el padrino sería Ron, pero con su repentino matrimonio y la llegada de Hermione, decidieron en ese momento que ella fuese la madrina. Ambos habían aceptado al instante, y no podían evitar pasar unas cuantas horas al día con su ahijado.

El resto del tiempo intentaban pasarlo tan juntos como sus responsabilidades se lo permitían. Su relación había mejorado mucho en esa última semana, después de ese primer intenso día, Ron se había tomado muy en serio su papel de instruir a Hermione para conseguir que sus encuentros fuesen más placenteros. La tercera noche, después de dormir lo que quedaba de la noche anterior y casi todo el día, Ron le había enseñado, que la boca no servía solo para comer, y que las manos no eran solo para agarrar objetos o escribir, aún temblaba cada vez que recordaba como la lengua de Ron había conseguido llevarla al orgasmo. La cuarta noche la había enseñado que manteniendo un ritmo más lento pero constante se tardaba más en llegar, pero que también era mucho más intenso. El resto de los días se había dedicado a enseñarle otros lugares que podían utilizarse, a consecuencia de eso, a Hermione se le habían roto algunos vestidos.

Aquel día se encontraban en el despacho de Ron, en el suelo se encontraba sus ropas, en esta ocasión el propio Ron había roto el vestido debido al ímpetu que sentía. Había sentado a Hermione encima de su escritorio, pero con las frenéticas embestidas que le proporcionaba, había terminado medio tumbada con él encima y con su cadera aprisionada por las piernas de ella, consiguiendo penetrarla aún más, y alcanzando la liberación al mismo tiempo.

- Como sigas rompiéndome los vestidos al final voy a ir desnuda.- Le reprochó Hermione una vez que terminaron. Se encontraban en la misma posición en la que habían acabado y sus cuerpos aún se encontraban unidos.

- Si me prometes que no sales de nuestra habitación, yo te dejo que vayas desnuda siempre que quieras.- Le dijo con una sonrisa pícara.

- ¿Piensas tenerme encerrada para que nadie me vea desnuda, cuando tú has sido el culpable de que no tenga vestidos?- Le dijo con tono de incredulidad.

- Bueno, tú eres mía, y no pienso permitir que nadie que no sea yo te vea desnuda.- Dijo él con simpleza.- De todas maneras intentaré tener más cuidado y no romperte más vestidos.

- ¿Y se puede saber cómo voy a salir de aquí con el vestido roto?

- Una buena pregunta, pero ¿no quieres que nos quedemos un rato más aquí?- Le preguntó mientras empezaba a besarla y ella se reía.

Cuando finalmente salieron del despacho, Ron tuvo que acompañar a Hermione hasta su cuarto, y sujetarle el vestido por la parte de atrás, para que nadie la viese en esa situación. Mientras se cambiaba, el se dirigió al patio, donde los hombres que acababan de terminar la guardia se encontraban esperando a la hora de la cena.

- ¿Habéis visto algo por el bosque o por los terrenos?- Les preguntó en cuanto se dieron cuenta de su presencia.

- No mi señor, nada.- Contestó uno de ellos.

- Bien gracias.- Dijo yendo hacia el comedor.

La cena resultó tranquila, solo el llanto del pequeño James y algunas leves risas alteraban esa tranquilidad, hasta que un hombre al que Hermione reconoció como Hagrid entró gritando en la sala.

- ¡FUEGO, FUEGO! Hay fuego en los cultivos del este, y están llegando a las casas.- Nada más terminar de decir eso, volvió a salir corriendo.

Todos los que se encontraban allí se levantaron rápidamente y se dirigieron a la puerta principal. Efectivamente, por el horizonte se observaba como una gran bocanada de humo negro ascendía hacía el cielo rojo del atardecer.

- ¡AGUA!- Era lo único que se oía por todas partes.

Llevaban media hora intentado ayudar a acabar con el fuego, pero aún así la mayor parte de la cosecha ya estaba perdida. Además, el fuego había alcanzado a tres casas que habían quedado completamente quemadas, por suerte no había habido ningún herido.

- ¿Qué demonios ha ocurrido? ¿Quién ha sido el culpable del inicio del fuego?- Rugía Ron completamente enfadado, y por un momento a Hermione le recordó al Ron de los primeros días, siempre enfadado y con un genio de los mil demonios, como una Bestia.

- Nadie lo sabe señor.- Contestó un hombre de mediana edad.- De repente el fuego apareció.

- El fuego no puede encenderse solo.- Rugió Ron asustando al pobre hombre.

- Se inició en la parte que está cerca del bosque.- Gritó otro.- Habrá sido alguno de malnacidos que viven por ahí.

- Habría que quemar el bosque.

- No, habría que capturarles y matarles a todos.

Una gran discusión se desató entre los habitantes del pueblo, unos, lo que habían perdido la casa y parte de la cosecha, pedían justicia y que capturaren a los culpables, mientras que los que no habían sufrido daños decían que era una locura entrar en el bosque y más a aquellas horas.

Ron por otra parte, estaba pensativo mirando al bosque. Volvía a pasar, no podía ser una simple coincidencia, siempre que había una mujer en su vida, aquellas cosas pasaban hasta que la mujer moría. ¿Sería una maldición que alguien le hubiese echado? ¿Estaría acaso maldito? ¿Es que nunca iba a poder ser feliz? ¿Formar una familia? Esas preguntas se encontraban en su cabeza cuando sintió algo tibio en su mano, y al mirar, comprobó que Hermione le había cogido de la mano y que se la apretaba con dulzura.

- ¿Te encuentras bien?- Le preguntó preocupada, tenía el vestido lleno de hollín y mojado en algunas partes de haber cargado con cubos de agua.

- Sí, es solo que estaba pensando quién ha podido hacer esto.- Le mintió, no podía decirle lo que de verdad pensaba, ¿Y si la ponía en peligro? O ¿Y si ya lo estaba? ¿Y si por su culpa ella también moría? Negó con la cabeza, no lo iba a permitir, esta vez no, esta vez atraparía a los culpables y les haría pagar caro lo que estaban haciendo.

Amablemente anunció a todos los que habían sufrido alguna pérdida que podían quedarse en el castillo hasta que las casas volviesen a construirse, y que las obras empezarían al día siguiente. Finalmente unas treinta personas, entre los que habían sufrido la pérdida de sus casas y los que habían ido a ayudar, se dirigieron al castillo.

Hermione pudo notar que Ron estaba muy callado y pensativo durante el camino, y se preguntó, si acaso el sabía la causa de lo que estaba ocurriendo, recordó lo histérico que se había puesto cuando se enteró de que alguien había envenenado a los caballos, o cuando se enteró de que ella había visto a alguien dirigirse al bosque, ¿acaso estaba todo relacionado? ¿Estaría también relacionado con los asesinatos? A Ron se le apodaba la Bestia por un motivo ¿Realmente él había matado a esas chicas? Al principio ella misma creía que sí, pero con el paso de las semanas, la idea de que Ron fuese un asesino casi había desaparecido de su mente, pero entonces ¿Quién o quiénes eran los causantes de todo lo que ocurría últimamente? ¿Ella moriría también? Con todas esas preguntas en su cabeza, Hermione continúo por el camino hasta el castillo, se le había quitado el hambre, por lo que subió directamente al su habitación. Al entrar se encontró a Ron sentado en la cama, con la cabeza entre las manos y los codos apoyados en las piernas.

- ¿Ron?- Ron no se movió, es más, era como si no la hubiese oído, se quedó en la misma posición de antes.- Ron ¿Qué es lo que ocurre?- Le preguntó yendo hacia él.

- Nada.- Contestó reaccionando al fin.- Es solo que estoy preocupado, todas esas familias sin casa, con todas sus pertenencias destruidas… ¿Quién será el malnacido que ha hecho esto? Quemar las casas de personas inocentes…

- No te preocupes, encontraremos a quien esté haciendo esto y le mandaremos a la cárcel, no va a salir impune.- Ron sonrió levemente y la abrazó.

- Gracias.- Contestó, sabiendo que mandando a la cárcel al culpable no se iba a solucionar nada.

A la mañana siguiente todo el pueblo se encontraba ayudando a reconstruir las casas, no habían ni abierto los negocios y desde bien temprano se habían dirigido allí. Hermione y las demás mujeres intentaban arreglar los objetos que podían, mientras que los hombres, dirigidos y ayudados por Ron, levantaban grandes bloques de madera y piedra para comenzar con la reconstrucción. Continuaron durante todo el día, haciendo únicamente una pequeña para a mediodía para comer. Volvieron al castillo mientras comenzaba a atardecer, los hombres que habían ayudado iban comentando los avances que se habían logrado en un solo día, y que si seguían así, dentro de poco las casas estarían completamente reconstruidas.

El segundo día de la reconstrucción sin embargo, surgió otro motivo que preocupó a todo el pueblo, y en especial a Ron, por lo que decidió reunir al consejo para decidir las medidas que debían tomar.

- Está volviendo a ocurrir.- Repetía Ron una y otra vez, cada vez más alterado.

- Tranquilo, esta vez le pararemos los pies a quien quiera que sea.- Dijo Remus.

- Está ocurriendo lo de la última vez. Primero dos caballos envenenados, luego las casas y la cosecha quemadas, y ahora más de medio ganado ha aparecido también envenenado. ¡No pienso esperar a que el loco que esté haciendo esto mate también a Hermione!- Dijo gritando Ron.

- ¿Al final te has enamorado de ella?- Preguntó seriamente Sirius.

- Todavía no sé qué es lo que siento por ella, pero lo que sí sé, que se ha vuelto muy importante para mí y que no quiero que nada malo le ocurra.- Repuso Ron.

- ¿Pero porque el asesino sigue el mismo patrón?- Preguntó para sí mismo Albus.- Cada vez que va a matar hace lo mismo.

- Creo que es para crear tensión- Dijo Sirius.- Para que sepamos que lo va a hacer, pero para que no sepamos cuando. Quiere que Ron ponga vigilancia, y que cuando vea que no pasa nada, quitarla y atacar, por decirlo de alguna manera.

- Tiene mucho sentido.- Contestó Remus.- No podemos bajar la guardia, y menos si la vida de Hermione está en peligro.

- ¿Entonces qué proponéis que haga? ¿Qué tenga durante el resto de mi vida a los hombres vigilando los terrenos y el pueblo? ¿Y si a pesar de todo alguien acaba herido o muerto? No quiero que vuelvan a acusarme de algo que no he hecho.- Dijo Ron.

- Puede que no seas el culpable, pero sí la causa, y si algo le ocurriese a tu esposa o a alguien se te volvería a echar la culpa.- Le contestó Remus, aquella situación no le gustaba a ninguno.

- De todas maneras- Intervino Albus antes de que lo hiciese Ron.- Todavía no podemos hacer nada, por lo menos hasta que no averigüemos quien está detrás de todo esto. Habrá que entrar al bosque.- Sentenció finalmente.

- Hermione vio algo, una sombra, que se dirigía hacia allí más o menos el día que los caballos fueron envenenados.- Les comentó Ron.

- Sinceramente, a mi no me hace ninguna gracia entrar allí.- Dijo Sirius.

- No te preocupes tu no entrarás.- Dijo Ron firmemente.- Lo haré yo.- Sentenció.

Cuando finalmente terminó la reunión, Ron se dirigió a su habitación, y nada más entrar vio que Hermione estaba dormida, sonrió, no le extrañaba, el también estaba candado después del día que habían tenido. Se cambió y se metió en la cama con ella, abrazándola cuidadosamente para no despertarla. Pero no se durmió, en cambio se dedicó a observarla, ¿Sería amor lo que estaba sintiendo por ella? Se había dado cuenta en esa última semana que no pensaba en ella únicamente como una mujer con la que engendrar herederos, sino como algo más, como una compañera con la que poder hablar o simplemente con la que disfrutar de su compañía. De lo que sí estaba seguro era de que no quería que nadie le hiciese daño, el mismo aún se sentía culpable por como la había tratado, así que si alguien quería hacerla daño, el se iba a encargar, aparte de que eso no ocurriese, de hacérselo pagar.

Durante los siguientes días se continúo con la reconstrucción de las casas, aunque aún la gente no olvidaba lo que había ocurrido con el ganado, y numerosos rumores crecían por el pueblo. Hermione era la única mujer que habían conocido personalmente de su señor, y les había caído bien, tanto que estaban dispuestos a internarse en el bosque, que tanto miedo les daba, para ayudar con la búsqueda del culpable.

Ron, mientras, seguía pensando cómo hacer para poder entrar al bosque, pero el problema era que no quería dejar a Hermione sola, ya no sabía en quien podía confiar y no quería que nada malo la ocurriese.

Muy a su pesar, tuvo que dejarla de camino al castillo por un problema ocurrido con una de las casas. Con una última sonrisa que tristeza por no poder pasar ese pequeño espacio de tiempo con él, Hermione continúo por el camino sola. Una vez llegó a la puerta se detuvo, el castillo se encontraba muy silencioso, todos habían ido a ayudar, exceptuando a los encargados de la cocina, alguna doncella, y Harry que se encontraba cuidando de Ginny y del bebe, y todavía nadie había llegado.

Decidiendo que era pronto para ir a dormir, y que quería esperar a Ron hasta que volviese, se dirigió a la biblioteca en busca de un libro. Cuando por fin eligió un que parecía entretenido se dirigió a su habitación, pero un ruido sordo la hizo detenerse.

Como ya había anochecido y en esa zona no había velas, no podía distinguir muy bien que había a su alrededor, solo podía ver sombras. Negando con la cabeza, imaginando que serían imaginaciones suyas, siguió su camino, cuando aterrorizada, se dio cuenta que una de las sombras se movía en dirección a ella, era la misma sombra que había visto desde la ventana y que se había dirigido al bosque. Notó como la empujaba, perdió el equilibrio y cayó escaleras abajo dándose un fuerte golpe en la cabeza, le pareció oír como gritaban su nombre y unos pasos acelerados cerca de ella, antes de la oscuridad la invadiera por completo.