Los personajes son de la maravillosa Rowling yo solo juego con sus vidas.

Capítulo 12

La Sorpresa

- Hermione.- Notó como alguien la llamaba.- Hermione despierta.- Intentó abrir los ojos pero le resultaba imposible, notaba los párpados muy pesados y además le dolía la cabeza muchísimo.

- ¿Qué… que es lo que ha pasado?- Preguntó intentado incorporarse, pero algo no la dejo.

- Hermione ¿Cómo estás?- Preguntó una voz llena de angustia.

- Me duele la cabeza, ¿Qué ha ocurrido?- Volvió a preguntar llevándose una mano a la zona de la cabeza donde le dolía, donde notó que algo líquido fluía.

- Alguien ha intentado matarte, te empujaron por las escaleras.- Dijo la misma voz, que reconoció como la de Ron.- Es culpa mía, debería haberte protegido mejor, pero… yo no…- Se cayó.

- Ron no ha sido culpa tuya.- Dijo Hermione incorporándose haciendo caso omiso de los intentos de Ron por volverla a tumbar, o de la sangre que ahora caía por un lado de su cara-. Tú no has sido el que me ha tirado por las escaleras.

- No, pero he dejado que lo hagan, porque no estaba a tu lado…- Se seguía lamentando.

- ¡Ron basta ya! Deja de echarte la culpa por favor.- Le cortó Hermione un poco enfadada.

- De acuerdo.- Dijo intentando serenarse.- ¿Has podido ver quién te empujó?

- No, pero estoy segura de que era la misma sombra que vi que se dirigía al bosque.

Ron se quedó pensativo, ¿Cómo era posible que alguien hubiese entrado en el castillo sin ser visto? Había tenido que quitar hombres de las vigilancia para que ayudasen con las reconstrucciones, pero no los suficientes como para que no viesen a un intruso. Y además, ¿Por qué había cambiado su patrón? Normalmente no las mataba sin torturarlas primero, ¿A qué venía ahora esa prisa? Volvió a mirar a Hermione, parecía que se encontraba bien, salvo por la herida que le había provocado el golpe, pero aún así haría que alguien la revisase, solo para asegurarse de que no era más grave.

Después del que el médico del pueblo la revisase, le pusiese un vendaje y le dijese que se quedase un día de reposo, Ron se metió con ella en la cama y la abrazó. Cuando la había visto desmayada en suelo había sentido mucho miedo, miedo de perderla. De repente, la realidad de sus sentimientos se abrió paso por su mente, la amaba, el estar a punto de perderla se lo había hecho ver, ahora solo quedaba un problema, ¿Sentiría ella lo mismo por él? Sabía que ya no le tenía miedo, pero tal vez sus sentimientos no fuesen tan grandes como los de el por ella. De ser así, por lo menos le quedaba el consuelo de que era su esposa y de que nadie podía cambiar eso.

Cuando Ron la abrazó todo su cuerpo se calmó y el dolor de su cabeza desapareció hasta el punto de ser solo una pequeña molestia, era como si hubiese necesitado ese contacto desde que se despertó. Le gustaba que Ron la abrazase, la hacía sentir protegida, como jamás pensó que se sentiría a su lado. Y luego estaba el gran cambio de actitud que había tenido, de estar de mal humor y tratarla mal, a ser un marido cariñoso y detallista. Y esa sensación de vértigo que sentía cada vez que la besaba o la tocaba, todavía no sabía que significaba, pero le gustaba sentirla.

La noticia del ataque que Hermione había sufrido se extendió como la pólvora, y numerosos rumores acerca de un nuevo asesinato fueron creciendo, y aunque la mayoría había visto a Ron en el pueblo más o menos sobre la hora del accidente, los que creían firmemente en que era el culpable estaban tentados a avisar a las autoridades para que lo detuviesen.

Mientras tanto, Ron, Harry, Draco y los miembros del consejo intentaban averiguar quién era el culpable. Preguntaron a los hombres que habían estado haciendo la ronda sobre esa hora pero nadie había visto nada, aunque uno de ellos mencionó que su compañero, que le había tocado en una zona cercana al bosque, había prácticamente desaparecido, porque no le veía desde ese día.

Cuando llegaron a la zona en la que el hombre había desaparecido, comprobaron con horror, que el hombre, al que alguien había colocado detrás de un arbusto, estaba muerto, con un hacha clavada en el pecho y numerosos cortes por todo el cuerpo. Además, se podían diferenciar las huellas de un caballo por un sendero que se introducía en el bosque.

Volvieron al castillo al anochecer, muy desilusionados por no haber podido encontrar al culpable. Ron dio la orden de que alguien fuese a recoger el cuerpo y se dirigió a su cuarto. Cuando entró vio a Hermione tumbada leyendo, después de tres días la herida que tenía en la cabeza ya casi se había curado.

- Hola.- Le saludó cuando le vio entrar.- ¿Habéis encontrado algo?

- Hola.- Se acercó a besarla.- Lamentablemente si, hemos encontrado en los límites del bosque a uno de los hombres a los que le tocaba la guardia el día que te atacaron, muerto, y huellas de caballo, como cuando envenenaron a los caballos.

- ¿Pero no tenéis ninguna idea de quién puede ser?- Preguntó Hermione, ¿Quién podía estar cometiendo todas esas atrocidades?

- No, nada. Estamos igual que…- Se cayó, no quería hablar de lo que les había ocurrido a las otras, aún no se sentía preparado para contárselo a Hermione. Hermione viendo de esa manera a su esposo, le abrazó, transmitiéndole así el apoyo que necesitaba.- Y bueno ¿Qué tal tu día?

- Muy tranquilo, Ginny ha venido con James y no me ha dejado levantarme de la cama, aunque ya tengo permiso del médico, pero ha dicho que si me levantaba te llamaría para que me mantuvieses quieta mientras ella me ataba.- Ron se limitó a sonreír.- Por lo menos he podido estar con nuestro ahijado un rato y me ha ayudado a distraerme, estoy muy aburrida sola todo el día, aunque ahora que estas tu aquí podrías ayudarme.- Dijo mientras se acercaba para besarle.

A medida que los segundos pasaban el beso se hacía más intenso, Hermione le rodeó la cadera con las piernas y el cuello con los brazos, aprisionándole contra ella, evitando que la apartase como pretendía. Entonces él se dio por vencido e introdujo su lengua en la boca de ella, se habían necesitado tanto en esos tres días en los que ella había tenido que hacer reposo. Con mucho cuidado se fueron deshaciendo de la ropa del otro, ambos notaban la diferencia, ya no había esa prisa, ese frenesí por sentir placer, esa vez era un acto de amor puro, para demostrarle al otro sus sentimientos. Ron bajó por todo su cuerpo, besándolo y acariciándolo lentamente, intentando grabar en su mente el tacto de su piel y el sonido de sus gemidos. Las embestidas, a pesar de ser suaves, les estaban llevando al paraíso, y al mismo tiempo que llegaban a él, dos palabras escaparon de sus labios.

- Te amo.- Dijeron a la vez.

Cuando terminaron se quedaron abrazados, sumidos cada uno en sus pensamientos. El corazón de Ron bombeaba feliz en su pecho, se lo había dicho, y ella le había contestado lo mismo. Por otra parte, Hermione también estaba feliz, finalmente se había dado cuenta de sus sentimientos hacia Ron, y el saber que era correspondida le había dado seguridad. Le oyó abrir la boca un par de veces, como si quisiese decir algo, pero simplemente volvía a cerrarla.

- ¿Desde cuándo estas enamorado de mí? - Preguntó apoyándose en el pecho de él, si no tomaba la iniciativa no lo hablarían, y estaba segura de que él lo necesitaba tanto como ella.

- Realmente no lo sé, ha sido poco a poco, si no hubieses sido ataca estoy seguro de que todavía no me habría dado cuenta, o hubiese tardado más.

- ¿Y antes de eso no te habías dado cuenta de nada?

- Sabía que te habías vuelto muy importante para mí, al principio creí que se trataba simplemente porque habíamos conseguido llevarnos bien y éramos algo parecido a amigos, pero desde hace tres días se que no es así.- Dijo acariciándole la cara.

- Por si te interesa.- Empezó a decir ella, Ron sonrió, claro que le interesaba.- Tu cambio de actitud me ayudó a descubrir que escondías detrás de esa máscara de Bestia.- Su sonrisa se borró, sabía que debía contarle la verdad, pero aún no se sentía preparado.- Solo te pido que nunca vuelvas a ser ese Ron, por lo menos conmigo, no me gusta sentir insegura, y con esa actitud lo conseguías.

- Y ahora ¿Qué te hago sentir?- Preguntó pegándola contra él.

- Pues… seguridad…- Empezó a besarla en el cuello, haciendo que perdiese el hilo de sus pensamientos.- De-deseo… amor… y…- Tragó saliva.

- ¿Y?- Preguntó acercando sus labios a los de ella.

- Y… no me acuerdo.- Contestó finalmente besándole.

A la mañana siguiente unas enormes ganas de vomitar la despertaron, sin tiempo de andar mucho más, vomitó en un pequeño balde que había al lado de la cama. El sonido despertó a Ron, que asustado de verla así se levantó corriendo a ayudarla.

- ¿Hermione? ¿Te encuentras bien?- Preguntó mientras se incorporaba y se limpiaba la boca.

- Si, solo han sido unas pequeñas náuseas, nada de qué preocuparse.- Dijo sonriendo, intentando calmarle.

- No me fio, lleva pasándote desde el día del accidente, avisaré al médico para que te revise, puede que sea algún efecto del golpe.

- Ron ¡es ridículo! Estoy bien de verdad, solo han sido unas náuseas.- Insistió ella.

- Quiero asegurarme, ya me convenciste las otras veces, pero esto es demasiado. Ahora vuelvo.- Hermione viendo su cara angustiada no pudo hacer otra cosa más que asentir.

El médico la reviso concienzudamente, palpándole la cabeza, el cuello y el vientre, y haciéndole preguntas sobre si sentía diferentes molestias. Finalmente, cuando el médico terminó la revisión sonrió.

- No tiene nada de qué preocuparse señor Weasley, los síntomas que su esposa me ha descrito son los propios de una mujer embarazada.- Tanto Ron como Hermione se quedaron boquiabiertos.- Todavía hay que esperar unas semanas para poder confirmarlo oficialmente, pero estoy seguro que se trata de eso. Enhorabuena.- Y diciendo esto último, se retiró de la habitación.

- Embarazada.- Repitió Hermione, posando una mano en su vientre.

Ron seguía en shock, con la boca ligeramente abierta, cuando finalmente reaccionó, llevó una mano hasta el vientre de Hermione, posando su mano encima de la de ella. Se miraron, y con una sonrisa en la cara se abrazaron.

- No me lo puedo creer.- Repetía Ron.- Embarazada, no me lo puedo creer.

- Pues créetelo, porque el doctor está casi seguro.- Dijo Hermione comenzando a llorar de alegría.

Durante el desayuno, anunciaron la noticia del posible embarazo, Harry y Ginny deseaban que de verdad estuviese en estado, y sonreían cada vez que Ron acariciaba suavemente el vientre de Hermione.

- Me gustaría ir al pueblo.- Le dijo a Ron.- Llevo encerrada aquí tres días, y sinceramente, estoy aburrida.

- Vale, pero yo te acompañaré, e iremos andando, no es bueno para una embarazada montar a caballo, ¡imagínate que te caes!- Dijo Ron preocupándose.

- ¿Es cosa mía, o te has vuelto demasiado súper protector?

- Te han empujado por las escaleras.- Le recordó.- ¿Cómo no quieres que me vuelva súper protector después de eso?

Hermione rió mientras salían del comedor. Nunca habían hecho el camino al pueblo a pie, por lo que nunca le había parecido tan largo. Ron llevaba una cesta que Hermione había pedido con herramientas por si se necesitaba alguna para las reconstrucciones, que ya casi habían concluido gracias a la ayuda ofrecida por todo el pueblo. Hermione seguía maravillándose de la solidaridad que poseían los habitantes del pueblo, y de cómo se ayudaban los unos a los otros, era algo que en Londres nunca había visto, aunque también era verdad que allí, al ser un pueblo pequeño se conocían todos, en cambio, en una gran ciudad, se daba el caso de que entre los vecinos no se conocían, lo que hacía que la gente no estuviese dispuesta a ayudar a los demás.

Cuando llegaron Hermione se sorprendió, parecía imposible que hace unas semanas esas casas estuviesen ardiendo, parecía como ninguna hubiesen sufrido ningún daño, en cambio, al mirar hacia el campo de cultivo, se podía apreciar que la mayor parte del suelo estaba negro.

Se quedaron allí todo el día, como agradecimiento, los dueños de las casas les habían preparado algo de comer, e improvisadamente, organizaron un pequeño picnic todos juntos. Felicitaron a la pareja por su posible embarazo. La mayoría tuvo que admitir que, desde que Hermione era la esposa de su señor, éste había cambiado para mejor su carácter, e incluso, algunos olvidaron la posibilidad de que fuese un asesino.

Volvieron al castillo cuando comenzaba a anochecer, durante el camino tuvieron que hacerse a un lado por la repentina llegada de tres carruajes, dos de los cuales a Hermione le resultaban familiares, lamentablemente no pudo ver a quien se encontraba en el interior.

Miró a Ron y ambos empezaron a acelerar el paso para saber quiénes eran los visitantes. Cuando finalmente llegaron, las pertenencias de los visitantes estaban siendo descargadas, y éstos se encontraban en el vestíbulo esperándoles. Notó como Ron se quedaba detrás de ella, mientras ella avanzaba despacio reconociendo las figuras y sin poder creerse lo que veía.

- ¿Papá? ¿Mamá? ¿Qué hacéis aquí?