Los personajes son de la maravillosa Rowling yo solo juego con sus vidas.
Capítulo 13
La Fiesta
- ¡Sorpresa!
El grito de su madre retumbó en el vestíbulo, rápidamente se dirigió hacia ella y la abrazó, la había echado muchísimo de menos. Cuando se soltó se dirigió a su padre, y le abrazó con el mismo ímpetu. Se encontraba sin palabras ¿Qué hacían ellos allí? Cuando se separó, una melena rubia tapó su visión, y notó como alguien volvía a abrazarla.
- No sabes las ganas que tenía de verte.- El sonido de esa voz hizo que Hermione casi empezase a llorar.
- ¿Hannah?- Dijo sin poder creérselo.
- ¿Quién más sino?- Le contestó su amiga, separándose finalmente.
Finalmente pudo verles a todos, a sus padres, que se encontraban con una gran sonrisa en el rostro, a Hannah, que estaba a punto de llorar, y se sorprendió al ver a Neville y a Ernie, a los cuales también abrazó. Pero cuando se giró hacia la última persona se quedó boquiabierta, un joven alto y rubio la sonreía mientras se acercaba a ella.
- ¿A mí no vas a abrazarme?- Preguntó cuando se acercó a ella.
- Cormac ¿Qué haces tú aquí?- Le preguntó todavía sin poder creérselo.
- Recibí una invitación de tu esposo.- Le explicó señalando a Ron.
Hermione se giró para mirar a Ron que se había quedado apartado observando la escena con una sonrisa en los labios, sonrisa que se había borrado cuando Hermione se había dado cuenta de la presencia de Cormac.
- Pensé que echarías de menos a tus padres y a tus amigos.- Le explicó acercándose a ella.- Así que creí que sería buena idea darte una sorpresa trayéndoles aquí.
Hermione sin poder resistirlo se abalanzó sobre él y le besó, sorprendiendo a los presentes, sobre todo a su madre, a Hanna y a Cormac, que se habían sentido intimidados con la apariencia de Ron.
- Gracias- Le dijo completamente emocionada.- Muchas gracias.
- Lo tenía preparado desde hacía tiempo.- Le explicó brevemente.- Además así les podemos dar la noticia en persona.
- Si, pero eso mejor durante la cena, ahora quiero estar con ellos.
- Claro, iré a avisar a Harry y a Ginny para que les conozcan. ¿Por qué no les llevas a uno de los salones? Así estaremos más cómodos para hablar.- Le sugirió.
Hermione asintió, todavía emocionada. Se giró y pidió que les siguiesen hasta uno de los salones. Una vez dentro les preguntó por todo lo que habían hecho desde que ella se fue. Empezó a hablar Hannah, que estaba muy emocionada con su próxima boda, mientras Neville y Ernie hacían pequeños comentarios, y Hermione se apuntó mentalmente el preguntarle a Ron si podían ir a la ceremonia. Sus padres le contaron con más detalle el percance que tuvo su padre con esos tipos que le habían pegado, se quedó más tranquila cuando comprobó por sí misma que se encontraba mejor y cuando le dijeron que habían sido detenidos. Por otra parte Cormac se mantuvo callado, le había sorprendido encontrar a Hermione tan contenta y a gusto en aquel lugar y con aquel marido.
Cuando al fin llegaron Ron, Harry y Ginny, esta última con James en brazos, y se presentaron, la señora Granger comentó que ella quería ser abuela pronto, sabiendo que ese había sido el propósito de su yerno al casarse con su hija, a lo que Ron y Hermione acordaron con una mirada que era el momento de decirlo.
- Tenemos una cosa que deciros.- Comenzó a hablar Hermione.
- El doctor ha dicho que aún no es seguro pero que hay muchas posibilidades.- Continuó Ron.
- ¿Qué es lo que ocurre?- Preguntó la señora Granger, asustada.
- Estoy embarazada.- Anunció finalmente Hermione.- Bueno, al menos tenemos la esperanza de que así sea.
La señora Granger y Hannah se dirigieron inmediatamente a donde se encontraba Hermione y la abrazaron, mientras pegaban pequeños chillidos de alegría.
- ¡Es una noticia maravillosa! ¡Es fantástico!- Exclamaban emocionadas.
Cuando finalmente se relajaron el señor Granger abrazó a su hija felicitándola y aprovechó para preguntarle cómo se encontraba en aquel lugar, a lo que ella respondió que esa ya era su casa y las personas que vivían en ella su familia. Satisfecho por la respuesta la soltó para que Ernie y Neville pudiesen felicitarla.
Ron también recibió felicitaciones de los presentes, menos de Cormac, que parecía que se había quedado paralizado con la noticia, tenía los ojos y la boca completamente abiertos, y Ron no pudo hacer otra cosa más que reírse ante una cara tan cómica.
- Bueno ¿Qué os parece si vamos a cenar?- Preguntó Ron.- Nos deben estar esperando.
De camino al comedor, los invitados se encontraban boquiabiertos, sorprendidos del enorme tamaño del castillo, y también un poco desconcertados al darse cuenta de que no iban por el mismo camino por el que habían ido. Cuando llegaron se quedaron sorprendidos al ver a tantos hombres, que se levantaron cuando ellos entraron.
- Oye, ¿debajo de tartán llevan algo?- Le preguntó Hannah curiosa al oído.- Porque como sople un poco de aire…- La miró, dejando la frase sin terminar, haciendo que las dos empezasen a reírse, y que tanto Neville como Ron las mirasen extrañados.
Finalmente se sentaron en la mesa, y comenzaron a cenar. Fue una cena animada, llena de risas y anécdotas que contaban tanto los visitantes como los propios habitantes del castillo. Una vez que terminó, Ron y Hermione les acompañaron a cada uno a sus respectivas habitaciones, y finalmente, ellos también se dirigieron a la suya.
- ¿Se puede saber que pretendes invitando a Cormac?- Le preguntó Hermione nada más entrar.
- No sé de qué me estás hablando.- Le respondió, intentando dejar el tema.
- De que quiero saber porque has invitado a mi antiguo pretendiente.
Ron suspiró, estaba claro que no se le podía ocultar nada, porque al final, de una manera o de otra, siempre terminaba enterando de todo.
- Lo he hecho para que vea con sus propios ojos que eres mía.- Le contestó finalmente, dejando a Hermione sorprendida.
- Ron, para eso no hacía falta que le invitases, creo que ya sabe de sobra que soy tuya.- Le dijo ella tranquilamente.
- Sí, ya lo sé, pero desde que me hablaste de el día de nuestro paseo sentí…- Se cayó, si le decía aquello se quedaría vulnerable ante ella, aunque si lo pensaba bien, ya lo era desde el mismo momento en que le dijo que la amaba.- Sentí celos de él, de que te hubiese conocido antes que yo, y de que haya estado a punto de casarse contigo.- Comenzó a decir aceleradamente.- Cada vez que pienso en que si tu padre no hubiese tenido problemas con el juego y no nos hubiésemos visto en la obligación de casarnos, yo…- No pudo continuar porque Hermione había ido hacia él y le estaba besando.
- Tú eres al único al que quiero ¿te queda claro? Le dijo sin ningún rastro de duda en los ojos. Ron asintió y volvieron a besarse.
- Me queda muy claro. Tú eres mía.- Sentenció mientras comenzaba a besarla en el cuello.
Lentamente, le desabrochó el vestido, dejando que cayese al suelo. Se deshizo rápidamente de su ropa y levantándola en brazos, la llevó hasta la cama, donde comenzó a besarla por todo el cuerpo. Cuando llegó a su entrepierna empezó a besar la cara interior de sus muslos, provocándole pequeños espasmos y gemidos de placer, creando un camino de besos que llegaban a su centro. Al llegar a la zona donde se unían las piernas, introdujo la lengua, haciendo que Hermione en un acto reflejo, le agarrase del pelo mientras suplicaba por más. Cuando notó que estaba a punto de llegar paró, provocando más súplicas por parte de Hermione, lentamente, se fue introduciendo en ella, convirtiendo las súplicas en gemidos cada vez más sonoros a medida que las embestidas se volvían más profundas, haciendo que los dos se sintiesen a punto de explotar, hasta que finalmente, con un ronco gemido, terminaron al mismo tiempo.
Por la mañana, las mismas náuseas que la habían acompañado los días anteriores, volvieron a despertar a Hermione, confirmando cada vez más su estado, algo que la alegraba, pero al mismo tiempo desagradaba por las náuseas.
- No te preocupes, dentro de un mes, más o menos desaparecerán.- Le decía Ron mientras se dirigían al comedor.
- Si, pero me gustaría que pasasen ya, no es agradable despertarme para vomitar.- Le repuso ella.
- Pero valdrá la pena, mira sino a Ginny, ella aguantó las náuseas uno o dos meses, y ya está deseando volver a quedarse embaraza.- Hermione sonrió, sabía que valdría la pena, su cuñada ya le había advertido un poco sobre lo que iba a sentir durante el embarazo, además, que unos días atrás comentase que quería darle un hermanito a James le hacía pensar que no era tan malo, pero ella no pensaba tenerlos tan seguidos.
- Tu hermana es caso aparte, ¡James no tiene ni un mes y ya está deseando volver a pasar por esto!
- Pero que ven mis ojos, si es nuestra hermosísima cuñada inglesa.- Ron y Hermione miraron hacia delante, sorprendiéndose de ver a uno de los gemelos.
- ¿Qué haces tú aquí?- Preguntó Ron, entrecerrando los ojos.- Tú no has sido invitado.
- Ya lo sé, ya lo sé, solo has invitado a papá, a mamá, a los suegros.- Esto último lo dijo con una sonrisa.- Pero de tus hermanos no te acuerdas, y queremos conocer a nuestro sobrino. Además mamá nos avisó y nos a prácticamente obligado a venir.- Les contó.- El resto están fuera.
Uno a uno, los hermanos de Ron con sus esposas e hijos fueron entrando en el vestíbulo, seguidos por los señores Weasley. La señora Weasley nada más verles se dirigió a ellos y los abrazó.
- Como me alegro de volver a verte querida.- Le dijo a Hermione.
- Yo también me alegro señora Weasley.- Le contestó Hermione sonriéndole. Uno a uno les fueron saludando, y Hermione conoció a sus ahora sobrinos, ya que para la boda no habían asistido.
- ¿Por qué no pasáis al comedor? En desayuno está a punto de servirse.- Dijo Ron cuando terminaron de saludar a los recién llegados.
Una vez dentro del comedor, los invitados que habían llegado el día anterior se presentaron, y finalmente, cada uno se sentó en su sitio dispuesto a desayunar. Antes de que alguno pudiese levantarse, Ron se puso en pie y amablemente le pidió a Hermione que también lo hiciese.
- Familia, hay algo que vosotros no sabéis, y es más o menos el motivo por el que os he invitado.- Lanzó una mirada a sus hermanos haciéndoles entender que no le importaba que se hubiesen auto invitado.- La cosa es que, Hermione está embarazada.
La familia Weasley al completo compuso enormes sonrisas, y se acercaron a felicitarles. Los gemelos, en cambio, se pusieron a silbarles y a hacer comentarios que hicieron que la mayoría se sonrojaran, hasta que finalmente su madre les gritó que parasen.
- Por cierto, tengo que hablar con vosotros y con el consejo.- Les dijo Ron a sus hermanos y a su padre.
Todos se quedaron mirándole recelosos, ¿Qué había ocurrido para tener que reunirse todos con el consejo? ¿Tendrían que ver con…?
Mientras las mujeres se dirigían a uno de los salones, los hombres se quedaron esperando en la puerta del comedor a Ron, que enseguida apareció seguido de los miembros del consejo.
- ¿Qué es lo que ocurre?- Preguntó el señor Weasley.
- Está volviendo a ocurrir.- Dijo simplemente Ron.
- Que está volviendo a ocurrir ¿El qué?- Preguntó Bill, empezando a impacientarse.
- Los ataques.- Dijo Ron, inmediatamente todos entendieron a que se refería.- En las últimas semanas dos caballos han sido envenenados y la mayor parte de las cosechas y las casas de la zona del pueblo cercana al bosque han sido quemadas. Además hace tres días alguien empujó a Hermione por las escaleras y encontramos a uno de los hombres muerto y escondido entre los matorrales del bosque.- Ante tan espeluznantes noticias se quedaron callados.
- ¿Y no tenéis ni idea de quién puede ser?- Preguntó Charlie.
- No, estamos igual que las otras veces.- Le respondió Sirius.
- ¿Y que tenéis pensado hacer?- Preguntó Bill.
- Voy a entrar al bosque a por respuestas.- Sentenció finalmente Ron.
- ¿Cuándo?- Preguntó su padre.
- Esta noche, durante la fiesta, e iré solo.- Terminó.
La tarde que había pasado con su madre, su suegra, su amiga y sus cuñadas había sido realmente divertida. La señora Weasley y la señora Granger habían congeniado muy bien, al igual que Hannah y sus cuñadas. A media tarde, Minerva les anunció la fiesta que Ron había preparado, y todas se retiraron a sus respectivas habitaciones para cambiarse. Al entrar en su habitación se sorprendió al ver a Ron con un elegante traje de chaqueta y pantalón a juego de color negro y camisa blanca, que le quedaba terriblemente bien, y marcaba sus músculos.
- Vaya, que elegante.- Dijo sin poder apartar sus ojos de él.
- He pensado que a tu madre y a tu amiga podría darles un ataque si aparezco con el tartán de nuevo.- Dijo mirándose al espejo.- Aunque me siento un poco ridículo.
- ¡Pero qué dices! Estás guapísimo.- Le dijo Hermione, todavía un poco sorprendida de lo bien que le sentaba el atuendo.
- Bueno pues entonces te toca a ti ahora estar a la altura.- Le dijo riendo.
Todos se encontraban ya en el comedor, solo faltaban Ron y Hermione, que en cualquier momento bajarían. Finalmente, después de diez minutos de espera, aparecieron en la entrada, la mayoría se sorprendió al ver a Ron con pantalones, normalmente no dejaba su tartán por nada. Mientras que la familia, y en especial las mujeres se maravillaban de lo buena pareja que hacían y de lo elegantes que estaban los dos. Hermione llevaba un vestido rojo de media manga y escote recto, que estaba consiguiendo volver loco a Ron de lo sugerente que era, con adornos dorados en los mismos y en la falda. Llevaba un elegante moño que dejaba sueltos algunos de sus graciosos rizos, haciendo que el resultado final fuese impresionante.
Se habían retirado las mesas del centro y las habían apilado en contra de la pared, llenándolas de comida y bebida para que cada uno se sirviese lo que quisiese, y así no molestaban a la hora de bailar, además habían dejado un espacio en una de las pareces para que los músicos pudiesen colocarse cómodamente. Ron se encontraba nervioso, hacia mucho que no bailaba, pero ver la sonrisa de Hermione mientras se lo pedía, le convenció para aceptar. Bailaron juntos cuatro bailes, hasta que los hermanos de Ron pidieron su derecho de bailar con su cuñada.
Ron aprovechó ese momento en el que Hermione estaba distraída para salir discretamente por la puerta, era la oportunidad perfecta para ir al bosque. Hermione, nada más darse cuenta que su esposo había salido, usó la escusa de encontrarse mareada, y salió detrás de él, desgraciadamente estaba oscuro, y al ir él de negro, no tenía ni idea de hacia dónde había ido, hasta que oyó el sonido de una rama romperse en la dirección que llevaba al bosque.
Gracias a la leve luz de la luna, pudo observar una silueta que iba por el prado, la que reconoció como la de Ron, y cuidadosamente, comenzó a seguirle. La mente de Hermione empezó a formulas preguntas para las que aún no tenía respuesta, ¿A dónde se suponía que iba cuando debería encontrarse en la fiesta? ¿Habría descubierto algo de su agresor? ¿O es que acaso el tenía algo que ver en su ataque? ¿Realmente era el asesino?
Siguió detrás de él, lo más silenciosamente que podía, llegando casi a internarse en el bosque, hasta que el sonido de unas voces la hizo parar y aguzó el oído intentando averiguar que decían.
- Oye yo no sé nada.- Decía una voz que no conocía.
- No me vengas con esas Zabini, tú vives en el bosque, algo debes saber de todo lo que ha ocurrido las últimas semanas.- Oyó decir a Ron en un tono amenazador.
- Yo solo sé de comentarios que he oído de los otros, dicen que él está enfadado con tu reciente matrimonio, y que esta vez no se va a conformar con matar solamente a tu esposa.- Le respondió Zabini.
- ¿Quién es él?- Preguntó con el mismo tono.
- No lo sé, nadie lo sabe. Las únicas personas que lo saben están muertas.- Ron soltó un resoplido y se dio media vuelta, dispuesto a irse.- Sabes tan bien como yo que por mucha vigilancia que pongas va a conseguir su objetivo, nadie puede detenerle.- Le dijo Zabini.
- Eso está por verse.- Sentenció Ron antes de marcharse definitivamente.
Hermione, acordándose de la promesa que le había hecho a Ron de no entrar nunca en el bosque, y por miedo a ser descubierta, salió corriendo, y no paró hasta que no llegó al vestíbulo. Le esperaría allí poniendo de escusa su mareo.
Mientras se dirigía de nuevo al castillo, Ron intentaba descargar toda su furia, esa breve visita al bosque no había servido de nada, ni siquiera los habitantes del bosque sabían quién era, y solo había servido para confirmar lo que más terror le daba, perder a Hermione. Cuando llegó al vestíbulo la encontró allí, temeroso de que le hubiera seguido y de que hubiera oído su conversación se dirigió hacia ella.
- ¿Qué haces aquí?- Le preguntó, alerta.
- Me he encontrado un poco mareada, y he venido a que me dé el aire.- Ron suspiró tranquilamente, no sabía nada.
- Avisaré a todos de que te encuentras mal, e iremos a la habitación, ¿de acuerdo?- Hermione asintió, y Ron se fue al comedor.
Esa era la oportunidad que estaba esperando, le preguntaría todo, que había pasado con las otras mujeres, quién era ese hombre con el que había hablado en el bosque, y porque un loco psicópata quería matarla.
A Ron no le extrañó que Hermione estuviese tan callada de camino a la habitación, supuso que seguiría mareada. Le venía bien, así podría pensar en lo que le había dicho Zabini, y en algo que especialmente le preocupaba "esta vez no se va a conformar con matar solamente a tu esposa" recordó, eso era verdad, ya había matado a un hombre, pero las palabras de Zabini le decían que iba a matar a otra persona más, la pregunta era a quien.
Llegaron a su habitación, y se sorprendió al ver a Hermione tan bien de repente. Algo en su cara le dijo que había fingido y entonces supo que sí había oído la conversación.
- Quiero saber la verdad de los rumores que circulan sobre ti.- Le soltó. Ron suspiró, sabía que ese momento iba a llegar, pero no esperaba que fuese tan pronto.
- La verdad es que…- Se cayó, comprobando que ella realmente quería saberlo.- Yo soy el culpable de la muerte de esas mujeres.- Hermione soltó un respingo.
- ¿Qué?
- Yo las maté.- Le confesó. Eso era imposible, ella había oído como preguntaba a Zabini por el culpable, ¡no podía ser el!- Yo las maté.- Volvió a repetir mientras la miraba.- Como voy a matarte a ti.- Terminó mientras se dirigía hacia ella.
