Los personajes son de la maravillosa Rowling yo solo juego con sus vidas.
Capítulo 14
La Verdad
- Ron…- Hermione comenzó a caminar hacia atrás, no podía ser cierto.
- Es cierto Hermione, mataron a esas chicas por mi culpa, porque estaban relacionadas conmigo.- Le dijo mientras la tomaba en brazos y empezaba a zarandearla con fuerza.- Es como si yo mismo las hubiera matado.
- Ron por favor me estas asustando, y me estás haciendo daño.- Le dijo Hermione empezando a llorar. Ron la soltó, aterrado por lo que estaba haciendo. Te tiró al suelo, rodeando sus piernas con sus brazos, sollozando, como si fuese un niño pequeño. A Hermione le dolía en el alma verle así.
- Lo me más me duele es que por mi culpa tu también vas a morir.- Continuó, levantando la cabeza, para mirarla, aún con los ojos llorosos.- El accidente que tuviste también fue por mi culpa.- Le confesó.- Me merezco todo lo malo que han dicho sobre mí.
Hermione le miró y comprendió porque al principio su relación fue tan difícil. A pesar de no ser un asesino, cargaba con esas muertes como si lo fuera, en consecuencia, se había vuelto un hombre de carácter frío para que ninguna mujer se le acercase, y así evitarle un destino terrible. Podía imaginarse todo por lo que había pasado, tratando de demostrar su inocencia mientras afrontaba la muerte de una persona a la que posiblemente había querido teniendo apenas diecisiete años, y contar los otros dos asesinatos en los años siguientes. Había vivido una auténtica pesadilla.
- Ron.- Le llamó, acercándose a él poco a poco.- Tú no tienes la culpa, y por supuesto que no te mereces que esos rumores circules sobre ti, o el apodo que te han puesto. Ron, tienes que luchar por tu inocencia y yo quiero ayudarte, pero para eso me tienes que contar todo lo que sepas.- Ron seguía sin moverse.- Por favor.
Por una parte, lo que decía Hermione tenía sentido, el era inocente, aunque pocas personas le creyesen, y ella le creía y quería ayudarle, pero para eso tendría que volver a esos recuerdos tristes que había intentado borrar de su memoria, y no sabía si sería capaz. Finalmente, después de pensarlo durante unos momentos, comenzó a hablar.
- Tenía diecisiete años cuando conocí a Lavender.- Comenzó a contar.- Ella era una muchacha del pueblo de mi misma edad. Era preciosa, me encapriché de ella, y ella de mí, fue la primera mujer con la que estuve. Un par de meses después descubrió que estaba embarazada, así que comencé los preparativos para casarme con ella. Un día, dos de nuestros mejores caballos aparecieron muertos en las caballerizas, envenenados, por aquel entonces teníamos problemas con los Malfoy, hacia poco que Draco había venido a vivir aquí, así que nos esperábamos un ataque por su parte. Esa misma noche, Lavender me dijo que había visto algo que se dirigía al bosque, pero no la hice caso, pensé que habría visto un animal o algo, de madrugada nos avisaron que se había iniciado fuego en las cosechas de trigo. Estuvimos así durante un mes, hasta que…- Se paró mientras respiraba hondo, esto le iba a resultar difícil de contar.- Lavender desapareció, estuvimos dos días buscándola, incluso entramos en el bosque, pero nada, hasta que en la última ronda del segundo día la encontramos, estaba desnuda, y tenía todo el cuerpo lleno de moratones y heridas, y le habían cortado el cuello. Llamamos a las autoridades, y nos dijeron que había sido salvajemente torturada, pero que lo más raro era que no había sido violada.- Había comenzado a temblar, y cada vez se le hacía más difícil continuar.- Eso nos pareció raro, ¿Qué clase de persona haría algo así? Habíamos recibido denuncias de violaciones, pero nunca un caso de tortura.
Se calló, incapaz de continuar. Ahora que se lo había contado sentía que se había quitado un peso de encima, pero no podía dejar de sentirse culpable.
- ¿Pasó lo mismo con las otras?- Preguntó Hermione temerosa de la respuesta, lo que Ron le había contado era terrible.
- Sí, con la diferencia de que ellas no estaban embarazadas. ¿Por qué todas las mujeres que han tenido algo que ver conmigo han terminado muertas? ¿Qué es lo que hay mal en mí para que terminen así?- Hermione se quedó callada, no tenía las respuestas a esas preguntas.- ¿Por qué mataron a Lavender? Estaba embarazada de tres meses, no suponía ningún peligro para nadie, y las otras dos tampoco. Supongo que alguien querría vengase de mí o de mi familia, pero no tiene sentido, siempre nos hemos portado bien con todo el mundo.
Volvió a callarse, la incógnita de quién era el causante de tales atrocidades seguía en el aire. Debía ser alguien que conocía y que por supuesto, le conociese, pero de todos los nombres que se le ocurrían, sabía que ninguno podía ser.
- Ron venga, vamos a dormir.- Le propuso Hermione.-Ha sido un día muy largo. Mañana veremos las cosas más claras, hablaremos con el consejo y con tu padre. Todo se solucionará.
Le tendió la mano, esperando que la aceptase, y le guió a la cama. Una vez que se tumbaron, Ron se apoyó en su pecho mientras ella le abrazaba, aún le notaba temblar, hasta que finalmente se quedó dormido. Hermione en cambio, se quedó despierta la mayoría de la noche, velando por su sueño y calmándole cada vez que empezaba a moverse demasiado. Sabía lo duro que había sido para él contarle todo eso, pero estaba decidida a hacerle olvidar todo lo malo que había vivido.
A la mañana siguiente Ron fue el primero en despertarse, y pudo comprobar con preocupación las enormes ojeras que había debajo de los ojos de Hermione. Supuso que se habría quedado despierta mucho después de que él se hubiese dormido. Se levantó con cuidado de no despertarla, y pidió a una de las doncellas que les llevase el desayuno. Volvió junto a ella y se dedico a observarla, le parecía increíble que después de contarle todo su pasado y de saber que a su lado corría peligro, se hubiese quedado con él, aunque supuso que aunque se separasen ahora, ella seguiría en peligro. Aún así, el verla a su lado le hacía tremendamente feliz.
- Hermione, despierta.- Le dijo en un susurro.- Tienes que comer algo por el bebé, luego podrás seguir durmiendo.- Le dijo cuando noto que se empezaba a despertar.
- No, no voy a volver a dormir, quiero estar con mis padres y con Hannah…
- Tienes que descansar.
- Te prometo que estaré tranquilamente sentada en un sillón, y que no me moveré, pero déjame estar con ellos, que les he echado mucho de menos.- Dijo intentando convencerle.
- Está bien.- Dijo finalmente cediendo a las peticiones de su esposa.- Aún me parece increíble que sigas aquí.
- Creo que ha quedado más que claro que te amo, y nada ni nadie va a separarnos.- La confesión hizo que Ron sonriera y le plantase un beso en los labios, mientras ella se abrazaba a su cuello.
- Yo también te amo.- Le susurró entre besos.
Cuando finalmente salieron del cuarto, Hermione se fue en busca de su madre, de Hannah, de Ginny y del resto de sus cuñadas para ir a uno de los salones, y poder hablar. Mientras, Ron había pedido al señor Granger, a su padre, hermanos, Harry, Draco, Neville, Ernie, Cormac y a los miembros del consejo que se reuniesen en su despacho.
- Hay un motivo por el que os pedí que vinieseis.- Le confesó al señor Granger, Neville, Ernie y Cormac.- A parte de porque sé que Hermione os echaba de menos, porque estoy seguro de que su vida corre peligro.- En ese punto el señor Granger fue a interrumpirle, pero Ron se lo impidió con un gesto de la mano.- Necesito que alguno de vosotros esté con ella en todo momento, porque bien habrá momentos en los que yo o alguno no pueda estar, y no quiero dejarla sola en ningún momento. En cuanto a vosotros.- Dijo dirigiéndose a su padre, hermanos, Harry, Draco y el consejo.- También quiero que estéis en alerta, y que me ayudéis a descubrir quién es el culpable de todo lo que está ocurriendo.
- ¿En qué te basas para suponer que Hermione está en peligro?- Le preguntó Cormac.- ¿Cómo sabemos que no eres tu el que quiere matarla?
- Escúchame bien Mclaggen.- Le dijo Ron enfadado.- Aunque no lo creas, yo amo a Hermione y nunca le haría daño, ni voy a permitir que alguien se lo haga.- Confesó dejando a Cormac sin palabras.- Si te mandé esa invitación es porque sé que la quieres, y que aunque sea por ella, me vas a ayudar a protegerla. Así que empieza a hacer algo útil en vez de protestar tanto si no quieres que te eche a patadas de mis tierras.- Terminó, haciendo que Cormac agachase la cabeza.
- Entonces ¿Qué es lo que propones?- Preguntó el señor Granger.
- Lo primero de todo es no dejarla nunca sola, la última vez alguien terminó tirándola por las escaleras. Algunos deberíamos internarnos en el bosque, yo lo hice ayer pero no tuve mucha suerte, mi contacto me contestaba con evasivas, tal vez si somos más, consigamos intimidarlos para que nos digan algo.
Durante el resto del día, se estuvieron organizando, y decidieron quienes y en qué momentos estarían con Hermione, y quienes serían los que irían al bosque. Draco, que era el que mejor conocía el bosque ya que por él había llegado al castillo desde las tierras de sus padres, y Harry serían los encargados de acompañar a los que se metiesen en el bosque, mientras el resto vigilaba por los terrenos. Decidieron no decirles nada a las mujeres, para no preocuparlas, aunque Hermione suponía lo que estaban haciendo, pero decidió callar también, para no preocupar a las demás.
Los días siguientes, Ron, acompañado de Harry, Draco, Neville, Ernie y Cormac, volvió al bosque para volver a hablar con Zabini, que siguió insistiendo en que no sabía nada, lo que les llevó a entrar en lo más profundo del bosque, lugar en el que únicamente Draco había estado, y de eso hacía mucho. Lentamente, intentando no hacer ruido, fueron avanzando hasta dar con una cueva, donde podían oírse voces de gente discutiendo, avanzaron un poco más, con la esperanza de poder escuchar lo que se decía.
- ¿Estás diciendo que es la segunda vez que te preguntan por él?- Dijo la voz desconocida de un hombre.
- Sí, hace unos días y hoy mismo.- Respondió Zabini.- El pobre cree que puede salvar a su esposa.- Dijo usando un tono de burla.
- ¿Estás seguro de que no les has dicho nada?- Preguntó esta vez la voz de una mujer. Al oírla la piel de Neville se puso de gallina, el conocía esa voz, pero ¿de qué?
- Sí, estoy seguro. Solamente que he oído rumores, y que no podrá proteger a su esposa por mucha protección que ponga.
- Eso está bien, que le teman, dentro de poco el Jinete recuperará lo que es suyo por derecho.- Terminó la mujer.
Rápidamente volvieron por el camino, y no pararon hasta que pudieron ver el castillo. Ernie y Cormac se encontraban indiferentes a la conversación que acababan de oír. En cambio, los demás se habían quedado pensativos, Neville había recordado de quien era la voz de esa mujer, la culpable de la locura de sus padres, Bellatrix Lestrange, pero tenía entendido que había sido enviada a Australia, entonces ¿Qué hacía allí? Mientras tanto, Ron, Harry y Draco intentaban acordarse de todo lo que sabían acerca del Jinete, Harry había crecido con sabiendo ese nombre, pues fue el asesino de sus padres, y Draco también, pues por órdenes de ese sujeto, su padre había empezado la batalla en contra de los Weasley. Ron en cambio, lo único que sabía era que se le conocía como el Jinete de la Muerte, pues allí donde iba, llevaba consigo muerte y destrucción, había oído de pueblos enteros arrasados por culpa del Jinete y sus seguidores, no podía entender como alguien así tenía gente que le apoyase.
Siguieron caminando hasta llegar al despacho de Ron, donde el resto les esperaban, ansiosos por saber que habían averiguado.
- ¿Qué habéis descubierto?- Preguntaron el señor Granger y el señor Weasley nada más les vieron entrar por la puerta.
- Hay una cueva en lo más profundo del bosque donde hacen reuniones.- Comenzó a contarles Harry.- Le han estado preguntando a Zabini que era lo que había dicho, y han terminado mencionando al Jinete.- Dijo esto último mirando a Sirius, que hizo una pequeña mueca de dolor.
- También estaba Bellatrix Lestrange.- Añadió Neville, todos le miraron.- No es fácil olvidar la voz de la mujer que llevó a tus padres a la locura.
- ¿Alguien puede explicarme quien es el Jinete?- Preguntó Cormac.
- El Jinete es un ser despiadado que disfruta con el dolor que les causa a los demás. Según tengo entendido, los Malfoy están entre su círculo más cercano ¿verdad?- Dijo Albus. Draco asintió.- Le gusta matar, ya lo hemos visto, con los padres de Harry, y con esas pobres muchachas.
- ¿Pero quién es? ¿Por qué hace esto?- Preguntó Ron, aquello era muy confuso.
- Se hace llamar lord, pero no lo es, no tiene ningún título, y creo que busca algo o quiere algo que los Weasley tenéis, no es normal que se haya ensañado con vosotros, o mejor dicho, con Ron. Solo hay dos opciones, o le has hecho algo imperdonable sin darte cuenta, o tienes algo que desea con todas sus ganas, y yo apostaría por la segunda opción.
De camino a su habitación, Ron continuaba pensando que era lo que poseía que tenía tanto valor para un asesino, ¿dinero? ¿tierras? ¿poder? Por una parte no tenía ningún sentido, sus hermanos también tenían todo eso y a ellos no les habían atacado, pero por otra parte, el era el único de sus hermanos sin descendencia, "de momento" se recordó mientras pensaba en Hermione y en su aún no visible embarazo, si le mataban sería más fácil apoderarse de todo su patrimonio.
Cuando llegó y abrió la puerta, pudo comprobar con una sonrisa que Hermione se encontraba profundamente dormida, se cambió y se metió con ella en la cama, abrazándola con cuidado, y se dedicó a observarla, últimamente pasaba muy poco tiempo con ella, y la echaba de menos.
Al día siguiente durante el desayuno, avisó a todos los amigos y parientes que iba a pasar todo el día con Hermione, por lo que Charlie se ofreció voluntario para ir al bosque por él. Pasaron todo el día en el prado al lado del lago, Hermione no había estado allí desde su paseo, y con la llegada del verano estaba espectacular. Ron aprovechó para contarle lo ocurrido el día anterior, y ella le contó la historia de Neville, ya que ayer no se había encontrado con ánimos para hacerlo.
Cuando les vieron volver del bosque al atardecer, acordaron que iba siendo hora de volver, pero se entretuvieron tanto recogiendo la manta y ordenando la cesta, que cuando empezaron a caminar hacia el castillo se había hecho ya de noche.
A la altura de los invernaderos, el sonido de un caballo les hizo detenerse, pensando que sería alguno de los suyos que se habría escapado de las caballerizas, volvieron sobre sus pasos. Vieron a lo lejos, cerca del bosque, un enorme caballo negro, que definitivamente no era de los suyos, y encima de él se encontraba la sombra a la que Hermione ya había visto en dos ocasiones. Lentamente se fue acercando a ellos, haciendo que Ron se pusiese delante de Hermione en un intento de protegerla.
- No te servirá de nada Weasley, desde el mismo momento que pisó estas tierras para casarse contigo, está condenada.- Dijo la sombra.
- Eso es lo que tú te crees.- Le dijo Ron en tono desafiante.
La sombra, enfadada por tal muestra de desprecio hacia él, desenvainó la espada, con la esperanza de que cayesen en su trampa. En un desesperado intento, Ron agarró a Hermione y empezaron a correr hacia el bosque, mientras el Jinete les observaba riéndose.
- Comienza la caza.- Dijo mientras comenzaba a seguirles.
