Disclaimer: Los personajes de Bleach son enteramente propiedad de Tite Kubo. Yo soy tan sólo una fanática loca que intenta emparejar por todos los medios a Ichigo y Rukia para su satisfacción.

Notas de la autora:

En biología estamos viendo el tema de reproducción asexual y sexual. Cuando llegué al subtema de fecundación externa, empecé a reír como psicópata y se me ocurrió esta parte. Es la penúltima.


-El sapo-

Parte III

Durante el trayecto hacia la cabaña del famoso mago Urahara, Rukia probó sus nuevas habilidades ¿Sabían que los anfibios podían estar en agua y, a la vez, en la tierra, sin el menor problema? ¡Rukia no! Con la práctica, lo descubrió.

Si Dios era capaz —mediante chapuzas de un hechicero— de ser hacerla humana de nuevo, estudiaría Ciencias Naturales. Aunque, si su padre fue capaz de encerrarla en un calabozo, no debería esperar mucha condescendencia. De milagro sabía leer y resolver sencillos acertijos de palabras. Según la lógica de su padre, ¿de qué le serviría a una princesa saber cómo despejar "x" de una ecuación, si su única responsabilidad sería casarse y criar niños?

Ichigo no era tan terrible, cuando uno se acostumbraba. Quizás era muy gruñón y explotaba ante el mínimo detalle, pero también era más o menos agradable. Era una persona… Perdón. Era un sapo muy listo y parecía alegrarse cuando le compartía todos los conocimientos adquiridos a lo largo de su vida.

—Y por eso, las ranas son diferentes a nosotros los sapos —terminó de explicar, mientras descansaban a la orilla del camino.

Rukia jamás había estado a solas con un homb… macho de su misma especie.

—Pensé que las ranas eran las esposas de los sapos —admitió la ojiazul, con humildad.

—Es una creencia muy difundida —comentó sin sarcasmo y algo conmovido con su inocencia o a saber qué— En fin, debemos descansar. Esta noche tenemos que avanzar todo lo que podamos.

—¿Y cómo nacen los sapos? —soltó la pregunta de repente, pero se arrepintió casi al instante.

—Eh…

—¡Qué importa! —Exclamó Rukia, riendo exageradamente— Hasta mañana.

Ichigo tampoco lo sabía y no deseaba averiguarlo.

Continuará…