Los personajes son de la maravillosa Rowling yo solo juego con sus vidas.

Epílogo

Era un brillante día de mediados de agosto, un enorme grupo de gente se encontraba en la puerta de una de las más importantes iglesias de Londres esperando la salida de los novios. Cuando finalmente salieron, una avalancha de pétalos de rosa blancos y rojos cayeron sobre ellos, al mismo tiempo que la gente les aplaudía y los amigos y familiares les daban la enhorabuena. Entre este último grupo se encontraban Ron y Hermione, que le estaban dando sus felicitaciones a los recién casados.

Después de un rato más sobre el abrasador sol, Ron se desprendió incómodo de un botón de la camisa, con la esperanza de estar un poco más fresco, no soportaba los trajes londinenses, ni tampoco su clima, pero le había prometido a Hermione que irían a la boda de Neville y Hannah. Soltó un suspiro, si únicamente estaba aguantando todo eso era por la sonrisa que tenía dibujada su esposa en esos instantes, se dedicó a observarla, decidiendo que era más interesante que todo lo que ocurría a su alrededor. Estaba preciosa, el vestido azul cielo que llevaba puesto conseguía lucir su aún poco voluminoso vientre de tres meses, su indomable pelo se encontraba recogido en un elegante moño, que dejaba su cara despejada.

Repentinamente, le vino a la mente todo lo que había ocurrido en el último mes y medio. Después de que el médico les asegurase que el bebé se encontraba bien, habían estado tres días metidos en la cama descansando a ratos, y amándose en otros. Hermione no había sufrido grandes daños, y las heridas que le habían provocado los latigazos a Ron se habían curado a los pocos días.

Había arreglado las cosas con su familia, después de la primera discusión, Ron se había relajado lo suficiente como para escuchar los motivos de su padre y hermanos, y finalmente les había perdonado. Y había aprovechado que tanto su familia como la familia y amigos de Hermione se encontraban allí para celebrar otra boda, esta vez deseada por ambos, y con él siendo paciente, aunque casi no había podido aguantar las ganas de ir a buscarla, otra vez.

En cuanto a los seguidores del Jinete, había sido denunciados y arrestados, lo que sumado a la boda, concluyó en una fiesta de una semana de duración a la que se habían unido los habitantes del pueblo, en la que el buen humor y el buen ambiente habían sido protagonistas.

De pronto notó que Hermione le estaba mirando, y que su sonrisa aumentaba al darse cuenta de que él la estaba observando. Lentamente se fue dirigiendo hacia él.

- ¿Se puede saber en qué estás pensando?- Le preguntó abrazándole.

- En que hoy estás preciosa, y en que deberías estar orgullosa de ti misma.- Le dijo sonriéndole, y besándola.

- ¿Por qué?- Preguntó confusa, mientras le devolvía el beso.

- Bueno, has conseguido domar a la Bestia.- Le dijo todavía sonriendo.- Es una gran hazaña.

- En ese caso, tendremos que encontrar a alguien que cuente la historia.- Le respondió ella, siguiéndole el juego.

- Encárgate tú de eso esposa.

- Tengo una idea mejor.- Él levantó las cejas, esperando que hablase.- Hagámoslo juntos.

- Me parece una idea estupenda.- Dijo inclinándose de nuevo para besarla.

De esta manera, la Bestia de las Tierras Altas escocesas y la mujer que logró domarlo se convirtieron en una leyenda que lo habitantes de esta región cuentan en las largas noches de invierno. Porque al fin y al cabo, el calor del amor consigue conquistar hasta el corazón del más frio e indomable de los hombres.

FIN

Ahora si, con mucha pena os digo que la historia a llegado a su fin. Espero que hayáis disfrutado de esta historia tanto como yo he disfrutado escribiéndola. Espero sorprenderos dentro de poco con otra historia. Muchas gracias a todos. Un abrazo