Bueno aquí está el segundo cap de lo que es la semana Beyblade, nuevamente nada me pertence, todo es de Aoki Takao. Lo que me pertenece es la historia que se desarrolla, una pequeña indfo no muy importante, este relato sucedión en la vida real, le pasó al amigo de un amigo que es mi amigo, lo cual hace que yo vaya semi-incluida en el relato (bueno totalmente) 9 de mis compañeros y yo realizamos este viaje, cada uno está representado por un personaje de Beyblade y por la necesidad de narrar esta historia fue que surgió todo el concepto de la Semana Beyblade, en fin espero que la disfruten, es sólo el primer día, quedan dos más por conocer...


Kbaña

Habían pasado ya tres meses desde que la BBA había vuelto al control del mundo del Beyblade. Por ello y en forma de agradecimiento el señor Dickenson quiso dar a los G-Revolutions unas merecidas vacaciones en una cabaña que se situaba en la montaña alejada de la ciudad. Para ello también requirió el apoyo de las chicas, entre ellas Hiromi, Emily, Mao, Julia y Mathilda; pues quería que todo funcionara como una sorpresa para Takao, Max, Rei, Kyo y Kai. Por otra parte, Daichi, que aunque también merecía ser premiado, no podía ser parte del viaje pues en esa semana se encontraba de visita en su Isla natal. Así que el lunes 29 de noviembre a primera hora los chicos se encontraban al frente de las instalaciones de la BBA. Los 5 muchachos pensaban que se dirigían a una convención promocional de Beyblade, mientras que las chicas ya tenían total certeza de lo que se avecinaba. El transporte de la BBA arribó y todos estuvieron listos para iniciar el recorrido. Al principio los muchachos se mostraron confundidos, en lugar de dirigirse al centro de la ciudad iban directo a las afueras de esta, fue entonces que Hiromi habló.

- Sean bienvenidos a las vacaciones oficiales de los G-Revolutions- mencionó la castaña a lo que los chicos reaccionaron confundidos.

- Creí que íbamos a una convención de Beyblade- replicó un confundido Rei.

- A lo único que irán es a relajarse, así que siéntanse tranquilos y disfruten del viaje- dijo Mao, y así por extraño que parecía todos pasaron de sentirse traicionados a animados, bueno a excepción de Kai, cuya idea de vacaciones estaba a años luz de pasarla con esas nueve personas.

Llegaron luego de una hora y cuarenta y cinco minutos de viaje a una locación en la cual se podían apreciar cuatro cabañas en total. La primera parecía habitada, era obvio ahí vivían quienes cuidaban del lugar. La segunda se encontraba a medio camino, tenía dos pisos y parecía estar desocupada. La tercera era un poco más grande en extensión que la segunda, pero al igual que esa constaba de dos pisos. Pero la última cabaña superaba a las otras dos en tamaño y era la cabaña a la que las chicas se dirigían, pues pese a que fueran las vacaciones de los chicos, ellos eran quienes cargaban las maletas y las bolsas de comida de todos… con excepción de cinco paquetes que las chicas vigilaban con extremo cuidado.

Pueden dejar las cosas en la parte de abajo, de todos modos no utilizaremos las habitaciones, pensamos hacer una pijamada para todos compartir el mismo lugar- anunció Julia.

- Genial- contestó animado Max.

- Muy bien, ya casi es hora de comer así que mejor será ponernos a trabajar en eso, ¿quién me ayuda con el almuerzo?- cuestionó Julia.

- Yo te ayudo- dijo Hiromi ilusionada.

- Yo también- puntualizó Kyo para evitar el exceso de la comida picante por parte de Hiromi.

Mientras tanto Kai salió a inspeccionar el área, y más que todo anhelaba estar por un momento sólo, el haber viajado en ese bus por tanto tiempo era ya suficiente, y pasar tres días con todos ellos allí iba a ser un suplicio. Su paz se vio interrumpida Mao y Rei salieron también a dar un paseo y seguido de ellos venían Takao, Max, Mathilda y Emily. ¿Acaso su posesión más sagrada, alias la soledad, no sería respetada en esos tres días?

- Oye viejo no seas tan aguafiestas, no te apartes del grupo sólo por ser el amargado- puntualizó Takao.

- Es cierto, es más tomemos unas fotos del lugar, así las mostraremos al resto en cuanto estemos de regreso- propuso Emily, y así todos sacaron sus mejores poses para el "álbum" de fotos que se comenzaba a formar improvisadamente.

Luego de un rato, de contemplar el pequeño lago y los alrededores en general de la cabaña, escucharon la voz de Julia llamándolos para que pasaran a comer. El espacio dentro de la cabaña –a lo que respectaba al comedor- era un tanto limitado, por lo cual 5 comieron en la mesa y los otros se distribuyeron en las gradas y los sillones de la sala.

- Creo que el señor Dickenson fue un tanto tacaño- se escuchó decir con malicia a Takao- el espacio es muy reducido.

- No creo que el señor Dickenson haya sido tacaño, creo que él pensó en el enorme hoyo negro que tienes por estómago- defendió Kai al presidente de la BBA, aunque el propósito era más que todo hacer burla de Takao, lo cual funcionó pues la mayoría de los presentes rieron ante el comentario.

Tras el almuerzo, las chicas se dividieron los deberes de recoger los platos sucios y lavarlos. Sabían que era parte de los gajes de haber aceptado la invitación por parte del señor Dickenson, quien lo que más mencionó fue el merecido descanso que los chicos necesitaban. Por otro lado los integrantes de los G-Revolutions se dirigieron a una de las habitaciones del segundo nivel de la cabaña. En esa habitación había dos camarotes y una cama grande –lo que se llamaría una cama matrimonial-

- Así que todo esto lo pasaremos al lado de la chimenea para dormir todos juntos- dijo Max contento.

- Al parecer te gustan las pijamadas- replicó Rei un tanto extrañado del entusiasmo de Max.

- Je sí…- afirmó apenado.

- Aunque yo prefiero compartir la cama con Kai- dijo Takao en un tono burlón y tratando de rodear a Kai con sus brazos a lo que este reaccionó tomándolo de la muñeca.

- Ni lo sueñes, antes de que eso pase prefiero estar muerto- replicó con su helada voz.

- Ya sabes que jugar con Kai es jugar con fuego Takao- comentó de manera burlona Max.

- Oh… esto es lo peor, tres días sin tecnología voy a morir- se escuchó decir de pronto a Kyo.

- Por favor jefe, no debe de ser tan malo, 5 chicas atendiendo nuestras necesidades, no tenemos que mover ni un dedo, y simplemente vinimos a relajarnos- recalcó Takao más que satisfecho.

De pronto unos pasos y unas risillas se escucharon venir desde las gradas, teniendo estas la suerte de haber escuchado las últimas palabras de Takao.

- Disfrutas esto, ¿cierto?- se escuchó la voz de Hiromi desde la puerta.

- Además que hacen aquí solos, ¿no han compartido ya suficiente tiempo a solas?- inquirió irónica Julia.

- ¿Qué estás insinuando?- dijo Max apenado, a lo que las chicas reaccionaron con una carcajada en conjunto.

- Bien son casi las cuatro de la tarde, es muy temprano para iniciar la fiesta- Emily mencionó a lo que los chicos reaccionaron extrañados.

- ¿Fiesta?- Kyo preguntó.

- Una pequeña sorpresa que hemos preparado- Mathilda replicó.

- Bien contemos unas cuantas historias de terror. Por ejemplo, alguno de ustedes sabe lo que se cuenta acerca de este lugar- dijo Hiromi causando la intriga de casi todos los allí presentes, pues Kai al ver la invasión al cuarto prefirió salir al balcón y relajarse por su parte.

Dieron las seis de la tarde, y los chicos se mantenían aún en la habitación contando las historias de terror. Mientras que Kyo y Emily se encontraban bajo las sábanas como tratando de protegerse de sus recién impuestos miedos, los demás miraban entusiasmados a Takao que era el actual narrador, y con un potente grito que sacó los escalofríos de todos terminaba la historia. Fue entonces que Julia se levantó dando a entender que era hora de cambiar de ambiente.

- Bien que comience la fiesta- manifestó la española muy animada y las otras chicas intercambiaron una sonrisa.

- Vamos dense prisa- dijo Mathilda, que finalmente parecía cobrar vida tras haber pasado callada la mayor parte del día.

Todos bajaron las gradas de la cabaña de manera apresurada, a excepción de Kai que los seguía con su paso calmado al no saber si era mejor quedarse en el balcón; pero debía de admitir que le llamaba la atención el tipo de fiesta que las chicas pudieron haber planeado. Sin embargo, antes de revelar la tan anhelada fiesta/sorpresa las chicas dijeron que sería mejor acomodar el sitio para la hora de dormir. Max y Takao bajaron 4 de los 6 colchones que habían en total; dejando a disposición una de las camas matrimoniales y una cama de los camarotes desocupadas en caso de que alguien deseara privacidad – traducido ese alguien sería Kai. Mathilda y Mao por su parte cubrieron las ventanas con las cortinas que habían estado entrelazadas para permitir el paso de la luz y para terminar Hiromi y Emily lanzaron las sabanas hacia todos los colchones que habían sido colocados cerca de la chimenea.

Fue hasta ese momento que las chicas llamaron finalmente a todos los muchachos al desayunador, sacando los cinco paquetes que habían cargado cuidadosamente. Sonrieron maliciosamente y dejaron ver el contenido- 10 botellas de alcohol.

- Hoy es el día de celebrar- dijo Julia.

- ¿Están locas?- exclamó nervioso el jefe.

- ¡Oh vamos Kyo! Es cierto que el señor Dickenson no sabe de esto, pero tenemos que disfrutar- reprochó Hiromi.

- Además, lo que suceda aquí, aquí se quedará- continuó Mathilda haciendo que la duda desapareciera del rostro de los muchachos, a excepción del rostro de Kai.

No era que el bicolor nunca antes hubiera tomado, pero sabía que las únicas ocasiones en las que se permitía beber, era cuando estaba acompañado del resto de los rusos, siendo ellos un tipo de medidor para saber hasta qué punto tenía permitido tomar. Los otros no esperaron más, para Kyo y Max era la primera vez que probarían una bebida alcohólica, por ello sus caras denotaron el ardor causado en sus gargantas provocado por el pequeño "shot" de tequila no se hicieron esperar, seguidas de un pequeño gruñido al sentir el líquido que llegaba al fondo de sus estómagos. Las chicas en su afán de celebración daban un pequeño grito para puntualizar el inicio de la fiesta.

Hiromi de pronto pareció secuestrar a Takao y llevarlo a la puerta de la cabaña en donde se sentó en sus regazos y parecía finalmente dar paso libre a sus sentimientos. No era que la chica ya estuviera alcoholizada, sino más bien estaba decidida a ese día dejar en claro sus emociones, cosa que Takao se encargaba de complicar. Por su parte Mao se acercó a Rei y le susurró al oído –"vamos a una de las habitaciones"- el corazón de Rei se detuvo momentáneamente hasta que volvió a sentir que su sangre circulaba, pues la chica le tomó de la mano.

Por su parte Julia, Mathilda y Emily preparaban los shot y sus respectivos ligues para Max, Kyo e incluso Kai que eran los únicos que quedaban por ahí. En un momento Kai sintió deseos de salir huyendo y fue cuando recordó las dos camas que quedaban disponibles. Sin embargo y antes de que cantara victoria miró hacia todas partes, dándose cuenta que ambas puertas del piso superior estaban cerradas y que tanto Takao, Hiromi, Rey y Mao ya no se encontraban allí. Era obvio, ellos habían tomado las habitaciones.

-'Sí tengo que soportar esto, hagamos que sea indoloro'- pensó el bicolor aceptando la primera ronda de tragos.

Una hora había pasado y los ánimos no parecían calmarse, la carne asada, el pollo, la ensalada, los confites, todo parecía volar de un lado a otro para el disfrute de todos. Julia y Kyo en las afueras de la cabaña asando la carne y el pollo con el fuego de la parrilla y los demás disfrutando del ambiente alrededor. Incluso Kai, que parecía estar un tanto más conversador con Mathilda y Emily. Pero en ese momento eso no importaba mucho, pues…

- ¡Kyo!- se escuchó a Max gritar desesperado, hacía una hora que se encontraba semi-inclinado en la grada de entrada a la cabaña.

- ¿Qué sucede Maxy?- inquirió Kyo, quien cualquiera hubiera pensado que el pequeño genio estaría ya en un estado de inconsciencia por lo mucho que había tomado, pero no era así.

- Kyo agárrame por favor, creo que voy a vomitar- solicitó Max que hablaba con dificultad.

- De acuerdo, ¿así está bien?-

- ¡SUÉLTAME!- gritó Max a la vez que dejaba ir todo lo que su estómago había tratado de retener con mucho esfuerzo las últimas dos horas.

- Dale un poco de azúcar y así estará bien- gritó Julia mientras seguía cocinando.

Por otra parte, parecía que la conversación incrementaba entre Mathilda, Emily y Kai, pero para sorpresa de todos, el bicolor era quien dirigía la conversación.

- No puedo creer que ese maldito tenga tanta suerte- reclamaba Kai- sólo eso puede definir el hecho que siempre gane sus batallas, la suerte.

- Bueno aunque en tu encuentro en la final de Beyblade estuviste bastante mal cuando desesperaste por hacer algo- recalcó Emily, Kai la miró de manera fría, pero la chica de lentes no se intimidó.

- ¿Por qué no hablamos de otra cosa?- propuso Mathilda.

- Pude haber estado mal, pero me parto el lomo día y noche entrenando, diseñando nuevas jugadas, planeando modificaciones en mi blade y de nada sirve- recalca Kai quien parecía ya bastante afectado por los tragos de tequila.

- Kai, ¿cuánto has tomado?- Mathilda cuestiona y es nuevamente ignorada por el bicolor.

- Sí las modificaciones son buenas, pero Takao tiene una ventaja siempre logra saber cómo contraatacar, ni siquiera se desespera, bueno no tanto como tú- Emily mencionó, al parecer para ella la bebida funcionaba otorgándole una lengua de acero, mientras que a Kai le daba todos los factores de debilidad que él podía reconocer.

- Hmm, me voy a recostar por un momento- manifestó en cierta forma derrotado el bicolor- 'estúpido por eso es que no bebo en exceso, y estúpidamente olvidé comer algo para contrarrestar un poco el efecto, siempre hablo de más y digo cosas que no me convienen, sobre eso había hecho burla Boris, ¡Diermo!'- pensó el muchacho mientras se tiraba a la orilla de uno de los colchones.

Por su parte las chicas y Kyo hablaban de diversos temas, pues parecían ser los únicos que sobrevivían a la noche. Julia parecía como si nada hubiera sucedido y eso era obvio, pues la española jugaba de manera inteligente, en toda la noche sólo había bebido dos pequeños shot del tequila. Por otro lado Mathilda, Emily y Kyo seguían bebiendo, pero parecían demostrar buena fortaleza y no doblegarse ante cualquier posible efecto secundario del alcohol. A diferencia de Max que también se encontraba acostado en los colchones y completamente noqueado. De repente una de las puertas de las habitaciones se abrió, Takao y Hiromi parecían volver a la vida, para toparse con el ambiente de fiesta de la parte inferior, esto a la vez fue aprovechado por Kai quien se dirigió de inmediato al balcón llevándose su propio MP3 para olvidarse un tanto de todo lo que había sucedido.

- Vaya, bonito ambiente- mencionó Takao- me pueden dar algo de comer, muero de hambre- ante la petición Julia pasó un plato repleto de todo lo que hace un momento los demás comían.

De pronto y en cuestión de segundos, Mathilda, Emily y Julia rodearon a Hiromi, deseaban tener toda la información respecto a lo que había podido haber pasado entre ella y Takao. Sin embargo, la sombría expresión de la chica contestó todas las posibles preguntas, nada había resultado bien, y las miradas continuaron para sacar la información, pero nada llegó.

- ¡Hiromi!- espetó violentamente Julia al ver como la castaña se había sentado a beber una botella de vino, casi que totalmente sola.

- No pasó nada, apenas nos fuimos al cuarto Takao se durmió, y acaba de despertar- chilló Hiromi con gran desilusión en sus ojos.

- Oh vaya, bueno creo que me iré a acostar- dijo decepcionada al escuchar la noticia Emily, subió la primera mitad de las gradas cuando sintió que alguien la hacía rebotar contra el muro.

- Emi, espera un rato más, no te acuestes todavía- Mathilda la había hecho chocar con toda la fuerza contra la pared, y Emily y apenas había podido contener el grito de dolor tras el fuerte golpe.

- ¡Cielos!- exclamó Kyo- Emily, ¿estás bien?

- Sí… sólo… me voy a recostar un rato- dijo la chica de lentes mientras tocaba su costado derecho.

- ¡Lo siento tanto Emily!- expresó asustada Mathilda.

- No te preocupes, no es nada.- contestó mientras se acostaba.

Parecía que todo el disturbio que había estado imparable desde las seis de la tarde comenzaba a calmarse a las diez de la noche. Pero era demasiado pronto para cantar victoria, Hiromi que aparentemente aún andaba un tanto triste por la poca comunicación con Takao decidió iniciar nuevamente las revueltas.

- ¡Molote!- gritó la castaña abalanzándose sobre Emily que aún descansaba del golpe.

Todos, absolutamente todos siguieron la instrucción de Hiromi. Así que la pobre Emily quedó enterrada bajo Mathilda, Julia, Kyo, Takao y Max. Todos disfrutaron del momento, hasta que escucharon el gritillo ahogado de la pobre pelirroja. Los chicos y chicas se quitaron a como pudieron de la chica para encontrar la razón del grito. Aparte de que aplastaron todos los huesos de la pobre, parecía que Hiromi había empujado con su hombro los lentes haciendo que se incrustaran en el puente de la nariz de la pelirroja, dejando toda esa parte de la cara de la chica enrojecida. Esperaron en silencio a ver como Emily iba a reaccionar y luego de unos segundos la reacción fue obvia. Lloró por el tremendo dolor ocasionado.

- Parece que Emily es la piñata de la fiesta- bufó Takao.

- Eso luce feo- continuó Max.

- Emily, ¿estás bien?- preguntó aterrada Hiromi.

- No, duele demasiado- dijo adolorida la pelirroja.

- Ahhh lo siento tanto, no pensé en lo que estaba haciendo- Hiromi dijo con una pena evidente en su rostro y se retiró a la habitación en la que había estado.

Consecuentemente, se pudo ver a Kai bajar malhumorado, pues la castaña le arrebataba su tiempo a solas, ese preciado tesoro que parecía no iba a poder encontrar en 2 días y medio. De acuerdo a su cuenta regresiva, que era una necesidad cada vez que veía una de las tantas cosas locas que se les ocurría a todos allí; especialmente ahora que empezaba a sentirse sobrio. A eso de la media noche parecía que ya todos dirigían sus miradas a los colchones, que en ese momento se veían tan paradisíacos. Fue entonces cuando llegó la ronda final.

- ¿Te arriesgas Hiwatari?- inquirió Julia, mientras los ojos de Kai miraban a la botella y a los colchones, lo sabía si no se noqueaba con la bebida, no podría conciliar el sueño.

- Sírveme uno- fue todo lo que dijo, sin embargo, nadie presentía que la ronda final se extendiera a un total de seis tragos para cada uno. Con la obvia excepción de la española que seguía jugando a su favor.

Finalmente todos parecían lo bastante ebrios como para simplemente dirigirse a su pequeño espacio en medio de los colchones y así poder conciliar el sueño. Sin embargo, Max que había estado descansando de la bebida, desde el pequeño altercado que tuvo, parecía no estar de acuerdo con esa idea, y pese a que era pasada la una de la mañana comenzó a hablar animadamente.

- Esta ha sido una buena experiencia, bueno a excepción de terminar vomitando, pero he disfrutado del día- comentaba Max, a lo que el resto respondía con gruñidos y pequeñas afirmaciones de monosílabos- deberíamos de hacer esto más seguido, ha resultado ser una gran experiencia.

- Max por favor cállate, no queremos escuchar nada de tu inquieta e hiperactiva boca hasta mañana- exclamó Kai pensando que hablaba por todos, hasta que vio a Emily levantarse y poner algo de música en el Ipod y conectarlo a los parlantes.

- Bueno aprovechemos mejor el tiempo- propuso la pelirroja, totalmente recuperada, a lo que todos respondieron de manera positiva al levantarse y convertir el espacio de los colchones en una pequeña pista de baile.

Una música electrónica de un beat bastante contagioso, hacía que todos se movieran al ritmo de la canción, todos menos Kai que aún estaba sentado.

- Vamos Kai, vinimos a divertirnos- dijo Mathilda tomando la mano del bicolor, y recordando de quien se trataba la soltó de inmediato, pero para su sorpresa Kai se levantaba y se unía a ellos.

- '¿Qué daño me puede hacer bailar?'- pensó mientras se unía- 'si nadie cuenta nada de esto no habrá ninguna consecuencia, además todos están ebrios'- terminó diciéndose para convencerse a sí mismo que nada de eso estaría mal.

Todos continuaron bailando, aunque sin percatarse de la española, Julia se había ido silenciosamente para tomar la cámara digital de Mathilda e iniciar a hacer un video de la noche de baile. Todos se movían de una manera monótona, siguiendo el compás y mostrándose como personas que nunca antes habían ido a una fiesta. Posiblemente el Beyblade ocupaba demasiado tiempo de sus rutinas diarias. De pronto la música cambió a una un tanto más movida, más de uno pensó que era algo como break dance y aún así nadie se inmutó a cambiar la forma en la que bailaban. Incluso Julia prefirió guardar la cámara al ver que todo seguiría igual. Y nuevamente comenzaron a pasar una de las botellas casi acabadas (la cuarta de diez) hasta darle fin. Fue entonces cuando el grabar la función iba a tener sentido. Nada más y nada menos que Hiwatari Kai, les indicó a todos que bajaran las gradas y seguido de todos, el chico bicolor se ponía a hacer pasos de break dance que nadie en la vida hubiera imaginado, él haría frente a todos. Fue así como el resto lo siguió, en un principio incrédulos de lo que veían y luego simplemente disfrutando.

- ¡Wow! ¡Vamos a bailar!- gritaba Mathilda y todos replicaban con un grito más fuerte.

- Mathilda está animada- dijo Max abrazándola.

- No soy la única- dice contenta- este paPIto no deja de sorprenderme con su baile- dijo dirigiéndose a Kai… aunque todos se quedaron más sorprendidos por su forma de llamarle al bicolor.

- Si tú lo dices- comentó la española riendo y cerrando la cámara- bueno no quiero ser la aguafiestas pero creo que será mejor dormir.

- Sí tienes razón ya son las tres de la mañana- Emily concordó en la propuesta de Julia- además necesito descansar después de semejantes golpes, lo único bueno sería un descanso.

- Sí vamos ya- terminó Kyo.

La primera noche terminó y habían iniciado el segundo día bailando a todo ritmo. Muchos habían demostrado un lado desconocido… bueno más que todo Hiwatari, quien había dejado que su escudo se rompiera a base del alcohol. Otros parecían estar buscando el amor… de manera fallida y otros muy positivamente… aunque sin percatarse de eso. Faltaba un día y medio, ¿qué más podría pasar?


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