Hola a todos, gracias por los comentarios que me han enviado hasta el momento, se los agradezco de corazón, ahora bien viene la segunda parte de la cabaña, espero no le moleste que para los títulos escriba la palabra con "K" fue la forma en la que solíamos escribirla cuando organizamos el viaje real XD, en fin como siempre si tienen alguna sugerencia, personaje que quieran ver como narrador en una futura historia, sólo escríbanlo, espero les guste la segunda parte de esta "odisea."


Kabaña II Parte

Martes 30 de noviembre… 6:30 a.m.

- Santa Lucía- gritaba Kyo en una forma de canto que hizo que más de uno despertara.

- ¡Kyo! ¿Qué diantres te pasa?- Mathilda quien dio un salto y por poco había muerto infartada reaccionó contra el pequeño.

- Pues nada, simplemente quería cantar.- replicó el jefe.

La ansiedad por el "canto" de Kyo había acabado en despertar a todos los que durmieron en esa parte de la cabaña. A la vez que más de uno despertaba con un buen dolor de cabeza, el común resultado de una noche de tragos, la resaca.

- ¿Qué hora es?- preguntó Julia con cansancio.

- Son las 6:35- replicó Max adormilado.

- Bien, ¿quién quiere hacer el desayuno?- preguntó la española con el silencio como su mejor respuesta- ¡oh vamos! Yo cociné todo el día de ayer.

- Me duele la cabeza- argumentó Mathilda.

- Y a mí me duele el estómago- siguió Emily- aparte de mi torso y mi cabeza, gracias a los golpes de ayer.

- Yo tampoco siento mi estómago- replicó Max.

- ¿Y tú Hiwatari?- preguntó Julia.

- ¿Eh?… no me duela nada- contestó ingenuo.

- ¡Genial tú harás el desayuno!- Julia pareció ordenar al bicolor, cosa que no denotó gran alegría en la expresión del chico- eres el único que se encuentra bien y que ayer no hizo nada útil, así que ve. En la nevera hay huevos, jamón y otras cosas, y el pan está en la despensa.

Fuera fácil de creer o no, el chico se puso de pie, buscó con dificultad sus zapatos y pasaba sus dedos por su cabello en señal de molestia. Se ubicó en la cocina y siseaba palabras en ruso malhumorado. Inició por lavar la tonelada de platos que habían quedado sucios del día anterior, de otra forma no tendría como cocinar. Luego siguió friendo unos cuantos huevos y sacando el pan. Cuando de pronto sintió una silueta tras de él, Takao nuevamente volvía a la vida.

- Viejo eso huele bien, ¿quieres que te ayude?- el ingenuo de Takao no sabía lo que se le acercaba, pues Kai simplemente asintió y desapareció de la cocina dejando al chico sólo y a cargo del desayuno.

- El bicolor por su parte salió de la cabaña, a caminar por los pocos senderos que había recorrido el día anterior. No le molestaba estar ahí, sólo que era poco común que estuviera con tantas personas y que hubiera hecho tantas cosas que tradicionalmente se prohibía, pero ¿algún día tenía que vivir sin reglas?… ¿o no?

Dentro de la cabaña se podía respirar el aroma de un desayuno que para muchos sería apetitoso, pero Mathilda y Emily parecían necesitar aire fresco, el olor de la comida las hacía querer vomitar. Los otros, contando finalmente a Mao y a Rei que reaparecían ante los ojos de sus amigos, comían los alimentos que había preparado Takao… bueno una parte hecha por Kai. No había pasado ni una hora del desayuno cuando nuevamente ya todos estaban acostados en los colchones, otros escuchando música sentados en los sillones y Mathilda y Emily aún desfalleciendo por sus descontrolados hábitos del día anterior. Kyo, quien había tenido la paciencia y las agallas, se había quedado al lado de ellas, asegurándose de que estuvieran al menos respirando. Por su parte Rei y Mao salieron a caminar un poco, con un clima un poco desmotivante, ya que desde la madrugada había estado lloviznando sin parar y el frío les hacía sentir en un desierto helado de Siberia.

Por otro lado Hiromi, Julia, Takao y Max jugaban a las cartas esperando ver quién sería el afortunado ganador de la apuesta que realizaban. Y más alejado aún se encontraba Kai, en el balcón de la cabaña acompañado simplemente de su reproductor de música, no escuchaba nada en especial para él, era solamente para alejarse de la realidad que le rodeaba. Así fue, hasta que vio la hora, había estado alrededor de 2 horas ahí sin hacer más nada que escuchar música, y se dio cuenta de dos cosas, para nunca haber sido dependiente de la música tenía demasiadas canciones en el reproductor y la segunda… ya tenía hambre. Bajo las gradas con la esperanza de ver que alguien estuviera preparando la comida, pero no era así. Se lamentó de que Sergei no estuviera incluido en el paquete de viaje, ese ruso tenía un extraño sentido de maternidad que le hacía preparar comida a toda hora para que nadie muriera de hambre. Descendió un poco más, quedando en el nivel de lo que podía llamarse "la enfermería," Kyo seguía cuidando de Emily y Mathilda que aún parecían imposibilitadas de volver a vivir con dignidad. Siguió hacia la parte baja, donde encontró el casino improvisado, y supo que ninguno de esos cuatro dejaría su juego para ir a cocinar, viró su mirada y vio a Rei y a Mao platicando muy entretenidamente. No quería tener un pensamiento machista, pero ¿acaso las chicas no deberían de estar cocinando? Al ver que su pensamiento no tenía ni la más mínima oportunidad de suceder, se resignó y él mismo fue a la cocina a ver qué podía conseguir, todo iba bien hasta que…

- ¡Genial Kai! Ahí hay arroz, y aún queda algo del pollo que estuvimos cocinando ayer, pronto te ayudo con la ensalada- le indicó Julia mientras acomodaba sus cartas una vez más.

- "¡¿Qué rayos? ¿Acaso soy el cocinero de este lugar?"- pensó el bicolor indignado, ¿qué no sabía quién era él? ¿o era justamente eso lo que la hacía actuar así?

Sin decir una palabra el chico bicolor se puso a cocinar, lo que menos quería era que ya que había aceptado la responsabilidad alguien le molestara. Le gustaba sentirse perfecto en todo lo que hacía, pero bien sabía que la cocina no era una de esas áreas, mucho menos teniendo tan pocas cosas a mano para hacer un buen trabajo. Le tomó un rato tener todo organizado tal y como él lo quería, pero finalmente estaba terminando el arroz, y debía de admitirlo estaba satisfecho con su trabajo, lo malo le faltaba "el acompañamiento." Julia aún parecía muy emocionada en su juego de cartas, al igual que los demás, fue cuando por primera vez le agradó escuchar la voz de alguien dirigiéndose a él, por lo que esa voz ofrecía.

- Kai, nosotras podemos continuar deja eso así.- dijo una debilitada, pero un tanto más recuperada Emily.

- Sí nosotras terminamos- continuó Mathilda. El bicolor sin titubear les dejó el espacio libre y se retiró a seguir con su música.

Una media hora más tarde todo estaba listo, Julia finalmente había hecho la ensalada y así todos disfrutaron nuevamente de un rico almuerzo. La plática se hizo presente en los grupos formados. Las chicas conversaban de lo bueno y malo que iba pasando por el momento. Emily aún recordaba con dolor los golpes, haciendo sentir culpables a Hiromi y a Mathilda, ya que ellas fueron las causantes. En especial a Mathilda, pues el golpe en su torso había adquirido un tono morado-amarillento y parecía ponerse peor a cada momento. Por otro lado Julia les recordaba lo mal que se habían visto durante toda la mañana a Emily y Mathilda, pero lo que más mataba a todas, era saber de Mao, quien simplemente les respondió.

- Estuvimos descansando, ¿qué querían que pasara?- la peli rosa en su más ingenua y sincera etapa.

- Yo no me creo ese cuento chino, sin ofender- replicó Hiromi.

- Pues pregúntenle a Rei, él les dirá lo mismo- replicó la felina un tanto ofendida por el comentario.

- Bueno, cambiando de tema, ¿quién va en primer lugar en las apuestas?- mencionó Julia con una mirada maliciosa.

- Si me preguntan a mí, el equipo ganador vamos siendo nosotras, Mathilda y yo, nuestra meta era emborrachar a Kai y aunque aún no se ha visto desfallecer, se podría decir que lo hemos conseguido- dijo Emily con orgullo.

- Eso es cierto- Julia como mediadora de las apuestas afirmó.

- Aunque en el camino salieron golpeadas también- repuso Mao con una sonrisa y continuo- Hiromi me decepcionas, nuestra apuesta era la más favorable, cortejar a Takao- reprochó la china.

- A mí no me culpes, Takao sólo piensa en dormir y comer- chilló la castaña.

Las chicas continuaron su conversación por otro largo rato, repitiendo temas e incluso ayudándose unas a otras a saber cómo podían lograr el cometido por segunda o por primera vez. Mientras tanto Takao, Max, Kyo y Rei seguían con el juego de las cartas, haciendo que Takao perdiera cuantas veces fuera posible para simplemente reírse de él cada vez que perdía. Obviamente el bicolor se encontraba por fin con su mejor compañía, la soledad, sentado en el balcón con la compañía de los sonidos de la naturaleza, ya se había cansado de su música, y prefirió tener un rato de paz. Todos parecían por fin encontrar paz nuevamente luego de una noche un tanto loca para más de uno. En sus adentros varios de los allí presentes esperaban que esta noche fuera un poco más calmada, y que su sistema nervioso no les engañara en esta ocasión. Otros simplemente aseguraban que se dejarían llevar por el momento, para ver qué podía llegar a pasar. A las seis de la tarde el descenso de la temperatura obligó a que todos estuvieran en el mismo lugar, para poder proveer un poco más de calor. Otra vez el tema recurrente fueron aquellos relatos de terror, que haría a más de uno querer quedarse hasta tarde para olvidar el tema. Desde perros que arrastran cadenas, hasta mujeres que lloran a orillas de los ríos, pasando luego a relatos donde las almas del mal despiertan cada noches a las 3 de la mañana, los chicos recibían poco a poco la segunda noche en aquella cabaña que se encontraba tan alejada de todo rastro de civilización. Al menos gozaban de las necesidades básicas como energía eléctrica y agua, y muy de vez en cuando uno de los pocos celulares mostraban señales de vida.

De pronto y sin titubear Julia se levantó y comenzó a sacar las botellas que aún mantenían su contenido. Aún parecía haber tequila, sake, vodka, vino y a otras que echaron al azar. A la vez sacó lo que estaba destinado a servir para la parrilla en esa segunda noche. Lentamente se le unió Kyo, Mathilda y Emily. Los demás simplemente observaban. Parecía también que esa noche el clima iba a mejorar, pues ya no lloviznaba tanto como en la tarde, lo cual Rei y Takao aprovecharon para salir a caminar y charlar un poco más. Max por su parte se quedó conversando un rato con Hiromi, aunque la chica en ese momento parecía un eminente peligro pues emanaba una vibra de oscuridad tremenda, que hacía al rubio sentir como su piel se erizaba. Fue así como la segunda noche de fiesta daba inicio totalmente. Los "shots" nuevamente se hacían presentes e iban en las manos de aquellas personas que habían celebrado con todo la primera noche. Así es Mathilda y Emily se arriesgaban nuevamente, al igual que Kyo que tenía a más de uno boquiabierto por no haber desfallecido ni un solo momento. Por otro lado el bicolor se mantenía alejado no quería perder su escudo en esa noche, aunque casualmente recibía un motivo en su celular para quebrantar la imagen Hiwatari.

"En cuanto regreses de tu pequeño viaje de ocio, quiero que te prepares para la junta del dos de diciembre con C&DL Company, más te vale no fallarme o lo lamentarás."

Abuelo Souchiro hacía su aparición, ya le había parecido extraño al bicolor que no hiciera acto de presencia. El mensaje no era ofensivo, no para muchos, pero para Kai, que sabía que había preparado el informe desde hacía un mes, pues la junta había sido originalmente programada en esa fecha, y que sabía que su propio abuelo la había cancelado hasta nuevo aviso –aunque eso significara un solo día de tiempo para todos los involucrados- era la más clara señal de que su abuelo le quería hacer ver mal. Ahora necesitaba ponerse a trabajar en ese informe para incluir los posibles cambios –que serían muchos- que se hubiesen presentado en el negocio en esa época, o simplemente dejarse llevar por el momento y demostrarle al viejo que no tenía poder sobre él. La opción b fue la ganadora, y Kai tomó partido en la ronda de tragos.

- ¿Dónde está Takao?- gritó Hiromi desesperada a todos en la cocina.

- No sabes tú, y piensas que alguno de nosotros va a saberlo- replicó Kyo.

- Está afuera con Rei, muy posiblemente se estén confesando sus sentimientos- río Kai maliciosamente ocasionando una mirada de frustración en Hiromi, lo cual luego pasó a ser enojo contra Hiwatari, quien no le prestó importancia.

La castaña se dedicó a esperar a Takao en la grada de la puerta acompañada de una botella de vino que aún quedaba con vida, quería saber qué era lo que realmente estaba haciendo con Rei, no quería admitirlo, pero las palabras de Kai la habían atormentado. Lo primero que la chica logró divisar en medio de la oscura noche fue la melena de Rei, se puso de pie y en cuanto lo tuvo de frente lo encaró.

- ¿Dónde está Takao?- vociferó la chica.

- No lo sé- replicó el chino de forma calmada y entrando a la cabaña para refugiarse del frío.

- ¡Grrr! Odio a Takao- chilló entre dientes la muchacha y entró enfurecida a la cabaña, para luego subir y encerrarse en la habitación en la que había pasado el día anterior.

Ninguno de los presentes prestó atención a la castaña y en lugar de eso siguieron comiendo y celebrando. Una hora había pasado desde que todo había dado inicio, la música estaba al máximo del volumen. Repentinamente todos los chicos se encontraban reunidos en la salita de la cabaña, con el espacio tan reducido hacía que todos chocaran entre sí. Fue en ese momento que a Julia se le ocurrió la que podía ser una idea cuerda a la hora de celebrar de esa manera, algo que ni siquiera habían penado con claridad celebraban.

- Oigan todos, demos un motivo especial de celebración- dijo la española con alegría- cada uno hará un brindis que sea por algo especial para cada uno. OK en mi caso… mmmm yo brindo por haber participado en el campeonato mundial de Beyblade y haber tenido el chance de conocerlos- gritos y silbidos se hicieron presentes al momento en que la española expresó esas palabras.

- Mi turno, yo brindo por mis amigos Miguel, Claude y Aaron y por todos ustedes que son geniales- Mathilda mencionó levantando su vaso y seguida por aplausos.

- Ahora yo, brindo por haberlos conocido, especialmente a mi equipo original, los Bladebreakers, han sido tantas cosas las que hemos pasado y todas han sido estupendas- Kyo dijo, siendo el primer hombre en articular palabra.

- ¡Así se hace Kyo!- gritó Takao- y yo quiero brindar por ser el tri-campeón mundial- todos abuchearon- y por haber tenido oponentes tan increíblemente buenos como todos ustedes- y al final todos aplaudieron las palabras de Takao.

- Yo quiero brindar por el día en que me di cuenta que el Beyblade no era un juego tan tonto porque se pueden conocer chicos lindos en él- mencionó Hiromi causando la impresión de más de uno.

- ¡Eso Hiromi, así se habla! Yo en mi caso brindo por… ammm la verdad brindo por ustedes y este viaje que ha estado genial… a pesar de los golpes- manifestó Emily sonriente.

- Yo brindo por los amigos, y esos son ustedes, siempre me han apoyado y eso es algo que les agradezco – Max fue el siguiente en brindar, claro está en compañía de una gaseosa y no de una bebida alcohólica por su experiencia previa.

- Yo quiero brindar por los amigos del ayer, el hoy y el mañana- dijo Rei mirando primero a Mao, su amiga de toda la infancia, a los G-Revolutions y por último a las chicas que se habían unido a ese "estrellado" viaje.

- Y yo quiero hacerlo por mis amigos, el Beyblade y el señor Dickenson que nos invitó a venir a este viaje- todos aplaudieron a Mao, quien era la primera en mencionar al señor Dickenson.

- ¿Kai?- articuló la español viendo que Kai era el único que no había brindado, el bicolor la miró algo serio y se levantó.

- Por ustedes- suscitó casi en un susurro imperceptible, pero que a fin de cuentas todos oyeron y aplaudieron.

Luego de que había pasado un rato de los brindis, Hiwatari, habiendo tomado de todo un poco y sin haber probado alimento alguno, decidió tomar algo para él sólo, sentía como una botella de vodka tenía su nombre marcado en ella y la necesidad de tomarla, aunque ya un tanto tambaleante por haber bebido –a causa del mensaje de abuelo Hiwatari- subió por las gradas, junto con la botella y se dirigió al balcón. Rei lo observó y un tanto preocupado por la dificultad con la que subió las gradas decidió seguirlo. En el cuarto se encontró a Kai tratando de abrir la puerta que daba al balcón, lo cual le era bastante difícil, o al menos eso parecía.

- ¡Diermo!- siseaba Kai molesto al no poder abrir la puerta.

- ¿Kai, estás bien?- preguntó un tanto asustado Rei mientras se acercaba dubitativo.

Kai siseó nuevamente en ruso y jaló con un poco más de fuerza el seguro de la puerta, haciendo que esta vez se abriera, pero a la vez haciendo que él se fuera tontamente hacia atrás, Rei que se aproximaba logró atajarlo de lo que parecía una caída bastante dolorosa e hizo que el golpe no fuera tan fuerte para el ruso-japonés.

- ¡Diermo! – maldijo nuevamente en ruso, y se levantó a como pudo y logró salir al balcón.

Rei se le quedó mirando, pensó que siendo Kai sería mejor si lo dejaba solo, así que decidió ir con los demás, en donde más de uno se encontraba en los colchones viendo la "acción" desde allí. Lo que sucedía en ese lugar era que Hiromi había salido nuevamente, con la diferencia de que estaba totalmente ebria, con lanzador y Dragoon en mano y lo lanzaba a donde quería y como fuera. Todos ya sabían el peligro que eso representaba y por ello se encontraban tan alejados, el único que intentaba hacerle frente a la situación era Takao para intentar quitarle a Dragoon a la chica, cosa que parecía imposible.

- ¿Qué pasa?- preguntó Rei a Mao.

- Hiromi enloqueció- replicó la chica.

- ¿Qué fue el golpe que escuchamos venir de arriba hace un rato?- cuestionó Emily.

- Em…- Rei titubeó, no sabía si decir que Kai había caído- em… Kai… también está algo mal- Rei no había terminado de mencionar eso cuando Julia, Mathilda, Emily y Kyo subieron.

Este último había llegado a saber de la apuesta de las chicas, por ello le llamó la atención el ver si era posible que estas hubieran ganado con algo tan difícil como emborrachar a Kai Hiwatari. Al llegar encontraron a Kai recostado a la baranda del balcón y con la botella, en un principio totalmente llena, tocando fondo.

- ¿Kai?- la voz de Mathilda llamó la atención de Kai y simplemente levantó la cabeza.

- ¿Estás bien?- continuó temerosa Emily.

- Necesitaba aire- replicó el bicolor.

- Ok, entonces… sí estás bien- expresó el jefe esperando una afirmación.

- …- silencio y escucharon un gruñido- Creo que voy a vomitar- esa frase hizo que las chicas dieran un paso atrás.

- ¿Te puedes levantar?- preguntó Kyo acercándose a Kai, quien negó con la cabeza- alguna de ustedes me tendrá que ayudar-

- De acuerdo- dijo Julia con desdén y entre ella y Kyo levantaron a Kai, con un obvio desnivel en la estatura entre la española y el jefe.

Lograron bajar la mitad de las gradas, lo suficiente para quedar en frente del baño. Antes de dejar entrar a Kai, limpiaron el sanitario y lo dejaron listo para usar, Julia y Kyo colocaron a Kai frente al inodoro y cerraron la puerta. Los cuatro se quedaron esperando frente a la puerta del baño en caso de que Kai, aunque luego no lo quisiera aceptar, necesitara más ayuda.

- ¿Oyen eso?- preguntó Mathilda.

- No, yo no quiero escuchar a Kai vomitando- exclamó molesta Emily.

- No está cantando…- dijo la chica con miradas incrédulas dirigiéndose a ella- en serio escuchen.

Todos pusieron sus oídos en la puerta y era cierto, Kai cantaba, pero a la vez… vomitaba. Las expresiones de asco y confusión invadieron a los cuatro allí presentes, ¿dónde rayos estaba el Kai que todos conocían? No podían creerlo, pero extrañaban ver al amargado bicolor de siempre. De pronto la puerta del baño se abrió y se vio a Kai salir más pálido de lo que era y totalmente descompuesto. Otra vez entre Julia y Kyo le ayudaron a llegar a los colchones en donde cayó desplomado y demostrando ningún deseo de continuar la fiesta.

- Creo que ganamos- susurró Emily.

- Ugh… Kai carranchó- expresó Mathilda sin poder superar lo que había escuchado canto y sonidos de vomito a la misma vez.

- Pues creo que ustedes ganan, Hiromi aún sigue loca en lugar de ver en qué momento hace su jugada.- expresó Julia al escuchar el Beyblade de Takao aún girando a causa de Hiromi.

- Ajá- asintieron las dos chicas.

Por otro lado y como las chicas lo habían dicho Hiromi seguía descontrolada, había ya despilfarrado por el suelo el contenido de una botella y había tirado la puerta de la habitación de una patada. Haciendo que el cerrojo se partiera, todos se hacían a un lado cada vez que pasaba de cerca. Entre tanto Mathilda y Emily comentaban de manera jocosa el revuelo que la castaña hacía.

- ¿QUÉ?- gritó Hiromi a la peli rosa y a la chica de lentes.

- Nada- contestaron ambas entre risas.

- Hmm- gimió Hiromi y se acercó a Mathilda mirándola a los ojos y sin tiempo a una reacción le dio un beso- eso te ganas por burlarte de mí.

- Ugh, Hiromi ¿qué te pasa?- Mathilda chilló limpiándose la boca y haciendo un gesto de disgusto. Emily por su parte reía por lo que acaba de ver.

- ¿Acaso tú también quieres uno?- preguntó de mala manera Hiromi y se acercó a Emily.

La chica en su intento de evadir semejante acción tropezó y cayó en las gradas golpeando su cabeza. Lo que asustó a más de uno que se encontraba contemplando las acciones.

- Emily, no deberías hacer eso, es muy peligroso- parecía como si alguien hubiera cambiado la personalidad de Hiromi y la hiciera pasar al lado bueno nuevamente.

- ¿Qué?- gritó desconcertada Emily.

- Es en serio Emi, eso fue muy peligroso, tonta- regañó la castaña y se retiró a su habitación en medio de sollozos.

- Iré a ver qué le pasa- susurró resignado Takao y habiendo recuperado a su Dragoon.

- Bueno, creo que ya estamos fuera de peligro- dijo Max, que había observado todo desde los colchones al lado de Kai, que aún no se movía.

Parecía que al fin se lograba respirar un rato de total paz y tranquilidad en la cabaña. Kyo, Mathilda, Emily, Julia y Max estaban sentados en los sillones conversando tranquilamente. Kai aún estaba acostado, tratando de recuperar su dignidad aunque fuera en su conciencia. Mao y Rei nuevamente en la habitación y por último Hiromi y Takao en su cuarto también.

Al rato, Kyo y Julia se levantaron a preparar unos bocadillos, a la vez que Kai tomaba asiento, pero desde los colchones, aún sentía golpeado su orgullo, pues recordaba todo lo que había sucedido. De repente, escucharon un estruendo venir desde arriba, Hiromi regresaba a la vida. Pero esta vez golpeo contra la puerta del cuarto de Rei y Mao, y salió por la puerta de esta habitación hacia abajo, dando pasos como los de Frankeinstein y pareciendo a la vez que en cualquier momento caería rodando por las gradas.

- ¿Qué sucede aquí?- Mao preguntó indignada saliendo aprisa de la habitación.

- Sabemos tanto como tú- replicó Max.

- Hiromi por su parte pasó directo a la cocina en donde tomaba otra de las botellas que se encontraban en el desayunador.

- Hiromi, realmente no creo que debas de beber más- Kyo advertía a la chica, tratando de quitarle la botella.

Y antes de poder defenderse, Hiromi clavaba sus dientes en el brazo de Kyo, con el cual el chico intentaba arrebatarle la botella.

- ¡Ahhh!- gritó el pequeño castaño- ¿qué te pasa?

- Quiero la botella- expresó la chica y se fue caminando con una evidente dificultad mientras zigzagueaba y estiraba sus brazos.

- ¡Cielos! Realmente le afectó perder la apuesta- mencionó la española y colocaba algo de hielo en el brazo de Kyo.

- Ni que lo digas- replicaron Mathilda y Emily.

Luego de ese "ataque" espontáneo de la castaña volvieron a tratar de entrar en la normalidad. A Julia, Mathilda y Emily realmente les divertía la situación que se vivía, ver a los chicos en facetas tan distintas. Como el haber visto a Max desfallecer y aprender la lección al no beber absolutamente nada en la segunda noche. Ver a Kai, el serio, amargado y anti-social Hiwatari beber, desinhibirse y perder su orgullo momentáneamente. Aunque algo que no les agradaba, fue el ver como la neko se había alejado de todo, encerrándose con Rei los dos días en la habitación y saliendo sólo cuando fuera necesario, eso les causaba cierto enojo. Por otro lado pensaban en Hiromi, la apuesta había sido hecha con un sentido ingenuo, sin imaginar la frustración que podría llegar a cargar la chica al no cumplir la meta. Era lo más injusto que estaba pasando, pero ya no podían hacer nada para solucionarlo.

Mientras tanto Kyo pensaba y se asombraba de ver su propia conducta, nunca creyó ser de los que fueran "resistentes" para beber, y por la misma razón nunca antes había probado la bebida, claro no que pensara convertirlo en un hábito. Además de eso, Kyo pensaba lo distintas que podían ser las chicas, nunca se imaginó que toda esa locura fuera liberada por una apuesta que ellas mismas había organizado, pero como dicen, ver para creer. Sin embargo, algo que le preocupa al jefe, era la hora de darle explicaciones al señor Dickenson, si este se llegaba a dar cuenta de todo lo que había sucedido.

Otra persona que se encontraba pensativa era Max, al igual que ayer había disfrutado este día, pero a la vez tenía otras preocupaciones. Sabía que sus acciones del día anterior habían sido causadas por una sola cosa, el divorcio irremediable de sus padres. Sabía que muchas cosas no cambiarían, de todos modos, era rara la ocasión en la que compartían en el mismo sitio, dado el trabajo de su madre. Sin embargo, odiaba el ver como sus padres se habían distanciado en tan poco tiempo. Max, no lo había comentado con ninguno de sus compañeros de equipo, pero sabía que ya no había marcha atrás. Su mirada alegre variaba entre la melancolía y la impotencia que sentía ante el tema, pero por ese día y medio que le quedaba con sus compañeros trataría de sonreír.

Hiwatari, finalmente consciente en totalidad, y también completamente pendiente de todo lo que había hecho en una noche, no podía creer que más bien le había dado otra victoria en bandeja de plata a su abuelo, aunque él no lo supiera. Bebió y de nuevo hizo el ridículo tratando de ser el nieto que se rebelaba ante su abuelo. ¡Qué inmaduro!… Aunque había algo dentro de él que le decía que todo estaba bien, claro está era una milésima parte de su ser.

Las horas pasaron y en medio de acentos extranjeros por parte de Mathilda que parecía no encontrar su lengua nativa, bromas entre Kyo y Emily, comentarios en medio de Max y Julia que ocasionalmente incluían a Kai, pasó la segunda noche. Ahora todos agotados se dirigían a descansar a las 2:00 a.m., y así, esperar nostálgicamente lo que sería el tercer y último día de estadía en la cabaña.


Bueno ese fue el segundo día en la cabaña, unas aclaraciones, la canción Santa Lucía mencionada al principio es específicamente la del cantante Miguel Ríos, realmente esa fue la forma en la que despertamos ese día... y por otra parte lo de carranchar, bueno en mi país a la acción de vomitar también se le dice ranchar, y pues una compañera en cuanto vio lo que sucedía salió con esa palabra, mezclando el cantar más el ranchar y tuvimos el carranchar XD. Se me hace que había otra que aclarar, pero ya la he olvidado. La apuesta, pues quizás se sepa en algún capítulo venidero, por el momento es un total misterio de qué ganaron y qué perdieron. Nuevamente quejas, comentarios, dudas, amenazas de muerte por los roles de los personajes XD, cualquier cosa será recibida n_n gracias que disfruten y nos vemos!