Saludos, les traigo un nuevo capítulo de esta historia, esta vez los protagonistas serán Takao y Hitoshi, como dije el asunto entre Mao y Salima se dará a resolver o enredar más adelante =p, gracias a todos por los comentarios, y espero que les guste este capítulo y que comenten como lo han hecho hasta el momento =)
Takao y Hitoshi, hermandad por arreglar
I Parte
Domingo 5 de diciembre, 10: 43 p.m.
Por fin regresamos a casa. Luego del secuestro de Rei creí que iba a tener que vivir en la sede de la BBA, digo pasé allí toda la semana, con la obvia excepción del viernes y la gran parte del sábado que estuvimos en la villa Hiwatari. Debo decirlo, pese a la emergencia presentada, fue un gran fin de semana, y me alegra saber que Rei está a salvo, aunque el médico le exigiera quedarse por al menos dos días internado. Además, es increíble el que mi familia esté reunida… bueno no se encuentra Hitoshi, pero no es alguien a quien extrañe, después de que se uniera a BEGA, le tengo un resentimiento que por más que intente no he logrado eliminar. Bueno por este fin de semana ha sido suficiente, afortunadamente Daichi ya tiene su propia habitación, así que no me molestará en lo absoluto y puedo ir a dormir tranquilamente.
Lunes 6 de diciembre, 10: 50 a.m.
- ¡Las 10 de la mañana!- oh cielos santos, me quedé dormido, hoy tenía que llegar a la BBA a las 8 de la mañana.
Lo mejor que puedo hacer es darme prisa, tomo una ducha rápida. Salgo del baño luchando con mis pantalones que amenazan con hacerme caer en cualquier momento. La camiseta es menos tramposa y mientras me la pongo logro llegar a la cocina, tomo unas cuantas tostadas, una la mastico, la otra la sostengo, con una mano semi-libre tomo un vaso, con mi pie abro el refrigerador, trago la tostada que inicialmente tenía en mi boca y coloco la otra en mi boca para poder desocupar mis manos y servirme algo de refresco. Cierro la refrigeradora, trato de tomar otra tostada, una tercera nunca es mala y así termino de tragar todo mi desayuno. Corro a mi habitación nuevamente, me pongo calcetines, mis zapatos y… sí me pongo mi gorra, no me puede hacer falta, pese a que fuera Hitoshi quien me la diera tantos años atrás…
- ¡Abuelo! Ya me voy- grito mientras salgo del dojo.
- Apresúrate amiguito, tu padre y Daichi ya están en la sede- me responde desde el jardín, donde seguramente se estaba haciendo cargo de los bonsái.
Corrí a toda prisa, no tanto por hacerle caso al abuelo, sino porque sabía que todos los bladers iban a estar ahí, y ya bastante malo era mi fama de holgazán como para recalcarla. Al llegar a la sede, recientemente reconstruida gracias a la generosidad de algunos de los nuevos patrocinadores, me topé con los Euro Team, de todos los equipos que me podía topar… ¿me tenía que topar con los que más practicaban y predicaban las cosas del honor y todo ese discurso aristócrata que manejan?
- ¿Otra vez tarde, Takao?- ironizó Oliver.
- Mejor te quedaras a dormir en las instalaciones, al menos así nos aseguraríamos de que ya estás presente- continuó Giancarlo.
- Ja, ja que graciosos…- fue lo único que se me ocurrió para replicar.
- Será mejor que te des prisa, alguien te espera- eso sí llamó mi atención, Ralph no solía hacer ese tipo de comentarios sin una buena razón.
Pese a que ya estaba prácticamente en las instalaciones de la BBA, seguí corriendo como tonto, lo que provocó que chocara con… Hiromi.
- ¡Takao!- bueno al verle la cara de furia sólo puedo decir, tuve una buena vida- ¿Qué demonios te pasa?
- Lo siento, vengo tarde por dos horas y media- me muestra su reloj- de acuerdo retraso de tres horas, pero entonces deberías entender porqué corría sin mirar hacia dónde iba.- de pronto la mirada de Hiromi cambia, eso me asusta, no sé qué debo esperar.
- De acuerdo, ve- me dice sin dar mayor pelea- reúnete con el resto de los chicos, ya están planeando las actividades, y no te preocupes iniciaron con un retraso.
- ¿Y eso?- pregunté tontamente sin aprovechar mi libertad condicional.
- Max, Daichi y Kyo visitaron a Rei en el hospital y Kai tuvo una junta de la empresa de su abuelo.-
- Ya veo- dije quedándome aún estático en el lugar.
- ¿Quieres jugar tu suerte?- esa maldad en la voz de Hiromi me asustó lo suficiente para emprender mi camino nuevamente.
Pero bueno, Hiromi había estado actuando extraña conmigo desde la estadía en aquella cabaña. ¡Cielos! Eso se puede decir que fue el punto máximo de la demencia de Hiromi, nunca en la vida la había llegado a ver de esa manera.
Mantuve mi caminar un poco más pausado hasta llegar a la sala en donde los chicos y yo nos reuniríamos. El señor Dickenson nos había dividido por "departamentos," cada equipo estaría encargado de una labor. La labor de los G-Revolutions, seleccionar qué tipo de actividades podrían ser llamativas para el evento de la Semana Beyblade, eso sí eligiéndolas de una larga lista de propuestas hechas por todos los bladers. Luego de eso, todos los equipos tendrían más participación, pues ahora los únicos equipos con funciones eran los Euro Team, encargados de patrocinios, y eh… como ya dije nosotros.
- Llegas tarde- sí, esa en efectiva es la bienvenida del principito de hielo.
- Según me contaron tú también- repliqué en una apuesta todo terreno a salir no golpeado, sino demolido, lo cual no es seguro.
- Lo sé, tenía un compromiso, pero si no me equivoco TÚ te quedaste dormido- sabía que iba a contraatacar y siendo Kai debí de saber que sería certero, pero escucho una risa en medio de la sala y…
- ¡Daichi! ¿Acaso tú le dijiste?-
- Aunque no lo hubiera hecho, lo hubieran adivinado, eres muy predecible Takao- y el pequeño enano demonio estalló en carcajadas, me proponía a perseguirlo por todas partes, pero…
- ¡Basta los dos! Tenemos trabajo que hacer.- la voz de Kai resonó por todo el recinto.
- ¡Hola chicos! Ya volví- Max entraba a la sala con algo de comida, de inmediato me sentí hambriento.
- Viejo, por favor dime que es para compartir.
- Claro, imaginé que aunque llegaras tarde tendrías hambre- Maxy me comentó en medio de risas.
Luego de un intercambio de comidas, una rápida plática acerca de la loca situación del fin de semana, una actualización del estado de Rei; que según Max, Mao y Salima no lo han dejado ni un momento a solas; además de que se encuentra perfectamente bien y estará con nosotros a más tardar mañana, nos pusimos a trabajar en la lista. Los acuerdos parecieron fluir con facilidad, Max y yo defendíamos nuestros puntos de vista acerca de las actividades, Daichi lanzaba preguntas al aire que en más de una ocasión ignorábamos y Kai simplemente se enfocaba en desechar o conservar la idea. A eso de las 11:30 el señor Dickenson llegó a ver cómo nos estaba yendo.
- Saludos jóvenes, ¿cómo va todo?-
- Perfecto Señor, ya tenemos casi todas las actividades de la semana- respondí de inmediato y señalando el borrador de cronograma que habíamos estado organizando.
- Genial, les agradecería que lo envíen a mi correo electrónico tan pronto como lo tengan.
- De acuerdo- la respuesta provino de Max, Daichi y de mí, Kai simplemente asintió mientras encendía su laptop.
- Por cierto, ¿Dónde está Kyo?- la pregunta me vino al ver que era Kai quien trabajaba en la computadora y no el común denominador de la tecnología, por la cara de Max pensé que había fallecido hasta que…
- Con mi padre trabajando en nuevos diseños de Beyblade- oh, oh creo que me metí en ese tema que habíamos vetado desde que vimos la actitud de Kai en la villa… bueno puedo justificar que lo hice sin culpa.
- Ya veo… y ¿a qué hora vendrá?- Max chocó mentalmente la mano con su cabeza, lo percibí por su mirada.
- Pasará trabajando con el padre de Kai por un tiempo, Takao- me comentó mi amigo a la vez que me hacía una seña de detener el tema. Lo entendí y no pregunté más.
Salimos a almorzar, pese al aperitivo de media mañana ya me sentía hambriento nuevamente. Y ahora que lo pensaba no había visto o vivido nada inusual en mi día, ya saben yendo de vuelta a lo que Ralph me había mencionado. Además, aún no había visto a papá, y se supone que él también tiene que trabajar toda la jornada en la BBA, aparentemente hará una presentación durante la semana Beyblade acerca del origen de las bestias bit junto con los Saint Shields. Curiosamente, había llamado la atención de la mayoría de los bey-luchadores. Cuando llegamos al comedor, Max se detuvo repentinamente choqué con él y me miró un tanto tenso, pero no me dijo nada. Daichi hizo lo mismo, no me miró con tensión, pero sí se detuvo y me miró por un momento. Me quedé un poco extrañado de la situación, pero no le di importancia y seguí caminando. La respuesta de las acciones de mis amigos la tuve de inmediato, en una mesa al fondo estaban Judy, Susumu, mi padre, el señor Dickenson y mi hermano, Hitoshi. Ahora fui yo quien detuvo el andar, me quedé mirando fijamente a mi hermano, estaba ahí sonriente, gozando de la compañía, riendo al lado del señor Dickenson, la persona a la que también había traicionado. Al lado de mi padre, al lado de personas a las que respetaba y parecía ser que Hitoshi no recordaba nada acerca de lo sucedido meses atrás. Estaba ahí tan tranquilamente, y yo tan furioso. Quería hacerle frente, pero sé que no era el momento, aunque desafortunadamente siempre me gana el coraje, y así fue en esta ocasión.
- ¡Takao!- Max sabía que algo malo se aproximaba puesto que me llamó, no le hice caso.
- ¿Qué haces aquí?- no saludé a ninguno de los adultos presentes en la mesa, no hice más que dirigir mi mirada a Hitoshi.
- Takao, yo… creo que debemos de hablar en otro lugar-
- No, yo no lo creo, dímelo aquí y ahora- repliqué.
- Takao, hijo, por favor, Hitoshi ven… Takao síguenos- papá intervino antes de que hiciera algo insensato tomándome del hombro para que de esa manera no huyera o me atreviera a hacer algo.
Caminamos hacia la oficina que le había sido asignada a papá en el edificio de la BBA, todo el andar lo pasamos en silencio. Sin embargo, internamente mi cabeza quería explotar tantos pensamientos, tantos reclamos, tanta ira contenida durante tanto tiempo y ahora simplemente quería salir a flote. Papá abrió la puerta y nos dejó entrar a ambos, Hitoshi entró con su cabeza baja, yo por mi parte entré con la frente muy en alto, listo para reclamar todo lo que había hecho y la decepción que me había causado.
- Takao, Hitoshi está aquí por invitación del señor Dickenson, sé que tienen asuntos que arreglar, y los dejaré solos para que lo hagan, sólo prométanme que no se mataran- trató de decir lo último a manera de burla, para calmar el ambiente, pero era una de esas ocasiones en donde esas técnicas no funcionarían.
Papá me dio una palmada en el hombro y repitió la acción con Hitoshi. Luego salió.
- Creo que papá ya respondió tu pregunta inicial- Hitoshi rompió el silencio.
- Sí, pero eso no te justifica, ¿qué quieres de la BBA? ¿Acaso no eres un seguidor más de Volkov?-
- Takao, por favor, permíteme explicar lo que sucedió- suspiró luego de decir esto para poder proseguir.
- No hay nada que explicar, nos traicionaste, a la BBA, al equipo, pero sobretodo me traicionaste a MÍ, fue por ti que me interesé en el Beyblade, tú fuiste mi maestro, mi guía y me decepcionaste- grité, la ira contenida estaba encontrando su camino.
- Takao, por favor, realmente tengo una explicación, que sé podrías entender si me lo permitieras.
- ¡NO!- dicho eso salí de la oficina, de la BBA.
Corrí al puerto, no que fuera la decisión más inteligente del momento, tomando en cuenta la época del año, pero bueno, era el lugar en el que me tranquilizaba más rápido. No creo que me necesiten más en la BBA, al menos no por el resto del día, y necesito una reserva de paz interna, el solo hecho de pensar que Hitoshi estará en casa me hace sentir ira. Es mi hermano, lo quiero, y ese es el problema, lo quiero tanto que me hirió demasiado el hecho de que me traicionara con BEGA, que tenía razones, tal vez, pero sé que no me interesa saberlas.
¡No me interesa!
No quiero darle una oportunidad, no después de ver lo que se sintió su traición… fue una traición que realmente perforó mi alma, aunque puedo perdonar a otros por desertarme, Hitoshi es un caso diferente, él es mi hermano, mi propia sangre, alguien a quien creía conocer. Son casi las seis de la tarde, el frío aumenta y mi estómago ruge… obvio no almorcé y nunca en mi vida me he saltado una comida… supongo que la presencia de Hitoshi me enloqueció.
La pregunta ahora es ¿qué debo hacer? ¿Debo escucharlo? ¿Darle una oportunidad? Después de todo, suelo darla a los demás. ¡Demonios! Detesto estar tan confundido, no es típico de mí sentirme así…
- Con que aquí estás…- esa voz, era obvia, era él. Mi hermano.
Bueno eso es todo, ¿qué les pareció la amorosa reunión entre hermanos? XDD eso es todo , gracias por leer, nos vemos!
