Saludos, otro cap más, disculpen la tardanza, digamos que desde hace 22 días mi cabeza no ha estado en el lugar correcto y las ideas no han salido con facilidad. Pero bueno aquí vengo con uno nuevo que espero disfruten, gracias!


Takao y Hitoshi, hermandad por arreglar

II Parte

Lunes 6 de diciembre, 5:45 p.m.

Estamos a punto de cerrar las instalaciones de la BBA, Takao no ha regresado desde el medio día, tanto papá como yo estamos preocupados. Aunque, conozco a Takao nada malo le puede ocurrir, sabe cuidarse él solo, eso es un hecho. Sin embargo, sí me preocupó su reacción; nunca antes lo había visto tan molesto y tan determinado a… a no perdonar a una persona. Eso sí me dejó consternado.

- ¡Hitoshi!-

- Sí, papá-

- Quería ir a buscar a Takao, pero creo que es mejor que tú vayas-

- ¿Qué? ¿Estás seguro?- digo arqueando la ceja y con un tono de voz de desconcierto.

- Ustedes dos necesitan tiempo, y tu abuelo necesita saber qué sucede, yo iré con él y espero que tú regreses con Takao-

- De acuerdo, lo haré.

Ese es el tipo de conversaciones normales que tengo con papá, las cuales son más que todo negociaciones, aunque no recuerdo que haya sido diferente antes. Salí de las instalaciones, no iba a perder tiempo preguntándole a alguno de los amigos de Takao si él había vuelto, pues sé que eso era poco probable, y además ellos también parecían andar con cierta cautela hacia mí.

Traté de pensar en los viejos tiempos, cuando Takao era un niño y yo lo protegía de todo, siempre había tenido ese carácter explosivo y por eso había buscado algo que le hiciera entretenerse y enfocarse en algo más. El Beyblade fue la respuesta correcta, le gustaba, le hacía concentrarse y entrar en razón en muchas ocasiones. Sin duda su expresión cambiaba cada vez que conversábamos del juego, y no sólo eso… le ayudó a superar la muerte de mamá. Eso siempre le había afectado, y ahora estaba yo, haciéndole volver a caer en la misma situación. Sin encontrar las palabras adecuadas para retenerlo en una conversación por más de cinco minutos.

Ya recorrí el parque y el centro de la ciudad, sólo falta un lugar que mirar, el puerto. Takao suele refugiarse ahí y si no ha cambiado tanto, allí estará.

- Con que aquí estás…- aún conozco a mi pequeño hermano, percibo que me mira de reojo, aún no quiere hablarme.

- Sí aquí estoy, felicidades-

- Takao, por favor, realmente tiene que ser así- ya me estoy cansando de esto, quiero que me escuche.

- Sí, sí tiene que ser así, ya no eres mi entrenador, no eres alguien en quien pueda confiar, no sé si quiera si te puedo llamar hermano- con eso nuevamente salió y se puso en marcha hacia el dojo… al menos conseguí que regresara a casa.

Lunes 6 de diciembre, 10: 45 p.m.

Cenamos en silencio sepulcral, lo cual no es común en la residencia Kinomiya, o al menos no es lo que recuerdo. Aunque claro, Daichi no estuvo presente, quiso quedarse a dormir en casa de Max, o creo que fue Max quien le pidió que fuera a su casa. Como sea, eso no debería de preocuparme ahora, Takao es mi preocupación principal, sino logro solucionar esto, creo que es mejor volver a la expedición que quedarme en la BBA. Tan pronto como terminamos de cenar Takao se encerró en su habitación y no quiso salir más. Yo por mi parte sigo trabajando por un rato en los archivos que el señor Dickenson me dio sobre nuevos equipos, parecen tener un perfil interesante, y se puede llegar a sacar gran provecho de cada uno de ellos, lastimosamente solo uno se hará presenta para la semana Beyblade. La ventaja es que conozco a la perfección a ese equipo… bueno si han logrado mantenerse trabajando sé que harán un buen papel en el evento. En el momento en que me dispongo a apagar el monitor de la computadora escucho que la puerta de mi habitación se abre ligeramente.

- Hitoshi, puedo pasar-

- Claro papá-

- No hubo cambios-

- No, no quiere dejar que le hable-

- Sabes, tu madre era la que tenía un toque mágico para estas circunstancias… aunque eran pequeños claro, y los problemas eran más fáciles de solucionar-

- No tienes que compararte con ella, papá- me da pena como papá siempre ha sentido que no nos conoce y que mamá era la única que podía solucionar todo- Takao y yo arreglaremos esto, quizás no de inmediato, pero lo haremos.

- Lo sé, que descanses hijo-

- Igual papá.-

Martes 7 de diciembre, 5:45 a.m.

Los primero rayos de sol dan directo a mis ojos, hacen que me despabile más rápido. Es mejor que me dé prisa, así podré llegar temprano a la BBA y en un ambiente menos estresante (que toda la familia esté pendiente de si hay o no hay una disculpa, no ayuda) podré idear algo… o al menos eso espero. Tomo una ducha y luego me dirijo a la cocina por una taza de té y algo de comer. A eso de las 6:35 ya estoy de camino. Creo que me fui demasiado temprano, así que tomo el camino largo, pasando por el parque central de la ciudad. Recuerdo cuando traía aquí a Takao a que practicara por la mañana y a eso de las 3 de la tarde lo acompañaba a buscar algún retador, al principio siempre perdía, pero eso no hizo que se rindiera. Seguía más y más concentrado en su meta, en ganar, en ser el mejor. Quería ser el mejor para derrotarme, pero creo que esa batalla no será necesaria, Takao y su espíritu de batalla me superaron hace mucho y con el Justice Five, yo sólo ayudé a asegurar ese criterio. Si tan sólo pudiera explicarle eso… todo sería mucho mejor en estos momentos.

Martes 7 de diciembre, 8: 05 a.m

- Buen día señor Dickenson-

- Hola Hitoshi, buen día para ti también, dime, ¿cómo van las cosas con Takao?- suspire ante la pregunta y el señor Dickenson cambia su gesto de sonriente a preocupado-

- Ya usted sabe, Takao es un muchacho difícil y pues ahora no es la excepción, no quiere escuchar razones-

- Ya lo hará, es terco, pero él también sabe cuando tiene que ceder… bueno nos veremos en el almuerzo, tengo que ver los avances que Ralph y los demás han tenido con los patrocinadores.-

- Claro que sí señor, que tenga un buen día.-

Puede que el señor Dickenson tenga razón, Takao siempre ha sabido cuándo es el momento para escuchar a las personas. Aunque claro está, a veces necesita un empujón para comprenderlo totalmente. Sólo espero que alguien le brinde ese empujón pronto. De todas formas estaba iniciando el día, había mucho tiempo para pensar por delante y sólo llevo un día de regreso, quizás me estoy precipitando con todo.

Martes 7 de diciembre, 12:15p.m.

Es la hora del almuerzo, pero no veo a Takao por ninguna parte, papá también lo ha buscado inútilmente con la mirada. Al parecer él ni sus compañeros de los G-Revolutions vendrán. Retiro lo dicho, Max, Daichi, Rei (ya recuperado) y Hiromi entran al comedor, dirigen la vista y saludan, al verme bajan sus cabezas, más que ignorarme, ellos demuestran cierta pena. Al parecer ha sido una mañana difícil escuchando los reclamos de Takao, o al menos esa es mi deducción. Es increíble que no se haya presentado un aparatoso accidente en donde Kai cerrara la boca de Takao de una forma no tradicional, pero bueno al parecer siempre hay lugar para cosas nuevas.

Martes 7 de diciembre, 1:05 p.m.

Estoy de vuelta a la oficina, pero antes tengo curiosidad de saber si Takao está en la sala que se les asignó especialmente a ellos. Al acercarme escuchó su voz y la de Kai.

- Ya regreso-

- Vas a ir a almorzar ahora que no está Hitoshi, ¿cierto?

- Sí, ¿y qué? Tú haces lo mismo con tu padre.-

- Hmmm, déjame darte un consejo, si realmente aprecias a tu hermano, deja de actuar como un niño malcriado.-

- Mira quien lo dice.-

- Por eso mismo deberías cambiar.-

Como dije anteriormente, siempre hay lugar para cosas nuevas. No estaba enloqueciendo, Kai realmente le daba el empujón a Takao que yo estaba necesitando. De pronto hubo silencio, escuché unos pasos y la puerta se abrió. Es obvio que estaba en una situación poco esperada y deseada, pero quien abrió la puerta fue Kai.

- Ustedes dos necesitan hablar, a ver si acaso logramos solucionar uno de los melodramas familiares de la BBA- me dijo mientras avanzaba hacia el comedor.

- Hitoshi…- escuché murmurar a Takao.

- ¿Ahora sí me quieres escuchar?- pregunto con deseos de que la respuesta sea positiva.

Vi un poco de molestia en su rostro, era obvio que no quería dar el brazo a torcer, pero tomó asiento y me miró como cediendo la palabra. Me senté a su lado, sentarme al frente hubiera dictado una posición de autoridad, y no era eso lo que quería, Takao era muy defensivo y agresivo cuando se le quería marcar cierta autoridad. Traté de hacerme lo más claro posible, explicándole que en esa ocasión quería mostrarle nuevamente lo que era el espíritu del Beyblade, a él y a sus compañeros, de lo difícil que hubiese sido lograrlo de la forma tradicional. Le hablé también acerca de lo que yo sentí en ese momento, pero igual le fui honesto diciéndole que no me arrepentía de haber entrenado a los BEGA-Bladers, sobre todo a Brooklyn, pues cada uno fue una experiencia nueva e interesante.

- Tienes que entenderme, de todos modos, tú nunca le huyes a las oportunidades de aprender nuevas cosas del Beyblade, y eso mismo fue lo que yo hice de esa manera.-

- Entiendo… pero… ¿por qué te fuiste?- murmuró levantando su mirada y dirigiéndola a la mía- eso me hizo sentir que realmente estabas con BEGA y que realmente habías querido traicionar a la BBA- ahora veo que estaba equivocado en lo que había provocado su enojo.

- Me fui para tener tiempo de prepararme para esto que acabamos de pasar… sentí que dándote el tiempo necesario, ibas a comprender la situación, pero al parecer no lo fue- respondí un poco avergonzado, quizás mi razonamiento inicial no había sido el mejor.

- Está bien, ahora todo está bien… aunque- volteó a verme con una sonrisa en su cara que no recordaba cuándo fue la última vez que lo vi sonriendo así.

- ¿Qué? ¿Qué quieres?- pregunté… por más que lo intentara no definía lo que quería.

- Cuando antes discutíamos y luego nos reconciliábamos, íbamos por un helado y después a visitar a mamá, ¿recuerdas? ¿Crees que podemos hacerlo?

Ver a Takao pidiéndome eso, me hacía sentir que realmente me había perdonado y que tenía a mi hermanito de vuelta.

- Claro que podemos- contesté sin titubeos.

Martes 7 de diciembre, 5:35 p.m.

Fuimos por nuestro helado, pero antes de visitar a mamá pasamos a recoger a papá y al abuelo. Ha pasado mucho tiempo desde que toda la familia pudo venir completa a visitarla, así que era más que necesario el hacer esta visitar, aunque ahora tenemos a un nuevo acompañante, Daichi se nos unió. Nos mantuvimos un rato allí, acompañados del olor de las rosas que le llevamos a mamá y del silencio.

- Ha de estar orgullosa de nuestra familia- el abuelo mencionó y todos volteamos a verle- Ya saben Yoshie, estamos unidos y nos cuidamos el uno al otro, eso te incluye Daichi.

- Gracias abuelo.- el pequeño pelirrojo dijo sonriente y abrazando al abuelo.

- Papá tiene razón, somos una buena familia.-

- Así es, gracias Hitoshi- Takao se acercó a mí y me dio un abrazo que en instantes se transformó en un abrazo grupal.

La familia Kinomiya finalmente estaba reunida de nuevo y sin conflictos de por medio. Es bueno estar en casa y encontrar la paz. Ahora lo único que hay que esperar es que no se presenten más problemas en la BBA y que la Semana Beyblade resulte ser el éxito que promete ser hasta el momento.


Desde ya gracias a todos por los reviews!