Gracias por sus comentarios y apoyo :D, perdón por la pequeña demora y esperamos que este capítulo recompense aquello jeje, que yo me he reído bastante con él y hasta casi me infarto con una que otra ocurrencia de nona xD y aun mas con las mias O.o …(yessy~)
Espero que alguna piense en por que el titulo de "cosas de chicas y cosas de chico" lógico sabemos a que se refiere con "chicas", pero ya verán a que se refriere con "Chicos" y creo que mas de alguna se reirá mucho (Nonahere)
Sin mas, esperamos que les guste.
CAPITULO 3 PARTE 1:
"Maldita mujer.
¡Claro! esto sólo me puede pasar a mí. Eso pasa por tener a una mujer como Hokage, no me importa que sea fuerte como dice papá.Una mujer debería quedarse en casa a esperar a su esposo, cuidando a sus hijos y con la cena lista, para después de cenar y de que los niños duerman poder ir a la habitación a complacer a su marido. ¿Pero eso se podría tener con una mujer como Temari?, la respuesta es simple: No.
Bueno, eso de complacer a su marido…Sí, quizás ella es buena, pero eso de hacer la cena y cuidar niños, definitivamente no.
Temari no es esa clase de chica"
Aun adolorido y tocándose la mejilla, Shikamaru siguió a la rubia que caminaba apenas un paso delante de él, no se podían separar más. Pero de nuevo el machismo en él la detuvo antes de entrar al "pasillo rosa", lleno de cosas de mujeres, perfumes, maquillajes y esas cosas….cosas femeninas.
Cuando él se detuvo, la rubia apenas pudo dar un paso más para detenerse por inercia, luego volteó a verle, con su ceño profundamente fruncido. Él negó rotundamente con la cabeza, cruzó los brazos y miró hacia otro lado, aun así sintió la intensa mirada de la rubia.
– Vamos Shikamaru, por favor… – Pidió Temari, quien se tragó su orgullo para ver si así el shinobi se "compadecía" de ella.
– No, de ninguna manera entraré ahí, puedes esperar a que nos quiten esto – Dijo levantando su antebrazo derecho y señalando la "fatal" cadena que lo unía a la rubia.
– No puedo esperar tres días sin cambiarme – Le susurró, intentándolo hacer entrar en razón.
– ¿cambiarte qué? – Preguntó él, extrañado y claramente confundido. No era su fuerte el entender a las mujeres y todo lo relacionado con ellas, menos aun si se trataba de la fiera de Temari.
– ¡Argh, no entiendes! – Hizo una mueca de fastidio – vamos niño, iremos rápido ¿sí? – Serenó su rostro e intentó con un pequeñísimo puchero, más sería humillante para ella.
– ¡Que no! Y es mi última palabra – Sentenció el de coleta alta.
Shikamaru, de nuevo se cruzó de brazos. La mano de la rubia quedaba un poco extendida hacia él, por la distancia de la cadena.
Temari no podía esperar más. Podría ir al hotel donde se hospedaba y tomar algunas, pero no, ya se habían acabado. ¿Por qué no compro antes? o ¿Por qué Tsunade le hacía eso?, sabiendo perfectamente por lo que una mujer pasa en esos días, pero esa maldita mujer. Seguro que ni se acordaba, porque hace mucho que no le sucedía, después de todo, ¿Cuántos años tenía?, cincuenta o sesenta, quizás. No lo sabía, pero estaba segura que era mayor que el padre de Shikamaru.
El moreno aun miraba hacia otro lado, con los brazos cruzados y la vista severa. ¿Por qué se comportaba así?, ella no era tan amable con él, pero tampoco era tan mala persona , ¿verdad?.
Shikamaru miró a la rubia, ella agachó la mirada y él sonrió al verla derrotada. Estuvo por darse media vuelta y caminar de regreso a la casa, sin embargo, algo lo detuvo. El cuerpo de la rubia se sacudió un poco y se escuchó un leve jadeo, después otro más y otro hasta que notó como ella se llevaba ambas manos a sus ojos. ¿Estaba llorando?, la gran y fuerte Sabaku No Temari ¡estaba llorando!, tan sólo pensarlo sonaba ridículo. Si no lo estuviera viendo él mismo, no se lo creería.
– ¿Temari….? – Un jadeo más acompañado de un leve temblor del cuerpo de la rubia fue toda la respuesta que obtuvo de parte de la joven. Ella no lo miraba, aun se cubría los ojos – basta Temari, no puedes llorar por algo como eso, es algo tan tonto – intentó bajarle el perfil a la situación, no muy seguro y ya sin la severidad y decisión que antes poseía.
– Es tonto para ti, no para mí – Un pequeño jadeo más.
¿Por qué lloraba por algo como eso?, ¿sería por las hormonas? Sí, quizá sí, su madre se ponía tan sentimental y regañaba por todo a su padre, más que de costumbre, cuando a ella le sucedía.
La Kunoichi seguía llorando, algunas personas los veían al pasar, dirigiendo una mirada de desaprobación a Shikamaru. Seguían siendo el centro de atención y ya le estaba hartando.
– ¡Shikamaru, por favor! – Sintió un abrazo cálido. La joven lo estaba abrazando, aunque no lo podía hacer tan bien debido a la cadena que los unía. Sus brazos quedaban juntos entre sus cuerpos. Se veía tan indefensa y pequeña, su cuerpo cubría todo el de la rubia, su cabeza quedaba en el hombro de él y se escondía aun llorando. La camisa del pelinegro empezaba a mojarse y temblaba.
– Está bien – Shikamaru suspiró – está bien, vamos, pero deja de llorar. – Al parecer, odiaba ver a una mujer llorar y, extrañamente, odiaba de sobre manera que aquella mujer fuera Temari y que, más aún, llorara por su culpa. "No lo entiendo, ¿por qué con ella…?" no se atrevió a aventurarse más en sus pensamientos, bastante tenía con la tortura que lo esperaba en tal pasillo como para torturarse él mismo.
Temari, tras escuchar que él cedía, lo miró con una hermosa sonrisa adornando su rostro, aun con algunas lágrimas en sus ojos y cara. Dijo un "gracias" que él no escuchó muy bien y dio media vuelta para caminar. Shikamaru la siguió sin oponer resistencia, la sonrisa de Temari se ensanchó aun más al sentir que caminaba detrás de ella, entonces se limpió las lágrimas.
"Ingenuo" pensó. Claro, fingir se le daba bien, como a toda mujer. Por eso los hombres siempre la obedecían. No es que siempre fuera así, se trataba de saber cómo conseguir lo que necesitara sin lastimar al resto, no mucho al menos.
Dobló a su derecha, entrando en el "indeseable" pasillo. Vio como la rubia pasaba sus ojos por la gran variedad de paquetitos de múltiples colores ubicados, ordenadamente, en el estante.
Ella se acercó al estante y miró la cantidad de productos que había ahí. Shikamaru estaba detrás de ella, mirando a un lado y sonrojado, varias mujeres que pasaban por ahí se reían disimuladamente. Claro que todo eso, a ella, la traían sin cuidado "así me pagas todas las que me debes, niño" pensó, olvidándose así de su acompañante y centrándose en lo que la convocaba a aquel lugar.
– ¿puedes apurarte? – Le preguntó, el azabache, molesto. Había pasado un par de minutos y la chica no daba señales de escoger algún paquetito. "¿Qué espera? A que fuera muy difícil escoger, si todas son lo mismo" pensaba un muy ignorante y desdichado Shikamaru.
– ¿puedes esperar? – Contestó de mala manera la de coletas al sentir un nuevo jalón de la cadena, propiciado por el Shinobi de la Hoja.
La mirada sulfurada de la rubia lo hizo callarse por el momento, si iniciaba una nueva discusión más demorarían en abandonar ese infernal pasillo y eso…eso era lo último que deseaba.
¡Quince minutos!
Quince malditos minutos llevaba ahí parado frente a aquel estante lleno de productos femeninos y la rubia no se decidía. Miraba todo, pero aun no se decidía. Estaba harto y además de que hacía el ridículo. Si su padre lo viera ahí, sería la burla de toda su familia, en especial de su padre y su primo mayor, que nunca lo dejaba en paz.
– ¿puedes tomar una ya? – más que pregunta, era una orden… una muy demandante.
– No, aquí no hay las que venden en Suna – Contestó sin prestarle mayor atención.
– ¿Qué hay de diferencia? – Su molestia aumentaba junto con su tono de voz – ¡Vamos mujer! ¡Son lo mismo! ¡Ya acaba de una puta vez!
– Mucha diferencia ¡y no me grites! – Lo ignoró a pesar de querer matarlo por el vocabulario empleado. Tomó uno de los paquetes con su mano derecha, leyéndolo. Cuando él creyó que al fin la rubia se había decidido y podría salir de ahí, ella dejó el paquetito verde claro en el estante-
– pff… – suspiró entre molesto y resignado a esa calamidad.
Diez minutos más y la rubia por fin tomó un pequeño paquete en color azul claro. Shikamaru suspiró aliviado, pero fue demasiado pronto, la rubia apenas avanzó dos pasos y volvió a detenerse. Se temió lo peor "diez minutos más acá y me suicido para acabar con esta tortura" pensó, frunciendo su ceño y cerrando sus ojos, aguantando su desesperación y sus ganas de acabar con tan problemática mujer con sus propias manos.
Temari revisó los estantes, tomó un cepillo, algunos pomitos de colores vivos y siguió caminando por el pasillo, ignorando los pensamientos del pelinegro a quien, aquel pasillo, cada vez le parecía aún más grande.
La rubia le pasó algunos pomitos. "No los puedo detener con una sola mano" se excusó y él los tomó a regañadientes. ¿Cuánta humillación más tendría que soportar? A pesar de su fastidio, creía que no podía pasarle nada peor, pero siempre hay algo peor ¿no?. Maldita vida, empeñada en meterse con él.
A la mitad del pasillo, cuando creía que ya había dejado atrás lo peor y más humillante, se dio cuenta de su cruel realidad. Temari se detuvo, revolviendo entre otros paquetitos más pequeños y compactos que el resto, nada de qué preocuparse hasta que vio como un hombre de mediana edad entraba, por el lado contrario al que entraron ellos, al pasillo. Se desconcertó al ver a un hombre entrar a ese lugar, pero hubiera preferido no haber reparado en él.
Aquel sujeto se dirigió raudo hacia Shikamaru, quien estaba apoyado en un estante y no había notado lo que este objeto sostenía, hasta que el otro hombre se acercó a él y le pidió permiso. El "genio" de Konoha se apartó un poco y vio como el hombre sacaba una caja del lugar y luego se iba por donde vino.
Curioso, se acercó a aquel estante y tomó una de las cajas que contenía. Los colores no demoraron en subírsele. Temari, al percibir que Shikamaru agarraba una cajita, se sintió curiosa y observó con mayor detenimiento lo que el joven tenía en su mano izquierda.
– ¡eres un asco! – Le gritó espantada y avergonzada – si quieres comprar tus cosas ¡no lo hagas amarrado a mí! Que tus "necesidades" si pueden esperar – sentenció, roja al igual que él.
Aun en sus manos, el pelinegro, sujetaba una caja de condones y no cualquiera. Cuando Temari notó el detalle adicional no pudo evitar la cachetada que le plantó al moreno.
– ¡Qué asco!... además los quieres de sabores – dijo horrorizada, no conocía esa faceta de aquel chico, pero imaginar la razón de que quisiera preservativos de sabores no le agradó para nada. – ¡no quiero saber de tus gustos en la cama! ¡Idiota! Así que aguántate tus necesidades de "machote" mientras estés atado a mí. – Gesticulaba y hacía ademanes exagerados, mostrando su furia – ¡Arrrgg! No quiero que me salgas con que vas a acostarte con quien sabe que mujerzuela mientras estés atado a mi ¡Arrrggg! – Ese solo pensamiento bastó para que se horrorizara aún más, al imaginar los usos de esos condones de sabores.
– ¡No mujer! – Intentó defenderse, aun avergonzado, pero más que nada… ofendido y molesto por el golpe recibido, dispuesto a cobrársela sin miramientos – Te equivocas – Sentenció.
Shikamaru se acercó a ella lo más que pudo, dejando sus cuerpos juntos. Temari quiso retroceder pero él no la dejó, simplemente puso dos dedos en la espalda de ella y aquel gesto la obligó a no moverse. El pelinegro, con calma, susurró en su oído. – A mí no me gusta usar esto, créeme que lo mío sabe mejor sin condón – La mueca de la Kunoichi no tuvo precio.
Shikamaru soltó una risa burlona y la miró de igual forma. Temari, perpleja, se sonrojó aún más, levantó la mano en el aire, pero Shikamaru fue más rápido y la sujetó de la muñeca, acercándola de nuevo a sí mismo.
– Eres un maldito asqueroso, puerco y arrogante – Soltó con todo el odio que pudo, evitando que su voz demostrara lo nerviosa que él la había puesto con su cercanía y el calor que, de su cuerpo, emanaba.
– ¿No me crees? – Dijo él, obviamente refiriéndose a su sabor, sin quitar la sonrisa de su rostro.
– Por supuesto que no – Su pulso se estaba acelerando con todo aquello, pero aun así contestó de la forma más indignada posible.
– ¿Quieres probar? – Eso fue un golpe bajo, su mente no pudo evitar imaginar aquello y por lo mismo enrojeció hasta el cuello y las orejas. Shikamaru notó el segundo de turbación de la rubia y amplió su sonrisa.
Una sonrisa burlona que Temari no aguantó. Levantó la rodilla aprovechando que el moreno se había distraído mirándola de aquella forma tan sensual y velozmente le dio un golpe en la parte más sensible de su cuerpo.
Él, por suerte, alcanzó a desviar un poco la rodilla de la rubia, pero aun así ella logró golpear esa zona, aunque con menos fuerza de impacto. Aquello hizo que Shikamaru se doblara un poco y se sujetara sus partes nobles, emitiendo un leve gruñido de dolor y ella, sonriendo triunfante, dio media vuelta tras ver que el moreno dejaba la cajita de preservativos en su sitio y la seguía. Sin embargo, Shikamaru volvió a coger los condones luego que la rubia se volteara y los ocultó entre el resto de paquetes que sostenía.
"este lugar es el infierno en la tierra" pensó el de ojos marrones, aun adolorido, "pero vas a ver, Temari, esto me lo pagas" no pudo evitar la sonrisa maliciosa y traviesa que surcó su rostro una vez pensado aquello y mucho menos pudo evitar mirar aquella peculiar cajita de condones.
– Ah, Sí Shikamaru…. – El de coleta la miró, temiendo que ella hubiera notado que ahora la cajita de condones estaba entre el resto de cosas que sostenía. Pero por suerte ella estaba de espaldas y sólo giró su rostro, aun sonrojado, para mirarlo de perfil – Ya quisieras que yo te la lamiera –
Y con una sonrisa más que ancha, Temari siguió caminando dejando a un Shikamaru más que perturbado. Quien, por inercia, la siguió con una visible mueca de sorpresa y sonrojo en el rostro, pero sin lograr evitar pensar en lo que se sentiría que los apetitosos, suaves y carnosos labios de la rubia estuvieran alrededor de su miembro que, por desgracia, comenzaba a reaccionar deliciosamente a las palabras de la chica. Sin duda aquella mujer era tremenda.
Caminaron más y más. Temari revisaba los estantes y sacaba, cada vez, más artículos innecesarios a ojos del pelinegro. Jabón, shampoo, y toda clase de cosas aromáticas. Ella le entregó otro pequeñito paquete azul. Shikamaru miraba a cualquier lado, incómodo, hasta que vio sus manos, observó algunas etiquetas hasta que una le llamó en especial la atención y leyó con rostro se puso rojo y abrió los ojos a más no poder.
"¿ella tiene que meter qué en dónde? o por Dios ¿qué es esto?" giró el paquetito y leyó la parte delantera. "tampax, oh, tiene que estar bromeando…."
Antes de que ella lo mirara, él volvió su atención al techo del pequeño pasillo estaba lleno de mujeres, él era el único hombre y el anterior sujeto no contaba, al menos para él, no deseaba ni acordarse lo que había sufrido por culpa de su curiosidad al ver a ese hombre tomar esa estúpida caja de preservativos.
– Sujeta esto Shikamaru – La rubia le pasó otro pomito, esta vez rosa. ¿Por qué necesitaba tantos productos?, a él le bastaba jabón, shampoo, crema para afeitar, un desodorante y loción, pero… ah ¡claro!, ella era mujer.
Finalmente su tortura terminó y la rubia salió del pasillo con un montón de cosas en sus manos. Se detuvieron en la fila, detrás de algunas personas, Temari abrió su cartera, él miraba a la calle, anhelando salir ya de ahí.
– Shikamaru, ¿me prestas dinero? – le preguntó la de ojos verdes al darse cuenta, tras revisar su billetera, que sólo tenía dinero de Suna.
– ¿Qué? – Se giró a verla, sorprendido – ¿acaso no tienes y quieres comprar tanto? – Cuestionó molesto, "además que me golpea quiere que YO pague por ella", frunció el ceño.
– El dinero de Suna no es válido aquí y no he cambiado por moneda de Konoha. Vamos dame dinero te lo pagaré cuando cambie las divisas – Su voz se suavizó y lo miró como si le rogara, a pesar de estar pidiéndole un préstamo al muchacho.
– Está bien – Al parecer no podía negarle nada cuando le ponía esa carita de "chica tierna" y Temari lo había notado.
– Entonces paga – Cambió un poco su actitud – toma esto – La joven le pasó el montón de productos que ella cargaba y se hizo a un lado, lo más lejos que la cadena les permitía estar.
Se acercaron más a la caja y Temari dejó algunas cosas ahí. El cajero, un hombre casi de la edad de Shikamaru, lo miró divertido, más aun cuando pasó ambos paquetitos "especiales" delante del codificador, Shikamaru no podía estar más humillado. Pero claro, se volvió a equivocar, ¡otra vez!. El cajero, tras pasar la caja de preservativos por el decodificados, se sorprendió y miró a los jóvenes frente a él, imaginando quien sabe que cosas, que el de coleta no quiso saber. Pagó raudo luego de percibir la inquisitoria mirada del sujeto aquel y tironeando a Temari, se dio a la "fuga".
Gracias a quienes nos leen y dedicamos el capitulo a quienes se toman su tiempito para comentarnos ;) gracias :D
hime-chanhyuga
KuTe
kamiry hatake
lamisteriosacristal (a ver si ganamos ese concurso hahaha… vamos x esa carcajada xD)
Umeki-Nara
Nara Sabaku No (aquí tas gatita xD)
Namikaze-Tomoyo
Y si nos falta alguna, perdón!
Well, besitos y abrazos, esperamos les gustara el cap y se rieran con él xD, xk yo casi me caigo de la silla cuando lo he repasado hahahaha
Ha! Se me olvidaba! Agradecer a quien nos ha dado una perspectiva masculina del fic hahaha, gracias peque ;), realmente nos ha servido y de paso nos diste mas ideas jajaja. Debido a que varias decían que shika se pasaba con su paranoia hacia aquel pasillo xD, tuvimos la duda de si era tan asi… ok, sí , es así con algunos hombre jejejeje xD y nada, que algunos ni muertos entraría ahí hahaha. Besos~ (yessy~)
Espero que este capitulo les haya gustado por que a nosotros nos encanto escribirlo, me dio mucha risa y como es un capi muy largo pues tuvimos que cortarlo, en el siguiente aparecen dos personajes especiales ¿a que no adivinan quienes?.(Nonahere)
En fin, actualizaremos prontoo!
Saludos.
Nonahere.
Yessy
