Hola a tod s, lamentamos mucho la tardanza, creo que fueron mas de 4 meses pero fue necesario para que el capi quedara bien, tanto YyessyY como yo (Nona), esperamos que el capitulo sea de su agrado.

Muchas gracias por los RW que nos alegran muchísimo.

Como dije en el capitulo anterior, aparecen dos personajes importantes, espero que les agraden, ellos harán pasar a Shikamaru un momento incomodo.

Y bueno, no las entretengo, espero que les guste.

A leer!

Disclaimer: los personajes de Naruto no nos pertenecen, le pertenecen al genio Masashi Kishimoto

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Capítulo 4: Cosas de Chicas y Cosas de Chicos II

Ya después de pagar y tomar con molestia las bolsas, antes de que la rubia le reclamara, salieron a la calle y se encontró con las dos personas menos deseadas para él en ese momento: Su padre y su primo mayor, Shiteko.

Él trató de pasar desapercibido mezclándose entre la gente que circulaba por la calle, pero no fue suficiente. Shikaku reconoció a su hijo en el mismo instante en que éste lo había visto. El de la cicatriz en el rostro se acercó a él, seguido de su sobrino.

– Hey Shikamaru, pensé que estabas de misión – Le dijo su progenitor, un tanto extrañado de verlo.

– em….pues no – Fue la simple y vaga respuesta que le dio al mayor de los Nara presentes. Shikamaru se llevó su mano izquierda a su nuca, excusándose.

– Enano, preséntame a esta señorita tan linda – Shiteko reparó en su acompañante. Incomodándolo.

Su primo, siempre tan molesto con él, sonreía amablemente a Temari quien correspondió la sonrisa de buena gana.

– emm….no tenemos tiempo, si nos disculpan – Quiso continuar su camino, pero la rubia lo detuvo.

– Buenas tardes, Shikaku-san – "problemática y fastidiosa mujer" pensó el menor al ver la sonrisa burlona de la de Suna, al parecer sólo él reparó en este detalle. Temari había saludado al padre de Shikamaru a propósito para molestar al joven.

– Buenas tardes, Temari – Tanto Shikaku como Shiteko se dieron cuenta, en ese momento, de la cadena que sujetaba la mano izquierda de Temari con la derecha de Shikamaru. El mayor los miró, nuevamente, extrañado. Su hijo comprendió de inmediato aquella mirada, al igual que la rubia, quien intentó excusarlos.

– ah…esto, vera pues, es una…una misión, ya sabe, en realidad es un método de emm…comunicación, por así decirlo… terapia psicológica para mantener una buena relación entre los shinobis extranjeros, ya sabe… – Trató de explicar, intentando sonar normal y tranquila. La de coletas no entendía por qué le preocupaba que aquel hombre mayor tuviera una mala impresión de ella, por lo que intentaba evitarlo.

– Inventos extraños de la Hokage – Completó Shikamaru intentando restarle importancia a aquello, tratando de sonar despreocupado sin estarlo. Tanto su padre como su primo lo miraban sonriendo y Temari parecía, a sus ojos, tan natural. Como si esa situación fuera de lo más normal. En esos momentos, envidiaba la tranquilidad de la joven.

– Sí, sí y bueno, tenemos que estar atados así, cinco días… – Concluyó la de ojos verdes, no muy segura de que fuera correcto revelar aquello. "Shikaku-san de seguro se llevará una mala impresión de esto" su gesto se torció luego de tal pensamiento, pero sólo duró un instante… uno que captó Shikamaru. Temari se reprendió por pensar eso y sonrió quedamente para aparentar su momento de turbación.

"¿Qué mierda te importa lo que piensen los demás? Nunca te ha importado, con este hombre no tiene que ser distinto… vamos, concéntrate"

Observándola por el rabillo del ojo, Shikamaru notó con total claridad los microgestos de la rubia, aquellos que demostraban su conflicto interno y que pasaron desapercibidos para el resto. "Extraña, bipolar… de seguro se debe a que es mujer" definitivamente aquella chica lo confundía como ninguna otra.

– ¿Cinco días? – Pregunto Shikaku devolviendo a los que estaban encadenados al mundo real. Shiteko sonrió y miró a Shikamaru de forma burlesca.

– Sí, si ya sabe… Qué cosas tan raras se le ocurren a la Hokage, ¿No? – Temari trataba de sonar tan natural como fuera posible, pero le estaba costando muchísimo. Estar frente al padre de Shikamaru, un hombre culto y seguramente muy tradicional, explicándole algo tan tonto como lo que sucedía, era lo peor que le había pasado hasta el momento. Más aun si le sumaba el hecho que aun le estaba dando importancia a lo que el patriarca de los Nara pensara. "No lo entiendo… ¿por qué…?" justo en ese momento la voz de alguien evitó que se sumergiera en peligrosos pensamientos, lo cuales eran mejor no sacar a la superficie.

– Que ideas la de esa mujer – Acotó el acompañante de Shikaku – Pero bueno, como mi primo es tan mal educado, me presento yo mismo…soy el primo de Shikamaru, Nara Shiketo, a tus ordenes hermosa, ¿con quién tengo el infinito gusto? – Temari sonrió coqueta. Aquel chico frente a ella era en realidad muy guapo, su cabello era más corto que el de Shikamaru y lo llevaba suelto como en una melena desordenada, era fuerte y tenía unos hermosos ojos más claros que los de Shikamaru."Pardos" pensó encantada. Y una sonrisa que derretía a cualquiera.

– Temari, Sabaku No Temari, mucho gusto – La de Suna extendió su mano derecha libre y saludó a Shiteko. Él tomó y besó cálidamente la palma de la rubia que se sonrojó levemente al instante. Escuchó a Shikamaru bufar y Shikaku notó como él desviaba la mirada. El mayor alzó una ceja ante la reacción de su hijo.

– Dime Shikamaru ¿por qué no has llevado a tu hermosa novia a presentarla con nuestra familia? – La pregunta del de melena sorprendió a los jóvenes amarrados, pero no le cortó la lengua al menor.

– Ella no es mi novia, Shiteko – Respondió con fastidio el aludido.

– ¿No? – Con tono de falsa confusión – ¡ah! ¡Claro!, se nota, es decir, ¿cómo una chica tan hermosa podría salir con alguien tan simple como tú? – Dijo el de ojos pardos, con tono desenfadado.

Shikamaru soltó una risita sarcástica llena de molestia, Temari rio un poco. Shikaku estaba por reír al ver a su hijo. Sabía perfectamente lo que Shiteko estaba haciendo, no le vendría mal divertirse un poco con lo que le sucedía en ese instante a su heredero.

– Tenemos que irnos – Anunció, con voz hosca, Shikamaru – Vamos Temari… – Rogó, para sus adentros, para que la rubia se compadeciera de él y lo siguiera sin reclamar.

– ¡Cierto! – Dijo el de ojos pardo – Temari, quizá después podríamos salir en una cita doble

– Sonrió malicioso ante la propuesta, observando las reacciones de su primo.

– ¿Cita doble? – Preguntó la kunoichi. Shikamaru lanzó una mirada de odio hacia Shiteko quien sólo sonreía cada vez más.

– Claro, Shikamaru y Meyumi y tú conmigo. Por supuesto, si no tienes novio – El joven se acercó a la rubia y le guiñó el ojo al terminar de hablar, seductor. Las mejillas de la chica se colorearon levemente ante tal gesto, pero su orgullo salió al rescate.

– No, no tengo novio y sí, me encantaría – "¿Cómo ella acepta? y ¿En qué carajo piensa Shiteko?" pensó Shikamaru cada vez más fastidiado con la situación – ¿Quién es Meyumi? – Temari preguntó curiosa. Shikamaru lanzó otra mirada de "no respondas" hacia Shiteko, pero él no hizo caso.

– Ah sí, Meyumi es una chica que le gusta a Shikamaru, claro, aun no la ha invitado por miedo a un rechazo – Shiteko volvió a reír, palmoteando la espalda de su enojado primo – Como es tan malo con las mujeres – Y una sonrisa burlona por parte del de melena terminó de hastiar al menor. Temari se carcajeó, con autosuficiencia y arrogancia. El joven estratega se sonrojó levemente, quien sabe si por la humillación o la ira que sentía.

– Temari – Shikamaru comenzó a andar – vámonos – Exigió secamente, pero ella no se movió y él se obligó a detenerse, humillándose aun más a verse ignorado por aquella mujer.

– Entonces un día de estos quedamos ¿no, Temari? – Preguntó Shiteko, regocijándose ante la humillación de su primo.

– Obvio –Le guiñó el ojo, haciendo que el joven se carcajeara y Shikamaru se hundiera aun más en su miseria y enojo personal.

– Bueno, ya que estarás tanto tiempo con mi primo, supongo que dormirán juntos, ¿no? – La frase hizo que el resto se removiera incomodo y que Shikaku volviera su mirada más seria y dura.

– Shiteko… – Siseó Shikamaru, amenazante. Temari se cohibió al notar la mirada del padre de Shikamaru sobre ella.

– Pues si….pero muy aparte, tan lejos como nos permita la cadena, además Shikamaru es muy respetuoso – Logró articular a duras penas la de coletas.

– Más le vale, yo lo he educado bien – Respondió secamente Shikaku, sin cambiar su mirada.

– Sí, claro que si – Comento Shiteko – Pero espero que no te moleste, a Shikamaru le gusta dormir con la luz encendida, le da miedo la oscuridad – Temari rio con burla, más relajada. Shiteko consiguió lo que quería. Humillar a Shikamaru. El cual lo miró aun más enojado, si eso era posible.

– Vámonos, Temari, ahora – La voz del pelinegro sonó demandante, como nunca antes se le había escuchado. Los sentidos de la jounin se bloquearon un segundo por aquel mandato y no fue capaz de replicar nada más.

– Hasta luego, Shikaku-san, Shiteko, un gusto conocerte – Después de una reverencia como muestra de respeto Shikamaru y Temari siguieron caminando. La rubia miraba las tiendas, despreocupada, intentando olvidar la anterior voz de su acompañante. Shikamaru miró hacia atrás, aun veía a su primo y a su padre que se habían detenido en una tienda. Shiteko lo miró e imitó, con las manos, un cuerpo de una mujer. El de Temari. Shiteko sonrió y se relamió los labios.

Después de una seña obscena de Shikamaru hacia Shiteko el moreno caminó más rápidamente llevando a la de coletas más a prisa. Luego fue ella quien aceleró el paso, sujetándose el estomago con fuerza hasta que el dolor agudo cesó y le permitió abordar un tema que le interesaba.

– ¿Qué edad tiene tu primo? – Preguntó lo más amable que pudo. Había sacado en claro que el pelinegro no tenía en muy alta estima a su familiar.

– Que importa – Respondió tratando de no sonar grosero.

– A mí me importa, por eso lo pregunto – Puso mala cara ante la respuesta del chico, pero intentó sonar amable.

– Tiene 23 años – Contestó, resignado y sin dejar de caminar.

– ¿23 años?, vaya, es mayor que yo – Sonrió levemente al saberse más joven.

– Sí, por un año ¿y qué? – Respondió de mala manera. No le gustaba por donde iba la conversación.

– Sólo es un comentario – La voz de la rubia sonó molesta y es que la actitud de aquel niñito la exasperaba.

– Pues deja de comentar – Shikamaru siguió caminando hasta, finalmente, llegar a la casa.

El moreno se sentó en el sillón dejando las cosas en una mesita pequeña. La joven lo miró de pie frente a él, la molesta cadena no le permitía separase más.

– ¿Ahora qué? – Suspiró entre resignado y molesto por la insistente mirada de Temari.

– Tengo que ir al baño…. – Susurró, ruborizada.

– ¿Qué? – Preguntó frunciendo el ceño levemente confundido. No la había logrado escuchar.

– Que tengo que ir al baño – Repitió lo suficientemente alto para ser escuchada.

– ¡no, no, no, no, eso no! – Respondió el Nara, moviendo la cabeza y negando con las manos frente a él. Espantado.

– ¡Tengo que ir! – Temari golpeó con su pie el suelo y apretó sus manos en puños para controlar su enojo.

– ¿No puedes aguantar? – "¿es idiota o qué? Kami-sama ¿por qué me castigas así?" pensó la de Suna, sintiendo como le hervía la sangre ante la estupidez del 'genio' de Konoha.

– ¡Claro que no! – Gritó desesperada.

– Pues intenta, yo no voy a ir al baño contigo, y menos si vas a usar eso – Señaló el de Konoha, frunciendo el ceño cada vez más.

– ¿Eso qué? – Ella se encontraba verdaderamente desconcertada ante las palabras del menor.

– Lo que compraste – Respondió el estratega, señalando las bolsas que había cargado.

– Claro que sí lo usaré, sino no lo hubiera comprado – Aseguró y se cruzó de brazos, jalando la muñeca encadenada del Nara por el movimiento.

– Escúchame bien – Comenzó a decir Shikamaru, con voz amenazante, mientras se levantaba y quedaba frente a ella. La tomó de los hombros, obligándola a mirarlo a los ojos y cuando el negro y el verde se encontraron, él habló seria y decididamente – Por nada del mundo, iré al baño mientras este amarrado a ti, y nada, absolutamente NADA, me convencerá de lo contrario –

Y una vez más su actitud machista e infantil se vio aplastada de la peor manera.

Quince segundos después caminaba hacia el segundo piso de la mansión detrás de una rubia molesta y con una mirada fulminante. Resignado, y con la marca de la palma de la mano de Temari en su rostro ardiéndole, esperó hasta que ella se detuvo frente al baño con el paquete femenino en manos. ¡Peor no podía estar!, pero claro, siempre hay algo peor ¿no?

En aquel instante, Nara Shikamaru consideraba seriamente su herencia genética y es que su gran machismo y su fuerza de hombre se reducían a nada junto a esa mujer, al igual que su padre ante su madre. Ya que era bien sabido por él que su progenitor se doblegaba como el más fiel y obediente de los sirviente ante la más mínima palabra que salía de la boca de su hermosa madre.

Acaso ¿Ese sería siempre el destino de los Nara?

¿Perder toda voluntad y libertad ante las mujeres, convirtiéndose en sumisos lacayos de éstas?

Si así sería, definitivamente, ¡NUNCA tendría hijos varones!

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Hola! Espero que haya sido de su agrado el capi, tardamos bastante, lo sé, pero fue necesario para que quedara bien.

Shika esta cada vez mas metido en líos de mujeres y esta nos será la única aparición de Shiteko, espero que les agrade el personaje, en lo personal, lo amo.

Y bueno, a shika aun le falta sufrir con los cambios hormonales de Temari, así que esperen lo que viene, que seguro les gusta.

Por cierto, el siguiente capi viene con un extra, lo trataremos de subir pronto, hasta el siguiente, saludos y besos.

Nonahere.

YyessyY.