E, Disclaimer: los personajes de Naruto no nos pertenecen, le pertenecen al genio Masashi Kishimoto
Gracias a todos por los follow, fav y sobre todo, los rw! Nos animan mucho C:
Capitulo para ustedes: Guest, Mitchel0420, kamiry hatake, Beauty Little Star , ViOlEtALoVeFaNfIcS, JenniNara, Nara Sabaku No, kotoko-98 , Dalila Lorena, azuena-chan
Capítulo 5: Baño
Temari entró en el baño seguida del moreno, quien aún la observaba con mala cara por obligarlo a seguirla de forma tan bruta. Sin embargo, su rostro pasó del más puro enojo a la sorpresa absoluta en un dos por tres ante la acción femenina.
La rubia había llevado sus manos a su espalda, halando de paso la de él, pero Shikamaru se encontraba tan absorto observando las acciones de la de Suna que no le importó. Temari llevaba puesto un vestido negro strapless, que caía libre hasta sus rodillas, llevaba zapatos negros altos de tacón chino a juego. La joven llevaba atado a su cintura un obi color rojo el cual comenzó a desaflojar ante la atónita mirada de Shikamaru.
Él sintió el calor agolparse en su rostro, por lo que, prefirió omitir sus comentarios para con la desfachatez de la joven. Aunque, a pesar de todo, sus pensamientos rondaban por lugares que nunca antes habían pasado. Ni con la bella de Meyumi en frente.
Sin embargo, para la mala suerte del chico, ahí quedó todo. Temari desató por completo su obi y lo lanzó directamente al rostro de él, evitando así que este viera más de lo debido. Shikamaru se sorprendió, pero la rubia se encargó de aclararle las cosas.
– Véndate los ojos – Mandó.
– ¿Qué? – Preguntó Shikamaru, retirando el obi de su rostro con su mano no encadenada.
– No quiero que me veas y así me aseguraré que no intentes nada raro – Ella lo apuntó, decidida –¡Pervertido! – Él iba a reclamar, pero la mirada asesina de Temari le advirtió que nada bueno saldría si lo hacía. Por lo que, con clara molestia, se ató el obi a sus ojos, casi asfixiándose en el trayecto por lo ancho de este. Temari haló a Shikamaru con fuerza, en venganza por el anterior jalón que le dio el moreno al atarse el obi. Luego, comenzó con lo suyo.
El pelinegro tan sólo escuchó en completo silencio como la rubia rompía el paquetito azul y el roce de papeles y ropas entre otros sonidos que no logró ni quería reconocer. Se tensó al instante, su mente no lograba imaginar que mierda estaba haciendo esa problemática y, de seguro, era lo mejor para su salud mental, puesto que de por sí aquello ya era una gran tortura para el estratega.
Luego que la de Suna terminara de "cambiarse" y le "permitiera" quitarse la tela de los ojos, Shikamaru agradeció, internamente, a Kami-sama por haber terminado con su suplicio. Temari se volvió a atar el obi y descendió las escaleras, ignorando al shinobi de la Hoja.
Sin embargo, a pesar de todo lo que pensara el joven Nara, aquello sería lo más tranquilo de la tarde.
Ahora la rubia molesta ya descansaba sentada en el sillón. Shikamaru, a un lado de ella -lo más lejos que podía-, observaba a través del enorme ventanal las pocas nubes blancas y esponjosas que circulaban por ahí, pero estaba claro, ya no aguantaría mucho más.
Temari, tan tranquila como podía estar, leía un libro: "plantas de konoha y sus usos medicinales" que resultó bastante interesante a pesar de la portada tan sencilla. Sin embargo, notaba algo raro que la desconcentraba. Shikamaru, sentado a su lado izquierdo, se movía constantemente de un lado a otro; subiendo las piernas a la mesita frente a ellos, se quedaba tranquilo unos segundos y después se volvía a mover.
– ¿quieres quedarte quieto?, ¡me desesperas! – Le gritó, hastiada. Mirándolo por el rabillo del ojo.
– No… – Dijo, apenas audible, y siguió moviéndose. Ella se quedó callada, ignorándolo, pero a los diez minutos ya no aguantó. Ella no era tan fácil de desesperar, pero él siempre sobrepasaba los límites.
– ¡Quédate quieto! – Le espetó, por fin mirándolo directamente.
– ¡No! ¿Y sabes qué?, ¡al carajo! – Dicho esto Shikamaru se puso en pie y subió las escaleras corriendo. Por fuerza física arrastró a la rubia con él, quien no logró reaccionar y quien apenas pudo seguirle el paso sin caer. Finalmente llegaron a una puerta blanca de lujosos acabados. Shikamaru entró jalando a la Kunoichi con él. Temari vio como él llevó sus manos a la parte delantera de su pantalón y estuvo por desabrochar el botón, pero ella había alcanzado a jalarlo hacia atrás, evitando el fatal desenlace de la acción del Nara.
– ¿Qué carajo haces, pervertido? – Casi le gritó. Estaba completamente espantada.
– Mira mujer…tengo que orinar – Le explicó con toda la calma que su 'estado' le permitía. El pelinegro la observaba con fastidio, entrecerrando sus ojos y frunciendo su ceño.
– ¡Claro que no!– Gritó, desesperada. Una parte de ella ahora comprendía la anterior negativa del muchacho. Sin embargo, no pensaba ceder ante él.
– ¡Tengo que!– Insistió Shikamaru y, por un segundo, le dio lastima a Temari. Pero sólo había sido un segundo.
– ¡Pues tendrás que esperar hasta que nos suelten!– Declaró la rubia; cruzándose de brazos, arrastrando la mano del joven en el trayecto.
– No puedo, sabes que es fisiológicamente imposible – Le espetó, apretando los dientes al darse cuenta que ella estaba siendo tan irracional como él lo había sido antes. Por un momento casi se sintió mal por como la había tratado. Casi. – Además, llevo horas aguantándome y ya no resisto más así que voltéate a menos que quieras ver – La retó y una mueca de satisfacción se instaló en su rostro al ver el gesto de odio de ella. Cosa que hubiera disfrutado más si no se hubiera encontrado poniendo su mayor esfuerzo en aguantarse.
– No creo que tengas mucho que mostrar – Contestó la rubia, entre dientes. Fulminándolo con la mirada.
– Morirías por verlo, es más grande de lo que podrías imaginar– La picó él, formando una sonrisa maliciosa con sus labios.
Esa fue la gota que derramó el vaso. No hubiera estado tan humillada de no ser porque sintió, perfectamente, como el calor le subía a la cara con el simple hecho de escuchar las últimas palabras del moreno. «Es más grande de lo que podrías imaginar» ¡ella no se estaba imaginando nada! Y ¡ya era la segunda vez que le insinuaba lo mismo!
Indignada y molesta levantó la mano en el aire, pero -de nuevo- él la detuvo usando esta vez más fuerza física. La arrinconó en la pared con las manos sobre la cabeza sujetándola de las muñecas.
– Escúchame bien... – Siseó el muchacho. Shikamaru se acercó tanto a ella como pudo, sus labios casi se tocaban y sentían el aliento del otro – Tengo que orinar y te vas a aguatar porque yo me aguanté cuando tu tuviste que hacerlo – Apeló a su ultima carta antes de entrar a forzar de otra manera a la de Suna.
– ¡Cállate! – Gritó, enrojeciendo más que antes – Está bien, está bien, pero me alejaré lo más posible – Aceptó y él dejó libre sus manos. Cuando se vio capacitada para mover nuevamente sus brazos, empujó al moreno indicándole de aquella – nada amable manera- que podía hacer lo que debía ¡Lejos de ella!
Y como dijo la rubia, se alejó lo más que pudo. Cuando Shikamaru se paró frente al escusado, ella quedó casi fuera del baño y cerró la puerta lo más que pudo, pero -al hacerlo- la mano derecha de Shikamaru quedo extendida en el aire.
– Temari acércate un poco – Le pidió, casi amablemente. Casi.
– ¡Que no!– Chilló la de Suna, haciendo que al joven le doliera la cabeza por escuchar su voz que -en aquel instante- se le antojaba completamente aguda e irritante.
– No puedo desabrocharme el pantalón con una sola mano, a menos que quieras ayudarme – La picó.
– ¡Asco! ¡Claro que no!– Declaró la de ojos verdes, haciendo una mueca de profundo desagrado.
– Vamos, sólo acércate mientras me acomodo – Volvió a pedirle, ahora sí, amablemente.
– ¡No!– Volvió a negar, cerrando sus ojos con fuerza, intentado evitar ver sin querer.
– Necesito bajar el pantalón y mi mano derecha para detenerla– El joven Nara suspiró, frustrado. ¡Esa mujer lo iba a volver loco!
– ¿Detener que? – Preguntó inocentemente, abriendo lentamente sus ojos. Un poco curiosa, sólo un poco.
– Pues mi…– La voz de Shikamaru se extinguió como el fuego ante el agua. No era capaz de terminar aquella frase, eso era más de lo que sus crispados nervios le permitían soportar.
Ambos estaban rojos, ella al comprender y él al explicar, pero quedo claro al primer instante. Ella negó sonrojada y de nuevo se alejó, jalando al moreno, lo más que podía. Pero el dolor en el abdomen de él era demasiado y ya no podía aguantar. Así que, usando la fuerza bruta, jaló a la rubia hacia él y –rápidamente- bajó el cierre de su pantalón. Ella quedó detrás de él mirando su nuca y sólo alcanzó a cerrar los ojos antes de escucharlo orinar; él soltó un suspiro de satisfacción que no hizo más que aumentar la tensión entre ellos, pero a él poco le importó. Era demasiado el alivio que sentía como para preocuparse del hecho que estaba compartiendo cosas tan intimas -como ir al baño- con una mujer, sin contar que aquella mujer era la problemática de Temari.
Después de unos minutos, que a ella se le hicieron eternos, Shikamaru subió el cierre de su pantalón, acomodándose la ropa como podía, y haló la palanca del escusado.
– ¡Lávate las manos, asqueroso! – Le espetó ella, quien aun no salía de su turbación y nerviosismo.
– ¡A eso voy! – Refunfuñó él.
El joven Nara se acercó al lavabo con la rubia a un lado de él, abrió la llave y se lavó las manos. Luego, juntó agua entre ellas y acercó su cara, inclinándose, dejando a Temari una perfecta vista de su trasero que, en el pantalón negro de shinobi, resaltaba bastante. En verdad, él no estaba tan mal. Era más alto que ella, fuerte y con un buen trasero, ¿sería por el ejercicio? Se preguntó Temari.
– ¿Te gusta mi trasero? – Preguntó él, con voz ronca y acusadora.
– ¿Qué?– Se sorprendió al ser sacada de sus pensamientos. Temari se dio cuenta que hacía varios segundos que él había dejado de mojar su cara y ahora la poca agua le escurría. Además, observó a través del espejo que ella miraba hacia abajo, hacia su trasero. Por alguna razón, esa imagen de él se le antojaba… apetecible…, sin embargo, la mirada entre burlona y acusadora de él la había hecho volver a la realidad de golpe. Tan sólo deseaba tirarse por la ventana por haberse quedado absorta mirando al odioso pelinegro.
– ¿Qué si te gusta mi trasero?– Repitió él, con sorna. Comenzando a formar una sonrisa ladeada, que a ella se le antojó demasiado atrayente para su sanidad mental.
– Miraba el suelo! – Trató de defenderse. Había logrado alzar la vista del reflejo del rostro de él y odió toparse con el sonrojo en sus mejillas a través del espejo.
– Claro…– Comentó el moreno, ensanchando su sonrisa. Indicándole, con su tono de voz, que lo no creía nada– Vamos– Contestó mientras se alzaba cuan alto era. Imponiéndose. Y ella, por primera vez, fue totalmente consciente de la diferencia de altura entre los dos, de cual ancha era su espalda y los leves, pero firmes, músculos de sus brazos. Temari debía reconocer que la camiseta negra de cuello alto y sin mangas que estaba usando el joven, le favorecía completamente.
Shikamaru comenzó a alejarse del lavabo y se le ocurrió, la mala idea, de agregar: – Quiero descansar –
La de ojos verdes salió de su ensimismamiento al percatarse que él siempre sería un maldito vago.
– Son la seis de la tarde – Le hizo notar, frunciendo el ceño.
– ¿Y qué?, estoy cansado – Shikamaru guardó sus manos en los bolsillos de su pantalón. Contando mentalmente lo que tardaría la rubia en reclamarle por lo que había dicho.
"tres…dos…uno"
– ¿Cansado de qué?, ¡si tu no haces nada!– ¡Bingo!. Punto para Shikamaru, el cual cerró sus ojos, hastiado.
– Déjame decirte que hago muchas cosas, tengo muchas obligaciones – Contestó el joven, deteniéndose y encarando a la de Suna. Ambos se miraban fijamente, evaluándose.
– ¿Cómo dormir?– Preguntó, burlona. Ella entrecerró sus ojos, mostrándole así que no confiaba en sus palabras.
– ¿Dormir? ¡Ja!, ya quisiera, pero ni eso puedo hacer, te diré lo que hago: ayer en a tarde pase el día entero en el bosque porque una cierva enferma estaba por parir, ¡estuve toda la tarde ahí! – Dijo alzando las manos, en claro signo de fastidio – En la noche mi padre me obligó a entrar al bosque a quitar las trampas que los cazadores ponen, por si fuera poco estuve recolectando algunos cuernos de ciervo y Tsunade-sama pidió urgentemente algunas medicinas que tardamos cuatro horas en hacer. ¡Cuatro horas! – un nuevo aspaviento – Como resultado terminé acostándome a las 4 de la madrugada para después levantarme a las 5 a.m. y todo porque cierta embajadora molesta quería estar a primera hora en las oficinas, para terminar el molesto papeleo que nos llevó medio día y, finalmente, terminé amarrado a una loca que, por si fuera poco, ¡está en sus días y se cree mi jefa! – Explotó Shikamaru, alzando la voz, cosa que no era normal en él.
– ¡A mi me importa muy poco lo que hagas! –Gritó la de ojos verdes, tan fuerte como él– Y ¿sabes qué?, son tus obligaciones y no debes de quejarte de ellas, porque yo también tengo muchas y no me quejo, al contrario, hago todo bien ¡porque soy una kunoichi fuerte! – Le espetó, hincándole su dedo índice izquierdo en el torso.
– ¡Y también eres mujer! – Contra-atacó, sin pensar, el de Konoha.
– ¿Otra vez con tus estupideces sobre hombres y mujeres?, ¡idiota! – Ella volvió a clavarle el dedo en el pecho, agotando la poca paciencia que al joven aun le quedaba.
– No me malentiendas –Comenzó a decirle, haciendo una pausa para calmarse. Obteniendo buenos resultados al intentarlo –…Tú…– Él bajo la voz, suavizó su expresión y continuó – Tú te estresas por todas esas cosas, misiones, trabajo, más misiones, en cambio, otras chicas como Ino se preocupan más por cosas como su apariencia y eso…– Concluyó torciendo el gesto de su boca, contrariado.
– Es que las chicas como Ino no tienen más que aire en la cabeza– Declaró la rubia, como si aquello fuera la verdad que rige al universo.
– ¿Aire? – La pregunta fue acompañada con un alzamiento de cejas del pelinegro. Él no se esperaba una contestación como aquella, en realidad, no se esperaba ninguna contestación –a menos que fueran gritos de reproche y sin sentido, para él-.
– Sí….el olor del esmalte y lo caliente de las secadoras les derrite el cerebro, así pasa – Ella rio, burlona. Segura de que Shikamaru se molestaría, después de todo, Ino era su amiga.
Sin embargo, y contra todo pronóstico, en vez de seguir discutiendo, Shikamaru soltó una risita. Sorprendiendo a su compañera. Mas, pasada la primera impresión, ella no le prestó más atención. Él nunca lo había pensado así, sin embargo, era verdad. Temari era la clase de chica que no se preocupaba por su apariencia física, pero no lo necesitaba. «Ella en verdad es hermosa» ¿Qué?, ¿Qué carajo pensaba?, ¿desde cuándo ella era hermosa?
El joven se sorprendió y parpadeó, confuso, tras sus pensamientos. Volvió a la realidad y observó que la de coletas se miraba en el espejo y se llevaba una de sus manos a su labio, el cual tenía una pequeña herida.
– ¿Qué te pasó ahí? – Preguntó realmente curioso, incluso, hasta un poco preocupado.
– Me mordí el labio, todo por discutir contigo – Le reprochó, levemente, mientras lo veía a través del espejo.
– Es tu culpa, tú comenzaste a gritar– Dijo él, como si nada. Temari iba a hacerse la ofendida, además de negar lo dicho por el moreno, cuando se vio interrumpida por las palabras de él– Déjame ver – Le ordenó suavemente. Volteándola para que quedara de cara a él.
Shikamaru se acercó más y tomó a Temari por el mentón, obligándola a levantar la vista. Se acercó a ver su herida; era pequeña, pero de esas que suelen ser realmente molestas. Shikamaru, sin pensar en lo que estaba haciendo, pasó uno de sus dedos por el labio de la chica, apenas rozando la herida, pero a ella le molestó y se hizo un poco para atrás. Él la tomó de la nuca, obligándola a no alejarse más, pero con suavidad y amabilidad, pese a las circunstancias.
Temari cerró los ojos cuando él le volvió a tocar su herida, por el pequeño ardor que sentía, y lo siguiente que notó fue un alivio realmente satisfactorio. Sintió algo húmedo y cálido sobre su labio, pocos segundos después se dio cuenta que era la lengua de Shikamaru quien se los lamía tranquilamente, como si fuera lo más normal del mundo.
Y es que eso no era normal, ¿o sí?
Al menos, no entre ellos, y si lo era o no, ya poco importaba. Sus sentidos se bloquearon y se dejó hacer. Abrió la boca y acercó su lengua a la de él y, cuando ambas hicieron contacto, a Temari le recorrió una descarga eléctrica por toda la espalda. Se echó hacia adelante más y más mientras que aun jugueteaba con la lengua del moreno por fuera de su boca, sin que éste diera muestras de desaprobación y sin llegar a ser un beso completamente. Simplemente delicioso.
Shikamaru, siguió sin pensar e introdujo su lengua dentro de la boca de ella, casi con frenesí. Acababa de convertir aquel juego de lenguas en un verdadero beso. Sus cuerpos eran dueños de la situación, nada más importaba. Ni sus discusiones, ni sus diferencias. Sólo eran dos personas besándose como si de eso dependieran sus vidas.
Él retiraba su lengua unos segundos para dejarla respirar, para después volver a frotarla con la de ella. A Temari se le movió el suelo y le temblaban las piernas, era demasiado surreal. Demasiado onírico y demasiado exquisito. Un sueño perfecto que se perdió cuando escuchó perfectamente un jadeo ronco por parte de él, al escucharlo abrió los ojos sin dejar de besarlo. Todo se fue disolviendo, dejándola un poco confusa, como el fin de un sueño al despertar. Vio los ojos del pelinegro cerrados y, aunque no la abrazaba y ya no sostenía su nuca, estaba bastante cerca de ella. De pronto, tan rápido como cayó en cuenta de lo que sucedía, ella se separó. Se echó hacia atrás y quiso escapar de ahí, pero una vez más, la cadena se lo impidió.
Shikamaru, antes de que pudiera volver a decir algo que justificara aquel juego de lenguas, fue brutalmente golpeado. Una cachetada que casi le rompe la cara a la mitad.
– ¡Nunca, en tu vida, vuelvas a hacer eso!– Temari se giró y avanzó hacia la sala, con él detrás sin poder dejar de seguirla. Sin poder ver el fiero sonrojo que cubría el rostro femenino hasta las raíces del pelo.
Sin poder ver que ella se lamía los labios, inconscientemente, aun enfurecida.
Oh! Lo prometido es deuda, aquí les dejo el extra: yyessyy . deviantart #/ d5h51mh (sin espacios)
Ya saben, sin espacios ;D (nunca dije que fuera algo escrito jiji) a ver que les parece
Yessy~
Bien, esperamos que no nos maten por la tardanza, acabo de entrar a la universidad y al trabajo por lo que mi horario esta totalmente lleno, no puedo hacer mucho por escribir aunque quiera, sin embargo ya tenemos algunos capis, aunque Yessy quería subir hasta que terminara el extra, ue por cierto es genial, me encanto.
Muchas gracias a quienes nos dejan RW que ya llegamos a los 51, (emoción) y bueno, esperamos llegar a los 100 en unos capis mas, espero que este capitulo les haya gustado que a mi me encanto escribirlo junto con Yessy, en especial el final cardiaco.
Nonahere~
