CANCION DE CUNA

CAPITULO 02

HORFAND

El mundo le daba vueltas vertiginosamente, de pronto un sudor frío, escapó a través de sus poros, segundos después su mente se bloqueo de tal manera que no podía pensar, ni siquiera recordaba como respirar, había olvidado algo tan normal y cotidiano como el inflamar sus pulmones con oxigeno. ¿Acaso su corazón había dejado de latir? Le hubiese gustado hacer preguntas, muchas preguntas, pero en lugar de eso, se desvaneció. Martha la madre de los chicos Thompson corrió en su auxilio.

-Candice, Candice, Oh Dios mío – La mujer parloteaba como loca, pero ella solo podía escuchar voces lejanas y distorsionadas que le decían cuan malvado podía ser el mundo contra ella.

¿Había escuchado bien? ¿No era una broma cruel? Sin embargo dentro de su pecho sabia que los hijos de Martha eran buenos muchachos que jamás se atreverían a jugar con algo tan delicado como la vida de su pequeña Rebeca. Abrió los ojos lentamente, la primera imagen que vio fue la de su pequeña nena de 6 años, la respiración se hizo acompasada y entonces miro claramente como Martha con los ojos llorosos, le miraba con compasión.

Candy se toco la cabeza, como tratando de cerciorarse de que estaba realmente ahí.

-Lo siento tanto Candice – La mujer se sorbió los mocos – mi hijo mayor trato de detenerlos pero eran hombres grandes y el solo un pequeño… Esto ha sido un verdadero, un verdadero – Y entonces hecho a llorar.

-¿Quién querría hacer algo así? – Pregunto el padre de los chicos.

-Necesito levantarme – Candy trato de sentarse en el sillón donde la habían acostado – Necesito saber si….

-No Candice, no se levante – Interrumpió Martha – Ha sido algo realmente espantoso y un shock para usted, debería…

-No puedo perder el tiempo en recriminaciones y autocompasión – Señalo Candy – Mi hija esta allá afuera – Los ojos se llenaron de lagrimas y su expresión era de profunda tristeza – Ella debe estar asustada, es tan pequeña he indefensa, si algo llegara a pasarle Martha yo… yo… moriría – Candy prorrumpió en llanto – Se quien tiene a mi hija y también lo que quiere… - se puso en pie y con paso decidido tomo su bolso saliendo del apartamento de los Thompson.

Había ido por su niña a la escuela, tras no encontrarla, había decidido buscarla en casa de los Thompson, fue allí donde le habían dado la lamentable noticia.

Hacia frío, vaya que hacia frío, estaba asustada, triste, extrañaba a mami y además tenia hambre, mucha hambre. Rebeca miro de nuevo a los hombres que jugaban pokar en una mesa, eran hombres feos, olían mal y fumaban sin parar. La pequeña que estaba hecha un ovillo en una de las esquinas escuchaba su estomago crujir y se preguntaba que hacia allí, donde estaba su mami y quienes eran esos señores con risas sardónicas. Un par de lagrimitas rodaron por sus mejillas blancas y tersas, los labios rosas de la niña temblaban ligeramente.

-He Billy, la mocosa esta llorando, tal vez deberíamos darle una tunda para que lo haga con ganas ¿No crees? – El hombre la miro con un brillo malicioso en los ojos.

-Vamos, vamos, el jefe ha dicho que la raptáramos, no que la golpeáramos – miro fijamente a la niña. Rebeca abrió grandes los ojos

–Eh tu mocosa, ¿Por qué lloras? – La niña no contesto, se limito a mirarlo con curiosidad. – Te he preguntado algo niña – Se acerco a ella, con paso fiero.

-Te he escuchado - la niña se abrazo a si misma – Tu tienes los ojos de papa.

-¿Lo ojos de papa? – Los demás hombres echaron a reír

– Vaya Contigo Bob, parece que aquí tienes una hija – La niña los miro con rabia.

-¿Y que de malo tendría que fuera mi papi? Mami dice que soy una buena niña ¿usted tiene hijos señor? Mama siempre dice que los hijos son una bendición de Dios. – El aludido agacho la cabeza.- Mi papi era muy bueno – Prosiguió la niña – Si usted tiene unos ojos tan bonitos como papa, tal vez también tenga el corazón de su mismo tamaño – No hubo respuesta de nadie y las carcajadas cesaron.

-Rebeca es tu nombre ¿Cierto pequeña?

-Si, pero mami me dice Becky, si quiere usted también puede llamarme así.- Entonces sonrió. Era la sonrisa mas bella que cualquiera de los tres presentes hubiese visto antes, clara, pura y sincera.

-Becky – Hablo el primero – Debes tener hambre pequeña, toma un poco de pan ¿Tomas café? – El hombre se rasco la cabeza

-Mami no deja que tome café, pero puedo tomar leche caliente, mami dice que es buena para dormir – Pero que niña mas dulce… bonita, dulce y graciosa.

Los tres hombres se hicieron la misma pregunta ¿Para que querría alguien hacer daño a semejante preciosura de nena?

-Yo tengo una nenita de tres años – Confeso Bob – Espero que cuando tenga tu edad sea tan educada y gentil como tu, pequeña damita. – Por respuesta la niña le sonrió.

-Oye niña ¿Sabes jugar cartas?

-Royer ¡Que pregunta! Es una niñita.

-Mama me enseño a jugar algo con cartas, pero no recuerdo bien el juego – Aclaro la chiquilla.

-Pero sarta de haraganes ¿Qué rayos imaginan que están haciendo? – Una molesta tercera voz les gritaba desde las escaleras de la entrada.

-Ah, eh Jefe, nosotros solo…

-¿Dónde esta la niña? – Bob sintió claramente la manita pequeña de Rebeca apretar la suya con fuerza

-Eh pues, esta, es esta… - Hablo Bob acercando a Rebeca al hombre que hablaba a gritos. Se veía diferente a los otros hombres, usaba un traje muy bonito y tenia el rostro de alguien que vive bien.

-Bien, Rebeca, ven conmigo preciosa – La niña dudo antes de tomar la mano que el hombre le ofrecía – Te llevare a un lugar donde podrás estar mejor.

Los hampones, se miraron todos con una pregunta en sus rostros cansados ¿Qué pretendía hacer Marlon con la niña? Pero ellos no cuestionarían, su trabajo era la crueldad y nunca daban marcha atrás, a menos que hubiera ordenes de por medio.

-¿Me llevara con mami? – Pregunto la pequeña en un gesto inocente mientras el hombre le colocaba un abrigo sucio y mal oliente.

-¡No!¡Nunca mas volverás con mami! – Le aseguro el hombre con rostro frío – Tu mamà esta muerta y tu no volverás a verla jamás – Rebeca miro al hombre con sorpresa

¿Qué mami estaba muerta? Muerta, Rebeca sabia lo que era morir, su papa había muerto y nunca jamás lo había vuelto ha ver, morir era dolor y llanto, cuando papi había muerto, mama había llorado por días enteros, No, su mami no podía….. Era mentira – Se dijo la niña con fuerza - su mama nunca la engañaba y ella le había dicho, no, le había prometido que se quedaría para siempre con ella.

-No es verdad mami esta viva, viva!! – La niña se tapo los oídos con ambas manos – mientras lloraba a lágrima viva.

-Ya, venga, deja de llorar, no estoy para aguantar berrinches de niñas bobas, deja de llorar o te daré una paliza – La sacudió con fuerza - ¿Entendiste? – Le grito mientras le apretaba los hombros con las manos. Su rostro muy cerca de ella.

Bob estuvo a punto de intervenir pero Royer se lo impidió tomándole por el brazo.

-Oye Marlon, ¿Qué harás con la niña? – Pregunto Royer un poco intrigado, no era que le importara pero… El hombre le regreso una mirada fría.

-Como es una huérfana – Dijo mirando a la niña que le miraba con ojos acuosos – Ira a un orfanato.

-Era de suponerse – Aseguro Billy encogiendo los hombros – Ese es tu negocio eh, Marlon.

-Pero no se quedara en Chicago – Aclaro – Ira directo a la ciudad de los rascacielos ¿Te gusta New York niña? Porque ese será tu hogar desde mañana… huérfana.

La puerta de la mansión era tal como la recordaba, grande, imponente y soberbia, tal como los dueños se presumían, les faltaba humildad y vida, les faltaba corazón se dijo la mujer entrando a la casa.

-La puerta de la servidumbre es por detrás –Le dijo un hombre rígido que la recibió con malas maneras.

-No he venido ha pedir empleo, quiero ver al señor Leegan

-El señor Leegan no recibe visitas el día de hoy – Respondió el mayordomo después de analizar la apariencia de la mujer rápidamente. Era bonita, tenía un rostro de ángel y un cuerpo fino, pero los harapos con los que se vestían delataban su humilde origen. ¿Para que querría ver al señor? Se respondió inmediatamente que la respuesta era obvia.

-¿Qué sucede Edward? – Pregunto la voz de una dama distinguida desde las escaleras, era bonita sin duda, pero muy superficial.

-Esta mujer quiere ver a su esposo, madame – La mujer le dio una mirada reconcorosa a Candice que le miraba con seriedad.

-¿Usted busca a mi esposo? ¿Para que le busca? OH eso no importa El no esta disponible ahora, Edward, déle una limosna y que se vaya. – La mujer dio la media vuelta para volver por donde había llegado pero la voz de la rubia la detuvo.

-No he venido por limosnas, necesito hablar con Neel, dígale por favor que Candy esta aquí.

-¿Candy? - Ese nombre, ese maldito nombre, la sombra de su matrimonio, la infelicidad de su vida, la palabra que susurraba su esposo por las noches, durante sus noches, no era posible, la arrastrada que era, era…. – La furia se dibujo en sus facciones.

-¡¡Largo de mi casa!! – Grito la mujer - ¡¡Deje de buscar a mi esposo y vallase!! Por basura como usted, mujeres de dignidad como yo sufrimos.

-Se equivoca usted no entiende… - Se aferro a los escalones.

-¡¡Entiendo lo que trata de hacer!! Aprovecharse de mi marido para sacarle su fortuna, pero no lo lograra, el es mi esposo, esta es mi casa, mis pertenencias, así que largo… Edward, quiero que la heche de aquí inmediatamente

-Si madame

-¡NO ESPERE, NO ENTIENDE, NECESITO HABLAR CON NEEL!!! – Suplico Candy revolviéndose de los brazos fuertes del mayordomo

-Señora por favor no lo haga más difícil…

-He dicho que me suelte, necesito hablar con Neel

-Le he dicho que la lance fuera Edward – Vociferaba Catrina desde lo alto.

-¿PERO QUE RAYOS SUCEDE AQUÍ? ¿Por qué TANTO ESCANDALO? – Grito Neel desde pasillo superior.

-¡¡Neel!! Esta mujer vino a buscarte, he ordenado que la echen fuera, cariño. – La mujer lo miro con temor, pero el temor se convirtió en odio al percibir la mirada de Neel sobre la harapienta que aun sostenía el mayordomo.

-Candice Withe ¿Qué te trae por aquí? – hizo un ademán con su mano y el mayordomo la soltó, sin embargo no se retiro.

-¿Dónde esta Rebeca? – Pregunto ella un poco alterada por tanto esfuerzo.

-¿Rebeca? ¿Ah tu pequeña rata?

Estaba disfrutándolo, ah como lo disfrutaba, el tono no era el mismo con el que lo había echado de su casa anteriormente se dijo Neel, ahora empezaba su venganza, sufriría tanto como el lo había hecho por no tenerla, el había querido darle todo pero ella lo había rechazado, bueno, rechazo la felicidad que el le ofrecía, pues ahora, no tendría ninguna felicidad,

-¿Por qué habría yo de saberlo, Candice? – El hombre le sonrió con maldad y ella supo que estaba mintiendo.

-Si le has hecho daño Neel, yo te juro que…

-¿Qué? ¿Me amenazas? Juegas con fuego querida Candy, ya no soy un niño y puedo destruirte con solo alzar una mano. No se donde esta tu pequeña hospiciana. Ahora largo de mi casa.

-¡No! Espera Neel, te lo suplico, por favor…

-¿Qué, ahora si llegaras conmigo al acuerdo que quiero? – Candy irguió la espalda y la señora Leegan y el mayordomo, entendieron a que tipo de acuerdo se refería el señor Leegan.

-Neel eres un…- Reclamo la mujer del millonario.

-¡Cállate! ¿Aun estas aquí? – Grito Neel a su mujer que lo miraba con odio.

-Jamás – Grito Candy – Si yo llegara a… Jamás seria la madre de mi hija, no volvería a poder verla a los ojos, así que por favor te suplico que..

-Ah, suplicas, pero si no mal recuerdo era yo quien suplicaba Candy, vez como cambian los papeles, No se donde esta tu hija, Candy, y no me interesa. Buenas tardes, Edward acompáñela a la salida.

-Si señor, Señora por favor acompáñeme – Candy lo ignoro

-¡¡¡Neel por favor!!! – El hombre desapareció y su esposa detrás de el.

-Señora acompáñeme, no lo haga mas difícil – Dijo el mayordomo con un cierto de lastima, pero ¿en que podía ayudar el? El solo era un empleado de la poderosa familia.

Candy lo acompaño, segura que no podría sacarle nada al repulsivo hombre que alguna vez había sido su primo, compañero de colegio y enamorado. Si no quería entregarle a Rebeca por las buenas lo haría por las malas. Iría a la policía.

Rebeca miro de nuevo a través de la ventanilla del tren, estaba cansada y hambrienta, apenas si había comido. El hombre frente a ella no era el mismo que Marlon, este era regordete, bajito y muy dormilón. Rebeca lo miro de nuevo muy interesada en ver como cada vez que el hombre roncaba se alzaba su bigote y como movía la nariz graciosamente.

-¡¡Toma!! – Le dijo Marlon volviendo junto a ellos y entregándole un sándwich de queso.

-Gracias – La niña le sonrió – No eres tan malo. Mi mami dice…

-Ah, vas a empezar con tu mami dice esto o lo otro, no me importa lo que ella decía ¿entiendes? Esta muerta y punto.

-No esta muerta – Aseguro la niña con valentía y dejo el emparedado en la mesa. Era su pequeña revancha contra este hombre, no comería nada de lo que el le ofreciera.

Cuando en casa no quería comer, su mama se preocupaba por ella, tenia que funcionar con el, entonces.

-Cree lo que quieras, peor para ti mocosa, Charlie, Charlie, despierta gordo, toma, te traje café y emparedados. El hombre abrió los ojos lentamente.

-Estaba teniendo un buen sueño – Bostezo - ¿Es americano?

-No lo se, solo tómalo…

-Oye Marlon, que haremos con la pecosa cuando lleguemos

- la dejaremos en un hospicio, ya lo sabes.

-No entiendo porque el jefe nos asigno a dos personas, si solo es una nenita – Dijo mirando a Rebeca que fingía no escucharlos mirando a través de la ventanilla del tren.

-Es un pedido importante de un amigo de la madre de la niña – sonrió con ironía – Ahora la huerfanita ira a un hospicio. Pobrecilla, ira al peor del país. En New York.

Volvió a repetir lo que había pasado al oficial que le miraba entre escéptico y cansado.

-Entonces dice que este hombre que le ataco es el mismo que rapto a su hija. – Repitió el hombre

-Ya le he dicho que si…

-MMM

-Oiga no podemos perder tiempo, mi niña esta afuera y….

-Señora Donovith, los niños son muy impredecibles, no habrá huido su hija ¿No tuvo algún altercado con ella?

-¿Acaso no ha escuchado lo que le dije? Mi niña tiene apenas 6 años, y no hemos peleado, este hombre que me ataco quería vengarse y seguro lo ha hecho raptando a mi hija.

-¿Cree entonces que la niña esta viva? –A Candy se le desfiguro el rostro.

-¡¡No vuelva a insinuar que mi hija ha muerto, no vuelva a hacerlo!!
- Esta bien, esta bien – El hombre le dio otra mordida a su pastelillo - ¿Como dijo que se llama el hombre que la ataco? – Pregunto tomando un sorbo de café para pasar el bocado

-Ya se lo dije – Contesto Candy un realmente frustrada – Su nombre es Neel Leegan.

-¿Leegan? – Se limpio la boca con la manga del saco - ¿De los Leegan Aundry? – Pregunto el hombre regordete.

-Si, ya se lo dije.

-Permítame un segundo - Y se levanto apresurado para ir a otra oficina. Candy se restregó la cara con las manos.

¡Que pesadilla era todo aquello, su hija había estado perdida todo el día. Todo el día. Y ella tenía encerrada en esa jefatura 2 largas y extenuantes horas. Pronto miro aparecer al oficial que la atendía junto con otro hombre, parecía de más jerarquía. Ambos se miraban nerviosos y excitados Bravo ¡Había ido por ayuda! ¡Pronto todo estaría arreglado! Neel seria obligado a entregarle su niña y ella iría a otra ciudad para evitar malas experiencias.

-¿Señora Donovith? – Pregunto el segundo hombre.

-Si, soy yo ¿Van a ayudarme a encontrar mi pequeña?

-Soy el jefe de este departamento, le suplico que se retire – Dijo el hombre mirándola con frialdad.

-¿Qué me retire,..¿Buscaran a mi hija? – Pregunto Candy, creyendo haber entendido mal.

-Nadie de esta jefatura va a buscar a su hija, señora. Los Leegan son personas muy poderosas, le aconsejo que se vaya y olvide lo que ha sucedido. Por su bien.

-Esta bromeando, ¿Verdad? – Sintió deseos de gritar. Pero el silencio ambos hombres le dio la respuesta – Esto es imposible. Usted me pide que olvide a mi hija, ¿Qué le sucede? Mi niñita tiene 6 años y esta allá afuera, con quien sabe que tipo de personas. Solo pido que me ayude a recuperarla, ese es su trabajo.

-Usted no me va a decir cual es mi trabajo, ahora salga de aquí. Por su bien déjenos en paz.

-Es usted un…

-Vallase señora, por su bien – Interrumpió el hombre y Candy supo que no valía la pena vociferar mas, este hombre no la ayudaría y ella no podía perder mas tiempo.

Rebeca miro de nuevo la ciudad oscura, mientras caminaba a toda prisa, siendo jalada por Charlie que caminaba a la par de Marlon a toda prisa. Era ya muy noche cuando llegaron a New York. Por fin llegaron aun gran edificio de paredes grises y sombrías. HORFANATO SAN PATRICIO leía el letrero en la pared. Ambos hombres compartieron una mirada cómplice. Rebeca sintió miedo. Mucho miedo.

Si es la lluvia de todos los días que aumentado su nivel

Ya la música no tiene el mismo efecto, que solía tener

Tal vez haya vivido tanto, en tan poco y tan corto tiempo

Que no se ni que idioma hablo ni que velas cargo, dentro de este entierro

Candy camino a través de un parque vacío, cerca de ahí el lago congelado que servia como pista de patinaje le dio las buenas noches. Se sentó en una banca. Era tanta la desesperación y la opresión en su pecho que ni siquiera podía respirar. Alzo su cabeza al cielo en una muda suplica. Quería ver de nuevo a su niña. Asegurarse que estaba bien. Le pareció verla de nuevo en esa misma pista de hielo.

Mami, mami, mírame, mírame, estoy volando – Grito la niña que emocionada se deslizaba en la pista de patinaje.

Rebeca alzaba los bracitos con elegancia y sonreirá abiertamente mientras Charles la tomaba de la mano, cuidando de que la niña no fuera a lastimarse.

-Vamos querida, ven, patinemos todos juntos como familia – La rubia no se había dejado hecho del rogar eh inmediatamente se les había unido. Su familia, todo su mundo y vida. Su querido esposo, su amada hija….

No tenia a nadie quien le ayudara, Alberth desaparecido, Archi y Any tan lejos, Patty en Europa…

NO, NO, ES QUE NO PODIA PERDER TAMBIEN A SU PEQUEÑA, NO PODIA!! En su desesperación, comenzó a sollozar amargamente, cayó en cuenta de que desde la mañana cuando los Thompson le habían dado la cruel noticia no había llorado apropiadamente. No pudo mas, se dejo caer en el suelo pavimentado del parque y comenzó a llorar histéricamente.

Su niña, su nenita pequeña, estaba fuera y ella no sabia que hacer para recuperarla sin manchar la honra de su esposo, su hija y la de ella misma. No podía más con tanto dolor

Ciento que no tengo fuerzas ya para saltar y agarrar el sol

Y por mas que yo lo intente no me escucho ni mi propia voz

Ya no se si he vivido diez mil días o un día diez mil veces

y te sumo a mi historia queriendo cambiar las perdidas por creces.

Te necesito, te necesito mi amor, donde quiera que tu estés, me hace falta tu calor Te necesito, Te necesito mi amor

Por que eres parte de mi, te necesito aquí y es que no se vivir sin ti, lo que he aprendido

La mujer que la recibió era desagradable y estaba siempre enojada. La condujo hasta un pabellón donde había muchas camas en hilera. Pudo notar que en cada cama había un niño. Se parecía un poco al Hogar de Pony, pero aquí no había amables ancianas que le dieran un beso de buenas noches, ni niños risueños, ni paisajes paradisíacos y lo más importante, no había mamis que le dijeran, "te amo cariño".

La mujer le asigno una cama y le dio un pijama, le dijo que durmiera y no hiciera ruido. Miro al cielo por la ventanita de su compañera. Estaba muy asustada y quería a su mama. Tal vez si se acostaba podría despertar de la pesadilla. Tal vez, mami llegaría corriendo hasta ella para decirle que todo era solo un mal sueño y se quedaría con ella hasta que pudiera dormir sin monstruos en el armario.

Y me encuentro así perdida como una aguja en un pajar como arenas movedizas me sumerjo entre mi soledad Ya no se si he vivido diez mil días o un día diez mil veces y te sumo a mi historia queriendo cambiar las perdidas por creces.

Te necesito, te necesito mi amor, donde quiera que tu estés, me hace falta tu calor Te necesito, Te necesito mi amor Por que eres parte de mi, te necesito aquí y es que no se vivir sin ti, lo que he aprendido

(Shakira, Te Necesito)

Continuara………………