CANCION DE CUNA

CAPITULO 04

ADAPTANDOSE A LA NUEVA VIDA

Parte 01

Becky miro de nuevo al hombre tras el volante, era curioso que en tan solo pocos días pasara de ser Rebeca Donovith a Rebeca sin nombre y ahora Rebeca Grandchester. La niña se pregunto a que nuevo lugar la llevaría este extraño.

El único motivo por el cual no se había negado a acompañarlo era porque la mujer del orfanato le había dicho que el hombre la llevaría con su mama. De manera que la niña había obedecido sin chistar. Pero hasta ahora el extraño apenas si había cruzado palabra con ella. Era el adulto más raro que Becky había conocido jamás.

La niña repaso de nuevo, en su cabeza, lo que le diría a mama al verla. Un hola mami, se escuchaba demasiado raro, tal vez un, Mami te extrañe!! Dicho con mucha emoción, seria mejor, se dijo la niña. De nuevo el rostro dulce de mama vino a su cabeza. Suspiro imperceptiblemente al momento que sonreía con ganas.

-¿Es que has visto algo gracioso? – Pregunto Terrence sin dejar de mirar a la carretera.

-No, lo que pasa es que estoy muy emocionada porque veré a mama – Comento la niña.

-¿Mama? Ni siquiera la has conocido y ¿ya la llamas mama? – El hombre sonrió. Becky no tuvo tiempo de preguntarle a que se refería, porque el auto dio vuelta en una calle y el añadió – Bienvenida a tu nuevo hogar.

Rebeca abrió la boca emocionada, mientras soltaba una exclamación. ¡Pero que casa tan más bonita! ¿Estaban seguros que era una casa? ¿No era un palacio? Se parecía mucho a los castillos de cuentos de Ada que su mama le relataba por las noches.

¡Ah mama! Palabra mágica. Por fin la vería, se dijo Rebeca. Sentía que podía volar con solo alzar sus bracitos. Seguramente la estaría esperando con una de sus encantadoras sonrisas.

En cuanto Terrence abrió la portezuela del auto, la niña hecho a correr en dirección a la puerta de la propiedad. Fue hasta ese momento, al ver la alegría y algarabía de la niña que Terry se dio cuenta que la pequeña esperaba ver a su madre de sangre.

El hombre corrió tras la niña tratando de evitarle una desilusión.

-¡Mami, Mami, Soy yo, tu Becky! – Grito sonriente alzando los brazos al viento.

-Espera preciosa, espera – Grito TERRY deteniéndose al ver a la niña toparse con Susana, que estaba en la entrada con su silla de ruedas.

-¿Dónde esta mi mami? – Pregunto la niña emocionada

-Cielo, yo soy tu mami – Contesto Susana en el mismo tono. Becky palideció.

-Usted no es mi mami –Se giro para encontrarse con Terrence que la miraba con tristeza. – Señor, se han equivocado, ella no es mi mami – Lagrimas asomaban por sus ojos.

-Oh Becky, lo lamento tanto, Charlotte no te explico ¿Verdad?

-Ella dijo que usted me llevaría con mi mama – La niña hizo un puchero, y las lagrimas contenidas hallaron su paso a través de su garganta.

Terry la tomo en brazos para luego mecerla al tiempo que la abrazaba con fuerza y le susurraba al oído que todo estaría bien, que ahora el estaba allí para cuidarla.

Susana contemplaba la escena en silencio. Nunca había visto esta faceta de la personalidad de su marido. ¿Era el hombre que abrazaba a la niña con tanta ternura, el mismo ogro malhumorado que explotaba cuando algo no salía bien?

Susana sintió lastima de si misma, ni siquiera sabia que su esposo con quien había vivido 9 años poseyera aquella ternura.

El jamás se la había mostrado.

-Quiero a mi mami – Lloraba la niña en brazos del actor.

-Cielo, mírame – Terry coloco a la niña en su sillón, el se sentó en cuclillas, justo a su altura – No puedo regresarte a mami. Pero voy a cuidarte mucho y quererte como si fueras mi propia hija. Sé – su voz se quebró – Se que no soy tu padre de verdad, pero si lo intentas un poquito puedes imaginar que yo soy tu papa y Susana tu mama. Nosotros no tenemos hijos y estamos muy ilusionados pensando que tu puedes serlo – ¿Nos harías ese favor?

-Pero yo tengo a mi mami – Dijo la niña en voz baja y mirando a Terry con timidez.

-Entiendo, pero mientras ella no este, ocuparas alguien que te cuide, solo mientras ella viene por ti ¿No crees? – Terry busco la mirada de la niña. La pequeña le miro directo a los ojos.

-Bueno, pero cuando mami venga por mi, tendré que irme ¿Esta bien?

-Esta muy bien – Terrence abrazo a la niña que se dejo querer. Susana estaba impresionada con esta habilidad que no le conocía al ojo azul

Una conexión interna los enlazo rápidamente y el hombre y la niña se sonrieron, tratando de reconocerse ahora en adelante como en familia.

-Bueno, pues entonces quiero que conozcas a Susana, ella es mi esposa y será tu mama.

-Pero no puedo decirle mama – Se negó la niña – Yo ya tengo una – La miro apenada.

-Esta bien – Susana sonrió – Yo lo entiendo, puedes decirme Susie, si quieres

-¿Por qué esta sentada en esa silla tan rara? – Pregunto la niña, observando como la mujer se movía en la silla de ruedas para todos lados. Susana sonrió con nerviosismo.

-Lo que pasa es que Susana tuvo un accidente y perdió una pierna – Explico Terry

-¿La busco bien? – Pregunto la niña inocentemente

-¿Buscar bien? – La mujer la miro sin entender

-¡Su pierna! – Aclaro la niña con el tono característico de los niños traviesos – Mi mami perdió un zapato en casa, lo buscamos por tooodaaa la sala – Explico haciendo un ademán para enfatizar – Pero no lo hayamos, hasta que buscamos debajo de la cama, bajo una toalla azul. Mama no es la mejor ama de casa y tampoco es muy buena cocinera – Prosiguió Rebeca para la diversión de sus nuevos padres – Pero es muy buena y todas las noches me canta una canción de cuna. La extraño mucho – La tristeza había sido tan palpable que el matrimonio no pudo dejar de sentir que el corazón se les estrujaba.

-Bueno Rebeca, mi pierna, yo ya no puedo recuperarla, porque ya no sirve, explico la mujer. En cuanto a lo de la canción por las noches, estoy segura que algo podremos hacer. No soy muy buena cantando pero podemos intentarlo – La mujer le sonrió con dulzura.

-En realidad mama tampoco es buena cantando, es muy desafinada – aclaro la niña en un susurro. Terrence soltó una carcajada. Esta era sin duda la mejor decisión que jamás había tomado. Adoptar a Rebeca Donovith.

-Rebeca ¿Tienes hambre? – Pregunto el actor. La niña asintió con una gran sonrisa – Pues entonces vamos a comer, veremos que preparo Maggie para ti – La tomo en brazos.

-¿Para mi? – Sus ojitos brillaron con emoción

-¡Claro tu eres la invitada de honor! – Señalo Susana con mucho ánimo y así la recién formada familia paso al comedor para festejar al nuevo integrante.

Candice caminaba por la calle nevada de aquella bulliciosa ciudad, miraba atenta a todos los rostros que se tropezaban con ella. Quería cerciorarse de no pasar por alto a su nenita por si se la llegaba a topar.

Pronto entro en una zona pobre de Chicago, avanzo por uno de los callejones solitarios. Camino lentamente mirando hacia todos lados ¿Ahora tienes delirio de persecución? Se burlo de si misma. La mujer se detuvo al percatarse que una sombra la seguía.

-Vamos, vamos – Se animo – No pasa nada. Es solo tu imaginación – Imaginación o no, la mujer no pudo resistir mas y hecho a correr. Fue entonces que noto como el perseguidor corría tras ella.

Candy corrió lo más rápido que pudo, volcando un tambo de basura en el camino de su atacante. Pero este lo eludió sin mayor problema. Pronto la rubia pudo darse cuenta que había entrado a un laberinto sin salida.

-¡Cerrado! – Exclamo desesperada al llegar al final del recorrido. El hombre que la seguía pudo darle alcance. Llevaba un pañuelo atado al rostro, dejando solo sus ojos a la vista, una gabardina negra y un sobrero de copa ancha, al estilo gangster.

La mujer le hizo frente, pero fue inútil, tan fácil como quien aparta una mosca, el hombre la tumbo boca bajo, con las manos dobladas a la espalda.

-Suélteme, suélteme - Exigió Candy realmente asustada – Es el fin – Pensó resignándose.

El hombre acerco su boca al oído de la joven mujer.

-¿Eres la madre de Rebeca Donovith? – Pregunto con voz ronca. ¿Rebeca? ¡Mi Rebeca! – Un escalofrío le recorrió la columna vertebral.

-¿Qué ha hecho con mi niña? – Pregunto Candy realmente acongojada

-Fui uno de los captores de Rebeca – Aseguro el hombre – Ahora escuche atentamente, la niña fue enviada a New York, valla a New York, la pequeña no esta mas en Chicago.

-¿Quién es usted? ¿Porque ahora decide ayudarme? – Pregunto ella con desconfianza. Tal vez se trataba de una trampa.

-Porque tengo una hija pequeña de tres años y puedo entender lo que siente, solo busco acallar un poco mi conciencia. Ahora tiene la información, lo demás será cuestión suya.

-Pero… New York es muy grande ¿Dónde la buscare?

-Vaya a New York señora Donovith, la niña la necesita. Ahora quédese tumbada y no voltee hacia atrás. Cuente hasta cien.

-¡Espere no se valla! ¡Necesito saber donde buscar! – Pero el hombre había huido ya cubierto por las sombras de la tarde.

-¡New York – Se dijo Candy – Entonces es allí donde debo buscar! - La mujer se puso de rodillas sobre el frío suelo pavimentado, agradeciendo a Dios por haberle ayudado a encontrar, aunque fuera parte del paradero de su hijita.

Un desfile de alimentos, eso era lo que Rebeca presencio en la casa de los Grandchester. La niña jamás había visto tanta comida junta. Es verdad que nunca había pasado hambres, pero también era cierto que nunca había tenido la oportunidad de ver tantas delicias a la vez.

Le asignaron un asiento, la mesa era demasiado grande. En su casa con mama, comían en una mesita de uno por uno, tal vez más pequeña. De manera que esta le parecía una pista de carreras. Le sirvieron un plato con sopa. La niña miro sorprendida como su nuevo papa tomaba la cuchara y empezaba a probar la deliciosa entrada sin más. Su madre sustituta hizo mismo. La niña los miro anonadada. Miro al hombre, luego a la mujer y otra vez al hombre.

-¿Qué sucede Rebeca? ¿Es que no te gusta la sopa? – Pregunto Susana con voz dulce.

-¿Es que no van a dar las gracias? – Replico Becky, mirando a ambos adultos.

-¿Las gracias? – Terry miro a Susana buscando que le explicara la situación. Susana alzo los hombros como diciendo: A mi que me registren.

-Mama dice que hay gente muy malagradecida que nunca da gracias a Dios por las cosas buenas que nos da, como la comida – Explico la niña con mucha seriedad.

Terry y Susana se sintieron repentinamente mas pequeños he insignificantes.

Ah pues… Repentinamente el hombre no supo que decir. El, que siempre tenía una respuesta mordaz que dar, se había quedado sin palabras.

Es muy fácil, solo tiene que juntar sus manos así, inclinar la cabeza y dar gracias – Explico la niña mientras Susana reía interiormente por lo curioso de la situación. Una pequeña niña dándoles clases de conducta social en la mesa.

Después el pequeño incidente la cena transcurrió sin más. La niña disfruto enormemente todos los platillos que había preparado Lucy en su honor. Pero sin duda lo que más le gusto fueron los ricos postres que se sirvieron para finalizar la cena.

-Esta será tu habitación de hoy en adelante – Dijo Terrence abriendo la puerta del cuarto que le habían asignado a Rebeca.

Era grande, muy grande pensó la niña. Había una cama con dosel, una mesita de centro, un gran ropero y muchos juguetes adornándola. Un librero con todos los cuentos que a los niños volvía locos y un tocadiscos con música suave. El papel tapiz era de un rosa pastel con pequeñas flores que le daban un toque familiar y hogareño.

-Espero que te guste – Comento Susana entrando tras ella – Terry y yo arreglamos que se hiciera durante la tarde antes que vinieras ¿Crees que es un buen trabajo? -

La señora Grandchester recordaba el suceso con mucho ánimo. Nunca antes habían hecho nada parecido juntos.

-¡¡Wow!! – La niña soltó una exclamación – Es precioso – Corrió hacia un gran oso de peluche – Nunca había visto uno tan grande – Se quedo pensativa un momento.

-Fue el más grande que encontré – Dijo El nuevo padre con orgullo.

-Antes que papa muriera – Dijo la niña pensativa – mama me compro una muñeca de trapo – Se giro para mirarlo – Se llamaba Vicky, yo misma le puse el nombre. Mama dijo que no era una gran muñeca, pero a mi me parecía las mas bonita de todo el mundo – Comento ella con sinceridad (1 )(Como siempre los niños de sincerotes)

-Bueno – agrego el hombre – Lo que pasa es que no es el regalo, sino la intención de este. La motivación tiene mucho que ver, si el regalo se hace con amor es mucho mas bonito

-Eso mismo dijo papa – La niña lo miro con seriedad arrugando el entrecejo cosa que le pareció muy curiosa al actor – Este oso ¿lo compro usted con amor, señor?-Terrence sonrió.

-Y más que eso, estaba muy ilusionado de dártelo, esperaba que te gustara.

-Pues me ha gustado mucho.

-Que bueno, pero Becky – Intervino Susana – Es hora de dormir ¿No te parece? Ya son las 8:00 - Estaba muy poco habituada a los niños. (A mi me dejaban hasta las 11:30 a veces mas. No es broma)

-Es muy temprano – Se rehusó Rebeca – En casa, mama deja que me duerma hasta las 10:00 de la noche. A veces también me deja que la ayude con las flores.

-¿Con las flores? – Pregunto Susana muy intrigada

-Si – Respondió la niña arrastrando la palabra como si hubiera repetido la frase por enésima vez – Las flores de papel que vende al mercader. Desde que papa murió, hace un año, mama tiene que vender flores para comprar comida, a veces se acuesta muy tarde, por eso yo le ayudo a pintarlas. – Comento la niña con una gran sonrisa. - Susana miro a su esposo sin saber que mas decir. La niña le parecía muy dulce.

-Dejarte dormir hasta las 10:00 me parece mucho – Terry se puso a su nivel – Pero podemos negociarlo ¿Qué te parece a las nueve? – La niña asintió con una sonrisa y el asunto quedo arreglado.

-¿Puedo entonces acostarme a las 9:00 hoy? – Pregunto la niña con expresión coqueta y las manos en la espalda.

-Esta bien, Susana y yo vendremos a esa hora para darte las buenas noches, por mientras te dejamos sola para que te vayas acostumbrando a tu nueva alcoba, mañana te espera un gran día – El hombre le guiño el ojo y la niña se sonrojo con el gesto.

Becky se quedo sola en la habitación. Pronto se dio cuenta del enorme ventanal que adornaba su habitación y por donde debía colarse el sol todas las mañanas.

La niña corrió al armario y saco varias piezas, vestidos, faldas, olanes, nada de lo que quería. Busco rápidamente con la mirada, sus ojos se toparon con una silla de madera. La tomo y coloco rápidamente de manera que podía trepar y buscar sobre un cajón superior. Allí estaba, justo lo que necesitaba.

Tomo la sabana blanca y la colgó por la ventana. Negó con la cabeza. Volvió por otra y la ato desde un extremo. Si mami no iba a ella, ella iría a mami. Ya que al parecer nadie quería ayudarle a encontrarla.

Terry tomo su lugar preferido en su sillón favorito, se recargo contra el respaldo y cerro los ojos.

-Es una niña muy dulce – Susana irrumpió en sus ensoñaciones.

-…..

-Y muy lista ¿No te parece, querido?

-…..

-¡Terry!…. – Susana lo pronuncio con enfado.

-¿MMM? Ah lo siento, es que estaba dormido – Le regalo una sonrisa falsa.

Susana respiro furiosa. Siempre la ignoraba de esta manera cuando no quería hablar.

Ya estaba cansada de toda esta comedia. Porque desde que se había casado con Terrence Grandchester su vida era una mala tragedia Griega.

-¿Estabas dormido? No te creo… En fin – Respiro resignada – Te decía que Becky…..

-¿Qué fue eso? – Pregunto el hombre poniéndose en pie. Salio de la habitación.

-¡Terry!! – Oh para que me molesto, siempre es lo mismo con el. - Empezó a sollozar. Quiero el divorcio.

Terry avanzo hacia el patio trasero, era de allí de donde provenía aquel ruido extraño. Pudo ver un atado colgando de la ventana de Becky, busco con la mirada y al fondo del jardín, junto al muro que delimitaba la propiedad, miro una frágil figurita sentada en el suelo, con las manos en el rostro.

-¿Becky? – El hombre se acerco sigiloso – Pero, preciosa que…

-¡NO puedo! – Lloriqueo la niña – Esta muy alta

Y entonces Terrence comprendió que la niña había tratado de escapar pero debido a la altura del muro no había podido.

Terrence no supo si llorar o reír. Le parecía muy cómica la situación, pero también muy triste. Intuía el motivo que Becky tenia para querer huir.

-Becky, no debiste tratar de escapar – Le dijo el hombre buscando su mirada. La niña levanto los ojos y el corazón del hombre salto dentro de su pecho. Eran los ojos mas amados del mundo. Los de Candy.

-Quiero ver a mama – La niña se sorbió los mocos – Nadie quiere ayudarme. – Se quejo.

-Becky – trago saliva – ¿Sabes que es morir?

-¡Eso es mentira! – Grito la niña – Quieres hacerme creer que mama esta muerta pero no es cierto, no es cierto, no es cierto – Negó la niña con la cabeza enérgicamente y los brazos cubriendo su rostro. Como si tratara de protegerse.

-Lo ciento. – Terrence tomo a la niña en brazos – Debes ser muy fuerte y valiente querida Becky – Si hubiera sabido de quien era hija la niña, el era el que iba a ocupar ser muy fuerte y muy pero muy valiente.

-Ella prometió que no se iría jamás, dijo que siempre estaríamos juntas ¿Por qué todos dicen que esta muerta? Se que son mentiras, mama esta viva….

-Becky…. Becky ahora yo soy tu papa – Le dijo el mirándola con mucha ternura, - quiero ser tu papa ¿Me dejas intentarlo? – La niña no respondió mas bien se abrazo fuertemente al hombre quien le beso los rizos rubios.

Se quedaron en el invernadero hasta que Becky se quedo dormida en sus brazos. Era una sensación tan diferente la que sentía al tener a la niña bajo su protección. De pronto la paternidad le pareció demasiada responsabilidad, pero la acepto gustoso.

Es como tener una hija de ella – Nunca imagino lo verídico de sus pensamientos

-¿Qué ha pasado? – Pregunto la mujer con alarma al ver a Terry entrando con la niña en brazos

-Nada, Becky quería conocer el invernadero y salio por la puerta de atrás – Susana supo que le mentía.

-¿No es muy tarde para eso? ¿Estas seguro que no ha querido escapar? Terry creo que debemos….

-Susana estoy cansado y Becky se ha dormido, subiré a dejarla en la cama y a arroparla, mañana será un día difícil para ella. Ira a su nueva escuela.

-Esta bien, pero regresa por mi – Dijo Susana – Yo también quiero ir a arroparla y darle el beso de buenas noches, ya que no he podido cantarle una canción de Cuna.

Candy abordo el Tren con destino a New York, nunca dejaría de agradecerle a Tom y Jimmy todo lo que hacían por ella. Le habían dado dinero para el tren a New York, para un mes de renta y un poco mas. Su antiguo amigo de la niñez estaba en serios problemas con respecto al Rancho Stevenson y Jimmy también trataba de mantener a flote el rancho Cartwrigh, no obstante entre ambos habían juntado una cantidad y se la habían dado a la rubia para que buscara a su hija en la gran manzana.

Ella estaba un tanto asustada, no había vuelto a New York desde los 16 años. La última vez que había estado allí, había sido cuando…. Sacudió la cabeza, aquello había sido hacia mucho tiempo atrás. Sabía por las revistas y periódicos que el se había casado con Susana.

Fue como siempre debió haber sido – Se dijo la rubia. - ¿Lo buscaría ahora para pedirle ayuda? – La mujer negó terminantemente.

Ni siquiera estaba segura de que el famoso actor la recordara, habían pasado casi 10 años desde la última vez que lo había visto. Había sido en Chicago. Aun recordaba aquel día como si solo hubiesen pasado 10 minutos y no 10 años. La rubia miro el paisaje por la ventanilla del tren. Había vendido las pocas pertenencias que aun poseía, todos los vestidos finos que le habían regalado su antiguo tutor y su anillo de matrimonio. No quería deshacerse de el, pero dado las circunstancias, no había habido otro remedio.

El dinero que junte Debe servirme mientras encuentro empleo – Se dijo la rubia. Se llevo la mano al corazón – Solo espero que estés bien, mi niña.

Ahora solo había un problema, ¿Dónde buscaría? Por el momento tenia el consuelo de que estaría en la misma ciudad que ella.

Rebeca sujeto la mano de Terrence con fuerza. La nueva escuela era realmente impresionante. Caminaba distraída mirando hacia todos lados menos al frente, mientras dejaba que su nuevo padre la guiara.

Con los ojos bien abiertos noto que el hombre la dejaba con una mujer. El se puso en cuclillas al nivel de ella.

-¿Vas a dejarme aquí? – Pregunto con un puchero. Imaginando que la abandonarían en ese lugar tal como Marlon y Charly lo habían hecho en San Patricio. Terrence le sonrió.

-¡Nunca! ¿Es que jamás has ido a la escuela? – Pregunto el hombre mirándola sonriente.

-Si, iba a primero. Pero esta no se parece para nada a mi escuela – Explico la niña mientras se tallaba la nariz.

-¡Ah! Es porque este es el mejor colegio de toda la ciudad. Ya veraz que te gustara – Le animo el hombre – Necesito que te portes bien. Y si alguien te molesta, solo tienes que decírmelo ¿esta bien?

-¿Y si no se el nombre del que me moleste? – Pregunto ella. El hombre le beso la cabeza.

-Tendrás que averiguarlo y anotarlo en tu cuaderno para que no lo olvides.

La niña asintió sonriendo y luego con el dedito le indico que se acercara, el hombre lo hizo gustoso y la niña le planto un sonoro beso en la mejilla.

-Por favor, cuídela mucho – Dijo el hombre a la mujer que miraba la enternecedora escena.

-Descuide señor Grandchester, usted mismo lo dijo, este es el mejor colegio de todo New York.

Terrence manejaba rumbo al teatro. Ese era su vieja pasión, la otra había muerto 11 años atrás en unas frías escaleras de hospital.

De nuevo el rostro de la pequeña Rebeca vino a su mente. La ternura que sentía por la niña era lo mas lógico - se dijo el hombre – El parecido con su antiguo amor le hacia soñar que la pequeña realmente era de el.

¿Por qué Susana no podía verlo así? ¿Porque no podía imaginar que la niña era suya? Se pregunto. Eso tal vez haría las cosas más fáciles.

Fue entonces que recordó la charla que había sostenido con su mujer cuando hubo acostado a Rebeca.

-Es por sus ojos – Dijo la mujer mirando al hombre mientras este la acomodaba en su cama.

-¿Perdón? – Terry la miro sin querer entender.

-Los ojos verdes de la niña ¿Así eran los de ella?

-Susana ¿Vas a empezar? La niña me pareció muy agradable por eso me decidí por ella.

-Sabes que estas mintiendo Terry – La mujer lo miro con desagrado – No recuerdo el rostro de ella, pero si recuerdo que tenia ojos verdes. ¿Es por eso que quisiste a la niña? ¿Por sus ojos? Es increíble que haya pasado tanto tiempo y tú aun sigas enamorado de ella. - Las manos le temblaban de la impotencia, mientras estrujaba el edredón con rabia.

-¿Sabes que? no pienso ventilar ese asunto contigo, lo que pase en mi corazón, es asunto que no te concierne – Declaro el con mirada gélida. Cada vez que ella quería tocar el asunto de la rubia pecosa, el hombre le daba evasivas.

-Soy tu esposa Terry y tengo derecho a saber lo que hay en tu corazón, precisamente porque te casaste conmigo. Me elegiste a mí.

-Felicidades, lo has logrado de nuevo. Iba a dormir contigo hoy, pero veo que no estas de humor y la verdad es que yo tampoco. Así que te dejo sola para que descanses… Amor – La última palabra la había dicho tan cargada de odio que Susana no pudo evitar llorar de nuevo. El hombre se retiro no sin antes dar un portazo.

Trataba de que su matrimonio funcionara, sin embargo seguían manteniendo alcobas distintas, el visitaba la alcoba de su mujer alguna que otra vez al mes, si acaso. La verdad es que cada vez más, su matrimonio pendía de un hilo. Siempre había estado en la cuerda floja, pero durante los últimos 10 meses, Susana había empezado a hablar de Divorcio.

Al parecer la situación la había asqueado al fin y ella comenzó a reconocer que el hombre con el que se había casado no la amaba y nunca la amaría. Su matrimonio era una farsa. Como todo en su vida. El se había casado con ella para agradecerle que salvara su vida, pero esto solo los había hundido en la miseria a ambos.

Terrence se estaciono frente al teatro.

Y ahora después de 9 años quiere el divorcio – Se dijo Terry – Como si fuera a dárselo. Espero que la llegada de Becky nos ayude a aligerar las tensiones….

Candy volvió a mirar la dirección en el periódico. ¡Si ese era el lugar! Toco y una mujer regordeta atendió su llamado.

-¿Qué se le ofrece? – La miro despectivamente

-Vengo por lo del anuncio en el periódico – La rubia le enseño el impreso.

-Ah ya veo – Su expresión agria se esfumo – Pase por favor. ¿Cuánto tiempo necesitara la habitación?

-Por tiempo indefinido – Respondió ella mirando a su alrededor con curiosidad.

Sostenía una pequeña valija donde llevaba sus escasas pertenencias y las de Becky.

-Bien, la conduciré al lugar, Sígame – La mujer la guió a trabes de los escalones para llegar a una habitación en el tercer piso – Estos departamentos son los mas económicos de todo el Bronks – Explico la mujer – No encontrara un departamento así en todo New York por este precio. –

Abrió la puerta del pequeño cuarto. Solo había una cama y una pequeña cocina integral. Más allá estaba el baño y la bañera.

-Lamento que no haya comedor, pero el anterior inquilino, lo robo – Candy la miro un tanto sorprendida. – Además tendrá que compartir los lavaderos. Aunque nadie se ha quejado por eso hasta el momento.

Paso eludiendo el lugar polvoriento y mirando más de 10 enormes telarañas alojadas en diferentes puntos de la habitación.

-Ahora esta un poco sucio, pero cuando lo haya limpiado vera como vale la pena el lugar – Candy se paro en medio de la habitación con una sonrisa seria.

-Esta bien, me lo quedo, supongo que cuenta con calefacción y agua potable

-Oh bueno, no hay calefacción pero esta la pequeña chimenea – La mujer le sonrió ampliamente para restarle importancia al asunto – Si necesita leña, yo se la conseguiré por un módico precio.

-Ya veo

-Y en cuanto al agua potable, claro que cuenta con ella – La mujer abrió el grifo y un chorro de lodo salio por el agujero.

-¿Qué es esto? – Pregunto Candy mirando a la encargada.

-Oh bueno, es solo cuestión de dejar que corra el lodo un poco – La mujer rió nerviosamente. – Por cierto no quisiera incomodarla, pero pido el primer mes por adelantado.

- si claro – Candy le entrego la cantidad justa.

-Bueno, pues, bienvenida señora Donovith, si necesita algo estaré abajo – Le entrego las llaves antes de salir. Candy se quedo sola en la habitación - Esto no será nada fácil…. – Pensó mirando a su alrededor.

El lugar estaba bastante sucio. Se acerco a la ventana y abrió los cristales, la habitación estaba en un tercer piso por eso pudo avistar gran parte de la ciudad. Le parecía enorme…..

Becky, mi cielo voy a recuperarte… cueste lo que cueste…

NOTA DE LA AUTORA:

Aquí esta el Capitulo 04 parte 01, voy a hacer 3 partes del capitulo 04. Al parecer este fic me va a llevar más de 6 capítulos como lo había planeado. Bueno con tal de que les guste, me sacrificaré Jejeje.

Estoy tratando de tomar las personalidades de de los personajes principales, tratando de hacerlo lo mas fiel posible. Imaginando como actuarían en cual o tal situación, espero hacerlo bien. No quiero defraudar a nadie y que la historia llene las expectativas de todas. Aunque creo no será nada fácil.

Un saludote grandote a todas las chicas que siguen esta historia, gracias por los ánimos y porras…

(1) Por cierto una anécdota curiosa que a raíz de Becky la metiche, me gustaría compartir con ustedes.

Cuando una de mis amigas iba a comprometerse, ella y su novio fueron a ver los anillos de compromiso, mi amiga le dijo a su novio que el anillo que el le comprara estaría bien, claro, no sin antes recalcarle como 15 veces cual le había gustado mas. Sin embargo el anillo que ella quería era muy caro y su novio pues no pudo comprárselo (la desventaja de ser pobres) Cuando en la pedida de mano, el novio le entrego el anillo, mi amigo puso una cara!!!… aunque no lo hizo con intención de hacer sentir mal al muchacho, pero todos, como la conocemos bien, nos dimos cuenta, y su hermanita pequeña de 9 años no pudo pasar la oportunidad de defender a su cuñado, de manera que con voz de reprimenda le dice a mi amiga: Hay Laura, no pongas esa cara por el anillo, mejor da las gracias, PEOR ES NADA!!!

jajajajajaja El pobrecito novio se puso rojo de vergüenza y le dice:

Lilia por favor, mejor no me ayudes jejejeje.

Besos a todos…

Mariposa