Disclaimer: Naruto y la trama de la historia no me pertenecen, todo es de Kishimoto y Janelle Mindfreak, que por cierto, muchísimas gracias por dejar adaptar a personajes de Naruto.
Notas: Bueno, αcα se αclarαn sus dudαs con lo de Kankuro y Sasuke xD. Es bαstαnte lαrgo por lo que me demoró mαs αdaptαrlo, ααm... bueno, nαdα. Cαpαz αllα αlgun error (mío, al αdaptarlo) αsi que perdon si lo hαy. Grαcias y besos.
Sí, amo
Cinco:
Agridulce. (Primera parte)
Y todo lo que puedo probar es éste momento.
.
Septiembre 14, 2007.
&.
Sentía los pasos de Sasuke Uchiha apegarse a los míos mientras nos acercábamos a las puertas del gimnasio. La verdad, poco y nada me importaba saber lo que el director, el Sr. Sarutobi, tenía que decirnos, lo único que quería era irme a casa y alejarme de la escuela todo el fin de semana.
Pero, más importante, alejarme del que es mi amo. (No me canso de decir que odio la palabra)
Una rara sensación se expandía dentro de mí cada vez que miraba de reojo la figura de mi acompañante/perseguidor/amo/idiota de ojos negros, y lo encontraba mirándome. Era tan incómodo.
Ahora que me daba cuenta, él era muchos «tan».
Tan insoportable. Tan bipolar. Tan frustrante. Tan misterioso. Tan gruñón. Tan incomprensible. Tan… guapo. Tan listo. Y tan malditamente atrayente. ¡Ah! Tan Sasuke Uchiha.
Ingresamos, desgraciadamente, juntos al gimnasio, y fuimos centros de demasiados ojos curiosos, luego de susurros. Era como si todo el bullicio de los estudiantes del instituto se quebrara, y diera paso al infernal silencio; y por el simple hecho de que yo y Sasuke cruzamos la puerta juntos.
Di un paso hacia adelante, después de haberme quedado petrificada en el umbral, y antes de dar el segundo paso escuché un silbido bastante irritante. Mis ojos encontraron los marrones de Kankuro Sabaku no, sentado en las más altas galerías frente a la cancha de basketball. Su rostro de niño estaba grisáceo y con pequeños hematomas en las mejillas, tenía un parche en la nariz. Kankuro no me miraba, miraba a Sasuke. Las rubias cejas de Kankuro se elevaron repetidas veces con rapidez, y una sonrisa pícara adornaba su rostro, pero más se denotaba la burla del gesto.
Sasuke gruñó por lo bajo, lo escuché. Me volteé para verle. Él miraba a Sabaku con repulsión, sus cejas parecían tocarse ante ese ceño fruncido.
Fue en ese momento en que me di cuenta que el rostro de Sasuke estaba casi igual al de Kankuro, tenía un parche en la mejilla de la cortadura, y la comisura de su labio estaba levemente hinchado; un par de opacados cardenales se cernían como tatuajes a su piel pálida, creando un increíble contraste. Y, maldita sea, aún así se veía guapo.
Creo que me quedé demasiado tiempo mirándolo.
—¡Eh, Sakura!
La voz musical de soprano no podía ser de otra persona que de Tenten; y, entre la alegría pintada en su voz, pude captar cierto fastidio. ¿Hacia mí? De verdad lo dudaba. Seguro todo era causado por la persona que estaba parada a mi lado, la cual no dejaba matar a Sabaku con la mirada.
Lo vi de reojo. Sasuke perdió la paciencia con las molestas señas de Kankuro, levantó su mano nívea, y, con determinación y rabia, le mostró su pálido dedo medio, y susurró algo, que no pude oír, al parecer también hizo una mueca, pero mi posición sólo me permitió ver la mano. Después escuché risas de hombres, entre ellas las risas de Neji.
Sonreí levemente, pensando en muecas graciosas para el rostro de Sasuke, olvidándome completamente de la llamada de Tenten.
Pero un sutil golpe me devolvió a mi inescrutable seriedad. Uchiha pasó a mi lado, y, como si el enorme espacio no fuera suficiente, pasó a llevar mi brazo con el suyo. Su mano rozó con mi piel expuesta, y sentí un cosquilleo expandirse hasta el codo. Era tan incómodo.
Tenía algo inteligente que decirle, lo sabía, ¡tenía que gritarle algo! Alguna molestia. Nadie me pasa a llevar. Así que me gire y…
…Sasuke me miraba, mientras subía las galerías para ir con Sasori y los demás; y en un instante, un pequeño instante, no sé si lo imaginé, pero me guiñó un ojo y adornó con sus labios esa sonrisa torcida que comenzaba a gustarme. Las mariposas comenzaron a volar dentro de mí. Pero vaya, ¡me guiñó un ojo! ¡Sasuke me guiñó! Ew. Oh, por Dios, ¿qué le pasa a este hombre? Pero esa sonrisa… Este tipo, definitivamente, no es nada normal.
Bajé la mirada, y me quedé para allí por un tiempo que no supe determinar.
La voz de Tenten llegó de nuevo.
—¡Sakura, trae tu trasero hacia aquí! —gritó.
Me giré para verla, su escaso metro cincuenta no era muy sobresaliente entre el mar de cabezas que se expandía en las galerías del gimnasio, pero aún así pude encontrarla. Sus alborotados cabellos brillaron cuando, de pronto, unos reflectores de luz iluminaron el lugar que los alumnos ocupaban.
Cubrí mi frente con mi brazo, para darme sombra. Y, despacio, caminé hacia donde se encontraba Tenten. Unos cuantos "permiso" y pequeños codazos más tarde, estaba al lado de ella. Pregunté por Ino, Tenten me dijo que estaba con sus compañeras de cuarto año.
La luz aún no se apagaba.
—¡Mis ojos, me quemo! —escuché gritar a alguien, algunos rieron por la mal dramatizada voz, yo suspiré. Los chicos a esa edad eran tan inmaduros.
Una voz carraspeó, todos pudimos escucharla. Al voltearnos la mayoría de los alumnos, nos encontramos con el cuerpo del director bajo otra luz, y frente a un micrófono alto. No sabía para qué prendían los reflectores, aún era de día y entraba suficiente luz natural.
Rolé los ojos.
Tenten chilló, parecía emocionada por lo que fuera decir el director. Tal vez, dentro de su pequeña e imaginativa mente de duendecillo malévolo y adicto por las compras, se esperaba un desfile de modas o alguna estupidez como de esas. Sólo Tenten y Ino y las demás chicas del colegio se entusiasmarían con algo como una pasarela.
—Alumnos —llamó la voz del director, aún así los murmullos de los cotillas no se callaron, siempre era igual— ¡Alumnos, a callar! —sí, siempre era igual.
Todos, al ver la rabia que tenía el director en su cara, bajaron el volumen, porque ¿callarse? Ni en el mejor sueños de un buen profesor una trota de alumnos de instituto se calla antes de un supuesto anuncio importante. Así aprendí a ver a mi escuela.
En fin.
Me dediqué a ver al director, con la boca callada. Podía escuchar cómo Tenten hablaba con Hinata —sentada en una banca superior a la de nosotras—, no me di vuelta, no quería meterme en problemas.
La voz del director resonó una vez más:
—Este año —dijo, carraspeando la voz para hacer que los cotillas se callaran de una vez—. Este año —repitió, elevando la voz, y sus cejas se fruncieron, era divertido ver al pobre Sr. Sarutobi enfrentarse con trescientos cincuenta alumnos—. Este año se efectuará un Festival de Talentos —casi gritó.
Creo que eso era el toque final para hacernos callar a todos. ¡Incluso Karin y Kin guardaron silencio! Y creo que por ahí arriba alguien tosió discretamente.
—Y el ganador —suspiró el Sr. Sarutobi, aparentemente aliviado con el silencio— obtendrá dinero en efectivo, la posibilidad de salir en Ellen's Show y hacer una pequeña presentación, en televisión.
Otra tos. La paz antes de la tormenta.
Por un segundo pude verme en un escenario, siendo iluminada por los reflectores y frente a un micrófono de pata alta, vestida llamativamente con una guitarra en mi regazo, lista para tocar el primer acorde.
No, no, no. Simplemente irreal.
Dos segundos después, más susurros, gritos, risas. Dios, un mar de sonidos.
—¡Sakura, Sakura! —me gritó Tenten, golpeando levemente mi hombro con su mano— ¡Hay que participar, hay que participar!
—¿Estás loca? —exclamé— ¡Me rehúso a hacer el ridículo frente a trescientos cincuenta alumnos! Fin del asunto.
—Pero Sakura… —se quejó Tenten, haciendo un puchero.
—No, punto final.
Negué sin posibilidad a que insistiera más, pero yo ya sabía cómo era ella. Insistiría hasta que yo dijera que sí, después haría el ridículo y quedaría marcada para el resto de mi vida. Vaya.
Mi mente no podía procrear una idea de por qué justo este año al director se le había ocurrido una idea tan descabellada como el Festival de Talentos. Creía que esas cosas sólo se daban en las series de la televisión o en los libros, o cosas así, nada cerca de la realidad.
Porque, de verdad, imaginarme a mí misma frente a una gran cantidad de público no simulaba nada bueno. Estoy segura, y dispuesta a apostar —de nuevo—, que me daría un paro cardíaco y moriría sobre el escenario antes de hacer mi "talento", si es que tenía alguno además de lo asombrosamente patosa que podía resultar.
En fin, decidí ignorar lo demás que decía el director y disponerme a hacer cualquier otra cosa. Saqué mi reproductor de música y me infiltré en mi mundo hasta que sentí aplausos y vi a todos parándose, queriendo salir del pequeño gimnasio del instituto. Todos estaban conmocionados. A más de alguno podría cumplírsele el sueño de salir en la televisión, y además en Ellen's Show, pero pobre el que fuera a ir; esa mujer rubia, Ellen, era malvada cuando quería serlo. Recuerdo que algunas veces me ponía a ver el programa con mi madre. "Esa mujer me hace reír tanto.", decía Tsunade, "Será lesbiana y todo, pero me cae bien", y reía.
No, definitivamente no. Ellen no se ha hecho famosa por sus lindos ojos azules, si no por agarrar a los pobres famosos a una sesión de «humillación sana». De todos modos, a veces es gracioso cuando no es uno mismo el que está en el sillón junto a la anfitriona de Ellen's Show.
Seguí a Tenten en silencio, para dirigirnos a lo que sea que tuviéramos que hacer en esos momentos, una sonrisa algo perturbadora y cómplice se extendía por su pálido rostro de duendecillo. Deseé ignorarlo, supuse que tendría planes para hoy en la noche.
Una canción que me gustaba mucho sonaba en mi reproductor, mientras llegábamos al estacionamiento. No recordaba cómo se llamaba, pero me la sabía casi de memoria.
—And I don't want the world to see me, 'cause I don't think that they understand —vaya, sí me sabía por lo menos el coro—…when everything's made to me broken —canté al momento de abrir la puerta de mi monovolumen, había perdido de vista a Tenten—, I just want to you know who I am. (1)
Cuando abrí la puerta del todo sentí miradas en mi espalda. No me sorprendí mucho al encontrarme a Tenten, acompañada de Neji e Ino. Todos sus rostros eran inescrutables, aunque emanaban cierta travesura.
Ya me preguntaba yo porqué Tenten andaba tan callada al regreso del gimnasio.
—¿Qué no lo ves, Sakura? —dijo la morenita de ojos castaños—. ¡Tienes una voz hermosa!
Me puse colorada de sólo comprender lo que me decía, ¿me habían estado escuchando?
—Que no te avergüence, cerda —añadió rápidamente Ino—. Lo que dice Tenten es verdad.
—Así que relájate —concluyó Neji, y, extrañamente, así lo hice.
Suspiré con pesadez, bajando los hombros al exhalar el aire. Me llevé una mano al pecho. Si no podía con tres personas —que además conocía—, ¿cómo lo haría frente a docenas de desconocidos? Si es que lo hacía.
Definitivamente el Festival de Talentos estaba fuera de las manos de Sakura Haruno.
—En fin —susurré—. ¿Qué quieres, Tenten?
Juro por Dios que intenté usar el tono más amable posible, pero después de ver esa sonrisa cómplice, y ahora esa miradita furtiva ya no me cabía la duda: yo tenía que ver con lo que Tenten planeaba esta noche.
Y rogué al Señor. Compras no, por favor, ¡por favor!
—Oh, Sakura, sólo… hum —se llevó un dedo a la boca, intentando parecer inocente y pensativa a la vez, pero de verdad que le salía bastante bien—. Bueno —suspiró, y la sonrisa se fue de su rostro—, sólo quería saber si podías acompañarme a casa un rato, es que Mikoto quiere verte.
Parpadeé un par de veces.
Para esto había dos caminos: sí y no.
Sí, porque Mikoto era una de las personas más cariñosas que había conocido. Al estar con ella, casi podía sentir a Tsunade, mi verdadera madre, cerca. Con la única y sutil diferencia que Mikoto era muchísimo más madura que mi madre. Y también más hermosa, claro. Otra razón que da el sí, es porque hacía tiempo que no veía a Mikoto. Una semana, más o menos.
Y no, por…
—Tenten, ¿terminaste? ¡Ya nos vamos! —anunció una voz aterciopelada, a lo lejos.
Por Sasuke, por supuesto. No sabía la situación actual en la que nos hallábamos. ¿Enojados? ¿Pasivos? En el fondo me había decidido a ignorarle. Prestarle atención cuando fuera necesario, responder con monosílabos, o en su defecto asentir o negar con la cabeza.
Aunque después de su guiño me tenía desconcertada.
—¡Ya voy, Sasuke! —le gritó Tenten—. Entonces, Sakura, ¿vienes?
Vi, por encima del hombro de Tenten, la figura de Sasuke, apoyada sobre el capó de su Volvo plateado, esperando a sus hermanos. Su rostro aún tenía el parche en la mejilla. También observe a lo lejos cómo Kiba llegaba a paso rápido al lado de su hermanastro.
Fruncí el ceño. Él no debería de ser un impedimento para mí.
—Por supuesto —le sonreí a Tenten, alejando mi mirada de un par de ojos negros que acababan de fijarse en mí—. Yo te sigo.
Tetendio saltitos de felicidad, y hasta me contagió un poco de su alegría.
Después de un Nos vemos en casa, Ino, Neji y Tenten se fueron en sus respectivos coches. Algo me desorientó un poco, ¿Neji e Ino también irían? Luego me encogí de hombros. Ino tal vez querría pasar tiempo con Kiba. ¡Y para qué hablar de Neji! Si el amor que sentía por Tenten se emanaba en cada poro de su bello, juvenil y maduro rostro.
Ya dentro del auto pensé en lo que habían dicho los chicos. ¿Sería verdad lo de mi voz? En ese caso, ¿tendría el valor de presentarme en el Festival de Talentos? ¿Qué cantar?
I just want to you know who I am. (2) Mi reproductor respondió por mí. Me recordaría, al llegar a casa, buscar la letra entera de la canción. Observé la pantalla del IPod. «Iris, de Goo Goo Dolls». (3)
Con el nombre de la canción en mi mente me subí al coche, dispuesta a seguir al Volvo.
Unos minutos después me hallaba frente a la gran mansión del Sr. Fugaku. Una hermosa casa, moderna y antigua al mismo tiempo. Y, por supuesto, todo era obra de Mikoto. Creo que una vez Tenten mencionó que Mikoto estudió Decoración de Interiores, y, la verdad, no me sorprendería en absoluto.
Abrí la puerta del coche. Dos segundos después, Tenten estaba sacándome a horcajadas del monovolumen.
—¿Por qué de la prisa? —inquirí.
—Mikoto está ansiosa —dijo, y luego susurró algo, me sonó a "Y yo también".
Fruncí el ceño.
—No me escondes nada, ¿verdad, Tenten?
Pareció totalmente ofendida. Tenten Ama era una gran actriz.
—¿Yo? ¡Cómo podría! Vamos, Sakura.
Me tomó de la muñeca, y me guió hacia la casa.
Cuando pasé frente al Volvo de Sasuke pude verlo a él. Recién se estaba bajando del coche, y tenía una expresión algo fastidiada, al parecer, por el comportamiento de Tenten. Caminó a paso rápido en nuestra dirección. En menos de cinco segundos lo tuve a mi lado.
Él se inclinó levemente, y me susurró al oído:
—Te compadezco, en serio.
No entendía el porqué de sus palabras.
Pero todo cambió cuando Tenten abrió la puerta de su casa.
—¡Oh, Dios mío! —chillé.
Ahí, dentro de la casa del Sr. Fugaku, se hallaba una verdadera fiesta.
La sala estaba adornada con colores pasteles que resaltaban las pálidas paredes de la casa. Había globos, botanas, ponche, música, luces de colores y ¡hasta una pista de baile! Entre las decoraciones suaves de las paredes pude reconocer flores entre globo y globo. Y pequeñas persianas de papeles de colores se apegaban a los muros de la sala de estar. Había un enorme pastel sobre un bellísimo piano.
Los suaves tonos de las decoraciones se hacían brillantes mientras las luces fosforescentes las acariciaban. La música era estridente, pero contagiosa; del tipo de música que yo estaría dispuesta a bailar.
Pero eso, el arreglo del lugar, no fue lo que más me sorprendió. Sino que ahí estaban todos mis amigos. Juntos, en un pequeño gran montón, todos con rostros sonrientes —muy parecidos al que tenía Tenten a la salida del colegio. Al verme entrar, todos juntos gritaron:
—¡Feliz cumpleaños, Sakura!
¿Mi… cumpleaños?
Entonces… ¿La fiesta era para mí.?
Tenten me comenzó a empujar adentro de la estancia.
—Pero… Tenten, ¿qué es esto? —pregunté.
—¿Sorprendida? —parecía muy orgullosa de sí misma—. Aunque lo sé, lo sé, tu cumpleaños fue ayer, pero quería hacerte parecer que lo olvidé para darte esta pequeña sorpresita.
¿Ayer? ¡No lo puedo creer! ¿Qué ser en el mundo olvida su cumpleaños? Sólo yo. ¿Y por qué Yasuo no me dijo nada? ¿Y Tsunade? Ella nunca…
—¡Sakura! —gritó la voz de mi madre.
Giré el rostro, y presencié cómo el cuerpo de Tsunade se acercaba al mío, con brazos abiertos. Y, después, como me apretujaba a su abrazo.
¿Tsunade también había venido aquí?
—¿Mamá? —inquirí, atónita.
Ella asintió, gustosa y muy pagada de sí misma. Me puso la mano en los hombros, como si me viera por primera vez. Sus ojos estaban cristalinos.
—Ay, Sakura, ¡diecisiete años! ¡Deja de crecer ya!
Saludé a muchos, tal vez demasiados. Casi todos estaban ahí. Mikoto, Ino, Neji, Hinata, Sasori, Karin, Kankuro, Kin, Temari, Lee; ¡Naruto, Shikamaru y los demás chicos de La Hoja! Fue casi imposible contenerme de ir a saludar a mi mejor amigo y los demás. Tsunade me informó que Yasuo llegaría pronto, junto con Fugaku.
Tenten encendió la fiesta oficialmente cuando la música se hizo más fuerte, y la mayoría corrió a la pista de baile a menear el cuerpo un rato. Yo aún estaba algo ocupada agradeciendo presciencias, y dando y recibiendo abrazos. Daba la mano, recibía un beso en la mejilla, un "Feliz cumpleaños". Ino me señaló la pila de regalos que había, y me quedé con la boca abierta. ¡Eran demasiados! De todas maneras no podía abrirlos en ese momento, había gente que aún no me había saludado. Pero entre tantos saludos, fue uno el que menos me esperé.
Una mano inconfundible, tan suave como la seda, envió mil descargas por mi cuerpo, en cuanto tomó la mía. Subí los ojos, para encontrarme con unos ojos negros, que me miraban con profundidad.
Mi corazón se aceleró.
—Feliz cumpleaños, Sakura Haruno… —dijo, y mi nombre sonó tan delicado en sus labios que temía que se rompiera entre la música, que de a poco comenzaba a descender de volumen. Pero no podía fijarme en eso ahora—. Sakura —se auto-corrigió con una sonrisa torcida, esa que comenzaba a gustarme ya. Aún con la venda en la cara, se veía tan guapo.
Se acercó a mi rostro, y besó mi mejilla; pude sentir la suavidad del parche que llevaba en la suya. Me quedé en shock total al momento del roce de sus labios cálidos contra mi piel. Las mariposas de mi estómago se revolvieron inquietas, como si no hubiera mucho espacio en mi interior. Mis mejillas se calentaron enseguida, muy semejantes a una cafetera.
Sasuke me había deslumbrado.
—Disfruta la fiesta —dijo, sin soltar aún mi mano, pero no importaba—. Es una orden.
Rió suavemente antes de depositar un beso en mi mano. Y yo me quedé en estado de shock mientras se iba. La ausencia de su piel sobre la mía me ocasionaba una picazón extraña e incómoda. ¡Maldición! No podía dejar de mirarle mientras se perdía entre la gente.
—Sí… amo —susurré, casi sin voz.
Ni siquiera estaba en mi mejor momento cuando aparecieron Hinata y Sasori. Me volteé cuando sentí la mano de Hinata en mi hombro derecho. Ella tenía una sonrisa divertida en su rostro.
¿Era por mí?
—Eh, Sakura. Tú y Sasuke, ¿ah? —rió Sasori, el tono picaresco de su voz le dio cierto humor a lo que decía.
Me quedé desconcertada con sus palabras, y bajé a la Tierra casi de inmediato ¿por qué Sasori me guiñaba un ojo? ¿Sasuke y yo? ¿Sasuke Uchiha y yo? ¿Sasuke Uchiha y Sakura Haruno? (Ni siquiera sonaba lindo, ¿verdad?) Pero ¿qué diablos se le había metido en la cabeza a Sasori? ¡Por Dios!
Peor, ¿qué se me había metido en la cabeza a mí pensando en quedarme como tonta viendo a Sasuke? ¿Por qué había dejado que me besara la mejilla? ¿Por qué me había sonrojado?
¡No, no, no!
El menor atisbo de insinuación para conmigo y con el idiota que debo llamar mi amo es asqueroso. Sí. Cerré mis puños como acto reflejo, pero me contuve. No quería golpear a Sasori.
Mas bien estaba enojada conmigo.
Él rió. Debió asumir que el sonrojo de mi rostro era de vergüenza, y no de ira, porque era de ira. Ajá.
—Con que era verdad lo que decía Kankuro… —dijo Sasori en un encogimiento de hombros, me costó un poco escuchar lo que decía debido a la estridente música que Tenten quiso poner.
—Escucha Sasori, ¿de dónde carajo sacaste que Sasuke y yo…? —me detuve al darme cuenta de un detalle—. ¿A qué te refieres con "lo que dijo Kankuro"?
Sasori parpadeó un par de veces, sorprendido, al parecer.
—¿No lo sabes? —inquirió.
—Saber, ¿qué?
—Yo sabía que n-no era cierto —apuntó Hinata, dándole un suave codazo a Sasori.
No entendía nada de lo que estaban diciendo.
Hinata miró a Sasori. Pude entender perfectamente que Hinata quería que yo supiera lo que había pasado con Kankuro. Sasori parecía inseguro de querer contar.
—Sasori… —suspiré, amenazante.
—Está bien —dijo él—. Kankuro anda gritando a toda la escuela que eres la nueva "candidata" de Sasuke. También está dispuesto a ventilar aquello de la apuesta que tenían Sasuke y tú. Hoy en la mañana Kankuro comenzó a tratarte muy mal, insultándote a tus espaldas, pero era para molestar a Sasuke. Él te defendió, y por eso comenzaron a mandarse puños.
No podía creer nada de lo que me estaba diciendo. Para abrir más mi mente, Hinata agregó:
—Kankuro le dijo a Sasuke que tú eras su nueva "amiguita de servicios especiales", tú entiendes. Y sé, por lo que me ha dicho Sasori y por lo que conozco a Sasuke, q-que él no tolera que insulten a una mujer así.
—Entonces él… —intenté decir, las palabras no salían de mi boca—. Sasuke…
Lo busqué con la mirada. No podía comprender la oleada de emociones que se arremetía contra mí. Cuando lo hallé, sentado en el sofá charlando con Neji, mi corazón comenzó otra vez con su galopeo incesante.
—Sí —dijo Sasori—, Sasuke pelaba con Kankuro por ti.
(1): Y no quiero que el mundo me vea, porque no creo que ellos entiendan. Cuando todo está hecho para ser roto... yo sólo quiero que sepas quién soy.
(2): Sólo quiero que sepas quién soy.
(3): Iris, de Goo Goo Dolls, es el OST (o soundtrack) de la preciosa película City of Angels, en ella se cuenta la historia de un ángel, Seth, que se enamora de una humana, Maggie, y se transforma en humano por ella, posteriormente. Es una de mis canciones favoritas, y su coro dice muchas cosas, la verdad. Por eso decidí ponerla en este fanfic. (Esta es una nota de Janelle)
