CANCION DE CUNA
CAPITULO 04
ADAPTANDOSE A LA NUEVA VIDA
Parte 03
Los días pasaran como ráfaga de viento, Enero cedió ante febrero y marzo estaba ya tocando las puertas. Menos de un mes y la primavera daría comienzo (1) Los árboles empezaban a vestirse de verde, las flores renacían con mas belleza y fulgor que antes, no era bien sabido si se debía al hecho de pasar tanto tiempo sin su presencia o por la necesidad de ellas. Sin embargo aun hacia frío y todavía se requería salir bien abrigados del calor hogareño.
Ese día el parque lucia un tanto distinto, se dijo Becky. Había mucha algarabía por doquier. Había tratado de zafarse de la fuerte mano de su Padre Terrence, pero este se lo había impedido a instancias de Susana quien temía que la niña se perdiese entre tanta gente. De manera que Becky había terminado de hacer el recorrido al paso breve de su ahora familia adoptiva.
Habían ido a pasear a ese parque cercano a casa en varias ocasiones desde que había arribado a la familia. La ultima vez había sido, solo una semana atrás, Terry había pedido un permiso para faltar al ensayo general de los sábados y la niña y el se arrastraban por la nieve sin ningún tipo de vergüenza.
Susana los observaba en la distancia con senda sonrisa. Por primera vez en todo su matrimonio se había sentido dichosa en toda la extensión de su palabra.
En verdad que hacían falta los niños y Becky era una pequeña muy especial. Y aunque seguía habiendo fricciones entre su amargado marido y ella, debía reconocer que en todo el tiempo de casados, esta era la mejor época de su matrimonio.
Tal vez no paseaba tomada de la mano de él, y tal vez ella tenia que quedarse mirando a lo lejos como Terrence se deshacía de su mascara de ogro para ponerse la de niño juguetón, una que nunca le había visto antes, incluso le había puesto un apodo a la niña que corría detrás de el con una bola de nieve para intentar persuadirlo de llamarla mono Pecas al descubrirla trepando el árbol de la propiedad.
Si que eran buenos tiempos, se dijo Susana, ahora no se sentía tan sola, pues para acompañarla por las tardes y parte de la noche, Becky estaba ahí. Además Terrence se cuidaba de no hacer otro escándalo delante de la niña, siempre temeroso de herir su sensibilidad. Si tan solo la niña dejara de hablar de su mama….
Sabia que tenía que platicarlo con ella tarde que temprano, las evasivas y pequeñas mentiras estaban perdiendo su efecto, pero era un tema tan difícil, a Terrence le habían dado la dirección de un doctor especializado en sentimientos, era la cosa mas absurda se dijo la mujer, pero era un nuevo tipo de medicina que ella no conocía…
En estas meditaciones se encontraba cuando sintió algo frío golpear su frente, cuando levanto la cabeza un tanto sorprendida, se encontró con el rostro pícaro de Becky que la miraba con alarma, mientras Terrence reía a carcajada abierta, el hombre había esquivado la bola de nieve que había terminado por darle justo allí donde nacía el cabello…
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Casi Mes y medio…. – Se dijo Candy, mientras marcaba el calendario de su minúsculo apartamento.
-¿Cómo había hecho para sobrevivir? se pregunto.
Nunca antes había sentido una opresión igual en el pecho.
La muerte de su querido esposo era distinto a lo que sentía con Rebeca. El dolor por la perdida de Charles había dado paso a la resignación. Sin embargo ¿Cómo podría resignarse con Rebeca? Era imposible.
Si de algo estaba segura es que su hija seguía con vida ¿Dónde¿En que condiciones? Eran las incógnitas a responder.
Se restregó la cara con las manos. Mes y medio que no sabia nada de Rebeca, mes y medio que había terminado por dejarla mas delgada de lo que ya estaba, parecía un fantasma andante, con el rostro demacrado por la falta de sueño y la preocupación, por la falta de apetito y el estado de animo.
Todavía en la mesa descansaba el sobre con la carta de Archibal, en ella el hombre le hacia saber su propia preocupación por la seguridad de la niña y ya que no se tenían pruebas contra Neel, le había enviado dinero para la contratación de un investigador privado, el mejor. Así que por la mañana, Candy iría a ver al famoso investigador Jacke Dickens. (2).
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Susana miraba el techo de su habitación totalmente relajada. Se dijo por décima vez que ese era sin duda uno de los mejores días desde que se casara, por primera vez, sentía que lo tenia todo.
Para festejar el primer mes de Rebeca como miembro de la familia, Habían desayunado sin pelear, después habían ido los tres juntos a pasear por la ciudad, visitaron un restauran de moda estilo familiar, donde varias personas les habían hecho notar lo bonita que era su hija.
Claro que Becky había aclarado que ellos no eran sus padres y que pronto, cuando mami viniera por ella, se iría.
pobrecilla…
Después habían ido al parque a jugar con nieve y como nunca por primera vez en su vida, Susana se sentía parte de una familia, para la cena Terrence las había invitado a aquel restauran italiano y la niña no dudo en reírse de cuanta cosa graciosa mirara, así después de llegar del lugar, habían dado las buenas noches a la pequeña entre arrumacos, besos y mimos.
Terry había leído un cuento a Rebeca, usando todo el arsenal de matices y colores de su voz, he incluso siendo ambos actores de profesión, le habían actuado dos o tres paginas.
Susana Miro en Terrence un excelente padre y miro en si misma una cariñosa y excelente madre y lo seria, se dijo Susana sonriendo.
El amor lo puede todo, se dijo Susana, pero casi inmediatamente otra voz interna le respondió, que no era amor hacia ella lo que cambiaba la situación… Después de todo, el no se había quedado, había llegado en silencio y en silencio se había marchado.
Ni una sola palabra.
Como un ladrón, se dijo Susana ¿ladrón de que?
Ladrón de sueños le respondió otra vocecilla…
No se sentía bien en el sentido completo de la palabra, pero por lo menos había sido un día grandioso. Hacia mucho que necesitaba la compañía de alguien, claro que estaba Susana, pero lamentablemente ella no llenaba el espacio vacío y no se refería a ocupar un espacio de tierra.
El corazón le dolía a más no poder cuando caminaba con Becky y Susana. Eran sentimientos encontrados, la niña era su hija, pero Susana ¿Era su esposa? Dolorosamente la respuesta era no.
Esa palabra era mucho mas que solo una compañía que se hacia molesta después de 5 minutos.
Era cierto que Susana era una mujer hermosa, pero gustar no es lo mismo que amar y si de algo estaba seguro en la vida era de que no amaba a Susana, la comprendia, había aprendido a convivir con ella, despertaba en el una dulce ternura, pero hasta ahí llegaba el asunto, podía sentir lo mismo con cualquier otra, sin embargo su corazón estaba amando a alguien quien dolorosamente estaba fuera de su alcance y así se lo había dejado muy en claro 10 años atrás.
Su mente voló entonces hasta Chicago en 1916……..
La compañía Estraford nunca vislumbro el éxito que su puesta en escena tendría, Romeo y Julieta había sido uno de los mayores logros de la ilustre empresa. Robert Hataway lo sabia, era su nueva adquisición lo que le daba tanto impulso, la actuación de Terrence Grandchester, es verdad que había otros buenos actores, pero ninguno como el joven ingles. De manera que la puesta en escena se había prolongado por un año más.
Fue así como año y medio después de su rompimiento, con la rubia, había llegado de nueva cuenta a Chicago.
El recuerdo de su exnovia (3) estaba siempre presente en su memoria, y a cada lado que volteara miraba los ojos de esta, como aquella vez que le viera en el teatro ambulante donde trabajaba a raíz de su rompimiento.
Terry sabia la dirección de ella, la había memorizado en todas las cartas que le había enviado cuando aun el tenia ciertos derechos sobre ella por ser su novio. No pudo mas, la mejor manera de vencer la tentación es cayendo en ella, se dijo con algo de sorna.
Estuvo afuera del apartamento cerca de tres horas. Cuando al fin pudo ver como un carruaje elegante, se detenía justo frente la casa.
Fue así como pudo observar a un hombre alto y rubio descender del transporte a quien identifico como Alberth a pesar de la ropa costosa y elegante que lucia, el rubio aun mantenía el talante de su rostro sereno, se percato como este extendía su mano a una bella joven vestida de azul para ayudarla a descender.
El hombre la acompaño hasta la puerta y después de intercambiar algunas palabras, se sonrieron.
Terrence no pudo evitar sentir tanta melancolía. Otros disfrutaban abiertamente de sus sonrisas, mientras que el tenia que conformarse con verla a la distancia. Los jóvenes se dieron un fuerte abrazo y el rubio a bordo de nuevo para partir.
Terrence sintió el galopar desenfrenado de su corazón. Sin embargo no se atrevió a salir de su escondite. Repentinamente algo milagroso sucedió. La joven que estaba a punto de entrar, se detuvo en seco, buscando algo o alguien con la mirada. Lo vio.
La sorpresa dibujada en su cara se hizo patente pero esta paso pronto y dio lugar a la alegría y algarabía unas lagrimas humedecieron su rostro pecoso, y entonces el supo que ella estaba feliz de verle, pero algo curioso fue que ella no se movió de su lugar, fue hasta que el corrió a su encuentro que ella pudo dar algunos pasos hacia el frente, luchando por no caer, fue tanta la bella impresión. No pudo avanzar mucho pues el hombre casi estaba junto a ella.
El fuerte abrazo que siguió y los momentos a su lado esa noche, quedarían gravados en su corazón para el resto de sus vidas…
-Nunca imagine verte de nuevo en estas circunstancias – Comentaba ella mientras le servia chocolate caliente.
-Supongo que ha sido todo una sorpresa, no pude resistir la tentación de saludar a una vieja amiga tan querida – Suspiro con nostalgia, pero ella no se percato pues estaba de espaldas sirviéndose la bebida caliente.
-Agradezco que lo hayas hecho, pero has tenido suerte, puesto que si hubieras venido después o antes tal vez no me hubieras encontrado
-¿En serio¿Y se puede saber porque? – La sorpresa en su rostro fue demasiado gracioso para Candy que sonrió con suavidad.
-Bueno, porque yo ya no vivo aquí…
-¿Cómo¿Entonces?
-Vengo a veces una o dos semanas al año, Alberth me hace el favor de rentarme este departamento, el dueño no quiso vendérselo. De manera que nos lo renta cuando yo lo necesito..
-Es increíble que nuestro mutuo amigo resultara ser tu padre ¿No crees?
-Imaginate la sorpresa que me lleve yo – Señalo con ojos muy abiertos y una expresión sonriente – Fue exageradamente sorpresivo, siempre quise conocer al hombre que me había dado un apellido y resulto que siempre había estado conmigo, Alberth es como un hermano para mi.
-Es un gran amigo – Señalo el moreno. Habían estado platicando casi dos horas. - ¿Dónde vives ahora? – Pregunto el, intuyendo la respuesta.
-Estoy viviendo en el hogar de Pony. Como soy enfermera puedo ser de mucha utilidad – Señalo.
-Entiendo…
-¿Pero Terry, cuéntame que has hecho de tu vida? Hemos hablado tanto sobre mi pero nada de ti– Bajo la voz hasta que se convirtió en un susurro que el hombre tuvo que esforzarse por oír - ¿Cómo esta Susana? – Revolvía su chocolate con nerviosismo.
-Pues… - La miro en silencio.
Que bella era. Pero el sabia que la naturaleza de su amor por la joven, era de una naturaleza distinta a la atracción física. Estaba basado en compañerismo, admiración y entendimiento mutuo, comprensión y cariño sincero.
Claro que le gustaba, pero por supuesto que si, le gusto desde aquella vez que la viera en la bruma en el mauritana. Sin embargo había sido el compañerismo, los secretos compartidos, su carácter lo que le había robado el corazón.
Era su otra mitad y en ese instante se dio cuenta de que jamás lograría amar a nadie más con igual fuerza. Tal vez nunca volvería a enamorarse.
-Esta bien, ella esta en casa con su madre – Su mirada melancólica fue demasiado notoria.
-Supe – Aspiro aire con fuerza. Se dio valor – Que se casaran el año entrante.
-Si – Fue la única respuesta - ¿Qué hay de ti? – La miro con ansiedad
-Yo-yo estoy muy ocupada con el hogar de Pony y muchos otros quehaceres – Le sonrió tímidamente – Ahora mismo no tengo tiempo para novios.
-No sabes lo feliz que me hace escucharlo. – Dijo el tomando todo el contenido de su tasa. Sintiéndose egoísta. Candy lo miro con la boca abierta y un tanto sorprendido.
-Terry…
- No sabes cuanto he sufrido pensado que tal vez…
-Por favor…
-No podría vivir sin ti, lo que siento es demasiado fuerte y yo…
-¡Basta! No es sano que estemos hablando de temas tan delicados, mucho menos tú que estas comprometido para matrimonio.
-¿Por qué finges? – Pregunto el sin perder el control sobre sus sentimientos, todavía no. – Tú mejor que nadie sabes lo que me ata a Susana y lo que me ata a ti. Estuve aquí y no pude resistir el verte, tu aroma sigue siendo el mismo y yo…
-Terry por favor – Le interrumpió de nuevo – Han pasado casi dos años, yo ya no te amo…
¿Qué había sentido en el instante en que esas tres últimas palabras salieran de su boca¿Desilusión? Era un sentimiento mucho más arrollador ¿Amargura? Eso era lo que arrastraba desde su rompimiento¿Coraje¿Impotencia? No, No. Tal vez desesperanza ¿había perdido la esperanza en ese instante? Si. ¿Ere ese el nombre al sentimiento que se apoderaba de su ser como una terrible plaga? No lo sabía, tal vez eran todas a la vez. Pero no quería dejar de creer. No quería perder la esperanza.
-Mientes – Susurro, la emoción se agolpaba en su garganta y no le permitía proferir palabras. - Lo sabes, sabes que estas mintiendo.
-Ha pasado tiempo – Sus labios temblaban – Y me he dado a la tarea de olvidar, y eso es lo que he hecho, Terry por favor… No pienses más en mí. Vuelve a Susana. Olvídame.
-¡Te amo! – No la toco, sus cuerpos no estaban ni remotamente cerca. Pero el sentimiento con el que lo había dicho había sido tan fuerte que con solo dos palabras el estaba entregando su ser.
-Lo lamento, debes irte – Candy se puso de pie – No puedes volver aquí jamás.
-¿Me hechas¿Creí que éramos amigos?
-No podemos ser amigos y lo sabes,
-¿Después de lo de hoy?
-Mucho menos después de lo de hoy – Susurro con la vista perdida.
-No importa que me lances de tu vida, y que yo no signifique nada mas para ti. Tal vez solo un mal recuerdo. Pero tu para mi eres lo que mas ha valido la pena, Candice Waith Aundry. – Se puso de pie – Conocerte y amarte, ha sido lo único que puedo celebrar en mi miserable existencia – Noto como la rubia luchaba por no derramar lágrimas. – y así, pasaran mil años seguiría amándote, no importando con quien estés ni con quien este yo. Te amare hasta que no quede de nosotros ni el polvo de nuestros huesos –
Terrence salio de la habitación con paso decidido, pero con el corazón destrozado. No pudo ver como una joven rubia lloraba desconsolada recargada en la puerta del apartamento.
Camino sin mirar atrás. Las lagrimas asomaban por sus ojos, pero el se negaba a liberarlas. Casi había atravesado la calle cuando escucho gritos y pasos presurosos correr tras el. No tardo en saber quien le llamaba.
-¿Candy?
Ella se abalanzo contra el. Se lanzo en sus brazos. Terrence la miraba estupefacto pero gozoso.
-¡Si te amo! - Lloro ella desconsolada mientras lo rodeaba con sus delgados brazos y el correspondía el abrazo
-Candy…
– No mentí cuando dije que había luchado para sacarte de mi corazón, pero no puedo Terry, no puedo. El día que nos separamos en New York, sentí que moriría sin remedio. Aun sufro por ti, amor mío y no hay nadie que consuele mi corazón –
La joven no pudo seguir hablando puesto que el cubrió sus labios con besos propios. Una nube cubrió la luna y no hubo más testigos de la caricia, sino un farol que alumbraba la calle desierta. Se entregaron el alma en ese beso.
Esta era la segunda vez que Candy había sido besada, pero había sido distinta a la primera, pues era también la primera que ella misma besaba. Después de unos minutos el separo sus labios de ella con reticencia.
-¡Quédate conmigo! – Suplico el – Para siempre
-Sabes bien, que no podemos…
-Pero Candy…
-No debemos ser egoístas Terry, no podemos pasar por sobre la felicidad de otros para lograr la nuestra, ella salvo tu vida, no yo…
-Pero yo ya te había entregado mi corazón, amor. Te debo la vida, en un aspecto mas importante – Añadió el - ¿Qué voy a hacer sin ti?
-Cumple tu promesa, Terry. Se feliz. De esa manera yo también lo seré.
-Solo puedo ser feliz estando contigo – Ahora fue ella quien lo beso. Fue un beso dulce y sereno. Diferente. Era como si quisiera consolarlo por todo el dolor experimentado.
-Nunca voy a olvidarte, pero lo que dije antes es cierto. Lo mejor para ambos será que no me busques más. Ha sido maravilloso verte después de todo este tiempo. Nos hemos despedido como debía ser.
-¡Candy por favor…
-Shhh – Puso su dedo en sus labios – Calla – lo beso fugazmente – Se feliz y en cambio yo también lo seré… Ella lo soltó y el a ella, había sido una despedida bastante dolorosa.
Terrence le obsequio una anillo de oro con incrustaciones de esmeralda, un diseño bastante varonil. Ella en cambio le dio una foto reciente. Donde aparecía sentada con los bucles sueltos y el rostro sonriente.
-Para que nunca me olvides… Le había dicho
-¿Cómo podría olvidarla? – Se dijo – Ni siquiera he podido cumplir mí promesa – Un Terrence mucho mas adulto arrugo la nariz.
¿Cómo hacerlo sin ti, mi pequeña pecosa? Extendió el brazo y de uno de los cajones de la cómoda saco la foto arrugada por el paso del tiempo y el uso, la beso en un gesto tierno para después volverla a su lugar.
Los gritos despavoridos de Becky lo tomaron por sorpresa haciéndolo saltar de la cama, dejando la habitación a toda prisa…
Caminaba por una calle larga, de una mano la llevaba mama y de la otra papa, se sentía feliz porque le habían comprado un globo azul, ella vestía de blanco, mientras que sus padres de negro.
De pronto papa desapareció y mama estaba sentada llorando en una silla rustica, quiso acercarse a ella, pero por mas que le llamaba, su mama simplemente parecía no escucharla y de pronto todo se volvió negro y triste.
Una mano fuerte la detuvo ¡Era el hombre malo! La jaloneaba lastimándola y riendo sardónicamente mientras le decía con crueldad que su mama estaba muerta, quiso defenderse y para probarlo le señalaría el lugar donde se encontraba mama, pero ella había desaparecido.
Ahora estaba sola, tenia frío y miedo, mucho miedo…. Empezó a llamar a mama con desesperación pero ella no escuchaba. porque no salía a su rescate? volvió a llamarla, esta vez el grito fue desgarrador y entonces sintió su carita llorosa…
-¡Mama! – Grito de nuevo aun con los ojos cerrados y bañada en lágrimas. La oscuridad de la habitación era demasiada.
-Becky preciosa, cariño, despierta – Terry la llamaba sentado junto a ella. La niña abrió los ojos. Lo miro con sorpresa.
-¡Quiero a mi mami! – Dijo con un sollozo apagado - ¿Dónde esta mami? El hombre malo se la llevo – Explico
-¿Hombre malo? – Quería entender lo que ella decía pero estaba resultando ser muy difícil
-Si – La niña comenzó a llorar en sus brazos – Le pegaba a mami, y yo gritaba que la dejara, mami estaba asustada… - El hombre la abrazo con mas fuerzas ¿De que hablaba la niña?
-Terry – Susana llego hasta ellos, ayudada con su muleta - ¿Qué sucede¿Por qué llora Becky?
-Ha sido solo una pesadilla, pequeña – Ignoro a Susana. Su atención toda para la niña – Estoy aquí para cuidarte, nadie va a hacerte daño.
-¿Ni siquiera el hombre malo? – Los ojos enrojecidos.
-Ni siquiera el – La abrazo de nuevo – Me quedare contigo hasta que duermas.
-Yo también – Susana se sentó junto a ellos.
-Mi mami me cantaba una canción cuando tenia pesadillas – Dijo la niña sorbiéndose los mocos. Con un expresión tan dulce que ambos padres se les derritió el corazón.
-Susana sabe una canción de cuna – Dijo el.
-Si, acomodote en la cama y te cantare – La niña se acomodo contra la almohada mirando fijamente a su madre postiza, pero sin soltar la mano de su nuevo padre. –
La rubia comenzó a cantar…
Duerme mi niña, duérmete ya…
-No, no – Negó Becky – Esa no
-¿Entonces cual? Es la única que se
-La del carrusel…
-Becky cielo, esa no la se. Terry ¿Tú la sabes? – La mujer miro a su marido. El se encogió de hombros.
-Me temo que no¿Cómo dice la letra Becky, la recuerdas? – La niña comenzó a cantar, era una voz dulce la que entonaba y a medida que fue enlazando las letras de la bella melodía, evoco el rostro dulce de mama y el brillo de su cabello a contra luz.
En mi ventana veo brillar
Las estrellas muy cerca de mí
Cierro los ojos quiero soñar con un dulce porvenir,
Quiero vivir y disfrutar la alegría de la juventud,
Cada noche para mi, mil estrellas con su luz.
Gira, gira, carrusel sus ruedas de cristal.
Recorriendo, mil caminos mi destino encontraras (4)
Pronto su voz se apago y la fuerza con la que sostenía la mano del hombre cesaron. Rebeca se quedo dormida, con la sensación de seguridad que hacia mucho no tenia.
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El hombre frente a ella, tendría algunos cuarenta años. Se veía de complexión delgada y ojos vivaces. Entre su cabello negro empezaban a vislumbrarse algunas canas, señal inequívoca del paso del tiempo. Nariz afilada y boca pequeña terminaban de darle forma a su rostro, ahora jovial.
Era increíble lo que se podía hacer con dinero, se dijo la rubia. Solo al ver los billetes verdes el hombre había aceptado ayudar a la joven dama, de muy buen agrado.
-Entonces dice que la vio por ultima vez hace mes y medio aproximadamente.
-Así es.
-En Chicago Illinois – Tomo anotes en su cuaderno - ¿Quién fue la ultima persona en verla¿Hubo testigos?
-Steve Thompson, un pequeño de 12 años, hijo de mi vecina.
-¿Podría proporcionarme la dirección? – La miro significativamente
-¿Le enviara una carta? – Pregunto un tanto confundida
-Pero por supuesto que no, iré personalmente a entrevistarme con esos niños. Ver reacciones es muy importante para un investigador –Explico.
-Pero ya le dije, mi hija no esta en Chicago, el hombre que me acorralo en Chicago me lo dijo.
-Señora Donovith, entiendo que usted esta muy deseosa de ver a su hijita, pero debe comprender que una investigación de este tipo lleva tiempo – Candy estrujo su bolso como siempre lo hacia cuando estaba nerviosa – El hombre que esta involucrado en esto es muy poderoso y no podemos llegar así como así, exigiéndole que entregue la niña. Hay que hacer preguntas, buscar sospechosos, dar con pistas, tenemos que dar con algo que lo inculpe y cuando menos lo piense, estará acorralado, a nuestra merced – Dijo con mirada convencida
-¿Qué haré yo? – Pregunto inmediatamente, no queriendo quedarse al margen.
-Usted solo me informara si recibe alguna amenaza o ve algo sospechoso.
-Lo siento, pero no puedo quedarme con las manos atadas, así como así. Mientras usted esta allá, tal vez yo pueda…
-Señora Donovith, no le estoy preguntando su opinión, le digo que se queda al margen y al margen se quedara. ¿Entendió? – La rubia no respondió. Pero en su mente fraguaba un plan en contra de la monarquía de este hombre. - ¿Señora Donovith?
-Si, lo entiendo – Sonrió con fingida sumisión.
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La familia estaba sentada en el gran comedor, elegantes piezas y vistosos cuadros se exhibían, ostentando la riqueza de los dueños. Terrence miro de nueva cuenta a Rebeca que solo removía el desayuno de su plato sin mucho animo. Ese día era domingo, por tal no tenia que ir a la escuela y el no se presentaría a trabajar. La niña Aun tenia presente las sensaciones vividas durante su sueño.
Susana tomaba sus alimentos, con la mayor educación posible, sin hacer ruido y sin empezar ninguna platica trivial. De vez en vez fijaba su rostro en sus acompañantes, el hombre muy concentrado en observar las reacciones de la niña, quien por su parte tenía toda su atención en el plato frente a ella. Una mueca en su rostro triste le decía el humor de la nena.
-Becky, corazoncito ¿Por qué no has probado tu desayuno¿Es que acaso no te gusta el guiso¿Quieres que le diga a la cocinera lo cambie para ti? – La niña soltó el tenedor y miro a la mujer con seriedad, era una expresión que nunca antes le habían visto.
-Quiero a mi mama – Susana miro a Terry sin saber que más agregar.
-Pero cielo, ya hemos hablado del asunto, tu mama aun no puede venir por ti – Dijo Susana. La niña hizo un puchero.
-Pero ¿Por qué? Si usted la buscara ella vendría por mi, lo se.
-Becky yo…
-Rebeca – Interrumpió Terrence. Salvando a Susana de dar una explicación – Necesito que hagas algo para mí. – La niña lo miro con expectación mientras se revolvía en su silla. - Necesito que me ayudes a encontrar un libro que perdí en mi habitación ¿Puedes hacer eso? – Terry le dio una mirada fugaz a Susana.
-¿Cómo se llama el libro? – Pregunto la niña acomodando sus brazos en la mesa.
-Es uno grande, se llama Romeo y Julieta ¿Puedes traerlo para mí? – La niña asintió con la cabeza y de un salto salio corriendo hacia la planta alta.
-¿para que el libro? – Pregunto Susana una vez que se quedaron solos.
-Necesitaba hablarte a solas. – Explico – Tenemos que hablar con ella sobre su madre. El especialista que Richard me recomendó ¿Recuerdas que te lo dije? – Dio un sorbo a su café. – Fui a verlo anteayer.
-¿Por qué no me había dicho que lo viste? – Se indigno
-Eso no es importante
-Nunca nada es importante para comunicármelo Terry, siempre es lo mismo contigo, haces las cosas y no me tomas en cuenta – La mirada era de franco disgusto.
-Puedo continuar¿o pasaras toda la mañana reprochándomelo?
-Continúa… - Cedió ella.
-El doctor, este psicólogo, menciono que la niña debe aceptar la muerte de su madre. Tal vez si la llevamos al cementerio, ella pueda reconocer la lapida y entonces acepte lo sucedido. De todas formas quiero llevarla con este doctor Browski, quiero saber porque la niña sufre pesadillas y quien es el hombre malo del que hablo anoche.
-Terry ¿Cómo murió la madre de Becky?
-No lo se, los papeles que nos dieron en San Patricio no lo especifican, iré tan pronto pueda, para averiguar eso.
-¿Crees que Becky lo haya presenciado y es por eso de las pesadillas? – Terry se restregó la cara con las manos. Había pensado en esa posibilidad.
-No lo se¿Debería preguntárselo¿Debería preguntarle si vio morir a su mama? – La mirada se torno preocupada.
-No lo creo. Lo que si deberías preguntarle es sobre su pesadilla de anoche.
-Iré ahora mismo – Dejo la taza sobre la mesa.
-Quiero ir contigo, súbeme – Pidió Susana y el hombre la tomo en brazos.
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Rebeca buscaba por todos lados el libro indicado, pero por más que hurgaba en la habitación de su padre simplemente no miraba nada que se le pareciera. Después de 5 minutos olvido su tarea y encontró algo mas en que divertirse.
Unas figurillas y un barco de madera dentro de una botella captaron su atención. Quiso tomar el barco pero estaba alto y no alcanzaba, así que se trepo en la cómoda, ocasionando que esta se volteara junto con ella.
Pronto la niña estaba en el suelo alfombrado de la habitación, sin daño aparente, la cómoda también volteada, y el contenido del primer cajón regado por todos lados. La niña comenzó a juntar rápidamente todo lo que había sido dispersado para ponerlo en el lugar correspondiente. Fue entonces que le vio.
La miraba con una de sus francas sonrisas, con el cabello suelto, tal como en las mañanas, se veía un poco diferente, tal vez mas joven, pero era sin duda ella.
Emocionada tomo el trozo de papel, donde su imagen estaba plasmada, unas lagrimitas de felicidad saltaron de su rostro y beso con devoción la laminita.
Unos pasos se dejaron escuchar a sus espaldas y al girarse se encontró con Terry y en sus brazos Susana, a quien acomodo rápidamente en la cama. El hombre se divirtió al ver todo el tiradero a su alrededor y se dispuso a ayudarle a su hija. Tomo un jarrón de cristal cortado.
-¿Pero que ha sucedido aquí? Pareciera que buscaste muy bien ese libro Becky – Exclamo sonriente mientras tomaba la pieza en su mano.
-Encontré algo mejor – Comento ella con visible emoción.
-¿Así? Y que puede ser eso mejor que has encontrado, mono pecoso – Debía ser algo demasiado bueno pues la niña no había hecho caso de sus palabras.
-Encontré a mama – Exclamo abrazando algo contra su pecho.
-¿A mama? – Susana la miro extrañada.
-Si – Y entonces les enseño la foto que Terry guardaba tan celosamente. Susana palideció repentinamente y dejo escapar una exclamación. Terrence tardo más en digerir la situación.
-¿Candy? – Pregunto el hombre como en trance.
-Si, Candice Waith Donovith – Exclamo Rebeca con entusiasmo mientras daba un brinquito y sonreía emocionada – Mi mama…
El jarrón se escapo de sus manos, estrellándose contra el suelo y partiéndose en mil pedazos, al igual que su corazón, al percatarse de lo que estaba sucediendo. La niña era hija de Candy y esta estaba muerta….
Continuará……
Notas de la Autora:
Wow que dilema, Terry y Susana se han enterado¿Qué sucederá ahora¿Dará con ella Candy¿Susana aceptara a la niña de ahora en más? Podre bajar de peso con la dieta que llevo en solo un mes? Todas estas incognitas muy pronto resueltas.
Bueno pues aqui les dejo este regalito, alguien por alli me dijo que porque no subia dos por semana, mmh bueno tal vez ocacionalmente pueda darles la sorpresa...
Por cierto, espero que les haya gustado este capitulo, trate de hacerlo lo mas largo posible. No mucho pero un poco más.
Besos
Mariposa
Muchas muchas gracias por sus comentarios
Reeven
Coquette81
Mayosiete
Yajaira
Anita509
(1)En México la primavera da comienzo oficialmente el 21 de Marzo, en estados Unidos no se. Jejeje si me equivoque perdón, acepto correcciones.
(2)Mentiras que es investigador famoso. Lo acabo de inventar. Creo que así se llamaba el que escribió Movie Dick ¿Si no?
(3)Me consta que fueron novios. En el anime, cuando ella le pide permiso para vivir con Alberth el le manda una carta donde le dice: Tú eres mi novia. Así que si fueron.
(4)Ya saben, canción de conclusión para los capítulos en el anime. Ignoro quien la compuso pero esta hermosa. Yo la cantaba cuando tenía seis años y vi la serie por primera vez. Era mi propia canción de cuna. Besos…
