CANCION DE CUNA
CAPITULO 09
Un instante
Dos semanas después, cuando Terrence regreso a casa, después de un agotador viaje, se encontró con que la mujer con la que había vivido durante tantos anos, se había ido para siempre, la mujer que ahora le esperaba no se parecía en nada a la anterior…
La Susana que el conocía había sido siempre de carácter y espiritu débil y quejoso, no le conocía muchas sonrisas pero si muchos llantos, conocía todos los chantajes que usaba y hasta los que nunca había usado el los adivinaba… de ojos tristes y mirada timida nunca le había mostrado una pizca de valor y siempre aceptaba lo que el decía como ley… era por eso que nunca la había llegado a amar ni admirar, porque como podía el, un alma libre y de espíritu dominante admirar algo facilmente dominado
Cuando ella por fin perdia los estribos y se oponía a alguna de sus deciciones el solo tenia que hablar con tono de voz mas rotundo o cambiar de conversación y ella siempre cedia, fue por eso que aquella mañana el estaba tan sorprendido.
Era esta mujer la misma que había el dejado semanas atrás? La luz de su mirada era irreconocible, y mucho mas lo era su voz firme y serena, que no titubeo cuando le exigia el divorcio, asi es, no se lo pedia, se lo exigia!
-No puedo dártelo! – respondió el con el mismo tono firme que ella estaba usando.
-acaso me amas? – pregunto ella sorprendienlo con la interrogante que ella nunca se se atrevía a lanzar por temor a la respuesta que ella ya bien conocía.
-esa respuesta la conoces mejor tu que yo – respondió el
-precisamente por que la conozco quiero que me dejes ir.
-ahora que ella no existe quieres irte? La respuesta es no, no sere el único que sufra, lo haremos juntos.
La mujer estuvo a punto de derramar una lagrima pero suspiro fuerte y se contuvo, llorar solo mostraría su debilidad ante el, y ahora mas que nunca necesitaba mostrarse fuerte.
-Terry, Una vez me dijiste que te habías casado conmigo por una promesa, una promesa que le habías hecho a ella, Cierto?
No hubo respuesta, pero por primera vez en la conversación el la miro fijamente
-se que le prometiste cuidar de mi… y ser feliz. En aquel entonces estuve muy feliz con ello, pero al tiempo me di cuenta de que nosotros tres tomamos las deciones equivocadas – Terrence estaba mudo, por primera vez en todo ese tiempo, Susana reconocia su error. - yo te amaba tanto, que me enseguesi, lo peor es que mi amor egoísta nos causo la ruina a todos, te he herido mucho terrence, te quite lo que mas amabas, y por eso no puedo seguir contigo…
-susana!
- a veces eh gritado que te he odio por como eres conmigo, pero la verdad es que me odio a mi misma, - la mujer lo miro con triztesa y el noto su sinceridad - me odio por no haber sabido retirarme a tiempo, por no poder haber ganado tu corazón, me odio por continuar reteniéndote a pesar de que sabia que estabas sufriendo y ella también, desearía haber sido menos egoista y amar con mas sinceridad… en el pasado aun cuando decía que quería el divorcio no lo decía en serio… sabia que no me lo darias y yo tampoco lo deseaba con vemencia, pero ahora es diferente, esta vez terrence, cabaremos nuestra propia tumba en vida, si seguimos asi, y no podemos solo pensar en nosotros dos, ahora esta también rebeca, detengamos esto aquí, dejemos ir el odio y el resentimiento.
- Candy me pidió cuidar de ti –
-entonces me dejaras ir, eso es lo único que puedes hacer por mi Terrence y es lo único que puedo hacer por ti, dejemos de herirnos, tratemos por una vez de cumplir nuestra promesa a Candy y ser felices… lo haras? Cumpliras tu promesa?
Terrence la miro significativamente, después solto un suspiro…
-Me lo pensare … dijo y por primera vez, Susana sintió que estaba a punto de liberarse de las pesadas cadenas que la aprisionaban.
Por primera vez, terrence no tuvo argumentos para ella.
Dos días después, cuando Susana bajo a la sala, se encontró a un Terrence meditativo y unos papeles de divorcio firmados y ensobretados sobre la mesa de centro…
La mujer le miro fijamente, la alegría y tristeza se mezclaban en una, sabia que por fin podía buscar su felicidad pero aun le parecía duro dejarlo ir, eran muchos anos de aferrarse a el, como el musgo a la roca y ahora tenia que soltarse y flotar por su propia cuenta…
Gracias – fue lo único que pudo decir, terrence asintió, eh incriblemente el sintió como si una pesada carga por fin fuera quitada de su espalda.
Me mudare mañana, dijo el, mientras ella sostenía firmemente los documentes de su liberación - hoy necesito alistar mis pertenencias y las de Becky, espero que…
-que has dicho? – pregunto Susana sobresaltada – las pertenencias de Becky Porque?
-eso es mas que obvio, ella se va conmigo
De pronto Susana sintió que el aire le faltaba, aunque al principio pensaba en dejar ir a la nina ahora que terrence había mencionado el asunto, sentía que un dolor agudo presionaba su pecho…
No puedo dejar que te lleves ala nina – dijo en tono contundente y alarmado.
Que has dicho… desde luego que he de llevármela, de otro modo como crees que te daría el divorcio? La nina es hija de Candy, y tu sabes lo que eso representa para mi…
Te equivocas – dijo ella – la nina es hija mia, eso dice el certificado de adopción, lo siento terrence, estoy agradecida que has firmado los papeles y que me hayas dejado ir, pero Becky es otro asunto y deseo que ella viva conmigo…
Eso no, eso nunca, Becky se queda conmigo, eso es lo que Candice hubiese querido y es lo que yo deseo
Como sabes tu que es lo que ella hubiesse deseado? Acaso te lo dijo
SUSANA!
Y que hay de mi? Lo que yo deseo, no, no puedes quedártela
Susana!!
Ella tambien es importante para mi, tan importante como lo es para ti, para mi ella representa la felicidad
para mi tambien - alego el
si ninguno de los dos cederemos en este asunto, no hay necesidad de pelearnos entre nosotros dijo ella calmadamente - Lo pelearemos enl a corte, si nosotros no podemos decidirlo, entonces que un juez lo decida, porque por mi parte no puedo dártela, amo a esa nina tantocomo la amas tu, además soy esteril lo sabes, no no puedes, no te la quedaras…. Y la mujer salió de allí dejando tras de si a un Terrences estupefacto
¿Cuánto tiempo asía que estaba allí? Sus ojos se alzaron en desconsuelo y la dolorosa ausencia hacia que todo fuera escueto y desolado, volvió a mirar su reflejo delgado y sin vigor en aquel espejo roto, ¿Dónde había aquella vigorosa mujer que alguna vez había sido? tambien su belleza se habia esfumado, junto con las nochesde insomnio y los dias sin apetito
Estaba frustrada realmente frustrada y que si nunca encontraba a Rebeca,
sacudió la cabeza, esa no era una opción.
El periódico seguía donde mismo desde la mañana, había sido doloroso enterarse, pero no todo había sido en vano, ciertamente Rebeca no era en vano.
no era tiempo para pensar en amores perdidos…
Tomo de nuevo el papel entre sus manos y el titular estaba tan claro como lo había estado horas antes, tan legible, tan vivido, había pensado antes en pedirle ayuda. Pero ahora, al enterarse que el también estaba en sus propios problemas decidió no hacerlo.
Seguramente Terry tenia mas que hacer, acaba de anunciar su reciente divorcio y ahora los medios tambien se habian enterado sobre el problema de la custodia de la hija del actor y susana, de pronto Candy se dio cuenta de los separados que se habían vuelto sus caminos, ella ni siquiera sabia que el tuviera hijos, y seguramente el no sabia nada acerca de las desgracias complejas en las que ella estaba metida.
No había leído el artículo, y no lo haría.
Quizás si lo hubiera leído…
Pero no lo hizo y el hubiera no existe.
se tumbo sobre la cama y con un brazo sobre el rostro se quedo dormida ya ni siquiera le quedaban lagrimas.
Un sueño, un largo y reparador sueño, una ilusión, su esposo vivo y feliz su hija con ella y a salvo, un juego un instante de paz, un día de luz, una sombra en el horizonte y una sonrisa malévola de un hombre desgraciadamente conocido, tormenta y furia, dolor y agonía y de pronto en un instante el hermoso paraje se convirtió en pesadilla.
Despertó bañada en sudor, con un punzante dolor en el pecho. La boca seca, el repentino calor, los escalofríos y el malestar.
Ella era enfermera y sabia lo que le ocurría, bajo por las escaleras y se dirigió al hospital mas cercano. Estaba hirviendo en fiebre. La caminata por el parke, bajo la noche fría, sin nada más que su delgada blusa que le cubría poco, le había causado una terrible tos, pero en su tiempo, asta de un resfriado moría la gente.
-No entiendo – Dijo el juez – Como una joven pareja como ustedes decide romper los lazos así como así.
-No hemos decido romper nuestros lazos así como así, señoría, nuestros problemas son graves y esta decisión de divorciarnos la hemos venido pensando desde hacia mucho tiempo.
-Veo que despues de lograr el divorcio de común acuerdo ahora están peleando la custodia de una niña, que fue recién adoptada por el matrimonio.
-Señoría, la niña es importante para ambos – Dijo Susana – Pero le aseguro que no es tan importante para nadie como para mi.
-Por favor… Quieres utilizar a la niña para vengarte de mí. Pero la verdad señor Juez, es que esa niña es solo hija mía. Desde el momento en que la adoptamos fui yo quien se hizo cargo de sus necesidades paternales.
-si no me permitias acercarme a ella como era posible para mi hacer de madre?.
-deja que yo tenga la custodia
-No quiero y no puedo, soy su madre
-No no lo eres
-Y usted no es el padre biológico señor Grandchester. – Interrumpió el juez - Verán señores no estamos aquí para discutir quien ama mas a la niña, sino con quien estará mejor.
-¿Y acaso el amor no es importante? Arremetió Terrence indignado-
-no me malentienda Señor Grandchester, desde luego el amor es muy importante, pero eso es algo que no se puede medir a simple vista, y si le pregunto a ambos, ambos responderán que aman a la nina mas que el otro, además hay que tomar en cuenta otros asuntos, la corte de lo familiar, considera que la nina estará mejor con la madre que con el padre
-perdón… - El pobre Terrence estaba azorado
La madre puede proveer ala pequeña lo que el padre no podrá, hemos analizado la situación de ambos, mientras que usted trabaja y tiene que dedicar largas horas y hasta días y semanas a su trabajo la señora Marlow esta en casa y puede dedicarse a atender las necesidades de la pequeña…
Pero señor Juez
-Señor Grandchester, se que no le va a gustar esto pero la corte considera que lo mas apropiado para la niña es que tenga una madre, los cuidados maternales que la antes señora Grandchester y hoy señora Marlowe puede proporcionar a la niña superan a los paternales, que además esta usted en desventaja debido a sus condiciones laborales y que obviamente la nina estará mejor con su exmujer
-¿Esta usted diciendo que no me dará la custodia porque soy hombre?
-Puede interpretarlo como quiera, he tomado la decisión de darle la custodia de Rebeca Grandchester a su ex esposa la señora Susana Marlowe – y con un golpe se cerro el veredicto – Puede visitar ala niña los fines de semana y lo que acuerde con su contra parte.
El rostro del hombre no pudo ser mas desolado y por un instante Susana sintió pena por el, pero fue un instante demasiado pequeño. Pronto Susana abandono el recinto y Terrence lo hizo detrás de ella.
Estaba desilusionado, furioso y por supuesto que no se daría por vencido.
Dentro de la sala el juez comentaba en susurros a su secretaria que en tiempos como ese cuando el movimiento sufragista estaba en su apogeo, la corte en algo tenían que ceder a las mujeres, sobre todo cuando este era un caso tan divulgado por la prensa.
-Me dio un poco de pena Terry – Comento Susana a Rudolf de camino a casa.
- parecía muy desgraciado, a decir verdad debe amar mucho a esa niña.
-Debiste ver como amaba a la madre de Becky, nunca fuimos felices por ella. Nunca ni siquiera por momentos, a veces las cosas se calmaban entre nosotros y eso fue lo mas cerca de la dicha que viví con el.
-Creo que debiste de haber solucionado este asunto desde hace mucho tiempo
-Siempre lo amenazaba con el divorcio, al principio lo hacia para asustarlo, ingenua de mi, pensaba que el diría o Dios la amo y no quiero que se vaya, pero nunca fue así, después me di cuenta que mis amenazan eran en balde y lo único que asía era que el me detestara mas, solo una vez se lo dije en serio y ¿Sabes lo que me contesto?
No…
Dijo, ella se ha casado ya con otro, y todo por este maldito matrimonio así que ahora te aguantas, ambos sufriremos por nuestras decisiones. - El hombre la escuchaba con atención no entendía como ella había soportado una vida llena de desprecios.
-No lo amabas solo estabas encaprichada, lo querías para ti y así seria, pero Susana te ha dado tu libertad y yo quiero compartirla contigo, juntos haremos una vida plena y mejor… Titubuo un poco antes de decir …. no necesitas a Rebeca para ello, ¿porque no darle la niña? – la mujer estaba sorprendida, no entendía porque el decía aquello
-¿no la quieres? Porque dices semejante cosa absurda
-no es eso, el asunto es, que quiero que rompas todo contacto con Terry, no te hace bien, y la niña es un lazo demasiado fuerte, mientras la niña este contigo, el estará allí y así como Candice fue la sombra de tu matrimonio yo no quiero que Terry sea la sombra del nuestro – La mujer lo miro anonada no sabia que decir y lo único que se le ocurrió fue un terminante.
-Conservare ala niña, no hay vuelta atrás.
Sus años con Terry la habían hecho mas decidida, pero el capricho le venia de nacimiento.
No podía creer lo que había pasado en el juzgado, había perdido a Rebeca, ¿era tan difícil entender todo lo que la niña significaba para el? Al parecer si,
maldición estaba aturdido y malhumorado, Becky era su niña y se la habían quitado, pero por supuesto que no se daría por vencido había prometido cuidarla y lo haría.
Tomo las llaves de su auto y Salio del juzgado a toda prisa. Necesitaba hablar con alguien, así que se dirigió donde su madre.
Era tarde ya y hacia bastante frío, la neblina le impedía visibilidad, la intoxicación de la furia corría por sus venas, fue así como casi atropella a una pobre trasunte que trastabillaba al querer cruzar la calle, se bajo enseguida para ayudarle, cuando se acerco, escucho a la mujer tosiendo. la tos era algo muy recurrente y fuerte.
trato de sujetarla, estaba ardiendo en fiebre, cuando la levanto se dio cuenta que la mujer era ligera como una pluma.
el cabello rubio le cubría el rostro, con ella en brazos se dirigió presuroso al auto, sinceramente preocupado por la salud de la mujer, sin embargo cuando las nubes dejaron de cubrir la luna y este pudo vislumbrar el rostro de la joven mujer en todo su esplendor, su rostro palideció y el corazón dejo de latirle por un instante, parecía que finalmente se había vuelto loco, ahora incluso alucinaba con el rostro de Candy, si cerraba los ojos unos instantes tal vez el verdadero rostro de aquella mujer brotaría a sus ojos…
Lo intento
Al abrir los ojos, el resultado era que aquella mujer era idéntica a su desaparecido amor… pero como era posible? Comenzó a conducir a travez de las calles desiertas de aquella ciudad sin entender como era posible algo como eso, una mujer idéntica a otra en el mundo, es mas en el mismo continente, en el mismo país, su cabeza daba vueltas provocando en el terribles jakekas, no fue asta que en un susurro la mujer pronuncio un nombre…
Rebeca!! Mi Becky!!
Y entonces que se dio cuenta de la maravillosa y a la vez amarga verdad….
¡Era Candice y estaba muy enferma!
-Becky, aléjate de la ventana y ven conmigo al fuego – Dijo Susana a Rebeca quien estaba mirando abstraída por la ventana. – Hace frió, estarás mas calentita junto a mi.
-¿Cuándo vendrá el señor Grandchester? – pregunto a la niña sin obedecer.
-Rebeca por favor acércate – La niña lo hizo sin mucho animo. – Terrence no volverá, podrás verlo los fines de semana el ya no vivirá mas con nosotras, ahora seremos tu y yo ¿Entendiste eso?
- ¿Pero porque? Quiero mucho al señor Grandchester, lo extraño quiero que el viva con nosotras
-No Becky, no puede ser.
-Estoy segura que a mami le hubiera gustado el señor Grandchester para que fuera mi papi.
La mujer sintió un pinchazo en el corazón
-pero tu mama no esta – respondió en tono seco y frio - murió y ahora yo soy tu mami y a mi no me gusta Terry y no vivirá con nosotrass
-Mama no murió, esta viva
-Rebeca por favor…. No de nuevo lo mismo
-Pero…
-Rebeca, basta! alzo la voz, la niña callo en seco – no esta bien que digas mentiras todo el tiempo, tu mama murió y es algo que debes aceptar tarde o temprano hora sube a tu habitación.
Los ojitos llorosos de la niña le hicieron sentirse un poco mal, pero tenia que ser dura cuando de disciplina se trataba no podía dejar que la niña anduviera por el mundo diciendo mentiras a diestra y siniestra.
Quiero al señor Grandchester – Exclamo Rebeca mientras subía por las escaleras que daban a su habitación.
El camino le pareció eterno, llego a pensar que nunca llegarían, y ahora nadie le prestaba atención, los doctores en guardia parecían muy ocupados así que tuvo que gritar que necesitaba ayuda, un joven medico se acerco presuroso a el y examino brevemente a la mujer en sus brazos,
tiene mucha fiebre y sus pulmones están inflamados – Sentencio – La llevaremos a una camilla para tratar de bajarle la fiebre.
- Necesito que le asignen una habitación, la mejor que tengan quiero que este lo mas cómoda posible. El costo no importa.
-Por supuesto – Y el joven llamo a una enfermera que pronto le indico donde colocarla, pero el se negó, no quería despegarse de ella hasta que estuviera instalada.
Le asignaron una bella habitación con vista a la calle, era una pena que Candy no pudiera apreciarla seguía delirando, sin reconocer a su salvador. Desde hacia rato que el se había dado cuenta con cuanta vehemencia llamaba a su hijita.
¡Y el sabia donde estaba!
Ella Tenia que recuperarse, tenia que vivir y después averiguaría que había pasado, que enredo era todo aquel en el que estaban metidos.
Mientras tanto el estaba en shock, impresionado y maravillado, el cuerpo de la mujer que amaba se precionaba junto a el tibio y vivo, la sangre aun corria por sus venas y la certeza de escuchar su respiración era un delicioso bálsamo para el.
Continuara….
Mariposa
