Ya saben que nada de lo que reconozcan me pertenece. ¡Ya lo quisiera yo! Mías son solamente las ganas de escribir este fic :D


Tres

Albus se despidió de su padre mientras éste se alejaba en el auto. Harry Potter se había ofrecido a llevarlo hasta la casa de los Malfoy en su coche, puesto que nunca tenía muchas oportunidades de conducirlo y no quería perder la práctica. No se había quedado, porque él y el padre de Scorpius aún no se sentían muy cómodos ante la presencia del otro, a pesar de que habían aceptado sin problemas la amistad entre sus hijos.

La madre de Scorpius, Astoria, recibió a Albus en la entrada de la nueva Mansión Malfoy, que se ubicaba en algún lugar cerca de Hastings. En la antigua Mansión, la que se encontraba en Wiltshire, seguían viviendo los abuelos de Scorpius. Pero sus padres habían decidido mudarse. Allí había demasiados malos recuerdos relacionados con la Segunda Guerra, difíciles de soportar.

—Scorpius está en el lago —le dijo Astoria tras cruzar las rejas de la Mansión. Llevaba el cabello castaño oscuro atado en un prolijo rodete—. Sé que ya conoces el camino, pero Chuby te acompañará.

Y acto seguido uno de los elfos domésticos se materializó junto a él. Chuby era bastante regordete y tímido, y Albus intentó no pensar en lo que diría su tía Hermione mientras el elfo se ofrecía con extrema amabilidad a sostener su mochila.

El lago artificial de los Malfoy (porque no, Scorpius no se hubiese conformado jamás con una piscina común y corriente como el resto de la gente), no se encontraba muy lejos, así que Albus estuvo allí en pocos minutos. Claro que de haber sabido la imagen que lo recibiría, se hubiera tardado un poco más.

Scorpius acababa de emerger del lago cuando Albus se hizo presente y Chuby desapareció con un chasquido. Estaba alto, incluso más alto de lo que Albus recordaba. ¿Es que nunca se cansaba de crecer? Tenía el cabello rubio platinado echado hacia atrás, con algunos mechones rebeldes y empapados que le caían sobre el rostro. Ese rostro afilado y seductor que a Albus solía aparecérsele en sueños, últimamente demasiado a menudo. Y su cuerpo. Oh, su cuerpo. Albus no recordaba que Scorpius estuviera tan bien formado. De espalda ancha, pectorales marcados y abdominales que exigían una caricia. Tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no seguir mirando, sobre todo en la parte en la que el bañador mojado de Scorpius se pegaba a su cuerpo.

—¡Al! —lo saludó su amigo con jovialidad—. ¿Cómo estás? —le preguntó, mientras lo estrechaba en un abrazo fraternal.

"Incómodo en mi entrepierna", pensó Albus, pero no lo dijo. En su lugar balbuceó una respuesta que su amigo apenas llegó a comprender, intentando por todos los medios apartar la vista de su escultural cuerpo. Entonces Scorpius se metió nuevamente al lago y Albus se cambió a toda prisa, de espaldas, para que el rubio no pudiera notar lo… emocionado que se encontraba.

—¿Eres consciente de que empezamos las clases este lunes, no? —le preguntó entonces Albus, mientras nadaba con tranquilidad. Scorpius asintió brevemente—. Entonces, ¿por qué demonios te urgía verme? —rió.

Scorpius se sumergió unos segundos y se sacudió el cabello al salir. Albus pudo notar un brillo extraño en sus ojos. Había algo que su amigo se moría por contarle, pero no parecía encontrar las palabras adecuadas. Probablemente se lo soltaría así, sin más. A Albus se le encogió el corazón. ¿Existiría la posibilidad de que quizá…?

—Oficialmente ya no soy virgen, Al —sonrió Scorpius, orgulloso—. He invitado a Lea Brown a mi casa la otra noche. Y bueno, una cosa ha llevado a la otra…

Albus se quedó de piedra. Definitivamente no era ésa la noticia que él había estado esperando escuchar. ¿Pero a quién engañaba? Mientras antes se le acabaran todas las esperanzas de estar con Scorpius, mejor.

—¿Es que no vas a decirme nada?

—Yo… felicitaciones, supongo —articuló luego de un rato de silencio.

Y lo que en un principio había prometido ser una tarde excepcional, se convirtieron en las tres horas más tortuosas que Albus había vivido en mucho tiempo.


Notas: Estoy sorprendido por la buena recepción que está teniendo este fic, sobre todo el capítulo anterior. ¡De verdad muchas gracias! Sus reviews me dan la fuerza necesaria para seguir escribiendo, incluso aunque estoy hasta la coronilla de proyectos y originales. Ahora quiero saber qué les ha parecido este capítulo. ¿Era lo que esperaban? ¿No? Ya saben que todo comentario es bienvenido ^^

Ya les he respondido a todos, salvo a los anónimos. Así que aquí van unas pequeñas palabras para ustedes:

sombra88: ¡Muchas gracias! Me alegra que te guste :)

dospiesizquierdos: Esta vez me he tardado un poquitín más en actualizar, pero a que no ha sido mucho, ¿verdad? Tengo que admitir que Albus sufrirá un poco al principio, pero habrá azúcar. Así que aguarda, que seguro que valdrá la pena.

pipa: Me alegra que te esté gustando. Y ya veremos qué dirán los padres en el futuro. Por el momento, sabemos que Draco y Harry mantienen una relación cordial...

Conniekirkland: La verdad es que sí, Albus se ve bastante uke. Pero ya sabremos más sobre ese tema en el futuro... xD

Saludos,

Alex Franco.