Nota: Lo sé, no tengo perdón... Tardarme tanto tiempo...

Pero bueno. Me han pasado una millonada de cosas. Entre ellas, el perder el disco duro de mi computadora personal y, con él, mi vida entera, prácticamente. Solamente ahora que estoy terminando la última semana de vacaciones de la Universidad pude encontrar la inspiración necesaria para continuar esta historia. Tenía varios capítulos adelantados, pero como acabo de explicar, he perdido todo. Así que he tenido que volver a empezar, intentando recordar cómo era que quería seguir la historia. Pero en fin, basta de excusas. Aquí les dejo el drabble.


Cinco

Rose dejó caer los tres libros que llevaba en brazos delante de su primo Albus con un estruendo más que evidente, lo cual le ganó un regaño por parte de la bibliotecaria, quien no le quitó los ojos de encima durante los siguientes cinco minutos. Rose ocupó un lugar frente a su primo y se cruzó de brazos, mientras el pobre Albus intentaba huir a su mirada todo lo que podía.

—Esto no está funcionando, ¿sabes? —le dijo Rose, quien evidentemente estaba intentando controlar su temperamento—. Scorpius no es tonto, ya se ha dado cuenta que te pasa algo. Tienes que dejar de evitarlo, Al.

Albus hizo una mueca de dolor mientras dejaba a un lado la pluma con la que había estado redactando su tarea de Transformaciones. La primera semana de clases aún no se había acabado, pero a él ya se le habían terminado las excusas para evitar pasar demasiado tiempo con Scorpius, lo cual era una tarea particularmente difícil, dado a que compartían cuarto.

—No pensé que iba a ser tan difícil… —susurró entonces Albus—. Ya sabes, lo de Brown. No me lo esperaba.

La cara de pena que llevaba en aquel momento debía resultar demasiado conmovedora, porque Rose inmediatamente abandonó su actitud combativa para rodear la mesa y sentarse junto a él. Apoyó una de sus manos sobre la de Albus y se la apretó en un gesto fraternal. Abrió la boca un par de veces, pero no parecía encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que quería decir.

—Tienes que hablar con él, ¿te das cuenta? —pero antes de que el chico tuviera la oportunidad de replicar, Rose prosiguió—: Míralo de este modo: Scorpius va a seguir contándote… esas cosas hasta que sepa que te molesta. Y por qué te molesta. Evidentemente las cosas entre ustedes dos dejarán de ser las mismas pero… bueno, eso es algo inevitable…

Albus apoyó su cabeza en el hombro de su prima.

—Esto apesta —dijo, esbozando una sonrisa triste—. Pero tienes razón… voy a tener que hablar con él.

—Será lo mejor, ya verás —lo animó Rose, palmeándole el hombro.

Él suspiró, no muy seguro de que su prima fuera a tener razón. ¿Pero qué otra opción le quedaba? El año escolar recién comenzaba, aún le quedaba mucho tiempo por delante. Lo mejor sería poner las cosas claras desde el principio. Ya luego iría aprendiendo sobre la marcha cómo manejar las cosas. O al menos eso esperaba.


Nota2: Muchas gracias a todos aquellos que estén dispuestos a continuar leyendo esta historia, de verdad. Estoy un poco perdido con el tema de los reviews, no recuerdo a quién le respondí y a quién no, así que a partir del próximo capítulo continuaré respondiendo normalmente. Espero que hayan disfrutado este trocito de historia.

Saludos,

Alex Franco.