Disclaimer: Naruto ni sus personajes son de mi autoría, todo le pertenece a Masashi Kishimoto-san. Como tampoco la trama de la historia, que es de Janelle Mindfreak, originaría de Twilight; gracias por ello. Ahora sí, ¡Disfruten la lectura!

Summary: Sakura pierde una apuesta contra Sasuke. ¿El castigo? Convertirse en su esclava por unos meses y hacer todo lo que él diga. Pero, ¿a qué se referirá con "todo"? -Sasuke/Sakura.


Sí, amo

Diecisiete:
Definitivamente tal vez.

Vale, empecemos de nuevo. Omite todo el resto.

.

—Digo… creo que le debo, tú sabes, papá —balbuceé, tímida—. ¡Ya regreso!

No le di tiempo de que dijera más y subí a mi cuarto. Ya ahí me tumbé en la cama, viendo el techo sin observarlo realmente. Suspiré.

Hice que mis dedos tocaran la comisura de mi boca. Ahí habían estado sus labios. Seguí el recorrido que habían hecho los labios de Sasuke cuando tocaron mi rostro esta tarde. Fue tan… glorioso sentirlo así.

Ahora ya no costaba tanto admitirlo, para mí. Era más o menos fácil pensarlo, pero decirlo… No quise ni siquiera intentarlo. Cerré los ojos con fuerza cuando me di cuenta de mis propios pensamientos. ¡Cuánto había estado intentando ocultar las cosas! Y ahora resultaba que por treinta dólares (perdidos) había abierto los ojos de la nada; era ridículo. ¿Por qué sólo un fajo de billetes verdes pudo hacer gritar a mi corazón lo que mi mente intentaba callar?

Tal vez era que yo no quería que me gustara Sasuke, porque iría contra mí misma y mis pensamientos superficiales por su actitud arrogante y tan bipolar. ¡Ah, y misteriosa! Pero resultó que ya no pude mentirme más.

A mí, Sakura Haruno, me gusta… me… me gusta… gusta…

Me golpeé la frente de lo patético que sería eso si alguien más pudiera oírlo. Por un estúpido momento temí que alguien alrededor de Konoha pudiera leer los pensamientos de la gente, pero deseché esa idea en cuanto volví a la realidad aburrida y monótona que acunaba este pueblito alienígena y verde.

Era difícil pensar su nombre sin que las mejillas me dolieran, y sin que el corazón se me acelerase. Era muy difícil pensar en él sin que una imagen se me viniera a la mente. Era muy difícil completar la idea faltante, poner su nombre en esa frase, sin que volviera a preguntarme si en verdad estaba decidida a soltar lo que sentía.

Pero de lo que estaba completamente segura era de que por ningún motivo quería que él se enterara de mis sentimientos. Seguro se reiría en mi cara y su arrogancia saldría a flote, y se burlaría de mí por todo el resto de mi vida.

—¡Tonta, Sakura, tonta! —me susurré a mí misma—. ¡Es obvio que él no siente lo mismo! Y tú aquí lamentándote por eso. ¡Tonta!

Gruñí sólo para mí, para que sólo mi miseria escuchara. Tomé mi diario casi con una rudeza y odio que no provendrían de mí en público y taché cada una de mis últimas palabras. Sentía la irracional ira controlar mi cuerpo cuando tomé el lápiz y escribí.

"Me gusta. Me gusta Sasuke Uchiha."

No me di cuenta de que se me aguaron los ojos hasta que sentí la humedad en la comisura de los mismos. Era normal en mí, así que no me asusté. Llorar cuando tenía ira era algo completamente normal respecto a mi personalidad, y me ayudaba a desahogarme bastante.

—¡Sakura! —llamó mi padre—. ¿Ya has terminado?

Parpadeé confundida. En esos pocos minutos ya había olvidado la presencia de Yasuo.

—Esto… ¡sí, ya voy! —volví a guardar torpemente el diario bajo el colchón y bajé hacia la sala de estar, donde Yasuo me esperaba sereno sentado en el sofá.

Su expresión gritaba mil cosas, y ya me estaba comenzado a preocupar. Las ideas más descabelladas pasaban por mi mente, pero no me molesté en prestarles atención del todo.

—Bien, ¿qué sucede? —pregunté suavemente mientras me sentaba en el sillón, sola.

Yasuo se relamió los labios antes de hablar. Fue al grano sin rodeos, eso, de cierto modo, significaba que no tenía tiempo para atajos.

—A Setsuna le ha dado un ataque cardíaco —musitó.

Me tapé la boca con la mano para cubrir la gran «o» que era mi boca. Estaba sorprendida y asustada. Sabía cuán importante era Setsuna para mi padre, uno de sus mejores amigos. También una parte de mi mente se dirigió específicamente hacia su familia, y me preocupé también por el bienestar emocional de Shion y Miroku.

—Dios… ¿está bien?

Mi padre no se molestó en contestar, simplemente bajó la mirada.

—Está vivo, no te alarmes —susurró—, pero no está dentro de lo que se podría llamar «bien».

Me mordí el labio para no seguir preguntando. Decidí dejar que él continuara solo.

—Mira, Sakura. Fue ayer cuando a Setsuna le dio… el… tú sabes. Tuvieron que llevarlo de urgencias al hospital de Konoha; gracias a Dios fue atendido por Fugaku Ushiba (1), así que Setsuna estuvo en buenas manos.

Sentí mis mejillas calientes por un par de segundos, los suficientes en los que recordé que Fugaku era su padre —en muchos, infinitos sentidos—. Pero me pude controlar cuando Yasuo continuó.

—El Dr. Ushiba me dijo que… que los implementos tecnológicos del hospital de Konoha no eran suficientes para tratar la enfermedad de Setsuna. Que… —ahogó un sollozo—, que no sobreviviría si lo dejábamos aquí —estuve apunto de hablar, pero Yasuo lo hizo antes que yo, interrumpiéndome—. Por eso lo ingresarán en el hospital central de Sunagakure. Miroku y Shion se irán con él. En cambio, Konohamaru, su hermano pequeño, puede que se quede con Minato y Naruto. No lo sé.

Bajé la mirada cuando escuché el nombre de mi mejor amigo. Me pregunté cómo la estaría pasando. Tonta, me dije a mí misma, de seguro no está haciendo una fiesta porque a su novia se le esté muriendo su padre. Y tuve envidia de Shion por un microsegundo. Si a mí me pasara lo mismo, ¿quién sería ese chico que no dormiría, preguntándose por mi bienestar?

La simple pregunta trajo una imagen de él a mi mente. Era obvio que sería difícil pensar en otra cosa.

—Vaya, qué mal, papá… —susurré, realmente no sabía qué decir.

—Sí —suspiró—, pero no he terminado.

Callé.

—Fui al hospital para ver a Setsuna, y cuando Fugaku me dijo que lo trasladarían a Suna, él vio perfectamente que yo deseaba acompañarlo y…

—Ve papá —lo interrumpí de lleno—. No te preocupes por mí, puedes ir.

—Cariño, no quiero dejarte sola, ¿estás loca? Déjame terminar Sakura, que estás demente si piensas que me iré y te dejaré aquí.

—¿Me llevarás a Sunagakure? —solté de lleno.

Yasuo negó lentamente, y me puso en dedo en los labios para que ya no dijera más palabra alguna. Me sonrojé levemente al darme cuenta de lo impulsiva e infantil que estaba comportándome, cuando la situación era así de delicada y dolorosa para mi padre.

Bajé la vista sintiéndome completamente avergonzada. Idiota.

—Yo… sí, Sakura, iré a Sunagakure para hacer compañía a Setsuna, Miroku y Shion. Tomaré el viernes y el lunes, además del sábado y domingo de éste fin de semana para ir…

—Papá —le interrumpí—, ¡es muy poco tiempo! ¿Y qué tal si…?

Volvió a silenciarme con el dedo.

—Si me necesitan, regresaré —dijo—, pero por ahora no puedo dejarte sola así de un día para otro. Al menos te he dicho que el viernes por la tarde ya no volveré, me iré. Regresaré el lunes por la noche. Y…

Mi papá se veía bastante nervioso con lo que iba a contar, era como si estuviera delatando una gran, gran debilidad o un vergonzoso secreto, o algo por el estilo.

Temí muchas cosas diferentes, unas más disparatadas que otras. ¿Es que tendría que irme con Tsunade a Kumogakure ese fin de semana para que no me quedara sola? ¿O es que…? ¡Ugh! ¡Habla, Yasuo!

—Sakura… —musitó, desviando la mirada, esto le estaba costando realmente—. No sé si ésta idea te agrade, pero te pido, por favor, acéptala. No quiero dejarte sola, pero no puedo llevarte conmigo, no cuento con tanto dinero para eso, y no quiero que saques de tus fondos; además sólo serán cuatro días y…

Fruncí el ceño, no me estaba gustando cómo se pintaba todo esto.

—Habla ya, papá —lo interrumpí antes de que se enredara con sus propias palabras—. Sólo dilo de una vez. Prometo que no objetaré ni nada, ¡pero ya suéltalo!

Yasuo dio un profundo respiro antes de hablar.

—Fugaku…

—Sí, ¿qué hay con él?

—Él… él se ofreció a cuidar de ti esos cuatro días —mis ojos se abrieron de la impresión—. Vivirás con ellos ese fin de semana. Lo siento.

Creo que me olvidé de respirar por unos segundos.

El corazón me latía a mil por hora.

Tal vez esta mañana no hubiera tenido problema de irme allí, pero ahora las cosas eran diferentes. Ahora sí tenía un problema. Y ese era que, irme a vivir con la familia del Sr. Fugaku era hacerme masoquista, hacer como que no había escrito aquello en mi diario. ¡Aún ni siquiera había pensado en cómo le miraría a la cara mañana!

Irme a vivir ahí, era vivir cuatro días cerca de…

-

—Hola, Sasuke.

El teléfono había sonado, tal como él lo había dicho. He de admitir que pensé unos segundos mientras el tema sonaba, pero al final me decidía contestar.

¿Llamaría él también para decirme que Fugaku ya le había dado las noticias?

Sakura —su voz hacía que mi nombre pareciera acunado como la más hermosa de las baladas, y me revolvía el estómago cada vez que lo escuchaba—, pensé por un momento que no contestarías.

—Lo siento —me disculpé suavemente, aún tenía en mente las palabras de Yasuo. Vivir cuatro días con él, tragué saliva.

Su dulce y musical risa llenó la línea.

No te preocupes —susurró—. Para serte completamente sincero, no estaba seguro de si llamarte o no. Temía que siguieras enfadada conmigo.

¿Enfadada? No, ya no…

… ahora tenía otros sentimientos, sin embargo.

—Pues… no estoy enfadada —no me comprendía a mí misma. Me recordé que no tenía razones para ponerme nerviosa; estar hablando por móvil a las once de la noche con el chico que me gusta no es razón para ponerse nerviosa, no.

Idiota.

Sasuke suspiró.

Eso es un alivio, de verdad que sí. No me gusta que estés enfadada conmigo, Sakura —parecía tan, pero tan sincero que me revolvió las tripas—. Me siento mal cuando me miras con el ceño fruncido, excepto cuando es a causa de una broma, es gracioso. En esas ocasiones te ves adorable cuando te enojas y sonrojas al mismo tiempo.

Me sonrojé fuertemente, y agradecí a Dios que él no pudiera verme. Sus palabras dulces ahora tenían un efecto diferente en mí si contábamos que las decía con su aterciopelada voz, y que daban justo en el blanco de mi debilidad más escondida: mis sentimientos por él.

Me gusta Sasuke Uchiha.

Y ahora que me daba cuenta, no sabía qué responderle.

Tal vez en una ocasión normal le habría cortado, o, quizás, gritado algún insulto; pero ahora era completamente diferente. Mi corazón latía tan rápido y fuerte que temí que él pudiera oírlo a través del móvil.

¿Sakura? —preguntó—. ¿Sigues ahí? ¿He dicho algo que te ah molestado? —parecía asustado de que así fuera.

Inconscientemente, sonreí. A veces podía ser tan atento…

—No, no. No te preocupes, Sasuke —mi interior se estremecía cada vez que pronunciaba su nombre.

Volvió a reír tiernamente.

Entonces… vamos al grano —dijo, y me aterré al recordar el por qué llamaba—. ¿Por qué decías, esta tarde, que «jugué con tus sentimientos»? —de pronto parecía realmente serio, como si fuera algo de vida o muerte.

Me mordí el labio inferior pensando en qué contestarle a eso. No podía decirle que me sentía herida cuando vi que realmente no había querido acercarse a mí de la manera en que lo hizo el sábado. No quería decirle, y no podía decirle, que mis palabras lo decían todo, que había jugado con mis sentimientos a diestra y siniestra.

—No deberías estar gastando el dinero de tu móvil para estas estupideces —le dije, bajando la mirada aunque él no pudiera verme—. Eso fue sólo una… exageración. Supongo que veo muchas películas. Me dejé llevar…

Casi salió como una mentira creíble. Casi. Esperaba que la línea del móvil pudiera distorsionar un poco mi voz.

—¿Una… exageración? ¿«Te dejaste llevar»? —parecía muy sorprendido y vagamente decepcionado. Alabé a Dios por haberle echo tragarse mi mentira.

—Sasuke… —dije suavemente, su nombre hizo que las mariposas de mi estómago se revolvieran inquietas—, no hay sentimientos con los cuales jugar, ¿entiendes? ¿Ah? Creo que me enojé un poco por tus métodos, pero… —de pronto se me venía el mundo encima por mentir tan feo—, pero, supongo, no es mi problema.

Pensé que no se tragaría mis embustes. Sentí la leve cachetada invisible de una mano ausente cuando le dije aquella blasfemia acerca de mis sentimientos. Me sentía horrible, un monstruo. Quería decirle que me había lastimado, que yo creí que me quería, que quería besarme tanto como yo quería besarle a él —y me sonrojé al pensar en eso—. Quise gritarle lo idiota que era por hacerme creer mentiras, por obligarme a fabricar ilusiones donde no debería haber.

Quise decirle que le quería estúpidamente. Que me gustaba mucho…

mucho.

Tal vez hablaríamos toda la noche hasta que él me sacara la verdad. Él no era de rendirse tan fácil.

Sasuke tardó un minuto en contestar. Y en ese lapso de tiempo, sólo pude escuchar su respiración tranquila e inalterable. Temí lo peor por un segundo.

Sakura… lo siento.

Cerré fuertemente los ojos, como si eso doliera.

Pero estaba aliviada. Se había rendido. ¿Se había rendido?

Bostecé ficticiamente.

—Esto… ya tengo sueño, hablamos mañana, ¿vale? —tenía una sensación en el estómago que no me permitía dialogar muy bien.

S-Sí, claro —aún se me curvaban los labios cuando lo oía tartamudear, sin embargo esta vez fue completamente diferente. Su voz tenía un timbre que no había escuchado más de una vez, y busqué en los rescoldos de mis recuerdos para encontrar dónde le había escuchado hablar de esa manera tan apagada—. Que duermas bien.

Tranquilo, no es novedad si sueño contigo…

—Gracias, tú también —bajé la mirada. Es tan dulce…

La verdad era… que no quería colgar. Al parecer él tampoco, porque la línea siguió abierta y muda. Decidí romper el silencio y dar el último toque a nuestra despedida.

—¿Me vendrás a buscar mañana?

Estaba agradecida que lo peor hubiera pasado.

Por supuesto —podía imaginarme la sonrisa en sus pálidos labios—, si eso es lo que quieres…

—Sí —solté a bocajarro. Y me sonrojé cuando me di cuenta que lo dije tan apresuradamente. También una partecita de mi cerebro estaba dándole puntos por darme a escoger.

Nos vemos mañana…

—Temprano —completé.

Rió.

Duerme bien —susurró tiernamente antes de colgar.

—Sí, amo —le dije con una sonrisa estúpida, aún cuando el móvil indicaba que había cortado.

Apreté el aparato muy fuerte contra mi pecho y reí por lo bajo. Me pregunté si Yasuo aún estaría despierto buscando su maleta o su bolso, si no lo encontraba lo buscaría yo mañana. Dejé algunas cosas preparadas para el día siguiente, como mi ropa y mi mochila; no quería tardarme cuando él viniera a por mí.

Y yo nunca había pensado de esa manera.

Antes de dormirme, volví a sacar mi diario, y sin borrar nada, simplemente agregué:

«Sí, me gusta. Me gusta mucho.»

-

Octubre 09, 2007.

&.

La mañana siguiente fue tal y como yo esperaba.

Me había levantado temprano con la ropa que había dejado preparada la noche anterior, así que no perdí tiempo buscando qué ponerme. Tomé mi mochila —ya preparada— y bajé a desayunar. No me sorprendí al no ver a Yasuo, ya era usual que no estuviera aún cuando era bastante temprano, me pregunté cómo estaría de ánimos. Después de un cuenco de cereales y leche subí a peinarme y lavarme los dientes. Me miré fijamente en el espejo un rato cuando dejé el cepillo de dientes en el neceser, fruncí los labios cuando pensé que algo faltaba. Tomé el cepillo para el cabello y una goma oscura e hice el primer peinado que se me vino a la mente.

Cuando la bocina del Volvo se escuchó frente a mi casa tenía una trenza al lado derecho de mi cabeza, y un corazón alocado palpitando rápidamente. Intenté disimular mi muy agrandada sonrisa cuando crucé el umbral de la puerta principal y me encaminé, mochila en hombro, hacia el coche de Sasuke, donde, por supuesto, él me esperaba de conductor.

—Buenos días —saludó sonriente mientras ingresaba al auto.

Sí que son buenos…

—Hola —sonreí de vuelta.

Después de todo, ¿cuándo el chico que te gusta te viene a recoger para llevarte a la escuela? Sonreí internamente cuando me dije a mí misma que era afortunada.

—Pareces feliz —musitó, parecía causarle gracia.

Ugh, pensé que había sonreído internamente. Me toqué los labios, y éstos seguían curvados. Me sonrojé y bajé la mirada.

Intenté parecer normal cuando me encogí de hombros.

—Debe de ser que dormí bien.

—¿Soñaste con los angelitos? —preguntó con una risa melodiosa.

Para callarme me mordí la lengua suavemente. Si tan sólo supiera…

—Algo así —susurré, y me reí yo sola.

Él me sonrió tiernamente, cerrando los ojos. Parecía feliz de verme feliz, y no podía imaginar por qué. Pero se me llenaba el alma cuando pensaba que yo era el motivo de que sus labios se curvaran en esa cautivadora sonrisa torcida que me quitaba el aliento de vez en cuando, ¡ah! Y que hacía mi corazón dejar de latir. Tal vez era un pensamiento egocéntrico, pero, de cierta forma, me sentía realmente bien engañándome a mí misma.

Llegamos muy pronto al instituto, condujo realmente deprisa. ¿Estaría ansioso, quizás, por algo?

—Esto… Sakura, hoy no podré dejarte en casa tampoco, lo siento, Tenten te llevará.

Parpadeé confundida y desencantada.

—¿Por qué? —pregunté, y esperaba que el descontento de mi voz no fuera demasiado obvio.

—Iniciaron los entrenamientos de baloncesto ayer, por eso estuve hablando con la pandilla de Kankuro. Soy el capitán, ¿recuerdas? —se apuntó a sí mismo con su dedo pulgar y sonrió egocéntricamente. No pude evitar el sonreírle también.

—Entonces me voy a casa con Tenten.

Nos bajamos juntos del coche, estuvimos bastante sincronizados con nuestros involuntarios movimientos. Sasuke se apoyó de brazos cruzados sobre el techo del Volvo, para verme. Sus ojos relucían y tenía una sonrisa inocente y angelical en su rostro.

—¿Qué sucede? —inquirí.

—Es que no te irás a tu casa, hay ciertas labores en mi habitación que te llaman, ya sabes —rió.

Abrí la boca para soltar un gemido de resignación, pero me quedé en shock cuando mi mente dio un doble sentido a lo que había dicho. Me puse roja como un tomate y no me atreví a mirarle a la cara.

—Sasuke, ¿te has dado cuenta de lo que has dicho?

Pareció pensárselo un momento.

¡Oh, Dios! ¡No, no! No es eso lo que quise decir —vi por el rabillo del ojo que él también se sonrojó—. Maldito sea Kiba por ver películas inapropiadas en plena tarde. ¡El pre-universitario debería de tenerle más ocupado!

Estaba nervioso. Sofoqué una risita, pero no me aguanté la sonrisa. Se veía tan mono. Y nunca me cansaría de pensarlo.

—Eh, Clowie, también te llaman mis libros y cuadernos, tengo ciertas tareas que debes hacer —había un pequeño rastro de sonrojo en sus pálidas mejillas.

Puse los ojos en blanco.

—Sí, amo —maldición.

Ambos vimos llegar el Porsche de Tenten, el cual venía repleto con los restantes miembros. La larga pierna de Ino salió por la puerta del copiloto, y Tenten por la del conductor, y por las traseras, sus novios.

Cuando vi a Neji recordé algo de pronto.

—¡Demonios! —me golpeé la frente con la palma de la mando por lo cabezota que era.

Sin decir ni una palabra a Sasuke salí corriendo hacia donde Neji estaba parado. Me vio y sonrió de manera cómplice. Mis manos se estrellaron contra su pecho.

—¡Lo siento! —luego me puse de puntillas para susurrarle en el oído—. Se me ha olvidado el dinero —estaba avergonzada.

Él rió ligeramente mientras la brisa desordenaba sus cabellos color castaño.

—Tranquila —dijo—, puedes pagarme luego. ¿He de suponer que, entonces, lo has admitido?

Iba a decir un «Sí», pero me di cuenta de lo impulsiva que me estaba comportando. ¡Maldición! Me había puesto en evidencia yo solita. Estúpida mala capacidad para mentir, ¡y cuando más lo necesitaba! Me limité a asentir lentamente, desviando la mirada.

Luego le miré con el ceño fruncido.

—Pero es un secreto, Neji —mi dedo índice dio golpecitos en su pecho cuando me alejé un paso—. Es un secreto.

—¿Qué es un secreto? —preguntó la aguda voz de Tenten, parecía estar cantando en soprano.

—Nada —respondimos yo y Neji al mismo tiempo; aunque, a diferencia de él, yo parecía muy, muy avergonzada.

Saludé a Ino y Kiba cuando pasamos por su lado, y todos nos dirigimos hacia donde Sasuke estaba: apoyado sobre el capó de su coche. Nos sonrió a todos y nos acompañó a la entrada del instituto. Permanecí junto a Neji en el recorrido, y a mi otro lado estaba Tenten. ¿Por qué de un momento a otro sentí que estorbaba?

Kiba e Ino se despidieron y se fueron a sus respectivas clases. Yo compartía Literatura con Tenten; Sasuke se fue a los vestidores de hombres porque le tocaba E. Física junto con Neji, el castaño le dijo que le alcanzaba pronto.

—Sé de las noticias —dijo Tenten, sonriéndome cuando entramos en los pasillos del recinto.

Sólo había una noticia, y no me fui por las ramas esta vez.

Oh —susurré—. ¿Los demás saben?

Ella negó.

—Papá lo dirá hoy en la cena; lo escuché hablando con mamá en su despacho esta mañana. Neji y yo somos los únicos que lo saben. Dormirás en la habitación de invitados en el tercer piso, frente a la habitación de Sasuke.

Tragué saliva.

Oh —dije de nuevo.

Tenten rió.

—Por cierto, necesito que le pagues a Neji, quiero mi regalo —sonrió tiernamente.

Miré a Neji de manera asesina, él parecía tan sorprendido como yo. Tenten puso los ojos en blanco.

—Son tan obvios… aunque igual los amo. Vamos, Sakura, Literatura —se puso delante de nosotros avanzando.

—Cuatro días con Sasuke, ¿eh? —musitó Neji sólo para mí.

Gemí.

—¿Crees que soy masoquista? —temí que dijera que sí.

Se encogió de hombros elegantemente.

—No tienes por qué. No es como si él no se diera cuenta de que existes o cosas depresivas que pasan en esas telenovelas del cable —rió—. Lo que quiero decir es que… bueno, no tiene por qué ser masoquista. Más bien es como… aventurero o algo.

—No te entiendo —le miré con una ceja alzada—. ¿Qué es lo que quieres decir realmente?

Neji sonrió tiernamente.

—Pueden pasar muchas cosas en cuatro días, ¿sabes?

Me mordí el labio pensando en esas muchas opciones. ¡Y cuán en lo cierto estaba Neji!

Cuatro días…

Cuatro días con Sasuke,pensé, genial.

Y, extrañamente, no estaba siendo sarcástica.

-


(1): Ushiba: Pues, bien, como se habrán dado cuenta, todos los hijos de Fugaku y Mikoto son adoptados… So, era obvio que ellos no iban a tener los mismos apellidos. Entonces, para que no quede muy distinto, les inventé "Ushiba" suena parecido, pero no es igual. Por eso, si ahora nombro Ushiba -no se confundan con Sasukito-kun Uchiha- generalmente no se asusten, me refiero a los "padres" de Sasuke, Tenten y Kiba.


¡OMS! He demorado mil años, lo sé, pero, ¡Por favor!, don't kill me. En verdad trataré de no demorarme así nunca más. En verdad, perdónenme, por que, si no lo hacen y me matan, no podré amoldar más. Nee, muchisísimas gracias por todos, todos, todos sus reviews y a las que esperaron todo este tiempo, really. Prometo subir este viernes -el Sábado tengo el bautismo de mi nueva primita 3-, así que no desesperen. Por cierto, lamento si hay algún error, ya saben que me avisan (; En fin, me cambié el nombre del profile, antes era H.W (o también Heart'warrior) y ahora soy Tsubakiland.

Fans ShikaIno, pasen -por favor- por "Y no olvides" -en ese respondo reviews-, por el cumpleaños de Ino. Besos, Sophie.