Ocho
Scorpius estaba en uno de los pasillos del cuarto piso, junto a un viejo cuadro de dos brujas de túnicas violetas que tomaban el té. Estaba medio apoyado en la pared, observando a través de la ventana que tenía en frente los grises nubarrones que cubrían el cielo. El viento soplaba con fuerza, alborotando las copas de los frondosos árboles del Bosque Prohibido. Parecía como si en cualquier momento fuese a desatarse una feroz tormenta.
El chico se despeinó un poco el rubio cabello, mientras emitía un largo suspiro de frustración. Desde que habían vuelto a Hogwarts que notaba a Albus extraño con él, mucho más distante. Al principio había creído que quizá era porque se sentía algo desplazado por Lea; aunque aquello era un poco tonto, porque no cambiaba el hecho de que ellos siempre serían mejores amigos. Pero Scorpius había cortado con Lea y había hablado con Albus, y aún así las cosa son habían cambiado. Y su mejor amigo cada vez pasaba más tiempo con Scamander. Scorpius nunca se había sentido tan solo.
—¡Rose! —llamó entonces, porque acababa de ver a la pelirroja pasar a unos metros de donde él se encontraba, probablemente de regreso a la Sala Común de Gryffindor.
La chica hizo una mueca extraña, pues ella y Scorpius nunca se habían llevado exactamente bien (discutían siempre, por todo); pero aún así aminoró la marcha y le dio tiempo al rubio para que se pusiera a su lado. Él medía prácticamente una cabeza más que ella, lo que a la vista resultaba un poco chistoso.
—Oye… ¿has visto a Albus? —le preguntó, con las manos en los bolsillos de su túnica.
—En la biblioteca, con Lysander.
Scorpius negó con la cabeza, ignorando la punzada de celos que sintió al oír el nombre del Ravenclaw.
—No, vengo de allí y no estaban.
—Entonces no sé —se encogió de hombros Rose.
El chico frunció los labios, disgustado.
—¿Están de novios? —soltó entonces—. No puedo creer que Albus no me lo haya contado —se quejó, antes de que Rose pudiera responderle nada—. ¡Somos mejores amigos!
Ella rodó los ojos.
—Albus y Lysander no están saliendo, Malfoy. No que yo sepa —aclaró, sólo por si acaso. Su primo no le había dicho nada, pero uno nunca sabía.
—Oh, bueno… es que últimamente está muy raro, ¿sabes? Ya no sé qué hacer para… Scorpius se rascó el puente de la nariz, incómodo—. Bueno, para que las cosas vuelvan a ser como antes.
Fue entonces cuando Rose se detuvo de repente y estudió el rostro del Slytherin con curiosidad. Por el tono de voz que había utilizado, por la manera en la que se expresaba y por la poca gracia que le hacía escuchar el nombre de Lysander… Bueno, si Rose no estuviera al tanto de lo que Scorpius había tenido con Lea, hubiera pensado que tal vez el chico sentía algo por Albus. Algo más allá de un sentimiento de amistad, claro.
—¿Qué? —le preguntó el rubio.
—No, nada…
Rose suspiró. Casi le daba pena Malfoy, a pesare de que nunca se habían llevado muy bien. Durante segundos sopesó la idea de confesarle qué era lo que le pasaba a Albus, pero acabó desechándola al instante. No podía traicionar a su primo de esa manera, a pesar de que estaba bastante segura de que en realidad le estaría haciendo un gran favor.
—Nos vemos luego, Malfoy —se despidió.
Nota: Perdón por la tardanza. Tengo el capítulo escrito hace milenios, pero estaba en un cuaderno y nunca encontraba el momento para pasarlo a la PC. Ahora, además de la universidad, estoy trabajando, así que mi tiempo libre se vio algo reducido. Por otro lado, a este fic le queda poco tiempo. He llegado al punto de que no me convence lo que estoy escribiendo, lo cual nunca es bueno. Pero ya se me ocurrián ideas mejores. Mientras tanto, haré lo posible por acabar ésta de la mejor manera :)
sombra88: A mí también me encanta Lysander. Y ya ves cómo está Scorpius, y eso que aún no sabe nada... :P
Gracias a todos los que siguen esta historia, de verdad.
Saludos,
Alex Franco.
