Siento haber tardado con lo del capítulo 2, asique puse el 2 y rápidamente el 3, espero que les esté gustando mi fic, gracias a todos, y muchísimas gracias esmeraldaxx200 siempre me das inspiración, gracias y espero que te esten gustando mis fics

En el anterior capítulo:

-Estás genial Rin.

-Tú también estás genial, aunque yo diría que hermosa.

-Gracias Rin, ¿nos vamos ya?

-Claro, en marcha.

-¿Siguiente?

-Yo creo que ya no puedo elegir entre tantas atracciones Rin, elige tú esta vez.

-Bien, pues…

Cap. 3: El mejor día de mi vida.

-Por cierto Rin –empezó a hablar Shiemi ya que Rin se quedó mirando todas las atracciones pensativo.

-Dime Shiemi.

-Me preguntaba si al salir del parque de atracciones podías venir un segundo a mi casa, tengo algo para agradecerte esto, solo que se me olvidó –le explicó Shiemi mirando hacia otro lado avergonzada.

-Claro, no te preocupes, aunque si tú quieres vamos ahora –le dijo Rin sonriéndole.

-Claro, no hay problema, mientras podremos ir decidiéndonos por una atracción.

-Claro, vamos –dijo Rin agarrando la mano de Shiemi y levantándose, ella se levantó también y se fueron hasta la salida.

Luego salieron del parque y se encaminaron a la casa de Shiemi. Unos 6 minutos después llegaron, saludaron a la madre de Shiemi y Rin se quedó esperando a Shiemi en el jardín.

Cuando Shiemi salió, llevaba en las manos una caja roja del tamaño de sus manos con un lazo azul en el centro, Rin la cogió y Shiemi asintió dándole permiso para abrirla, por lo que Rin estiró una punta del lazo, cuando lo quitó lo dejó encima de su hombro para luego poder volver a poner todo dentro de la caja, ya que así no se perdería.

-Abre la caja Rin –susurró Shiemi al ver como Rin miraba maravillado la caja.

-Vale –susurró Rin y la abrió, adentro había una lámpara en forma de corazón azul del tamaño de una mano, en ese momento Shiemi lo tomó con delicadeza, le dio la vuelta y tocó un botón haciendo que dentro de la lámpara saliera un fuego azul que brillaba intensamente.

-¿Qué…? -iba a preguntar Rin, pero Shiemi sonrió haciendo que se callara.

-No es fuego de demonio, si no, como la lámpara es azul, esas llamas son rojas, pero se ven azules –explicó ella sonriente, le dio la lámpara y Rin la cogió con cuidado.

-Gracias Shiemi, ¿enserio es para mí? –preguntó Rin incrédulo y maravillado ya que era el mejor regalo que le hubiesen regalado nunca y justo ella, su "mejor amiga", aunque ya, para él empezaba a ser algo más.

-Claro, pero ten cuidado, es muy frágil.

-Genial, muchas gracias Shiemi –Rin cogió la caja y rápidamente dejó la lámpara dentro para luego abrazar a Shiemi -. Es uno de los mejores regalos de mi vida, el mejor de todos.

-No pasa nada –susurró Shiemi correspondiendo el abrazo sonrojada, la cara de Rin prácticamente echaba humo de vergüenza, ni él se dio cuenta de lo que hacía.

-¿Volvemos a el parque? –susurró Rin mientras intentaba que sus sentimientos se tranquilizaran, ya que si Shiemi le veía así se preocuparía.

-Seguro, Rin –respondió Shiemi separándose un poco de él.

-Genial, vamos –Rin cogió la caja, le colocó el lazo de nuevo y se lo metió en el bolsillo, ya que era bastante fino y sus bolsillos muy grandes, por lo que cabía perfectamente.

-Si –respondió ella y se encaminaron hacia el parque de atracciones de nuevo.

-¿Pensaste a que atracción ir? –preguntó Shiemi cuando estaban por llegar.

-Más o menos, pero gracias a alguien recordé una atracción a la que podríamos ir al final de todo –dijo Rin sonriendo.

-¿Cuál? –tenía que reconocerlo, Shiemi estaba muy entusiasmada y curiosa por todas las atracciones.

-Se llama Noria, es como una rueda gigante que da vueltas –explicó Rin.

-¿Pero, eso no da miedo?

-Para nada, tú vas en una especie de habitación transparente y vas mirando toda la ciudad, es realmente increíble, aunque nunca he subido, Yukio me explicó que era así y pensaba ir cuando viniéramos tú y yo –explicó Rin rascándose la nuca sonrojado.

-Genial Rin –susurró Shiemi, cosa que sorprendió a Rin.

-¿Por qué?

-Me refiero a que pudiéramos venir sin ningún contratiempo y sin nadie, solo los dos.

-Cierto –susurró Rin pensando en las palabras de Shiemi.

-"Solos, como una cita" –pasó por la mente de Rin haciendo que una sonrisa tonta apareciera, pero como Shiemi iba mirando hacia el frente no se dio cuenta.

Llegaron de nuevo al parque y entraron.

-¿Qué te parecería eso? -preguntó Shiemi señalando una montaña rusa gigante.

-No creo que quieras subir allí –le aconsejó Rin con una gota estilo anime en la cabeza.

-¿Por qué, tiene algo malo?

-Verás, esa atracción es… como decirlo… para darle mini infartos a la gente, ya que es como un autobús, que va por todas esas especies de cuerdas que se llaman railes, que van por todo el parque, hasta boca abajo, no es buena idea –intentó convencerla Rin, pero los ojos de Shiemi cada vez brillaban más.

-¡Montemos! –gritó Shiemi entusiasmada.

-B-bien, pero si te da miedo luego no me eches la culpa –susurró Rin agarrando más fuerte la mano de Shiemi pero no demasiado y empezó a caminar hacia la atracción.

-Bien –susurró decidida Shiemi caminando decididamente como Rin.

Al llegar se sentaron en la primera fila por capricho de Shiemi y gracias a que por ahora estaba vacío, Rin estaba sorprendido del valor de Shiemi en ese momento, que se sentó sonriente y agarró la mano de Rin diciendo que "así estaba más segura".

Al empezar se colocaron los cinturones y todo empezó a moverse, para que unos segundos después ya empezara a moverse bastante rápido, cosa que hacía que Shiemi se agarrara al brazo y no a la mano de Rin aterrada.

-Te dije que esto sería mucho para ti –susurró Rin, pero no se dio cuenta de que estaban subiendo y unos segundos después estaban bajando a toda velocidad haciendo que los dos gritaran de miedo.

Cuando paró la atracción Rin y Shiemi se levantaron sintiendo que su cuerpo estaba complemente helado del miedo, por lo que se sentaron en el banco más cercano, los dos se miraron y se llevaron la mano a la boca para aguantar la risa.

-Tu pelo –llegó a decir Shiemi aguantando la risa.

-Y el tuyo –susurró Rin destapándose la boca y riendo a carcajadas, cosa que también hizo Shiemi, ya que el pelo de los dos estaba muy, pero que muy alborotado.

Cuando consiguieron parar de reírse vieron que había empezado a anochecer.

-Creo que deberíamos ir ya a la Noria, Rin, pronto cerrarán el parque –le dijo Shiemi un poco triste de que todo acabara.

-Vendremos otro día ¿no? Al fin y al cabo, no nos subimos en todas las atracciones –susurró Rin haciendo sonreír a Shiemi -. Pero ahora vamos a la Noria, te va a encantar y seguramente a mí también.

-Claro, ¿es eso? –preguntó Shiemi señalando la Noria.

-Sí, vamos –Rin agarró la mano de Shiemi y empezó a correr.

-¡Sí! –Shiemi también empezó a correr y llegaron rápidamente.

-Entremos.

-Claro.

Los dos entraron en una de las cabinas y se sentaron.

-Es hermoso –susurró Shiemi viendo por la gigantesca ventana como se veía la cuidad.

-Cuando empiece a moverse supongo que se verá más hermoso aún –susurró Rin a su lado mirando también por el cristal.

Cuando empezó a moverse, la cabina se tambaleó un poco por lo que Rin agarró las manos de Shiemi para que no se cayera.

-Gracias Rin.

-Tranquila, mira –dijo Rin soltando las manos de Shiemi y señalando el cristal, donde ya se veía hasta la academia a lo lejos y cada vez subían más.

-Hermoso –dijeron a la vez sonrojándose.

-No tanto como tú –pensó Rin en voz alta, pero al darse cuenta se tapó la boca con la mano rápidamente viendo como de su cara salía humo.

-Gra-gracias Rin, ¿pero estás bien? Estás echando humo.

-Estoy bien –susurró Rin mirando de nuevo por la ventana intentando calmarse a toda costa.

-¡Cuidado! –gritó Rin cuando llegaron al punto más alto y la cabina se tambaleó demasiado haciendo que los dos se cayeran de la silla en la que estaban sentados y cayeran al suelo.

-R-Rin –alcanzó a decir Shiemi al ver que Rin estaba literalmente bajo ella abrazándola fuertemente haciendo que cuando cayó al suelo no se hiciera daño.

-¡Perdón Shiemi! Lo hice de reflejo y yo… -se cayó al ver que la Noria empezaba a bajar lentamente.

-No te preocupes Rin, gracias –susurró Shiemi, Rin aflojó sus manos y Shiemi se levantó ofreciéndole una mano para que se levantara.

-Gracias Shiemi –Rin cogió la mano de Shiemi y se levantó.

-Otra vez no –pensó Rin al ver que la cabina se tambaleó de nuevo y más fuerte aún que antes, por lo que abrazó a Shiemi y se sentó en el suelo para que no se cayeran ni nada parecido.

-¡Tenemos unas interferencias, lo sentimos mucho, en unos minutos se arreglará! –se escuchó de debajo de la Noria.

-¡Minutos! Maldita sea –susurró Rin enfadado.

-Rin, casi no puedo respirar –Rin soltó a Shiemi al instante.

-Perdón Shiemi, no intentaba…

-Está bien Rin –susurró Shiemi poniendo sus manos encima de las de Rin y acariciándolas.

Ante eso, Rin solo se quedó inmóvil y sonrojado.

-¡Todo listo! –se escuchó de arriba y la Noria empezó a moverse, por lo que Shiemi y Rin se levantaron, al bajar del todo, se abrieron las puertas y los dos salieron.

-Perdonen por las molestias –se disculpó un hombre de mantenimiento.

-No pasa nada, no se preocupe –decía Shiemi.

Rin y Shiemi salieron del parque y ya estaban todas las farolas encendidas debido a que el cielo ya estaba totalmente azul oscuro, sin una sola nube, mientras que la luna que hoy estaba llena brillaba intensamente rodeada de estrellas.

-Vámonos –dijeron los dos a la vez y se rieron mientras se encaminaban primero a la casa de Shiemi.

Al llegar Shiemi subió las escaleras y se despidió de Rin con la mano, cosa que imitó Rin, pero Shiemi lo pensó unos segundos antes de bajar corriendo y abrazar a Rin.

-Gracias Rin, este fue el mejor día de mi vida, muchísimas gracias –le dijo al oído.

-El mío también, gracias y aún más gracias por el regalo, siempre lo conservaré.

-Bien, me voy, hasta mañana –susurró antes de darle a Rin un beso en la mejilla y subir corriendo las escaleras, se despidió con la mano y entró, mientras que Rin solo se tocó la mejilla e hizo con la mano un puño.

-¡Bien! –pasó por la cabeza de Rin, mientras que él caminaba hacia el dormitorio, llegaba bastante tarde -. Espero que Yukio no haya vuelto, ya que todavía no preparé la maleta.

Cuando Rin llegó al dormitorio, entró rápidamente y se metió en su habitación, pero al abrir la puerta tragó saliva rápidamente.

-Mierda –pensó al ver a un demonio de espaldas con su espada y el triple de alto que él.

En el siguiente capítulo:

-¿Cómo es que Rin no vino a clases, Yuki-Chan?

-Es mejor que lo veas por ti misma.

-¿Eres idiota? Pudiste morir ¿y aun así solo protegiste mi regalo?

-No es un simple regalo, es el mejor regalo de mi vida, y encima si viene de ti, estoy dispuesto a protegerlo con mucho más que mi vida.

Hola, ¿os gustó? espero que si, dejad Reviews porfavor, el siguiente capítulo: "Eres un idiota, pero por alguna razón, mi idiota"