Hola, como hoy tuve muchísimo tiempo y tenía mucha inspiración me puse a hacer como 2 caps enteros, se habrán dado cuenta, espero que les guste, suerte a todos con sus fics y espero que les esté gustando mi fic.


En el anterior capítulo:

-Creo que deberíamos ir ya a la Noria, Rin, pronto cerrarán el parque.

-Vendremos otro día ¿no? Al fin y al cabo, no nos subimos en todas las atracciones.


-Gracias Rin, este fue el mejor día de mi vida, muchísimas gracias –le dijo al oído.

-El mío también, gracias y aún más gracias por el regalo, siempre lo conservaré.

Cap. 4: Eres un idiota, pero por alguna razón, mi idiota.

Cuando Rin llegó al dormitorio, entró rápidamente y se metió en su habitación, pero al abrir la puerta tragó saliva rápidamente.

-Mierda –pensó al ver a un demonio de espaldas con su espada y el triple de alto que él.

-Por fin estás aquí, mi joven amo, Satán no te necesita, pero yo sí, para machacarte –decía el monstruo girándose hacia Rin.

-Mira, lo único que me da verdadero miedo ahora, es Yukio si ve que no hice la maleta, asique apártate de mi camino.

-¿Y por qué no lo haces tú? –soltó el demonio y con su mano agarró a Rin rompiendo el suelo y bajando literalmente al piso de abajo.

-¡Suéltame! –gritaba Rin intentando soltarse de la mano del demonio que parecía que cada vez crecía más.

Por la mañana, en la academia de exorcistas:

-Buenos días a todos, siento deciros que el viaje se suspenderá hasta mañana –anunció Yukio cuando entró.

Shiemi levantó la mano mirando el sitio a su lado vacío, eso le producía miedo y desde ayer por la noche cuando se despidió se sentía mal, como si algo estuviera mal.

¿Si, Moriyama-San? –preguntó Yukio cuando todos dejaron de protestar.

-¿Cómo es que Rin no vino a clases?

-Es mejor que lo veas por ti misma y todos vosotros también, pero tenéis que ser sigilosos si queréis saber la respuesta a por que retrasamos el viaje y porque Rin no acudió a clases hoy.

-¡Sí! –aceptaron todos y Yukio salió por la puerta dándole la señal de que les siguieran, para luego hacerles la señal de silencio, a lo que todos asintieron.

Yukio cogió una llave, la colocó en una puerta y cuando todos entraron no se lo creían, era el dormitorio de Yukio y de Rin, con todo destrozado completamente y casi todo lleno de sangre, cosa que hizo que Shiemi se alterara muchísimo.

-Por aquí –susurró Yukio y abrió una puerta, dentro todo estaba intacto y había una cama, donde estaba Rin durmiendo y jadeando a la vez con vendas por todo el cuerpo y en las vendas del pecho se podía comprobar que había sangre.

-¡Rin! –pensó Shiemi y se llevó las manos al rostro, para luego ir despacio hacia Rin.

-Al parecer Rin estaba protegiendo algo del demonio que le atacó, no puedo saber que es, ya que cada vez que intento arrebatarlo él se enfurece –explicó Yukio y todos se acercaron también a Rin silenciosamente, mientras lágrimas bajaban por las mejillas de Shiemi.

-¿Y qué es lo que protege? –preguntó Bon curioso.

-Un paquete bastante fino color rojo con un lazo azul –ante eso Shiemi abrió mucho los ojos y sus lágrimas empezaron a fluir más rápido.

-Entonces todo esto es culpa mía –pensó en voz alta Shiemi mientras miles de lágrimas se caían al suelo dejando atónitos a todos.

-¿Qué tienes tú que ver, Moriyama-San? –preguntó Konekomaru.

-Yo le di ese regalo a Rin, él me dijo que, que le encantaba, y que siempre lo conservaría, por lo que es culpa mía –reveló Shiemi, pero una mano le agarró un brazo haciendo que sacara las manos de su rostro.

-No digas eso, no es culpa tuya –susurró Rin tosiendo y abriendo un ojo.

-Nii-San –pensó Yukio, con lo débil que estaba, lo menos probable del mundo es que despertara.

-Chicos, lo siento, por culpa mía tendréis que esperar hasta mañana para las vacaciones en la playa –se disculpó Rin cerrando los ojos y soltando el brazo de Shiemi.

-Lo importante ahora es que descanses –dijo Shima y todos parecieron de acuerdo.

-Rin, perdón –susurró Shiemi.

-No me tienes que pedir perdón.

-Pero…

-Pero nada, solo no lo hagas.

-Nii-San, te dejaremos descansar, vamos chicos, tenemos clase –dijo Yukio y todos se dirigieron detrás de él para salir.

-Yukio, ¿podría hablar con Shiemi unos minutos? –preguntó Rin sacando el regalo y sonriendo.

-Claro Nii-San, pero prométeme descansar.

-Lo prometo.

-Bien –Yukio fue hasta Shiemi que ya estaba yéndose por la puerta mientras los demás la intentaban consolar pues sabían que Shiemi era bastante sentimental.

-Shiemi-San, tú puedes quedarte si quieres a hablar con Rin, luego te daré lo que dimos en la clase –le dijo Yukio poniéndole una mano en el hombro y Shiemi sonrió y asintió.

-Gracias Yuki-Chan –susurró Shiemi antes de correr a donde estaba Rin, que se había sentado en la cama agarrándose el pecho ya que el monstruo le clavó una especie de espina y todavía le dolía.

-Oye Rin acuéstate –exigió Shiemi y Rin se acostó al instante.

-Shiemi, perdóname por favor –susurró Rin mientras le daba el regalo, Shiemi lo cogió sin comprender y al sacar la lámpara, esta tenía un pequeño rasguño.

-¿Eres idiota? Pudiste morir ¿y aun así solo protegiste mi regalo? –preguntó Shiemi y sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.

-No es un simple regalo, es el mejor regalo de mi vida, y encima si viene de ti, estoy dispuesto a protegerlo con mucho más que mi vida –le dijo Rin secándole las lágrimas ya que Shiemi se sentó en el suelo al lado de la cama.

-Puede ser así Rin, pero si mueres todo acabó ¿sabes? Y no quiero perderte, nunca, nunca –decía Shiemi cogiendo la lámpara y poniéndole encima del rasguño una hoja de laurel, que hizo que la lámpara se arreglara por completo.

-Lo siento Shiemi, no quería preocuparte así –Rin borró su sonrisa pensando en lo que pasó la antigua noche -. Sabes… si no hubiera tenido tu regalo habría muerto igual, ya que el demonio fue a por la lámpara porque vio que era importante para mí, pero antes quería matarme, por lo que en cierto modo me salvó, por que pude confundir al demonio de cuál era su verdadero objetivo.

-Vale Rin, me da igual eso, lo que me importa es que estés vivo, no quiero que mueras y punto, ¿puedes entenderlo? –susurró Shiemi abrazándolo despacio para no hacerle daño.

-Shiemi, si estás tú aquí nunca moriré –le dijo Rin tomando su rostro con delicadeza.

-¿Por qué dices eso, Rin? –preguntó Shiemi sonrojándose de la cercanía que tenían.

-Porque estoy seguro de que si tengo a alguien especial al que tengo que proteger, seguiré viviendo pase lo que pase –explicó Rin haciendo que Shiemi sonriera.

-Estoy segura de eso Rin –pensó Shiemi cerrando los ojos un momento, pero se detuvo al sentir algo contra sus labios, por lo que abrió los ojos y se sonrojó a más no poder, Rin la estaba besando.

Shiemi no sabía qué hacer, quería corresponderle, pero no sabía cómo, por lo que solo cerró los ojos y le abrazó para que él supiera que ella intentaba corresponderle, cosa que Rin captó, pero era demasiado tarde, se habían quedado sin aire.

Por lo que se separaron muy sonrojados, pero sin abrir los ojos, ninguno se atrevía a hablar al otro, ya que, ¿qué le debía decir? Por lo que fueron valientes y abrieron los ojos encontrándose con los ojos del otro, haciéndoles sonrojar más.

-Perdón Shiemi, no era mi intención –se disculpó Rin mirando hacia otro lado.

-Fue culpa mía en realidad, perdóname Rin –se disculpó esta vez Shiemi y Rin tenía ganas de decir: "Tú no tienes la culpa, si a mí me gustó" pero no pudo, sus palabras estaban trancadas en su garganta, al igual que las de Shiemi.

-Bueno Rin, me voy a clase, que Yuki-Chan se podría enfadar –susurró Shiemi levantándose, cogió la lámpara y se la dio a Rin, que la miró asombrado.

-Está arreglada –exclamó Rin y Shiemi asintió.

-Cuando tenga rasguños así, un poco profundos, solo pon una hoja de laurel encima, aunque si es muy profunda o muy grande usa más hojas, ahora me tengo que ir, nos vemos Rin –Shiemi se despidió con la mano y Rin la imitó.

Cuando Shiemi se fue Rin dejó escapar un suspiro de culpa y rabia.

-Mierda, mierda, mierda, ahora quizás Shiemi no me vuelva a hablar, soy idiota, aunque tocar sus labios fue de lo mejor –Rin se pegó a voluntad en el pecho haciéndole daño.

-Soy idiota –pensó y con una mano, se la colocó sobre la cara -. Aunque teniendo en cuenta que Shiemi me abrazó, es posible que me correspondiera, o quizás solo quería librarse, mierda, ¿Qué hago? Quizás debería preguntarle a Shura o a Yukio, pero ellos dos me matarían si les digo lo que pasó, me dirían que como se me ocurre y todo ese rollo.

-Rin, me dijeron que un demonio te atacó anoche –dijo Shura entrando en la habitación haciendo que una gota estilo anime pasara por la cabeza de Rin.

-Pues si –confirmó Rin.

-¿Qué es eso? –preguntó Shura señalando la lámpara.

-Es una lámpara que me regaló Shiemi, mira –le dijo encendiéndola.

-Guau, nunca vi que a alguien se le ocurriera poner en un recipiente azul llamas, ahora parecen llamas de demonio.

-¿Verdad que sí? Ayer protegí esto a toda costa, por cierto Shura.

-Dime –Shura se sentó en un borde de la cama.

-Cuando estás enamorado o enamorada de alguien y no sabes si a esa persona le gustas, ¿cómo lo averiguas? –Rin sabía que se tenía que arriesgar, Shura en el fondo era buena chica según él.

-Bien, te pondré un ejemplo, no es de verdad, es un ejemplo, que te quede bien claro en esa cabeza tuya.

-Bien.

-Imagínate que yo estoy enamorada de alguien, yo no soy muy buena con los sentimientos ¿sabes? Ya que cada vez que demuestro mucho mis sentimientos mis enemigos usan eso en mi contra, por lo que cuando me enamoro tiendo a tratarlo mal, pero tampoco mucho, ya me entiendes.

-Más o menos.

-Bueno, pues si yo no tuviera ese defecto y estuviera enamorada, lo trataría bien, intentando averiguar si siente lo mismo por mí, si se sonroja mucho cuando está contigo puede ser una posibilidad, si es muy amable contigo, si daría su vida por ti y moriría si tu mueres, más o menos así –Shura estaba hablando mientras movía las manos nerviosa.

-Tú estás enamorada ¿verdad? –preguntó Rin con voz burlona.

-Claro que no, pedazo de idiota.

-¿No será de Yukio? –preguntó pícaramente y Shura cometió el mayor error de su vida, sonrojarse por primera vez.

-Claro que no.

-Sí, te sonrojaste, te guardaría el secreto si tú me guardas el mío.

-Suéltalo.

-Necesito saber que siente Shiemi por mí, ya que… ya que…

-¿Qué estupidez hiciste ahora?

-Yo… la b-bese –confesó Rin rojo como un tomate.

-¿Qué hiciste qué?

-Y que podía hacer, se había preocupado por mí demasiado, había estado llorando y encima me abrazó estando tan cerca de su cara y cerró los ojos, ¡y que mierda iba a hacer! Mi cuerpo me dio la orden de besarla y listo –explicaba Rin sentándose y agitando las manos como loco mientras su cara estaba como un tomate.

-Tranquilo, dime, ¿te correspondió?

-No lo sé, cuando la besé me abrazó más, pero no sé si es porque no sabía cómo corresponder, si quería escapar o algo así, estoy perdido, ya que tengo miedo de si me va a volver a hablar.

-Tú por lo menos has avanzado algo, yo todavía estoy en la puerta, mientras que tú ya has caminado varios pasos.

-Te propongo otro trato, ¿Qué te parece que yo intente dejarte siempre a solas con Yukio y tú intentas dejarme a mí a solas con Shiemi?

-Buen trato, acepto –accedió Shura y los dos se dieron un apretón de manos.


En el próximo capítulo:

-Bien, los equipos serán: Rin y Shiemi, Bon e Izumo, Shima y Konekomaru y por último yo y Yukio, bien, ahora intenten practicar mucho antes de mañana.

-¡Sí!

-Nos tocó juntos Rin.

-Sí, genial.

Espero que les haya gustado, creo que en un tiempo no podré subir mucho, peor lo intentaré, suerte y dejen Reviews onegai