Holaa! Aqui otro capitulo!
Escrita por: Bryan R. Miller, tengo su permiso para publicar esta historia. Algunos personajes son de la autoria de Suzanne, y otras de Bryan.
CAPITULO 13
Siento el peso del muto cuando este cae sobre mi cuerpo muerto, con una lanza
enterrada sobre su rostro y otra en su torso. No puedo librarme del disturbio que me provoco el golpe y de la nada siento como dos manos me agitan y pasa justo igual como la primera vez que lo vi. No capto sus palabras, pero si veo como sus facciones me exigen simplemente una cosa, que me vaya junto con él.
Lo que sea que me mantiene atado al piso me libera, dejando si no en mi antes una marca de que fui su prisionero, las garras del lagarto. Mis piernas reaccionan torpemente pero sus pequeñas manos no dejan de darme empujones: ¡Yo puedo!
¡Corre! Quiero decirle pero me punza toda la parte derecha de mi cara. Y mientras descendemos por la gran carretera siento lo caliente que se siente mi sien derecha y mi espalda marcada por el muto, la sangre saliendo por mis heridas solo atraerá a nuevos enemigos ¿o la sangre del muto los mantendrá lo suficientemente distraídos? Su sangre era genéticamente alterada así que dudaba un poco de eso, pero mi simple presencia con ellos en este mismo estado ya supone un peligro. Me quieren mantener con vida o su hermana quiere saldar su deuda conmigo por haber salvado a su hermano, fuera lo que fuera, se lo agradecería más tarde si salimos bien de esto.
Aun puedo sentir como el muto me susurra los nombres de los vencedores, estoy casi seguro, que no fue una ilusión, por que cuando mi cabeza golpeo contra el suelo los sonidos a mi alrededor entraban por mis oídos y me chocaban en todo el cráneo, haciendo que doliera aun mas. No entiendo la razón del porque los mutos deban decir sus nombres ¿solo yo pude escuchar? Puede ser, ese sonido era muy fluido y quedo como para ser escuchado en la lejanía.
Estamos todos alejándonos del puente para ir al estadio, el pequeño niño aun se aferra a la manga de mi playera. Mientras todos corremos, lejos de aquí escucho como el cañón suena varias veces y amartilla mis sienes.
— Estoy bien.
Le digo al pobre para que se concentre en el y su hermana, ya que si yo caigo por perder mucha sangre o los mutos vuelven a alcanzarme, el se concentrara en seguir viviendo. El estadio esta ya a dos cuadras de un viejo monumento que es una estatua de Snow hecha de granito, tamaño real; todo esta deteriorado pero el no, parece relucir tanto como la última vez que lo vi, la verdad es que no hay ninguna diferencia: su lujoso traje, la rosa blanca que siempre adorna su traje.
Antes en sus primeros juegos la vi solo matar por necesidad y en el Vasallaje la vi iniciar la revolución y ahora si no fuera por su aspecto humano, la hubiese confundido con un muto; porque eso parece, su mirada fiera y sus hábiles movimientos solo indican que matara a lo que sea que se atraviese en su camino. Esta dentro de la recepción de un edificio, la falta de cristales y un lugar por donde entrar, deja ver hacia dentro, lucha contra algo invisible. Ya disparo dos flechas y una chica chillo del dolor, de ahí sale una de esas chicas rubias que portan los dardos de Petrarmiga tratando de detener la hemorragia de su brazo, ella aparece soplando con su cerbatana los pequeños dardos y falla, se aproxima hacia nosotros con lagrimas en sus ojos tratando de dispararnos para poder seguir huyendo, aun si nos logra acertar el veneno tardara en hacer su efecto, solo esta desesperada.
Nuestros caminos se cruzan y ella sigue corriendo por un callejón para ir en otra dirección, mas al noreste del Capitolio. Katniss ruge de la frustración de no poder matarla pero eso no la detiene, ahora es ella quien pasa sobre nosotros. Sawyer toma una de sus lanzas para convertirla en su blanco. Bree toma su hacha y la lanza en su dirección pero rueda en el piso dejándola vulnerable para Sawyer, pero así ha acomodado su flecha y antes de que el tome la fuerza para atravesarla esta tira una flecha atravesando su brazo.
El estalla en una fuerte grosería.
— No se detengan, sigan, sigan — les chillo a Bree y a Craig mientras jalonean a Sawyer.
Saco el cuchillo, pero la chica me evita, corre para no perder de vista a la otra chica que pertenece al grupo de los profesionales, si mi vista no hubiera comenzado a nublarse no habría fallado con mi tiro, solo veo como se aleja por el callejón que a mi perspectiva parece comenzar a cerrarse y sin perder el sentido de lo que hago me giro para seguirles el paso a las tres sombras que van delante de mí.
Los rugidos de las criaturas se escuchan en el puente, se quedaron ahí, hipnotizados con el olor de la sangre fresca.
Ya estamos en la última calle, entramos por las grandes puertas negras abriéndonos paso y ahí está toda la fila de cuartos, Bree abre forzosamente la quinta puerta que es la que se ve un poco mas mantenida. El marco comienza a tomar una forma diferente, entramos mientras escucho como Craig no deja de gritar nuestros nombres, un cuarto muy blanco, una cama, la luz que proviene de una lámpara ya muy vieja comienza a distorsionarse oigo el cañón otra vez y la niebla negra me traga.
Haya muy lejos de este lugar
Nos espera un lugar
donde por siempre juntos podemos estar.
Siempre…siempre…
En un rincón de mi mente hay algo que parece hacer esta realidad muy vivida, pude ver el rostro de mi hermano la última noche que el canto para mí pero ahora mi hermana está ahí, como si los Juegos jamás se hubieran interpuesto en nuestros caminos. En la azotea, yo estoy en medio de ellos, pero no me veo como un infante, me veo igual…traigo puesta mi playera verde que representa mi estrategia con sus manchas de sangre, todo se vuelve color carmesí, los pierdo de vista y ahora estoy acostado viendo el agrietado techo, de nuevo en la arena, mi destino final. Ahora que estoy más relajado puedo sentir los golpes que recibí en todo mi cuerpo, abro bien mis parpados y veo la luz del cuarto que brilla apenas como una luciérnaga.
— ¿Estás bien? — me dice el niño.
Mi mirada se vuelve más nítida mientras miro a Craig que me mira con ansia. Me han puesto una gasa en la parte superior de mi ceja y me quitaron la chamarra, dejándome con otro vendaje en mi espalda, estoy en la cama porque yo soy el más herido de todos.
El frio me indica que ya ha anochecido, no hace mucho, porque el frio apenas comienza a sentirse. Me incorporo para quedar sentado, puedo lidiar con el dolor en mi torso el muto no me azoto tan fuerte para quebrarme las costillas, pero con
mi cabeza ha hecho un buen trabajo, cierro los ojos y sobo mi frente para amortiguar la migraña.
— Pues me siento como hecho masa por un rodillo — le digo mientras le lanzo una sonrisita — pero podre seguir, es seguro.
El me ofrece de nuestro último paquete de galletas y acepto con gusto. La chica duerme en una esquina del cuarto mientras Sawyer ha conseguido más varas de madera que afila con su cuchillo, su brazo esta vendado, la flecha no debió destrozarle ningún ligamento por que la mueve sin ninguna dificultad, pero arruga la cara un poco de vez en cuando.
— ¿Qué hay de tu brazo? — pregunto.
— Lo puedo mover — dice con algo de indiferencia mientras arremete con el cuchillo la vara que tiene entre manos.
Su enojo puede venir de lo mismo de lo que provino el mío esta tarde, de que ninguno de los dos pudo matar a la chica en llamas. Hecho un vistazo más y lo que un día fue la plataforma por la que subí para buscar algunos cuantos patrocinadores, ahora solo parece un gran pozo que sube en forma de diagonal, como una cueva hecha por el concreto demolido.
— ¿Han anunciado las muertes ya? — pregunto.
— Aun no ha sonado el himno — contesta Craig
Me levanto de la cama y hago un mohín, las heridas que tengo en mi espalda me arden. La cama rechina y basta eso para que Bree despierte rápidamente, en cuanto comienzo a caminar hacia la cueva es cuando ella protesta.
— ¿A dónde vas?
— Necesito ver algo — respondo.
Subo unas cuantas rocas que forman escalones deformes mientras ya empiezo a sentir como la brisa se vuelve más gélida, mejor, me entumirá el cuerpo y no sentiré tanto dolor. Me abro paso entre fierros que cuelgan de las paredes, los recuerdos de esa misma tarde no dejaban de rebotar en mi cabeza, pude haber culpado al golpe que recibí de tener una alucinación, pero puedo jurar que escuche claramente como el lagarto dijo los nombres de todos los vencedores y
justo después fue cuando la lanza de Sawyer le atravesó el rostro, al final guardo como un secreto lo que escuche, si hablo lo más probable es que terminen diciendo que estoy loco. También están las muertes anunciadas de esta tarde, muchas de ellas. Si los profesionales han muerto, la estrategia que idee se habrá echado a perder completamente.
Finalmente alzo ambas manos para subir al estadio, miro furtivamente para buscar algún posible enemigo pero no hay nadie. Las nubes negras se mueven de manera rápida en el cielo, el himno comienza a tocar y veo el aerodeslizador pasando por el cielo.
— Wil, ¿me ayudas? — pide su voz infantil
Veo como las manitas de Craig salen del orificio por donde salí y lo ayudo a subir completamente.
— Deberías dormir — le digo mientras veo que lanza un gran bostezo.
— ¿Recuerdas la primera vez que me viste? — ignora mis palabras
— Si, estabas muy bien escondido.
— Eso me dicen mis padres, que me escondo muy bien — el sigue mientras yo le lanzo una sonrisa como respuesta, me alegro de saber que tiene una habilidad que le servirá de mucho aquí.
Las caras de los tributos comienzan a salir y se me revuelve un poco el estomago cuando veo que salen rostros de 4 niños casi de la misma edad de Craig, me duele saber que él lo está viendo.
— Baja yo iré en unos segundos — trato de convencerlo, como si aun pudiera salvarlo de esta arena.
— No quiero hacerlo — contesta igual de persistente. — esta vez quiero ver.
Las cosas empeoran cada vez más, ahora quedan menos tributos en la arena, estamos en el punto en el que el espectáculo se vuelve más interesante y los juegos más violentos. Si las palabras de Valer son ciertas, Plutarch ya debió haber anunciado que esta vez habrá más vencedores. Pero lo que buscan ahora es tensión, el toque perfecto para mantener a los habitantes de Panem cerca de la pantalla.
Han aparecido doce rostros más en total, el aire arriaza trayendo las nubes de lluvia al cielo, de ahí en más hay absoluto silencio. Hecho una mirada más, por que estar aquí nos convierte en blancos fáciles. Le hago una seña a Craig para que bajemos de nuevo ya que al parecer para ninguno de los dos han aparecido rostros que se nos hicieran conocidos. Llegamos al cuarto.
— Sea quien sea que quieras ver — comienza Sawyer mientras sopla para quitar aserrín de la vara — será mejor que apareciera de una vez ¿no lo crees?
— Claro — le digo sin levantarle la mirada, podría estar de acuerdo con el pero esos eran ya mis asuntos personales.
— Te esperare afuera para cuando quieras trazar la estrategia. — dice esto y se sale.
Las palabras de Sawyer me hicieron meditar un poco la situación, bajo su furia hay algo muy bien escondido. Miro a la chica mientras veo que niega con la cabeza levemente dando el pésame con sus ojos dorados.
Antes de que yo llegara, o tal vez antes de que llegara el mismo Sawyer ya debió haber perdido a alguien. Salgo del cuarto para encontrarme con el de espaldas cabizbajo, cuando oye la puerta lleva su mano vendada para tallarla contra sus ojos, nadie puede evitar sentirse débil en este lugar.
— La punta puede romperse — le digo cuando comienza a pasar el cuchillo por la ya más fina punta de la vara.
Lanza un rugido en mi dirección y aprieta sus dientes mientras agacha la mirada. Se arrastra por la pared para quedar sentado mientras se desahoga, por ahora solo puedo esperar a que se recupere porque fuese lo que fuese que dijera no iba a hacerlo sentir mejor.
— Fue mi hermana — dice apenas audible en un claro esfuerzo para tragarse las lagrimas y recuperarse. — la perdí la primera noche.
Quiere estallar en gritos de frustración, pero detrás de mí se oye como la puerta se abre mientras ambos chicos aparecen ayudando a Sawyer para estar de pie nuevamente, su orgullo no le permite estar más atado a sus manos, pero no se las repele solo se retira gentilmente.
— Tenemos que irnos por lo que es seguro — comienzo.
Buscar la comida a estas alturas ya era de locos, todos los tributos debieron haberse hecho de ellas. Pero no exactamente todos los tributos se fueron con partes proporcionales. Ellos esperan con ansia mis siguientes palabras.
— Robaremos comida a los profesionales — digo.
— ¿Los profesionales? ¿Ósea los vencedores?— dice algo exasperada Bree y yo niego rápido con la cabeza.
— No sabía que hay profesionales esta vez — dice el chico frunciendo el entrecejo.
— Los hay — le digo.
Aun puedo verlos robando provisiones de los chicos que fueron atacados por los mutos. La chica alta de ojos grises y su nuevo súbdito Shenn, todos tienen más que esos dardos amarrados a su cinturón, tienen suficientes sacos de dormir, armas y un buen dote de comida. No vi su rostro en el aerodeslizador, así que siguen vivos y sin hambre.
— La chica que vimos esta tarde pertenece a su grupo, si seguimos el camino que tomó podríamos llegar a su refugio — tomo una gran bocanada de aire mientras todos ellos meditan un poco las palabras que acabo de decir, Sawyer acomoda su lanza en su espalda junto con otras tres. Preparándose más que nada, para lo que vendrá más adelante. — es la única forma de llegar a ellos.
— Vayamos entonces — dice Sawyer.
Pronto será medianoche, ir en estos momentos es lo más adecuado; podemos tomarlos por sorpresa mientras duermen, aunque ya el plan en sí mismo es suicida tenemos que intentarlo. Me siento aliviado de que no tengamos que convencerlos de que estaremos bien, ellos ya lo saben, además, ninguno de nosotros está a salvo y ese es uno de los objetivos de los juegos, hacerte sentir como un gusano. Ellos son habitantes del Capitolio y lo están manejando muy bien, todos están dando su esfuerzo.
Antes de partir Bree echa un vistazo a la herida de mi espalda, untando un poco mas de ungüento, no fue muy profunda, lo siento. Si el lagarto hubiese estado vivo
me habría desgarrado mi espalda pasando a traer mis pulmones. Por ahora puedo debatir contra mi cuerpo como cuando en los entrenamientos en el nueve, donde me exigía más de lo que podía dar — es solo un simple rasguño — pienso para sentirme un poco más fuerte y tener un compromiso o algo que quiera cumplir, me ayuda a hacérmelo creer.
Solo tomamos un poco de comida para el camino dejando a Bree y Craig con un poco. Llevamos nuestras respectivas armas, junto con las gafas que Sawyer recupero en el puente.
Me pongo de rodillas para despedirme de Craig que ahora me tiene en imagen de un posible hermano, porque él me abraza antes de irme. Bree por otro lado no puede contener sus sollozos mientras le da un beso a Sawyer, rápido, dulce, deseándole solo una cosa, que vuelva. Eso me hizo recordar que si Denna ya ha despertado y si así era ¿estará viendo los juegos? Viendo como el plan de quienes intentaron derrocar los juegos esta funcionando hasta cierto punto, pero si está viendo ahora mismo, puede sentirse de cualquier forma, menos bien.
Por los finales del pasillo acomodo bien el cuchillo en su lugar como si este me fuera a guiar a donde se encuentra el tributo a quien se lo robe. Damos unos cuantos pasos para ocultarnos entre los escombros de las casas para cerciorarnos de que no hay mutos por ahí. Ver a Snow ahí inmortalizado en duro granito me hace tener ideas un poco grotescas, como el presenciando lo que con el paso de los años sembró a toda Panem en terror, aunque no viera, ni siquiera oyera, solo estar ahí simbólicamente. No obstante la nueva presidenta tiene sus propios planes y entre ellos no estaba dejarlo vivo.
Estar rodeado de gritos todo el tiempo me hace sentir fuera de ambiente, más que nada incomodo. Solo es el aire que rebota entre todas las cosas que aun restan haciendo un eco que choca con las paredes que están poco obstruidas, además de lo gélido que se encuentra, el ruido ya es lo suficientemente siniestro para ponerte la piel de gallina. Ahora no puedo definir que prefiero, una arena llena de gritos de agonía o el sepulcral silencio que ahora se siente; pero eso no es más que blasfemia porque ninguno de los dos me gusta. Los rebeldes se están luciendo tan bien como los vigilantes de los juegos pasados.
Cruzamos tres cuadras uniéndonos al silencio del lugar, ni siquiera los mutos hicieron acto de presencia, ninguno de las dos clases de muto. Tal vez los vigilantes después de la masacre de hoy en la tarde creen que es tiempo de que los tributos se comiencen a matar entre si y dejar las trampas para otra ocasión.
Buscamos señas que nos lleven hasta su refugio, el y yo llegamos a la conclusión de que con las heridas que le injirieron a la chica su refugio no debe estar tan lejos como para correr hacia él. Llego hasta su destino ya que su rostro no apareció en el aerodeslizador hace pocas horas. Más que para evitar el cansancio nos detenemos pocos minutos a buscar señas. Seguir el camino por el que ella corrió no nos asegura que la encontraremos.
Lo cuarteado que esta el piso daba paso a unas cuantas hierbitas que se asomaban por las fisuras cerca de una calle que se abrió hasta las alcantarillas como una resbaladilla en picado donde descansan mas autos; el agua sucia aun corre por los tubos rotos. Entre la maleza algo parece brillar como un coralillo, pero no se mueve. Descansa en una línea vertical como en forma de rasguño mientras una punta resalta centímetros más a un lado, una flecha, eso nos convenció de seguir caminando en esa dirección. Por cómo esta, debió haber sido un intento desesperado de arrancársela de donde quiera que se enterró y esas flechas no son de nadie más que de Katniss.
Después de un rato convenzo a Sawyer de que no habrá más mutos esta noche para tratar de movilizarnos y ahí es cuando le cuento como son exactamente nuestros enemigos, cada uno de ellos y que tuviera extremo cuidado con los dardos que tienen.
Al avanzar mando sacudidas a mi propio cuerpo para que se desentuma, las heridas no me facilitan mucho las cosas, también mi pie (cuya herida ya había sanado) parece responderle a las otras heridas mediante calambres. Hacemos una parada colectiva en algo parecido a un parque, donde hay juegos oxidados y árboles secos. También lo tomamos como tiempo para pensar que camino tomaremos por que ahí los caminos que no se cerraban, daban entres dos callejones que se parten en forma de una "T" y una calle mas que se eleva para ir a otra área de la ciudad.
Veo que las manos de Sawyer sostienen algo parecido a dos huevecillos anaranjados muy pequeños, cuando veo bien su forma noto que son pastillas.
— ¿De dónde las has sacado? — pregunto, encontrar algo así aquí no es fácil, o al menos no ese tipo de cosas.
— ¿No has visto el paracaídas? — me dice extrañado mientras señala el pequeño recipiente que solo traía consigo esas pastillas.
Definitivamente en este estado no puedo enfrentarme a los profesionales. Quien quiera que se haya apiadado de mi desvalida situación solo puede tener otros planes en mente, por que las pastillas son efervescentes y solo traemos una botella de agua. Miro las pastillas ahora en mis manos por unos segundos.
— Hazlo — dice el, para que me apresure — lloverá en unos momentos.
No sé si trata de animarme hacerlo ¿Qué tal si no conseguimos provisiones esta noche? ¿O y si las nubes en el cielo son un simple toque decorativo y no llueve? Solo puedo tomar un riesgo más; vierto las pastillas en la botella, espero hasta que esta se torna del mismo color anaranjado zanahoria y la tomo toda de un sopetón.
Siento claramente como el agua cae a mi estomago, es un fármaco muy fuerte pero igual de efectivo ya que pasado el minuto, ya no siento que mi cabeza explotara y mi espalda se desengarrota completamente. Pero las heridas ahí siguen, además si el efecto es pasajero, tengo que aprovecharlo bien. Tomamos nuestro camino otra vez para examinar los alrededores, encontrándonos con mas manchas de sangre que son las únicas por este lugar.
— Oye — me dice en un susurro y señala en frente sigo con la mirada la línea que marca su dedo para ver una especie de esos centros elegantes de los que pululan en el Capitolio, pero este es el que se ve más estable y mas allá de señalar solo el lugar, me indicaba ver las gotas de sangre en el suelo y una chamarra con agujeros están ahí, junto con otra flecha, los hemos encontrado.
La estructura del lugar tiene forma de una estrella. Ni siquiera su guarida se salva de la erosión de la roca. Es lo suficientemente grande para albergar a mas de los que ellos eran. Usar la puerta sería estar entrando en la boca del lobo gozosamente, sino esta forzada debe tener una trampa. Tenemos que buscar otro lugar para entrar. Las ventanas no están muy alejadas del piso, usaríamos cualquiera para entrar pero noto como un hilo se esconde en el marco de la ventana, revisamos
todas las que hay y es lo mismo en todas, no podemos pasar sin tocarlos, son como una especie de timbre que avisara si alguien trata de entrar, lo sé, porque mi padre nos enseño en los entrenamientos a hacer cosas así.
Eso nos deja con una sola alternativa, el techo. Pero solo uno de nosotros puede subir, yo tengo más conocimientos de ellos, solo un poco pero los tengo; así que yo soy el que se ofrece para subir. Ya cuando estuviera dentro le abriría la puerta, después de todo si algo marchaba mal puede escuchar mis gritos por su micrófono.
Damos media vuelta al lugar para encontrarnos con el lugar perfecto para escalar, usamos las fisuras que parecen masticar la parte superior del techo para subir. Sawyer se transforma en una plataforma humana para que me sostenga de él, lo hago e inmediatamente me tomo de las grietas para mirar el techo antes de subir completamente.
Su inteligencia tiene un límite o su simple delirio de superioridad los hace sentirse demasiado cómodos para asegurar bien su refugio. El techo está completamente vacío, me arrastro sobre mi propio cuerpo empuñando el cuchillo con más fuerza, deberás me alegro de que la migraña se haya ido.
Miro hacia abajo, una plaza donde resalta una casa de campaña donde debe estar durmiendo Seilid, su líder. Pero al dirigir mi mirada hacia los lados me quedo perplejo ¡Son más! Y puedo asegurar que son los chicos que escuche en la estación de trenes, porque entre ellos esta Johanna Mason. Entre todos los bultos envueltos con sacos de dormir que descansan en el piso, resalta Shenn que duerme sobre los pilares que sostienen la azotea; a él debió tocarle hacer guardia, pero el sueño lo venció, se ve por como su cabeza está un poco inclinada. Solo un chico y una chica que no tienen saco descansan acurrucados en las esquinas, son todos y ahora son nueve.
Sigo moviéndome sigilosamente hasta las escaleras de mano, de un oxidado metal. Bajar por ahí hará chillar la escalera o peor aún, quebrarse y hacerme caer. Puedo escuchar como Sawyer murmura cosas del otro lado del micrófono, pero me desconcentra y lo ignoro; termino apagándolo, me quito las botas para meterlas en mi morral. Pongo mis manos en los extremos del concreto para dejarme caer y quedar tan cerca del piso como sea posible, me suelto y me estremezco cuando la
herida de mi tobillo reacciona. No he hecho ruido pero a costa de un precio, me incorporo y veo como siguen dormidos.
Entro por uno de los pasillos que tienen perforada la pared en forma de lunares. Llego a la puerta, para dejar pasar a Sawyer y noto como una liana está atada al pomo metálico conectada a una lámina llena de más dardos, debieron abastecerse bien con el veneno que te paraliza, esas hormigas solo se criaban en los bosques. Jalo para el lado opuesto y comienzo a cortar delicadamente, porque también tiene un hilo conectado que de desplazaba por los suelos, enciendo el micrófono.
— ¿Sawyer? — murmuro al momento de escuchar algo, un ruido muy extraño, como de un animal escarbando en la tierra
Las fisuras de la pared me permiten ver que todos siguen dormidos y él me contesta pero está del lado de la puerta tal y como acordamos. Alguno más de los profesionales debe estar escondido en la azotea, listo para despertar a sus demás compañeros. Regreso en mis pasos, sin hacer ruido del otro lado están las escaleras por donde baje, cerca de donde están todos juntos hay una puerta ya demasiado vieja.
Hay alguien haya dentro.
La puerta hecha de madera del cuarto que usan como bodega azota contra el suelo y la siguiente reacción de los que descansan en el suelo es pararse con las armas en mano. De ahí sale corriendo una figura que al principio no distingo bien porque se encuentra en la oscuridad; su cuello está manchado con sangre pero no propia, alto y con rasguños sobre su ropa, robando uno de los sacos que contienen comida. Ni siquiera en la guerra note la furia que guardan sus ojos, no puedo evitar quedarme estupefacto, es Frevor.
Nos leemos pronto, NO olviden los Reviews!
Si no veo reviews, pensare que no os gusta la historia, y dejare de publicarla, me gustaria saber vuestra opinion acerca de la historia.
:D
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