Holaa! Aqui otro capitulo!

Escrita por: Bryan R. Miller, tengo su permiso para publicar esta historia. Algunos personajes son de la autoria de Suzanne, y otras de Bryan.


CAPITULO 15

Bajo todas esas situaciones en las que ambos se vieron envueltos desde los septuagésimo cuartos juegos del hambre hasta ahora, ciertamente fuera de todo eso, habían formado un vínculo. Aunque para mí no lo pareciera al principio, observo como el aerodeslizador se acerca del cielo para llevarse el cuerpo de Peeta Mellark, ¡Los trágicos amantes del Distrito 12! Escucho la voz de Caesar en mi mente.

Ella no tiene nada más que hacer ahí, acomoda las flechas en su ya casi vacío carcaj dando ligeros pasos para irse. Nadie se escapa del hecho de ser humano, ni siquiera ella que ya no lo parece, la lluvia no me permitió ver si deberás está llorando ¿lo hizo? No importa, tiene decidido ganar los juegos al igual que yo. Su pequeña mano me jala para devolverme a la realidad de las atrocidades que hace el secuestro; la que acabo de presenciar. Le hago una seña para desviarnos un poco de la ruta, no me conviene enfrentar a Katniss así ahora mismo, demente y ahora tan fría como un tempano de hielo. En el trayecto me detengo a conseguir algunas botellas para aprovechar el agua de la lluvia, con un poco de suerte encuentro un termo para café. Miro por el rabillo del ojo a Craig que sostiene con ambas manos el fierro, con miedo ¿Bajo qué circunstancias Bree habría abandonado a su hermano? No puedo imaginármelo casi teniendo al lado mío la imagen de la primera vez que los vi juntos, inseparables.

Pero cada quien esta eligiendo su propio camino y Bree no vio muchas posibilidades de sobrevivir con nosotros; y si lo hizo, debió pensarlo dos veces.

Por otro lado esta Katniss que ha demostrado a toda Panem una sola cosa al matar a una de sus personas más preciadas sin escrúpulos; que nada la detendrá para alcanzar su objetivo…algo muy recalcado para la Presidenta Coin, claro, de manera muy inconveniente. Casi le esta gritando — "Ganare…ganare e iré por ti"

— pero lo peor de todo es que seguimos aquí, en la arena y si deciden eliminarla a toda costa los demás tributos pagaran por ello, pero eso a ella no le importa. Le quitaron a su hermana y ahora quiere venganza, ni siquiera el veneno de

rastrevispula la hace dudar respecto a eso; trato por unos segundos ponerme en su perspectiva ¿rompería todo a mi paso, solo para hacer justicia contra alguien que mato a mi hermana? En el pasado lo habría hecho, si hubiese tenido la oportunidad de asesinar a Snow lo habría hecho y gustosamente. Pero justo ahora ya no hay mucho que me puedan quitar. Solo restan algunas cuantas cosas pero aquí el sentimiento de vacio es tan concurrido en mi, que logra abrumarme.

Esa tarde tengo varios sentimientos encontrados, pero los ignoro, no puedo pensar en mí sentir aquí o al menos no ahora. Llegamos al refugio y mientras nos establecemos, Sawyer da indicios de despertar en cualquier segundo, mueve poco a poco sus extremidades hasta que al final se levanta para vomitar. Estiro el brazo para darle un poco de agua y cuando su mirada se vuelve más nítida para distinguir bien quienes estamos es cuando sus ojos transmiten la ansiedad.

— Bree ¿Dónde está Bree? — demanda, quiere fruncir el seño pero sus facciones apenas vienen reaccionando, lo noto por la rara mueca que le sale.

— Se fue — contesta verazmente Craig, hueco sin nada encima que no sea responder.

El niega un poco dándome más la pregunta a mí, al ver en mis ojos un poco de la ira que me causo eso, no tiene más dudas al respecto, parece meditarlo y le busca la mirada al niño pero este se la desvía rápidamente. Durante los próximos minutos nadie dice nada, nos dedicamos a tomar de las raciones de comida que conseguimos. Tenemos lo suficiente para tres días más. Capeamos el agua con las manos para conservar la que ahora tenemos con nosotros, nadie sale del refugio durante esa noche, algunos estamos cansados mientras otros tienen que lidiar con algo en lo que yo ya no prefiero pensar, solo cierro los ojos para tratar de irme de ahí un rato, esta noche preferí ser un cobarde.

Muy pocas cosas sirven para arrancarme una sonrisa, pero me dejo llevar por el ligero cosquilleo que se prolonga por mis pómulos; tal vez mi mente me estaba regalando un poco de lo que casi ningún lugar puede darme, de los recuerdos que prefiero guardar, los que esperaban haya en un lugar lejano como dice mi canción. De esos que ya quedan muy pocos.

El olor a quemado me llega y abro los ojos rápidamente, temiendo por despertar entre cadáveres incinerados.

Afuera las gotas ya no hacen ningún ruido contra el suelo y es medio día, decidieron cerrarnos el grifo antes de que obtuviéramos lo suficiente como para no arriesgarnos una vez más. Me torno sobre mi propio cuerpo para ver cómo han convertido un gabinete en algo parecido a un horno y las ventanas rotas sirven para dejar escapar el humo, aun si alguien lo ve en estos instantes las llamas aun deben estar consumiendo partes de la arena que volaron en pedazos, así que debe haber varias columnas negras cruzando el cielo.

El calor que emana es algo fuerte, lo suficiente para rostizar bien la carne y de paso darnos algo de calidez, reconozco la fuente de calor: las restantes lanzas se Sawyer. Los veo comiendo carne que está un poco chamuscada, pero al fin y al cabo es comida. Un conejo, que debió salir huyendo del bosque y vino a dar cerca de nuestro refugio, esperaba alguna mirada acusadora por parte de ambos por no hablar más del asunto de Bree pero ninguno lo hace, en vez de eso me regalan un pedazo del conejo que cazaron.

A lo largo de ese día ninguno habla mucho, mas bien, Sawyer y yo no hablamos, Craig apenas se nota que está ahí, si no fuera por como raya con la punta de su arma parte del aerodeslizador; la partida de Bree dejo algo inestable nuestra confianza. A las pocas horas cuando anochece aprovechamos para salir a buscar más cosas, encontrar algo entre las rocas era como escavar entre las minas y aquí nuestras piedras preciosas son la comida y el agua. Cuando el himno suena solo somos Sawyer y yo los que nos detenemos a ver.

El niño hurga entre los escombros.

Ningún tributo ha muerto hoy, solo continuamos buscando más en varias direcciones pero no tenemos mucha suerte. Al poco rato nos movemos por donde fue la segunda explosión a dos cuadras de ahí para buscar restos que hayan dejado los otros tributos pero el olor no nos permite estar ahí por más de quince segundos, además por nuestra propia seguridad nos alejamos. Efectivamente eran explosiones hechas con armamento nuclear y por más pequeña que fuera la dosis, el hedor de los gases es insoportable; sufrimos mareos que duraron cerca de media hora.

Sawyer es el único que recupera madera para hacerse dos lanzas más. Al principio nos cuesta trabajo entender que Craig está lidiando o fingiendo bien lo de Bree

pero ya no lo tomamos como el infante que era custodiado por su hermana mayor, de hecho al principio tampoco lo hice. Aunque ya no se hable del tema, en lo que resta de la madrugada lo oigo sollozar en medio de sus sueños pero solo esconde su cara entre sus manos para que no podamos verlo llorar.

Me acomodo entre la puerta metálica que cuelga de los extremos de donde una vez estuvo para ver como el alba marca el cielo, ya sin rastro de ninguna nube negra. El chapoteo de algo da ligeros golpecitos en el piso, al echar un vistazo inmediatamente se deja ver la figura de un ciervo metiendo la lengua una y otra vez en un montón de piedras que estancaron un poco del agua de anoche ¿De dónde habrán salido esos animales? La erradicación de la arena no debió explotar todo el bosque; lo más seguro es que una parte haya quedado intacta hasta ahora y las nuevas explosiones debieron perturbar el hábitat de los animales, haciéndolos llegar hasta acá, esa es la única teoría que tengo.

Si lo cazo podemos tener comida para todo el día.

Me quito las botas para evitar hacer ruido, bajando ligeramente mientras me apoyo en el inclinado aerodeslizador. El animal no se ha percatado de mi presencia, sigue ahí vertiendo su lengua innumerables veces sobre el charco. No doy más pasos cuando mi mirada se encuentra con el brillante color ámbar de la poca agua que está en el suelo, primero el reflejo del sol, volviéndose un tono más fuerte siguiendo un camino hasta donde está el ciervo.

Los cortes que tiene en cada pata están hechos de la manera más fina para no provocar una hemorragia, el animal estuvo corriendo demasiado dejando esa marca que ahora veo. Doy saltos para volver con el mismo sigilo al refugio cuando otro sonido llama mi atención y volteo a mis espaldas, otro ciervo con los mismos cortes en sus patas; Alza las orejas como percatándose de que está siendo observado, este salió de la otra parte de la ciudad, pero ambos tenían que llegar a este lugar. Volteo para mirar el interior y ver como los restos del conejo siguen tirados en una esquina, dejando su piel ensangrentada ahí cerca. Ninguno de estos animales son las verdaderas víctimas: en realidad las victimas somos nosotros.

Doy un traspié para mover rápidamente los cuerpos de mis dos compañeros e inmediatamente los chiteo. Yo tomo la mochila con las provisiones dejando que ellos dos se alisten lo más rápido posible.

— Los mutos — le siseo a Sawyer que me mira ávidamente.

Salimos por una de las ventanas del aerodeslizador para evitar la parte de adelante donde se encuentran los otros ciervos, pasamos de largo un callejón y al llegar a la otra calle encontramos otro ciervo con las mismas cortaduras en sus piernas. Debieron liberar varios de ellos, pero así como con estos debieron hacerlo con los mutos, los que aun no hacen acto de presencia. Caminamos haciendo caso omiso de su banquete, porque eso era, nos estaban regalando comida pero a costa de ver algo interesante, divertido. Si eso pasó aquí debe estar pasándoles también a los demás tributos ¿o no? Al pasar cerca su instinto los hace alejarse, pero han dejado la marca de la sangre por donde quiera que pasaron.

Un chillido se escucha a lo lejos y otro animal se cruza en nuestro camino, con las mismas marcas. Este era más o menos como el truco de la caja con sangre pero más ingenioso, agradecí poder darme cuenta de eso antes de que una manada completa de mutos jaguares se me fuera encima. Caminamos pero este ciervo se ve lo bastante encariñado con nosotros, porque se acerca a nosotros. Matarlo implica derramar sangre, las simulaciones de golpes tampoco sirven; al contrario el ciervo parece creer que le daremos algo de comer, debieron darle hormonas para que actúe de manera tan estúpida.

El canto proveniente de los lagartos recorre el alcantarillado dejando en claro que siguen buscando a sus mismos objetivos ya que las notas amargas corren por su boca con la misma ansia de sangre, se me pone la piel de gallina, poco a poco estamos siendo rodeados, pero los jaguares aun no se percatan de nuestra presencia. Los otros ciervos deben mantenerlos lo suficientemente ocupados mientras los lagartos no paraban de sisear. Al momento en el que se escuchan los alaridos al otro lado de la calle es cuando Sawyer le atiza un golpe justo en el rostro al ciervo. Le doy varios empujones al chico para que su pequeño cuerpo reaccione, pero solo basto con ver la siguiente escena para ver como yo también me quede petrificado.

La chica es más o menos de su edad pelo largo y lizo, sus finos labios delgada tez, y todos los recuerdos de ese ultimo día que la vi antes de irse a los juegos vienen, amenazando con hacerme añicos. El asustadizo ciervo corre y cae sobre el una red que se debió hacer con lianas, pero incluso bajo su estado él animal se da cuenta de

que corre peligro luchando contra la red hasta que un cuchillo le atraviesa la yugular dejándolo inmóvil, ella sonríe como en señal de victoria pero yo grito su nombre y aunque no lo sea, ella voltea, lo último que veo es como los mutos llegan a dividirla en dos.

¿Así es como murió? Es la pregunta que me rebota en la cabeza hasta el medio día, No pudo morir así, no debió, no era tan tonta para caer en ese tipo de trampas. Al final nos venimos a refugiar a un sauce que sale de entre los escombros, en esta otra parte de la ciudad es donde hay un poco mas de casas alzadas que lo ocultaban bien así que este será nuestro nuevo refugio, cuando los mutos debieron acabar con todos los ciervos que liberaron solo suena el cañón de la chica que vi morir. Ambos chicos preparan algunas lianas que usamos para preparar trampas, Craig solo estira su mano para darme una de ellas y le hago sus respectivos nudos.

Inspeccionamos el área en busca de más enemigos, para asegurar que no estamos cerca de la guarida de alguien más. Cada uno de nosotros es perseguido por su propio fantasma, pero nadie se deja ensombrecer por él. Para más tarde no hay rastro de otros tributos. Solo los vigilantes siguen divirtiéndose; en cuanto se escondió el sol ese día bajaron la temperatura tanto que al hablar el vaho era perfectamente visible, quedarnos en el sauce seria contraer hipotermia. Dejamos puestas trampas en el árbol, tomamos un poco del ungüento que conseguí en la primera casa que saquee para asegurarnos de que nuestros labios no se resequen y sangren, atrayendo a los mutos. No nos alejamos mucho del sauce, nos quedamos entre unas rocas que formaban una choza que se mantiene pegada a la pared.

El viento no deja que el himno se propague por toda la arena, pero logro escucharlo. Salgo un poco para ver el aerodeslizador, quiero ver el rostro de la chica una vez más, solo para convencerme de una estupidez. Lo hago, pero esa noche en vez de dormir me la paso pensando hasta que al final el cansancio me vence.

Mi rutina en mi hogar era muy fácil de seguir desde que mi padre no estaba por medio, cuando los entrenamientos se terminaron yo mismo fui el responsable de darme de baja en el colegio para dedicarme a conseguir algún trabajo en mi interminable lapso de conseguir comida. No tienes un futuro muy prometedor si terminas la colegiatura en mi distrito, no si no cuentas con el dinero suficiente.

Habbier Devonhall fue despojado de todos los derechos que algún día le dieron los de más alto cargo en el salón de la justicia, lo cual incluía comida y seguro; pero no servicios de primera clase como todo agente de la paz, porque él nunca lo fue, claro. Pero al final tuvieron la suficiente piedad de mí y me dieron un trabajo, que fue el único que se levanto del frio concreto, conseguí un trabajo de tiempo completo donde me recompensaban de acuerdo a como me esforzara pero yo no estaba completamente a la merced de ellos. No podía dejarme manipular por ellos, ya que Jiro Treewell, joven, alto y de piel acanelada el único agente de la paz que no parecía un perro faldero que seguía a punta de espada todas las ordenes, solía ayudarme de vez en cuando; pero eso no lo convertía en un hombre susceptible, era un hueso duro de roer. Si seguía bien las instrucciones que él me daba al final del día me recompensaba con un poco más de dinero: pero con tanto gasto que solventar cuando quieres mantenerte a ti y alguien que casi no se movía, no bastaba.

Hasta que Jiro fue revocado a mandar en otros distritos, me vi obligado a trabajar arduamente para poder seguir ganando lo mismo, no éramos precisamente amigos pero sé que no tiene hijos, nunca quiso tenerlos, ahora mismo me alegraba por eso. Mi padre pasó de estar muerto a convertirse en un anciano en silla de ruedas, que ahora me ayudaba a darle mantenimiento a nuestro hogar, su cuarto dejo de oler a suciedad como antes y reparo las fisuras por donde entraba el agua en los días lluviosos y el sol en los insaciables días de verano. Poco a poco regreso a la vida, sus entrenamientos me ayudaron a estar en condición para soportar los trabajos que conseguía desde ese entonces.

Varias veces atrape insolaciones, demasiadas diría yo, pero siempre lograba amainarlas con un buen descanso y demasiados litros de agua. Denna y Frevor eran los que me ayudaban a superar esos males, me auxiliaban con toallas mojadas y me ayudaban con varias cosas. Incluso traían algo de la comida de sus hogares, no se encontraban en mejores condiciones que yo, pero ambos tenían su propia ración de comida.

El gélido clima de la arena me hace recordar ese día.

Era en la parte este del Distrito 9, la parte más sofisticada donde está la aldea de los Vencedores viven el alcalde Stone y demás gente con dinero. Era mi oportunidad

de conseguir más dinero, en un depósito donde venden alcohol. Las cajas eran demasiado pesadas así que en ese lugar solo trabajaban hombres fornidos y anchos de espalda, ahí se usaba solo el cuerpo, nada más, yo era el único de mi edad que andaba deambulando entre todos ellos. Como era de esperar recibí algunos cuantos insultos por parte de ellos, pero el trabajo que mantenía lo suficientemente ocupado para hacerles caso o el dolor de mis articulaciones era más fuerte como para darme cuenta solo de eso. El camino de ida y vuelta a la tienda a la hora de traer la mercancía de una bodega era tierra árida, no muy retirado, pero si eterno cuando la luz del sol te da en todo el cuerpo. Una vez la caja se me vino encima dejando atrapada la mitad de mi cuerpo boca abajo, a lo lejos se escucharon cosas extrañas, más tarde me entere que eran las risas de mis compañeros, la falta de agua y energía me estaban matando. Ni siquiera pude abrir la boca para pedir ayuda y si es que lo llegue a hacer, ninguno de mis compañeros decidió siquiera hacerlo. En mi letargo aun estaba consiente varias cosas, del poco aire que entraba a mis pulmones, del sol comiéndome vivo y del aire de la noche que fue lo último que recordé.

Al final no supe quien se apiado lo suficiente de mí para llevarme al hospital, tal vez el encargado de la tienda. Pero yo conlleve las cosas solo, mi padre no se acerco al hospital en las semanas que estuve internado. En cuanto los doctores, que eran los padres de Denna, se aseguraron que podía dar pasos sin tambalearme me dejaron marchar.

Ahora los recuerdos son demasiado amargos como para estarme ahogando en ellos porque el calor comienza a llegar de la nada y sin darme cuenta observo como el alba llega otra vez, yo unto un poco más de ungüento en mis labios para que la hierba buena y manzanilla me lo dejen lo suficientemente hidratados. Veo como Craig lucha contra el frio acurrucándose entre las pocas mantas que tenemos, tomo la mía para hacerle otra capa más de calor. Sawyer descansa recargado en la pared, tomado de una de las lanzas que el mismo se hace, con los cortes finos que le hace a las puntas filosas supuse que alguna vez tuvo algún pariente carpintero o el mismo se dedico a la carpintería, un negocio muy perdido.

Salgo para echarle un vistazo al sauce que se mantiene fuerte a los ventarrones, de un punto noto como las trampas siguen sin capturar algo. De la choza sale Sawyer dando un trago a la botella de agua.

— ¿Está todo bien?

— Eso iba a ver.

Trepo por el tronco y en cuanto llego arriba reviso las cuatro trampas que dejamos con un poco de comida sobre ellas, pero no hay nada. La maleza que crece aquí sirve como perfecto camuflaje y no solo nosotros tenemos eso en claro, desde lo alto veo como se agacha para acomodarse las botas, para después alzar la mirada dándose cuenta de que está siendo observada. Me ve, se ha dado cuenta de que la estoy observando y en vez de apuntarme con una de sus ya escasas flechas, huye en pasos muy ligeros como no importándole que este aquí. Eso me hizo enfurecer lo demasiado como para encargarme de ella de una vez por todas.

— ¿Qué pasa? — pregunta Craig cuando me ve bajar apresuradamente.

— Katniss — digo.

Hago la maleza a un lado guiándome de su trenza que se agita en su espalda, lejos, detrás de mi Craig y Sawyer me siguen el paso. Hasta que salimos a correr al concreto es cuando ella se voltea para apuntarnos con una de sus flechas. Lo cual le da tiempo suficiente de huir mientras nos recuperábamos de tal finta

Al querer seguirle el paso entra por un callejón y le perdemos el rastro, llegando a un lugar donde hay un pequeño incendio, las llamas recientes se dejan ver sobre un pequeño bulto, no es ningún tributo. Parece una bolsa de basura, pero lo incinerado lo estaba dejando así.

— Regresemos al refugio — dice Sawyer.

La flecha que descansa un lado no puede evitar llamar mi atención, flechas provenientes del carcaj de Katniss, la reconozco inmediatamente por que era igual a la que se enterró en el brazo de Sawyer, puesta ahí, porque no la perdió ni mucho menos tiene mal estado. Me acerco mas y las voces detrás de mi dejan de tener algo de sentido.

Al ver el ligero color dorado de las rastrevispulas que se incendian junto con el que ahora noto que es un panal, la flecha dorada que yace al lado, doy pasos para atrás para regresar con ellos, porque no me costó mucho trabajo entenderlo.

Ese es un mensaje para mí, que solo yo puedo entender. Algo que las cámaras, ni Panem, ni siquiera mis compañeros pueden descifrar, pueden pensar que solo se está deshaciendo de un obstáculo, pero no es así, porque yo soy el otro que sabe sus planes respecto a la rebelión que se armo cuando decidieron meterla a la arena otra vez, Katniss Everdeen no está secuestrada.


Nos leemos pronto, NO olviden los Reviews!

Si no veo reviews, pensare que no os gusta la historia, y dejare de publicarla, me gustaria saber vuestra opinion acerca de la historia.

:D

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Tengo Goodreads, agreguenme! con el mismo pseudonimo!