Holaa! Aqui otro capitulo!
Escrita por: Bryan R. Miller, tengo su permiso para publicar esta historia. Algunos personajes son de la autoria de Suzanne, y otras de Bryan.
CAPITULO 16
Es la tercera galleta que se hace añicos en mi mano, pongo las migas rápido en mi boca para tragarlas y que ninguno de mis compañeros note que la sangre me bulle, por ratos tomo algo de agua para tratar de amortiguar la ira que parece subir hasta mi garganta y apretujarla.
Examinar la imagen detallada en mi mente solo sirve para empeorar las cosas, es decir ¿Qué otra cosa habrá querido decirme? ¿Qué no estaba tan demente como para asesinar a su compañero de Distrito? Y si se molesto por dejarme ese mensaje, ¿Qué mas sabe? ¿Sabrá entonces mi verdadera identidad? ¿Qué soy una pieza de los que intentan derrocar los juegos?...Puedo interpretar eso como una posible, ¿amenaza?, hasta ahora sigo el consejo de Valer, el de guardar silencio, pero es cierto que esta arena esta tan llena de cosas que pueden dar paso a una rebelión: los mutos, las muertes de los vencedores y ahora también, Katniss.
Ahora que es mediodía el rayo de sol da en todo su esplendor, es cuando el día hace que te deshidrates por completo y en la noche ruegues por algo cálido, los juegos cada vez se vuelven más violentos. El concreto de la ciudad mantiene en impregnado el olor a cenizas y oxido, la lluvia solo ayuda a que ese olor salga a brote.
El calor nos obliga a tener que comer la carne de las latas, las que no resistirán cambios de temperaturas tan drásticos, se vendrán descomponiendo en cualquier rato. Eso nos deja con la mitad de las provisiones con las que habíamos contado para otros dos días más, a solo, para un día. Por ahora la comida no es problema, el clima es ahora nuestro verdadero enemigo. En algunos ratos se escuchan los chillidos de los mutos y en algunos ratos se quedan tanto tiempo callados que me da la impresión de que duermen para tener la suficiente energía para seguir buscándonos, pero ya no se oyen en manada; su número debió bajar tanto como los tributos en la arena.
Ese día no nos movemos, aunque tenemos muy en cuenta el hecho de las bombas. Los vigilantes tienen una estrategia, porque ni si quiera ellos pueden descuidarse de volar a todos los tributos con sus próximas explosiones y según nuestras propias conclusiones, cada 38 horas (día y medio) explotan mas bombas, cada vez su rango es menor. El primer día (que estallaron las bombas) erradicaron todo el bosque que rodeaba el Capitolio, el cual según Sawyer y yo, era lo suficiente grande como para el tamaño de una arena original como la de los juegos anteriores, las tres series de explosiones siguientes formaron un patrón de media luna, o algo parecido. Estas fueron menos explosiones (pero redujeron la arena claro). El tiempo puede ser el mismo para las otras explosiones, que será mañana justo cuando el alba toque el cielo. Hasta entonces, nos quedaremos aquí en el sauce, donde conseguimos algo de frescura y sombra contra la alta temperatura.
Este es el lugar donde hay un poco más de flora silvestre, pero solo arbustos y árboles, no son muchos pero los hay, combinándose con el asfalto de una manera chocante. Algunos arbustos no parecen tener ese color verdoso, sino uno más achocolatado. Si había un nido de rastrevispulas y un conejo, es probable que encontráramos algún animal aquí, porque de vez en cuando se escuchaban algunos ruiditos, como de algo golpeando contra el suelo.
Por la tarde Craig se queda en el tronco para avisarnos por medio de una laminilla metálica si hay peligro o no, él se ha limitado a hablar y cuando lo hace es solo con un "si" o un "no" o simplemente mueve la cabeza cuando no quiere hablar. Junto con el pedazo de metal que conseguimos entre nuestro inventario de objetos basura, están el cable, lianas de árbol y trapos viejos, con los que están hechas nuestras trampas con un poco de comida en ellas. Al final pusimos cinco trampas esperando algunas horas para ver resultados.
— Sabes poner bien una trampa — me dice Sawyer, con una sonrisa muy convincente.
— Mi padre dice que para poder hacer una trampa primero tienes que aprender a detectarla y desactivarla — me sorprendo un poco de mis palabras, no elogiaba mucho a mi padre a quien debo algunas de mis habilidades — siempre hacíamos eso, jamás las poníamos, pero aprendí de eso.
No hay señal de recelo en nuestras conversaciones, ni en un principio lo hubo. Me temo que siga siendo así, solo complicara las cosas; no puedo calmarme, ni siquiera yo que sé que existe una remota posibilidad de que puede haber más vencedores en estos últimos juegos. Yo que sé que por ahora no puedo hacer nada más que callarme de todas las cosas que averigüe hasta ahora: la segunda rebelión, los nombres que dicen los mutos, que Katniss no esta tan drogada como para cometer asesinatos sin razón…todo en mí cabeza no para de dar vueltas.
Efectivamente, pocos minutos después escuchamos como algo lucha contra una de las trampas que hemos puesto. Al llegar ahí descubrimos a dos ardillas luchando para salir de la trampa, no usamos nada que las haga desangrar. Cuando estamos seguros de que no hay mutos cerca es cuando aprovechamos para deshacernos de su piel en una botella donde el hedor de la sangre no sale. La preparamos con un poco de fuego que creamos en la choza y con la laminilla metálica que es perfecta para agarrar el sol la usamos para que la carne se tosté, esperamos dos horas para asegurarnos de no comer la carne cruda y tomar alguna enfermedad, aun así el riesgo es demasiado, no sabemos de que puede alimentarse la ardilla en este ambiente. No puedo evitar ver al cielo de vez en cuando, para ver algo cayendo pero no pasa nada, solo el aire comienza a avisar que está a punto de anochecer. No podemos robarles comida a los profesionales otra vez, no serán tan tontos como para caer dos veces. Solo espero que algún patrocinador viera que nos mantenemos fuertes ante toda adversidad, que somos más listos de lo que parece. Que nos enviaran algo de comida antes de que las fuerzas comiencen a agotarse.
Puedo pensar en la gente de mi distrito, porque aunque todos los de aquí sean del Capitolio deben reconocerme. Alguno de los que me metió aquí ya debió ocuparse de eso, no puedo imaginarme qué pasara si los vigilantes averiguaran que alguien que no pertenece al Capitolio esta dentro de la arena, en todo caso mi presencia aquí puede significar otro acto de rebelión, dudo que tomen un aerodeslizador para venir a sacarme, eso causaría un caos en la arena y en toda Panem. Mi instinto me dice que primero comenzarían la búsqueda de los responsables, para interrogarlos, después los ejecutarían…o simplemente cuando uno de los lagartos lograra alcanzarme lo último que escucharía después de los nombres de los vencedores seria Wilbert, Wilbert…después de todo, para todos los demás soy un simple tributo de los últimos juegos del hambre.
Debieron comenzar a moverse ágilmente si no quieren ser descubiertos, ellos, por los que acabe aquí. Callan a los habitantes de mi distrito, adhieren un archivo mío a los habitantes del Capitolio con una biografía por mas, falsa, donde me deben
identificar con el único miembro de mi familia que sigue vivo que según ahora es un "agente de la paz" , no me sorprendería que también hayan puesto que Frevor es su hijo. Un yo que nunca existió, con un solo propósito, salvar a los vencedores. Frevor y yo somos los únicos en la arena en busca de llevar a cabo su plan. Me preguntaba si los planes que sigue Frevor son diferentes, si él se ha enterado de lo mismo que yo, si el al final decidió colaborar, no lo sé. El no es de las personas que pierden los estribos rápidamente, pero sí de las que odian ser manipuladas, no quiero imaginarme cuales serán las consecuencias si alguno de nosotros hace un mal movimiento.
Esa tarde no hay más que ruidos del viento chocando contra los fierros oxidados, haciendo crujir todo lo que se encontrara a punto de caer, como algunas puertas, ventanas y vitrinas. Ninguna otra ardilla cayo mas en nuestras trampas, me sorprendo un poco con la fiereza con la que Craig y Sawyer devoran la carne. Imaginando que eran del Capitolio, nunca debieron haber pensado que terminarían cazando para poder sobrevivir. De vez en cuando hacen un mohín al morder la carne, pero que importa, la carne de ardilla no es la más suculenta.
Al ir acabando la tarde acordamos movernos en cuanto la temperatura lograra nivelarse un poco a ir a una zona de la ciudad donde las bombas no hayan alcanzado, no al centro porque ahí es donde se escucha que están los mutos. Tenemos tiempo hasta la siguiente mañana
Hay un momento en el crepúsculo cuando aparece un Sinsajo emitiendo sonidos parecidos a gritos, como luchando con algo invisible en su propia voz, al este donde se encuentran la mayoría de nuestras trampas. Sawyer busca atizarlo con una de las lanzas.
— Espera — le digo, mientras veo como el ave opta por una posición no muy típica de ellas, una reverencia, como tratando de deshacerse de sus alas. Porque aletea débilmente — Esta por morir.
Cuando los sonidos agudos de su voz se vuelven demasiado tenues es cuando me
acerco para mirarlo más de cerca, los dos chicos van detrás de mí.
— Jamás vi uno — me dice Sawyer, de soslayo miro al chico que solo mira algo asombrado tocando el arma de su cintura.
— He oído que son peligrosos — articula Craig.
— Solo su constitución, no es comestible, pero no atacan — le respondo.
— ¿Qué es lo que tiene en la boca? — pregunta Sawyer.
Señala y yo observo como los rastros de alguna pulpa de fruta se acumulaban ligeramente en su pico, de un color morado negruzco. Examino el cuerpo del ave viendo que no murió por alguna herida, murió envenenada.
— Ha comido algo, nocivo — digo, si este pájaro encontró algo de comida aunque sea peligrosa cerca de ahí debía haber alguna fruta comestible.
Se lo hago saber a mis compañeros, el ave no pudo volar tan lejos después de comer esas bayas. Decidimos movernos para encontrar esas bayas antes de que alguien más lo haga, por el momento no hay señal de los mutos. Tal vez ahora están satisfechos con el festín que les dieron, o los volvieron a guardar.
Como el frio ha comenzado a sentirse, nos damos cuenta que en pocas horas volverá a pasar lo mismo que en la noche anterior. Repetimos la rutina de poner algo de ungüento en los labios. Rodeamos cuadras completas en busca de los arbustos que contuvieran esos frutos, pero no hay rastro de ello. Algo parecido a un alarido proviene de otro lugar cerca de ahí y ahora son otros dos sinsajos los que se encuentran agonizando de la misma forma, nos estamos moviendo bien después de todo. Nos dividimos para buscar entre los restos de una plaza que parte el camino en distintas direcciones, porque en medio de este hay un parque y justo afuera de el, demás arboles que ahora descansan en el piso, secos.
— Creo que lo encontré — dice Sawyer poco convencido, como si no le agradara la idea de comer bayas.
Me volteo completamente anonadado pero en cuanto más me acerco a él, entiendo sus palabras. Estamos viendo un paracaídas conectado a un recipiente metálico donde dentro están todas las bayas pellizcadas por los picos de las aves y restos esparcidos a los lados.
— Creo que no fue tanta nuestra suerte — digo al fin.
En total eran tres sinsajos muertos, ¿Quién se molestara en matar a estas aves? Al igual que nosotros se encuentran buscando comida y este paracaídas fue su
calvario. Como resultado de nuestra inútil búsqueda nos seguimos moviendo más al norte. Al encontrar a otra ave muerta en el suelo con los mismos rastros de pulpa en su pico comienzo a tratar de entender la situación.
Estas aves no atentan contra la seguridad de nadie, pero es cierto que en cuanto empiezan a volar es porque saben que el lugar donde se encuentran no es seguro y yo mismo las vi volar por toda la arena cuando estallaron las bombas, el objetivo de matar a estas a aves es claro: que tengamos menos probabilidades de sobrevivir.
Craig me ofrece la botella de agua.
— Guárdala — le regreso la botella de agua al chico que me ofrecía, al parecer estaba transpirando más de lo normal aunque lo helado del frio no te permitiera mucho eso.
Me logra alterar un poco el ingenio con el que están manejando la arena los rebeldes, y el jefe vigilante que es también el vocero, Plutarch Heavensbee.
De momento solo presto atención a mis pasos y a los que se producen a mis espaldas, cuando debo estar atento a buscar nuestro próximo refugio. Ya nos hemos alejado lo suficiente como para comenzar a buscarlo. El ligero sonido que produce un cartel percudido a punto de caerse hace que se me enchine la piel, haciendo un chirrido insoportable. Todo aquí en el Capitolio parece tener una exuberante gala de lujos para satisfacer a los más narcisistas, todo lo que he visto ahora y que no vi durante mi única visita era ropa, colonias, accesorios de belleza. Nunca supe cómo eran las cosas en el Capitolio, demasiado buenas como para creértelas o tal vez demasiado egoístas como para evitar pensar que alrededor hay gente que vive en extremas condiciones de pobreza, claro con sus excepciones. Ni siquiera considero esto dos chicos como habitantes del Capitolio, incluso aquí debe haber gente discriminada.
Escucho a mis espaldas el sonido de alguien corriendo y los claros jadeos.
— ¡Wil! — al voltear veo a unos metros como Craig cuelga del piso en los brazos de una mujer de aspecto sucio y demacrado, con una gran sonrisa que resplandece un color dorado.
No me da tiempo de reaccionar bien porque ahora mis pies están enredados en una gran cinta gruesa de cuero amarrada con dos piedras en cada extremo de esta, de esas que se usan para derribar a los animales enredando sus piernas. Veo como Sawyer se pone a la ofensiva contra un chico de piel acanelada, alto de cabello largo que corrió entre nosotros para unirse a esta mujer. Uno de los más grandes al parecer, sosteniendo una arma muy complicada, pero letal, una ballesta. Tienen la batalla ganada, pero eso no le impide a Sawyer mantener tensada en sus brazos una lanza.
Reconozco a la mujer, Enobaria, una de las vencedoras que ahora solo se dedica a fruncir el seño, está en una posición parecida a la de un gato que brincara a tu cara y te rasguñara. Erguida, en una posición muy poco común en un humano. Quiero liberarme pero el chico de la ballesta me apunta y me indica que no lo haga con una gran sonrisa en su cara. Craig deja de gritar mi nombre porque la chica lo sofoca cada vez mas contra ella de manera que cuelga del suelo y el lucha por liberarse, pero ella tiene músculos.
— Denme sus cosas — gruñe en un tono de voz muy ronco.
— Suéltalo — demanda Sawyer que no puede evitar tratar de brincarles encima.
— Dennos su comida y dejamos al niño — articula el otro chico.
No hay tiempo para dudar, de eso nos damos cuenta ambos cuando la chica comienza a rozar el cuchillo por uno de los pómulos de Craig. Dejando escapar unos cuantos grititos mientras las lágrimas se le unen a la sangre que ahora brota del corte que le han hecho.
— Rápido — dice ella y por como arruga la cara solo puede estar sonriendo — o la próxima será en su cuello.
Sawyer tira la lanza al suelo de forma iracunda, descolgándose el morral y yo hago lo mismo. La toma para tirarlas justo a sus pies, ahí es cuando Enobaria le da un tirón al chico para tirarlo contra el suelo, ahí cerca de ellos. El no para de llorar tocándose su herida.
— Bien — dice el chico de la ballesta recogiendo las cosas, pero ahora deja de blanquearme a mí para pasar a Sawyer.
Sin parar de llorar lo noto hurgar entre su pantalón, entonces comprendo que la batalla no ha terminado. El chico que sostiene la ballesta ahora chilla del dolor por la profundidad con la que está enterrado el fierro en su pierna, yo deshago el nudo de esa trampa para animales en mi pie con el cuchillo, cortando solo para liberarme. La vencedora no duda en correr ella sola con todas nuestras provisiones.
— ¡Maldito mocoso! — brama el chico, pero antes de que pueda atravesarlo con su propio cuchillo Sawyer llega a sus espaldas toma su cuello contrayendo sus musculos, su cuerpo azota contra el suelo y el cañón suena.
Veo como Enobaria se marcha con nuestras provisiones, pero siento la ligereza del cuero con el que está hecha la cinta de la trampa que descansa en mis manos. Corro para hacer más corta la distancia dando vueltas como una honda a la trampa que habían usado conmigo, el corte en el nudo no lo afecto. Cuando siento que he tomado el equilibrio perfecto las suelto en dirección a sus piernas.
Comienza a rodar en el piso cuando se enredan en sus piernas. Le dará tiempo suficiente para desatarlas y correr porque no fue un tiro perfecto. Pero antes de eso siento un gruñido proveniente de Sawyer al aventar una de sus lanzas con demasiada fuerza para llegar hasta el otro lado, atravesando su pecho brutalmente. Ahí es cuando el otro cañonazo suena.
Me adelanto por nuestras cosas antes de que venga el aerodeslizador por sus cuerpos. Al regresar veo como Sawyer atiende la herida de Craig, es una herida algo profunda, tardara en sanar. Cuando voy caminando hacia ellos veo que del cielo desciende algo que parece venir brillando de un color tenue, después más brillante, dejando visible después un color dorado. Un recipiente muy grande sostenido por un paracaídas.
Los paracaídas dorados solo contienen premios grandes. Al llegar al suelo me acerco un poco desconcertado a abrirlo y detrás de mi están mis compañeros.
El olor de la comida recién hecha, me llega hasta el fondo de mis pulmones haciéndolos retorcerse, porque esta es comida ¡una comida de verdad! Es un pato asado completo, purés de distintas verduras que descansaban en tres pequeños platos, una canasta de panecillos y una botella de agua que tiene un extraño color
pero fuera de eso sigue pareciendo cristalina. Todo bien acomodado en el recipiente, como una cena elegante. Una caja blanca que no cuadra en ese lugar, como puesta de último momento. Es medicina, para la herida. Creo que esta noche fuimos el centro de atención.
Cerca de ahí escucho como los aparatos del aerodeslizador se llevan el cuerpo de Enobaria, una vencedora. La asesinamos…esa puede haber sido la razón pero, ¿de quién provendrá un regalo tan costoso? ¿Valer? ¿Maverick? Antes de seguir analizando las cosas recuerdo la razón del porque estoy aquí y solo se me ocurre de una persona que estará complacida de que ningún vencedor salga de la arena.
La Presidenta Coin.
Nos leemos pronto, NO olviden los Reviews!
Si no veo reviews, pensare que no os gusta la historia, y dejare de publicarla, me gustaria saber vuestra opinion acerca de la historia.
:D
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Tengo Goodreads, agreguenme! con el mismo pseudonimo!
