Notas de Mai y Ju:

Lo mismo de siempre, lean las advertencias del primer capítulo y si no tienen quejas sigan leyendo.

¡¡¡Gracias a Chika-kon!! Laul y Kate, esperamos que nos sigan leyendo.

CAPÍTULO VI: CASI ÁNGELES

Lavi reflexionaba sobre el primer encuentro negativo en el mundo de Allen, el joven ingles nunca podría fijarse en un hombre como él que tiene unos sentimientos podridos, los cuales solamente sirven para herir a las personas, quien trata tan mal ha una persona no es capaz de amar realmente.

-¿Qué no entiendes?-le grito el director que estaba furioso, el portugués no se inmuto, los dos estaban separados, Miranda trataba de curar las heridas de Lavi, mientras lloraba a mares.

-Escúchate como me estabas hablando.-le responde el moreno de manera prepotente, se le acerco y se comportaba todo lo arrogante que podía, su manera de caminar era la de un aristócrata.-Yo soy Tiky Miky, no puedes hablarme de esta manera, tu eres simplemente un viejo director de esta agencia, me contrates para que levantara esta agencia.

-Ja.-dice mordazmente Daysa.

-Tiky vete.-le responde Tieldol.

-Yo me largo cuando quiero.-responde el moreno

-IMBÉCIL.-le grito Lavi, en verdad le daban unas ganas de estrangularlo, se lanzo encima de nuevo, Tiky respondió golpeándolo en el rostro con un puñetazo.

Daysa permanecía parado, no tenía la menor intención de separarlos, al contrario se divertía viendo como esos dos se peleaban.

A Lavi le salió sangre, Miranda grito asustada, Tiky rió al ver esto, estaba tirando en el suelo, cuando le iba agarrar la cabeza para estrellarlo contra la pared, Lavi se tumba y hace que se estrelle contra el suelo.

-¡TE MATARE!-Grito Tiky le jalo la pierna a Lavi para que no pudiera levantarse, este decidió que aun no sacaba todo su coraje se dejo caer, por suerte o desgracia cayo en el estomago del moreno.

-…-Lavi no contesto nada, Tiky grito y lo aventó contra la pared con la fuerza que le quedaba, al parecer ambos estaba cansados, comenzaron a golpearse de nuevo.

El director se quedo observando, Daysa se aseguraba que nadie interfiera, Miranda estaba llorando, un mujer vestida en un kimono de seda blanca, con bordes dorados.

-¿Qué esta haciendo este imbecil?-pregunto Fo, la cual lucía visiblemente molesta.

-Peleando, ¿Por qué no te lo llevas ya? Antes de que no quede ni un pedazo de él-le pregunto Daysa de manera burlona a la china, la cual lo ignora.-Ustedes se han vuelto tan buenos amigos

-¿Aun no te perdonas que te haya dejado?-le pregunto Fo riéndose, ambos fueron novios un año y lo dejo en programa de televisión, fueron la comidilla del medio.-Recuerda algo, jamás te quise y solamente permanecí a tu lado para poder estar cercas de Allen.

-La verdad estaba ciego.-responde Daysa, esa mujer solamente lo había utilizado.

Tiky quedo tirado en el suelo, estaba lleno de sangre al igual que Lavi, el cual estaba un poco mejor, estaba parado, Daysa corrió ayudarlo.

-Perfecta pelea.-le dice Daysa divertido, el cual uno de sus nuevos amigos era el pelirrojo.

-Creo.-Lavi le respondió con una sonrisa, lo cierto es que le dolían las costillas y varias partes del cuerpo, pero algo que si estaba seguro era que el otro termino peor.-

-Mi nombre es Daysa Barry, y al igual que tu odio a esa basura con patas.-le dice.-Si quieres apoyarte en mi hazlo, te curaremos y celebraremos esta noche, la gran golpiza que le diste al idiota.

-¿Si lo matamos y lo enterramos alguien lo extrañaría?-dijo sonriente Lavi.

-No creo, ¿Cuándo lo hacemos? Yo te ayudo.-responde Daysa, ayudándolo para que se siente.-Conozco un estanque de cocodrilos

-Pronto, muy pronto lo haremos.-decía el joven, después de sacar el coraje contra ese idiota, le ayudaron varias personas a curarse las heridas.

Mientras tanto la mujer con el kimono blanco, se le acerco al hombre, en su mirada se notaba el enfado, camino con pasos acelerados.

-¿No estas muerto?-le pregunto Fo al portugués.

-No pero juro que matare a ese idiota.-le responde, ni si quiera se podía para, Fo le ayuda a levantarse y deja que se apoye en ella.-¿Te deberé un favor?

-No solamente uno idiota, ¿Qué harías sin mi?-le reprocha Fo, se lo llevo, ¿Cómo era posible que fuera así de idiota?.

Lavi platicaba con Daysa, estaba riendo, era ahora de un poco de diversión, era una persona muy cómica Daysa, cada ocurrencia que tenía.

Le mostró una colección de fotos donde se encontraban todos los de la agencia, sufriendo algunas de sus bromas, lentes quebrados, el vestido de fantasma, pintando el cabello de algunas modelos.

-¿No te interesaría ser mi asistente?-le pregunto Daysa al pelirrojo.-Nos podríamos divertir horrores, los dos juntos, mira te dejo mi tarjeta por si te decides, juro que si pago bien.

-Si me decido a dejar mi empleo, lo acepto con gusto.-responde Lavi, Daysa se le carga.-Lo prometo.

-Más te vale, por que el clan Barry es el mejor.-le responde despeinándolo, Lavi le responde jalándole la mejilla.- Mi clan es más pequeño pero menos caótico.

-¡DAYSA!-grito un hombre fornido, su cabello negro.-¡VÁMONOS YA!

-Vale Chouji, cada vez te pareces más a Miranda.-le dice divertido, el hombre se lo lleva jalando de las orejas.

Lavi quien se quedo un rato solo pensaba ¿Qué tipo de persona era esa? Un asqueroso ser prepotente que obtenía todo lo que quería a base de la fuerza utilizado lo más bajo que existe golpear a una mujer.

Miranda y el director estuvieron conversando un rato, platicaban en voz baja y de manera civilizada, todo quedo de nueva cuenta impecable, nadie pensaría que hacía poco tiempo se suscito un accidente tan desagradable.

Ella se despidió del hombre, la cara del director mostraba su profundo arrepentimiento de haber contratado a ese hombre, aun faltaban más incidentes en el día, regreso al lado de Lavi con una sonrisa.-Bueno es hora de que vayamos con Allen, en pocos minutos comienza su sesión.

-Enserio vamos.-al actitud de Miranda le hizo comprender que no quería hablar del asunto, lo cual entendió pero tenía que hablar con Allen o con "Yu" de la situación que vivía la mujer con ese hombre, esto un día se podría salir de control.

Subieron al ascensor, iba contándole cualquier tontería deseaba que su mente estuviera despejada, llegaron al piso 40 donde estaba Allen ataviado con un manto blando bordado en diamantes lo cubre hasta los pies, Miranda saco una corona de diamantes y oro blanco se la entrego al estilista, la cual le agradeció terminaron de peinarlo.

Se veía hermoso con ese manto, en su mano tenía una copa de vino tinto, estaba ambientado en una casa aristócrata europea de a mediados del silgo XVIII, sus labios rojos, solamente lo cubría el manto blanco.

Se recostó sobre la mesa dejando caer unas gotas de vino tinto sobre sus labios, en otra foto Allen dejo caer el manto la lento lo capturo, en la siguiente Allen se encuentra recostado sobre la cama, las sabanas negras cubren su cuerpo.

Las primeras imágenes son capturadas, Kanda le da una bata Allen, Lavi le entrega al joven un café por órdenes de Miranda.

-Gracias por el café Lavi, si gustas puedes ir ver otras sesiones, no es necesario que te quedes aquí, te puedes aburrir.-le responde Allen, desea que el joven se divierta, consideraba que verlo solamente a él podría parecer aburrido.-En el piso 12 están una modelo brasileña muy hermosa, no me gusta que te pongamos a trabajar, te invite para que te divirtieras.

-No me estoy aburriendo Allen, al contrario es muy divertido.-responde Lavi, verlo de esa manera había hecho tocar el cielo a Lavi sin morir, aunque tuviera que hacer algunos trabajos de utilería.-No es trabajo es un placer.

-Tiene que ayudar en algo, no puede quedarse todo el tiempo sin hacer nada, detesto la flojera.-dice Kanda viéndolo por primera vez en todo el día, su carácter era algo agrio, esperaba que no fuera como él otro.-Ve y trae el vestuario que sigue y prepárame algo de soba, la cocina esta al fondo a la izquierda tengo hambre.

-¿Eh?-pregunto Lavi, ese tipo si que ordenaba, en verdad que no sabía la palabra por favor, el no sabía cocinar, en verdad esa mujer si que era una santa, los había traído a los dos, todo el tiempo arriba y abajo, Allen solamente sonreía mientras comía un poco de helado.

-Yu, Lavi es mi invitado además ya están preparando la soba, si le vuelves a pedir me iré a quedar en un hotel y no en tu departamento.-responde Allen dándole un coscorrón a Kanda, este frunció el cejo y este le roba un beso, el fotógrafo llama de nuevo al ingles, este te marcha, le daba las ultimas indicaciones.

-Si vas a estar pegado a nosotros aprende a cocinar soba, no me gusta ver a las personas sin hacer nada de utilidad,.-dice Kanda, antes de que un estilista lo llamará para iniciar su arreglo.-Por que presiento que llegaste, pero no te irás nunca.

-Discúlpalo Lavi, ya le preparo la soba a Kanda, le caíste bien a su modo, solamente las personas que le agradan pueden preparar su comida.-dice Miranda la cual estaba poniéndose un mantel, al terminar se puso una red en el cabello.-Puede ser uno de los modelos más cotizados del mundo y de los mejores en hacer su trabajo, pero se comporta como un niño con respecto a la comida, solamente come Soba y Tempura, por eso me pone un dilema, tengo que comprar suplementos alimenticios y vitaminas, que agregárselas en su comida, si que se de cuenta.

-¿Miranda de qué no te encargas?-pregunto Lavi sorprendido, dos días con ese jefe..y lo mataba.

-Jejeje.-Miranda se marcho y de nuevo se concentro en Allen, la vestuarista parecía tener un trabajo duro, no desmayarse mientras le ayudaba Allen a vestirse, era unos pantalones de seda negra con una capa de rey roja bordada en oro, era un rey, con copas, sin camisa, caminando, las fotos de centraron en su rostro, el cual no había nadie que se igualara.

La estilista le puso unas extensiones, su cabello se veía largo, una corona más grande, si camisa, se termino esa parte, su ropa ahora era moderna, pantalones y playeras.

El ambiente era la playa, jugo con una pelota de playa, con un perro, con un gato, comí un helado, se quito la playera y los short quedando en un traje de baño corto ceñido al cuerpo azul eléctrico.

Llego la última toma esta vez eran con una modelo de ojos negros, piel blanca, largo cabello rubio, su nombre era Miaka Freezenbar una renombrada modelo alemana, que compartiría unas tomas con Allen, Kanda no se inmuto al verla, no mostró señal alguna de enojo, las tomas continuaron, ella era realmente hermosa la blancura de su piel se asemejaba a la de Allen, en verdad era bella, su edad era 38 años, nos parecía, se veía de 28 años, ella había estado en la universidad donde trabajaba, dando unas platicas, contrario a lo que paso. Sintió un poco de envidia por la mujer que se encontraba con Allen.

Una de ellas fue un beso, donde los dos se veían sensuales, completamente desnudos, apenas cubiertos con collares de perlas y diamantes inmensos, ella cerro los ojos y toco su rostro, él le acariciaba el cuello.

La siguiente fue ambos, sonriendo los dos con unas batas negras de seda, Allen era un joven modelo de 21 años, alto como todo buen ingles, ambos eran casi de la misma altura, los vistieron después con ropa formal, ella un elegante vestido color bronce sin espalda con unas finas zapatillas de razo, un collar con una piedra color naranja, su cabello sujetado con una peineta, su frente descubierta, Allen con un traje azul marino, camisa obscura, zapatos negros, su cabello sujetado, un reloj de oro blanco, sentando en una mesa degustando de una cena.

La siguiente fue en un ventanal que construyeron especialmente para ellos, terminaron la sesión, ella le dio un beso en la mejilla, se abrazaron y fueron con Kanda, le saludo, le dio un beso en la mejilla.

-Los invitamos a cenar esta noche, acabamos de llegar de Tokio, Katherina esta un poco cansada por eso quedo en el departamento, pero deseaba verte Allen, casi la tuve que obligar a que se quedará, le dije Allen se asustara si te ve con esa cara de cansancio.-escucho Lavi que decía la mujer, esta abrazaba Allen.

-Claro que iremos, será un placer acompañarlas, tenemos ganas de ver a mi madre.-expreso Allen muy alegre.

-¿A qué horas pasamos por ustedes?-pregunto Kanda, desde niño siempre había apreciado a la señora Katherina, cuando eran niños siempre peleaba con él por la atención de la peliblanca.

-9PM, no tarden detesto esperar.-expreso Miaka, dándole un par de beso a los modelos, ignorando a Miranda y Lavi que encontraba colocando la joyería utilizada en la sesión, se vistió con unos shorts cortos con unos zapatos de tacón de pistola, su cabello suelto, su camisa bordada, en cristales, su agente era Marie, quien estaba en la puerta esperandola.

Esta bien, llegaremos puntales.-Kanda se comportaba de manera educada con la mujer, solamente dos personas sabían Miaka era prima segunda del japonés, quien a la muerte de sus padres le apoyo económicamente para subsistir y pasaba algunas vacaciones con él, lo llevo de Japón a China, del país asiático, lo llevo Alemania donde estuvo viviendo hasta los 9 años, cuando se mudaron a Inglaterra por la profesión de la mujer, esa historia pronto sería contada.

-No te preocupes, tengo unos deseos enormes de ver a mi madre.-Allen le tenía cierto aprecio a la mujer alemana, hacía feliz a su madre y eso le bastaba para que le alegrara, este pensaba que si él tenía una pareja hombre prohibirle a su madre tener una pareja mujer era lo más ilógico del mundo.

Sobre todo por que su madre lo apoyo, esa mujer lo había criado sola, no sabía el nombre su padre, pero realmente no le importaba, ¿Por qué habría de importarle? Había tenido desde niño una vida muy feliz, su madre se encargaba de hacer que su vida fuera como un sueño, juguetes, viajes, mucho cariño por parte de ella y su tío Mana, jamás estuvo al cuidado de una niñera, siempre estaba con ellos dos.

Nunca tuvieron un domicilio fijo, siempre se la pasaban viajando alrededor del mundo, como gitanos, tenía profesores particulares los cuales los acompañaba en sus viajes, su madre nunca permitió que su hijo estuviera lejos de ella, era su tesoro al cual cuidaba y protegía.

Allen amaba a su madre, era su mundo, por eso cuando conoció a Yu Kanda, lo detestaba que se le acercara a su mama, por que solamente habían sido ellos dos siempre, y que llegará un tercero le daban ganas de matarlo.

Pero realmente ¿Quién lo hubiera dicho que ese hombre que tanto odiaba de niño lo llegaría ha amar?

Desde otra perspectiva de la situación Miranda le sonrio a Marie y le despidió con un gesto de sus manos, Lavi observo la escena, ambos se habían sonrojado, esos dos parecían un par de colegiales enamorados, la mujer se fue, Allen se acerco con ellos.

-Bueno ahora es el turno de Yu.-les dijo Allen, Lavi no podía evitar ponerse nervioso estando cercas de Allen, aun más cuando lo vio desnudo, este solamente traía una bata.-LOU FA tráeme por favor mi comida, tengo hambre.

-…….-Nadie respondio.

-Aquí tienes Allen.-expreso Jerry con un plato de ensalada.-Lou Fa se encuentra de vacaciones.

-Gracias Jerry, por un momento olvide que Lou Fa, esta de vacaciones.-responde el joven, Jerry estaba vestido de manera muy vistosa, con dos trenzas, unos pantalones flojos, una camisa amplía, Lavi se sorprendio de verlo, este tenía un aspecto andrógeno.

-Que lindo.-grito Jerry mientras lo veía comer.-BUENAS TARDES SOY JERRY EL CHEF PERSONAL DE ALLEN, mucho gusto en conocerte mi nombre es Jerry, ¿Ya trabajas con nosotros? Le diré a Miranda que te contrate enseguida, no te puede dejar ir, tienes que formar parte de nuestro clan, los cuales somos Lou Fa agente, entrenadores personales los gemelos… entre muchos, muchos más.

-Buenas tardes, soy Lavi.-le responde Lavi, la escenografía cambio en su totalidad, trajero una motocicleta Harley Davison, Kanda estaba vestido una playera roja, una chamarra de piel negra, unos pantalones de mezclilla azul marino, su cabello suelto, un casco en la mano izquierda, soltaron las maquinas de viento, su cabello ondeaba al viento.

Allen comía mientras las fotos eran tomadas, los estilistas le quitaban las extensiones de su cabello, volvía a tener corto, les agradecio.

Poso con un perro doberman, de 45 kilos de peso, y 70 centímetros, su cuerpo cuadrado, muy elegante, la cabeza tiene los planos del hocico y del cráneo paralelos, depresión frontonasal muy ligera, ojos pequeños, oscuros, que denotan inteligencia, cuello largo y elegante, cuerpo musculoso, de cola amputada y su pelo corto pegado al cuerpo, mostraba sus comillos a todos quienes lo que querían tocar, cuando se le acerco Kanda y lo sujeto, el animal se quedo tranquilo y le obedeció, hasta en ciertos momentos se comportaba de lo más cariñoso con él, dándole lengüetazos.

Allen le dedico una sonrisa de burla a Kanda, ese perro se asemejaba a él en muchos aspectos, sería interesante tenerlo en casa.

-Jerry, me gusto ese perro, preguntales quien es el dueño y compralo.-le dice Allen a su Chef, este asiente, va a hablar con quienes traían al perro.-Date prisa por favor.

-Estaba bien.-expreso el chef antes de irse, podía ver a Miranda con los estilistas, quienes comenzaron a rizar el cabello Yu, el siguiente cambio de ropa era uno de pirata, esta vez el barco se mostraría por computadora.-Se me olvida Allen, tus entrenadores personales no tardan en llegar.

Detrás de las hermosas fotos que todos veían se llevaba un arduo trabajo, donde todos tenían que estar coordinados para que el trabajo saliera perfecto.

Los de vestuario, le entregaron a Kanda, unos pantalones de piel café, con unas botas blancas y una camisa abierta de la misma tonalidad, con una espada, aun seguían rizándoles el cabello, era impresionante la cantidad que tenía, Miranda estaba con una persona vestida con un saco gris pesado, su cabello oculta en una gorra, parecía una persona muy delgada, no supo si era hombre o mujer.

Una joven de 16 años llevaba los cafés a todos, le entrego uno a él.-Bievenido al equipo.

-Eh…gracias.-él era profesor de una honorable universidad, que se metio en una situación completamente ridícula por que se enamoro a primera vista, por eso hacía todas estas tonterías.

-Ella es magnfica, realmente la mejor de todas.-dijo la joven interna, estaba toda nerviosa al estar al lado del pelirrojo.-Su nombre es Jeiko Derek la mejor de todas, me encantaría que ella me aceptara como su dicipula, pero es un sueño, Miranda la consigo para las fotos de Kanda, es un milagro, a pocos modelos se les concede ese honor.

-¿Mama?-le pregunto Lavi a la fotografa.

-¿Lavi? Hola, que sorpresa encontrarte aquí.-dijo la mujer alegre, abrazándolo, besándolo, era una mujer de cabello negro y ojos verdes hermoso, que los ocultaba tras una gorra y unos lentes.-¿Estas comiendo bien? ¿No me digas te despidieron de tu empleo de profesor? Y ahora esta trabajando como asistente en esta agencia, ya te lo dije Lavi.-la mujer hablaba mucho, su carácter es alegre y sin preocupaciones.-Que no te quedarás dormido en la biblioteca o en los salones de clases.

-Mama…-Lavi suspiro, estaba contento de ver a su madre, pero en verdad no se callaba nunca, bueno ahora que lo pensaba el tampoco, pero bueno era un gusto verla.

-Ya se, me dirás soy un niño grande y no quiero que me averguenzes frente a mis compañeros de trabajo.-le daba palmaditas en la espalda.-Bueno ¿Dónde esta mi papa? No debe estar muy contento de que te despidieran, su sueño era que te convirtieras en decano de la escuela, pero no te preocupes hablare con él, para que no te regañe tanto.-tomo un respiro.-Es que la verdad sabía que graduarte antes de la universidad te iba afectar, debiste haberte venido conmigo de viaje por el mundo, pero no es tarde nos podemos ir mañana mismo, nada más entrego las fotos

-Mama, me podrías dejar decir algo ¿Por favor?-suplico Lavi, estar con su madre le parecía algo irreal, cuando era niño se dedicaba a viajar con sus padres alrededor del mundo, esto siguió así hasta que cumplio 12 años.

Sus padres discutían fuertemente, en una de las exposiciones de las obras de Roger Derek, quien era uno de los mejores pintores que conocía, con ellos la familia Derek se separaría.

-Claro que si mi vida.-sus ojos brillantes, estaba abrazada de su hijo, al fin había terminado de peinar a Kanda.-¿Miranda ya terminaron?-hizo que su hijo se bajara y le hablo en el oído.-Tengo galletas de chocolate en la bolsa, ve y comételas en secreto, son tus favoritas.

-Esta bien.-le responde a su mama, era una niña, a pesar de tener 48 años