Holaa! Aqui otro capitulo!

Escrita por: Bryan R. Miller, tengo su permiso para publicar esta historia. Algunos personajes son de la autoria de Suzanne, y otras de Bryan.

Lamento los errores ;)


CAPITULO 17

Analizo de forma detallada los juegos que pude presenciar, desde las veces en que me paraba en el pequeño parque del este de mi distrito: el lugar donde se preparaban las cosechas, hasta el momento en el que estos terminaban y el vencedor regresaba al distrito; además también pensé en lo que me enseñaron en el colegio, lo poco que logre retener después de varias noches en desvelo. En lo que llevo de vida no había visto a ninguno regresar al 9, pero todos ellos contaron con gente allegada, Amigos, Familiares, algún habitante del Capitolio.

Con todo el mundo menos con el presidente Snow.

Pero, ¿podría hacerlo? ¿Alguna regla le impediría al presidente de Panem dar un regalo a algún tributo?, además con lo que conto el chico del distrito 4 Finnick Odair, estoy seguro de que el presidente Snow expresaba su simpatía a los vencedores de una forma muy distinta. Pero me sosegó un poco al pensar que he dejado una cosa en claro a las cámaras, que yo no estoy aquí para salvar a los vencedores. Así que en lo que concierne a la parte de los mutos y la rebelión, puedo pensar que no me mantendrán en la mira ¿Por qué otra cosa tendrían que mantenerme vigilado? No lo estuve desde un principio, creo que hasta ahora me di cuenta de mi paranoia, además lo fresca que esta la noche me ayuda a confiar en ello, esta noche ofrecimos un acto inolvidable y sirvió para calmar un poco las cosas.

Como hemos acordado hasta ahora, nuestros refugios serán lugares que estemos seguros que no se vendrán abajo. No confiamos mucho en todas esas construcciones después de tantas explosiones, el lugar en el que estamos es un invernadero de dos niveles. Hace un buen rato que acabamos con los purés de los platillos, los panecillos y la mitad del pato, quedamos, totalmente satisfechos, podemos guardar el resto, con lo favorable que esta el clima aguantara en nuestras manos un rato. Decidimos guardar el agua de color ámbar, es bebida energizante de mandarina para cuando nos sintiéramos cansados o muy deshidratados.

Veo lo que un día debieron haber sido flores, combinados con algo helechos que parecen reventar de la tierra de las macetas. Completamente secas y eso me recuerda que nos hemos alejado del único lugar donde hay fauna; las bombas podrían dejar algo o nada de ellos en cuanto explotaran…cosa que no pasa.

— ¿No crees que debieron haber empezado ya? — Digo a los diez minutos después de que los rayos de sol se vislumbraran en el cielo.

— Podrían esperar un poco más de rato — dice dubitativo Sawyer, mientras los tres esperamos cerca de la puerta para ver cómo serán las detonaciones esta vez.

Niego con la cabeza para alzar la mirada hasta el cielo nuevamente, poco a poco la arena se iba reduciendo y se iba pareciendo menos al Capitolio, así que desde ese lugar el capitolio se notaba casi en todo su esplendor. Cada quien durmió por ratos, pero no logramos descansar bien porque todos estamos esperando la nueva erradicación de la arena y no puedes dormir tranquilo con esa idea en mente.

— No explotan las bombas — comienza Craig inseguro de sus palabras, hundiéndose en su propia mirada como tratando de recordar algo — por lo que hicimos anoche.

— Eso es lo que estaba pensando — Sawyer frunce el entrecejo — ¿pero cuánto tiempo más nos estarán dando?

— Un día más, puede ser — digo.

Sawyer ríe por lo bajo sin humor, moviendo la cabeza para entrar de nuevo al invernadero. Podemos estar en lo cierto acerca del nuevo plan de los vigilantes, pero yo no confío mucho en eso. Un simple flaqueo bastara para ver como las llamas alcanzan tu cuerpo, entro para esperar junto con mis compañeros y tratar de despejar la mente. Ya somos menos, solo restan dos vencedoras en la arena: Johanna y Katniss, si los cálculos no me fallan otras dos docenas de tributos y el grupo de los profesionales, donde está la chica de los ojos grises, la que hasta ahora solo se ha ocultado entre las sombras de sus aliados, pero por algo es su líder y no puedo fiarme de ella para catalogarla como una cobarde.

Pasan los minutos y esperamos algún indicio de las bombas, pero no, estamos ya a pocas horas de medio día y no hay rastro de ello.

— ¿Podemos tomar eso como una señal de paz? — pregunto a los dos chicos.

No responden, y creo eso es lo mejor. Por el momento podemos fiarnos de que estamos en un lugar inalcanzable para las bombas, a menos que los vigilantes se les ocurra volar en pedazos la parte en la que estamos nosotros, pero me cuestiono si la presidenta ahora nos tiene algo de simpatía como para dejarnos vivir más tiempo para asegurarse de que haremos lo que los mutos (y otros tributos) pueden hacer, matar a los vencedores.

Después del incidente de anoche puedo asegurar que no se pierde en ningún momento los últimos juegos del hambre.

No pudo haber premiado a Katniss por lo que hizo, no porque no lo merezca sino a ¿Cómo reaccionaría Panem si premiara a una vencedora por matar un vencedor? ¿Aguardara un paracaídas dorado por cada vencedor caído? Lo de la presidenta dando regalos no es más que una simple especulación, pero la verdad es que no puedo imaginar de alguien más premiando por asesinar a un vencedor, y el otro vencedor, Beetee, murió en una de las trampas ¿ahí les habrá aplaudido a los vigilantes? Quién sabe. Dejo que pase el tiempo, lo cual no sé exactamente si puedo hacer. De vez en cuando noto como Sawyer me mira de soslayo como para examinarme un poco más, es cuando decido ponerme a hacer otra cosa para perder el tiempo. Dejar este tipo de situaciones de sobra es algo que no podemos hacer, solo hasta ahora podemos guardar indiferencia y esperar que las probabilidades estén a nuestro favor, pero ¿a quién trato de engañar? Probablemente al final solo será como todos los juegos anteriores y tomaremos caminos diferentes.

Dejo a un lado la incertidumbre y me acerco a las escaleras que suben a un nivel simple donde hay menos plantas secas que el nivel inferior. Sawyer da filo a la nueva arma de Craig, igual con sus casi perfectas técnicas del corte de madera que siempre terminan dejándola con una punta que reluce tanto como un cuchillo, solo que la lanza del chico tiene una forma más pequeña, parecida a una estaca. Al acercarme veo por qué está ahí, la falta de edificios mantenidos en pie dejaba al descubierto parte del perímetro de donde estamos.

Al terminar con el arma, también le dice como empuñarla. Vemos el progreso de la herida en su pómulo, la que cicatrizo poco después de haber aplicado la

medicina. Dejo la gran línea que la vencedora marco sin piedad, mostrándose más profunda en su labio hasta volverse tan fina que desaparece en la orilla de su ojo.

Craig se aleja un poco para examinar su nueva arma, uso bien la otra. Si algo nos pasa a mí y a Sawyer me alegraba que tratara de valerse por el mismo; pero en esos momentos es cuando decido preguntarle respecto a nuestra alianza.

— ¿Qué harás con Bree la próxima vez que la veas? — suelta el antes de que pueda comenzar.

Algo me obliga a ver al chico que estaba a pocos metros de ahí.

— No puedo confiar en ella por lo que le hizo — contesto de manera frívola.

— Pero ¿Qué hay de el? Y si a ti te toca deshacerte de ella, el chico ya no te vera a ti de la misma forma — dice pero algo en su tono no me convence.

— Creo que él sabe en quien puede confiar ahora — le digo y me permito odiar las palabras de Sawyer — ¿Pero qué hay de ti? — le inquiero.

Craig parece notar que estamos hablando de él, pero en efecto ya no parece importarle mucho lo del asunto de su hermana, continua con su lanzamiento al tronco viejo que cruje cada vez que el arma se ensarta. No me había molestado en preguntárselo hasta ahora, tener a Bree como aliada debía tener un motivo. Se queda meditabundo un rato.

— Después de correr mucho la primera noche — continua con voz áspera, el simple recuerdo parecía dejarlo algo asqueado — después de la muerte de mi hermana, me los encontré a ellos — voltea a ver al chico y yo lo imito, debió conocerlos recientemente en estos juegos — siempre es lo mismo Wil, el fuerte pisotea al débil, lo menos que puedo hacer es protegerlo.

Sawyer, el chico que solo busca poder proteger a las personas que él quiere, que quiere justicia para el marginado, por un momento me olvido de la etiqueta que tengo de la gente de este lugar mientras hablo con él, olvide que aquí en el Capitolio también hay humanos, no me dice que hará con Bree, pero si me deja en claro que los enemigos no están aquí, sino fuera de la arena.

Dado que las bombas no se activan aun tomamos el tiempo para racionalizar la comida en los tres morrales que tenemos para cada uno.

En nuestra más reciente platica queda claro que nuestra alianza no puede ir muy lejos, aunque sé que Sawyer no abandonara a Craig entiendo lo que trata de decirme: que me vaya. No me siento traicionado, ni mucho menos triste ya tenía contemplada nuestra separación desde el inicio, pero si algo nos pasa a Sawyer o a mi no puedo imaginarme a Craig solo en la arena.

Aunque puedo pensar en Frevor, puede encontrarlo a él, Frevor no asesinara a un niño ¿o sí?, la última vez que lo vi a pesar de su aspecto demacrado llevaba consigo un aire hostil, y además también esta toda la porción de comida que robo, debe tener hasta comida de sobra, claro, si es que esta solo, si consiguió un arco, si sabe forzar cerraduras y conseguir comida de los más peligrosos en la arena, no tengo por qué preocuparme.

Al poco rato Craig se acerca a mí con el recipiente de su medicina, espero a que me la de para ponérsela. Pero en vez de eso me pregunta por mis heridas que me hizo el muto; debió escuchar quejándome alguna de estas noches, cuando removía la pus con la sangre seca que se acumulaban alrededor de las líneas que me trazan la espalda, que aun siento lo incomodo que esta el morral contra mi espalda. Me quito la camisa para que Craig unte con sus dedos en mi espalda y yo solo lanzo gemidos de vez en cuando, me siento agradecido con el ya que si la temperatura vuelve a enloquecer, en menos de dos días la carne de mi espalda se habrá podrido y daría paso a una infección que terminaría matándome.

El frio se siente en el contacto de sus dedos, para después dejar una sensación caliente que desaparece al instante. Ya después siento punzadas en mi espalda, la medicina deberás está haciendo efecto. El olor del eucalipto llega hasta mi nariz, Craig ahora pone algo alrededor para que la hinchazón amaine, el ha vuelto a confiar en mi.

— Gracias — le digo, con una sonrisa.

— Gracias a ti, Wil — me devuelve el gesto.

Cuando siento que la sangre ha dejado de acumularse en las heridas y la medicina ha terminado de hacer su efecto me pongo la camisa nuevamente, me pongo de pie para desengarrotar los músculos; hasta ahora el cuchillo es mi única arma, soy bueno en el combate cuerpo a cuerpo pero necesito un arma que ataque a distancia, entre todas las cosas que comprenden este cuchitril están las masas de

tierra y chatarra de fierros viejos. Solo hay un montón de cosas oxidadas. Sawyer se acerca a zancadas entre todas las macetas derrumbadas como para agregar algo a nuestra última conversación, el niño solo observa la determinación de este. No le bajo la mirada, pese a que no tenga ninguna arma encima.

— Necesitamos hacer que los juegos terminen, no podemos esperar a que estallen toda la arena ¿cierto? — pregunta, pero no espera a que responda — no podemos estar mas tiempo aliados ¿lo sabes verdad? — suelta, no en un tono hostil pero si serio, todos sabemos eso. Hasta Craig que solo está expectante, esperando mis palabras por la manera en que me mira.

Concluyo con un ligero asentimiento de cabeza.

— Te propongo algo — inicia apuntando con su mirada al montón de chatarra que tenemos cerca — te ayudare a fabricarte un arma, si prometes que atacaremos a los profesionales, después de eso, cada quien seguirá su propio camino. — dice el.

¿Qué? Nosotros somos tres y ellos son más, pero por lo que entiendo las cosas no terminan ahí, por como estuvo de pensativo este día debe tener un plan bien trazado al que le dedico toda la mañana o estos últimos días.

— De acuerdo — digo y giro mí mirada — ¿Craig?

El asiente dos o tres veces, y al terminar el que al parecer es nuestro último acuerdo Sawyer procede a ponerse ahí para buscar los fierros en mejor estado para llevarlos junto con él. Un tubo es lo mejor de todo, al final término diciéndole mi idea de un arma la cual es parecida sus lanzas pero reducida en tamaño para su fácil manipulación. Toma un tubo y de un extremo pone madera de sus lanzas para convertir ese lado en una especie de bate, en el otro extremo del tubo uso el resto de la lanza y ahora la vuelve un pico tallándola con su cuchillo. Le tomo cerca de dos horas hacer un trabajo como ese, el deberás es un chico superdotado, personas como el que jamás llegue a creer que vivieran en el Capitolio, donde presionas un botón y la comida aparece.

Tenemos nuestras armas, pero Sawyer y yo sabemos que aun deben contar con unos cuantos dardos de Petrarmiga. Me pide la bebida energizante no dudo en dársela, me habla de que tiene una ligera proporción encargada de liberar la

adrenalina la cual bloqueara por un tiempo el efecto del veneno, no muy efectivo pero servirá durante un pequeño lapso de tiempo. Después de su mochila me muestra tres pequeños frascos que tienen un líquido negruzco dentro, el cual me dice que es sangre, la que recogió de los recipientes metálicos que bañaban en sangre a los tributos; este chico deberás es listo.

El plan es sencillo, usar como granadas los frascos que el lleva contra los profesionales para que los mutos se encarguen de ellos. Comemos unas cuantas bayas, descansamos por un rato y al terminar ya casi esta anocheciendo.

— Vayamos entonces — le digo.

Salimos de nuestro refugio en busca de los profesionales, de los cuales hasta ahora no sabemos nada y como tampoco sabemos si seremos acechados por sus dardos en cualquier segundo, vamos dándole pequeños sorbos a la bebida, hasta que pasados los minutos dejamos la mitad de la bebida y la electricidad comienza a recorrer nuestro cuerpo dotándolo de energía suficiente como para hacer caso omiso al clima o al cansancio. Es nuestro último regalo como equipo y así decidimos usarlo.

Entre las cosas que siguen en nuestro camino hay otro sinsajo que está ya en estado de putrefacción y si se observaba bien, en su pico están los restos de las bayas, deja al descubierto sus viseras que hacen resaltar algo blanco, que en efecto fue el veneno que mato al ave. Por demás, los caminos que recorremos están tan silenciosos y sin indicios de vida, ningún tributo, ningún animal, ningún muto: solo nosotros, Sawyer que lleva dos frascos y el otro lo llevo yo.

Al ir caminando noto que Craig deja de caminar para quedar un poco ido.

— Wil — me llama con un hilo de voz, voy trotando hasta su posición y veo pánico en sus ojos — algo está pasando — y se a que se refiere, porque lo siento, en mis pies, el zumbido, el crujido del metal.

Hay un estallido a una cuadra de ahí, en frente del edificio de donde estamos y noto como es que la edificación baila hacia nosotros, nos aplastara. Cuando volteo la mirada Craig está corriendo al otro extremo de la calle, grito por el pero no me da tiempo de seguirlo por que otra bomba explota ahí en la manzana haciendo que el suelo se desmoronara para irse al acantilado; Me dejo llevar por el frenesí en el que se convierten mis piernas para ponerme en el lugar donde me llevara mi

instinto, pierdo de vista a mis compañeros cuando los cimientos se alzan junto con la tierra y tuberías que descansan bajo tierra. Me mantengo en pie mientras mis oídos captan un grito que es apagado inmediatamente por otro estallido, la nueva detonación tiene lo suyo como todas las anteriores porque se siguen desencadenando a mis espaldas, ni siquiera sé en qué dirección me encuentro corriendo. La última de las bombas me empuja contra el suelo y termino dando de vueltas en el piso, a lo lejos escucho otro sonido mas pero no lo pude distinguir demasiado ¿Un grito, el cañón?

Toso en respuesta a la tierra que ha entrado a mis pulmones, y me paro en busca de un lugar lejos del hedor de las bombas, el humo y la tierra combinados. Para finalmente terminar escalando una montaña de cosas para tener un mejor ángulo del lugar. No tengo ninguna herida, solo mi tobillo esta algo lastimado y las cosas siguen conmigo. Entre todas las cosas veo el gran dibujo en el suelo que se está tragando los pedazos del concreto de carreteras y edificios, algo parecido a un cuerno que desciende hasta el sur de la ciudad. Lejos, lejos de aquí escucho los sollozos.

Grito su nombre y él me responde desesperado, me lo imagino debajo de una piedra así que bajo rápido para buscar su figura, volteando a varios lugares mientras le sigo gritando, buscándolo entre el humo que nubla mi vista. No me concentro en nada mas que no sea su llanto, la desesperación se apodera de mi e ignoro si los profesionales están cerca o no, tampoco hay señales de Sawyer, el que no se si sigue vivo.

— ¡Craig! — grito cuando lo veo con sus dos pies descansando sobre el concreto, noto la sangre que le escurre por la frente.

Saco los vendajes para sanarla rápidamente, para detener el flujo de sangre al

menos por si ronda algún muto cerca.

— ¿Dónde está Sawyer? — solloza.

— No lo sé — respondo mientras le paso la venda por la cabeza ya después levanto la mirada para buscar el cuerpo de Sawyer.

Si lo que escuche deberás fue el cañón, en algún lugar debe estar su cuerpo, o

también puede que haya caído al acantilado.

— ¿Te puedes parar? — le pregunto pero el ya se está parando.

Lo ayudo a que se ponga de pie para mantenerlo cerca de mí y ayudarlo a caminar, no veo ningún aerodeslizador en el cielo para llevarse el cuerpo de alguien; es más, no sé si recuperan los cuerpos…o posiblemente los miembros de quien muere a consecuencia de las bombas así que tengo que seguir buscando a Sawyer, puede estar vivo e inconsciente en algún lugar cerca de aquí ya que las explosiones no fueron tan destructivas como las anteriores.

Las bombas dejaron hogueras sobre el suelo, pero entre nubes negras y escombro noto a alguien tras ellos. Al irlo rodeando veo la silueta de una persona que sostiene algo en su mano, una lanza, en una posición muy erguida y alerta: lo que significa que no resulto herido como nosotros. Craig quiere acercarse a el pero lo detengo.

El ruido lo hace reaccionar y veo el ansia de sangre en sus ojos cuando nos mira por el rabillo del ojo.

Yo tenso mis músculos para sostener con más fuerza el arma que el mismo fabrico, dejo a un lado nuestro acuerdo porque eso es lo que me indica su mirada: Que me quiere ver muerto y a Craig también. Pero en vez de irse sobre nosotros vuelve a su posición original y baja la mirada al suelo ¿Qué es lo que observa?

Al irse dispersando el humo, noto a la niña que descansa justo a sus pies. De la misma edad que Craig probablemente, con las manchas chamuscadas por toda su piel blanca y cerca de ella un niño, que no aparentaba incluso los 12, diez cuando mucho. Sawyer ahora parece ignorarnos del todo como para solo prestar atención a los chicos que descansan a sus pies. El solo me hablo de su hermana, no puedo estar seguro de si los conoce. El aerodeslizador se materializa para venir por ellos y él se marcha a zancadas a una esquina sin voltear a vernos, me mantengo alerta. Cuando aprieta la lanza en su puño es cuando yo hago lo mismo, pero es otra falsa alarma.

— Wil — dice, como conteniendo un grito.

— ¿Sí? — me limito a decir.

— Creo que será mejor que terminemos la alianza de una vez — concluye.

— Como quieras — le digo.

— ¡No quiero ser como esa gente! — estalla en un grito y voltea a vernos, llevando su lanza a una posición ofensiva dejándose vulnerable — no quiero tener que matarlos.

No puedo estar seguro si la abundante espesura que se nota en sus ojos es por tristeza o la rabia que en esos momentos tiene, pero no deja de lagrimear mientras nos grita.

— ¿Sabes que Wil? — inquiere de manera acida señalando como el aerodeslizador se llevaba los dos cuerpos incinerados — ganare estos juegos para salir y hacer justicia por mí mismo.

En el momento en que Sawyer dice eso comienzo a vislumbrar un punto en mi mente que me hace tardar en reaccionar — « no hay necesidad de actuar, solo guarda silencio » — escucho a Valer decir, se a que se refiere, a no desafiar a las nuevas autoridades del Capitolio, a hacerle creer a Panem que no hay porque rebelarse pero sobre todo, no amenazar a la presidenta.

— Sawyer — comienzo en un tono alarmado.

— ¡Maldita sea! — brama mas altisonante — ¡Ganare! Y matare al maldito responsable de todo esto — grita ahora hacia el cielo — ¡¿Me escuchan?!

Solo guardar silencio, algo que Sawyer no está haciendo, corre peligro, alzo más la voz para callarlo pero no parece oírme mientras grita como una bestia al cielo. Me acerco a él lo suficiente para intentarlo una vez más cuando escucho tres disparos y las gotitas de sangre me salpican en el rostro.


Nos leemos pronto, NO olviden los Reviews!

Si no veo reviews, pensare que no os gusta la historia, y dejare de publicarla, me gustaria saber vuestra opinion acerca de la historia.

:D

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Tengo Goodreads, agreguenme! con el mismo pseudonimo!