CAPÍTULO 8: PARTIDA
Miranda y Marie se encontraban a escasos metros de ese lugar, estaban el coche de la alemana mayor, en el estacionamiento, donde las personas no les prestaban atención Marie trataba de evitar que Miranda saliera.
-¡DÉJAME SALIR!-le grito la mujer de cabellos negros, que estaba nerviosa, pataleaba, lloraba y mordía a su novio, parecía ser que cedió un segundo para hablar.-Se van a matar, Yu detesta cuando Miaka se pone en ese estado.
-No, es hora que Yu sepa toda la verdad, lo que le han estado ocultando todo estos años, ya no es un niño al que debas proteger.-le responde Marie, sujetándola con fuerza, ambos estaba en la parte trasera del coche.-ellos tienen que enfrentarse y perdonarse, debe conocer la historia de su nacimiento.
-Marie, esta borracha, no es buen momento para que hablen.-Miranda estaba llorando ya, pataleaba, intentaba sacarse de los brazos de su novio, quien no se lo permitía, consiguió abrir la puerta.-Lo va a molestar y no me gusta cuando se pone así, nadie puede hablarle, puesto que no lo permite y por ultimo se pierde días.
-Le han estado ocultando la verdad tantos años, que lo más probable es que se pierda semanas enteras.-le abrazo, para evitar que saliera, él mismo trataba de mantenerse tranquilo, pero su corazón también estaba preocupado.-Pero al enterarse de esto, le hará valorarte como la persona que más se ha preocupado por él en su vida.
-Nunca me perdonará, cuando se entere que yo se toda la verdad.-lloró la mujer.
-Lo hará, puesto que a su manera rara y extraña siente cariño por ti, eres su nana, la única persona, que no importa que sean malas las situaciones siempre estará con él.-le beso la mejilla, esa mujer le daba una ternura impresionante.
-Yo...-balbucea entre llantos.
MADRE E HIJO
Kanda no dijo nada, estaba en medio de la noche, frente a esa mujer, todas las luces se encontraban iluminando la entrada de aquel famoso restaurante, ambos quedaron frente a frente, ella con una sonrisa llena de resentimiento, en un estado de ebriedad, él con la mirada más fría que pudiera existir.
Allen estaba atrás de Kanda, con Lavi por un lado, ambos habían regresado por petición del ingles.
-Ya te has dado cuenta.-le dijo la mujer.-Que soy tu madre.
Allen se daba cuenta que el mundo de Kanda se estaba cayendo a pedazos, todo lo que creía no existía para nada, todo era una gran mentira, lo abrazo con fuerza, se lo llevaría de ese lugar en cuanto acabara todo, se estarían riendo después… todo esto se convertiría solamente un mal sueno.
Lavi observo a la mujer de cabello negro brillante, tenía razón, ambos eran idénticos, solamente su única diferencia los rasgos orientales de sus ojos y la tonalidad de la piel.
Ambos parecían distantes y ser personas poco sociables, altaneros y soberbios, hasta sus labios, todo decía que era madre e hijo, ¿Pero por qué hasta ese día se notaba tanto?.
-¿Nos podemos ir?-le pregunto Miaka.-Llamaremos a tu sangujuela y nos alcanzara, nos libraremos de esta farsa, de esa familia que solamente sabe mentir, tarde o temprano, Allen también te dejara y tu quedarás solo, con el corazón lastimado y deseando acabar con tu vida.
-No es verdad, no eres su madre, los padres de Yu murieron en un accidente en la carretera.-le dijo Allen, quien corrió y abrazo a Kanda, el cual permanecía frió, como si fuera un objeto sin vida.
-Ese asqueroso hombre, basura humana.-exclamo despectivamente la mujer, apenas y podía caminar, Lavi fue auxiliarla, pero esta se negó, y lo termino aventando, pero se tambaleo, termino abrazándola para que no cayera, acepto a la ayuda de mala gana.
Allen trataba de hacer reaccionar a Kanda, el cual no decía ni una sola palabra, le había producido un fuerte shock emocional, que descaderaría fuertes sucesos, acabaría con la vida perfecta que tenía.
-Me violo cuando apenas había cumplido catorce años, una noche en que nadie estaba en la casa, mi hermana la mayor tenía una hija la cual tenía un recital de ballet, yo me sentía muy enferma por eso no fui, tu padre se ofreció a cuidarme, que bien me cuido.-rió con una amargura, contaba esa historia reviviéndola cada fragmento dentro de su ser, las palabras salían de sus boca como aguijones venenosos, trato de caminar hasta el moreno pero no pudo.-Me dejo embarazada de un niño, ¡Todo por esa estupida de Miranda!, por eso la odio tanto.
-¿Miranda Lotto?-pregunto Lavi, sujetándola.
-Si el apellido del esposo de mi hermana era Lotto Morgen.-Lavi había terminado de abrir la caja de Pandora, la mujer estaba fuera de si, los trataba de llevar a su pasado, vomito los zapatos de Lavi, pero continuo hablando.-Cuando se supo de mi embarazo, para cubrir las apariencias mi hermana y ese violador lo criarían como hijo suyo, yo que iría fuera del país a estudiar lo que se me viniera en gana, la mocosa enfrento su responsabilidad, dijo que ella estaría siempre al cuidado del niño, que lo protegería y le guardaría una devoción absoluta.
-¿Entonces esa es la razón?-cuestiono Kanda, quien por primera vez hablaba después de la revelación.
-Así es hijo.-ella estaba de pie, al fin había logrado pararse, con ayuda del pelirrojo que estaba a su lado, su aliento apestaba fuertemente a vodka, tequila, ron o cualquier licor o vino que se pueda imaginar, su cabello estaba sucio y revuelto, su ropa un desastre.-Solamente yo puedo quererte sinceramente, todas las navidades llegaba para darte cientos de regalos, Miranda cumplía su promesa, así paso hasta que cumpliste 7 años y mi hermana mayor falleció en un accidente en la carretera y se llevaron a Miranda a Irlanda los Morgen, meses después fallece mi segunda hermana Katrinka, me hago cargo de ti.
Miranda aparece estaba pálida, a su lado esta Marie, sus ojos estaban bañados de lagrimas, Miaka cuando la vió llegar se burlo.
-Ya esta toda la familia.-responde Miaka, la señala con la mano derecha y se inclina, se estampa en el piso, llevándose consigo a Lavi, los dos se paran.-Te presento a tu prima, ¿Enserio pensabas que ella estaba conmigo por qué confiaba en ti o te apreciaba? No seas iluso, ni por todo el dinero del mundo alguien sería capaz de trabajar con nosotros, mejor dicho de soportarnos, solamente nosotros dos nos podemos querer, solamente nosotros.
-¡CÁLLATE!-grito Miranda.-No es verdad.
-Eres la peor mentirosa de todas.-le reprocha a Miranda, gritándole y insultándole, sus gritos podían ser escuchados hasta la cocina del restaurante, los curiosos no tardarían en llegar.
-Si tu lo quisieras no lo hubieras dejado en ese maldito internado, por más que él te lo hubiera perdido, nunca lo hubieras dejado que sintiera esa soledad, trate de llenarla de diferentes maneras, de ver que eso ojos eternamente frío pudieran reflejar calidez, nunca lo logre, mejor dicho nunca lo logramos, a pesar de que lo intentamos muchas personas que lo queríamos, gente que en verdad no es importante,.-le responde mientras se queda en medio de su familia, en sus palabras se notaba el amor, la devoción que sentía por el mitad japonés-alemán, estaba llorando desesperadamente.-Por eso cuando se enamoro de Allen me sentí tan feliz, de que amará alguien.
-¿Miranda tu amas a Kanda?-le pregunto Lavi, todas las palabras que decía era de una persona que amaba, le daba ternura pensar en ese sacrificio de amor, ¿El llegaría a ser capaz de eso por la persona que amara?
-Si y esta noche lo he comprendido, que lo amo, como comprendí siempre que nunca me amará.-responde Miranda, se acerco a los pies de Allen, hincándose sus lagrimas mojaban sus zapatos de diseñador, por eso temía tanto que su tía hablará por que sabía que no se detendría las verdades.-Perdóname Allen por decírtelo así.
-Levántate Miranda.-ordeno Allen, ahora él quien estaba sorprendido de la verdad, por que nunca tomo como una posibilidad tangible, simplemente como bromas que hacían los otros.
Kanda la escucho, le toco el cabello, no hablaba simplemente tocaba ese cabello, presiono su mano, ella no aguantaba más estaba destrozada, dejando la seguridad de los brazos de Allen, se inclino y la abrazo, no entendió por que lo hizo, ella estaba aferraba a él un abrazo.
Ambos se quedaron de esa manera, por primera vez, se dieron un abrazo, ambos eran primos, a pesar de que Miranda siempre estuvo al lado de Kanda, nunca hubo un gracias, pero el cariño no siempre se demuestra con las palabras y entre ellos había cariño..
-Gracias.-susurro Yu a Miranda, deposito un beso en su mejilla.
-No… tienes que dármelas nunca.-le responde, las palabras salían de sus labios, su corazón se estaba sintiendo mejor, Marie miraba la escena y comprendió que ya nada tenía que hacer en ese lugar, se retiró dejando caer una pequeña caja en forma de rosa roja, en ella estaba un pequeño anillo.-Yo nunca te iba a dejar, tu eres mi mundo, por más que las cosas se tornaran difíciles, te quiero cuando te enojas, cuando toses, cuando ríes, cuando corres, cuando respiras.
-Si…-dice Kanda.-Eres mi madre, mi única madre.
-En la mañana tendrá mi renuncia señor Kanda.-responde Miranda, se atrevió a besarlo en la boca, un simple suspiro, un solo segundo, un beso anhelado.-Yo ya no puedo estar a su lado simplemente de esa manera, perdóneme yo regresaré con usted tía, pero en cambio le pido que deje por favor en paz a Yu.
-¿Ya viste que era una mentirosa?-le pregunto Miaka.
-Lo soy por que me he mentido a mi misma todo este tiempo, voy por mis cosas a la casa, el vuelo sale a las 00:00 am, lo investigue hace unos momentos, ya tengo las reservaciones hechas.-Miranda se para y se va, sus ojos bañados en lagrimas.-Llegue usted una hora antes, para los tramites y nos iremos.
Yu Kanda acaba de saber que su padre era un violador, que su prima era su verdadera madre, que la persona quien era como un madre, estaba enamorada de él, ¿Ahora qué faltaba que Allen le dijera que se había enamorado del tal Lavi?
La noche del terror no terminaba aun, en la puerta se encontraba Katherina acompañada de Marcus, apenas habían llegado, caminaron a donde estaban los dos, ella abrazo a su hijo y Kanda.
-Marcus.-pronunció Katherina, ella estaba furiosa se le veía en el rostro.-Llévatelos por favor, tengo que hablar con esta persona, no dejes que nadie se les acerque.
-Vamonos de aquí en poco minutos esto estará infestado de reporteros, los gritos se han escuchado, estamos investigando si los han grabado o existe alguna foto.-expreso Marcus, caminando a donde se encontraban ellos, cargo a Kanda sobre su espalda, Allen le seguía, aun lado de él.-Confía en mi.
-¿Dónde demonios crees que te llevas a mi hijo?-le grito Miaka, mientras los dos ingresaban dentro del local, se escucho cerrar la puerta de manera estrepitosa, sus pasos se dejaron de escuchar, cuando un grito estremecedor.-¡DEVUÉLVEME A MI HIJO! .
Las dos mujeres estaban frente a frente, ambas llenas de coraje, Katherina la miraba con desprecio absoluto, Miaka observaba de manera burlona, aun cuando sentía que su cabeza estallara, Lavi la ayudaba a no caerse y si quería emoción en su vida esa noche nunca lo olvidaría para toda su vida.
-Eres realmente estupida, lo tenías todo y lo perdiste con estas estupideces.-dijo Katherina.
-¿Qué perdí?-le cuestiono.
-Todo.-le responde.
-Sabes Katherina eres el ser más sucio y traicionero que he conocido, tu provocaste la ruina de muchos, de es pintor lo acorralaste hasta el suicidio, ¿Cómo se llamaba?-la morena no se acordaba del nombre, el efecto del alcohol le estaba afectado, volvió a vomitar y cayo sobre el, Lavi la paro y trato de limpiar, por primera vez la mujer le agradeció, le acarició los cabellos al joven.-Perdón por meterte en todo esto.
-No se preocupe señora.-le responde Lavi, a pesar de cómo se comportaba, en esos momentos parecía una niña indefensa que necesitaba ayuda.-La llevo a donde desee.
-Lo mejor sería que me dejarás aquí.-le responde besándole la frente.-Tenemos que hablar.
-Me quedaré hasta que termine.-le responde Lavi, nunca sería capaz de dejar a una persona en ese estado, puso su brazo sobre su hombro y la cargo.
Katherina no permitió que se marcharan, abofeteo a la mujer, ambas, no supo como lo hizo, pero detuvo la segunda cachetada la de mujer.
-Te matare.-le dice Katherina, miro con desprecio a Lavi, quien la protegía abrazándola.-Nadie lastima a mi hijo y vive para contarlo.
-Claro, vamos hazlo.-le ordena, estaba sentando en el suelo, el joven pelirrojo era su ángel, si no estuviera él en esos momentos, estaría llorando y suplicándole perdón, le tomo de la mano.-Y todos se enteraran de ese secreto que has ocultado todos estos años.
6 AÑOS ATRÁS MUERTE DE LENALEE
Una noche Allen y Lenalee, era una piloto certificada, se subieron a un helicóptero para ver hermosa vista de las islas Polinesias, un espectáculo digno de un rey.
Ambos estaban muy enamorados, o por lo menos Allen lo estaba.
-Allen soy muy feliz a tu lado.-dijo la china.
-Igual yo.-le responde.-¿Cómo te fue en la sesión?
-Muy bien Tiky es muy amable conmigo.-le responde desciende un poco.-No entiendo por que todos se quejan.
-Es que solamente ven en las personas lo que quieren ver, pero tu eres capaz de ver más.-le da un beso en la mejilla, esa mujer era perfecta.-Por eso te amo tanto.
-Eres muy dulce Allen.-dice la mujer.
-¿Te gustaría que nos casáramos?-le pregunta sacando una cajita negra y abriéndola, dentro estaba un anillo de oro amarrillo con un diamante azul.
-Aun es muy pronto.-le responde, no es que no amara Allen, quien era una el ser más maravilloso de todos, dulce, carismático, un autentico caballero inglés, nunca permitiría que nada te lastimará, lo amaba.
Pero con el moreno era diferente, era una maldita relación masoquista, era una relación donde no había amor por parte de él, solamente una pasión desbordada, las ansias de hacerla suya en cualquier lado, era sexo, simplemente sexo.
En su vientre se estaba gestando un bebe, y sabía que no era del inglés, tenía que hablar con el moreno, si no se hacía responsable no sabía que sucedería.
-Acéptalo, no para un año o dos, sino cuando tu estés segura de lo deseas.-le exclama con suaves palabras.
-Si.-ella le responde, los controles empiezan a fallar, ella no comprende, había revisado el estado, era un verdadero desastre.
-Lenalee todo esta bien, te esperare.-Allen afirmo, pero Lenalee hizo lo impensable, abrazo al peliblanco.
-Por favor mande un grupo de rescate, les estoy mandando mis coordenadas, y tenga preparado un hospital.-Lenalee buscaría salvar a Allen, a su bebe y ella misma.
Pero no fue posible quedaba pocos minutos antes de que se estrellaran contra unas rocas, miro a Allen, él no se merecía morir, estaban en medio del mar, lo lanzaría al mar, y rogaba a los cielos de que el grupo de rescate lo encontrara pronto.
Miro eso ojos hermosos ojos y comprendió que en verdad era un ángel, ella saltaría después de él.
-Lenalee ¿Qué estas haciendo?-le pregunto mientras veía que descendía casi podían tocar el agua con las manos, ella lo aventó.
-Te quiero.-cayo al agua Allen, mientras Lenalee quedo atorada dentro del helicóptero, estrellándose contras las rocas y incendiándose.
-¡LENALEE!-grito fuertemente, viendo como la mujer que amaba, moría calcinada por el fuego, trato de nadar, pero la corrientes se lo impedían.
Quedo dormido sobre el agua, un grupo de rescate vino a su auxilio, le estuvieron dando primeros auxilios, pero no respondía, el hombre deseaba estar muerto.
El mayor de los Lee se encontraba desconsolado, gritando desperado, en uno los cuartos de la embarcación, culpaba de la muerte de su hermana Allen.
Los doctores le aplicaron un tranquilizante, quedando profundamente dormido, Allen estaba bien, salvo algunas heridas en el rostro, por eso no se explicaban por que no despertaba.
-¿Cómo esta mi hijo?-pregunto Katherina, la cual estaba hecha un mar de nervios y llorando.
-No tiene daño grave.-responde el doctor.-Solamente me preocupa algo.
-¿Qué?-pregunto la mujer.
-Que haya perdido el deseo de vivir.-le responde.
La mujer cayo sobre sus piernas, ella había ordenado un accidente para la china, pero en sus planes jamás estuvo que su hijo se viera involucrado, estuvo a punto de matar a su propio hijo.
Luka Walker se encontraba a su lado apoyándola, él había perdido ya a toda su familia y comprendía el dolor que estaba pesando su hermana de ver postrado a su hijo en una cama, Mana viendo al pequeño dormido, todos estaba en ese lugar por querían Allen.
Por primera vez después 10 años los Walker se encontraban juntos, por primera vez algo los unía, el sentimiento de amor"
ACTUALIDAD
Katherina estaba frente a Miaka, ¿Cómo la mataría? Tenía razón ella mando matar a esa mocosa, todo por el bienestar de Allen. Como ella había convencido a Fo para que abortara, Allen no podía convertirse en padre a los 16 años, acorralándola hasta lograrlo, así quito a personas que solamente lo lastimaban o dañaban, creo un mundo perfecto para su hijo, el mundo donde él y ella eran los reyes, donde nada salía mal.
-No se de que me hablas.-responde la inglesa.
-¿No? El aborto de Fo, esa niña hubiera hecho cualquier cosa por Allen.-susurro unas palabras a Lavi.-Hubiera sido un niño hermoso si existiera.
-Esa niña aborto por que ella quiso.-dice Katherina.
-Claro, ¿Sabes Lavi? Fo ama Allen con toda su alma y nunca vi mujer más devota a él.-le contaba, dejando de lado a esa mujer, Lavi escucho sorprendido todo esto.-Hermosa, linda, con un fuerte carácter, lastima...
Lavi comprendió por primera vez que tan posesivo podría llegar a ser un amor, su madre jamás alejaría a la persona amada por él, al contrario le apoyaría.
Katherina Walker amaba Allen Walker de una manera dominante, asfixiante, lo deseaba solamente para ella, solamente le quedaba una duda ¿Por qué había dejado a Kanda?
-Me tengo que llevar a mi hijo lejos de ella.-le señalo, su cabello caía sobre su rostro.-O terminará muerto al igual que ellas, cuando ya no les sirvan, es lo único que puedo hacer como su madre.
-Tu eres la que terminarás muerta aquí.-saco un arma de su bolso blanco de piel, apunto al pecho de la mujer.-¿De donde sacaste todas esas mentiras.
-Esas mentiras yo las viví.-Katherina se sorprende, la mujer hablaba con seguridad, estaba parada y la enfrentaba, tomo el arma entre sus manos y las puso directo a su corazón.-Komui me mando las pruebas, ¿Aun pensabas que estaba en el psiquiátrico?
-Nadie les creerá.-le responde.
-Mataste a Lenalee.-Le recrimina.
Lavi se interpuso entre las dos mujer, aun cuando Katherina fuera ese ser despiadado, era la madre Allen y estaba seguro que sufriría si la perdiera. Kanda no perdonaría que su madre muriera se como fuera Miaka era su madre.
Katherina tuvo a su frente el niño, su amado niño, el hijo del amor de su vida, de la persona que amaba.
-Dispare si eso le apetece pero solamente haría llorar a Allen.-le dice Lavi, en que momento se convirtió en un loco suicida no lo supo, pero en él quedaba un dicho, cuando se enamoro a primera vista, por el amar no solamente era ser feliz a su lado, era sacrificarte por él.-Al saber que su madre es lo que dicen lo demás.
-Mocoso.-reprocha la mujer.
-Si, por que Allen no es ningún tonto, él sabe todo lo que se dice.-Lavi le cuestiona a la mujer, toco el arma, y la apunto directo a su corazón.-¿Pero sabe qué no le importa? Para él, usted siempre será su madre, el ser más maravilloso.
-¿Tu te crees saber todo?-le reprocho.
-No solamente veo la realidad.-Katherina lo ve de manera escéptica, pero Lavi continua.-A mi no me importa lo que hizo en un pasado, a mi me importa en este momento, lo que esta por hacer, va a continuar una cadena de odio y nunca se acabará.
-¿Qué te hace pensar que aceptare?-le cuestiona.
-Nada, nos puede matar en estos momentos claro esta, pero eso solamente confirmaría lo que Miaka ha dicho.-la encara, sus miradas no se aparta ni un solo segundo.-Esa mujer que esta tirada en el piso es la madre del hombre que ama su hijo, si usted dice amar a su hijo no lo lastimaría, ella y su hijo tiene mucho de que hablar y lo harán, así que por favor levántese señora Miaka nos iremos.
Lavi se aparta, ayuda a levantar a Miaka, ambos comienzan a caminar, Katherina se perdió en la penumbra, mientras ellos vieron la luz…
MOTEL KARMA
Allen estaba sentando aun lado de Kanda, en un viejo sofá, mientras trataba de hacerlo reaccionar, estaba en un hotel modesto en los suburbios de la ciudad, una televisión suspendida en el aire, cortinas rojas, un cuarto de baño a la derecha, realmente era sencillo, llamaron a la puerta, salió Marcus atender, había ordenado que les llevaran algo para cenar, era un par de sándwiches, leche y algo de jugo.
-Estaremos aquí un rato, espero que no les moleste.-expreso Marcus, sentándose enfrente de ellos, dándole un vaso con agua.-Hasta que llame Katy, de que es prudente salir.
-No esta bien.-Allen abrazo a Kanda.-¿Usted le llama Katy a mi madre?
-Si.-le responde el hombre.-Katty y yo somos amigos, desde hace muchos años atrás.
-No recuerdo haberlo visto nunca.-le responde Allen de manera sincera.-Mi madre rara vez llevaba un amigo o amiga a la casa, pero me da gusto saber que usted es amigo de mi madre.
-Katty siempre fue así, es muy poco sociable, difícilmente hace amigos, pero los que tiene son para toda la vida, como yo toda la vida estaré a su lado, si tu me lo permites y quizás nosotros dos podríamos llegar a ser amigos.-le responde, en sus labios se posa una sonrisa muy dulce, Allen era un niño realmente adorable.
A pesar de ser un hombre de 21 años, en sus rasgos se conserva la inocencia de un niño, la calidez del mismo, sus hermosos ojos, en ellos no había nada oculto nada, esa pureza lo cautivo cuando lo vi.
Ahora comprendía la razón por la que Katty, se dedico a proteger a su hijo, era una persona muy especial, un ángel que bajo del cielo, como su padre se encargaría de protegerlo hasta el último día de su vida, salió de la habitación se tenía que enterar que estaba pasando.
El silencio reinaba en aquel cuarto de hotel, las horas pasaron estaba amaneciendo, Allen no podía dormir, aunque tratara de hacerlo, solamente podía pensar en lo que había pasado esa noche, sus ojos apenas se cerraban el los abría de golpe, deseaba estar despierto en el momento en que el otro lo hiciera, Kanda quedo profundamente dormido, había tomando unas pastillas para dormir, estaba acostado en las piernas del ingles.
-Ahora comprendo…-fueron sus palabras, al fin todo estaba claro para él.
-Kanda.-le beso los labios, estaba muy agradecido de que lo hubiera hecho.
-¿Allen?-Yu Kanda lo abrazo, era una persona fría y distante, pero contrario a lo que todos pensaban si su corazón aun late.-Al fin comprendo muchas cosas sobre mi pasado, soy una completa farsa, ni si quiera ser si mi verdadero nombre es Yu Kanda.
-Pero tu pasado hará que tu dejes de ser Yu, mi Yu.-le responde besándolo.-Yo te voy a querer no me importa como te llames, ni quienes sean tus padres, simplemente te voy a querer.
Kanda lo abrazo, deseba creer que todo estaría bien, que podría aceptar que todo el mundo se le desbaratara en tan solo un hora, ¿Su padre realmente fue un violador? ¿Su madre era una loca posesiva? Si todo eso era cierto, lo convertiría en una asquerosa persona como ellos ¿Cuál era la respuesta?
Lo cierto es que tenía un carácter muy difícil, no controlaba su ira, trataba a la personas como si fueran sus sirvientes personales, demonios él también era un asco de persona, recordó como se libero por primera vez de su tía y conoció a Miranda.
16 AÑOS ATRÁS: Internado Sutton Park School, Irlanda
Una mujer de cabello negro largísimo, ataviada en un abrigo de piel negra, con guantes blancos y sombrero, llevaba aun niño a su lado era un joven de cabello negro a los hombros, tenía en cejo fruncido, vestido con un pants azul marino.
-¿Estas seguro que te quieres quedar en este internado?-preguntaba a un Kanda de 10 años.-Hoy parto a Venezuela, puedes venir conmigo, recontrataremos a tus tutores.
-Si, solamente seré una preocupación más, tienes demasiado trabajo para preocuparte por mi, ¿Mis cosas ya están en mi habitación?-le cuestiono, tenía que mostrarse educado, no contrariarla en nada o podría cambiar de parecer y llevarlo consigo, no después de todos los años que invirtió para que lo dejara ingresar a ese internado, sería lo que fuera, todo para no estar con ella.
-Por su puesto, pasarás las próximas vacaciones en la casa en casa.-le dice, entregándole un sobre blanco.-Son dos tarjetas de crédito y dinero extra para gastos diarios.
-Gracias Miaka.-responde Kanda, parado enfrente de la mujer, le da un beso en la mejilla a la mujer.-Espero no decepcionar sus expectativas en torno a mi persona.
-Puedes decirme mama, te doy permiso de hacerlo.-le dice, ella se había inclinado para recibir el beso, se incorpora.- Nos vemos en las vacaciones de Navidad, no me decepcionaras.
-Me retiro Miaka.-le responde y se va a buscar a su habitación, como siempre su prima le llenaba de lujos, lo mimaba y consentía, sabía que era el juguete más caro de la colección de ella, todo lo que le daba se lo cobraba pidiéndole devoción absoluta.
Nunca dejaba que se apartara de su lado, si se le perdía tan solo un instante hacía que las doncellas lo buscaran, si alguna de ellas mostraba cariño por el japonés-alemán era despedida con alguna cosa tonta por excusa.
¿Amigos? No, él solamente debía pasar tiempo con su prima, o cuando esta se aburría de él, lo mandaba a practicar deportes como; equitación o Kendo.
-Buenos días joven Kanda mi nombre es Roger Miller, soy el tutor de su grupo.-se presenta un hombre de cabello rubio, piel muy blanca casi transparente, vestido con un traje café, su vientre era prominente y usaba lentes armazón negro.-He venido a darle la bienvenida en compañía de un grupo de estudiantes, de derecha a izquierda son, Julian Morgen, Nerissa Belmont, Miranda Lotto y Gerald O'Rourke.
-Buenos días.-responde Kanda.-Es un placer conocerlos.-era la primera vez que estaba rodeado de tantas personas, si no se comportaba de manera adecuada lo regresarían inmediatamente con su prima, así que a poner una hermosa mascara de niño perfecto y educado.
-Bienvenidos seas Yu.-le dice el primero, Julian era un hombre de cabello negro largo a los hombros, algunos mechones rojos, sus ojos eran grises, su piel blanca, portaba el uniforme, gris con un saco rojo y el escudo de la escuela, usaba guantes negros de piel, edad 16 años.-Soy Julian Morgen.
-Bienvenido seas Kanda.-expreso Nerisa una joven de cabello rubio platinado, su piel estaba bronceada, sus ojos verdes, su falda estaba hasta la rodilla, su edad 16 años.-Mi nombre es Nerissa Belmont y al igual que tu vengo Inglaterra, lo que necesites puedes contar conmigo, si lo deseas puedo ser tu hermana mayor.
-Es un placer conocerlo.-dice Miranda Lotto, una joven de 16 años de cabello, estaba lacio, una diadema roja adornaba su cabello, sus mejillas estaba rojas, el frío se comenzaba a sentir, llevaba una corbata y un ramo de rosas rojas.-Espero que lo acepte es un regalo de bienvenida.
-Por último mi nombre es Gerald, lo que los cuatro tenemos en común y por lo cual nos han llamado para el comité de bienvenida es que hablamos además de ingles; japonés y alemán.-dice el hombre de piel extremadamente blanca.-Esperamos que seas un estudiante modelo, que cumplas las normas establecidas, las cuales facilitan el buen funcionamiento de esta noble institución.
-Bla, bla, bla, ¿Puedes dejar un momento ese discurso barato? Que dices a todos los nuevos estudiantes, los vas aburrir, a mi me aburre tu rostro de solamente verlo.-expreso Julian moviendo sus manos, su porte era varonil, sus pasos firmes, le puso una mano en hombro al niño, Nerissa estaba mirando de manera tierna al niño.-Ambos compartiremos habitación, por dos años hasta la graduación.
-Pobre niño, compartir habitación contigo, que eres un engendro.-afirmo Gerld.
-Podría referirse a mi novio de otra manera por favor.-expreso Miranda viéndolo con desprecio, Nerissa estaba encantada con el pequeño, lo miraba suspirando.-El engendró es usted y sus manías poco propias de quien se precia ser un caballero, las cuales me niego a repetir.
Kanda observo a la mujer, Lotto tenía el cabello negro, pero una diferente tonalidad al de su prima, pero igual que el de Lenalee una amiga que vivía en China junto con su madre y padre y hermano.
-Ja, ja, ja.-rió Nerissa abrazándolo y susurrándole al oido.-Gerald se cree un caballero depravado y misógino he de agregar, Julian es el mayor playboy de este internado y Miranda es su novia, la mayor cornuda de toda esta noble institución, bienvenido"
UNOS MESES MÁS TARDE
Kanda caminaba por los jardines de internado, había pasado 5 meses desde que ingreso al internado, después de una larga persecución al fin se había librado de esas niñas locas que lo perseguían por todo el colegio, traía una espada de madera sujeta a su cintura.
-Buenos días Kanda.-expreso un profesor.
-Buenos días profesor Miller.-responde Kanda, a pesar de esas locas, caminar libre si la asfixiante de su prima era algo que le ponía de buen humor.
-¿Cómo se ha sentido en estos meses?-pregunto el profesor Miller.
-Bien gracias.-responde mientras caminaban, se sentaron en una de las bancas de piedra, aun no sonaba la campana para iniciar las clases.
-Me da gusto.-ambos se quedaron viendo el cielo.-¿Deseas qué te cambiemos de cuarto? Se que Julian es una persona difícil y sus manías, ya hay cuarto libres con los miembros de tu clase.
-No, me siento cómodo, es una persona agradable.-le responde, por lo demás se sentía conforme compartiendo habitación, tenía alarma contra intrusos, algunos compañeros le arreglaban la habitación y siempre tenía su amada soba cortesía de que soborno a la cocina, Julian no se metía en sus asuntos y él no se metería tampoco en los suyos.
La mayor tiempo se la pasaba fuera del internado, era un actor famoso a pesar de su corta edad, varias veces fue a verlo en escena, en especial cuando su prima vendría a verlo.
En la mañana estaba en el club de kendo con Nerissa, la cual dejando esas locas ideas de vestirlo con una muñeca de porcelana o gothic lolita, al parecer esa niña quería una muñeca, podía hacer entretenida un combate.
Con Miranda practicaba su alemán no quería olvidarse de ese idioma y le ayudaba con sus clases, aun no dominaba el ingles a la perfección, era como su tutora personal, le acompañaba a comprar ropa y le elegía, ya que él detestaba hacerlo.
-¿Hey Yu? Vamos a desayunar, Miranda preparo el desayuno, se que no cocina muy bien, pero finge que si lo hace, ¿Cómo se llaman esas cosas en los que los traes?-llamo Julian sentándose a su lado, Miranda venía con los betos, Nerissa corrió y se tropezó encima Julian bañándolo de refresco.
-Se llama beto ignorante.-respondo Yu, tomando su beto, abriéndolo con cuidado.
-Vaya.- no le importo que estuviera bañando de refresco, le pico las costillas al japonés, esto le hizo enojar, lo comenzó a perseguir por los jardines del internado.
El profesor lo veía sorprendido, ese niño había hecho que las personas cambiaran, que uno frió y distante riera, que una obsesionada con los deportes se diera un tiempo para hacer amigos y que una niña que temía hacer las cosas lo hiciera."
ACTUALIDAD
Yu Kanda había sumido en su mente todo esos recuerdos, la felicidad que sintió, que era una persona afortunada, por que tenía amigos y una persona a la cual querer.
-Gracias Allen.-dijo parándose en medio de la obscuridad, buscando su chamarra.-Gracias a todos por darme una vida llena de felicidad.
-¿A dónde vas?-pregunto Marcus, quien le ponía una manta Allen.
-A enfrentar mi pasado.-dice, tomo las llaves del carro del rubio.-Por que de esa manera podré vivir mi futuro a su lado.
Kanda dejo aquella habitación, permitiendo que todos los recuerdos brotaran a su mente, ha aceptar la realidad que enfrentaba y preparase para el dolor que probablemente sentiría, antes muerto de provocarle un sufrimiento Allen.
