Holaa! Aqui otro capitulo!
Escrita por: Bryan R. Miller, tengo su permiso para publicar esta historia. Algunos personajes son de la autoria de Suzanne, y otras de Bryan.
Lamento los errores ;)
CAPITULO 18
No pueden estar transmitiéndolo, no pueden, no pueden… digo en mi mente mientras veo el cuerpo de Sawyer en el suelo con tres orificios justo en su pecho donde la sangre revienta a borbotones, aun es capaz de articular unas cuantas palabras las que le dedica al niño que lloriquea hincado a su lado que no percibió que las balas provinieron del cielo. Pero Sawyer estaba amenazando de muerte a la presidenta, la fundadora de estos últimos juegos.
Por supuesto, los vigilantes no pueden permitirlo.
— Que grac…ioso — articula hacia mí, quiero decirle que se calle que solo hará peor las cosas. Pero con esa herida, sé que no hay marcha atrás, así que lo dejo hablar — ¿Qué puedo esperar de ellos? — tose nuevamente — Sabían que cumpliría mis palabras, si…empre lo hago.
Las energías para seguir respirando se van disipando poco a poco, no abre mucho los ojos. Las entrañas se me retuercen de la rabia, porque aun si el lograba salir de aquí el tendría que combatir a 1000 hombres al mandato de Coin, pero para eso son estos juegos, para deshacerse de las amenazas que le quitaran el poder. Sawyer se convirtió en una de ellas y decidió aniquilarlo, después de todo ¿quien se interesara en un chico alto y de aspecto trivial para toda Panem? tal vez por eso no hace lo mismo con los vencedores.
Pero lejos de todo esto, yo estuve involucrado pero jamás se metió conmigo; ahora lo está haciendo y eso cambia mucho las cosas.
— Yo era un tributo…voluntario — dice, y regreso atrás en el tiempo, ahora estoy en el estadio y lo veo con una elegante camisa color celeste y pantalones a juego a poca distancia mía, saludando a la audiencia, sonriendo
— al final — tose y escupe más sangre, el niño no para de llorar — no pude salvar a nadie.
« Bienvenido a Panem » suena en mi mente la voz de Peeta Mellark, nadie puede hacerlo, no aquí, no ahora.
— Gana los juegos Wil, protege — dice y la fuerza de su cuerpo parece irse desvaneciendo — pelea y no…los dejes ganar.
— Lo hare — respondo.
Se voltea para dedicarle una sonrisa al niño y después, su rostro queda sumido contemplando la nada, ¿Es que mataran a cualquiera que amenace a la presidenta? ¿La venganza es la solución? Tuerzo el gesto de la impotencia, grito de rabia al cielo y después me acerco a él para cerrar sus parpados. Ahora si deben de estarlo transmitiendo, para que le tocara a los ciudadanos contemplar que posiblemente yo actué en contra de él, deben de estar tomándolo desde un buen ángulo para que no se note que la herida en su pecho fue hecha por balas.
Bien, es mi turno de jugar.
Tomo mi dedo índice y medio, juntándolos para rosarlos sobre la sangre fresca y ahora son como la pluma que use para los rayones que hice en la sabana. Hago exactamente lo mismo que ese día, hago trazos en mi playera para dejar una nueva marca sobre ella, doy una vuelta para volver nuevamente y dibujar una gran línea, el símbolo del Capitolio. Panem puede estar pensando que así es como marco mis victorias, pero esta no es ninguna victoria, solo los verdaderos causantes de esto saben a qué me refiero. Alzo mis dos dedos manchados de sangre hacia el cielo como si los vigilantes pudieran verme, porque estoy contra ellos, no contra la desalmada Alma Coin.
Pero ahora, no pueden dispararme ¿Cómo mostraran mi muerte ahora? Craig sigue llorando sin intenciones de matar a alguien y no hay ningún tributo cerca. Eso los deja solo con la alternativa de liberar nuevamente a los mutos.
Tomo las pertenencias de Sawyer junto con los pequeños frascos de sangre, le hago un simple ademan de despedida y jalo a Craig que persiste al lado de su cuerpo.
— Vámonos — le digo mientras él quiere aferrarse al cuerpo del chico muerto, doy otro jalón a su brazo para separarlo de el — Sawyer me pidió que te cuidara ¡Y no puedo hacer eso si te quedas aquí! — le digo, sin elevar la voz pero usando tono serio.
Se resigna a seguirme los pasos, no se separa de mi en ningún momento dejando palpables señas de lo que parecen ser sus últimos lamentos. Veo como el
aerodeslizador viene para llevarse el cuerpo de Sawyer pero no regreso a ver, tomo con más firmeza el arma para buscar un refugio. Lo que siento en estos momentos no me hará dudar en matar a cualquier desabrido tributo que se atravesara. Al darme cuenta que rondo cerca de una calle que conozco bien a pesar de mi efímera estancia ahí, la veo.
La tienda de tigris.
Entro y parece tener el mismo estado monótono, los cuartos donde fui preparado están devastados pero algo más resalta en la pared. Parecido al compartimiento de una caja fuerte, ya que la puerta era de un acero fuerte y pesado. La abro sin problemas, se que este lugar está preparado para recibirme. Porque dentro de el no hay rastro del paso de los años, es un sótano bien mantenido. Hago que Craig entre y ya después hago lo mismo, al final cuando cierro me da la impresión de escuchar el rugido de los mutos.
Como esta es una tienda, en un rincón hay un montón de telas que debieron pertenecer a Tigris y es cierto, este lugar es para mí. Solo es un cuarto con pieles que podemos usar para cubrirnos durante la noche, es un hecho que las temperaturas bajaran igual o más que hace algunos días. Le pido al chico que deje de llorar porque terminara deshidratándose, al final lo hace pero se tiene que quedar dormido en mi regazo. Hago lo mismo, estamos seguros aquí hasta la nueva denotación de las bombas. Pero al cerrar los ojos no puedo estar en paz contra mis pensamientos, pienso en lo que acabo de hacer y en las consecuencias que supone, me empiezo a plantear algo macabro; el prometerme vendetta contra los vigilantes, el revelar lo que dicen los mutos, en deberás querer armar una nueva rebelión en contra de Coin, en perder la poca humanidad que me queda para poder ganar estos juegos, la sangre de Sawyer me entra a los pulmones y me hace sentir esa inquietud.
En algún punto de mis pesadillas encontré el sosiego para poder descansar un buen rato, solo vuelvo por momentos para sentir que el arma aun está en mis manos y que Craig sigue acostado en mi regazo, además el efecto energizante de la botella parece haberse ido, porque mis articulaciones parecen sentirse ligeras poco después. Si no es todo lo demás lo que me mantiene despierto es el olor de la sangre de Sawyer, en los poros de mi cara y en mi playera, no me arrepiento de tal
acto. Pero dejando a un lado la ira que sentía en esos momentos es una completa estupidez, probablemente me habían quitado la mirada de encima y ahora probablemente los tengo como cuervos sobre el alambre; soy otra amenaza que eliminar, lo sé, por el incesable sonido de los mutos fuera de allí, el niño en mi regazo se levanta.
— Límpiate la sangre, andan cerca — le digo tomando el mismo trapo que yo use para limpiar mi cara, el lo recibe sin decir nada.
En parte, estaba en lo cierto. Poco después de entrar aquí liberaron a los mutos y ahora no paran de chillar, son los mutos jaguares; tal vez están agregándole un nuevo objetivo a los lagartos, por eso no hay novedad de ellos.
Como empezamos, así es como estamos ahora: solo Craig y yo. Comemos con un poco de las galletas con las bayas cuando cae la noche, afuera se escucha el aerodeslizador surcando los cielos dejando sonar el himno, en el cielo esta noche deben estar los rostros de los dos niños que murieron incinerados y el rostro de Sawyer: y eso me preocupa un poco. Por Bree, en su nueva alianza deben saber que ahora nuestro grupo esta reducido, vendrán por nosotros o tal vez los profesionales, o Bree probablemente puede estar aliada con ellos.
También esta Shenn, pero puedo ocuparme de él con mi nueva arma, era lo más parecido a las que usaba en los entrenamientos, de cualquier forma este lugar es seguro: mientras nadie sepa nuestra ubicación. Eso me dejaba con el asunto de las bombas. Pese a eso, aun restan grandes columnas de la arena que tienen que deshacer, solo que esta vez la arena quedo partida de distintas formas por las bombas.
Además de este sitio, no creo que me hayan preparado otro lugar para poder seguir moviéndome. Los edificios y hospitales están hechos añicos, también los lugares donde comencé mi estadía aquí en el Capitolio fueron los primeros en hacerse pedazos o tal vez ni siquiera se molestaron en reconstruir esos lugares. Después de las bombas de ayer, alteramos el tiempo de cada cuando decidían activarlas. Aunque esta vez no estoy tan seguro de que pasara un día y medio para explotarlas.
El tiempo no estará a nuestro favor, Sawyer tenía razón: nosotros tenemos que encargarnos de que los juegos terminen antes de que se nos acabe el tiempo.
— Craig — comienzo, el no me mira así que yo busco su rostro — tenemos que seguir el plan de Sawyer.
— ¿Por qué? — dice, fastidiado.
— Tenemos que hacer que terminen los juegos ya — le digo.
— No quiero matar a nadie — solloza un poco.
— No tendrás que hacerlo — le respondo — por favor ayúdame, necesito de ti para acabar con los juegos, necesitamos hacerle justicia a Sawyer.
No me importaba mucho que en estos momentos nos estuvieran transmitiendo, los nuevos rayones se mantenían tan visibles como mi actitud hacia mi última promesa sobre el cuerpo de mi compañero. Por otro lado, Craig tenía un lazo con Sawyer y por como ablanda sus facciones veo que cederá, después asiente y se va al bulto de telas para abrazar sus piernas. Yo voy y me pongo de cuclillas cerca de él con el trapo mojado para limpiar la poca sangre de su rostro.
— No dejare que nada nos pase — le digo mientras limpio su cara, tallando con cuidado sobre su cicatriz, como si aun doliera pero en ningún momento hace un mohín — antes — siento el nudo en mi garganta — si encontramos a Bree… quiero que me digas que haremos.
Las palabras permanecen en el aire por unos segundos y el permanece inmutable. El sabe que ella nos vera de forma distinta la próxima vez que la encontremos.
— No puede — suelta el — ella no puede con esto.
— ¡Nadie de nosotros puede!, incluso Sawyer quien intento protegerte no pudo salir ileso de ello — al parecer me excedí de tono por que se aleja un poco.
En mi labio superior siento el ligero sabor a sal, no estoy llorando de tristeza. Sino de impotencia ante todo esto, no me siento capaz de proteger a este niño sabiendo que fuera de aquí pueden arreglárselas para que vea su muerte pasar frente a mis ojos el resto de mi vida. Pero algo de lo que queda del viejo Wil sigue dentro de mí y eso me ayudara a mantener la cordura para seguir moviéndome, para protegerlo. El chico al final asiente.
Antes de salir comemos nuestras ya escasas porciones de comida mientras en mi mente trazo un plan para movernos de ahí y salir a buscar a los profesionales, si los mutos rondan cerca tendré que usar uno de los frascos para distraerlos. Al final espero a que Craig se cuelgue su mochila al hombro para cuando decida que nos marchemos, se que, independientemente del ambiente en el que estamos, es apenas un niño. Al poco rato me avisa que está listo y procedemos a dejar el lugar.
Subo por las escaleras y deslizo la puerta para evitar que el fierro rechine, voy en cuclillas por el suelo para mirar de reojo la calle y no hay rastro de nada, al asegurarme de eso le hago una seña al chico para que me siga. El tiene menos experiencia que yo en esto así que le pido que se quite las botas, lo habría llevado en mi espalda si no hubiera requerido de mis brazos para llevar los frascos de sangre. Al salir a la calle el primer alarido se deja escapar de un muto que huele el oxido de un motor de automóvil. Es uno de los jaguares, cuando alza la cabeza el sol se dibuja en su pupila de negro azabache, siguen siendo ciegos.
Puede ser el único que este cerca, el hedor de las bombas debió ahuyentar a los demás. Sus fosas nasales se contraen y tuerzo el gesto, esta oliendo la sangre que yo ya creía seca; ahí es cuando tiro la primera botella hacia el otro extremo de la calla. Choca contra el suelo rompiéndose y este se pone en cuatro patas para ir rápido en esa dirección, sin ningún rugido solo moviéndose sigilosamente como serpiente. Corremos de forma silenciosa lo mas que podemos hasta la siguiente cuadra, los sonidos nos mantienen alerta pero no parece haber cerca mas de ellos.
Le susurro al chico que se esconda tras un montón de chatarra mientras yo examino la siguiente cuadra. Poco a poco avanzamos casi al igual que la última vez, le damos sorbos a la bebida de mandarina, pero ya no buscamos refugio: ahora buscamos a los profesionales y con los mutos cerca, solo bastara salpicarlos con sangre para que estos se ocupen de ellos. Le hago una seña al chico para que se reúna conmigo.
El sonido es un poco más prominente que el de las garras de los mutos pisando el suelo, estos dejan clara la incertidumbre entre dar un paso o no y al asomar la mirada al otro lado de la avenida se encuentra otro grupo de tributos, cuatro o cinco de ellos. Un chico de piel aceitunada trae un arma que parece brillar como oro, un tridente, es su líder, me doy cuenta por que él los mueve. Comparten su
propia mímica para moverse, entre porciones, vendajes y demás cosas que llevan entre ellos distingo a la chica de caireles negros cojeando con una pequeña mochila sobre sus manos, Bree.
Avanzar o atacar. Esas son mis opciones, tengo dos botellas de sangre más conmigo, no sé si habrá más mutos en el resto del camino. Además ellos nos superan en número, pero si logro juntar a los mutos y al nuevo grupo de Bree contra los profesionales podre sacar ventaja. Le hago un ademan al niño para acercarlo más a mí y corremos desde el otro lado para ser separados por una cuadra del otro grupo.
— Ocúltate — le digo al chico cuando estamos cerca de un depósito de basura, el me obedece.
Al menos son tres rugidos los que hacen que el cuerpo se me sobresalte, pero de lejos muy lejos; después otros rugidos responden a estos, los mutos se están poniendo frenéticos por alguna razón, regreso con Craig la sangre no servirá de nada si los mutos se descontrolan. Lo jalo de la mano e ignoro que del otro lado haya enemigos solo corremos por la calle para buscar un lugar en que ocultarse hasta que los mutos se calmaran pero el ventarrón que siento viene acompañado de otro, y de otro más.
Al voltear al cielo veo como cuatro aerodeslizadores se materializan en el cielo, mientras los mutos les rugen. Al menos ya son el triple de aerodeslizadores de los que vi primero, acerco mas al chico, no paran de dar vueltas en el cielo hasta que el más grande de ellos se posa en lo que puede ser el centro de la arena, aun no pasa de medio día y eso me inquieta un poco, solo aparecen de noche, anunciando las muertes.
Los otros aerodeslizadores hacen lo mismo para formar un medio círculo alrededor del más grande y hay dos pantallas en cada uno: estas se encienden y dejan ver el rostro de un chico de cabello largo rizado, después todas las demás hacen lo mismo y siguen apareciendo rostros hasta que se pone el rostro de Katniss entre todos ellos. En el sexto aerodeslizador aparece el rostro de Frevor y la cadena sigue así dejando paso al grupo de profesionales y Shenn, solo el aerodeslizador de en medio el que tiene la pantalla más grande está totalmente en negro. En el ultimo aerodeslizador aparece el rostro de Craig y finalmente el mío. Estos son los tributos que quedan en la arena.
Los alaridos de los mutos siguen, como gritando de forma más tranquila pero aun así lo siguen haciendo. Se ven eclipsados cuando el himno del Capitolio comienza y los aerodeslizadores se quedan ahí, estáticos en el cielo, con nuestras caras en ellos. No hay rastro de enemigos, mas bien, todos deben de estar viendo el cielo en estos momentos por tremendo alboroto. El aerodeslizador de en medio se prende y al ver a la presidenta Coin siento que algo anda mal. Muy bien vestida, como siempre y su cabello perfecto, deja que las cámaras capten en todo su esplendor el mensaje que esta por transmitir, sonríe tanto como la primera vez que la vi.
— Estimados finalistas de los juegos del hambre — comienza.
27 tributos son los que restan cuando cuento los rostros en los aerodeslizadores.
— Debido al gran evento en el que han ocurrido las cosas y a su debido vigor y resistencia — continúa con una gran sonrisa.
Acaso…
— Quiero comunicarles que en estos últimos juegos del hambre — parece dejar el cosquilleo de sus labios para sonar lo más seria posible — tendremos tres vencedores.
El aire entra de sopetón a mis pulmones, puedo sobrevivir junto con Craig,
podemos hacerlo juntos y… ¡Frevor! ¡Puedo salvarlos a ambos!
— Solo me resta desearles suerte y que las probabilidades estén siempre de su lado — continua seria hasta el final para decir — que tengan unos felices últimos juegos del hambre.
El niño parece sonreírme realmente después de todo lo que hemos pasado, dichas las últimas palabras de la presidenta, la pantalla se apaga y quiero darle un gran abrazo a Craig pero dos bombas a lo lejos estallan volando parte de la arena, se escucha un extraño sonido en el cielo y el símbolo del Capitolio se dibuja en el aerodeslizador donde apareció la presidenta con un degradado rojo, para dar paso a un reloj digital marcando las grandes barras rojas.
Que marcan tres minutos en cuenta regresiva.
ADELANTO:
3RA PARTE: "La Emboscada"
Los grandes pilares sostienen el techo de la mansión, cerca de ahí hay una fuente pero está completamente seca. Camino para ver que me encuentro en la parte este de la mansión no hay ningún tributo por aquí, lo más seguro es que estén dentro. No hay señales de lucha hasta ahora ¿o las paredes son tan gruesas que no dejan escapar el ruido dentro de ellas? Buscar a Frevor será más difícil aquí, donde todo se mantiene perfectamente.
Veo al frente y lo primero que puedo ver tras las ramas son las grandes piernas que terminan en unas patas con grandes pezuñas que se elevan casi dos metros del suelo, que sostienen el torso totalmente carnoso del muto. Fornido como el cuerpo de un gorila dejando arrastrar en el suelo sus manos tan enormes como sus pies, cuando voltea buscando algo veo sus ojos negros mientras de su hocico de lobo cae sangre, demasiada, como si fuese su baba .Veo la hinchazón que se eleva en su pecho como forma de un bulto que palpita como un corazón.
Estamos en frente del mismo Presidente Snow.
Nos leemos pronto, NO olviden los Reviews!
Si no veo reviews, pensare que no os gusta la historia, y dejare de publicarla, me gustaria saber vuestra opinion acerca de la historia.
:D
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Tengo Goodreads, agreguenme! con el mismo pseudonimo!
