Holaa! Aqui otro capitulo!

Escrita por: Bryan R. Miller, tengo su permiso para publicar esta historia. Algunos personajes son de la autoria de Suzanne, y otras de Bryan.

Siento los errores, disfruten la historia )


CAPITULO 19

3ra PARTE "La Emboscada"

Pongo en orden el remolino de pensamientos que dan de vueltas en mi cabeza, pero me siento totalmente aturdido por los grandes números rojos, ¿Los juegos tienen que terminar en tres minutos? No, imposible.

Dejo los titubeos y volteo hacia el rostro del niño mientras los mutos ahora rugen como nunca antes lo hicieron. Cuando han pasado cinco segundos, el crujido de los metales se convierten en algo macabro, dejando un sonido más profundo que se marca de la misma forma que la presidenta Coin en toda la arena, del suelo se materializan pequeños conos rojos que brillan en intermitente; como si se encontraran latiendo, las sirenas suenan al ritmo de estas.

Algo así paso, algo así… ¿pero cuándo? ¿Cuándo? Una explosión me parece responder lejos de aquí, solo veo los cimientos volando por los aires. La presidenta Coin, los rebeldes, el Capitolio. Si, entonces ese pensamiento que siempre ignore resulto ser cierto, el Capitolio está siendo volado en pedazos de la misma manera en que los rebeldes lo atacaron, eso explica el por qué el orden de las detonaciones, pero ahora todas esas bombas bajo nosotros estallaran en menos de tres minutos y el último en ser atacado o mejor dicho su objetivo es la mansión presidencial. Ese será el último lugar que quede al final, otra explosión más parece indicarme que se me acaba el tiempo. Me pongo de cuclillas para volverme de la estatura del chico, para hacerle saber lo único que podemos hacer.

— Escúchame bien — digo mirando bien a sus ojos — tenemos que llegar a la mansión presidencial, no importa que me pase a mi — al llegar a este punto puedo notar las lagrimas en sus ojos — ¡Craig! ¡Tenemos que llegar a la mansión! Si algo pasa quiero que te escondas hasta que anuncien a los tres vencedores, ocúltate y no salgas.

Una explosión a una cuadra de ahí me hace darle un empujón al chico para comience a correr, lo hace y yo lo voy siguiendo desde la espalda. Veo el aerodeslizador donde los números siguen retrocediendo, han pasado treinta segundos y las bombas no se detienen. Los conos rojos tienen un fin, indicar que camino es el que tienes que seguir, cubren un gran perímetro así que en algunas cuadras no sabes hacia donde girar: dudar y muerte son acto y consecuencia en estos momentos. Pero los más hábiles se percataran que en cuanto salieran de esta nube de humo y escombros solo apuntan en una sola dirección, espero que Frevor pueda percatarse de eso, o tal vez al igual que yo pudo averiguar la secuencia de cómo explotan las bombas.

Llevo una botella de sangre conmigo mientras estoy listo para tirarla en la dirección que sea, empuñando la otra arma con mi mano, mientras las sirenas dejan escapar otro sonido más profundo es cuando se escapan los sonidos de dos bombas más. Todo lo que se mantenía en pie, edificaciones, puentes, tiendas, casas, si no estallan se vienen abajo por las sacudidas que provocan las explosiones. El niño da un frenón cuando otro chico se atraviesa. Pero el no busca escapar de las explosiones, el piensa que necesita matar tributos para ser declarado vencedor.

— ¡Corre! — le grito al chico que parece titubear.

El niño gira y corre hacia la otra calle, el chico alto rubio va sobre el, acelero mas para embestirlo con el tubo haciéndolo chocar contra la pared, dejando atrapada la mano con la que sostiene su cuchillo y su cuello. Trata de cortarme pero apenas me alcanza, estoy perdiendo de vista al niño, tomo mi cuchillo del cinturón y se lo dejo en una pierna, lo golpeo con el mazo del tubo y me voy corriendo.

Unos cuantos metros nos distancian a mí y al niño, para el primer minuto transcurrido la arena está siendo exterminada en su totalidad. Entre tanta explosión es difícil distinguir los gritos, rugidos, cañones y sirenas sonando al mismo tiempo, pero puedo ver los rostros de los tributos en el cielo, al menos 6 rostros han pasado a escala de grises, eso solo puede indicar que están muertos, entre ellos el chico que con el que luche hace poco, los mutos debieron oler su herida o tal vez lo aplasto el concreto.

Al girar sobre la calle para recuperar el rumbo solo puedo concentrarme en las grandes luces rojas, pero al tratar de seguirlas veo como el grupo de Bree diezmo en tan corto tiempo y parece darse cuenta de que estamos ahí porque su reacción viene acompañada de un revuelco que da su propio cuerpo al verla corriendo hacia nosotros.

El niño sigue sin percatarse de su hermana así que solo le sigo el paso, no solo era ella la que venía detrás sino todo su grupo entero y el chico moreno con tridente estaba dispuesto a matarnos, su tridente esta manchado de sangre fresca.

— No mires atrás, ¡sigue! — le digo.

Es que nos atrapen a los dos o a uno de nosotros, yo los entretendría lo suficiente para que el chico continuara sin más problemas, la mansión esta solo a tres cuadras de aquí. Posiciono el arma con la punta en su dirección. Bree parece ser la que tiene en objetivo a su propio hermano pero en su mirada hay algo más que me hace sentirme inquieto, ya no somos aliados, ella hace una cortadura en todo su brazo con su propia arma y salpica al otro chico que iba con ellos para embestir al chico del tridente para repetir lo mismo. La veo diciéndome algo ininteligible pero pasan tantas cosas, aun así soy capaz de separar los eventos uno por uno:

Las explosiones que se propagaban de cuatro a la vez, los mutos corriendo hacia el grupo de Bree tratando se saciar su sed más que tratar de escapar y dos siluetas más que salen de entre las grandes columnas de humo y fuego, no son aliados, lo capto por su gran distanciamiento y ofensiva, Katniss y Shenn.

¡Craig! ¡Craig! Me volteo para seguir corriendo pero algo se incrusta en mi pierna, al bajar la mirada veo como una de las puntas doradas me atraviesa la pierna, del tridente del chico, lo quito y voy cojeando para tratar de recuperarle el paso al niño pero me es imposible cuando el suelo comienza a desmoronarse cuando voy caminando sobre él y a mi lado otra bomba mas estalla. A mis espaldas escucho como los mutos alcanzan a desmembrar a los dos chicos compañeros de Bree junto con ella, el cañón suena en el cielo.

Quiero abrirme paso entre todas las rocas que se van al vacio pero este se me adelanta y termino resbalándome por la tierra y demás tuberías que sobresalían. Mi mano se aferra a un cable y quedo entre estos, colgando en un vacio y cientos de bombas explotando a mí alrededor. Me siento débil tanto física como emocionalmente, no puedo hacer nada más, creo que este es el lugar perfecto para morir.

Suéltate, dice mi propia voz en mi mente.

Ya siento demasiadas heridas, en mi frente por el golpe que me acababa de dar y el orificio que me hicieron en la pierna, las raspaduras que me hice al resbalar por este lugar, salir solo puede asegurarme morir a merced de los mutos. El chico ya debe estar llegando a la mansión, creo que ya no hallaba algo mas por lo que seguir vivo, que mejor manera de echar a perder los planes de aquella gente que me envió aquí, muriendo, es más, podía confiar plenamente en que Frevor finalizara los juegos ya sea con o sin Katniss. Maverick y Valer pueden encargarse de regresarlo al nueve sin más prejuicios, me siento distante a toda situación que hasta ahora me amenazaba con quitarme todo; el sosiego que siento en mi pecho es una sensación que no me había permitido sentir desde que entre a la arena pero después de pasado un tiempo algo me hace volver.

— ¡Wilbert! — me grita alguien desde arriba.

Al abrir los ojos veo como mis dos manos sostienen el cable que me mantiene aun sostenido y salvado del gran precipicio, escucho su voz otra vez y miro hacia arriba. La pequeña figura se encuentra doblegada entre sus piernas mientras él lo sostiene violentamente por su cabello, Shenn tiene en sus manos a Craig, que debió volver en mi ayuda cuando me vio caer por el precipicio, de alguna manera enterró su propia arma en la pierna de Shenn. La boca se me queda sin saliva y no soy capaz de articular una palabra.

Shenn está consciente de que mantenerse tanto tiempo parado es suicida, pero eso no le importaba, quiere que yo presencie lo que está a punto de hacer. Subo mas con mis manos mientras me encuentro gritando un montón de cosas, quiero decirle a Shenn que dejaría que el mismo me matara si deja al niño pero eso es exactamente lo que quiere, darme en mi punto débil, le di suficientes razones para odiarme todo este tiempo.

El niño chilla cuando Shenn entierra una hoja filosa en su espalda y al finalizar toma su cuerpo para tirarlo al precipicio, solo puedo ver como la oscuridad eterna lo hace desvanecerse poco a poco.

— ¡Craig! — chillo su nombre mientras extiendo mi mano para tratar de alcanzarlo, pero es inútil, aprieto mas mis puños y alzo la mirada para ver la sonrisita burlona del tributo.

No puedo quedarme aquí, no puedo, tengo que salir de aquí. Para hacerle justicia al niño, para hacerle justicia a Sawyer, mis dos manos se aferran a todo lo que encuentren a su paso para seguir escalando. Llego hasta tocar el concreto y ver el arma que Shenn se saco de la pierna, no llegara tan lejos con esa herida. Ignoro mi desvalida situación y eso me ayuda a recuperar distancia entre lo que he marcado ahora como mi único objetivo, tomo con más firmeza el arma sin quitarle los ojos de encima; creo que mi vida no me importa mucho en esos momentos.

A unos cuantos metros del chico es cuando lo tomo por la espalda y hacerlo caer al suelo. Escucho como algunos mutos aun quedan vivos, nos alcanzaran a ambos en cualquier momento pero no lo dejo liberarse, puedo notar en sus comisuras a pesar de lo débil que se ve como mantiene la gran línea en su cara marcando una sonrisa, como complacido de verme lleno de ira, o más bien complacido por haberme superado. Me escupe y me rasguña la cara, pero entre sus cosas veo los pequeños dardos, entierro el arma en su brazo izquierdo mientras con la otra pongo la aguja directamente en su yugular. El efecto del veneno desde luego es más efectivo si esta cerca del cerebro y pasados unos segundos sus propios músculos se vuelven rígidos.

Saco el arma de su brazo y lo contemplo por una última vez, encuentro la voluntad suficiente para seguir corriendo: tengo que huir de aquí porque aun me restan cosas por hacer, la muerte de mis dos compañeros había cambiado ligeramente las cosas. Al pasar la última calle contemplo la mansión presidencial en todo su esplendor no tan grande como todos los edificios que rodeaban el Capitolio, pero esta se encuentra de la misma manera que su estatua fuera del estadio: intacta. Es más el gran resplandor blanco le daba un aspecto grotesco entre todas estas cosas, muy bien mantenida y los jardines estaban completamente verdes.

Veo los últimos diez segundos en el gran reloj digital, estoy a unos cuantos metros de llegar a la mansión. A mis espaldas oigo a un muto corriendo, un muto leopardo que debe estar enloquecido por toda la sangre que sale de mis heridas, una bomba mas estalla, me levanto junto con el concreto choco contra las paredes de la mansión y ahí me quedo sufriendo arcadas.

Siento que gotas caen sobre mi rostro, pero no es sangre, esta era agua. Puedo decir que se encontraba lloviendo nuevamente pero estas golpean mi cara a presión. Abro los ojos para ver como una regadora de césped me da justo en el rostro, el sol no me da en el cuerpo porque me encuentro entre las ramas de los arbustos. Poco a poco mi cuerpo va sintiéndose estable, al percibir el perfume de las rosas que hay en los arbustos sobre no puedo evitar sentirme completamente mareado. Me levanto sobre mi torso para vomitar lo poco que tengo en el estomago. Siento como he perdido mucha sangre de las heridas que me hice y comienzo a acudirlas de manera inmediata: los juegos aun no han terminado, tal vez una docena de tributos deberás logro llegar a la presidencia, pero si así fue, todo está muy tranquilo.

Por ahora estos arbustos se convierten en mi camuflaje hasta que decidiera a salir a inspeccionar por otro lugar. Me asomo saliendo del arbusto y noto que fuera donde fuera estas rosas estarían presentes, así que tengo que lidiar con el olor por los restantes minutos. No pude hacer mucho por la herida que tengo en la pierna, no puedo hacerme un torniquete pero en vez de ello detengo el flujo de sangre en mi pierna. Como los restos de la comida que quedan, no sé si me había acostumbrado ya al olor de las rosas, pero de repente tienen un olor tan embriagante que me quedo completamente absorto entre mi siguiente bocado y el otro. La bebida energizante podría ser lo último que me podría quedar para poder permanecer activo durante el tiempo que quedara.

Las regadoras de césped parecen activarse cada diez minutos para mantener las rosas frescas y si son como las que usaba Snow, no cabía duda que tendrán una excéntrica rutina para mantenerlas vivas y relucientes tal y como el las acostumbraba a usar. Quito algunas cuantas ramas de los arbustos para mirar al cielo y veo que los aerodeslizadores siguen en el cielo. Han optado una nueva posición los que mostraban nuestros rostros, el más grande se había marchado.

Después de dos chicas rubias que formaban parte del grupo de los profesionales, estoy yo, después esta otro chico del mismo grupo de Seilid y ella misma junto con otra chica de cabello corto. Johanna Manson debió morir en el transcurso de la ciudad a la mansión. Sigue Katniss, otros dos chicos que no reconozco y finalmente Frevor. Diez tributos.

Tengo que salir a buscarlo, a Frevor, puedo confiar en él ¿no? No creo que intente matarte como la última vez. En el transcurso de la tienda de tigris a la mansión perdí al pequeño Craig, suministros, las botellas de sangre, aun tengo mi arma, pero ahora no queda rastro de algún muto con ansia de sangre. Salgo de entre las ramas cuando las regadoras por fin han terminado de rociar los arbustos, la trate de probar para ver si podía capear algo en la botella que está vacía pero simplemente no pude confiar en esa agua, se encontraba muy dulce como para beber de ella plenamente.

Los grandes pilares sostienen el techo de la mansión, cerca de ahí hay una fuente pero está completamente seca. Camino para ver que me encuentro en la parte este de la mansión no hay ningún tributo por aquí, lo más seguro es que estén dentro. No hay señales de lucha hasta ahora ¿o las paredes son tan gruesas que no dejan escapar el ruido dentro de ellas? Buscar a Frevor será más difícil aquí, donde todo se mantiene perfectamente. Me sobresalto un poco cuando miro hacia las barras que impiden la entrada al área de la mansión presidencial. Solo está el negro que se extiende de la misma manera de el mar alrededor de toda Panem, solo está la mansión y pequeñas partes de la calle que la rodea.

No puedo imaginar que el cuerpo de Craig este yaciendo entre las llamas de ese infierno que seguía lanzando humo, deberás ansiaba que un aerodeslizador recuperara los cuerpos de los chicos en ese abismo. Mas que un mar parece un desierto por lo desolado que se encuentra.

Al seguir examino otra fuente que encontré, pero no hay agua dentro. Creo que otro fin de las rosas es apagar el olor de las bombas, estar expuesto a tremendo olor nos hubiera hecho morir aunque llegáramos todos los tributos a la mansión. Escrupulosamente puesto. Tengo que entrar en la mansión si quiero encontrar a Frevor, voy caminando por las orillas de esta para evitar los grandes espacios para evitar ser observado por las ventanas o algo parecido. Al llegar a la gran puerta (que solo era el gran marco) noto en el pasto de enfrente una cantidad exagerada de sangre. Como los ciervos cortados de sus patas pero esta huele a sangre humana y esta regada en una gran curva sobre el pasto pintado de escarlata, hasta entrar en la mansión dibujando una gran línea, como si hubiesen arrastrado a alguien sangrando.

Necesito algo más que vendaje para poder completar el torniquete que me había hecho en la pierna. Echo un vistazo mas y cuando alzo la mirada noto como su grácil cuerpo se mueve en mi dirección para envestirme como si no llevara un arco con ella. Los dos terminamos en el suelo y trato de liberarme para alcanzar el arma que se me ha ido de las manos, ella trata de someterme pero yo la golpeo en su cara con mi codo. Me voy incorporando cuando siento el arremete contra mi cuerpo nuevamente, terminamos barriendo todo el piso del área de donde estábamos para terminar en los arbustos de rosas. Ella rasguña mi cara pero yo no la dejo ganar a pesar de cómo se desenvuelve mi cuerpo con el de ella.

Cuando siento la hoja de un cuchillo sobre mi cuello comprendo que la batalla ha terminado y que me matara en cualquier momento, pero pasan los segundos en los que los dos nos quedamos completamente quietos.

— No te muevas — ordena en un mormullo.

— ¿Qué?

Me siento más prisionero de mi propio cuerpo que de ella, ¿Por qué no me mata aun? ¿Por qué razón quería que no me moviera? Estamos completamente escondidos entre los arbustos y la pared. Sin tomar en cuenta que ella es la razón por la que me encuentro aquí, algo en mí la obedece, pero no puedo evitar sentirme inquieto y ella repite las mismas palabras nuevamente.

Alguien más entra justo donde estamos nosotros para esconderse, veo cicatrices en su rostro de la misma manera de cuando lo vi robando comida a los profesionales. El se percata de mi presencia y se queda en la pared lo mas acurrucado posible, me mira con el seño fruncido y con su dedo índice sobre su labio me chitea. Me siento perplejo por tal situación, cuando todos estamos completamente rígidos para no hacer movimientos ni con las ramas, la tierra parece estremecerse, el cañón suena y escucho los rugidos provenientes del otro lado acompañados de los gritos de un chico.

Veo al frente y lo primero que puedo ver tras las ramas son las grandes piernas que terminan en unas patas con grandes pezuñas que se elevan casi dos metros del suelo, que sostienen el torso totalmente carnoso del muto. Fornido como el cuerpo de un gorila dejando arrastrar en el suelo sus manos tan enormes como sus pies, cuando voltea buscando algo veo sus ojos negros mientras de su hocico de lobo cae sangre, demasiada, como si fuese su baba .Veo la hinchazón que se eleva en su pecho como forma de un bulto que palpita como un corazón.

Estamos en frente del mismo Presidente Snow.


Nos leemos pronto, NO olviden los Reviews!

Si no veo reviews, pensare que no os gusta la historia, y dejare de publicarla, me gustaria saber vuestra opinion acerca de la historia.

:D

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Tengo Goodreads, agreguenme! con el mismo pseudonimo! (Marina Cyrus)