Holaa! Aqui otro capitulo!
Escrita por: Bryan R. Miller, tengo su permiso para publicar esta historia. Algunos personajes son de la autoria de Suzanne, y otras de Bryan.
Siento los errores, disfruten la historia )
CAPITULO 20
No parezco tener noción de lo que pasa a mi alrededor, porque cuando el muto voltea una vez más para seguir buscando victimas la sangre de su hocico nos salpica a todos, bañándonos completamente, y de la misma forma en que el jedor de las bombas me llega a los pulmones pienso en que los mutos que vimos rondando siempre por la ciudad también pudieron haber sido los mismos agentes de la paz, las cosas se van develando lentamente y por si solas, toda arma puesta aquí planeaba no dejar a nadie con vida, a mucha gente no le importaría tener un vencedor esta vez, es decir ¿Qué haría ahora ese…esos dichosos vencedores? Lo único que deseaban las personas que iniciaron estos juegos era venganza.
Todo esto es una trampa letal pero la perfecta arma para asesinar a los tributos se encuentra aquí, en nuestro último lugar de estancia.
Me sosiego para dejar de jadear, para guardar mas silencio. El presidente Snow jadea de la misma forma en que la sangre no deja de caer de su boca y sentir las manos frías de la chica en llamas me ayuda a recordar más las palabras del chico del Distrito 4, la historia del veneno, las llagas que sangraban en su boca. Desde luego esta es su réplica exacta de lo que llego a ser algún día: una persona hambrienta de acabar con más vidas, feroz para alcanzar sus objetivos y su reluciente piel blanca como las rosas que llevaba puestas. Al girar sobre su torso veo como las articulaciones se extienden por el gran bulto en su pecho, que es del mismo color plateado que es su piel, al notar cómo se infla levemente, noto que ese es su corazón.
Se agazapa para caminar en cuatro patas y olfatear yéndose sigilosamente por el pasto dejando la misma marca que vi en la entrada de la mansión, me pregunto cómo es que aun no muere por la sangre que sale de su boca, pero más que sangre debería ser algo parecido a la saliva del muto que apesta igual que la sangre. Las manos de la chica se tensan para liberarme cuando el muto se ha marchado hasta el otro extremo, yo tomo mi arma y me alejo en el manto de tierra pero como no veo reacción alguna en ellos dos, me quedo algo perplejo.
— Wil — articula cansinamente Frevor desde el otro extremo.
Hasta ahora todo lo que había acumulado es odio hacia la chica que tengo justo en frente, que no espera un gracias, solo me mira con ojos vacios; pero me había salvado la vida así que lo menos que podía hacer era no atacarla.
— ¿Están aliados? — pregunto en un débil susurro, al examinarlos a ambos veo casi la misma determinación, y me acomplejo mas por su juego de arco, carcaj y flechas, Katniss en la espalda y Frevor en la cadera descendiendo en diagonal sobre su espalda.
Ambos limpian la sangre de sus rostros con sus ropas, pero Katniss parece ser la
única que me mira con desaprobación, no le bajo la mirada.
— Esa cosa nos va a matar — se limita a responder, seria — tenemos que hacer algo para exterminarla.
— ¿Y qué me dices de los profesionales? — replico.
Por como tuerce el gesto puedo asegurar que al igual que yo debió haberse
percatado de que la presidenta no se rendirá hasta verla muerta.
— Se esconden como ratas desde la mitad de los juegos — se adelanta Frevor escupiendo la sangre que también entro en su boca.
Desde la última vez que él y yo les robamos comida, debió seguirles el rastro
manteniéndose cerca de aquí.
— Entonces hagamos un plan — dice finalmente Katniss.
— No pienso aliarme contigo — replico tratando de pararme.
— No pareces estar en condiciones de luchar tu solo — una simple mirada es lo que me dedica Frevor, yo lo miro de la misma forma para que se dé cuenta de que por su causa estamos aquí, pero quizá el no la odia tanto como yo — necesitamos acabar con esto, somos tres.
Efectivamente, ahora Frevor está centrado en la idea de que había que sobrevivir a cualquier costo, incluso si eso significa salir vencedores junto con Katniss, bien, puedo lidiar con ello. Me dejo caer nuevamente a la tierra para relajarme un poco, al acercarse Katniss toma mi pierna para examinarla.
— Puedes soltar tu arma — dice — solo veré tu herida.
Saca algo de vendaje de su mochila con algo de medicina en un pequeño frasco, tal vez su última porción y al ver más de cerca sus flechas algo se estremece dentro de mí, la primer tienda en la que estuve, ella estuvo ahí, lo sé por las flechas que son idénticas a la de la chica que intento matarme, y no es que haya un sinfín de arcos en la arena. Me ayudo, ¿habrá sido de ella ese paracaídas que encontré al inicio de la arena? No es que me coma la curiosidad, pero si no hubiese dejado ese panal incendiándose, digamos que confiaría un poco en ella o en su estabilidad mental, ahora no se si deberás quiere una alianza o al final nos borrara del mapa, pero si logro formar alianza con Frevor, entonces confío en su elección.
Al final relajo un poco más mis músculos y termina haciéndome un torniquete con una de sus flechas, aplicando la medicina y nuevos vendajes, tenía cierta gracia con ese tipo de cosas que al final siento que el dolor se va, desde luego, eso es solo mientras no me muevo, al tratar de caminar no puedo evitar cojear. Los rugidos del presidente no dejan de hacer que la piel se me enchine, sigue buscando presas para matar y lo más seguro es que también busque principalmente a Katniss.
— ¿Sabes la ubicación exacta de donde está Seilid? — pregunta Katniss a Frevor acomodando sus botas, si tenía información suficiente hasta para saber el nombre de su líder debió tratar de atacarlos más de una vez.
— Solo sé que se esconden bien — contesta — dentro es un laberinto.
Un rugido ensordecedor viene desde el otro lado, la criatura no logra quedarse quieta y no se puede confiar de los rosales para permanecer escondido.
— Necesitamos entrar — dice ella en un ruido desaprobatorio mientras se desliza entre los arbustos.
Frevor y yo la imitamos, no voy tanto a su misma velocidad, arrastrarse con esta pierna supone deberás un reto, no puedo pararme, ya que si lo hago me haría perfectamente visible y el presidente Snow vendría a arrancarme el cuello. Las podadoras salen nuevamente y riegan las flores en movimientos precisos de vaivén. Entramos por la gran puerta donde la sangre esta dibujada en una gran línea sobre el suelo, pero ahora sé que pertenece a la que salía de la boca del muto, así que una cosa es clara: dentro es tan peligroso como estar fuera.
Creo no necesitas darte cuenta que tal vez los otros mutos hubiesen sido menos peligrosos que este, desde luego, su piel se ve tan solida como una roca y no parece tener intenciones de parar a recuperar energías, su frenético movimiento por las afueras de la mansión lo deja claro. La combinación del ex presidente y cientos de mutaciones del Capitolio, podrían dar como resultado esto, 9 tributos que saben que no tienen oportunidad contra él, aun así sumaran fuerzas.
Puede sentirse lo acolchonado de la lana con la que está hecha la alfombra pese a las botas, y unas cuantas repisas contienen otro tipo de flores que jamás había visto, no olían, pero su color extravagante logra captar tu atención. Por nuestro camino se extienden demasiados pasillos donde esperaban puertas talladas en caoba, los profesionales podrían estar en cualquiera de ellas. Las lámparas que salen de la pared y las otras lámparas de araña que cuelgan en el techo, siguen dándole ese aspecto tan perfecto a la mansión.
Y en una de las puertas Katniss se detiene para abrirla a la fuerza.
— Déjame a mí — dice Frevor.
Se agacha y saca el cuchillo de su funda, para meterlo entre la cerradura y la pared, con un viejo fierro parecido a un pasador comienza a ondear dentro de la hendidura donde va la llave y pasados apenas unos segundos la puerta cede. El sin duda es uno de los mejores ladrones de comida que conocí en el distrito, pero nunca lo había acompañado a alguno de sus asaltos, si nunca fue descubierto, creo que ahora podía ver por qué.
Estamos en una pequeña oficina, donde libros de distintos colores y variedades descansan en estantes. Un escritorio, una silla acolchonada y unas cuantas cosas que hacían el lugar más hogareño, con clima antinatural a causa de la ausencia de ventanas.
Nos sentamos cada quien en su lugar, guardando un poco la distancia, trataba de no mirar a Katniss para evitar toda clase de recuerdos amargos que solo hacen que la bilis me suba hasta la garganta, aunque tampoco la pierdo de vista en caso de que quiera matarme a mi o a Frevor.
Comparten conmigo la poca agua que les queda, mientras el silencio parece propagarse en la habitación Katniss es la primera en alzar la voz:
— Necesitamos hacerlos salir, la criatura se encargara de ellos — nos mira a ambos esperando una respuesta.
— Como planeas que hagamos eso sin que la criatura nos mate a nosotros — replico en su mismo tono.
— Primero lo primero — se levanta del lugar de donde está sentada para mirarme con algo de determinación — averigüemos donde se encuentran y el resto me lo dejan a mí.
Sus palabras quedan flotando en el aire por un rato. Estaba en lo cierto, las paredes son tan gruesas que el sonido no las traspasa, desde hace un buen rato que ya no escucho al presidente Snow emitiendo sus rugidos. Cuando toma su mochila y empieza a ver entre todas sus cosas, analizo sus palabras, parezco llegar a la misma conclusión que Frevor, por que nos miramos mutuamente.
— Buen plan — admite el — pero dejas un espacio vacío en el trono.
Estábamos en lo cierto, con las pocas probabilidades que teníamos de que el muto terminara atacando solo a los profesionales podrían ser pocas o nulas. Pero a ella no podía interesarle eso, si su vida corre peligro, a ella no le importa.
— ¿Crees que les será fácil? — responde y la comisura de su labio se curvea.
Este era otro grito más hacia la presidenta, mutos, explosiones, el presidente Snow, ella los había burlado tan bien hasta ahora ¿y si podía seguir haciéndolo? Supongo que estábamos por averiguarlo.
Nos convertimos en una nueva alianza dispuesta a convertirse en los tres vencedores de los últimos juegos del hambre porque compartimos toda clase de información que cada quien ha reunido hasta ahora. Y poco a poco conforme las palabras salen de cada quien, pequeños detalles se desvelan, todos se cruzaron con los mutos (de ambos tipos), los profesionales fueron quienes hicieron los cortes en los ciervos, sino en todos pero si en la mayoría, pero sin antes quedarse con su dote de comida, ah…claro y que Seilid Corseb es la nieta del presidente Snow, creo que si lo analizo un poco esa niña se parece un poco a su tierno abuelo. Frevor estuvo solo desde el inicio de los juegos y descubrió de la misma manera que yo como explotaban las bombas, así como la atracción de los mutos por la sangre y al final menciona el canto de los otros mutos; yo actúo indiferente, Katniss parece
quedarse sin saliva al escucharlo, ¿los habrá oído también? ¿Qué decían su nombre? Por supuesto son otra de las cosas (como la del secuestro) que no puedo preguntar abiertamente a causa de la vigilancia.
Cuando es mi turno, entro en profundidad en los detalles cuando se trata del veneno de Petrarmiga y solo hablo un poco de mi alianza con los tres chicos que ahora están muertos, y al hacerlo solo pienso en como Bree me confió la vida de su hermano y yo lo vi cayendo a un precipicio. En lo que descubrí que eran hábiles cada uno de los profesionales, los que quedan de ellos.
Hay otro tributo que no pertenecía a su grupo, o al menos eso pensabamos, así que lo contamos como otro de los profesionales, aunque a pesar de su rostro en el aerodeslizador ninguno de nosotros se cruzo con el así que ignorábamos cualquier habilidad que tenga.
Al terminar de compartir nuestras ideas, comenzamos a trazar un plan que es fácil, dejar a la merced del Presidente Snow a los profesionales. Si todas las puertas estaban forzadas con cerradura, no sería conveniente dejárselo a Frevor, podría haber cualquier clase de trampa puesta por ellos, después de todo este es su territorio desde la mitad de los juegos. Pese a eso, no cuentan con suficientes cosas como para armar toda la mansión, desde luego la única idea que se nos ocurrió para sacarlos de donde quiera que estuvieran era como un cazador tratado de sacar a la liebre de su madriguera: con fuego.
— Lo esperaba — dice sarcástico Frevor — ya sabes, tu eres la de la lumbre.
— Llamas — corrige Katniss con un poco de humor.
En fin, incendiar la mansión no será labor fácil la única cosa que podríamos usar para lograrlo es la electricidad, eso era lo que teníamos que hacer.
Salimos de la habitación en busca de lo que podría ser, la planta eléctrica que se esconde aquí mismo. Al caminar guardamos la precaución de siempre, los sonidos se prolongan en eco cuando nos encontramos en un enorme pasillo conectado a varias ventanas que se desenvuelven en fila, dando como paisaje solo el gran abismo en el que se había convertido la arena. Cada quien con su respectiva arma, sus respectivos lugares tal y como un pelotón. Al caminar todos podemos observar como es de excéntrica la mansión del presidente, pinturas que mostraban solo
paraísos abstractos y monótonos, estatuillas de lo que parecían ser querubines sosteniendo copas las cuales tenían manchas de sangre, ignoraba si son parte de la estatua o el muto se había encargado de eso.
Entre señas, al escuchar cualquier cosa inusual nos cubrimos sobre los pilares que sobresalen de las paredes combinados con las cortinas de una seda muy suave, esta mansión es como un basurero de Coin, la presidenta se deshizo de todo lo perteneciente a Snow y lo puso aquí, así que en estos momentos la mansión podría estar adornada a su gusto y forma, es como una especie de burla hacia Snow, el que ronda en las afueras.
Los tres nos detenemos cuando Katniss se queda atónita.
— Síganme — se voltea sobre sus propios pasos.
— ¿Qué? — digo anonadado.
— Creo saber donde se encuentra — concluye.
Cuando comenzamos a retroceder en nuestros propios pasos, lo hacemos de manera apresurada para detenernos en una de las grandes puertas. Es demasiado grande como para ser derribada así que Frevor se encarga nuevamente, al entrar volvemos a cerrarla como si una puerta de caoba fuese a detener a una criatura de aproximadamente 180 kilogramos.
Cruzamos un gran pasillo corriendo, la chica acata su arco y flecha, como si estuviera llegando a un lugar donde sabría que no habría peligro. Seguimos hasta llegar a una nueva puerta que esta al final del pasillo un poco más pequeña que la que cruzamos hace poco, gira el pomo y la puerta cede. Nuestra reacción de asco es casi al mismo tiempo cuando el olor de cientos de rosas llega a nuestra nariz.
Creí haber dejado ese olor fuera de la mansión, pero me di cuenta de que ese olor me perseguirá a cualquier lado de ahora en adelante. El rojo, el tornasol y sobre todo el blanco se extienden por el gran invernadero que está en frente de nosotros y aquí igual hay regadoras las cuales se activaron pocos segundos después de nuestra entrada.
La chica se adelanta y al alcanzarla vemos como contempla desde un lugar, una banca común y corriente.
— ¿Qué es? — pregunto.
Es una simple banca donde alguien que atendió este lugar tomaría un descanso, pero ciertamente tiene otro significado para ella.
— No es nada — responde. — sigamos.
Al pasar los grandes espacios de rosas llegamos a un vestíbulo que termina en un rellano y las escaleras siguen, el lugar es muy pequeño, incluso en esta parte no dejaba de tener una fina alfombra sobre el piso. Entramos a un cuarto fuera de lo común dentro de toda la mansión. Donde las paredes parecen menos gruesas, elaboradas de hormigón y solo hay macetas que adornan el lugar y al final esta una puerta plateada parecida a la de una caja fuerte pero más pequeña. Habíamos llegado a donde queríamos.
Al abrir la puerta las sirenas comienzan a sonar y el cuarto se llena del color rojo de una lámpara que emergió del techo.
— Abajo, ¡abajo! — grita la chica cuando las balas empiezan a rebotar en las paredes.
Me cubro mi cabeza con mi mochila cuando estoy en el suelo cubriéndome con la gran maceta que está en la esquina, mientras el sonido de varias balas se impacta contra todo el cuarto. Escucho quejidos de mis compañeros pero al final solo se hunden con un grito ahogado.
— Lo tengo — dice Frevor e inmediatamente las armas se esconden.
Me paro y lo veo dentro cerca de una computadora que esta adherida a la pared, donde hay un lector de tarjeta.
— No son tan complejos — ríe mientras enseña el mismo fierro con el que abría las puertas, pero al alzar su brazo veo dos impactos de las balas en esta y su esfuerzo lo hace quejarse.
— Yo me encargo — dice Katniss — tu ve el monitor.
Me quito mi mochila para que tome lo necesario para curar su herida y me acerco
a la gran pantalla que está en ese solo cuarto.
Entro en lo que podía ser el manejo de las regadoras, la producción de comida (la cual marcaba con grandes letras rojas que solo podrían significar una cosa: se había agotado) y finalmente el funcionamiento de la electricidad. Al hacerlo se despliega una lista de códigos seguido de encendido y apagado, procedo a desactivarlos todos y cada uno de ellos. Al final la luz se va en nuestra habitación para dar paso a una luz verde tenue, entro a otro lugar para medir la energía suministrada a cada lugar de la mansión. Si lo que buscábamos era provocar un incendio bastaría con elevar la energía hasta el máximo. Ya después repito lo mismo para llevar electricidad a todas las partes de la mansión. Manejar esto no es difícil, alguna vez llegue a usar una especie de emulador de un aerodeslizador, técnicamente, yo ya era un agente de la paz, solo me falto el renombre.
— Tienes que enseñarme a hacer eso — dice Frevor.
— Lo hare — respondo.
La luz vuelve pero no hay indicios de explosiones o de fuego así que lo trato una vez más, pero ahora utilizo la electricidad de emergencia como algo extra y después hecho eso vuelvo a apretar los interruptores y se escucha como los circuitos comienzan a hacer corto justo arriba de nosotros así que en cualquier momento prenderían en llamas.
Volvemos en nuestros pasos para ir fuera de la mansión, antes de que el fuego nos tragara junto con ella. En los pasillos las lámparas estallaron dejando vidrios rotos por doquier así que ahora pisar donde sea emitía el crujido del cristal, y los demás cables se encuentran sacando chispas usando la energía con la que ellos mismos se molestaron en poner a nuestra disposición, sea así o no, había una trampa, no creyeron que saldríamos vivos de esa.
Nos detenemos en seco cuando el rugido viene justo de nuestras espaldas, ya después corremos lo más rápido hacia la salida. No hay señal de los profesionales durante el recorrido pero pronto ellos mismos se darán cuenta de que no hay lugar en donde esconderse y tendrán que salir al exterior justo como lo hacíamos nosotros. Al pasar por el corredor que lleva a la salida vemos una nueva marca de sangre en el piso que indica como el muto se anda paseando por dentro. Salimos y corremos hasta una esquina para escondernos dentro de los arbustos de flores, ya que dañamos el monitor que controlaba casi todo en la mansión las regadoras de
las flores ahora no se detenían así que empezaron a hacerse charcos en los lugares
en donde estábamos.
— Si nosotros ardemos… — dice en un susurro Katniss.
— …arderán con nosotros — sigo yo, la regreso a ver y la comisura de su labio se curvea.
— ¿Listos para unas cuantas propos? — dice burlón Frevor.
Todos estábamos preparados con nuestras armas listas para acabar con los profesionales que dejara vivos el presidente Snow antes de que las llamas hayan terminado todo este lugar. El humo saliendo por las ventanas se vuelve más espeso por unos lados, al norte y al sur de la mansión, ya después poco a poco el humo se propaga por toda la mansión y comprendemos que ya no queda mucho tiempo antes de que se den cuenta que su única opción es salir.
Se escuchan gritos de dentro de la mansión, de una chica gritando algo ininteligible, después alguien más le contesta, después la criatura hace coro entre todos los gritos. Poco a poco vemos como los chicos corren apresurados hacia fuera de la mansión cubriendo su boca con sus propias prendas, son al menos 5 los que están ahí y siguen haciendo señas para que todos salgan de la mansión.
Sentimos que ha llegado el momento de atacar por cómo nos posicionamos cada quien pero a los pocos segundos un aerodeslizador pasa surcando el cielo dejando caer docenas de paracaídas que llueven por todo el jardín.
Nos leemos pronto, NO olviden los Reviews!
Si no veo reviews, pensare que no os gusta la historia, y dejare de publicarla, me gustaria saber vuestra opinion acerca de la historia.
:D
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Tengo Goodreads, agreguenme! con el mismo pseudonimo! (Marina Cyrus)
