Holaa! Aqui otro capitulo!

Escrita por: Bryan R. Miller, tengo su permiso para publicar esta historia. Algunos personajes son de la autoria de Suzanne, y otras de Bryan.

Siento los errores, disfruten la historia )


CAPITULO 22

Puedo sentir que me estoy ahogando en mi propia sangre, estoy mal herido, me estoy quemando vivo y siendo sinceros, no me importa mucho si el aerodeslizador llega a tiempo o no. Además quedar como el único que salió vivo de las dos centenas de tributos que entraron a la arena me hace sentir totalmente como una escoria, como me abrí paso entre todos los chicos que solo buscaban salir de aquí al igual que yo para encontrarse nuevamente con sus seres queridos.

Pero acaso, ¿ese no era mi objetivo también? Puedo sentirlo tan bien como la playera que ahora se quemaba a causa de las explosiones que se propagaron hace poco y puedo sentir como la parte quemada es justo donde se encuentra el boceto de Frevor, donde Valer lo tomo como una de mis fortalezas y desde luego que lo fue, de no ser por el ahora hubiera estado muerto, además de él, los chicos con los que me encontré, Bree, Sawyer, el pequeño Craig y hasta la chica en llamas termino ayudándome. Ya no tengo abiertos mis ojos pero escucho claramente como las pinzas de los aerodeslizadores bajan y toman a cada uno de los cuerpos que se encuentran a mi lado.

Con las fuerzas que me quedan estoy gritando pero lo mas probable es que no me dedique mas que a mascullar, no importa lo que haga o diga siento como voy flotando por los aires cuando al fin aterrizo en una plataforma metálica y siento el frio en mi espalda. No sé si son horas las que pasan antes de que sienta como un artefacto se deshace de toda mi ropa y varias manos empiezan a tocar todas las heridas que tiene en mi cuerpo. Siento todo mi cuerpo completamente hinchado cuando al menos 3 agujas de desprenden de mis brazos, pero después vienen otras que sueltan un analgésico que parece mezclarse con lo que sea que me hayan inyectado primero y entonces mi sangre se vuelve pesada y yo, alguien prácticamente muerto.

No puedo evitar gemir del dolor que siento y eso se convierte en mi todo, me olvido del mundo e inmediatamente estoy vagando por un universo totalmente vacío para aterrizar en plumas del mismo color de la nada. Mis ojos parecen

abrirse una vez más porque después de eso estoy viendo a todos los chicos de la arena, pero justamente a todos, como si estuviera de nuevo en el estadio de inauguración. Vestidos de manera elegante pero ahora lo que cambia es que tienen las heridas que les causaron la muerte, desde luego algunos rostros me resultan familiares y son los que me rodean hasta que se van perdiendo entre todos los rostros que yacen hasta el fondo, los que no conozco.

Al llegar a este nivel mi pecho empieza a contraerse y me doy cuenta de que la medicina a terminado de hacer su efecto porque me siento tan vacio en mi interior que no puedo evitar llorar, pero mi cuerpo quedo tan insensible que ni siquiera eso soy capaz de hacer. Sus imágenes van desapareciendo poco a poco con un ligero resplandor blanco que me está dejando ciego así que tapo mis ojos con mis brazos para evitar el dolor que también me producía ese destello.

— ¡Paren! — les grito.

Instintivamente abro los ojos y me encuentro mirando el techo blanco pero lo que no cambia es que los destellos continúan, es como despertar de una pesadilla para estar justamente en otra pero al ver las sombras y los artefactos médicos descansado en una repisa metálica me doy cuenta de que he vuelto del infierno de la morflina, el destello viene una vez más.

— Sédalo…— ordena una voz.

— No — digo con un hilo de voz.

¿Me están fotografiando? ¿Los médicos quieren un recuerdo de cómo me veía en este estado? Claro que no y no se trata de alguna especie de tratamiento para ver mis estímulos, por que el flash no le hace ningún cambio a mi cuerpo.

Al final una sustancia más corre por mis venas y la noche me vuelve parte de ella, pero no es solo eso, no me sedan completamente para darme otra dosis de morflina. No estoy lo suficientemente ido para darme cuenta de cómo el alboroto en mi habitación no se detiene y eso solo me hace sentirme más desesperado, porque al final de cada dosis parecen repetir el proceso una y otra vez o al menos así lo siento yo.

No puedo hacer nada contra mi curación, no puedo siquiera protestar para que me dejaran despertar, entre todas las cosas irreales, vienen las voces de las personas

que son allegadas a mí y el terror me invade al pensar que pueden estar ahí, muriendo conmigo.

— Quédate.

« No quiero » le respondo a la voz de Frevor.

— Quédate.

« ¡No! » le contesto a la voz de Denna que se une.

Quiero despertar y salir corriendo de ese lugar, irme a algún lugar muy lejos de aquí donde no haya gente. Mientras menos contacto con alguien, mejor, pero desde luego el tratamiento no para, hasta que el dolor en mi sien disminuye y como me queman la espalda para que desaparezca la marca que me dejo el muto y ni hablar de la quemadura que tiene mi torso que se estremece con lo que sea que le estén echando encima y además de eso tengo que soportar el hedor de la medicina proveniente del Capitolio, ¿acaso no veían que ya estoy muerto? Que probablemente serian pocas las cosas que me ayudarían a levantarme de aquí.

Vencedor de los últimos juegos del hambre…

— Gane los juegos del hambre…

La frase suena tan vacía, como todo a mi alrededor ¿y que con eso? ¿Qué gane? ¿Acaso no estaba ganándome bien la vida en el nueve con mis escasos intentos de llevar comida a casa? Desde luego que lo hacía pero al momento de decidir venir a esta guerra todo cambio, más bien, perdí todas las cosas que apenas tenía y me aborrezco por ello.

Las siluetas blancas son sustituidas con los avox que me traen comida que no deba ser masticada como purés de algunas verduras, los cuales no se molestan en parar los ataques de histeria que me dan de vez en cuando, además con las esposas que me han puesto en mis manos y pies están seguros de que no lograre moverme a menos que me arranque las extremidades y eso es lo que provoca que tengan que sedarme durante varias horas. Las heridas se van para que yo termine provocando unas nuevas pero al final un punto de mi mente que aun es prudente me permite volverme estable.

Al cabo de varios días (o eso me pareció a mi) estoy completamente curado, sin contusiones, la ruptura de nervios en mi pierna, los raspones en todo mi cuerpo y la quemadura de todo mi torso y desde luego mi mente, pero la medico que me atiende insiste en que aun tenga puestas las esposas y no la culpo, cualquier cosa en el ambiente basta para que me ponga gritarle hasta a los objetos inanimados, ahí es cuando el gran hombre de cabello rojo puntiagudo llega muy tranquilo a donde estoy yo, solo.

— Aquí, nuestro gran ganador — dice en palabras que si pretende sonar alagador, para mi suenan mas a un insulto.

— Cállate — digo apretando los dientes.

Sabe que corre peligro así que esta al menos un metro alejado de mi cama.

— Mas personas quieren verte — me dice, yo me limito a buscarle la mirada, la cual parecía mirarme con algo de indulgencia — están justo afuera ¿pueden pasar?

— Si — murmuro.

Fue como un acto de magia, como si Valer hubiera chascado los dedos, pero no, yo lo hice, esta claro que las figuras que entran solo estaban esperando mi aprobación con el oído aguzado a la puerta. Vick, Octavia y Lawrence mis tres estilistas.

Valer parece querer advertirles a las tres siluetas saltarinas que no se acerquen, pero estos vienen a mi buscando darme besos y abrazos, no hago nada más que tolerarlos hasta que me dan mi espacio, me miran con un brillo singular en sus rostros, mi mentor parece ser el único que no quiere llorar de verme, pero la verdad es que no me importa.

— Me odian, ¿no es cierto? — les digo.

No me molesto en guardar discreción, a partir de ahora si quieren o no meterse en problemas con la presidenta será su problema, no el mío.

— ¿A qué te refieres? — chilla Octavia en un sollozo.

— Katniss está muerta — digo.

Todos arrancan a unas pequeñas risitas que encienden rápido mi ira y les grito improperios para que dejen de hacerlo, la figura blanca aparece de inmediato a mis

espaldas y Valer le hace una seña para que se marche, cuando el seguro de la

puerta suena es cuando dicen.

— Wil, jamás te hubiésemos dejado expuesto aun así Katniss hubiese muerto antes — dice firme Valer.

Me volteo para ver a los estilistas que a un día pertenecieron a la chica que me miran con expresión seria pero después Lawrence dice:

— Y no, no te odiamos — me guiña un ojo.

Inmediatamente como ven que relajo los músculos mis estilas se emocionan con los detalles de cómo toda Panem vivió los últimos juegos del hambre y de cómo afecto a todos el enfrentamiento de los trágicos amantes del distrito 12, todo, absolutamente todo pero desde su perspectiva todo lo hicieron sonar divertido e incluso cómico.

— ¿Y creen que fue gracioso ver morir a Sawyer y a Frevor? — digo en una risa muy sarcástica.

— Claro que no Wil — me dice Valer poniéndome una mano en mi hombro pero yo la retiro rápidamente.

La atmosfera del lugar se ve interrumpida cuando una figura menuda con peluca azul celeste entra en la habitación hasta llegar a donde yo me encuentro para hacer lo mismo que me hicieron los estilistas, no sé cuántos abrazos mas puedo soportar pero no daré aviso, la próxima mis dientes se encontrarán con cualquier miembro de su cara. Y además si ella se encuentra aquí solo puede significar una cosa, cuando me recuperara saldré a dar el tour de la Victoria y dar más de una docena de entrevistas y eso logra asquearme lo suficiente.

— Váyanse — digo en un sollozo y no me puedo controlar.

— Wil pero he venido aquí a…— dice Effie.

— ¡Ya se a que has venido! Ahora váyanse — le grito.

Cierro los ojos mientras mis mejillas se humedecen más y la sien parece taladrarme cada vez que una lágrima sale de mis ojos, todos comienzan a salir en silencio mientras que el único que se queda es Valer.

— No te abandonaremos Wil — dice mientras presiona unos botones en la pared he inmediatamente mis manos quedan libres — lo necesitaras.

¿A qué se refería con eso? No me da tiempo de preguntárselo cuando desaparece por la puerta y me quedo completamente solo.

Me quedo meditando durante unos segundos en cómo me presentare durante a las cámaras en los próximos días, en como posiblemente me hagan preguntas respecto al Capitolio y en que me guie para ganar los últimos juegos del hambre y también, en como asesine a mi compañera vencedora con tal de hacer todo más justo, pero ¿Para quién exactamente? Creo que solo era para mí, que no pude evitar enloquecer en esa clase de ambiente, que me volví un monstruo.

Tenso mis músculos gracias a que ya no tengo las esposas de mis manos pero cuando siento la presencia de alguien más en el salón me vuelvo rápido. No es ningún doctor, ni un avox, ni siquiera algún atolondrado de mis estilistas. En frente de mi esta Denna, contemplando con las manos aferradas a su pecho, con sus ojos llorosos y demacrados a causa de varias noches en desvela, busco alguna herida en su cuerpo lo que sea y la veo muy bien, perfecta, con un simple atuendo típico de pantalón y camisa.

No hace falta que hable para darme cuenta de que no es la morflina el que me está causando alucinaciones, se acerca a mí a paso temeroso hasta que yo digo su nombre se lanza directamente hacia mí para derribarme sobre la cama. La estrujo mas contra mi pecho y siento como mi pecho se acelera y al mismo tiempo baja de ritmo, al tocarla me siento débil, fuerte, dichoso, triste, al final encuentro refugio de todo eso en sus labios que siguen siendo tan suaves como la ultima vez, con un ligero sabor a naranja.

— ¿Estás bien? — soy yo el que pregunta mientras la tengo a pocos centímetros de mi rostro.

— Claro — responde.

Hay un momento en que sus lagrimas se vuelven mías y ella entiende mi frustración, nuestro amigo de la infancia esta muerto y no hay nada que ambos pudiéramos hacer solo esperar a que la angustia se pasara lo suficiente como para separarnos el uno del otro, en un punto de mi mente agradecí a Valer por haber

soltado mis manos, no sé en qué clase de ataque entraría esta vez si me hubiera sentido tan prisionero de estos artefactos.

Me encuentro diciéndole lo mucho que lo sentía, me encuentro diciendo muchas cosas que solo ella entiende, que solo nosotros dos podemos compartir. Aprieto más mis ojos para olvidar todos los recuerdos de la arena.

Alguien entra perturbando el ambiente y sé que han venido a sedarme una vez más e inmediatamente con ambas manos empiezo a alejar de cualquier manera a los médicos, tengo miedo de despertar y no encontrar a nadie, pero al final Denna se queda estrujando mi mano y así la noche vuelve una vez más a mí.

Cuando despierto son dos las personas que me acompañan, Valer y Denna, se encuentran platicando mientras aun siento la mano cálida de ella sobre la mía y al notar el ligero temblor en mi mano voltea a verme rápido.

— Quiero volver al nueve — despabila mi lengua, así que lo repito nuevamente — ¡Quiero volver al nueve!

— No intentes armar un alboroto a menos que quieras que te duerman de nuevo — me aconseja Valer en un susurro.

No entendía por qué hablaba así, aun fuera de noche no había nadie más aquí y las paredes son lo suficientemente gruesas como para evitar el paso del ruido.

— Pero quiero irme — protesto en tono de suplica.

Valer es de las pocas personas en la que sabía que podía confiar para pedirle este tipo de cosas y estoy seguro de que me ayudara pero por como arruga la cara me doy cuenta de que no puede sacarme del hospital, no entiendo por qué, todas mis heridas están curadas, solo que de vez en cuando mi pierna arde y el dolor vuelve a mi sien pero de manera menos intensa.

— Wil — comienza Valer como tratando de hacerme entrar en razón — después de una entrevista podremos marcharnos al nueve ¿de acuerdo?

Como sé que mis alternativas son nulas tengo que aceptar y la chica aprieta mas su

mano sobre la mía, yo se lo devuelvo.

— Mañana será la entrevista a mediodía, así que tendremos que sacarte aquí en la mañana — me dice.

El seguro de la puerta rechina e inmediatamente un rebelde se encuentra saludando a Valer tal y como alguien de un rango alto, mantienen la distancia y se encuentran diciéndose cosas en cuchicheos que me son imposibles de oír, pero por como el rebelde se encuentra hablando se que está pidiendo unos cuantos segundos para que abandonen el cuarto.

Por como Valer rezonga se que se está oponiendo a irse, probablemente porque en esos momentos debate mi vida con el uniformado, como entre las peleas que escuche mientras estaba sedado, ignoro la presencia del rebelde, los únicos que rondan por aquí son los avox y los médicos.

— Salga ahora — le espeta.

— Lo hare — me dice — pero la chica se queda.

— No, tiene que salir de aquí — dice nuevamente.

— Ella es la que evita sus ataques — le dice serio pero algo embravecido — si el chico sufre otro será su responsabilidad.

No entiendo de que hablan pero Valer esta en lo cierto, mis ataques disminuyeron desde que Denna esta aquí conmigo, el rebelde parece vacilar y se retira rápidamente con el rabo entre las patas y Valer se acerca a paso apresurado a nosotros dos.

— Relájate — es lo único que me dice y desaparece por la puerta.

Por los ruidos que escucho se que justo fuera está esperando el agente de la paz con el que estaba discutiendo hace unos momentos pero escucho otras voces provenientes del mismo lugar como negociando algo y risitas de vez en cuando, miro a Denna anonadado y antes de sentarme en la cama entran dos uniformados que se ponen justo en frente de mi cama en una posición rara, como si hoy fueran a cuidarme cada segundo, hacen una X con sus armas y la siguiente figura que se pone justo en frente de mi cama es una mujer de cabello muy liso, con el uniforme de la presidencia, tardo unos segundos para reaccionar quien es pero al ver como sonríe la veo nuevamente, a la Presidenta Coin la fundadora de los últimos juegos del hambre y encontrarme con sus ojos grises me hace especular rápidamente que algo va mal, muy mal.


Nos leemos pronto, NO olviden los Reviews!

Si no veo reviews, pensare que no os gusta la historia, y dejare de publicarla, me gustaria saber vuestra opinion acerca de la historia.

:D

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Tengo Goodreads, agreguenme! con el mismo pseudonimo! (Marina Cyrus)