Tal como ellos lo anticiparon, no fue fácil…

Kate se mudó a DC sola, a un nuevo apartamento que le propicio el FBI. Bastante lindo pero aun así extrañaba el suyo en New York.

Comenzó casi de inmediato a trabajar. Casos tal vez más importantes y grandes que los que solía trabajar en la NYPD, le deparaban varios viajes, le habían dado un coche mucho más bonito, pero hay algo que le faltaba y era inigualable: su equipo.

Sus jefes eran bastante fríos y tenían sus jerarquías prácticamente tatuadas en la frente. Hacían que Gates pareciera su mejor amiga. Sus compañeros y subordinados, en nada se parecían a Esposito, Ryan, Lanie, Castle y demás. Eran todos presumidos, se creían salidos de una película de Hollywood, con sus lentes oscuros y trajes de marcas caras. Así y todo, Kate intento encajar. Se compró mejor ropa, intentaba seguirles la corriente en casi todo. No era propio de ella despersonalizarse tanto pero consideraba que si quería ir bien en el trabajo, debía hacer un esfuerzo. Con el único que se llevaba un poco mejor que con el resto, era con Adrián, el coordinador técnico de sistemas, quien se encargaba de todo lo referente a la investigación vía computadoras. Solían almorzar juntos y de vez en cuando compartían las cenas.

Por su parte, Rick había decidido darle a Kate el espacio necesario para asentarse en su nuevo trabajo y nueva ciudad. Se hablan a diario por teléfono y se escribían mails y mensajes. Se contaban sus días y se profesaban lo mucho que se extrañaban y querían.

Pasado un mes, Rick partió a DC a visitarla por un fin de semana. Fue un fin de semana fantástico. Se extrañaban tanto que prácticamente pasaron la mitad del tiempo encerrados en el departamento de ella recuperando el tiempo sin verse.

Los cuatro primeros meses fueron así. Rick viajaba los fines de semana, y en la semana se mantenían comunicados. Hasta que a Kate le toco un caso que le llevaría incluso sus fin de semanas, y no se vieron por un mes.

Los dos se estaban dando cuenta que ya no estaba funcionando. Que no podían estar prometidos uno al otro de ese modo. Pero ninguno decía nada. Rick por miedo a perderla, que ella decida elegir el trabajo por sobre él. Kate por miedo a equivocarse.

Un viernes por la noche, luego de cerrar el tan laborioso caso que le llevo casi un mes de trabajo intensivo, Kate regreso a su apartamento, se colocó el pijama, y se recostó en la cama dispuesta a llamar a Rick.

Pero cuando abrió la cajonera junto a su cama para tomar su teléfono, ya que para el trabajo usaba otro móvil, vio junto a él su sortija de compromiso. La tomo y se la coloco.

Se quedó observándola y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

¿Cómo podía sentirse comprometida a Rick, para casarse en algún momento, viviendo tan lejos, tan separados? Incluso se había perdido su cumpleaños, la fiesta de 18 de Alexis, entre muchas otras cosas.

Kate sentía que había que tomar una decisión. Y por sobre todo sabía que esa decisión estaba absolutamente en sus manos.

Pero necesitaba hablarlo con alguien… miro su reloj… era bastante tarde, pero no podría dormirse si no hacía algo con todo eso que le daba vueltas por la mente. Por lo cual tomo su teléfono personal y envió un WhatsApp a Adrián.

Kate: ¿estas despierto?

Adrián: ¡Kate! Hola. Si, recién llego de cenar con unos amigos. ¿Qué necesitas?

Kate se rio casi llorando de ni haberse acordado de cenar y de no tener ni amigos para hacerlo.

Kate: Disculpa la molestia, necesitaba hablar con alguien. ¿Tienes ganas de ir a tomar un café?

Adrián: Por supuesto, Kate. Somos amigos. ¿A dónde te encuentro?

Kate: =) Te veo en el Starbucks de la plaza en media hora. ¿Sí?

Adrián: Allí estaré.

Kate salto de la cama y se vistió con algo casual, unos jeans y un buzo. Necesitaba vestirse así después de vivir vestida de trajes y camisas. Agradecía haber conocido a Adrián, era su único amigo en DC. Siempre le había parecido extraño que él nunca se le había insinuado, ya que era soltero, bastante lindo, pasaban mucho tiempo juntos, hasta que se lo cruzo en el supermercado haciendo las compras con su pareja y comprendió por qué. Era gay. En cierto modo fue un alivio, pero por dentro no dejaba de sentir que teniendo a Rick lejos le hubiera gustado que alguien la coquetee aunque no suceda nada.

Luego, salió de su apartamento y camino una cuadra hasta Starbucks. Adrián ya estaba allí aguardando por ella.

Hizo cada cual su pedido. Ella un latte con avellanas y el un frapucchino caramel.

Luego tomaron asiento junto a una ventana.

-Bien, soy todo oído, Kate.

Ella sonrió.

-Gracias por estar aquí. Realmente lo necesitaba.

-¿Qué anda pasando? Esa carita me dice: mal de amores.

-No sé si ese es mi problema… el tema es… es muy difícil mantener mi compromiso con Rick así a la distancia. Extraño a mis amigos. A mi papá. Me estoy perdiendo cumpleaños, y estoy segura que me perderé el nacimiento de Demian, el hijo de mi amigo Kevin.

-Entonces regresa a New York.

-Pero me interesa el trabajo aquí en DC. Es importante.

-Kate… el trabajo es sustancial, pero tener una vida lo es más aún. Si mi Tobby no viviera aquí en DC, y lo viera todos los días como lo hago, aunque sea un instante, yo no estaría aquí. El trabajo en el FBI es muy demandante.

-Lo sé. Y eso que pensaba que mi trabajo en la NYPD era demandante.

-Entonces tienes que poner en una balanza lo que tienes y lo que quieres, a ver qué pesa más…

-…no hace falta hacer eso. Yo ya sé que pesa más.

-Entonces no hay mucho que pensar creo… Kate, el FBI suena más importante de lo que realmente es, un 99% de la gente que trabaja allí no tiene vida, el 1% restante se compone de mí y algún otro.

Ella se sonríe.

-Me estas convenciendo…

-No hay nada de qué convencerte creo. La decisión ya está tomada por tu corazón, Kate, falta que este se lo comunique a tu cabeza.

-Mi cabeza es muy obstinada, lamentablemente.

-Tu corazón podrá con ella.

-Gracias, Adrián. Realmente me ayudas mucho.

-Nada que agradecer, Kate. Solo lo hago para tener conocidos en New York cuando decida ir de paseo con Tobby.

-Ni lo dudes, me llamas y cenamos los cuatro.

-Te tomo la palabra.

Tras dos horas de charla, Kate vuelve al departamento más aliviada. Se coloca el pijama nuevamente y le envía un mensaje a Rick.

Rick, Te extraño. ¿Crees que podrás venir? Besos, Kate.

Kate no esperaba recibir respuesta debido a la hora. Pero enseguida le suena el teléfono.

Amor, si pudiera tele-transportarme ya estaría allí a tu lado. También te extraño. Claro que iré. Nos vemos. Besos, Rick.

Kate se fue a dormir con una sonrisa en el rostro.

Al otro día, aun sabiendo que era difícil que un sábado pudiera localizar a sus jefes, se vistió y se dirigió al edificio del FBI.

Por suerte, uno de ellos estaba entrando al edificio cuando llego.

-Señor… ¿Podría hablar con usted?

-¿No puede esperar hasta el lunes, Agente Beckett? He venido solo por me olvide algo importante en mi despacho.

-Lo siento, pero es importante.

-Bien, acompáñeme.

Kate lo siguió hasta su despacho en el primer piso. El Sr. Evans era uno de sus jefes más importantes dentro del FBI, pero a su vez era el más accesible para conversar.

-Tome asiento.

-Gracias, Señor.

-¿Qué es tan importante que no puede esperar?

-Vera… el tema es… yo…

-Desea renunciar.

- Lo que sucede es… ¿Cómo lo supo?

-Son años, mi querida. Todo agente que alguna vez se ha presentado tan dubitativo es porque desean dejar su puesto y no saben cómo comunicármelo.

-Es que sé que estoy dejando una gran oportunidad pero me está costando muchas cosas en la vida…

-…Lo entiendo. No crea que no. No es la primera, ni será la última. Si no fuera ya un hombre mayor, con nietos y todo, también estaría en su lugar. El FBI es un lugar difícil, demandante.

-Entonces…

-Considérese fuera. Pero no se hará realmente efectivo hasta el lunes. Puede dejar su placa y arma en la oficina correspondiente.

-Gracias, señor.

-Ya no soy tu jefe, Kate. Deja el señor para otro. Me hace sentir más viejo. Y felicitaciones por cierto, por su sortija lo digo.

-Ah, sí, gracias.

-Adiós, Kate. Suerte.

-A usted.

Kate se retira del despacho de Evans, deja su arma y placa en la oficina correspondiente en el segundo piso, luego se dirige al tercer piso a dejar las llaves del coche y arreglar para dejar el departamento.

Finalmente después se retira del edificio, dándole una última mirada, sintiendo que tal vez deja una gran oportunidad, pero se va en pos de otra aún mejor.

Al llegar a su edificio, Rick está esperándola en la entrada.

-Estas aquí…

Kate se abalanza hacia él rodeándolo por el cuello y dándole un fuerte abrazo.

-¡Wow! Sí que me extrañabas…

-No tienes idea cuanto, Rick.

-Yo a ti, hermosa.

Se besan y luego suben hacia el departamento de ella.

Rick deja su pequeña maleta.

-¿Qué tienes ganas de hacer?

-No he almorzado…

-Tampoco yo. ¿Salimos a comer o preparo algo?

-Salgamos.

Rick y Kate salen del apartamento, luego de que ella se cambiara de ropa, y si dirigen a un restaurante de comida italiana. Ambos piden pasta. Kate está bastante callada, pero se la nota feliz. Y Rick lo nota enseguida, además de notar que lleva puesta la sortija, cosa que no había hecho en las otras oportunidades que él había ido a verla.

-¿Qué sucede, Kate?

-Nada…

-…Es que te veo distinta… algo ha cambiado…

-Las cosas cambian todo el tiempo, Rick. Simplemente estoy feliz. Te extrañaba.

-Llevas puesta la sortija… antes no…

-Lo sé. Me gusta llevarla puesta.

-Kate, ¿hay algo que debas decirme?

-Sí, pero no lo hare ahora…

-Sabes que no se esperar, dímelo…

-No, Rick, se paciente.

-¿Es algo malo?

-Creo que no, todo lo contrario.

-¿De qué trata? Una pista…

-Nada de pistas. ¿Compartimos un postre?

Luego de comer, pasean un poco de la ciudad, tomados de la mano, tan solo disfrutando de estar juntos.

Más tarde, hacen algunas compras para la cena, y se dirigen al departamento.

Conversan largo rato, mientras Rick le enseña las fotos del cumpleaños de Alexis, y el adelanto de su nuevo libro.

Luego, Rick prepara la cena con ayuda de Kate.

Comen hablando de la vida, pensando en el futuro, el cual Rick considera lejano pero Kate lo siente cercano.

Tras lavar los platos, y darse un baño juntos, hacen el amor muy intensamente, y se acuestan abrazados.

-Dios te extrañaba, Kate.

-Yo a ti.

-Kate… en dos semanas hay un evento importante de mi editorial, por sus cincuenta años… es New York… ¿crees que podrás acompañarme? Si no puedes…

-Sí.

-¿Si? ¿Segura? No quiero ponerte en un…

-Segura, Rick. Allí estaré contigo.

Rick la besa suavemente en el cuello.

-Sé que algo está pasando, Kate. Y no aguanto no saber qué.

Ella se sonríe y lo besa en el pecho.

-Paciencia.

Al otro día, Kate se levanta antes que Rick y prepara el desayuno y se lo lleva a la cama. Él no sale de su asombro. Cada vez está más ansioso por saber qué es lo que sucede.

-Todo está muy rico, Kate. Gracias.

-Me alegro que te guste.

-Rick… espero que no te moleste, te he cambiado el vuelo.

-¿Quieres que ya me vaya?

-No, Castle… Lo he atrasado para mañana al mediodía.

-¿No tienes que ir a trabajar mañana a la mañana? ¿Qué hare solo si…

-Solo tengo que ir a hacer un trámite, pero podremos estar juntos.

-Me encanta la idea. Y hoy, ¿Qué quieres hacer?

-Creo que quiero pasar un tiempo más en la cama… ¿Qué dices?

-Me encanta la idea.

Ambos ríen y pasan varias horas amándose…

Pasadas las dos de la tarde, dejan la cama, se duchan y salen a comer algo.

Luego, van a ver vestidos para Kate para la fiesta de la editorial. Se prueba varios desfilando para Rick. Ella está más contenta que nunca, y Rick más intrigado que lo ha estado alguna vez. No deja de sacar conclusiones… ¿la habrán tomado de la CIA y me querrá dejar? ¿Se golpeó la cabeza y por eso este cambio? ¿Estará embarazada?

Kate se compra un vestido azul y deja que Rick le regale otro color bordo que le ha encantado también. Rick se compra algunas cosas también. Regresan al departamento, Kate prepara la cena, y luego de comer se acomodan en el living a ver una película.

Al finalizar la película, se van a acostar, y mientras Kate se pone el pijama suelta una pregunta que intriga más aun a Rick:

-Rick… ¿Cuándo crees que nos casaremos?... Te has quedado petrificado.

-Sí, no… si…

-¿Si? ¿No? ¿Qué sucede?

-Es que algo está pasando… y mi cabeza no para de sacar teorías…

-Estoy segura que ninguna de esas teorías es la correcta, Castle.

-Entonces dime qué pasa…

-…todavía no. Mañana te lo diré. Si no quieres hablar del casamiento, yo…

-Claro que quiero. Pero pensaba que era algo muy futurístico.

-El futuro es mañana, Rick. Dios, dentro de unos minutos será futuro.

-Es cierto… entonces, ¿Cuándo piensas tú?

-¿Qué te parece antes de navidad?

-¿De este año?

-Claro, Castle… ¿te has arrepentido?

-Nunca me arrepentiría, Kate. Antes de Navidad me parece perfecto.

-Es que… no tengo buenos recuerdos de esa fecha… tu sabes porque… y creo que llego el momento de sembrar nuevos recuerdos.

-Me parece ideal.

-Sé que no puedes casarte por iglesia, Rick…

-…Nunca me case por iglesia, Kate.

-¿No?

-No.

A Kate se le ilumina el rostro de felicidad.

-Entonces, podremos…

-Creo que sí.

-Quiero que la boda sea a gusto de los dos, Castle… no será simple, ya que a ti te gustan las grandes fiestas y a mí las pequeñas, a ti te gusta a todo lujo, a mi sencillo…

-…A mí me gusta lo que a ti te guste, Kate. Malgaste dinero en mis otras dos bodas sin sentido, no fui feliz… esta boda será mi última boda, no me importa si nos casamos en un palacio o bajo un puente… tu elijes…

-Te amo, Rick.

-Yo a ti, Kate.

Se van quedando dormidos mientras planean su boda.

A la mañana siguiente, Rick se despierta pero Kate no está. Encuentra el desayuno listo y una nota:

Rick, Salgo temprano a hacer un trámite y tal vez me voy a demorar más de lo pensado. Te veré en el aeropuerto a las doce. Te amo, Kate.

Rick mira la hora, son las diez. Desayuna rápido, se da una ducha, se viste, junta sus cosas y sale hacia el aeropuerto. Lamenta no haber pasado la mañana con Kate antes de irse.

Por su parte, Kate, apenas lo ve irse, entra a su departamento, junta rápidamente y de manera desordenada todas sus cosas. Las que quedan Adrián se las enviará.

Le da un vistazo último a ese departamento. Y se va.

Llega al aeropuerto, hace todos los trámites y despacha su valija.

Luego, va al encuentro con Rick quien la recibe entre sus brazos.

-Kate… pensé que me iría sin despedirme… ¿Qué ha pasado?

-Solo tramites.

-¿Todo está bien?

-Perfecto.

Anuncian el vuelo por altoparlante.

-Ese es mi vuelo.

-¡Que coincidencia! El mío también.

-¿Qué?

-Vuelvo a New York contigo, Rick.

-¿Por unos días?

-Para toda la vida. Salvo que nos mudemos.

-¿Y el…

-Mi vida no está aquí. Ahora lo sé.

Rick solloza.

-¿Estas llorando, Castle?

-Sí.

Ella se sonríe, lo besa y lo toma de la mano.

-Vamos, sino perderemos el vuelo. ¡Dios, ya quiero estar en New York!

Desaparecen puertas adentro, tiempo después su avión despega…