Pansy Parkinson.
No estoy muy segura de lo que ha pasado hace unas horas, pero me siento terriblemente mal por ello. Aun que es todo como un recuerdo borroso, como si mi cabeza quisiera que lo olvidara para que no viera lo penosa que he sido realmente dentro del despacho de Snape. Yo había llegado hasta él no importándome absolutamente nada lo que pasara y dispuesta a cantarle las cuarenta a ese murciélago narigudo como ya dije antes. Entré mostrando NADA de cortesía y para colmo me lo encuentro pasando de mí, cosa que me puso realmente furiosa. Y como es tan delicado y dulce al hablar, comparó mi comportamiento con el propio de un circo. Me puso muy furiosa. Ni siquiera pensaba las cosas antes de decirlas. No sé. Últimamente me siento en la imperiosa necesidad de decir las cosas tal cual las siento sin tener que rendirle cuentas a nadie después. Y es algo incontrolable, nace del fondo de mí y sale sin que yo pueda evitarlo. Cuando me dijo que tendría que quedarme castigada una semana haciendo pociones le mencioné lo graso que tiene el pelo. Se enfadó mucho, y normal, pero es que yo también estaba furiosa y en ese momento de habérseme pasado por la cabeza le hubiera soltado una bofetada. Incluso antes de eso le dije que era un hipócrita retorcido. Se lo tomó bastante mal.
Pero entonces, de repente, todo el odio, la impotencia, la frustración y la rabia que sentía se disiparon y en su lugar vinieron otros sentimientos patéticos tales como tristeza (exagerada) y arrepentimiento. Me sentí como si acabara de traicionarle con todo lo que le había dicho. Me sentí como la más insignificante persona a su lado, como si no valiera nada. Y me sentí tan sola que pensé que él no estaba allí, y sin poderlo evitar me salieron lágrimas, puras lágrimas de sufrimiento. En una esquina apartada de mi mente escuché a mi subconsciente preguntarme qué demonios estaba haciendo allí, delante de Snape, exponiéndome a mí misma de esa manera, llorando en su presencia, por su culpa, diciéndome que él no olvidaría eso en mucho tiempo y lo utilizaría para destruirme. Porque es lo que ese hombre asqueroso hace, destruye a la gente, estoy más segura que nunca. Pero aunque quería parar, no podía. Era como si una fuerza superior a mi me controlase, y yo lo observara desde dentro, sin poder hacer nada. Sin embargo me asombré cuando vi que Snape me posaba una mano en el hombro en señal de consuelo, y a pesar de todo seguí llorando, cuando debería sentirme turbada y echar a correr y dejar de dar el espectáculo. Incluso intentó levantarme, para consolarme. Y como si fuera un zombi vi horrorizada que me acercaba a él, con toda la cara llena de lágrimas, utilizando mi más dulce y conmovedora expresión. Y ahora me quiero morir, no quiero verle más, me muero de vergüenza. Porque él, de tan asombrado que parecía se había vuelto medio lelo y raro, pero seguía ahí sumida en esa porquería. Creo que alguien me ha echado un maleficio, no es normal que yo me sienta de esta manera.
_______________________________-
-¡Rose! – Pansy Parkinson llamó a su amiga mientras corría por los corredores de las mazmorras, a pocos metros de su sala común, aún con las lágrimas secas en su cara y su peinado despeinado - ¡Rose!
Rose se dio media vuelta y miró asombrada a su amiga, que se aproximaba corriendo hacia ella con una expresión de desolación y turbación en la cara.
-¡Pansy! – Dijo ella abrazándola de inmediato al contemplar su expresión - ¿Qué ha pasado cariño?
Y Pansy le relató a su amiga con pelos y señales lo mismo que había escrito minutos antes en su diario. Rose quedó helada cuando Pansy terminó la historia y la miró con preocupación y compresión, como si Pansy se tratara de alguna especie de loca.
-Rose, necesito tu apoyo, no me mires así, cerda – le espetó Pansy con cara de pocos amigos.
-Lo siento, nena, pero es que… aun no me creo que hayas hecho, ¿estás segura de que nadie te ha hechizado?
-No tengo ni idea, pero es lo más probable, ¿Cómo si no hubiera hecho lo que hice? – dijo horrorizada.
-Veamos, vamos a hacer una cosa. Como hoy es viernes, vas a entrar en la sala común, vas a darte una ducha, vas a peinarte, vamos a ir al gran comedor, vamos a cenar, vas a hacer como si nada hubiera pasado, y vamos a ir a dar una vuelta por la noche al lago. – dijo convencida Rose.
Pansy la miró horrorizada.
-¿Pretendes que vaya al Gran Comedor después de esto? – dijo casi sacudiendo a Rose, histéricamente – El va a estar allí, Rose. Y no voy a poder soportar su mirada de suficiencia, sabiendo lo patética que me he comportado ¡aunque ni yo misma quisiera!
Pansy parecía al borde de un ataque de nervios. Rose miraba cada dos por tres a ambos lados, rezando para que nadie escuchara.
-Vamos, Pansy, no puedes esconderte eternamente.
-Sí que puedo, es más, lo haré hasta que logre convencer a mi madre para que me cambie de colegio.
Rose la miró con ojos reprobantes.
-No digas estupideces, tú mejor que nadie sabes que esto lo vas a tener que enfrentar tarde o temprano, te conozco nena, y sé que no eres ninguna cobarde. Demuéstrale a ese odioso Snape que un desliz lo tiene cualquiera y además te resbala lo que haya pasado. Demuéstrale que te importa una mierda lo que piense o lo que pueda decir, tus amigos de verdad sabemos quién eres y como eres.
Pansy suspiró y se tranquilizó un poco. Analizó las palabras de Rose y le gustaron bastante.
-Está bien. Pero quiero que estés conmigo en todo momento.
La chica se duchó y el agua caliente le sirvió para aclarar un poco su mente, y cada vez el recuerdo de lo pasado estaba más vivido, luchando furioso porque la dueña le prestara atención, pero logró desecharlo a un lado y pensar en otras cosas. Rose tenía razón, ella no era ninguna cobarde. Se vistió y cuando salió echó un vistazo a su diario cogiendo una pluma.
_______________________.
Pansy Parkinson.
Espero no encontrarme con él en la cena.
__________________________-
Mientras, no muy lejos de allí, Severus Snape se debatía en su fuero interno entre bajar a cenar, o pasar sin cenar una noche aunque en realidad se moría de hambre. Después de mucho cavilar dedujo que después de lo sucedido a Pansy no se le ocurriría asomar la cabeza por allí, así que por esa noche podía estar tranquilo, además tarde o temprano se toparía con ella de nuevo, y no aparecer significaría quedar como si le diera importancia al asunto cuando realmente estaba intentando quitarle importancia.
___________________-
Severus Snape.
Espero no encontrarme con ella.
____________________-
Y cuando llegó Pansy al Gran Comedor, con Rose enganchada a su brazo, mirándola de reojo constantemente se sintió desfallecer. Rose dirigió la mirada hacia la mesa de profesores y profirió un aullido histérico apretando el brazo de Pansy cuando vio al profesor Snape sentado y hablando tranquilamente con Mcgonagall.
-No mires hacia la mesa de profesores – dijo Rose un poco nerviosa, arrastrándola a toda prisa hacia su asiento. Pansy había quedado como un vegetal, estaba tan nerviosa que no podía ni moverse.
Severus por su parte fue a fijarse en el preciso momento en el que Rose arrastraba a su amiga hacia la mesa de Slytherin. Severus tragó saliva e intentó seguir hablando con normalidad con Mcgonagall que había intuido su cambio de humor.
Durante la cena Pansy había procurado no dirigir ni una sola mirada al profesor, sin embargo le daba la impresión de que éste la miraba constantemente y eso la ponía nerviosa.
-Seguramente se esté regodeando – le dijo a Rose. La chica le miró descaradamente con cara de pocos amigos y Severus le devolvió el gesto.
-No lo creas, parece casi tan turbado como tú, creo que no sabe qué postura tomar…
-Rose, ¡deja de mirar! Es un canteo…
-Anda tranquilízate, esto va a solucionarse, pero de momento hoy no habrá más aventuras, esta noche es para nosotras. Además… - dijo guiñando un ojo picaronamente – he de contarte una cosa que estoy convencida de que te alegrará.
Severus no había podido evitar fijarse en Pansy durante la cena, simplemente mientras la miraba de mala cara, como a cualquier otro alumno. Aunque solo podía ver su coronilla le daba la impresión de que estaba haciendo un esfuerzo por recomponer el honor y hacer como si nada hubiera pasado, y cuando terminó la cena, vio como Rose y ella se dirigían hacia los jardines mientras reían divertidas, y no sabía por qué, pero se sintió furioso.
…
¡Pansy! – reía Rose sin poder contenerse mientras Pansy le salpicaba agua del lago a su amiga con los pies - ¡estate quieta me estás empapando!
Pansy también reía. Estar con Rose había hecho que olvidara prácticamente todo. Estaba descalza, con los pies metidos en el gélido lago de los terrenos del castillo y sin la capa. A penas notaba el viento que corría ya con el típico frescor del tiempo de octubre, no muy agradable si no cargas una chaqueta contigo.
-¡Oh vamos, Rose! No te quejes.
…
Severus había salido minutos después del gran comedor en dirección también a los terrenos. La curiosidad por saber de qué se reían las chicas les hizo seguirlas, dos figuras que caminaban grácilmente por el sendero, mientras las risas de las chicas le perforaban los tímpanos, sin saber por qué se sentía así de furioso. Apretó la mandíbula y se dio cuenta de que estaba teniendo otra reacción desmesuradamente absurda, estuvo tentado de darse la vuelta hasta que vio como Pansy se desprendía de sus zapatos lanzándolos al césped y Rose se reía a carcajada limpia. Sin quererlo había ido a parar a una especie seto grande en el que podría observar sin que las chicas le vieran. Y tuvo la necesidad de quedarse y observar cada movimiento. Vio como Pansy abrazaba a su amiga y la daba un beso en la mejilla, y ésta la devolvía el abrazo sin parar de reír.
-Pansy, te vas a resfriar. – le dijo cuando vio que su amiga tenía los pies metidos en el agua.
-¡Pansy!
Severus vio como Pansy salpicaba divertida a su amiga, que se quitaba también los zapatos para hacer lo mismo. Y al final acabaron las dos salpicándose una a la otra, riendo como unas descosidas. Pocos minutos después cayeron desplomándose a la vez en el mullido césped, debajo de un gran sauce, y ambas suspiraron y se miraron sonrientes, mojadas por el agua.
-Oh! – Severus agudizó el oído para escuchar –¡Nenaaaa! – exclamó Rose incorporándose de pronto. – Te tengo que contar lo que dije que te gustaría oír.
Pansy se incorporó curiosa.
-Cuenta.
-Es Collin Rewrot,. – dijo riendo.
Pansy la miró con ojos interrogantes.
-¿Qué pasa con él?
-¡Tiene planeado invitarte al baile de Halloween!
A Pansy se le iluminó la cara por completo. Su entusiasmo se notó en la voz.
-¿De veras? ¿Cómo sabes eso? – dijo casi chillando de la emoción.
-Me lo dijo Robin, su mejor amigo, está saliendo con mi hermana. –Explicó –¡ Es el tío más bueno del colegio! Qué suerte tienes, eres una cerda con suerte, jajaja.
Y antes de que Pansy pudiera decir nada, Severus Snape apareció como nacido de las sombras, con una expresión más cetrina de lo habitual, y una mirada que parecía tan poco agradable como su voz siseante cuando habló.
-¿Qué estáis haciendo aquí? – ambas chicas se quedaron heladas cuando le vieron aparecer, casi como un fantasma, pálido y silencioso.
-Oh Pro-profesor Snape – titubeó Rose, que miró de reojo a Pansy, la cual le miraba sorprendida pero no asustada, como ella temía, respiró tranquila. – Pues estábamos disfrutando de la noche al aire libre – respondió con una sonrisa forzada, que al ver la cara de enfado del profesor se le borró de golpe.
-No podéis estar aquí. – Dijo casi en un susurro el profesor – está prohibido.
-Oh - exclamó Rose un poco sorprendida. Se dio cuenta de que el profesor miraba fijamente a Pansy mientras hablaba, aunque si dirigía a ella, y ésta la miraba todo el rato de reojo a ella, en señal de ayuda – En ese caso perdónenos, no lo sabíamos. Ya nos vamos.
Las chicas se levantaron. Se pusieron los zapatos y recogieron sus capas echando a andar. Al pasar por el lado de Snape este las detuvo.
-Esperar. 10 puntos menos para Slytherin.
Las chicas se miraron pero no dijeron ni una palabra y cuando se disponían a continuar, Snape las interrumpió de nuevo.
-Señorita Parkinson – y la aludida miró aterrada a su amiga, que intentó enfundarle ánimos con la mirada. -¿Tendría la amabilidad de esperar un momento?
La chica asintió levemente, sin mirarle a los ojos. Rose se quedó en el sitio, pero enseguida se vio echada por Snape.
-Rose, te ruego nos dejes a solas, si no es mucho pedir abandonar a tu amiga durante unos minutos.
Rose percibió esas palabras cargadas de veneno, le echó una última mirada de consuelo a Pansy y se despidió.
-No es problema. Pansy, te veré en la sala común…
Y desapareció en la oscuridad.
Pansy de pronto se sintió desprotegida, vulnerable, con los sentimientos a flor de piel, como si pudiera sentirlo todo con el doble de intensidad. Tuvo miedo de volver a caer en el extraño comportamiento de ese día, pero en seguida se dio cuenta de que solo se sentía nerviosa por lo que Snape pudiera decirle. Se atrevió a mirarle y vio algo en sus ojos que la dejó extrañada. Le pareció ver que Severus se debatía en su fuero interno por decir algo. Se había quedado en silencio, mirando a la nada.
-¿Profesor Snape? – se atrevió a preguntar Pansy, aunque débilmente.
El hombre la miró como si acabara de cometer el mayor error de su vida, como si se acabara de despertar de un profundo trance, y dijo sin mucha convicción.
-Mañana a las 7 en mi despacho, que no se le olvide.
Y tan pronto como había llegado, se marchó.
___________________-
Severus Snape.
Cada vez tengo más claro que algo está pasándome. Algo muy malo. He vuelto a quedar como un profundo imbécil, y ha vuelto a ser por culpa de ella. Estaba medio incómodo por ir al Gran Comedor y encontrarme con ella después de lo que sucedió en mi despacho. Había bajado esperando no encontrarla, casi convencido de que no aparecería porque se moriría de absoluta vergüenza por haber quedado tan patética, sin embargo, allí estaba. Y por si fuera poco cuando la vi marcharse con su estúpida amiguita, estaban riendo a carcajadas, como si nada. ¿Acaso esa estúpida niñata se estaba riendo de mi? ¿Habían planeado ella y su amiga esa escenita tan patética, solo para provocar esa reacción en mí, y luego reírse a mí costa? Por Merlín. Noté que me hervía la sangre de rabia y me vi obligado a seguirlas, según vi que se dirigían a los terrenos. Dios, es tan estúpida. Vi como se quitaba los zapatos y se metía al agua para salpicar a la imbécil de su amiga, como si se tratara de una chiquilla de 7 años. Realmente es una persona patética si se divierte con esa gilipollez. Me preocupa el hecho de que otra vez me ha dado la impresión de que no era yo realmente quien me manejaba. Me estaba quedando medio embobado viéndola moverse, menos mal que no duró mucho, logré concentrarme realmente. Lo peor de todo vino después, cuando se sentaron a conversar de algo que absolutamente normal entre adolescentes. El problema es que me sentí humillado y traicionado cuando menciono a Collin Rewrot. Noté como la sangre comenzaba a hervirme de nuevo cuando escuché ese nombre y el propósito que el señor Rewrot tenía. Desconozco el por qué de ésta reacción, pero tengo que desahogarme de alguna manera, aunque incluso a mi mismo me parece extraño que necesite exponer mis "sentimientos" en un diario de mierda. El caso es que aquí estoy, lamentándome de mi absoluta estupidez que hoy no parece tener límite. Realmente, y visto desde fuera, diría que mi reacción se trataba de… ¿celos? Sí, creo que se llama así. Me niego rotundamente a pensar eso. Y gracias a dios, me di cuenta a tiempo del error tan enorme que estaba a punto de cometer, y balbucee como un idiota que mañana acudiera a las 7 a mi despacho, cuando realmente, NO QUIERO VERLA NI EN PINTURA.
___________________-
Pansy Parkinson.
Que hombre tan extraño ese Snape. Alomejor está loco, se le ha ido la pinza por completo de ser tan despiadado. O alomejor le han hecho un barrido cerebral y le han dejado imbécil. El caso es cada vez le soporto menos pero al mismo tiempo me hace "rayarme" más la cabeza. El muy imbécil nos da un susto de muerte a Rose y a mí cuando nos lo estábamos pasando en grande solo para quitarnos puntos y recordarme que mañana estoy castigada. Espero que al muy hijo de puta no se le ocurra castigarme el domingo, que es el día del baile, con el que por cierto…voy con Collin! El chico más adorable, simpático, inteligente, guapo, deportista y sencillamente irresistible de Hogwarts. Realmente lo he conseguido, y sin mover ni un dedo… jejeje… me siento orgullosa y feliz, aunque me extraña no estar aún más rebosante de alegría. Supongo que los altercados con Snape me quitan bastante felicidad. La reacción de Snape me ha pillado por sorpresa, pero no debería, sabiendo que es imbécil.
_________________-
Habían acabado de comer y Pansy y Rose iban juntas hacia la sala común, cuando antes de llegar a las mazmorras Collin se paró en seco delante de las chicas, con una deslumbrante sonrisa de oreja a oreja. Pansy pellizcó a Rose en señal de que sabía lo que se avecinaba y Rose rió por lo bajini. Pansy le saludó con otra deslumbrante y elegante sonrisa.
-Hola Collin – le dijo cantarinamente. Rose hizo tan solo un ademán con la mano.
-Hola Pansy – dijo el chico, que caballerosamente cogió la delicada y pálida mano de Pansy y la besó en el dorso. Pansy le miró solemne – Hoy estás preciosa.
-Oh, que encantador, Collin, como siempre – dijo Pansy picaronamente.
-Me preguntaba si tienes pareja ya para el baile de mañana, aunque no te apures si es así, soy sabedor de que una chica tan hermosa como tú tendrá cientos de pretendientes. – lo cual en el fondo Pansy sabía que era verdad, pero lo negó.
-Absolutamente ningún pretendiente.
-En ese caso sería un honor para mí acompañarla – dijo Collin guiñándole un ojo. Pansy le miró pensativo y después de ver como el chico se mordía el labio esperando una reacción por parte de la chico dijo.
-De acuerdo.
El chico esbozó una sonrisa de nuevo y se despidió de ella con otro beso en el dorso de la mano.
Cuando se hubo alejado Rose empezó a saltar alrededor de ella dando saltitos. Pansy esbozó una sonrisa.
…
6:57 p.m
Pansy se dirigía con cara de pocos amigos hacia el despacho del profesor Snape, mirando sin cesar su reloj de muñeca. Estaba ya delante de la puerta, pero quería esperar a tocarla cuando fueran las 7:00. Cuando el reloj marcó la hora tocó débilmente la puerta y esperó a que Snape le diera pie a entrar. Una voz ahogada se oyó detrás invitándola a pasar. Atravesó un poco tambaleante y nerviosa aún la puerta, ésta vez se había concienciado a sí misma para no montar ningún numerito. Intentó mostrarse amable, y obediente, con la esperanza de que estos encuentros no tuvieran que volver a repetirse. Cuando entró, Severus la esperaba de pie delante de su escritorio, con una mano posada ligeramente sobre la madera de la mesa.
-Buenas tardes – dijo siseando, como siempre. La chica respondió con otro "buenas tardes". – Siéntese, por favor.
Severus señaló la silla que había a su lado y él dio media vuelta para situarse detrás del escritorio y dejarse caer en su silla. La chica se sentó y carraspeó, sin atreverse a mirarle a los ojos directamente, cosa que le pareció cobarde aunque era incapaz de hacerlo.
-Bien… - Snape hablaba sin aparente emoción, pero daba la impresión de que quería escoger muy bien las palabras para empezar – Como ya sabe ha de cumplir un castigo.
La chica asintió.
-No tengo intención de castigarla el domingo, si es lo que se está preguntando. – añadió de pronto. Pansy suspiró aliviada y le miró a los ojos, ahora se sentía con fuerzas.
-Gracias – dijo gentilmente.
-Pero tendrá que acudir un día más, por descontado, para cubrir la retención del domingo-Severus la miró esperando su reacción.
-Oh, no se preocupe, lo entiendo perfectamente – dijo la chica.
-Me alegro de que por fin – Severus carraspeó – hayamos podido llegar a un acuerdo.
La chica asintió.
-¿En qué consistirá mi castigo? – se atrevió a preguntar, intentando aparentar una cierta indiferencia.
-Como ya le dije – dijo Snape levantándose de nuevo – su trabajo será la de hacer pociones. Hará las muestras de las pociones que yo vaya a enseñar a realizar en las clases venideras.
-Bien – dijo la chica, pensando que no era tan malo.
-Levántese – ordenó Snape, pero no de muy mala manera – Sígame – La chica se levantó y siguió a Snape, que atravesó una puerta que daba a una sala pequeña con 3 calderos. –Espera aquí, voy a por los ingredientes.
Pansy asintió de nuevo y se cruzó de brazos, mientras se miró a un espejo que había allí puesto sujeto de una pared y se colocó el pelo, que hoy llevaba completamente suelto y le caía casi hasta la cintura. Supo que Snape había llegado porque carraspeó y la chica paró bruscamente de tocarse el pelo y se volvió para mirarle. Traía un montón de frascos y tarros consigo, los cuales fue dejando sobre las mesas.
-Bien. La primera poción que harás será Veritaserum. – La chica le miró con desconcierto y éste se anticipó – se que aún no sabes hacerla, la tenía prevista para la clase del lunes. Míralo como una clase particular – y a Pansy le pareció ver en el rostro de Snape un atisbo de sonrisa – yo te marcaré lo que debes hacer y tú lo haces, es simple.
Pansy echaba ingredientes a diestro y siniestro y Snape se los recitaba mientras leía el periódico. En un cierto momento Pansy paró de hacer la poción y se apartó el pelo de la cara, que con el vaho de la poción se le estaba encrespando. Resopló y Severus alzó la vista.
-¿Hay algún problema?
-Sí – dijo la chica dejando de mala gana un bote de cucarachas en la mesa – no… no sé como cortar…esto.
-¿No sabe como cortarlo? ¿O le da asco tocarlo?- dijo Snape seriamente.
-Ambas cosas – admitió la chica.
Severus se levantó suspirando y abrió el tarro de cucarachas que se movían sin parar de corretear dentro del bote. La chica observó un poco asqueada como Severus metía la mano dentro del frasco y sacaba sin inmutarse un puñado de cucarachas, dejándolas en la mesa.
-Ahí las tiene, ahora debe cortarlas así, fíjese. – empezó a mover el cuchillo con complicados movimientos que para Pansy pasaban, la mayoría, desapercibidos. Le tendió de repente una cucaracha para que la cogiera. La chica estiró el brazo no muy convencida, y cuando la tocó hizo un gruñido de asco y retiró enseguida la mano. Le daban pánico las cucarachas.
-Qué asco, por dios, que asco – murmuraba mientras miraba con repelús a los bichos. – no soporto a las cucarachas.
Severus esbozó una sonrisa, divertido. Al parecer había encontrado una pequeña tortura para la chica.
-Pues tiene que hacerlo. Todos tendrán que hacerlo el lunes.
La chica le miró con ojos suplicantes.
-No por favor, no me haga tocar eso. – se echó para atrás sin dejar de mirar con absoluto pánico a los bichos.
Severus cogió de pronto la mano de Pansy y le puso la cucaracha en la mano, la chica dio un grito, saltó, y le tiró sin querer la cucaracha a Severus, que resopló de nuevo impaciente.
-ai por favor – decía un poco histérica y nerviosa ya – que usted me quiere matar o algo, no me haga tocar eso, por dios.
-Ven aquí ya, vamos. Alguna vez tendrás que hacerlo.
-No, no, nonononononono.
-Vamos, Pansy.
Pansy y Severus se quedaron callados por un instante. Se había dado cuenta a duras penas de que la había llamado por su nombre y no por su apellido, pero apenas podía prestar atención a aquello cuando el hombre amenazaba con llenar su mano de cucarachas.
-De acuerdo, vamos a ver – dijo Severus – esto lo vas a hacer tarde o temprano, así que dame la mano, yo te ayudaré.
La chica le miró no muy convencida pero en realidad tenía razón. Le tendió la mano y Severus la sujetó fuertemente, para que no la quitara de golpe. El profesor guió la mano de Pansy hasta el tarro de cucarachas, hizo que la chica cogiera una sin apartar su mano y la posó en la mesa.
-No la sueltes – dijo. Y Severus se colocó detrás de Pansy, para poder guiarla en los movimientos que había que realizar para cortarla, ya que tenía una cierta manera de hacerlo y no podía hacerse de cualquier forma.
-Ai que se mueve, que se mueve. –la chica apenas podía mirar lo que hacía. Escuchó como Severus emitía un leve bufido a modo de risa detrás de su oreja. Y entonces se dio cuenta de lo que estaba pasando. Su profesor de pociones estaba detrás de ella, tan cerca que podía rozarle, y cogiéndola de una mano para mostrarle que hacer. Un calor subió rápidamente hasta su cara e hizo que se ruborizase ligeramente por ese hecho y se sintiera además más nerviosa de lo que ya estaba.
-Coge el cuchillo con la otra mano – y no le dio tiempo a actuar. Nada más coger el cuchillo Severus cogió con la suya la otra mano de la chica y dirigió el cuchillo hacia la cucaracha, que paró de moverse.
Pansy se había quedado medio congelada, medio aterrada por la cucaracha, y medio a punto de que se le parara el corazón. Tenía a Snape pegado a su espalda, aprisionando sus dos manos y moviéndolas a su antojo como si de una marioneta se tratara. Tragó saliva e intentó centrarse en lo que estaba haciendo: la poción.
-Vale – Severus siseaba tan cerca de su oreja que se le ponía el vello de punta – ahora tienes que cortarla de una manera especial. Te guiaré las manos, tú quédate con el movimiento.
Y Snape se dio cuenta de lo que estaba pasando poco después, cuando estaba tan cerca del pelo de Pansy que podía olerlo sin problemas. Y se dio cuenta de la posición en la que se hallaban. "¿Y no se queja?" pensó, "bueno, es por una buena causa, al menos aprenderá a cortarlas".
Y siguió guiando los movimientos de la chica hasta que la cucaracha quedó cortada. Después se separó bruscamente y volvió a sentarse como si nada, con la vista fija de nuevo en el periódico. Al final Pansy consiguió realizar el veritaserum con éxito, y al menos recibió un alago por parte de Severus al haberlo conseguido. Después de ello la despidió y concretó que el siguiente día vendría a las 8:00, que era lunes.
…
