Domingo; día del baile de Halloween.
Por fin había llegado el día del baile de Halloween, un día que con todo lo acontecido Pansy había tenido un poco olvidado, pero ahora tenía una buena razón para recordarlo y esperarlo con alegría. Sería una noche de diversión y al día siguiente no habría clases, aunque ella tendría que acudir a su castigo, procuraba no pensarlo demasiado. Iba a ir con Collin, el chico más admirado por la tanda femenina. Un Slytherin de ojos azules y pelo negro como el azabache, alto y musculado, con una sonrisa que a cualquiera le partiría en dos.
Rose había despertado a Pansy esa mañana con un entusiasmo que no era ni siquiera común en ella. Rose también era una chica bastante guapa, aunque no la consideraban tan guapa como a Pansy, pero estaba bastante bien, y además todo el mundo coincidía en que para ser una Slytherin era bastante amigable y simpática. Quizá fuera la única. Esa mañana las chicas habían ido a Hogsmeade y habían comprado sus vestidos para la noche. El vestido que se había comprado Pansy, fue quizá, el mejor que había en la tienda. Tan llamativo como le gustaba llevarlos. Realzaba su figura ya de por sí perfecta y además resaltaba con el verde de sus ojos y su larga cabellera.
Por la tarde emplearon sus buenas dos horas y media en ducharse, peinarse, maquillarse y ponerse los vestidos. Cuando salieron, las dos estaban tan radiantes que sus acompañantes quedaron boquiabiertos. Collin fue rápido a donarle su brazo a Pansy quién se agarró a el de buena gana, con una sonrisa de suficiencia en el rostro. Guiñó un ojo a Rose y caminaron hacia el Gran Comedor. Cuando llegaron Pansy se entretuvo en mirar con qué pareja iba cada cual, y se interesó por la de Hermione Granger, que cómo no, llevaba a Ron cogido de su brazo. Hizo una mueca de asco y sonrió a Collin, que le devolvió la sonrisa. Y cuando el género femenino la vio llegar del brazo de Collin, Pansy sabía que los comentarios no eran ni mucho menos de absoluta devoción hacia su persona. Se morían de envidia y ella lo sabía, aunque realmente no estaba siendo tan satisfactorio como ella esperaba.
Cuando llegaron había gente bailando ya. Habían vuelto a traer a las brujas de Macbeth y a otros grupos conocidos que alegraban la fiesta sin lugar a dudas. Collin la arrastró hasta la pista de baile y comenzaron a bailar divertidos. Aunque Pansy tuvo que parar en seco cuando notó como alguien la empujaba al pasar, se dio la vuelta y vio que era Malfoy. Draco la miraba enfurruñado, con cara de pocos amigos, la miraba a ella y a Collin alternativamente. La chica no pudo contenerse.
-Mira por dónde vas, estúpido – e hizo el ademán de seguir bailando cuando Draco respondió.
-Cállate, zorra.
La chica se paró en seco de nuevo y agachó la cabeza, apretando los puños. Se contuvo de volver a cruzarle la cara. Collin tocó el hombro de Pansy y puso una mano en su cintura atrayéndola hacia sí y perforando con la mirada a Draco.
No muy lejos de allí, a unos 3 metros de ellos, estaba Severus Snape, sentado en el banco con el resto de profesores que aún no se habían animado a bailar. No pudo evitar fijarse en Pansy que venía radiante al baile, pero se contuvo y se recordó a si mismo quien era él, y quien era ella y se preguntó de nuevo el por qué de esos arrebatos. Sin embargo no pudo evitar fijarse en la discusión que se estaba produciendo de nuevo.
-Draco, te ruego que te marches sin formar un escándalo y nos dejes disfrutar de la noche – le pidió Collin muy amablemente pero con fuego en los ojos.
-Déjale Collin, es así de subnormal, no capta las indirectas.
Draco se acercó más a ellos, y Pansy se separó de Collin bruscamente, encarando a Draco.
-No lo entiendes, Collin. Ahora eres su golosina nueva, te cojera, te probará, te saboreará y luego te tirará como si nada. ¿Sabes por qué? Porque es una zorra, hace lo que quiere y cuando quiere sin rendir cuentas a nadie, y lo peor de todo es que lo sabes. Sabes que va a utilizarte, como utiliza a todos los de tu calaña, porque en realidad eso es lo que es, una zorra sin sentimientos.
Pansy le perforó con la mirada. Draco estaba borracho.
-Tú quieres llevarte otra ostia, ¿verdad?
Y Draco se acercó a ella y la cogió de la cintura. Collin se adelantó para separarlos.
-¡Mierda Draco! ¿Estás borracho o que te metiste? – le espetó la chica soltándose bruscamente – cómeme el culo o déjame en paz, tarado de mierda.
-Déjala, Draco, te lo advierto – le amenazó Collin sujetando a Pansy otra vez y llevándola de nuevo a bailar.
-Solo quiero que me dé un baile – dijo un ahora suplicante Draco. Parecía desquiciado.
-Tuviste tu oportunidad – le espetó Collin con brusquedad – ahora está conmigo.
-¿Me permite un baile, señorita Parkinson?
Collin se quedó callado de golpe. Draco puso los ojos como platos y Pansy se dio la vuelta buscando al dueño de aquella petición y lo que encontró cuando se volteó la dejó helada y sin poder decir palabra alguna. Severus Snape, que había estado observando la pelea y veía avecinarse el fatal desenlace había decidido intervenir, gracias a la amable propuesta de Mcgonagall, la cual le había soltado de golpe a Snape que sacara a bailar a Pansy para que acabara la disputa.
-¿Qué? – fue lo único que pudo decir Pansy.
Severus la cogió por la cintura y la puso a bailar un poco de manera brusca. Cuando a Pansy se le pasó la conmoción no pudo evitar sentirse un poco ruborizada por el hecho de que Severus Snape estuviera ahí, bailando con ella, una canción lenta.
-Me temo que hubiera acabado bastante mal la cosa si no hubiera aparecido – dijo Severus, mientras bailaba.
-¿Qué le hace pensar eso? Tenía la situación controlada – dijo la chica, un poco malhumorada por la situación.
-Veo que está usted bastante solicitada en cuanto a personal masculino se refiere – soltó Severus de pronto.
-¿Y a usted que le importa? – dijo mirándole con mala cara. – Son todos unos idiotas y me tienen harta.
-Collin se porta como todo un caballero – aseguró Snape – yo diría que es un buen partido.
La conversación estaba volviéndose rara.
-No se… - dijo la chica, como si estuviera hablando de chicos con Rose – no me termina de gustar. Me parece demasiado perfecto.
-No querrá dar la impresión de que lo que ha dicho el señor Malfoy sobre usted sea cierto.
-¿A qué se refiere?
-A jugar con los hombres.
-¿Qué?
-Nada. Te invito a ponche.
Y Pansy se vio arrastrada por el brazo de Snape hasta la mesa de la otra punta del Gran Comedor, donde había una gran ponchera rebosante. La chica vio la cara de desconcierto de Collin y se encogió de hombros, disculpándose con la mirada. Se sirvió un vaso y se sentó en una silla, y Severus la imitó.
-Este ponche tiene alcohol – dijo Pansy mirando curiosa el vaso.
-Sí, Dumbledore lo ha permitido para los de 7º curso. Dice que una noche es una noche.
-Ole por Dumbledore. – y se bebió un vaso entero de golpe y fue a servirse otro.
Y en menos de dos minutos ya había bebido al menos 4 vasos.
-Te vas a emborrachar – le advirtió Severus mientras impedía que fuera a por otro vaso.
-Si es que está muy rico, entra como zumito – río Pansy.
-Espera al menos un rato para beberte otro.
-¿Dónde está mi querida rompecorazones? – pronunció una voz de anciano a la espalda de Pansy.
-¡Dumbledore! – Pansy casi se tira a abrazar al director, que rio divertido con la reacción de la chica. – Me han contado que los traes a todos tan locos que hasta pelean por un baile contigo – a Pansy le extrañó aquel comentario, y no contestó, tan solo rió. El efecto del alcohol hacía mella muy rápido en ella y estaba ya medio "contenta". –Oh, por cierto Severus, le aseguré a la encantadora profesora Sinistra que le guardarías un baile – el anciano guiñó un ojo y se fue, dejando a Severus horrorizado.
Pansy buscó con la mirada a la profesora y cuando la divisó la llamó.
-¡Sinistra! – Snape la miró como si estuviera loca.
-¡Cállate, Parkinson! – dijo gritando a la chica y poniéndose de pie delante de Pansy. Al ver la reacción del hombre Pansy rió.
-¿Qué paasa?
-Cállate, no quiero saber nada de bailes. Menos con esa. – señaló a Sinistra, que también iba un poco tocada por el alcohol.
-¿Entonces con quien vas a bailar? – preguntó Pansy curiosa.
-Con nadie.
-Conmigo – dijo la chica sonriéndole.
Severus la miró como si fuera algo patético y deplorable.
-Ya te gustaría. – y Pansy puso cara de ofendida.
-Ya te gustaría a ti, que me lo has pedido antes, no te jode.
-Shhhhhh - Severus la mandó callar – no seas mal hablada. Si te lo he pedido ha sido porque Mcgonagall me lo ha recomendado, para sacarte de la disputa.
-Oh no, ahora he perdido a mi pareja – dijo Pansy haciendo falsos pucheros. – está bailando con una de Hufflepuff… le odio. Os odio a todos.
-El sentimiento es mutuo – comentó Severus, restándole importancia.
-Mentiiiiiiroooooso – dijo la chica señalándole.
-¿Qué insinúas? Ya no eres más que una patética adolescente borracha, ¿qué vas a soltar?- dijo Snape, poniendo los brazos en jarra y mirando seriamente a la chica que se había levantado.
-Uuuuy, casi me caigo… Que asqueroso eres – dijo sin pensarlo – tú me has "invitado" a ponche. Tú me quieres emborrachar.
-No seas ridícula, niña. – Le espetó Severus.- no pensé que te gustaría tanto el ponche, con lo refinadita que pareces.
La chica cogió otro baso de ponche y se lo tendió a Severus, que no lo rechazó.
-¿Yo refinada? JA!
-No hay nada más feo que una chica que no sea refinada – dijo Snape.
-Bueno pero si yo soy muy refinada- Severus suspiró ante el comentario. – Anda no me toques las narices esta noche, que me tienes un poco quemada.
-Se te ha olvidado mi cargo, sigo siendo tu profesor.
-No por esta noche. Esta noche puedo decirte lo que me dé la gana.
-Atente a las consecuencias – amenazó Severus.
-Puedo llamarte Severus si quiero – dijo la chica sonriente – o Sevy – Severus le lanzó fuego con la mirada - ¿te gusta Sevy?
-Me gustaría que te callaras. – le espetó.
La chica se sentó de nuevo en la silla, de brazos cruzados y aspecto enfurruñado. Varios chicos la pidieron salir a bailar y ella los rechazó nada sutil.
-Cuanta delicadeza tienes, Parkinson – comentó Severus cuando ya había rechazado al 4º.
-Ahora que lo pienso, Severus podías quitarme el castigo, fue una tontería.
-No vas a escapar impunemente – dijo – además insisto en que si de verdad pretendes ser la mejor en mi clase esto te vendrá bien.
-¿Por qué me suspendiste? – la chica preguntó con aire melancólico.
-…Te merecías suspender, ya te lo dije. Esfuérzate más la próxima vez.
-Y no monto escenas, Severus.
-Si las montas. Sobre todo… la que ocurrió el otro día.
-Tú también tienes arrebatos bien raritos, perdóname que te lo haga saber.
Severus calló por un instante.
-¿Quieres bailar? – dijo después, como si tal cosa.
-¿Contigo? Ni de coña, que vergüenza.
Severus se sintió ofendido.
-Quizá realmente seas tan estúpida como imaginé.
-¿Por qué quieres que baile contigo? – preguntó la chica.
-Porque me aburro.
-Pues baila con Sinistra, no me utilices como entretenimiento. Además, imagínate que imagen darías bailando con tu alumna.
-Todos los profesores están bailando con algún alumno.
-Pero que lo hagas tú llamaría la atención.
Pansy se levantó y comenzó a revolotear grácilmente alrededor de la silla de Severus, que miraba a la pista de baile. Todo el mundo iba a lo suyo.
"lalala… que mierda de baile aburrido…" canturreaba Pansy mientras daba vueltas. Y en una de las rondas se tropezó con el pie de Snape y cayó en las piernas de éste, que la sujetó para que no terminara por caer al suelo. Pansy comenzó a reírse como una descosida.
-Jajaja, uy casi me caigo y me hago mierda eh! Estos tacones… ai. – se quedó mirando a la nada por un instante hasta que cayó en la cuenta de donde estaba; sentada en las rodillas de Snape, y éste mirándola como si fuera a matarla. Intentó levantarse pero iba tan mareada ya que no podía.
-Contrólese un poquito, me está dejando en evidencia.
-Ya está, no te pongas así, me he tropezado. – Le miró con cara triste –vamos a bailar.
-¿Ahora si quiere? – preguntó atónito Severus, que lo había pronunciado antes como una broma.
-Sí. Vamos. –Pansy tironeaba del cuello de la camisa de Snape, y este cogió las manos de Pansy bruscamente y se las echó para atrás, sin soltarlas. La chica aún seguía encaramada a sus rodillas.
-Deja de hacer eso, Pansy – dijo con voz cansina, como si la regañara.
-Vale, ya me puede soltar. – dijo Pansy intentando soltarse de las manos de Snape, que aprisionaban sus muñecas detrás de la espalda de la chica. Se rió. – sueeeelta.
Severus esbozó una sonrisa.
-¿Qué? ¿Te sientes un poco impotente? – dijo divertido – yo me lo paso la mar de bien.
-Bueno, de verdad, ya puedes acabar con la bromita.
-¿Por qué? Ahora no puedes defenderte de nada.
-Por eso quiero que me sueltes.- y Severus la soltó aún con media sonrisa en la cara.
Se levantó aun con ella en las rodillas y la posó suavemente en el suelo, cogió su cintura y la puso a bailar. Y estuvieron así largo rato. Pansy había comenzado a quedarse dormida debido al ritmo lento de las canciones y del movimiento, y daba cabezadas continuamente. Severus le dio otro vaso de ponche para que espabilara un poco, esta vez sin alcohol.
La fiesta seguía, y aun daba para largo. Habían acabado las cancioncillas lentas y llegaba la hora de las brujas de Macbeth, y Severus paró de bailar, dando a entender que eso quedaba fuera de su alcance. Dejó a Pansy en medio de la pista y él se dirigió masajeándose las sienes hacia unos asientos para descansar y meditar en todo lo que estaba pasando. Pansy le siguió con la mirada, pero se quedó un rato más bailando con Rose al ritmo de las brujas de Macbeth, y Severus no podía hacer otra cosa más que observarla.
Al rato la chica volvió hacia él y Severus se quedó extrañado por el hecho, pero esa noche decidió no hacerse más preguntas y "medio dejarse llevar". Pansy aparecía sonriente y radiante con su amiga Rose pisándole los talones. Las dos se dirigían hacia él.
-Rose, te digo que no es tan antipático, solo quiere parecerlo.- decía Pansy abrazando a su amiga.
-Cariño, has bebido, ¿a que si? – dijo Rose divertida.
-Que no, que no.
-Solo unos 5 vasos de ponche – interrumpió Severus cuando estaban ya al lado.
-Incitada por ti – y al decir eso Rose miró de reojo a Snape, que restó importancia al comentario, como si en realidad ella no se diera cuenta de lo que estaba diciendo.
-Bueno nena – añadió Rose mirando de nuevo a Pansy – nos vamos con Zabini y Margaret hacia los terrenos para tomar el fresco un rato y volvemos, cuando aparezca Collin pasaros por allí.- y se despidió.
-Ve con tu amiga – dijo Snape.
-No quiero, prefiero estar aquí. Oh dios, tengo que ir al baño, voy a reventar. – Pansy echó a andar haciendo eses hacia los lavabos. Mientras se alejaba Severus la observaba y vio que 3 chicos más se habían dicho algo entre ellos y habían comenzado a seguirla. Severus se levantó y caminó para allá, por si acaso. Eran de Slytherin, los conocía bastante bien. Se trataba además de alumnos que repetían el 7º curso por segunda vez por tanto eran mayores que el resto, y además eran bien conocidos por meterse en problemas y ser especialmente desagradables. A Severus no le dio buena espina cuando les vio siguiendo a Pansy. Al doblar la esquina escuchó unas voces y se quedó escondido tras la pared, escuchando.
-Hola guapa, ¿a dónde vas?- dijo uno socarronamente.
-¿A ti que te parece? – Dijo la voz de Pansy – perderos por ahí. Este es el baño de las chicas, imbéciles.
-No te pongas así, preciosa. Solo queremos pasar un rato agradable contigo, si nos los permites… - dijo otro.
-Y si no también – dijo otro riendo.
-Iros a la mierda. – les contestó Pansy.
-No seas mal educada o lo pagarás caro.
-Drew, que no entre.
Y Severus pensó que era el momento para actuar.
-¿Algún problema?- cuando Severus apareció de pronto salido de detrás de la esquina los tres chicos se asombraron y salieron de allí corriendo con los pies en polvorosa. "Lástima, me hubiera divertido humillándoles" pensó Severus.
-Oh dios. – Dijo Pansy horrorizada – malditos cabrones. Menos mal que pasabas por aquí, Severus. – dijo agradecida.
-No sé como lo haces, pero no puedo dejarte sola ni un instante. – dijo con cara de pocos amigos y cruzándose de brazos – Vamos, entra al baño y apúrate, estoy aquí fuera.
La chica entró al baño y le costó encontrar la manivela de las puertas de los WC debido al mareo que llevaba. Sin el ruido de la música se dio cuenta de que le dolía bastante la cabeza y tenía el estómago un poco descompuesto con el alcohol. Aún así se sintió contenta, con una felicidad artificial producida por el alcohol, pero al fin y al cabo felicidad. En ese momento que estuvo en el baño tuvo un atisbo de lucidez y se preguntó que era exactamente lo que estaba sucediendo con Snape, todo le parecía bastante irreal y le costaba mucho no dejarse llevar. Cuando salió se miró al espejo. Seguía tan radiante como había llegad. Vio a Severus apoyado en la pared, esperándola, y Pansy esbozó una sonrisa. Ahora que se estaba fijando con más claridad, se daba cuenta de que el profesor llevaba puesta una capa de gala, pero como era del mismo color negro que su habitual capa había pasado desapercibida y además podía deducirse que se había esmerado en cuidar y peinar su pelo para esa noche. Cuando Severus vio salir a Pansy se apartó de la pared y le tendió el brazo de modo caballeresco, la chica se agarró a él con una sonrisa y se preguntó cuánto duraría esta aparente compenetración que estaban teniendo aquella noche. Se daba cuenta de que aún así, aún se soltaban alguna pulla que otra, pero enseguida pasaban desapercibidas. Echaron a andar hacia el Gran Comedor, y cuando Pansy escuchó de nuevo la música retumbar en sus oídos el dolor de cabeza volvió a pasar inadvertido y el ambiente de fiesta y diversión volvió a aflorar. El Gran Comedor estaba rebosante de gente bailando al son de las brujas de Macbeth.
-Severus, me he fijado en tu capa de gala, es muy bonita – dijo la chica arrastrándole inconscientemente hacia la pista de baile otra vez. El hombre se quedó callado por un instante de tiempo.
-Me asombra que te hayas percatado. Gracias.
-Y tu pelo está perfecto – dijo con una risita Pansy. El hombre la miró de reojo pero no dijo nada, tan solo "el tuyo también".
-¿Te gusta? – dijo la chica con una sonrisa pícara. Severus se quedó mirándola como preguntando "¿El qué?" – Mi pelo – aclaró Pansy. Severus asintió seriamente un poco desconcertado por la pregunta. Se dio cuenta de que estaban metidos de nuevo en la pista de baile y tenían que gritar un poco para poder entenderse.
-Señorita Parkinson he de irme – anunció Severus, sin un ápice de diversión en la voz.
-¿Qué? – Pansy cambió su expresión a una de desconcierto y tristeza - ¿a dónde?
-No sé. No… no pinto nada en esta pista de baile ahora mismo.
-Oh – la chica le cogió del brazo y lo sacó de la pista. – Pues no bailamos, no pasa nada.
-Debería buscar al señor Rewrot y pasar el resto de la noche con el – Severus hablaba en tono serio y Pansy tenía la sensación de que le estaba aguando la fiesta.
-No me apetece estar con Collin – dijo sinceramente la chica – además ahora él ha encontrado otra pareja con la que bailar y no parece estar descontento. Mañana hablaré con él. ¡Me lo estoy pasando bien contigo! – dijo Pansy gritando. Mcgonagall y Flitwick estaban bailando muy cerca de ellos y se les quedaron mirando.
-No diga bobadas – dijo Snape malhumorado. Su humor parecía haber cambiado de pronto – No entiendo que busca pasando toda la noche hablando conmigo y sacándome a bailar música de adolescentes locos pero estoy seguro de que no siente especial admiración hacia mi persona, y sinceramente, no sé que hace hablando conmigo e intentando divertirse cuando sencillamente hay ciertas diferencias entre nosotros que están ahí. Y no tengo ningún especial interés por mis alumnos.
La chica le miró un poco turbada.
-Pero, ¿a qué viene esto ahora? Usted me ha sacado a bailar y bueno, estamos aún aquí hablando porque así ha surgido, ¿no? Y es cierto que antes de esta noche no le apreciaba mucho, pero es que usted tampoco se deja apreciar, que digamos. Hoy me he dado cuenta de que puedes ser al menos un poco amigable y no me desagrada tu presencia.
-Gracias por la información – espetó Snape – pero poco pinto ya aquí. Insisto en que la noche es joven y no debería desperdiciarla estando con un profesor de pociones. El más odiado de ellos, si mal no recuerdo.
A Pansy se le escapó una risita.
-Severus, yo no te odio. – Snape la miró como si estuviera mintiendo con creces y como si supiera que todo lo que decía la chica era efecto del alcohol – No quiero que te vayas.
Pero al oír esas últimas palabras el semblante serio de Severus cambió a un semblante mucho más sosegado y tranquilo, y un cosquilleo comenzó a recorrerle cada terminación nerviosa, estremeciéndose. Pansy se acercó más a él y agarró el brazo de Snape, quien la miró impresionado sin saber que decir. - ¿Te quedarás? – la chico le miró otra vez con esos ojos de cordero degollado, brillando a la luz de las antorchas que había en las paredes. Severus resopló ante la imposibilidad de decirla que no.
-Me quedaré, de acuerdo. Pero no me hagas ir a bailar esa abominación de música.
La chica rio.
-¿Vamos a dar una vuelta a los jardines? – preguntó entusiasmada después de pasarse unos minutos mirando a la nada. Severus la miró sopesando la idea, que le parecía un poco…alocada.
-De acuerdo, por qué no.
Y caminaron hacia los jardines de Hogwarts. Cuando Pansy sintió la suave brisa en su piel emitió un suspiro de satisfacción. Gracias al calor del alcohol aún no sentía el frío de la noche y caminaba grácilmente al lado de Severus.
-Dime una cosa – dijo Snape cuando llevaban ya 5 minutos andando - ¿no tienes frío?
-No.
-Porque no lo sientes, pero vas a resfriarte igual – y Pansy vio como Severus se quitaba la capa y se la ponía encima a la chica, que se reía a carcajadas cuando se veía reflejada en los cristales del invernadero.
-¡Parezco un murciélago gigante! – Severus solo bufaba a modo de respuesta. – Es súper calentita. ¡Mira! Ahí es donde pasamos algunas noches Rose y yo – y señaló al sauce posado al lado del lago - ¡vamos a sentarnos allí, Severus! – la chica tironeó del brazo de Snape mientras se dirigía hacia allí con paso ligero. Cuando llegaron se deshizo de los zapatos y se sentó en la mullida hierva, masajeándose los pies. – ai… tengo los pies molidos – dijo con un mohín de dolor.
-No me extraña – dijo Snape mirando con asombro el tacón de sus zapatos – no sé como podéis moveros con eso.
-Ni yo, sinceramente.
Pansy se acurrucó dentro de la capa de Snape mientras el suave viento mecía su pelo, Severus parecía haber agotado sus temas de conversación, pero sin saber que le impulsó a decirlo dijo: - Cambiare tu nota del examen.
Pansy le miró extrañada.
-Tienes razón con lo que decías, no he sido justo contigo. En realidad decidí suspender a todos sin excepción pero realmente tu examen no estaba tan mal.
Y Pansy sonrió completamente llena de felicidad y la mezcla del alcohol, la felicidad, el buen ambiente, la luna, el lago y todo lo demás hizo que, inevitablemente, saltara casi histérica de felicidad hacia Snape y le abrazara como una chiquilla que abraza a su nuevo osito de peluche. Severus se quedó tan petrificado que cualquier golpe que hubiera recibido le hubiera partido en mil pedazos.
-¡Oh Severus! Gracias por comprenderlo – dijo la chica sin parar de apretarle.
El hombre por fin reaccionó y posó una mano torpe en la espalda de la chica, a la que se le había caído la capa al saltar. Estaba tan conmocionado que apenas sabía qué hacer.
-Pansy, estás abrazándome. – la chica suspiró y se separó de él con la cara ruborizada pero sonriente y se disculpó.
Snape cogió la capa y la puso de nuevo encima de Pansy.
-Collin ni siquiera ha venido a buscarme de nuevo – dijo de pronto, sin tener nada que ver con la conversación – alomejor le parezco horrible… - dijo poniendo cara de terror y su expresión cambió de la felicidad más absoluta, a la tristeza más notable. - ¿Crees que piensa que soy fea? – preguntó a Severus, que aún estaba un poco atontado.
La chica se puso medio a llorar pensando que realmente era fea.
-Soy fea – admitía – por eso no quiere ni verme. O alomejor le parece que no tengo sentimientos.
Severus se sintió de nuevo en la obligación de consolarla, aunque sabía que todo era producto del alcohol.
-No eres fea Pansy. Eres preciosa.
La chica volvió a sonreír de nuevo y volvió a abrazar a Snape, que ésta vez la acogió en sus brazos sin rechazarla. La sentó entre sus piernas, de modo que Pansy quedara apoyada con la espalda en el torso de Severus, acurrucada bajo la capa. Severus rodeó a la chica con sus brazos torpemente y pensando en qué diantres estaba haciendo.
-¿Crees que soy guapa? – preguntó ella, cómodamente apoyada en Snape.
El hombre contestó suavemente, ya que se encontraba cerca de su oído.
-Claro, ya te lo he dicho. Aunque a veces te comportas un poco caprichosamente.
-¿Crees que no tengo sentimientos? – Preguntó preocupada la chica – se que no me porto muy bien a veces, pero…
-Claro que los tienes. Y a veces la gente no se merece tu buen trato.
-Severus… - Pansy habló débilmente – cuando esta noche pase, y mañana nos volvamos a encontrar… ¿me hablarás del mismo modo en que me hablas ahora?
Severus no respondió de inmediato. Realmente meditó la pregunta, pero después de esa noche, ¿Qué sentido tenía pasar de la chica cuando ahora él la abrazaba mientras conversaban tranquilamente? Sintió la tristeza de Pansy al formular la pregunta y sintió que una parte de su coraza se rompía, dejando a la luz un pequeño trozo de su corazón. Fue una sensación de calidez pero también de miedo. Se sintió expuesto por primera vez en mucho tiempo a alguien. Se sintió mal porque Pansy era tan solo una adolescente, que además ahora estaba borracha y seguramente mañana no sé acordaría de nada, una alumna, jamás la había mirado con otros ojos que no fueran los de un profesor, pero a raíz de esos días, esos encuentros, esos choques, sus ojos se habían abierto a nuevas perspectivas, y eso le aterraba, pero también encendía una llama dentro de él, que a pesar de todo, no quería sacar al exterior de momento.
-Pansy – dijo suavemente Snape, que no dulcemente – tienes que entender que eres una alumna mía y eso no lo cambia nada. Pero fuera de ahí… sí, te hablaré del mismo modo en que te hablo ahora.
Y Pansy suspiró y se apoyó más plácidamente en Severus, que a su vez se apoyó en el tronco del sauce. Pasaron largo rato sin hablar, sin moverse, comenzaba a sentir el cansancio de la noche ya en el cuerpo y cuando fue a hablar se dio cuenta de que Pansy se había dormido. Y se durmió el también.
…
Los tibios rayos de sol del amanecer tocaron suavemente la piel de Pansy, que abrió los ojos con pesar y aún con sueño se movió débilmente, lo suficiente como para que Severus también se despertara. Como aún estaba despertándose no era muy consciente de donde se hallaba, aún entre las piernas de su profesor de pociones, apoyada en su regazo y el rodeándola con los brazos. Cuando se dio cuenta de que estaba en la calle una expresión de desconcierto afloró en su rostro "¿Qué mierda he hecho yo para acabar aquí?" se preguntó a sí misma. Intentó incorporarse aún con dificultad a causa del gran dolor de cabeza, propio de la resaca, y entonces se dio cuenta de que unos brazos la aprisionaban. Dio un chillido y se dio la vuelta bruscamente, viendo de lleno a Snape que aún estaba despertando. Su cara de incredulidad y desconcierto le dio a entender a Snape que no se acordaba de muchas cosas e hizo una mueca. Pansy se apartó rápidamente y se puso los zapatos sin dar crédito a lo que acababa de descubrir, con miles de pensamientos revoloteando en su dolorida cabeza. Miró de nuevo a Snape horrorizada.
-¿Qué hago yo aquí? – Preguntó totalmente turbada - ¿Dónde está Collin?
Severus se mostraba reacio a responder, no le apetecía relatar nada.
-Pues te emborrachaste – dijo intentando ser breve – luego no te separabas de mí, hablabas y hablabas. Me quisiste sacar a bailar, te dije que no. Te metiste en algún lio que otro y te salvé el pellejo. Después me arrastraste hasta aquí, nos sentamos, lloraste porque pensaste que eras fea, te dije que no, y me abrazaste. Me preguntaste algo más que tampoco yo recuerdo con claridad – mintió – y después te acomodaste encima de mí como acabas de descubrir.
Pansy escuchaba horrorizada todo lo que Severus decía, que no se sentía muy bien porque no recordará nada, pero por otra parte dio gracias porque así no volvería a suceder. La chica lo miraba incrédula, como si eso no pudiera haber pasado.
-No puede ser – dijo negando enérgicamente con la cabeza - ¿yo detrás de ti toda la noche? Que no, que no.
-Pansy – dijo Severus, y la chica se extrañó de que la llamara por su nombre, aún así empezaba a recordar cosas y sé que se había visto a sí misma tironeando del brazo de Snape hasta allí, y se había visto abrazarlo. Se tapó la cara con las manos muerta de vergüenza – te aseguro que así ha sido.
-¿Me has visto borracha? Dios que vergüenza… - la chica estaba ruborizada y se mordía el labio mientras posaba una mano en su mejilla. – Siento haber molestado en ese caso.
-No has molestado, sino yo no estaría ahora aquí.
-Madre mía. ¿Y qué ha pasado? ¿Ahora es que somos amigos? – y Pansy soltó una carcajada sarcástica. Severus la miró con mala cara.
-Bueno, tu al menos…
-Ya está. Bueno – le interrumpió Pansy – pues nada. Está claro que mal, lo que se dice mal, anoche no nos llevamos, pero no sabía realmente lo que hacía, no lo tomes a mal.
-Por supuesto, yo tampoco estaba mucho en mis cabales.
-Pues eso. Aquí no ha pasado nada.
Severus asintió pero sintió como la sangre le ardía por dentro.
-Puees nada – dijo la chica encogiéndose de hombros – voy a aprovechar que aún es pronto para dormir un poco más. Hasta luego.
Y salió corriendo con los zapatos en la mano.
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