El príncipe P.
Capítulo 3: El cuadro: Parte 2.
El ornitorrinco miro asustado a su enemigo en el suelo.
— No lo vuelvas hacer — Dijo Fernando.
Perry se comenzó a debilitar sin razón aparente.
— Debes descansar — Ordeno.
El agente miro diciendo que no a pesar que sabía que tenía razón.
— Estará bien — Trato de convencerlo.
No sabía porque, pero hizo caso, no tenía la fuerza para tratar de discutir lo que ocurrió y se acostó en un suave almohada. Todo se volvió oscuridad.
(Tiempo después…)
Perry se levantó algo cansado, miro lo que estaba alrededor de él, estaría en total oscuridad de no ser por esa luz misteriosa, y solo, si no oyera unas voces familiares y cerca.
— ¿Está seguro de que está bien? — Pregunto una voz.
— Cálmese, además yo sé que lo está — Dijo la segunda.
— Si le paso algo… — Dijo de nuevo la primera.
— Ya, está bien, si — Interrumpió la segunda.
El agente oyó lo que decían, mientras eso paso, noto que algo cubrió su cuerpo y le dio la sensación de calor, pero tenía que levantarse, ya que descubrió que discutían sobre él, y de qué pasaría si estaba mal.
(Mientras tanto…)
— ¿Por qué sigue dormido? — Pregunto preocupado.
— No lo sé — Admitió algo intranquilo.
En eso, apareció un ornitorrinco, apretando contra él una bata, le quedaba grande y esta se arrastró por el suelo. El científico suspiro aliviado y el otro se limitó a sonreír.
— Perry ¿Te sientes bien? — Pregunto Doofenshmirtz.
No pudo responder, cayo de rodillas al suelo, Heinz se levantó rápidamente y lo acostó en sus brazos, se veía agotado, hasta incluso su piel se volvía pálida y fría.
— ¿Qué le ocurre? — Heinz pregunto.
— ¿Qué esperabas? Esta débil y tiene razones — Dijo algo ofendido.
El científico bajo la mirada a su enemigo y trato de hacerlo tomar algo del té caliente de hace ya varios minutos.
(Una hora más tarde…)
— Bueno, explíquese — Dijo seriamente.
— Si, el debilitamiento de su "amigo"… — Dijo Fernando.
— ¡Que no es mi amigo! — Doofenshmirtz se comenzó a enojar.
— Esta bien… — Trato de calmarlo.
Doofenshmirtz se calmó y miro a la figura que se pintó en el cuadro, pero este si rea el original.
— Si tú lo dices… — Se rio después de murmurarlo.
— Se debe a que uso mucha energía y el miedo que provoco que usted se desmayara… Fueron muchas cosas — Continúo Fernando.
— Hay algo que no entiendo aun, por ejemplo como es que su pelo es verde azulado y sus ojos cafés — Admitió Heinz.
— Es porque está vivo — Dijo sin sorprenderse.
— Entonces… una vez en su vida… murió — Se quedó sorprendido.
— Si — Fue la respuesta de Fernando.
(En ese momento…)
El agente dormía en un sillón largo, pero no tranquilamente, se empezó a mover desesperado.
(En la mente de Perry…)
Comenzó a caminar, el lugar parecía un castillo, como en los libros que había escuchado, iluminado por pocas luces las cuales brillaron débilmente.
No veía con claridad, cegado por la inminente oscuridad, ni se podía mirar.
Siguió caminando, sintiendo la misteriosa sensación de ser observado y de ser seguido, la preocupación y el miedo invadió su mente.
Una sombra se escurría entre los pasillos, persiguiendo a alguien.
De pronto choco con una pared, no había salida, la sombra estaba frente a él, le agarro las muñecas y una sonrisa abarco el rostro, obligado a ver los ojos rojos llenos de odio y despreció, intento liberarse desesperado.
Esta figura oscura sabía algo que el no, quería lo que lo diferenciaba del humano, sonrío.
— Eres mío Perry el ornitorrinco — Susurro.
Los ojos de este brillaron de color rojo, llenándolo de horror y claro, también de miedo.
(Fin de la pesadilla?)
Fin del tercer capítulo.
